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      <titleStmt>
        <title>Censura primera</title>
        <author>Anónimo</author>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
        <respStmt>
          <name>Elisabeth Hobisch</name>
          <resp>Editor</resp>
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      </editionStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2014-06-12">12.06.2014</date>
        <idno type="PID">o:mws.470</idno>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>Juzgado Casero. Censura primera á la carta de el Señor Juan Claro, residente
                    en esta corte. Obra periódica sobre las ocurrencias de los Baños de Manzanares,
                    Paséo del Prado, y mal modo (que por ser moda) usan algunas, y muchos de los
                    concurrentes á estos Sitios. Madrid: Imprenta de Andres Ramirez. 1786 43-71 </bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="JC">
          <title level="j">El Juzgado
                        Casero</title>
          <biblScope type="vol">1</biblScope>
          <biblScope type="issue">01</biblScope>
          <date>1786</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
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            <interpGrp type="Narrative_Darstellungsebenen">
              <interp xml:id="E1">Ebene 1</interp>
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              <interp xml:id="AE">Allgemeine Erzählung</interp>
              <interp xml:id="SP">Selbstportrait</interp>
              <interp xml:id="FP">Fremdportrait</interp>
              <interp xml:id="D">Dialog</interp>
              <interp xml:id="AL">Allegorisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="TR">Traumerzählung</interp>
              <interp xml:id="F">Fabelerzählung</interp>
              <interp xml:id="S">Satirisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="EX">Exemplarisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="UT">Utopische Erzählung</interp>
              <interp xml:id="MT">Metatextualität</interp>
              <interp xml:id="ZM">Zitat/Motto</interp>
              <interp xml:id="LB">Leserbrief</interp>
            </interpGrp>
          </ab>
        </interpretation>
      </editorialDecl>
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        <name type="place">Graz, Austria</name>
      </creation>
      <langUsage>
        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
      </langUsage>
      <textClass>
        <keywords scheme="http://gams.uni-graz.at/mws">
          <term>
            <term xml:lang="de">Sitten und Bräuche</term>
            <term xml:lang="it">Costumi</term>
            <term xml:lang="en">Manners and Customs</term>
            <term xml:lang="es">Costumbres</term>
            <term xml:lang="fr">Mœurs et
                            coutumes</term>
          </term>
          <term>
            <term xml:lang="de">Frauenbild</term>
            <term xml:lang="it">Immagine di
                            Donne</term>
            <term xml:lang="en">Image of Women</term>
            <term xml:lang="es">Imagen de Mujeres</term>
            <term xml:lang="fr">Image de la
                        femme</term>
          </term>
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                <name ref="http://geonames.org/2510769" type="fcode:PCLI">Spain</name>
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                <country>Spain</country>
                <settlement>Madrid</settlement>
                <name ref="http://geonames.org/3117735" type="fcode:PPLC">Madrid</name>
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                    <p rend="EU"><milestone unit="E1" xml:id="FR.1"></milestone>
                    </p>
                    <div1>
                        <head>Censura primera</head>
                        <p rend="BA"><hi rend="smallcaps"><milestone unit="E2" xml:id="FR.2"></milestone> Amado
                                lector.</hi></p>
                        <p rend="SO"><milestone unit="MT" xml:id="FR.3"></milestone> Ello está de Dios, que el
                                <persName corresp="#JC" key="Curro" subtype="U" xml:id="PN.1">Compadre Cúrro</persName> no nos ha de dejar sosegar un punto, sin
                            echarnos á cuestas cada instante los pártos , ó abortos buenos, ó malos
                            de su Academia, ó Calabaza! Oi, quando ya estaba pie en cama para dormir
                            la siesta, llegó el Postillón, metiendo mas bulla que catorce
                            Mallorquines quando disputan interéses, y me entregó un gran pliego
                            cerrado y sellado, como si incluyera algo de provecho; abríle, y hallé
                            ser la Censura del <hi rend="italic">Juzgado Casero</hi>, á las noticias
                            que comuniqué en la mia de 13 de Agosto; y á la verdad, que no entendia
                            yo hubiese en el Viso tan criticónes entendimientos, como Vm. podrá
                            inferir de su contexto, que á la letra dice asi: <milestone rend="closer" unit="MT"></milestone></p>
                        <p rend="BA"><pb n="44"></pb>
                            <milestone unit="E3" xml:id="FR.4"></milestone>
                            <milestone unit="LB" xml:id="FR.5"></milestone>
                            <hi rend="smallcaps">Señor Juan Claro.</hi></p>
                        <p rend="SO">Mi dueño y Amigo: Quando llegó el Postillón de nuestra via
                            reservada, y me entregó el Pliego de Vm.; estaba yo echando la clabe á
                            un plato de Mágras con su tomatillo al canto, y un jarro de tintillo
                            (café de este País) que pudieran resucitar un muerto: leíle muy gustoso,
                            y hallé en él quanto pudiera apetecer esta Junta para dar principio á su
                            proyectada Censura. No esperábamos menos de la esperimentada curiosidad
                            de Vm. en tantos años de Corsário por <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.1">Madrid</placeName>, sin haber perdonado
                            calle, callejuela, fiesta, vaíle, ni concurso público donde no se
                            halláse el primero, á que no pocos meses acompañé á Vm. en las distintas
                            temporadas que hice mansion en esa Corte, siendo por lo mismo mas
                            conocidos que la Sarna entre toda la gente que ilústra los barrios del
                            cascabél gordo. Hice llamar al Mullidór, ó Portéro de nuestra Académia
                                <pb n="45"></pb> para que convocáse á Junta á todos los Señores
                            indibiduos para las quatro de la tarde delDomingo [sic] 20 del que
                            corre: Con efecto llegaron el dia, y hora señalada, y poniendome la
                            Corbáta fina, y un Bestido que guardo, como oro en paño, para las
                            festividades de Corpus-Christi, y Semana Santa, llegué á la casa
                            destinada para nuestra Asambléa, donde ya esperaban impacientes dichos
                            Indibiduos; tomámos asiento por el órden que corresponde á
                            ladignidadconcegíl [sic] de cada uno, y despues de las ceremonias
                            precisas les encajé la carta de Vm, sobre cuyo contexto hubo varias
                            opiniones que ya tubieron principio de disputas, por lo que el Señor
                            Regidor (que presíde en dicho Acto) para cortar diferencias, mandó
                            habláse primero el Promotor Fiscál: Aquí fue Tróya, y dio principio mi
                            turbacion, con un sudor mas frio que Novio pobre, despreciado de Moza
                            rica; procuré recuperarme, y haciendo de las tripas corazon, me dispuse
                            con aquellos precisos ademánes de ponerme sério y <pb n="46"></pb> fruncido,
                            sacar el pañuelo, limpiar las narices, tosér sin gana, acomodárme bien
                            el asiento, palparme la Corbáta, estirár las cejas, pasar la mano por la
                            frente, y quedarme un rato suspenso, como suelen hacer los Abogados
                            principiantes quando tienen que hablar en la vista de un pleíto; y
                            observando que todos guardaban el mas profundo silencio, dixe asi: </p>
                        <p><milestone unit="E4" xml:id="FR.6"></milestone>
                            <milestone unit="D" xml:id="FR.7"></milestone> Dos distintos asuntos, con su
                            adicion, si fuere necesario, son hoy el objeto á que se diríge la
                            Censura de esta respetable Académia, <hi rend="italic">Baños</hi>, <hi rend="italic">y Prado de Madrid</hi>, ambos dignos del mas
                            escrupuloso exâmen. Yo Señores, por el cargo que sirvo, prescindiendo de
                            las obligaciones de Christiano, vengo resuelto á decir con claridad
                            quanto en ello se halle que corregir, para que el público logre una
                            lícita honesta instrucción de los malos efectos que pueden producir
                            estas dos perjudiciales Sinagógas. Doy principio: Los Baños (si asi
                            deben llamarse los que se toman en Manzanares) <pb n="47"></pb> no pueden
                            contribuír al beneficio de la salud pública por dos razones; la
                            primera……. Suplíco á la Junta, dijo el Medico, me permita hablar sobre
                            este punto por ser oriundo y pribatibo de mi facultad. Conocimos su
                            justa peticion, por lo que de comun acuerdo se le permitió hablar
                            primero.</p>
                        <p>Discretamente, dixo, propuso el defensor fiscal, <hi rend="italic">que
                                los Baños de Manzanares no pueden contribuir al deseado beneficio de
                                la salud pública</hi>, y yo añado, que no solo perjudican á el
                            cuerpo, sí tambien á el Alma. No se escandalicen Vms de la proposicion,
                            quando me será tan facil probarla. Perjudícan á el cuerpo (que es el
                            punto que me corresponde desatar) porque en lugar de purificar y templar
                            la sangre del que los toma, la inficionan, corrompen, y acaloran mas.           
                 Las razones en que fundo mi dictámen, son concluyentes; y si no digáme
                            la respetable Junta ¿Cómo podrán ser útiles, y provechosos á la salud
                            pública Baños tomados en un oyo de Arena ce-<pb n="48"></pb>nagosa (que solo
                            por lo que tiene de Sepultura debe apreciarse) el qual se surte con un
                            arroyuélo de agua viciada tan escasa que apenas cubre el cuerpo del que
                            se baña? Unos baños dispuestos en linea recta desde el Puente de la
                            Puerta de Yerro, hasta la de Segóbia, recibiendo los segundos el agua
                            que pasa por los primeros, y asi de unos en otros, hasta el ultimo,
                            comunicandose por el mismo subcesivo orden los contagiosos humores que
                            espelen quantos se bañan, que por lo regular lo executan á unas mismas
                            horas, y lo propio, si hay alguno fuera de la linéa, pues todos se
                            abastecen de un solo arroyuelo ¿Por otra parte autorizan mas mi
                            proposicion quatro testigos de vista que no tienen contra resto, ni
                            tacha legal; estos son las quatro Cantarillas, como quarro [sic] bocas
                            del Infierno, que desaguan en el mismo riachuelo todas las inmundicias
                            de <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.2">Madrid</placeName>, con lo que parece tengo robustamente acreditado
                            mi impugnacion por lo respectivo á los perjuicios corporales; además de
                            que quan-<pb n="49"></pb>do no bastáse tan relebante prueba, lo confirma el
                            Doctísimo <persName corresp="#JC" key="Zapata" subtype="U" xml:id="PN.2">Zapata</persName>, diciendo: <hi rend="italic">que semejantes aguas
                                bastan para infestar á quantos usen de ellas, porque son expuestas á
                                Diarréas critico-eruditas, que con el tiempo dañarán las partes
                                hipocondriacas, con ofensa de los vasos vidriosos, y esterconósos,
                                hasta tocar las fibras, formando una bolsa de flemas antigálicas,
                                que tomará incremento hasta colocarse sobre la túnica del hueso
                                coronál, de que podrá seguirse el acceso de algun bubón, ó
                                golondrino mortal de necesidad</hi>; y por lo mismo considéro dichos
                            Baños por inútiles, y perjudiciales <hi rend="italic">in totum</hi>;
                            este es mi dictamen, <hi rend="italic">salvo melliori</hi>.</p>
                        <p>Del propio parecer soy yó, dijo el Cirujano, porque quanto
                            catégoricamente ha propuesto mi Principal facultatívo, lo trae <hi rend="italic">ad pedex literæ</hi>, el famoso <persName corresp="#JC" key="de Porras, Manuel" subtype="U" xml:id="PN.3">Don
                                Manuel de Porras</persName><hi rend="italic"> en su tratado de
                                Anatomía</hi>. No quisiera mezclarme en censurar los preparatívos
                            con que se disponen para el Baño, las semi-Damas <pb n="50"></pb> que
                            regularmente acuden á él, ni los motivos que fingen para tomarle viejas,
                            y mozas, quando se sabe por notorio no es otra cosa que un antójo, ó
                            mañoso capricho para con este colorido proporcionar mas á salvo conducto
                            sus diveriones. Alto ay, exclamé yó, Señor <hi rend="italic">Quirurgico</hi>, que ese punto no es de <hi rend="italic">estúche        
                        ni lanceta</hi>, y solo corresponde al defensor de la causa pública;
                            y asi siguiendo el tema empezado por el <hi rend="italic">Docto y
                                celebérrimo pharmaceutico</hi>, que tan profundamente habló sobre
                            los perjuicios corporales, paso á explicar los del Alma, como objeto
                            principal y prelativo á todas las cosas transitorias, y perecederas: Se   
                         perjudica á el Alma, por la poca honestidad, con que se hallan
                            construidas las chozas de dichos Baños; mal modo de usarlos, y el
                            desórden que con capa de ellos freqüentemente se experimenta; y asi,
                            habrá notado todo hombre juicioso que mire con aborrecimiento el vicio,
                            solo van á bañarse á aquel sitio dos clases de Personas, ambas de <pb n="51"></pb> baja esfera; <hi rend="italic">Viejas verdes, ó Mozas
                                locas</hi>; las primeras, porque aunque ya se las pasó la Primavera
                            y parte del Otoño de su edad, todabia conservan algunas chispas de aquel
                            malbado fuego, que en otro tiempo las infudía espíritu para el corso en
                            sus expediciones, con el que tal vez suelen hacer alguna presa volatéra,
                            porque en <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.3">Madrid</placeName>
                            <hi rend="italic">nunca falta un roto para un descosido</hi>. Las Mozas
                            por tener quince dias de buréo, y todas por lograr con menos embarazo la
                            compañía de un mueble que las haga centinéla en el Baño, y eche la
                            Sábana quando salen de él. ¡Válgate Dios por Baños, y quan cáros salen á
                            los tontos, y tontas que los toman! pues además de aniquilár la salud
                            temporal, nada ganan para la eterna. Asi se convence de lo mismo que
                            enseña la experiencia, v. gr. disponen bañarse dos, ó mas de estas
                            Viejas, y Mozas; y para ir y bolver ajustan un Calesín, ó Coche Simón;
                            pero digame Vm. ¿ván y vienen solas en él? ¡qué disparáte tan <pb n="52"></pb> clasico! no Señor, cada una con su Lazarillo á el lado, como sardinas
                            en banásta, y de consiguiente nada frescas; llegan á el Baño, vanse
                            despojando las fogosas Señorítas, hasta el ultimo fólio, á vista,
                            ciencia, y paciencia de los truánes Asesores de oreja, y luego se entran
                            en la pocilga de agua, quedandose los tales muebles de parte de fuera,
                            sin mas estorbo para ver á su amada <persName corresp="#JC" key="Bathseba" subtype="F" xml:id="PN.4">Bersabé</persName>, que el
                            de una clara remendana estéra, que quando no tenga algunos abugerillos
                            [sic], se los hacen los Señorítos como en genero de juguete. Discurra
                            ahora la penetracion de la Junta ¡qué bello modo de refrescar la sangre!
                            y añada á esto el remate del Baño, que regularmente es merendar bien,
                            atracárse de vino, saltar, y bailar, con que me parece no podrán
                            agraviárse aunque yo diga buelven á sus casas mas calorosas que quando
                            salieron de ellas. Hay tambien contra este abuso el justo repáro de que
                            son pocas, ó ninguna las que ván con sus Maridos á dichas fun-<pb n="53"></pb>ciones, porque, ó no debe de ser moda, ó no se los permiten las tales           
                 gorronas, contentandose con la asistencia del Supernumerario Edecán. Lo
                            que yo admiro es, la cachaza, y paciencia de los Bañéros, que por lo
                            regular son nuestros Paísanos, y el papél tan impropio que en esta
                            escena representan, haciendose sordos, mudos, y aun, ciegos, á
                            proporcion del interés que le produce: mas pudiera decir, porque hay
                            mucho que tocar en este asunto; pero baste por ahora, y paso al segundo
                            punto sobre las abenturas del paséo del Prado.</p>                     
   <p>¡O Dios Eterno! ¿Quién será bastante á producir los terribles abórtos de
                            este Anphiteatro de <persName corresp="#JC" key="Pluton" subtype="F" xml:id="PN.5">Plutón</persName>, donde residen tan de asiento el ocio,
                            lujo, y libertinage? ¡O feria iniqüa, donde á cara descubierta se canjéa
                            la estimacion, y honra de los Maridos; la honestidad de las Doncellas; y
                            el honor y reputacion de las Casadas! Poco á poco, señor defensor
                            Fiscal, dijo la Viuda Notária, no alargue Vm. tanto el discur-<pb n="54"></pb>so, pues según su exâgerada introduccion parece quiere darnos á
                            entender no hay en el mundo otra cosa peor que el Paséo del Prado; vamos
                            despacio, y sepa que no hay regla sin excêpcion, y por lo mismo debiera
                            Vm. irse con pies de plomo para hablar de este sitio, donde se cifra el
                            buen gusto y recréo de una Corte tan digna de aplausos como lo es
                            Madrid: yo no digo, ni puedo negar habrá algo que enmendar y reprender
                            en el mal uso que hacen de este Recréo, varios de los distintos génios
                            ociosos que la freqüentan, pero tan poco se me oculta acuden á él otras
                            personas de estimacion, y merito, sin mas objeto que el que exîje una
                            lícita diaria dibersion; y esto no lo digo preocupada de la pasion de mi
                            sêxo, solo sí porque estoy informada á fondo de Personas que tienen
                            alguna obligacion á distinguir lo bueno, y malo; que no es tan fiero el
                            Leon como le pintan, además de que no puede Vm. ignorar como tan
                            práctico, y cibilizado en las cosas de <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.4">Madrid</placeName>
                            <pb n="55"></pb> que lasSeñorasMugeres [sic] (sin mas circunstancia que
                            serlo) somos acreedoras á algun respeto y disimúlo por mas que nuestros
                            locos descuidos nos hagan dignas de reprension. No me acomoda esa
                            doctrina Señora Viuda, respondí yo, por ser diametralmente opuesta á lo
                            que he visto, y notado antes de ahora, y á la observancia de buenas
                            costumbres, que no admite tergibersacion. Confieso no dejan de asistir á
                            dicho Paséo muchas de las recomendables Personas que Vm. pone por escudo
                            de su impugnacion, pero debe hacerse cargo y conocer no hablo con esta
                            distinguida clase, ni soy capáz de incurrir en semejante dislate, y
                            bastardía, porque tambien entiendo un poquito de distinciones; las que
                            yó pongo por objeto de mi Censura, son aquellas que se presentan por la
                            tarde á escandalizár con su profáno modo de vestir, y de noche con poco
                            decentes acciones en el manejo, y arte de insultar; las que no llevan
                            otro fin que el de atraér ánimos sencillos, y vicia-<pb n="56"></pb>dos,
                            poniendo en próxîma ocasión á otros que tal vez se hallan muy distantes
                            de sus desórdenadas intenciones, estafándo á unos, y perdiendo á otros,
                            indisponiendo la apreciable union del Matrimonio en los casados, y
                            arrebatando el entendimiento y libertad de los solteros, hasta dejarles
                            insensátos, é inútiles para toda decente ocupacion de algun estudio, y
                            cuidado, no siendo menos atendible, y lamentable el mal exemplo que
                            causan á la juventud, que con sinceridad mira tan de cerca sus          
                  reprobadas transgresiones; y para que la Junta conozca, y apruebe estas
                            sólidas verdades, me explicaré con algunas criticas reflexîones.</p>
                        <p><milestone unit="E5" xml:id="FR.8"></milestone>
                            <milestone unit="FP" xml:id="FR.9"></milestone> ¿Qué Juicio ha de formárse (por mas
                            que se interése la caridad) de una Mozuela (que quien dice una, dice
                            quinientas, y me quedo corto) soltéra, que ayer serbía en <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.5">Madrid</placeName> de
                            Cocinera, ó vino de su tierra miseráblemente bestida, viendola hoy
                            presentarse en los paséos públicos con la mas preciosa Bas-<pb n="57"></pb>quiña y trage interior, Mantilla de Toálla, Parlamentaria, Peinado de
                            Erizón, Cofia de la ultima y mas costósa Moda, Sortíjas de Diamántes,
                            Relox, Zapato, Media, y demás cabos tan esquisítos como debe llebarlos
                            una Exm.<hi rend="superscript">a</hi> Señora? ¿Qué puede presumirse de
                            esta niña que paga un quarto de quince, o veinte doblones, mantiene
                            Criadas, y gasta con la mayor explendidéz, sin perdonar preciosos
                            manjáres, fiestas de Toros, y Comedias diárias, haciendo en el Teátro
                            del mundo un papel tan impropio á su humilde estado, como vergonzoso á
                            los ojos de todo prudente Cortesáno? ¿Qué concepto ha de adquirir esta
                            simple presumida, que tan llena de vanidad se presenta de noche en el
                            Prado con su Criada, toma silla donde llegan el Caballeríto, ó Caballero
                            machucho (que tambien hay algunos que flaquean de este palo) y otros
                            pisaberdes de aquellos que se apellídan Petrimetres [sic] originales, se
                            sientan á su lado, y procuran á porfia obsequiarla, y dibertirla con
                            ofertas, y <pb n="58"></pb> dicharáchos muy adaptados á sus corrompidas
                            intenciones, ocupandose en esta torpe disciplina, horas enteras dando
                            quemormurar [sic] á quantos pasan? Que por fin de fiesta, se levantan,
                            van á la Botillería, de alli á la Fónda, y luego siguen acompañándolas,
                            sin que se corran estos imprudentes cortejantes, siquiera por su honor,
                            y reputacion, de que les vean en tan abominable compañía. ¿Acaso se hace
                            creíble (hablando sin pasion) que tan ilustradas Personas festéjen, y
                            sirvan á una porconzuela puesta en limpio, solo por razones de estado, ó
                            disfrutar de su pastoríl conversacion, entrando y saliendo en su quarto
                            con freqüencia y libertad á horas intempestivas? ¿Puede tan poco
                            considerárse precisa para ilustrar el Paséo la concurrencia de estas
                            polillas corsarias, enemigas declaradas de la virtud? Creo firmemente
                            que no, y que muy lejos de ser útil su asistencia debe reputarse por
                            odiosa y perjudicial, como es preciso confiesen hasta sus mismos
                            apasionados, y protectores. <milestone rend="closer" unit="FP"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E5"></milestone></p>
                        <p><pb n="59"></pb> Dice la Señora Viuda, y yo no puedo, ni debo negar,
                            concurren á dicho Prado varias Personas de ambos sêxos, y relebadas
                            circunstancias: concedo la conseqüencia, y de ella misma he de sacar la    
                        conclusion. Pregunto yo ahora ¿será bien visto que Señoras de tan
                            recomendables prendas alternen en los tránsitos, y asientos de dicho
                            paséo, con unas mugercillas de obscuras costumbres, que desde luego
                            lleban al frente de su reprehensible lujo el sobre escrito de la infamia
                            que imprimió su culpable fragilidad? No creo haya entre todos los
                            indibiduos de esta Junta, uno que apruebe tal disparidad; ¿Luego es
                            justo y justísimo mi repáro? sí por cierto; pues adelantémos algo mas el
                            discurso con algunos reparillos que observé quando freqüentaba mas las
                            calles de <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.6">Madrid</placeName>; vaya otro par de preguntíllas sueltas. ¿Por qué
                            en las noches de Luna, huye esta clase de <hi rend="italic">cernícalas</hi>, del centro del Paséo donde se hallan colocadas las
                            sillas, mudandolas por sus propias manítas, ó manazas de los babosos que
                                <pb n="60"></pb> las acompañan á lo mas obscuro de la sombra de los
                            Arboles, ó retirándose á disfrutar la que hacen las paredes de la
                            Iglesia del Glorioso San Fermín, y su Huerta? ¿será porque á las tales
                            abecillas nocturnas, no las ofenda el calór de aquel templado luminar,
                            en el delicado cutis de su rostro? bien puede ser asi, pero á mí se me
                            hace violento creerlo aunque incurra en el deslíz de malicioso. Valgate
                            Dios por animalítos, y qué delicadas se han hecho en tan poco tiempo,
                            olvidándose de que las mas de ellas habrá un año que andaban en su Aldéa
                            descalzas como el galgo, buscando cardíllos, y espigando rastrojos por
                            el rigor de las caniculáres para alimentárse con Pan de municion,
                            cebóllas, y tomáte crudo, que las servía de olla, principio, y cena,
                            siendo su mejor cama un triste jergón de paja, colocado sobre el santo
                            suelo.</p>
                        <p>¿Pues digo, es moco de Pabo lo que pasa en el tal Paséo las tardes, y
                            noches sin Sol ni Luna, con tan inge-<pb n="61"></pb>niosa tripulacion, en
                            el trozo medio desde la calle de Alcalá, á la carrera? Ello bien puede
                            ser sério y decente, pero á mí me parece bastante jocóso, y profáno:
                            vaya una pinturita al olio de este gran Mapa del Paraíso Matriténse.
                            Colóca el Cobrador todas las Sillas en dos bandas por el buen órden que
                            le está prevenido, para que sentándose en ellas las personas que gusten,
                            logren la lícita dibersion á que se dirige este pensamiento; ¿y qué                     
       succede? dos cosas tan reparables como las que llevo propuestas: la 
                           primera el atrebimiento de ocuparlas dichos Monstruos de picaresca
                            fortuna, poniendose de rifa con el mas profano y notable desaógo; y la
                            segunda, que segun van llegando los que contribuyen á sus veteranas
                            Asambleas, mudan las sillas formando un círculo obliqüo, de modo que
                            parecen Ramilléte de Verengénas, sobre la indecencia de estár con las
                            espaldas bueltas á lo mas lucido del tránsito. Por esta regla siguen
                            infinitas quadrillas; ¿y de qué tratan estos criticos <pb n="62"></pb>
                            inhonestos en el relato que mantienen el sitio? eso á mí que lo he visto                    
        y oído muchas veces. Unos en proporcionar hora y ocasiones para hablar            
                en su casa la muger casada, sin que lo sepa su marido, el modo de
                            regalarala, y que éste crea se lo dio su Madre, Tia, Hermana, ó Abuela.
                            Como han de manejar que el Esposo permíta á la Señora ir á la fiesta de
                            Toros, Comedias caseras, Baños, y funciones de las cercanías de
                                <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.7">Madrid</placeName> sola con la criada, ó en compañía de una Amiga
                            (que cojéa de la misma pata) para que luego se hagan encontradizos los
                            Señorítos, y sea completa la diversion. Otros que sobre los paságes
                            referidos, adelántan su barbaridad á corromper la virtud, y honestidad
                            de las Doncellas, por los medios, y conversaciones mas diabólicas, hasta
                            que la continuacion, y freqüencia de este engañoso trato las prepara á
                            oír con aficion sus bufonádas, que los poco timoratos, y algunas de las
                            simples que las escuchan, llaman chistes, y gra-<pb n="63"></pb>cias. Luego
                            sigue, <hi rend="italic">vaya el dulce, buelva el caramélo, el golpecíto
                                con el Abaníco, la pisadíta en el pie, no sea Vm. tan malo Señor D.
                                Fuláno, Madre digale Vm. que se esté quieto, calla niña no seas
                                zalaméra</hi>; y otras chuladítas de esta clase; debiendo mirárse
                            con el mayor dolor la tolerancia de muchas Madres, peores diez veces que
                            Madrástras, que escuchan, consienten, y aun celébran con risa, lo mismo
                            que los conquistadores apetecen.</p>
                        <p>Otros, y otras mormuran de todo el genero humano: dice la una, ¿no vé Vm.
                            el tren que echó la fulaníta en menos de medio año, siendo una pobre
                            infelíz y nada boníta? (pero no se acuerda de que á ella le sucede lo
                            mismo.) Responde el otro, hace muy bien, que para eso tiene Cortéjos,
                            que sin conocerse uno á otro, la contribuyen con quanto necesita, además
                            de que ella es muy gachóna, y sabe buscarse la vida á espaldas de estos
                            dos tontos. ¿Pues cómo, dice otro, no medra tanto la fu-<pb n="64"></pb>lana
                            teniendo un Señorón que la dá quarenta reales cada dia solamente para el
                            plato, casa, y Criadas pagadas, sin los bestidos, y diversiones que
                            tambien salen de su bolsillo? Esa loca, responde el otro, no medra, ni
                            tendrá jamás un quarto, porque gasta con un Torero, que es su majo,
                            quanto la dá su principal mueble. Otros tratan del manéjo político, y
                            económico de las Potencias, (teniendolas ellos bien escasas, y
                            pervertidas) Otros de remediar el mundo (estando ellos pereciendo.) Y
                            otros de bodas, de forma, que cierta noche se empeñaron quatro que
                            componian una de dichas quadrillas, en casar <hi rend="italic">á Doña
                                María de Aragón con el Caballero de Gracia</hi>.</p>
                        <p>Este desordenado giro, produce las fatáles conseqüencias de que
                            engolosinadas muchas jovenes, paísanas, ó conocidas de aquellas,
                            injustamente aplaudidas, abandónan las casas donde sirven con honrosa
                            tranquilidad para entregarse á el propio debanéo, sucediendo lo mismo
                            con las que residen fuera de <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.8">Madrid</placeName>, <pb n="65"></pb> que con solo la
                            noticia de la abominable fortuna de sus paisanítas, á quienes conocieron
                            pobres miserábles, buscan medios, y modos para seguirlas, con pretexto
                            de servir, lo que ponen en execucion aunque lo resistan sus prudentes
                            Padres, arrojándose para ello á una sigilosa fuga, de que tenemos no
                            pocos exemplares en nuestra Provincia Manchega. ¿Y qué dirémos de las
                            buenas discípulas que salen las infelices Criadas que incautamente caén
                            en el error de servir á semejantes <hi rend="italic">Aves de
                            Rapiña</hi>, tal vez para que comercien con su inocencia? Considérelo el
                            piadoso que lo note, interín yo prosigo con la segunda parte.</p>
                        <p><milestone unit="E5" xml:id="FR.10"></milestone>
                            <milestone unit="FP" xml:id="FR.11"></milestone> Exâminémos ahora ¿de donde sale el
                            lujo, y gastos de estas comerciántes sin fondo? muy fácil y clara está
                            la respuesta, porque llevando ya sentado y concedida su pobreza, y
                            miseria, tan inmediata á la prosperidad en que hoy se miran, es preciso
                            confesar (aunque con vergonzoso sentimiento) nace de los dispendios de
                            sus apasiónados, que tan <pb n="66"></pb> á vanderas desplegadas derraman
                            los caudales adquiridos, ó heredados hasta quedárse en el deporáble
                            [sic] estado de un grave empeño, engañando al Mercadér, Sastre,
                            Zapatero, y otros menestrales para sostener su apasionada, primero que
                            las obligaciones de su casa, viviendo siempre cercados del frude [sic],
                            trapisónda, y vituperio, sin que puedan hallar medio, ni decente
                            arbitrio, que les redima de tan penósa situacion. El Mayorázgo disipa
                            sus rentas sin conocimiento del trabajo que costó adquirirlas á sus
                            antepasados. El empleado desperdicia los sueldos, fiado en que no podrá
                            faltárle esta diaria asistencia; y el que no lo está, ni tiene mas
                            recurso que el corto interés de su industrioso manejo, se aniquila,
                            hasta precipitarse: ¿y quién padece estas malas resultas? las pobres
                            mugeres, é hijos, cuya honradéz propia les da constancia para tolerar y
                            disimular las sin razones, y mala conducta de sus deslumbrados Maridos,
                            ó Padres, exponiendolas éstos á las contingencias <pb n="67"></pb> de un
                            deslíz vergonzoso, que sin duda desprecian y detestan por un efecto de
                            su christiana resignacion, aunque mas las persiga la necesidad y
                            trabajos. <milestone rend="closer" unit="FP"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E5"></milestone> !Ah y quántos leerán, ó escucharán
                            esta Censura á quien coja de medio á medio su Anathéma! no serán pocos,
                            ojalá que yo mintiese, para que de mi engaño resultáse su comodidad y
                            enmienda, y lográse el público la religiosa quietud que podemos
                            apetecer.</p>
                        <p>Perfectamente, dijo la Viuda, ha desempeñado Vm. Señor Defensór, su
                            obligacion, de modo que nada me queda que replicar. <milestone rend="closer" unit="D"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E4"></milestone> Lo mismo propusieron el Señor
                            Regidor y demás indibiduos, por lo que dimos fin á la Censura, que de su
                            orden remito á Vm. para que siendo de su aprobacion, haga de ella el uso
                            que le tenemos comunicado. No descuidandose en darnos prontas, y
                            equivalentes noticias sobre que recaiga la segunda, porque será muy mal
                            visto hacer falta á un tan respetable público, interin rogamos á Dios
                            guarde su vida muchos <pb n="68"></pb> años: el Viso y Agosto 22 de
                            1786.</p>
                        <p>De Vm. su asombróso Amigo.</p>
                        <p rend="BU"><hi rend="italic">El </hi><persName corresp="#JC" key="Curro" subtype="U" xml:id="PN.6">Compadre Cúrro</persName>. <milestone rend="closer" unit="LB"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone></p>
                        <p rend="SO"><milestone unit="MT" xml:id="FR.12"></milestone> ¿Qué le parece á Vm.
                            Señor Lector, el costalito de abispas que no ha hechado encima el <hi rend="italic">Juzgado Casero</hi>? bien se conocen que están sus
                            Indibiduos algo lejos de <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.9">Madrid</placeName>, porque si vivieran en los barrios
                            de Barquillo, ó Marávillas, no sería floja la manta de palos, pellizcos,
                            y pinchazos con los Rascamoños que les habian de dar las cernicalas
                            mozas, viejas y Bañéros, á quien tanto persiguen: en fin, no hay mas
                            remedio que enmendarse, tener paciencia, y esperar la segunda Censura,
                            en la que creo se producirán con mas piedad, aunque no hay que fiar
                            mucho de Manchégos. Permitáme Vm. responder á mi amigóte, porque ya el
                            Postillón está como en <pb n="69"></pb> brasas, deseando le despache pata
                            [sic] tomar soléta ácia el Viso. <milestone rend="closer" unit="MT"></milestone></p>
                        <p><milestone unit="E3" xml:id="FR.13"></milestone>
                            <milestone unit="LB" xml:id="FR.14"></milestone> Amigo y <persName corresp="#JC" key="Curro" subtype="U" xml:id="PN.7">Compádre Curro</persName>: doy
                            á Vm. la enhora buena, como tan interesado en sus aciertos, por lo bien
                            que ha sacado su Caballo en el argumento de la Junta, pues aunque se
                            quedaron algunas cositas en el tintero, no dejará de comprenderlas él
                            que lea sin enójo su dictamen. Yo celébro que los Manchégos bayan
                            sacando los pies de las alforgas dándose á conocer en el teátro del
                            mundo, para que muchos salgan del caprícho en que viven cerrados, de que                 
           esos naturales solo son útiles para sembrar Batátas, mezclar el Azafrán
                            con Alazór; y bautizar el Vino en el Pozo de la Posada de Valdemóro, que
                            luego nos benden en <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.10">Madrid</placeName> por originál.</p>
                        <p>Para la segunda Censura creo será bastante la introducida corruptela de
                            los Vaíles Caséros en <placeName corresp="#JC" key="#GID.2" xml:id="SID.11">Madrid</placeName>; la frecüencia con que se ejecutan,
                            pretextos de que se valen los ociosos para disponerlos, con que fines, y
                            á que horas; los meque-<pb n="70"></pb>trefes que sirven de corredores para
                            citár las Vailarínas, y las Madres que permiten asistan sus hijas á
                            ellos, con las fatáles resultas que producen; y si con todo esto no
                            tuviese la Junta bastante tela por donde cortár, tomen algo de la <hi rend="italic">esquela reservada</hi> que acompaña, donde hallarán
                            quanto material necesiten. </p>
                        <p>Ofrezcáme Vm. á la obediencia de esos Señores, y pies de la Señora Viuda,
                            interín ruego á Dios guarde sus vidas muchos años. Madrid 26 de Agosto
                            de 1786.</p>
                        <p>De Vm. afectísimo servidór y Amigo.</p>
                        <p rend="BU"><persName corresp="#JC" key="Claro, Juan" subtype="F" xml:id="PN.8">Juan Claro</persName>. <milestone rend="closer" unit="LB"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone></p>
                        <p rend="SO"><milestone unit="MT" xml:id="FR.15"></milestone> Me parece Lector mio, que
                            el asúnto que propongo al Juzgado Caséro, no es anca de Rana; Dios les
                            dé acierto, y á nosotros dinéro y paciencia para com-<pb n="71"></pb>prar, y
                            leer, sus prolongadas críticas con muchos aumentos de gracia, que es la
                            prenda mas segura de la Gloria. fecha ut supra.</p>
                        <p rend="BU"><persName corresp="#JC" key="Claro, Juan" subtype="F" xml:id="PN.9">Juan Claro</persName>. <milestone rend="closer" unit="MT"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E2"></milestone>
                            <milestone rend="closer" unit="E1"></milestone></p>
                        <p></p>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
        <body xml:space="preserve">
                    <div>
                        <ab>
                            <seg synch="#FR.1" type="E1">
                                <seg type="U1">Censura primera</seg>
                                <seg synch="#FR.2" type="E2"> Amado lector. <seg synch="#FR.3" type="MT"> Ello está de Dios, que el Compadre Cúrro no nos
                                        ha de dejar sosegar un punto, sin echarnos á cuestas cada
                                        instante los pártos , ó abortos buenos, ó malos de su
                                        Academia, ó Calabaza! Oi, quando ya estaba pie en cama para
                                        dormir la siesta, llegó el Postillón, metiendo mas bulla que
                                        catorce Mallorquines quando disputan interéses, y me entregó
                                        un gran pliego cerrado y sellado, como si incluyera algo de            
                            provecho; abríle, y hallé ser la Censura del Juzgado Casero,
                                        á las noticias que comuniqué en la mia de 13 de Agosto; y á
                                        la verdad, que no entendia yo hubiese en el Viso tan
                                        criticónes entendimientos, como Vm. podrá inferir de su
                                        contexto, que á la letra dice asi: </seg>
                                    <pb n="44"></pb><seg synch="#FR.4" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.5" type="LB"> Señor Juan Claro. Mi dueño y
                                            Amigo: Quando llegó el Postillón de nuestra via
                                            reservada, y me entregó el Pliego de Vm.; estaba yo
                                            echando la clabe á un plato de Mágras con su tomatillo
                                            al canto, y un jarro de tintillo (café de este País) que
                                            pudieran resucitar un muerto: leíle muy gustoso, y hallé
                                            en él quanto pudiera apetecer esta Junta para dar
                                            principio á su proyectada Censura. No esperábamos menos
                                            de la esperimentada curiosidad de Vm. en tantos años de
                                            Corsário por Madrid, sin haber perdonado calle,
                                            callejuela, fiesta, vaíle, ni concurso público donde no                        
                    se halláse el primero, á que no pocos meses acompañé á
                                            Vm. en las distintas temporadas que hice mansion en esa
                                            Corte, siendo por lo mismo mas conocidos que la Sarna
                                            entre toda la gente que ilústra los barrios del cascabél
                                            gordo. Hice llamar al Mullidór, ó Portéro de nuestra
                                            Académia <pb n="45"></pb>para que convocáse á Junta á todos
                                            los Señores indibiduos para las quatro de la tarde
                                            delDomingo [sic] 20 del que corre: Con efecto llegaron
                                            el dia, y hora señalada, y poniendome la Corbáta fina, y
                                            un Bestido que guardo, como oro en paño, para las
                                            festividades de Corpus-Christi, y Semana Santa, llegué á
                                            la casa destinada para nuestra Asambléa, donde ya
                                            esperaban impacientes dichos Indibiduos; tomámos asiento
                                            por el órden que corresponde á ladignidadconcegíl [sic]
                                            de cada uno, y despues de las ceremonias precisas les
                                            encajé la carta de Vm, sobre cuyo contexto hubo varias
                                            opiniones que ya tubieron principio de disputas, por lo
                                            que el Señor Regidor (que presíde en dicho Acto) para
                                            cortar diferencias, mandó habláse primero el Promotor
                                            Fiscál: Aquí fue Tróya, y dio principio mi turbacion,
                                            con un sudor mas frio que Novio pobre, despreciado de
                                            Moza rica; procuré recuperarme, y haciendo de las tripas
                                            corazon, me dispuse con aquellos precisos ademánes de
                                            ponerme sério y <pb n="46"></pb>fruncido, sacar el pañuelo,                        
                    limpiar las narices, tosér sin gana, acomodárme bien el
                                            asiento, palparme la Corbáta, estirár las cejas, pasar
                                            la mano por la frente, y quedarme un rato suspenso, como
                                            suelen hacer los Abogados principiantes quando tienen
                                            que hablar en la vista de un pleíto; y observando que
                                            todos guardaban el mas profundo silencio, dixe asi: <seg synch="#FR.6" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.7" type="D"> Dos distintos asuntos,
                                                  con su adicion, si fuere necesario, son hoy el
                                                  objeto á que se diríge la Censura de esta
                                                  respetable Académia, Baños, y Prado de Madrid,
                                                  ambos dignos del mas escrupuloso exâmen. Yo
                                                  Señores, por el cargo que sirvo, prescindiendo de
                                                  las obligaciones de Christiano, vengo resuelto á
                                                  decir con claridad quanto en ello se halle que
                                                  corregir, para que el público logre una lícita
                                                  honesta instrucción de los malos efectos que
                                                  pueden producir estas dos perjudiciales Sinagógas.
                                                  Doy principio: Los Baños (si asi deben llamarse
                                                  los que se toman en Manzanares) <pb n="47"></pb>no
                                                  pueden contribuír al beneficio de la salud pública
                                                  por dos razones; la primera……. Suplíco á la Junta,
                                                  dijo el Medico, me permita hablar sobre este punto
                                                  por ser oriundo y pribatibo de mi facultad.
                                                  Conocimos su justa peticion, por lo que de comun
                                                  acuerdo se le permitió hablar primero.
                                                  Discretamente, dixo, propuso el defensor fiscal,
                                                  que los Baños de Manzanares no pueden contribuir
                                                  al deseado beneficio de la salud pública, y yo
                                                  añado, que no solo perjudican á el cuerpo, sí
                                                  tambien á el Alma. No se escandalicen Vms de la
                                                  proposicion, quando me será tan facil probarla.
                                                  Perjudícan á el cuerpo (que es el punto que me
                                                  corresponde desatar) porque en lugar de purificar
                                                  y templar la sangre del que los toma, la
                                                  inficionan, corrompen, y acaloran mas. Las razones
                                                  en que fundo mi dictámen, son concluyentes; y si
                                                  no digáme la respetable Junta ¿Cómo podrán ser
                                                  útiles, y provechosos á la salud pública Baños
                                                  tomados en un oyo de Arena ce-<pb n="48"></pb>nagosa
                                                  (que solo por lo que tiene de Sepultura debe
                                                  apreciarse) el qual se surte con un arroyuélo de
                                                  agua viciada tan escasa que apenas cubre el cuerpo                                             
     del que se baña? Unos baños dispuestos en linea
                                                  recta desde el Puente de la Puerta de Yerro, hasta
                                                  la de Segóbia, recibiendo los segundos el agua que
                                                  pasa por los primeros, y asi de unos en otros,
                                                  hasta el ultimo, comunicandose por el mismo
                                                  subcesivo orden los contagiosos humores que
                                                  espelen quantos se bañan, que por lo regular lo
                                                  executan á unas mismas horas, y lo propio, si hay
                                                  alguno fuera de la linéa, pues todos se abastecen
                                                  de un solo arroyuelo ¿Por otra parte autorizan mas
                                                  mi proposicion quatro testigos de vista que no
                                                  tienen contra resto, ni tacha legal; estos son las
                                                  quatro Cantarillas, como quarro [sic] bocas del
                                                  Infierno, que desaguan en el mismo riachuelo todas
                                                  las inmundicias de Madrid, con lo que parece tengo
                                                  robustamente acreditado mi impugnacion por lo
                                                  respectivo á los perjuicios corporales; además de                    
                              que quan-<pb n="49"></pb>do no bastáse tan relebante
                                                  prueba, lo confirma el Doctísimo Zapata, diciendo:
                                                  que semejantes aguas bastan para infestar á
                                                  quantos usen de ellas, porque son expuestas á
                                                  Diarréas critico-eruditas, que con el tiempo
                                                  dañarán las partes hipocondriacas, con ofensa de
                                                  los vasos vidriosos, y esterconósos, hasta tocar
                                                  las fibras, formando una bolsa de flemas
                                                  antigálicas, que tomará incremento hasta colocarse
                                                  sobre la túnica del hueso coronál, de que podrá
                                                  seguirse el acceso de algun bubón, ó golondrino
                                                  mortal de necesidad; y por lo mismo considéro
                                                  dichos Baños por inútiles, y perjudiciales in
                                                  totum; este es mi dictamen, salvo melliori. Del
                                                  propio parecer soy yó, dijo el Cirujano, porque
                                                  quanto catégoricamente ha propuesto mi Principal
                                                  facultatívo, lo trae ad pedex literæ, el famoso
                                                  Don Manuel de Porras en su tratado de Anatomía. No
                                                  quisiera mezclarme en censurar los preparatívos
                                                  con que se disponen para el Baño, las semi-Damas
                                                  <pb n="50"></pb>que regularmente acuden á él, ni los
                                                  motivos que fingen para tomarle viejas, y mozas,
                                                  quando se sabe por notorio no es otra cosa que un
                                                  antójo, ó mañoso capricho para con este colorido                                             
     proporcionar mas á salvo conducto sus diveriones.
                                                  Alto ay, exclamé yó, Señor Quirurgico, que ese
                                                  punto no es de estúche ni lanceta, y solo
                                                  corresponde al defensor de la causa pública; y asi
                                                  siguiendo el tema empezado por el Docto y
                                                  celebérrimo pharmaceutico, que tan profundamente
                                                  habló sobre los perjuicios corporales, paso á
                                                  explicar los del Alma, como objeto principal y
                                                  prelativo á todas las cosas transitorias, y
                                                  perecederas: Se perjudica á el Alma, por la poca
                                                  honestidad, con que se hallan construidas las
                                                  chozas de dichos Baños; mal modo de usarlos, y el
                                                  desórden que con capa de ellos freqüentemente se
                                                  experimenta; y asi, habrá notado todo hombre
                                                  juicioso que mire con aborrecimiento el vicio,
                                                  solo van á bañarse á aquel sitio dos clases de                                                  
Personas, ambas de <pb n="51"></pb>baja esfera; Viejas
                                                  verdes, ó Mozas locas; las primeras, porque aunque
                                                  ya se las pasó la Primavera y parte del Otoño de
                                                  su edad, todabia conservan algunas chispas de
                                                  aquel malbado fuego, que en otro tiempo las
                                                  infudía espíritu para el corso en sus
                                                  expediciones, con el que tal vez suelen hacer
                                                  alguna presa volatéra, porque en Madrid nunca
                                                  falta un roto para un descosido. Las Mozas por
                                                  tener quince dias de buréo, y todas por lograr con
                                                  menos embarazo la compañía de un mueble que las
                                                  haga centinéla en el Baño, y eche la Sábana quando
                                                  salen de él. ¡Válgate Dios por Baños, y quan cáros
                                                  salen á los tontos, y tontas que los toman! pues
                                                  además de aniquilár la salud temporal, nada ganan
                                                  para la eterna. Asi se convence de lo mismo que
                                                  enseña la experiencia, v. gr. disponen bañarse
                                                  dos, ó mas de estas Viejas, y Mozas; y para ir y
                                                  bolver ajustan un Calesín, ó Coche Simón; pero
                                                  digame Vm. ¿ván y vienen solas en él? ¡qué
                                                  disparáte tan <pb n="52"></pb>clasico! no Señor, cada
                                                  una con su Lazarillo á el lado, como sardinas en
                                                  banásta, y de consiguiente nada frescas; llegan á
                                                  el Baño, vanse despojando las fogosas Señorítas,                            
                      hasta el ultimo fólio, á vista, ciencia, y
                                                  paciencia de los truánes Asesores de oreja, y      
                                            luego se entran en la pocilga de agua, quedandose
                                                  los tales muebles de parte de fuera, sin mas
                                                  estorbo para ver á su amada Bersabé, que el de una
                                                  clara remendana estéra, que quando no tenga
                                                  algunos abugerillos [sic], se los hacen los
                                                  Señorítos como en genero de juguete. Discurra
                                                  ahora la penetracion de la Junta ¡qué bello modo
                                                  de refrescar la sangre! y añada á esto el remate
                                                  del Baño, que regularmente es merendar bien,
                                                  atracárse de vino, saltar, y bailar, con que me
                                                  parece no podrán agraviárse aunque yo diga buelven
                                                  á sus casas mas calorosas que quando salieron de
                                                  ellas. Hay tambien contra este abuso el justo
                                                  repáro de que son pocas, ó ninguna las que ván con
                                                  sus Maridos á dichas fun-<pb n="53"></pb>ciones,
                                                  porque, ó no debe de ser moda, ó no se los                                       
           permiten las tales gorronas, contentandose con la
                                                  asistencia del Supernumerario Edecán. Lo que yo
                                                  admiro es, la cachaza, y paciencia de los Bañéros,
                                                  que por lo regular son nuestros Paísanos, y el
                                                  papél tan impropio que en esta escena representan,
                                                  haciendose sordos, mudos, y aun, ciegos, á
                                                  proporcion del interés que le produce: mas pudiera
                                                  decir, porque hay mucho que tocar en este asunto;
                                                  pero baste por ahora, y paso al segundo punto
                                                  sobre las abenturas del paséo del Prado. ¡O Dios
                                                  Eterno! ¿Quién será bastante á producir los
                                                  terribles abórtos de este Anphiteatro de Plutón,
                                                  donde residen tan de asiento el ocio, lujo, y
                                                  libertinage? ¡O feria iniqüa, donde á cara
                                                  descubierta se canjéa la estimacion, y honra de
                                                  los Maridos; la honestidad de las Doncellas; y el
                                                  honor y reputacion de las Casadas! Poco á poco,
                                                  señor defensor Fiscal, dijo la Viuda Notária, no
                                                  alargue Vm. tanto el discur-<pb n="54"></pb>so, pues
                                                  según su exâgerada introduccion parece quiere
                                                  darnos á entender no hay en el mundo otra cosa
                                                  peor que el Paséo del Prado; vamos despacio, y
                                                  sepa que no hay regla sin excêpcion, y por lo
                                                  mismo debiera Vm. irse con pies de plomo para
                                                  hablar de este sitio, donde se cifra el buen gusto                                             
     y recréo de una Corte tan digna de aplausos como
                                                  lo es Madrid: yo no digo, ni puedo negar habrá
                                                  algo que enmendar y reprender en el mal uso que
                                                  hacen de este Recréo, varios de los distintos
                                                  génios ociosos que la freqüentan, pero tan poco se
                                                  me oculta acuden á él otras personas de
                                                  estimacion, y merito, sin mas objeto que el que
                                                  exîje una lícita diaria dibersion; y esto no lo
                                                  digo preocupada de la pasion de mi sêxo, solo sí
                                                  porque estoy informada á fondo de Personas que
                                                  tienen alguna obligacion á distinguir lo bueno, y
                                                  malo; que no es tan fiero el Leon como le pintan,
                                                  además de que no puede Vm. ignorar como tan
                                                  práctico, y cibilizado en las cosas de Madrid <pb n="55"></pb>que lasSeñorasMugeres [sic] (sin mas
                                                  circunstancia que serlo) somos acreedoras á algun
                                                  respeto y disimúlo por mas que nuestros locos
                                                  descuidos nos hagan dignas de reprension. No me
                                                  acomoda esa doctrina Señora Viuda, respondí yo,                                  
                por ser diametralmente opuesta á lo que he visto,
                                                  y notado antes de ahora, y á la observancia de
                                                  buenas costumbres, que no admite tergibersacion.
                                                  Confieso no dejan de asistir á dicho Paséo muchas
                                                  de las recomendables Personas que Vm. pone por
                                                  escudo de su impugnacion, pero debe hacerse cargo
                                                  y conocer no hablo con esta distinguida clase, ni
                                                  soy capáz de incurrir en semejante dislate, y
                                                  bastardía, porque tambien entiendo un poquito de
                                                  distinciones; las que yó pongo por objeto de mi
                                                  Censura, son aquellas que se presentan por la
                                                  tarde á escandalizár con su profáno modo de
                                                  vestir, y de noche con poco decentes acciones en
                                                  el manejo, y arte de insultar; las que no llevan
                                                  otro fin que el de atraér ánimos sencillos, y
                                                  vicia-<pb n="56"></pb>dos, poniendo en próxîma ocasión
                                                  á otros que tal vez se hallan muy distantes de sus
                                                  desórdenadas intenciones, estafándo á unos, y
                                                  perdiendo á otros, indisponiendo la apreciable
                                                  union del Matrimonio en los casados, y arrebatando
                                                  el entendimiento y libertad de los solteros, hasta                                               
   dejarles insensátos, é inútiles para toda decente
                                                  ocupacion de algun estudio, y cuidado, no siendo               
                                   menos atendible, y lamentable el mal exemplo que
                                                  causan á la juventud, que con sinceridad mira tan
                                                  de cerca sus reprobadas transgresiones; y para que
                                                  la Junta conozca, y apruebe estas sólidas
                                                  verdades, me explicaré con algunas criticas
                                                  reflexîones. <seg synch="#FR.8" type="E5">
                                                  <seg synch="#FR.9" type="FP"> ¿Qué Juicio ha de
                                                  formárse (por mas que se interése la caridad) de
                                                  una Mozuela (que quien dice una, dice quinientas,
                                                  y me quedo corto) soltéra, que ayer serbía en
                                                  Madrid de Cocinera, ó vino de su tierra
                                                  miseráblemente bestida, viendola hoy presentarse
                                                  en los paséos públicos con la mas preciosa Bas-<pb n="57"></pb>quiña y trage interior, Mantilla de
                                                  Toálla, Parlamentaria, Peinado de Erizón, Cofia de
                                                  la ultima y mas costósa Moda, Sortíjas de
                                                  Diamántes, Relox, Zapato, Media, y demás cabos tan
                                                  esquisítos como debe llebarlos una Exm.a Señora? 
                                                 ¿Qué puede presumirse de esta niña que paga un
                                                  quarto de quince, o veinte doblones, mantiene
                                                  Criadas, y gasta con la mayor explendidéz, sin
                                                  perdonar preciosos manjáres, fiestas de Toros, y
                                                  Comedias diárias, haciendo en el Teátro del mundo
                                                  un papel tan impropio á su humilde estado, como
                                                  vergonzoso á los ojos de todo prudente Cortesáno?
                                                  ¿Qué concepto ha de adquirir esta simple
                                                  presumida, que tan llena de vanidad se presenta de
                                                  noche en el Prado con su Criada, toma silla donde
                                                  llegan el Caballeríto, ó Caballero machucho (que
                                                  tambien hay algunos que flaquean de este palo) y
                                                  otros pisaberdes de aquellos que se apellídan
                                                  Petrimetres [sic] originales, se sientan á su
                                                  lado, y procuran á porfia obsequiarla, y
                                                  dibertirla con ofertas, y <pb n="58"></pb>dicharáchos
                                                  muy adaptados á sus corrompidas intenciones,
                                                  ocupandose en esta torpe disciplina, horas enteras
                                                  dando quemormurar [sic] á quantos pasan? Que por
                                                  fin de fiesta, se levantan, van á la Botillería,
                                                  de alli á la Fónda, y luego siguen acompañándolas,                                        
          sin que se corran estos imprudentes cortejantes,
                                                  siquiera por su honor, y reputacion, de que les          
                                        vean en tan abominable compañía. ¿Acaso se hace
                                                  creíble (hablando sin pasion) que tan ilustradas
                                                  Personas festéjen, y sirvan á una porconzuela
                                                  puesta en limpio, solo por razones de estado, ó
                                                  disfrutar de su pastoríl conversacion, entrando y
                                                  saliendo en su quarto con freqüencia y libertad á
                                                  horas intempestivas? ¿Puede tan poco considerárse
                                                  precisa para ilustrar el Paséo la concurrencia de
                                                  estas polillas corsarias, enemigas declaradas de
                                                  la virtud? Creo firmemente que no, y que muy lejos
                                                  de ser útil su asistencia debe reputarse por
                                                  odiosa y perjudicial, como es preciso confiesen
                                                  hasta sus mismos apasionados, y protectores.
                                                  </seg>
                                                  </seg>
                                                  <pb n="59"></pb>Dice la Señora Viuda, y yo no puedo,
                                                  ni debo negar, concurren á dicho Prado varias
                                                  Personas de ambos sêxos, y relebadas
                                                  circunstancias: concedo la conseqüencia, y de ella
                                                  misma he de sacar la conclusion. Pregunto yo ahora
                                                  ¿será bien visto que Señoras de tan recomendables                
                                  prendas alternen en los tránsitos, y asientos de
                                                  dicho paséo, con unas mugercillas de obscuras
                                                  costumbres, que desde luego lleban al frente de su
                                                  reprehensible lujo el sobre escrito de la infamia
                                                  que imprimió su culpable fragilidad? No creo haya
                                                  entre todos los indibiduos de esta Junta, uno que
                                                  apruebe tal disparidad; ¿Luego es justo y
                                                  justísimo mi repáro? sí por cierto; pues
                                                  adelantémos algo mas el discurso con algunos
                                                  reparillos que observé quando freqüentaba mas las
                                                  calles de Madrid; vaya otro par de preguntíllas
                                                  sueltas. ¿Por qué en las noches de Luna, huye esta
                                                  clase de cernícalas, del centro del Paséo donde se
                                                  hallan colocadas las sillas, mudandolas por sus
                                                  propias manítas, ó manazas de los babosos que <pb n="60"></pb>las acompañan á lo mas obscuro de la
                                                  sombra de los Arboles, ó retirándose á disfrutar
                                                  la que hacen las paredes de la Iglesia del
                                                  Glorioso San Fermín, y su Huerta? ¿será porque á
                                                  las tales abecillas nocturnas, no las ofenda el
                                                  calór de aquel templado luminar, en el delicado
                                                  cutis de su rostro? bien puede ser asi, pero á mí
                                                  se me hace violento creerlo aunque incurra en el
                                                  deslíz de malicioso. Valgate Dios por animalítos,
                                                  y qué delicadas se han hecho en tan poco tiempo,
                                                  olvidándose de que las mas de ellas habrá un año
                                                  que andaban en su Aldéa descalzas como el galgo,
                                                  buscando cardíllos, y espigando rastrojos por el
                                                  rigor de las caniculáres para alimentárse con Pan
                                                  de municion, cebóllas, y tomáte crudo, que las
                                                  servía de olla, principio, y cena, siendo su mejor
                                                  cama un triste jergón de paja, colocado sobre el
                                                  santo suelo. ¿Pues digo, es moco de Pabo lo que
                                                  pasa en el tal Paséo las tardes, y noches sin Sol
                                                  ni Luna, con tan inge-<pb n="61"></pb>niosa
                                                  tripulacion, en el trozo medio desde la calle de
                                                  Alcalá, á la carrera? Ello bien puede ser sério y
                                                  decente, pero á mí me parece bastante jocóso, y
                                                  profáno: vaya una pinturita al olio de este gran
                                                  Mapa del Paraíso Matriténse. Colóca el Cobrador
                                                  todas las Sillas en dos bandas por el buen órden
                                                  que le está prevenido, para que sentándose en                               
                   ellas las personas que gusten, logren la lícita
                                                  dibersion á que se dirige este pensamiento; ¿y qué
                                                  succede? dos cosas tan reparables como las que
                                                  llevo propuestas: la primera el atrebimiento de
                                                  ocuparlas dichos Monstruos de picaresca fortuna,
                                                  poniendose de rifa con el mas profano y notable
                                                  desaógo; y la segunda, que segun van llegando los
                                                  que contribuyen á sus veteranas Asambleas, mudan
                                                  las sillas formando un círculo obliqüo, de modo
                                                  que parecen Ramilléte de Verengénas, sobre la
                                                  indecencia de estár con las espaldas bueltas á lo
                                                  mas lucido del tránsito. Por esta regla siguen
                                                  infinitas quadrillas; ¿y de qué tratan estos
                                                  criticos <pb n="62"></pb>inhonestos en el relato que
                                                  mantienen el sitio? eso á mí que lo he visto y
                                                  oído muchas veces. Unos en proporcionar hora y
                                                  ocasiones para hablar en su casa la muger casada,
                                                  sin que lo sepa su marido, el modo de regalarala,
                                                  y que éste crea se lo dio su Madre, Tia, Hermana,    
                                              ó Abuela. Como han de manejar que el Esposo
                                                  permíta á la Señora ir á la fiesta de Toros,
                                                  Comedias caseras, Baños, y funciones de las
                                                  cercanías de Madrid sola con la criada, ó en
                                                  compañía de una Amiga (que cojéa de la misma pata)
                                                  para que luego se hagan encontradizos los
                                                  Señorítos, y sea completa la diversion. Otros que
                                                  sobre los paságes referidos, adelántan su
                                                  barbaridad á corromper la virtud, y honestidad de
                                                  las Doncellas, por los medios, y conversaciones
                                                  mas diabólicas, hasta que la continuacion, y
                                                  freqüencia de este engañoso trato las prepara á
                                                  oír con aficion sus bufonádas, que los poco
                                                  timoratos, y algunas de las simples que las
                                                  escuchan, llaman chistes, y gra-<pb n="63"></pb>cias.
                                                  Luego sigue, vaya el dulce, buelva el caramélo, el
                                                  golpecíto con el Abaníco, la pisadíta en el pie,
                                                  no sea Vm. tan malo Señor D. Fuláno, Madre digale
                                                  Vm. que se esté quieto, calla niña no seas
                                                  zalaméra; y otras chuladítas de esta clase;
                                                  debiendo mirárse con el mayor dolor la tolerancia
                                                  de muchas Madres, peores diez veces que
                                                  Madrástras, que escuchan, consienten, y aun                                     
             celébran con risa, lo mismo que los conquistadores
                                                  apetecen. Otros, y otras mormuran de todo el
                                                  genero humano: dice la una, ¿no vé Vm. el tren que
                                                  echó la fulaníta en menos de medio año, siendo una
                                                  pobre infelíz y nada boníta? (pero no se acuerda
                                                  de que á ella le sucede lo mismo.) Responde el
                                                  otro, hace muy bien, que para eso tiene Cortéjos,
                                                  que sin conocerse uno á otro, la contribuyen con
                                                  quanto necesita, además de que ella es muy
                                                  gachóna, y sabe buscarse la vida á espaldas de
                                                  estos dos tontos. ¿Pues cómo, dice otro, no medra
                                                  tanto la fu-<pb n="64"></pb>lana teniendo un Señorón
                                                  que la dá quarenta reales cada dia solamente para
                                                  el plato, casa, y Criadas pagadas, sin los
                                                  bestidos, y diversiones que tambien salen de su
                                                  bolsillo? Esa loca, responde el otro, no medra, ni
                                                  tendrá jamás un quarto, porque gasta con un
                                                  Torero, que es su majo, quanto la dá su principal
                                                  mueble. Otros tratan del manéjo político, y
                                                  económico de las Potencias, (teniendolas ellos                                       
           bien escasas, y pervertidas) Otros de remediar el
                                                  mundo (estando ellos pereciendo.) Y otros de
                                                  bodas, de forma, que cierta noche se empeñaron
                                                  quatro que componian una de dichas quadrillas, en
                                                  casar á Doña María de Aragón con el Caballero de
                                                  Gracia. Este desordenado giro, produce las fatáles
                                                  conseqüencias de que engolosinadas muchas jovenes,
                                                  paísanas, ó conocidas de aquellas, injustamente
                                                  aplaudidas, abandónan las casas donde sirven con
                                                  honrosa tranquilidad para entregarse á el propio
                                                  debanéo, sucediendo lo mismo con las que residen
                                                  fuera de Madrid, <pb n="65"></pb>que con solo la
                                                  noticia de la abominable fortuna de sus
                                                  paisanítas, á quienes conocieron pobres
                                                  miserábles, buscan medios, y modos para seguirlas,
                                                  con pretexto de servir, lo que ponen en execucion
                                                  aunque lo resistan sus prudentes Padres,
                                                  arrojándose para ello á una sigilosa fuga, de que
                                                  tenemos no pocos exemplares en nuestra Provincia
                                                  Manchega. ¿Y qué dirémos de las buenas discípulas
                                                  que salen las infelices Criadas que incautamente
                                                  caén en el error de servir á semejantes Aves de               
                                   Rapiña, tal vez para que comercien con su
                                                  inocencia? Considérelo el piadoso que lo note,
                                                  interín yo prosigo con la segunda parte. <seg synch="#FR.10" type="E5">
                                                  <seg synch="#FR.11" type="FP"> Exâminémos ahora
                                                  ¿de donde sale el lujo, y gastos de estas
                                                  comerciántes sin fondo? muy fácil y clara está la
                                                  respuesta, porque llevando ya sentado y concedida
                                                  su pobreza, y miseria, tan inmediata á la
                                                  prosperidad en que hoy se miran, es preciso
                                                  confesar (aunque con vergonzoso sentimiento) nace
                                                  de los dispendios de sus apasiónados, que tan <pb n="66"></pb>á vanderas desplegadas derraman los
                                                  caudales adquiridos, ó heredados hasta quedárse en
                                                  el deporáble [sic] estado de un grave empeño,
                                                  engañando al Mercadér, Sastre, Zapatero, y otros
                                                  menestrales para sostener su apasionada, primero
                                                  que las obligaciones de su casa, viviendo siempre                                         
         cercados del frude [sic], trapisónda, y vituperio,
                                                  sin que puedan hallar medio, ni decente arbitrio,       
                                           que les redima de tan penósa situacion. El
                                                  Mayorázgo disipa sus rentas sin conocimiento del
                                                  trabajo que costó adquirirlas á sus antepasados.
                                                  El empleado desperdicia los sueldos, fiado en que
                                                  no podrá faltárle esta diaria asistencia; y el que
                                                  no lo está, ni tiene mas recurso que el corto
                                                  interés de su industrioso manejo, se aniquila,
                                                  hasta precipitarse: ¿y quién padece estas malas
                                                  resultas? las pobres mugeres, é hijos, cuya
                                                  honradéz propia les da constancia para tolerar y
                                                  disimular las sin razones, y mala conducta de sus
                                                  deslumbrados Maridos, ó Padres, exponiendolas
                                                  éstos á las contingencias <pb n="67"></pb>de un deslíz
                                                  vergonzoso, que sin duda desprecian y detestan por
                                                  un efecto de su christiana resignacion, aunque mas
                                                  las persiga la necesidad y trabajos. </seg>
                                                  </seg> !Ah y quántos leerán, ó escucharán esta
                                                  Censura á quien coja de medio á medio su Anathéma!
                                                  no serán pocos, ojalá que yo mintiese, para que de
                                                  mi engaño resultáse su comodidad y enmienda, y
                                                  lográse el público la religiosa quietud que
                                                  podemos apetecer. Perfectamente, dijo la Viuda, ha
                                                  desempeñado Vm. Señor Defensór, su obligacion, de                
                                  modo que nada me queda que replicar. </seg>
                                            </seg> Lo mismo propusieron el Señor Regidor y demás
                                            indibiduos, por lo que dimos fin á la Censura, que de su
                                            orden remito á Vm. para que siendo de su aprobacion,
                                            haga de ella el uso que le tenemos comunicado. No
                                            descuidandose en darnos prontas, y equivalentes noticias
                                            sobre que recaiga la segunda, porque será muy mal visto
                                            hacer falta á un tan respetable público, interin rogamos
                                            á Dios guarde su vida muchos <pb n="68"></pb>años: el Viso y
                                            Agosto 22 de 1786. De Vm. su asombróso Amigo. El
                                            Compadre Cúrro. </seg>
                                    </seg>
                                    <seg synch="#FR.12" type="MT"> ¿Qué le parece á Vm. Señor
                                        Lector, el costalito de abispas que no ha hechado encima el
                                        Juzgado Casero? bien se conocen que están sus Indibiduos
                                        algo lejos de Madrid, porque si vivieran en los barrios de
                                        Barquillo, ó Marávillas, no sería floja la manta de palos,            
                            pellizcos, y pinchazos con los Rascamoños que les habian de
                                        dar las cernicalas mozas, viejas y Bañéros, á quien tanto
                                        persiguen: en fin, no hay mas remedio que enmendarse, tener
                                        paciencia, y esperar la segunda Censura, en la que creo se
                                        producirán con mas piedad, aunque no hay que fiar mucho de
                                        Manchégos. Permitáme Vm. responder á mi amigóte, porque ya
                                        el Postillón está como en <pb n="69"></pb>brasas, deseando le
                                        despache pata [sic] tomar soléta ácia el Viso. </seg>
                                    <seg synch="#FR.13" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.14" type="LB"> Amigo y Compádre Curro: doy á
                                            Vm. la enhora buena, como tan interesado en sus
                                            aciertos, por lo bien que ha sacado su Caballo en el
                                            argumento de la Junta, pues aunque se quedaron algunas
                                            cositas en el tintero, no dejará de comprenderlas él que
                                            lea sin enójo su dictamen. Yo celébro que los Manchégos
                                            bayan sacando los pies de las alforgas dándose á conocer
                                            en el teátro del mundo, para que muchos salgan del
                                            caprícho en que viven cerrados, de que esos naturales
                                            solo son útiles para sembrar Batátas, mezclar el Azafrán
                                            con Alazór; y bautizar el Vino en el Pozo de la Posada
                                            de Valdemóro, que luego nos benden en Madrid por
                                            originál. Para la segunda Censura creo será bastante la
                                            introducida corruptela de los Vaíles Caséros en Madrid;
                                            la frecüencia con que se ejecutan, pretextos de que se                                        
    valen los ociosos para disponerlos, con que fines, y á
                                            que horas; los meque-<pb n="70"></pb>trefes que sirven de
                                            corredores para citár las Vailarínas, y las Madres que
                                            permiten asistan sus hijas á ellos, con las fatáles
                                            resultas que producen; y si con todo esto no tuviese la
                                            Junta bastante tela por donde cortár, tomen algo de la
                                            esquela reservada que acompaña, donde hallarán quanto
                                            material necesiten. Ofrezcáme Vm. á la obediencia de
                                            esos Señores, y pies de la Señora Viuda, interín ruego á
                                            Dios guarde sus vidas muchos años. Madrid 26 de Agosto
                                            de 1786. De Vm. afectísimo servidór y Amigo. Juan Claro.
                                        </seg>
                                    </seg>
                                    <seg synch="#FR.15" type="MT"> Me parece Lector mio, que el
                                        asúnto que propongo al Juzgado Caséro, no es anca de Rana;
                                        Dios les dé acierto, y á nosotros dinéro y paciencia para
                                            com-<pb n="71"></pb>prar, y leer, sus prolongadas críticas
                                        con muchos aumentos de gracia, que es la prenda mas segura
                                        de la Gloria. fecha ut supra. Juan Claro. </seg>
                                </seg>                       
     </seg>
                        </ab>
                    </div>
                </body>
      </text>
    </group>
  </text>
</TEI>
