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      <titleStmt>
        <title>Núm.26</title>
        <author>Anónimo [Ventura Ferrer]</author>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
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          <name>Elisabeth Hobisch</name>
          <resp>Editor</resp>
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          <name> Julia Landerl</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name> Lisa Hofer</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
      </editionStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2014-04-02">02.04.2014</date>
        <idno type="PID">o:mws.2736</idno>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>Anónimo: El Regañón general ó Tribunal catoniano de Literatura, Educacion y
                    Costumbres. Madrid: Imprenta de la Administracion del Real Arbitrio de
                    Beneficencia. 1803-1804., 201-208 </bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="REG">
          <title level="j">El Regañón
                        general</title>
          <biblScope type="vol">1</biblScope>
          <biblScope type="issue">26</biblScope>
          <date>1803</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
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              <interp xml:id="MT">Metatextualität</interp>
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          </ab>
        </interpretation>
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        <name type="place">Graz, Austria</name>
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      <langUsage>
        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
      </langUsage>
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            <term xml:lang="de">Theater Literatur Kunst</term>
            <term xml:lang="it">Teatro Letteratura Arte</term>
            <term xml:lang="en">Theatre Literature
                            Arts</term>
            <term xml:lang="es">Teatro Literatura Arte</term>
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          </term>
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            <term xml:lang="de">Menschenbild</term>
            <term xml:lang="it">Immagine
                            dell&apos;Umanità</term>
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            <term xml:lang="es">Imagen de los Hombres</term>
            <term xml:lang="fr">Image de
                            l’humanité</term>
          </term>
        </keywords>
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                    <p rend="EU"><milestone unit="E1" xml:id="FR.1"></milestone>
                    </p>
                    <div1>
                        <head>NÚM.° 26.</head>
                        <p rend="date"><hi rend="italic">Sábado 27 de Agosto de 1803.</hi></p>
                        <p rend="EU"><milestone unit="E2" xml:id="FR.2"></milestone></p>
                        <div2>
                            <head>Concluye el Discurso del Número anterior.</head>
                            <p rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.3"></milestone>
                                <milestone unit="LB" xml:id="FR.4"></milestone> Sucede, por exemplo, que algun
                                individuo es colocado en un empleo superior: en el mismo instante se
                                hace el objeto de una multitud de elogios, se le llena de
                                cumplimientos, y hasta se le dirigen discursos y poesías por todas
                                partes. Qualquiera que recibiese de buena fe tantas alabanzas, y las
                                creyese al pie de la letra, se admiraria infinito de hallarse de
                                repente con un mérito tan grande, y de haberse hecho un hombre tan
                                superior. Yo no he visto jamas que un individuo de esta clase haya
                                sido impugnado por nadie aun en sus discursos mas disparatados. Es
                                imposible que alguna vez no noten ellos mismos este exceso de
                                pesadez, y me parece extraño el que no haya imaginado alguno el
                                tener á su lado un hombre que no tuviese mas oficio que el de darle
                                cuenta de todo lo que se decia en el público sobre su conducta, sin
                                que interviniese en esto delacion particular, ni nombramiento de
                                persona. Estas funciones las hacian los locos que tenian en otro
                                tiempo los Reyes en su corte, y de aquí ha nacido sin duda el llamar
                                locos á los que se atreven á executarlas. Sin embargo, yo creo que
                                hay bastantes sugetos sensatos que miran las lisonjas y alabanzas
                                que se les dan en su presencia como uno de los inconvenientes de su
                                estado, porque la experiencia les enseña que en la desgracia se
                                verán libres de esta plaga, y este sin duda es un consuelo para
                                aquellos especialmente que merecian los elogios. Los hombres dignos
                                de alabanza son sensibles á la estimación, y les disgusta la
                                lisonja: el mérito tiene su pudor como la castidad, y habrá sugeto
                                que sin pensarlo hará de sí mismo un elogio que tal vez no lo
                                recibiria de otro sin avergonzarse.</p>
                            <p>Si hubiese un poderoso que fuera naturalmente insensible á las
                                alabanzas seria digno de compasion, porque tendria infinito <pb n="202"></pb> que sufrir. No se ha escrito elogio alguno en el qual
                                se pueda adivinar el héroe si no tiene su nombre al frente, y
                                qualquiera que no viese mas que la obra, atribuiria tal vez á un
                                Príncipe lo que quizá se habrá dirigido á un particular obscuro.
                                    <milestone unit="E4" xml:id="FR.5"></milestone>
                                <milestone unit="EX" xml:id="FR.6"></milestone> Si se le mudase el nombre
                                podria servir el mismo panegírico á cien personas diferentes, porque
                                tanto les conviene á unas como á otras. De esta conducta usaban los
                                antiguos Romanos con las estatuas de sus Césares: si alguno de ellos
                                era destronado le quitaban á la estatua la cabeza del Emperador
                                depuesto, y sobre el mismo cuerpo colocaban al instante la de su
                                sucesor. <milestone rend="closer" unit="EX"></milestone>
                                <milestone rend="closer" unit="E4"></milestone> Hay una multitud de obras y
                                libros buenos, cuyas dedicatorias llenas de elogios se dirigen a
                                sugetos que no son conocidos mas que por el autor, y yo he visto
                                hombres perversos alabados en estos escritos por aquellos mismos que
                                los miraban como tales. Verdad es que los aduladores estan siempre
                                dispuestos á hacer un elogio con tanta facilidad como una sátira,
                                pues para ellos es muy indiferente la persona, y lo único que los
                                determina son las circunstancias.</p>
                            <p>Unos inciensos tan prostituidos no parece que debian tener nada de
                                lisongeros; pero el ridículo comercio de las alabanzas ha
                                prevalecido de tal modo que ya ha venido casi á ser una obligacion,
                                como si todos los hombres fuesen dignos de ellas. No hay sugeto á
                                quien se le confiera el menor empleo, que su instalacion no sea
                                acompañada con grandes cumplimientos sobre su capacidad para
                                desempeñarlo, de tal modo que ya estas fórmulas nada significan. Las
                                alabanzas en el dia se deben comparar á los cuentos de encantadores,
                                que nadie los mira precisamente como mentiras, pues sus autores
                                mismos no suponen que se les pueda creer. No obstante, por mas viles
                                que fuesen los aduladores, y por mas acostumbrado que estuviese á
                                ellos el amor propio, si se le diera á las alabanzas todo el valor
                                que tienen las palabras, no habria persona alguna que tuviese la
                                osadía de darlas ni de recibirlas: una moneda que no tiene valor no
                                debia tener curso.</p>
                            <p>Á pesar de todo lo dicho no debemos confundir con la xerga pesada de
                                los cumplimientos que estan en uso, aquellos testimonios sinceros de
                                estimacion y de respeto, á que un hombre de mérito es acreedor.
                                Estos son bien conocidos por mas que los quieran imitar los
                                miserables cumplimenteros y aduladores. El hombre de bien que conoce
                                el mérito, jamas ofende la modestia del que le tiene con alabanzas
                                inoportunas, sino que se hace apreciable aplaudiéndole en ausencia
                                con elogios justos y crei-<pb n="203"></pb>bles nacidos del corazon. La
                                moderacion en todas nuestras operaciones es una de las primeras
                                virtudes del trato social, y siempre será infinitamente mayor el
                                placer que reciba un hombre de mérito quando sepa las alabanzas
                                moderadas que debe á un sugeto provo y equitativo en sus juicios,
                                que el que le puedan dar todas las expresiones lisongeras de quantos
                                aduladores hay en el mundo. Salud.</p>
                            <p rend="BU"><hi rend="italic">El Presidente</hi>. <milestone rend="closer" unit="LB"></milestone>
                                <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone></p>
                        </div2>
                        <div2>
                            <head>AGENCIA FISCAL.</head>
                            <div3>
                                <head>Concluye la contextacion á los Diarios de Julio.</head>
                                <p rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.7"></milestone>
                                    <milestone unit="LB" xml:id="FR.8"></milestone> Señor Público: Ello vmd.
                                    dirá que yo no soy imparcial, porque en mis juicios me he
                                    declarado un partidario furioso del señor <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.1">Masara</persName>, y que la carta de este individuo léjos
                                    de merecer una alabanza no es digna de que se critique siquiera:
                                    vaya, si vmd. dice eso me obligará á creer ó que no lo entiende,
                                    ó que no ha llegado á conocer todas las bellezas que contiene.
                                    Yo confieso que el estilo irónico que se ha puesto en ella no
                                    tiene gracia maldita; pero ¿qué tenemos con eso? Las razones
                                    convincentes que da ¿dexarán de hacer fuerza al hombre mas
                                    ignorante? ¿Dónde hay absurdo mas grande que el que se aconseja
                                    en la ordenanza del Tribunal, diciendo que las mugeres deben
                                    escarmentar á los hombres atrevidos, así de palabra como de
                                    obra, <hi rend="italic">si fuere posible</hi>, esto es, sin
                                    escándalo? Por ventura, ¿deben tener las damas honestas mas
                                    defensa contra los atrevimientos que el decoro en sus acciones,
                                    y la gravedad en su rostro? Ya veo que vmd. me replicará,
                                    fundado en la experiencia, que estas armas son de ningun valor
                                    para los hombres insolentes, y sabemos que suceden y han
                                    sucedido mil insultos á las mugeres mas honestas, y que ménos
                                    motivo han dado para ellos. Todo eso va bien, pero las mugeres
                                    son mugeres, y deben sufrir estos desacatos siempre que tengan
                                        <hi rend="italic">decoro en sus acciones</hi>, <hi rend="italic">modestia en sus trages</hi>, <hi rend="italic">y gravedad en su rosto </hi>[sic], segun se infiere
                                    legítimamente de las razones del señor <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.2">Masara</persName>. -
                                    Señor Público, si vmd. quiere formar mejor idea de la referida
                                    carta exâmine el trozo de ella que se pone en el <name corresp="#REG" key="Diario de Madrid" type="work" xml:id="WT.1">Diario</name> del 20 de Julio. Por él
                                    sabrá vmd. que si no fuera por el <hi rend="italic">utrum
                                        quedaria la Teología expuesta á ser la presa de los crueles
                                        enemigos</hi>
                                    <pb n="204"></pb>
                                    <hi rend="italic">que la persiguen</hi>. Me atreviera á apostar
                                    que á vmd. le parece esta proposicion escandalosa sin mas motivo
                                    que porque funda la exîstencia de la teología en la lógica
                                    aristotélica, sin acordarse siquiera de que esta es una ciencia
                                    divina, cuyas verdades inefables y de fe permanecerán íntegras é
                                    ilesas eternamente á pesar de todos los sofismas de sus
                                    contrarios; pero aunque vmd. diga todo eso, yo no puedo
                                    decidirme hasta saber el dictámen del señor <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.3">Masara</persName>, porque quando él sienta la proposicion
                                    ya la habrá estudiado muy bien. Siga vmd. leyendo el citado
                                    número, y verá lo que dice sobre el arte de Lacerda, llamado de
                                        <persName corresp="#REG" key="Nebrija, Antonio de" subtype="H" xml:id="PN.4">Nebrija</persName>,
                                    que lo ha visto todo entero en castellano, á excepcion del libro
                                    quarto que está en latin, y aun este tiene su explicacion en
                                    quarenta y ocho notas. Yo bien sé que vmd. le puede dar con el
                                    arte en los ojos, mostrándole hoja por hoja los géneros, los
                                    pretéritos, y los libros quarto y quinto, que estan toditos en
                                    latin, y los mas de ellos en verso muy poco ó nada inteligible,
                                    sin una prolixa y arbitraria explicacion; pero el señor
                                        <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.5">Masara</persName> se reiria de esta prueba, pues
                                    él ha visto el tal arte <hi rend="italic">en el mismo castellano
                                        que habláron nuestros abuelos</hi>, y no es creible que
                                    padezca un engaño tan notorio quando ha hecho el exámen con
                                    anteojos y sin ellos. - Advierto á vmd. de paso, por lo que
                                    pueda importar, que la palabra <hi rend="italic">expendio</hi>
                                    que sale del verbo <hi rend="italic">expender</hi> castellano y
                                    muy castizo, la ha declarado el señor <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.6">Masara</persName>
                                    por original extrangera: la razon él la dará. - Pasemos pues al
                                    último retal de la carta de dicho Señor, en que se critíca con
                                    particularidad el juicio que formó el Asesor segundo del estado
                                    actual de nuestros teatros. Segun parece no tiene otra cosa de
                                    malo en su concepto que el estar reducido á <hi rend="italic">proposiciones vagas</hi>, <hi rend="italic">generales é
                                        indeterminadas</hi>, dexándonos con la duda de quales sean
                                    las comedias buenas, y quales las malas. De nada sirve que el
                                    señor Asesor haya mostrado muchos de los defectos en que
                                    incurren en el dia nuestros cómicos, ni el aconsejarles á estos
                                    que eviten la senda errada que han tomado para perfeccionarse,
                                    ni el haberles hecho conocer el mal gusto que tienen en la
                                    eleccion de las piezas que representan, y en otras muchas cosas
                                    que á la verdad ni con el dedo se pudieran señalar mejor: todas
                                    estas son <hi rend="italic">proposiciones vagas</hi>, <hi rend="italic">generales é indeterminadas</hi>: lo que debia
                                    haber publicado era una lista (aunque hubiera ocupado quarenta ó
                                    cinqüenta Números de su papel) de todas las comedias que
                                    tenemos, poniendo al márgen de cada título: esta es buena, la
                                    otra es mala, ó cosa semejante: entónces si que saldria el
                                    público de la <pb n="205"></pb> duda en que está sobre el mérito de
                                    la Raquel, de la Numancia y demas. Lo propio digo de las
                                    traducciones, de las quales habla á bulto, diciéndonos sin
                                    prueba alguna que la mayor parte de las que tenemos son malas,
                                    pues eso es una cosa que todos la saben. Debia tambien
                                    especificarlas todas <hi rend="italic">señalando las frases que
                                        conservan la sintaxîs del idioma original</hi>. Ello es
                                    cierto que si esto lo llegara á poner en práctica ya tenia tela
                                    cortada el <persName corresp="#REG" key="El Regañón general" subtype="F" xml:id="PN.7">Regañon</persName> para
                                    estar hablando algunos años, y le vendria á suceder seguramente
                                    lo que al Predicador que por no saber un Sermon que predicaba de
                                    la Pasion en una Aldea, se puso á contar uno por uno los 50
                                    azotes que le diéron á nuestro Redentor atado á la columna, de
                                    tal manera que ántes de llegar á los 500 ya no hubo una alma que
                                    le escuchara la relacion: pero que importa, sabriamos así los
                                    defectos que tanto publica de nuestras traducciones, y esto
                                    bastaba para darnos una idea de la justicia que exerce el
                                    Tribunal Catoniano. - Concluí, señor Público, con la defensa del
                                    señor <persName corresp="#REG" key="Masara" subtype="U" xml:id="PN.8">Masara</persName>, y á fé que si no hubiera
                                    tomado un-poco de aliento en la mitad de su carta, me hubiera
                                    visto negro en la lucha; tal fué el calor y el empeño con que la
                                    tomé. Solo he tocado en este exámen los puntos principales, y
                                    que necesitaban explicacion, dexándole á vmd. el derecho de
                                    juzgar todos los incidentes que se promueven en la tal carta,
                                    para que les dé el mérito y valor correspondiente, en tanto que
                                    sigo con la contextacion á los <name corresp="#REG" key="Diario de Madrid" type="work" xml:id="WT.2">Diarios</name> de
                                    Julio.</p>
                                <p>Furioso enemigo de la ficcion poética es el que ha puesto la
                                    carta de los dias 23 y 24, porque la juzga con demasiado rigor,
                                    pero en alguna parte no dexa de tener razon. El mérito de una
                                    epopeya depende enteramente del poeta: esta especie de
                                    composicion no es natural ni verosimil, ni puede serlo, porque
                                    una de sus partes principales ha de ser la introduccion de lo
                                    maravilloso: la historia del suceso que trata no le sirve á su
                                    autor de regla, porque se extravía de ella casi siempre para
                                    entregarse á su imaginacion. Todo esto sin duda no puede
                                    prescindir de defectuoso en su rigoroso sentido; pero á pesar de
                                    esta facilidad aparente que al parecer les abre el camino á los
                                    ingenios para esta clase de poesía, son tan raros los poemas
                                    épicos que esten no solo libres de defectos, sino que se puedan
                                    llamar tales, que se ha llegado á tener este género por el mas
                                    dificil. Al contrario sucede en las novelas, cuya execucion
                                    parece algo fácil segun la multitud que hay de las que se llaman
                                    buenas. El poner interes en una narracion inventada por el
                                    compositor, el dar lecciones de moral y de virtud, y mover la
                                        <pb n="206"></pb> sensibilidad de los hombres es una cosa que la
                                    hace qualquiera individuo de mediano talento é instruccion,
                                    porque la sensibilidad es el afecto mas fácil de mover en el
                                    hombre: las reglas de virtud y de moral son bastante sabidas,
                                    así fueran observadas, y la trama no es una cosa del otro juéves
                                    que no la pueda formar tal qual un sugeto medianamente
                                    instruido. Yo conozco, y nadie ignora que <persName corresp="#REG" key="Richardson, Samuel" subtype="H" xml:id="PN.9">Richardson</persName> es un grande hombre, que
                                    sus novelas serán inmortales, y que para esta clase de
                                    literatura (no la mejor por desgracia) tuvo una maestría y
                                    gracia particulares; pero no dexo de notar tambien que la
                                    carrera de <persName corresp="#REG" key="Richardson, Samuel" subtype="H" xml:id="PN.10">Richardson</persName>
                                    la han seguido infinitos, y muchos tal vez con igual suceso; y
                                    la de <persName corresp="#REG" key="Homer" subtype="H" xml:id="PN.11">Homero</persName> y <persName corresp="#REG" key="Vergil" subtype="H" xml:id="PN.12">Virgilio</persName>,
                                    aunque ha sido emprendida por varios, ninguno ha llegado á
                                    alcanzarlos. Así pues, yo no soy del parecer del autor de esta
                                    carta: estimo, y aun alabo las buenas novelas, tengo bastante
                                    prevencion contra la poesía, aun mas que la que puede tener su
                                    merced; pero no dexaré por eso de defender que mas mérito y mas
                                    talento tendrá el que haga un poema épico, aunque no sea tan
                                    excelente como la <name corresp="#REG" key="Ilias" type="work" xml:id="WT.3">Iliada</name> ó la <name corresp="#REG" key="Aeneis" type="work" xml:id="WT.4">Eneida</name>,
                                    siempre que sea bueno, que todos los autores de novelas que ha
                                    habido y hay, sin excluir á ninguno.</p>
                                <p>Una <hi rend="italic">Oración fúnebre con variaciones</hi> viene
                                    el dia 25, en la qual se pinta lo que sucede en el mundo sobre
                                    los elogios y vituperios que se dan los hombres. La cartita no
                                    está mala, pero me disgusta mucho la conseqüencia que saca su
                                    autor. ¡<hi rend="italic">Que no leamos la historia</hi>! ¿Y por
                                    qué? Habilitados estariamos si no se sembrara trigo por miedo de
                                    los gorriones. Si hay mentiras y juicios falsos en la historia,
                                    para eso está ahí la crítica que los puede enmendar, si no en el
                                    todo, á lo ménos en la parte que baste para nuestra instruccion.
                                    ¿Nos deberemos privar de los bienes que nos ofrece la lectura de
                                    la historia porque esta contiene algunos hechos accesorios que
                                    pueden ser ó son efectivamente falsos? No señor Público: el
                                    autor de esta proposicion me habrá de perdonar, pero yo no puedo
                                    ménos de reprobar su inferencia.</p>
                                <p>La carta del <hi rend="italic">Amigo de la razon</hi> puesta el
                                    dia 26 no dexa de gustarme, porque me parece que la tiene en
                                    todo lo que dice. El papel que critica del Diario del 5 de Junio
                                    es de lo mas malo y descabellado que se puede ver.</p>
                                <p><hi rend="italic">El Amigo de la verdad</hi> pone un discursito
                                    el dia 27 sobre <name corresp="#REG" key="El Regañón General" type="work" xml:id="WT.5">el Regañon general, ó Tribunal
                                        Catoniano</name>. ¿Qué habrá querido decirnos este Señor en
                                    la tal carta? Á mí me ha sucedido con <pb n="207"></pb> ella lo
                                    mismo que pasa en las embarcaciones en que se habla por vocina á
                                    larga distancia, y así no puedo ménos de decirle á su autor: <hi rend="italic">no se ha entendido</hi>. Sin embargo, quisiera
                                    preguntar á vmd. señor Público, qué órden ó regla es esa del
                                    talion de <persName corresp="#REG" key="Rhadamanthys" subtype="F" xml:id="PN.13">Radamanto</persName> que
                                    profesa el señor <persName corresp="#REG" key="M. Y. C." subtype="U" xml:id="PN.14">M. Y. C.</persName> y qué quiere
                                    decir aquello de que su merced es mas inflexible que la ley y
                                    que el hierro, porque esto verdaderamente debe poner al Tribunal
                                    en gran cuidado, pues semejantes razones indican una terrible
                                    amenaza, á mi parecer, ó yo no lo entiendo.</p>
                                <p>Tambien es buena la fresca con que viene el señor <persName corresp="#REG" key="Preguntón" subtype="F" xml:id="PN.15">Pregunton</persName> el dia 28, preguntando impertinencias.
                                    Un poquito mas larga que su carta seria la respuesta si se
                                    hubiera de decir todo lo que hay en el particular. Yo lo diria
                                    bien ó mal; pero lo dexo para otra vez, que no faltará
                                    ocasión.</p>
                                <p>Buena gana de gastar tiempo, papel y tinta ha tenido el autor de
                                    la carta puesta en los Diarios del 29 y 30 respondiendo á las
                                    majaderías del Enemigo de los malos traductores. Estas no
                                    merecen mas respuesta que el desprecio, pues todos saben que lo
                                    son, y esto basta, así como basta tambien por ahora de la
                                    censura que se me ha encargado, y que presento al Público. Este
                                    pesará el verdadero mérito de las razones que expongo, y le hará
                                    justicia á quien la tenga. Salud.</p>
                                <p rend="BU"><hi rend="italic">El Agente Fiscal segundo.</hi>
                                    <milestone rend="closer" unit="LB"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone></p>
                            </div3>
                        </div2>
                        <div2>
                            <head>SECRETARÍA.</head>
                            <div3>
                                <head>CARTA QUE SE NOS HA REMITlDO.</head>
                                <p rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.9"></milestone>
                                    <milestone unit="LB" xml:id="FR.10"></milestone> Señor <persName corresp="#REG" key="Regañón general" subtype="F" xml:id="PN.16">Regañon</persName>: En el Número 8 de su
                                    periódico página 69, se halla una carta principiada, y rematada
                                    en el siguiente Número 9, escrita por un anónimo, amigo, segun
                                    su contexto, de la humanidad, y apasionado de la vacuna; ó mejor
                                    diré por un envacunado, cuyo ánimo no está tranquilo, y en quien
                                    se notan ciertos escrupulillos de conciencia de si por la vacuna
                                    estará ya ó no exênto de la viruela natural todo lo que le resta
                                    de vida; cuyas inquietudes parece le han dimanado del asunto
                                    propuesto por la Academia Medico-Práctica de <placeName corresp="#REG" key="#GID.2" xml:id="SID.1">Barcelona</placeName> para una memoria en la que se procura
                                    averiguar lo cierto, confirmándolo con observaciones propias de
                                    los que quieran entrar en la lid, ofreciendo la dicha Academia
                                    una medalla de oro, no <pb n="208"></pb> como paga del trabajo
                                    material, sino como testimonio del mejor desempeño del asunto, y
                                    de mayor satisfaccion para los deseos de la Academia. El
                                    programa se lee en la <name corresp="#REG" key="Gaceta de Madrid" type="work" xml:id="WT.6">Gazeta de
                                        Madrid</name> del 13 de Mayo de este año, capítulo de
                                        <placeName corresp="#REG" key="#GID.2" xml:id="SID.2">Barcelona</placeName>, en estas palabras. “Siendo posible
                                    que la inoculacion de la vacuna preserve de las viruelas
                                    naturales solo por cierto tiempo, y no perpetuamente; y que
                                    dicha insercion introduzca en lo venidero en la especie humana
                                    disposicion á nuevas enfermedades...... Se ofrece un premio de
                                    una medalla de oro al que forme y envie la mejor y mas imparcial
                                    disertacion sobre las ventajas ó inconvenientes de la
                                    vacunacion, fundada en observaciones propias.” Estas dudas le
                                    hacen cosquillas, y no acomodándole sino la afirmativa por la
                                    perpetuidad, quiere aquietar su conciencia con las razones que
                                    publica en su carta, en la que zahiere demasiado el honor de tan
                                    respetable cuerpo; pero atolondrado el pobrecito con su miedo, y
                                    ofuscada su razon, no acertó á desenvolver el programa, y á
                                    hacernos ver su puerilidad y futilidad risibles, como se propuso
                                    sin duda, siendo tan despreciable lo que dice contra él, que
                                    sola la risa debia ser su refutacion; pero como mis carcajadas
                                    no podian ser oidas por él por la distancia que media entre los
                                    dos, he determinado, señor <persName corresp="#REG" key="Regañón general" subtype="F" xml:id="PN.17">Regañon</persName>, valerme de vmd. para que lleguen á sus
                                    orejas estas quatro palabritas, con las que le haré ver que ni
                                    ha entendido el sentido del programa, ni ha sabido lo que ha
                                    dicho. El estilo será algo tosco, y las razones en que me fundo
                                    no serán tal vez de las mas convincentes; pero aseguro á lo
                                    ménos que ni uno ni otras serán inferiores á las suyas.
                                        <milestone rend="closer" unit="LB"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone></p>
                                <p rend="SO"><hi rend="italic">(Se continuará.)</hi></p>
                                <p rend="MO">AVISO.</p>
                                <p rend="SO"><milestone unit="MT" xml:id="FR.11"></milestone> El Tribunal
                                    Catoniano encarga á todos los que se sirvan remitirle cartas por
                                    el correo, que además de enviarselas francas de porte, porque no
                                    se extravien, las pongan en una letra inteligible y clara, pues
                                    el Secretario que tiene el encargo de leerlas, se ha quejado de
                                    que muchas vienen en unos caractéres tan mal formados, que le es
                                    indispensable para entenderlas el andar adivinando los periodos.
                                        <milestone rend="closer" unit="MT"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E2"></milestone>
                                </p>
                                <p>CON REAL PRIVILEGIO.</p>
                                <p>MADRID.</p>
                                <p>EN LA IMPRENTA DE LA ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE
                                    BENEFICENCIA. <milestone rend="closer" unit="E1"></milestone></p>
                                <p></p>
                            </div3>
                        </div2>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
        <body xml:space="preserve">
                    <div>
                        <ab>
                            <seg synch="#FR.1" type="E1">
                                <seg type="U1">NÚM.° 26.</seg>
                                <seg type="DT">Sábado 27 de Agosto de 1803.</seg>
                                <seg synch="#FR.2" type="E2">
                                    <seg type="U2">Concluye el Discurso del Número anterior.</seg>
                                    <seg synch="#FR.3" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.4" type="LB"> Sucede, por exemplo, que algun
                                            individuo es colocado en un empleo superior: en el mismo
                                            instante se hace el objeto de una multitud de elogios,
                                            se le llena de cumplimientos, y hasta se le dirigen
                                            discursos y poesías por todas partes. Qualquiera que
                                            recibiese de buena fe tantas alabanzas, y las creyese al
                                            pie de la letra, se admiraria infinito de hallarse de
                                            repente con un mérito tan grande, y de haberse hecho un
                                            hombre tan superior. Yo no he visto jamas que un
                                            individuo de esta clase haya sido impugnado por nadie
                                            aun en sus discursos mas disparatados. Es imposible que
                                            alguna vez no noten ellos mismos este exceso de pesadez,
                                            y me parece extraño el que no haya imaginado alguno el
                                            tener á su lado un hombre que no tuviese mas oficio que
                                            el de darle cuenta de todo lo que se decia en el público
                                            sobre su conducta, sin que interviniese en esto delacion
                                            particular, ni nombramiento de persona. Estas funciones
                                            las hacian los locos que tenian en otro tiempo los Reyes
                                            en su corte, y de aquí ha nacido sin duda el llamar
                                            locos á los que se atreven á executarlas. Sin embargo,
                                            yo creo que hay bastantes sugetos sensatos que miran las
                                            lisonjas y alabanzas que se les dan en su presencia como
                                            uno de los inconvenientes de su estado, porque la
                                            experiencia les enseña que en la desgracia se verán
                                            libres de esta plaga, y este sin duda es un consuelo
                                            para aquellos especialmente que merecian los elogios.
                                            Los hombres dignos de alabanza son sensibles á la
                                            estimación, y les disgusta la lisonja: el mérito tiene
                                            su pudor como la castidad, y habrá sugeto que sin
                                            pensarlo hará de sí mismo un elogio que tal vez no lo
                                            recibiria de otro sin avergonzarse. Si hubiese un
                                            poderoso que fuera naturalmente insensible á las                                        
    alabanzas seria digno de compasion, porque tendria
                                            infinito <pb n="202"></pb>que sufrir. No se ha escrito
                                            elogio alguno en el qual se pueda adivinar el héroe si
                                            no tiene su nombre al frente, y qualquiera que no viese
                                            mas que la obra, atribuiria tal vez á un Príncipe lo que
                                            quizá se habrá dirigido á un particular obscuro. <seg synch="#FR.5" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.6" type="EX"> Si se le mudase el
                                                  nombre podria servir el mismo panegírico á cien
                                                  personas diferentes, porque tanto les conviene á
                                                  unas como á otras. De esta conducta usaban los
                                                  antiguos Romanos con las estatuas de sus Césares:
                                                  si alguno de ellos era destronado le quitaban á la
                                                  estatua la cabeza del Emperador depuesto, y sobre
                                                  el mismo cuerpo colocaban al instante la de su
                                                  sucesor. </seg>
                                            </seg> Hay una multitud de obras y libros buenos, cuyas
                                            dedicatorias llenas de elogios se dirigen a sugetos que
                                            no son conocidos mas que por el autor, y yo he visto
                                            hombres perversos alabados en estos escritos por
                                            aquellos mismos que los miraban como tales. Verdad es
                                            que los aduladores estan siempre dispuestos á hacer un
                                            elogio con tanta facilidad como una sátira, pues para
                                            ellos es muy indiferente la persona, y lo único que los
                                            determina son las circunstancias. Unos inciensos tan
                                            prostituidos no parece que debian tener nada de
                                            lisongeros; pero el ridículo comercio de las alabanzas
                                            ha prevalecido de tal modo que ya ha venido casi á ser
                                            una obligacion, como si todos los hombres fuesen dignos
                                            de ellas. No hay sugeto á quien se le confiera el menor
                                            empleo, que su instalacion no sea acompañada con grandes
                                            cumplimientos sobre su capacidad para desempeñarlo, de
                                            tal modo que ya estas fórmulas nada significan. Las
                                            alabanzas en el dia se deben comparar á los cuentos de
                                            encantadores, que nadie los mira precisamente como
                                            mentiras, pues sus autores mismos no suponen que se les
                                            pueda creer. No obstante, por mas viles que fuesen los
                                            aduladores, y por mas acostumbrado que estuviese á ellos
                                            el amor propio, si se le diera á las alabanzas todo el
                                            valor que tienen las palabras, no habria persona alguna
                                            que tuviese la osadía de darlas ni de recibirlas: una
                                            moneda que no tiene valor no debia tener curso. Á pesar                                     
       de todo lo dicho no debemos confundir con la xerga
                                            pesada de los cumplimientos que estan en uso, aquellos
                                            testimonios sinceros de estimacion y de respeto, á que
                                            un hombre de mérito es acreedor. Estos son bien
                                            conocidos por mas que los quieran imitar los miserables
                                            cumplimenteros y aduladores. El hombre de bien que
                                            conoce el mérito, jamas ofende la modestia del que le
                                            tiene con alabanzas inoportunas, sino que se hace
                                            apreciable aplaudiéndole en ausencia con elogios justos
                                            y crei-<pb n="203"></pb>bles nacidos del corazon. La
                                            moderacion en todas nuestras operaciones es una de las
                                            primeras virtudes del trato social, y siempre será
                                            infinitamente mayor el placer que reciba un hombre de
                                            mérito quando sepa las alabanzas moderadas que debe á un
                                            sugeto provo y equitativo en sus juicios, que el que le
                                            puedan dar todas las expresiones lisongeras de quantos
                                            aduladores hay en el mundo. Salud. El Presidente. </seg>
                                    </seg>
                                    <seg type="U2">AGENCIA FISCAL.</seg>
                                    <seg type="U3">Concluye la contextacion á los Diarios de
                                        Julio.</seg>
                                    <seg synch="#FR.7" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.8" type="LB"> Señor Público: Ello vmd. dirá
                                            que yo no soy imparcial, porque en mis juicios me he
                                            declarado un partidario furioso del señor Masara, y que
                                            la carta de este individuo léjos de merecer una alabanza
                                            no es digna de que se critique siquiera: vaya, si vmd.
                                            dice eso me obligará á creer ó que no lo entiende, ó que
                                            no ha llegado á conocer todas las bellezas que contiene.
                                            Yo confieso que el estilo irónico que se ha puesto en
                                            ella no tiene gracia maldita; pero ¿qué tenemos con eso?
                                            Las razones convincentes que da ¿dexarán de hacer fuerza
                                            al hombre mas ignorante? ¿Dónde hay absurdo mas grande
                                            que el que se aconseja en la ordenanza del Tribunal,
                                            diciendo que las mugeres deben escarmentar á los hombres
                                            atrevidos, así de palabra como de obra, si fuere
                                            posible, esto es, sin escándalo? Por ventura, ¿deben
                                            tener las damas honestas mas defensa contra los
                                            atrevimientos que el decoro en sus acciones, y la
                                            gravedad en su rostro? Ya veo que vmd. me replicará,
                                            fundado en la experiencia, que estas armas son de ningun
                                            valor para los hombres insolentes, y sabemos que suceden
                                            y han sucedido mil insultos á las mugeres mas honestas,  
                                          y que ménos motivo han dado para ellos. Todo eso va
                                            bien, pero las mugeres son mugeres, y deben sufrir estos
                                            desacatos siempre que tengan decoro en sus acciones,
                                            modestia en sus trages, y gravedad en su rosto [sic],
                                            segun se infiere legítimamente de las razones del señor
                                            Masara. - Señor Público, si vmd. quiere formar mejor
                                            idea de la referida carta exâmine el trozo de ella que
                                            se pone en el Diario del 20 de Julio. Por él sabrá vmd.
                                            que si no fuera por el utrum quedaria la Teología
                                            expuesta á ser la presa de los crueles enemigos <pb n="204"></pb>que la persiguen. Me atreviera á apostar
                                            que á vmd. le parece esta proposicion escandalosa sin
                                            mas motivo que porque funda la exîstencia de la teología
                                            en la lógica aristotélica, sin acordarse siquiera de que
                                            esta es una ciencia divina, cuyas verdades inefables y
                                            de fe permanecerán íntegras é ilesas eternamente á pesar
                                            de todos los sofismas de sus contrarios; pero aunque
                                            vmd. diga todo eso, yo no puedo decidirme hasta saber el
                                            dictámen del señor Masara, porque quando él sienta la
                                            proposicion ya la habrá estudiado muy bien. Siga vmd.
                                            leyendo el citado número, y verá lo que dice sobre el
                                            arte de Lacerda, llamado de Nebrija, que lo ha visto
                                            todo entero en castellano, á excepcion del libro quarto
                                            que está en latin, y aun este tiene su explicacion en
                                            quarenta y ocho notas. Yo bien sé que vmd. le puede dar
                                            con el arte en los ojos, mostrándole hoja por hoja los
                                            géneros, los pretéritos, y los libros quarto y quinto,
                                            que estan toditos en latin, y los mas de ellos en verso
                                            muy poco ó nada inteligible, sin una prolixa y
                                            arbitraria explicacion; pero el señor Masara se reiria
                                            de esta prueba, pues él ha visto el tal arte en el mismo
                                            castellano que habláron nuestros abuelos, y no es
                                            creible que padezca un engaño tan notorio quando ha
                                            hecho el exámen con anteojos y sin ellos. - Advierto á
                                            vmd. de paso, por lo que pueda importar, que la palabra
                                            expendio que sale del verbo expender castellano y muy
                                            castizo, la ha declarado el señor Masara por original
                                            extrangera: la razon él la dará. - Pasemos pues al
                                            último retal de la carta de dicho Señor, en que se
                                            critíca con particularidad el juicio que formó el Asesor
                                            segundo del estado actual de nuestros teatros. Segun
                                            parece no tiene otra cosa de malo en su concepto que el
                                            estar reducido á proposiciones vagas, generales é
                                            indeterminadas, dexándonos con la duda de quales sean
                                            las comedias buenas, y quales las malas. De nada sirve
                                            que el señor Asesor haya mostrado muchos de los defectos
                                            en que incurren en el dia nuestros cómicos, ni el
                                            aconsejarles á estos que eviten la senda errada que han
                                            tomado para perfeccionarse, ni el haberles hecho conocer
                                            el mal gusto que tienen en la eleccion de las piezas que
                                            representan, y en otras muchas cosas que á la verdad ni
                                            con el dedo se pudieran señalar mejor: todas estas son
                                            proposiciones vagas, generales é indeterminadas: lo que
                                            debia haber publicado era una lista (aunque hubiera
                                            ocupado quarenta ó cinqüenta Números de su papel) de
                                            todas las comedias que tenemos, poniendo al márgen de
                                            cada título: esta es buena, la otra es mala, ó cosa
                                            semejante: entónces si que saldria el público de la <pb n="205"></pb>duda en que está sobre el mérito de la
                                            Raquel, de la Numancia y demas. Lo propio digo de las
                                            traducciones, de las quales habla á bulto, diciéndonos
                                            sin prueba alguna que la mayor parte de las que tenemos
                                            son malas, pues eso es una cosa que todos la saben.
                                            Debia tambien especificarlas todas señalando las frases
                                            que conservan la sintaxîs del idioma original. Ello es
                                            cierto que si esto lo llegara á poner en práctica ya
                                            tenia tela cortada el Regañon para estar hablando
                                            algunos años, y le vendria á suceder seguramente lo que
                                            al Predicador que por no saber un Sermon que predicaba
                                            de la Pasion en una Aldea, se puso á contar uno por uno
                                            los 50 azotes que le diéron á nuestro Redentor atado á
                                            la columna, de tal manera que ántes de llegar á los 500
                                            ya no hubo una alma que le escuchara la relacion: pero
                                            que importa, sabriamos así los defectos que tanto
                                            publica de nuestras traducciones, y esto bastaba para
                                            darnos una idea de la justicia que exerce el Tribunal
                                            Catoniano. - Concluí, señor Público, con la defensa del
                                            señor Masara, y á fé que si no hubiera tomado un-poco de
                                            aliento en la mitad de su carta, me hubiera visto negro
                                            en la lucha; tal fué el calor y el empeño con que la
                                            tomé. Solo he tocado en este exámen los puntos
                                            principales, y que necesitaban explicacion, dexándole á
                                            vmd. el derecho de juzgar todos los incidentes que se
                                            promueven en la tal carta, para que les dé el mérito y
                                            valor correspondiente, en tanto que sigo con la
                                            contextacion á los Diarios de Julio. Furioso enemigo de
                                            la ficcion poética es el que ha puesto la carta de los
                                            dias 23 y 24, porque la juzga con demasiado rigor, pero
                                            en alguna parte no dexa de tener razon. El mérito de una
                                            epopeya depende enteramente del poeta: esta especie de
                                            composicion no es natural ni verosimil, ni puede serlo,
                                            porque una de sus partes principales ha de ser la
                                            introduccion de lo maravilloso: la historia del suceso
                                            que trata no le sirve á su autor de regla, porque se
                                            extravía de ella casi siempre para entregarse á su
                                            imaginacion. Todo esto sin duda no puede prescindir de
                                            defectuoso en su rigoroso sentido; pero á pesar de esta
                                            facilidad aparente que al parecer les abre el camino á
                                            los ingenios para esta clase de poesía, son tan raros
                                            los poemas épicos que esten no solo libres de defectos,
                                            sino que se puedan llamar tales, que se ha llegado á
                                            tener este género por el mas dificil. Al contrario
                                            sucede en las novelas, cuya execucion parece algo fácil
                                            segun la multitud que hay de las que se llaman buenas.
                                            El poner interes en una narracion inventada por el
                                            compositor, el dar lecciones de moral y de virtud, y
                                            mover la <pb n="206"></pb>sensibilidad de los hombres es una
                                            cosa que la hace qualquiera individuo de mediano talento
                                            é instruccion, porque la sensibilidad es el afecto mas
                                            fácil de mover en el hombre: las reglas de virtud y de
                                            moral son bastante sabidas, así fueran observadas, y la
                                            trama no es una cosa del otro juéves que no la pueda
                                            formar tal qual un sugeto medianamente instruido. Yo
                                            conozco, y nadie ignora que Richardson es un grande
                                            hombre, que sus novelas serán inmortales, y que para
                                            esta clase de literatura (no la mejor por desgracia)
                                            tuvo una maestría y gracia particulares; pero no dexo de
                                            notar tambien que la carrera de Richardson la han
                                            seguido infinitos, y muchos tal vez con igual suceso; y
                                            la de Homero y Virgilio, aunque ha sido emprendida por
                                            varios, ninguno ha llegado á alcanzarlos. Así pues, yo
                                            no soy del parecer del autor de esta carta: estimo, y
                                            aun alabo las buenas novelas, tengo bastante prevencion
                                            contra la poesía, aun mas que la que puede tener su
                                            merced; pero no dexaré por eso de defender que mas                                          
  mérito y mas talento tendrá el que haga un poema épico,
                                            aunque no sea tan excelente como la Iliada ó la Eneida,
                                            siempre que sea bueno, que todos los autores de novelas
                                            que ha habido y hay, sin excluir á ninguno. Una Oración
                                            fúnebre con variaciones viene el dia 25, en la qual se
                                            pinta lo que sucede en el mundo sobre los elogios y
                                            vituperios que se dan los hombres. La cartita no está
                                            mala, pero me disgusta mucho la conseqüencia que saca su
                                            autor. ¡Que no leamos la historia! ¿Y por qué?
                                            Habilitados estariamos si no se sembrara trigo por miedo
                                            de los gorriones. Si hay mentiras y juicios falsos en la
                                            historia, para eso está ahí la crítica que los puede
                                            enmendar, si no en el todo, á lo ménos en la parte que
                                            baste para nuestra instruccion. ¿Nos deberemos privar de
                                            los bienes que nos ofrece la lectura de la historia
                                            porque esta contiene algunos hechos accesorios que
                                            pueden ser ó son efectivamente falsos? No señor Público:
                                            el autor de esta proposicion me habrá de perdonar, pero
                                            yo no puedo ménos de reprobar su inferencia. La carta
                                            del Amigo de la razon puesta el dia 26 no dexa de
                                            gustarme, porque me parece que la tiene en todo lo que
                                            dice. El papel que critica del Diario del 5 de Junio es
                                            de lo mas malo y descabellado que se puede ver. El Amigo
                                            de la verdad pone un discursito el dia 27 sobre el
                                            Regañon general, ó Tribunal Catoniano. ¿Qué habrá
                                            querido decirnos este Señor en la tal carta? Á mí me ha
                                            sucedido con <pb n="207"></pb>ella lo mismo que pasa en las
                                            embarcaciones en que se habla por vocina á larga
                                            distancia, y así no puedo ménos de decirle á su autor:
                                            no se ha entendido. Sin embargo, quisiera preguntar á
                                            vmd. señor Público, qué órden ó regla es esa del talion
                                            de Radamanto que profesa el señor M. Y. C. y qué quiere
                                            decir aquello de que su merced es mas inflexible que la
                                            ley y que el hierro, porque esto verdaderamente debe
                                            poner al Tribunal en gran cuidado, pues semejantes
                                            razones indican una terrible amenaza, á mi parecer, ó yo
                                            no lo entiendo. Tambien es buena la fresca con que viene
                                            el señor Pregunton el dia 28, preguntando
                                            impertinencias. Un poquito mas larga que su carta seria
                                            la respuesta si se hubiera de decir todo lo que hay en
                                            el particular. Yo lo diria bien ó mal; pero lo dexo para
                                            otra vez, que no faltará ocasión. Buena gana de gastar
                                            tiempo, papel y tinta ha tenido el autor de la carta
                                            puesta en los Diarios del 29 y 30 respondiendo á las
                                            majaderías del Enemigo de los malos traductores. Estas
                                            no merecen mas respuesta que el desprecio, pues todos
                                            saben que lo son, y esto basta, así como basta tambien
                                            por ahora de la censura que se me ha encargado, y que
                                            presento al Público. Este pesará el verdadero mérito de
                                            las razones que expongo, y le hará justicia á quien la
                                            tenga. Salud. El Agente Fiscal segundo. </seg>
                                    </seg>
                                    <seg type="U2">SECRETARÍA.</seg>
                                    <seg type="U3">CARTA QUE SE NOS HA REMITlDO.</seg>
                                    <seg synch="#FR.9" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.10" type="LB"> Señor Regañon: En el Número 8
                                            de su periódico página 69, se halla una carta
                                            principiada, y rematada en el siguiente Número 9,
                                            escrita por un anónimo, amigo, segun su contexto, de la
                                            humanidad, y apasionado de la vacuna; ó mejor diré por
                                            un envacunado, cuyo ánimo no está tranquilo, y en quien
                                            se notan ciertos escrupulillos de conciencia de si por
                                            la vacuna estará ya ó no exênto de la viruela natural
                                            todo lo que le resta de vida; cuyas inquietudes parece
                                            le han dimanado del asunto propuesto por la Academia
                                            Medico-Práctica de Barcelona para una memoria en la que
                                            se procura averiguar lo cierto, confirmándolo con
                                            observaciones propias de los que quieran entrar en la
                                            lid, ofreciendo la dicha Academia una medalla de oro, no
                                                <pb n="208"></pb>como paga del trabajo material, sino
                                            como testimonio del mejor desempeño del asunto, y de
                                            mayor satisfaccion para los deseos de la Academia. El
                                            programa se lee en la Gazeta de Madrid del 13 de Mayo de
                                            este año, capítulo de Barcelona, en estas palabras.
                                            “Siendo posible que la inoculacion de la vacuna preserve
                                            de las viruelas naturales solo por cierto tiempo, y no
                                            perpetuamente; y que dicha insercion introduzca en lo
                                            venidero en la especie humana disposicion á nuevas
                                            enfermedades...... Se ofrece un premio de una medalla de
                                            oro al que forme y envie la mejor y mas imparcial
                                            disertacion sobre las ventajas ó inconvenientes de la
                                            vacunacion, fundada en observaciones propias.” Estas
                                            dudas le hacen cosquillas, y no acomodándole sino la
                                            afirmativa por la perpetuidad, quiere aquietar su     
                                       conciencia con las razones que publica en su carta, en
                                            la que zahiere demasiado el honor de tan respetable
                                            cuerpo; pero atolondrado el pobrecito con su miedo, y
                                            ofuscada su razon, no acertó á desenvolver el programa,
                                            y á hacernos ver su puerilidad y futilidad risibles,
                                            como se propuso sin duda, siendo tan despreciable lo que
                                            dice contra él, que sola la risa debia ser su
                                            refutacion; pero como mis carcajadas no podian ser oidas
                                            por él por la distancia que media entre los dos, he
                                            determinado, señor Regañon, valerme de vmd. para que
                                            lleguen á sus orejas estas quatro palabritas, con las
                                            que le haré ver que ni ha entendido el sentido del
                                            programa, ni ha sabido lo que ha dicho. El estilo será
                                            algo tosco, y las razones en que me fundo no serán tal
                                            vez de las mas convincentes; pero aseguro á lo ménos que
                                            ni uno ni otras serán inferiores á las suyas. </seg>
                                    </seg> (Se continuará.) <seg type="MO">AVISO.</seg>
                                    <seg synch="#FR.11" type="MT"> El Tribunal Catoniano encarga á
                                        todos los que se sirvan remitirle cartas por el correo, que
                                        además de enviarselas francas de porte, porque no se
                                        extravien, las pongan en una letra inteligible y clara, pues
                                        el Secretario que tiene el encargo de leerlas, se ha quejado
                                        de que muchas vienen en unos caractéres tan mal formados,
                                        que le es indispensable para entenderlas el andar adivinando
                                        los periodos. </seg>
                                </seg> CON REAL PRIVILEGIO. MADRID. EN LA IMPRENTA DE LA
                                ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICENCIA. </seg>
                        </ab>
                    </div>
                </body>
      </text>
    </group>
  </text>
</TEI>
