Rufino José Cuervo an Hugo Schuchardt (12-02074)
an Hugo Schuchardt
28. 01. 1883
Spanisch
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Zitiervorschlag: Rufino José Cuervo an Hugo Schuchardt (12-02074). Paris, 28. 01. 1883. Hrsg. von Bernhard Hurch (2023). In: Bernhard Hurch (Hrsg.): Hugo Schuchardt Archiv. Online unter https://gams.uni-graz.at/o:hsa.letter.11225, abgerufen am 05. 12. 2025. Handle: hdl.handle.net/11471/518.10.1.11225.
Paris, 28 de Enero 1883.
Sõr. D. Hugo Schuchardt
Muy señor mío y respectado amigo:
Me ha dado V. un positivo gusto con su gratísima del 22, y me avergüenza V. con la importancia que da V. á mi año nuevo y á la impertinente súplica que le acompañaba. Mil y mil gracias por uno y otro, pues veo que todo nace de la exquisita benevolencia de V.
Los libros no los necesito en este momento, de modo que V puede |2|utilizarlos con toda la calma que V. guste ó que sus quehaceres le impongan.
Por darme el gusto de departir un ratito con V. voy á vuela pluma á hablarley según mi leal saber y entender de los puntos que V. me toca. ¿Por qué ha sufrido la lengua castellana en América tan cortas modificaciones? – Las sociedades que se fundron en el Nuevo Mundo fueron en un todo españolas, y el demato indígena no tuvo importancia alguna; ó se incorporó definitivamente en las nuevas poblaciones, olvidandeo su lengua, usos y costumbres, ó conservó su libertad salvaje en las |3| regiones no conquistadas.* España dió á América (por más de que digan gentes apasionadas) lo que ella tenía, lo ella podía dar. Desde un principio hubo universidades, y en las bibliotecas de los conventos se encontraban cuanto se imprimía en España y cuanto de otras partes se podía llevar á España. La población, en parte al menos, se renovaba y trasegaba constantemente, de suerte que el contacto con la metrópoli fue permanente. El movimiento literario, dónde más, dónde menos, fué siempre un eco de la Pensinsula. Ya sabe V. lo que fué la Universidad de Méjico; en mi tierra, que era de lo menos favo
El caso de grandes masas de población, como los que menciona Pacheco, que reducidas conservan su lengua, se explica de […].
|4|recido, no faltaban personas doctas: el P. Murillo Velarde en su Geografía Histórica, tomo 9, p. 224 (Madrid, 1952), dice: “En Santa Fe hay Unversidad, y en los primeros estudios con que empezó á ilustrar esta Ciudad la Compañía [de Jesús] tuvo la gloria de que di ese principio á ellos el Verable Padre Pedro Claver. Los ingenios del país parece son despiertos y dados á la Poesía (!!), como entre estos lo comprueba el Poema de la Vida de San Ignacio, que escribió Don Hernando Camargo.”
¿Habrá un color especial en la literatura americana? – Yo mismo no puedo percibirlo, si es que se busca un carácter que la marque toda; y caso de |5| haberlo (lo que dudo), cumple más bien á personas como V. que no viven en esa atmósfera, notarlo y determinarlo. Dicho se está que Ercilla, Alarcón, Diego Mejía, Pedro de Oña, Hojeda, y demás españoles que escribieron en América se quedaron tan españoles como antes. Las producciones de los ingenios criollos, resultado de una educación uniforme en el tiempo de la Colonia, es posible que no se distingan mucho unos des otros ni del tipo español. En la literatura contemporánea es otra cosa: lo natural sería que, rota aquella uniformidad, cada nación ofreciera en sus escritores alguna peculiaridad. |6| Yo le diré á V. lo que me pasa: leo la flor de los escritores americanos (no digo los más populares), diga V. al mejicano García Icazbalceta, y al argentino Gutierrez, y al venezolano-chileno Bello, y no les noto sabor peculiar, de orígen local, digamos, que me los haga distinguir de mi paesano Caro, por ejemplo. Ahora, si descendemos á las medianías, es indudable que el ampuloso venezolano si distingue del desatiñado argentino, pero no sé si V. les percibiría un carácter común, el americanismo.
¿Habrá entre los indios americanos, |7| en alguna parte, un español de cocina? Respuesta terminante no le podría dar á V por no hallarme suficientemente informado; pero le diré á V. lo que de mi tierra conozco. Los indios que están incorporados en el pueblo, según sugerí á V. anes, hablan el castellano vulgar sin cosa particular que los distinguen de los de raza española. Los que se han conservado secuestrados del pueblo y en el limbo ó lejos de la región civilizad[…], como los tunebos,1 conservan su lengua, y sólo saben de castellano lo puramente necesario para |8| el escaso comercio que hacen con la otra parte de la población, como se verifica con los mencionados tunebos, que salen á proveerse de sal en la Salina de Chita (Estado de Boyacá). Todo esto será claro para V si tiene presente un heccho, vergonzoso para mi patria, pero hecho al fin que no hay pro qué ocultar: con la guerra de la Independencia se suspendió la Conquista! Lo civilizado por los españoles ha entrado, porque ha tenido tiempo para ello, en la masa común, lo demás es selvaje. – Sé que en Quito casi no se oye hablar en los |9| mercados sino quechua, y los dueños de haciendas necesitan conocer esta lengua. Un excelente amig mio, D. Gavino Pacheco Zegarra, el ilustrado traductor y editor del Ollantai, considera el quechua como lengua materna (Alphabet phonétique de la langue Quechua, pág. 4) y dice haber en el Perú ciudades de 20 á 30.000 almas, donde, excepto el cura, el gobernador y una que otra persona, muy rara, nadie entiende el castellano (ib.). Esto y otra observación del mismo señor Pacheco (Ollantai, p. XCCCV) me hace creer que en el Perú á de habla quechua ó de habla español, |10| y si los indios corrompen el español, lo hacen cada uno á su modo, pero no con la uniformidad que contituye el dialecto. Si á V. le parece, podría averiguar la dirección aquí en Paris de personas que pudieran dar á V. razón precisa, así sobre el Ecuador y el Perú como sobre el habla de los araucanos ú otras tribus.
Sobre la impresión que la naturaleza de nuestros climas hubo de hacer en los conquistadores y cómo ella no les fué manantial de inspiración poética, trata mi amigo Caro en |11| el cuaderno qu le acompaño á V. pág. 67. Quisiera que con franqueza me dijera V, si tiene tiempo para recorrer todo el folleto, si nota africitas en Bello, Rojas y Caro.
Tengo un grandísimo interés en ver el resultado de los trabajos de V., y me atrevo á instarle para que nos los deje disfrutar pronto.
Por el pronto no he recordado cosa que valga la pena sobre habla de negros imitada en comedias. Daré und busca, y cuente V. con que luégo le comunicaré lo que hallare digno de verse, á pesar de que |12|tengo para mí que, habiendo V. puesto mano en la labor, nada me dejará que hacer.
Perdone V. tanta cháchara. Consérvese V. bueno, y sepa que de todos vera suy de V amigo afmo. y apasionado
admirador
F. J. Cuervo
Dejé mis cosas arregladas en Bogotá de modo que puedo estar indefinidamente en Europa, salvo alguno de aquellos cataclismos que destruyen todo plan. Confío pues en que me cubrá la satisfacción de conocer á V. personalmente y estrechar su mano.
1 Eine Chibchan Sprache, auch bekannt als Uwa.
