El Regañón general: Núm.58
Permalink: https://gams.uni-graz.at/o:mws.3319
Ebene 1
NÚM.° 58.
Sábado 17 de Diciembre de 1803.
Ebene 2
SECRETARÍA.
CORRESPONDENCIA LITERARIA DEL
MES.
Zitat/Motto
Metatextualität
Concluye la Carta
octava puesta en el Número antecedente.
Ebene 3
Brief/Leserbrief
Qué ¿es acaso la quadratura
del círculo el conocimiento de las ventajas que
proporcionan al cultivador, al pasagero, y al hombre de
conveniencias los árboles y los bosques? ¿No está al
alcance de todos? Sí, pues ¿cómo hemos de pensar que
entre nuestros antepasados no haya habido infinitos que
hayan plantado unos árboles al rededor de sus viñas,
criado bosques, y mejorado sus haciendas? Si señor,
precisamente los ha habido. Pues ¿cómo no vemos en los
espantosos campos y caminos de tierra de Campos, ó por
mejor decir de entrámbas Castillas, algun rastro de esta
recomendable industria? ¿cómo al atento viajante no se
le presenta á su vista mas que una ú otra alameda
plantaba de pocos años á esta parte, ni mas árbol en
muchas leguas que uno ú otro que la piedad ha hecho
plantar cerca de una ermita, y que por fortuna
desmienten la razon de los que dicen no pueden darse
árboles en aquellos paises? A mi modo de entender no es
otra la causa sino que la escoria del vulgo de todos
oficios, y el primero el de los jornaleros labradores,
ha destruido y destruye de muchos años á esta parte por
su ignorancia y preocupacion el trabajo de estos
recomendables patriotas. ¿Y vemos detenido este mal,
tocamos aun la esperanza de su remedio? Sí señor, el mal
no está detenido, pero sí tocamos agradablemente la
esperanza de su remedio, puesto que nuestro sabio Gobierno, como todos los de la Europa,
promueven y animam [sic] las ciencias y las letras, que
son á quienes es deudora la especie humana de unos
establecimientos de que no hay exemplo en las historias,
quiero hablar de los que se van formando baxo las luces
y adelantamientos que ha hecho en alivio de la humanidad
el héroe de los héroes, el inmortal Conde de Rumford, y
que nuestro augusto y benigno Monarca acaba de promover
con sus órdenes y limosnas. Vemos en fin, que el citado
Rumford ha abierto el camino nunca trillado á los
sabios, para que dirigiendo su atencion y luces ácia
este ramo de alivio y socorro de la especie humana, se
vaya cada dia perfeccionando con el destierro posible de
la miseria, y de la mejor educacion; y que abierto este
camino se irá, como todas las cosas humanas, mejorando
paulatinamente, y con el tiempo se harán
establecimientos, y se formarán sociedades que hagan
tanto bien á la humanidad como han hecho desde su
principio en bien de la Religion las santas fundaciones
de aquellos tiempos en que todo el conato de los hombres
se dirigia ácia este santo fin. Por lo qual, señor
Diógenes, emplee vmd. su atencion filosófica en buscar
los medios para desterrar la ignorancia y vulgares
preocupaciones, no del vulgo literato como hizo el
erudíto Feixoó, pues así creo poderse llamar á la
generalidad de los que sabemos leer, sino del
innumerable vulgo que no sabe ni aun esto: haga vmd.
este inestimable bien á la nacion, y con esto verá vmd.
muchos propietarios que plantando unas estacas en su
juventud, en el nacimiento de sus hijos esperarán, como
dice vmd. tan sabiamente, recrearse en su vejez, y dar á
aquellos hijos un fomento para su futura carrera con el
corte y venta de aquellos árboles que han ido creciendo
al mismo tiempo que ellos. Indague vmd. desde su cubo el
contraste de las pasiones humanas, y con sus
observaciones haga ver quanta utilidad puede sacar la
nacion de los resortes lastimosos del corazon humano;
éstos son el interes y la gloria. Por estos un navegante
arrostra los peligros del mar; por estos el literato se
atarea; por estos el militar asalta una brecha, &c.
Pues ¿por qué no se han de emplear estos mismos en los
progresos de una buena educacion del mas baxo populacho,
y en el fomento de la agricultura? ¿Quántas veces se ha
dicho que los Párrocos y Curas de Aldeas son los mejores
instrumentos de estos adelantamientos? Pero ¿se ha
premiado al que ha mejorado la suerte de sus infelices
feligreses, ó al caballero que ha hecho conocer la utilidad de la patata? ¿Se ha adulado su
amor propio con el tributo debido de hacer público á la
nacion un hombre tan estimable? ¿Por qué, si la
moderacion de ese señor Grande que vmd. cita no lo
impide, ha ocultado vmd. su nombre, y no le hace conocer
para que sea respetado por sus virtudes y aplicacion mas
que por los títulos de su casa? Sí señor. Á mí me parece
que las sociedades de agricultura esparcidas en el
Reyno, este bellísimo establecimiento que atestigua á
todos el paternal amor de nuestros Soberanos, pudieran
hacer público en la nacion al fin de cada año los
sugetos que, como los dos exemplares que vmd. cita, se
distinguen en su pais por el fomento de agricultura, á
los Curas que algo se dediquen á desterrar las
preocupaciones contrarias á ésta, y hasta á los
Corregidores, Alcaldes mayores y de Aldeas que hubiesen
hecho plantar mas árboles, y tuviesen el cansado conato
de criarlos, y guardarlos de los daños causados por la
bárbara preocupacion y malignidad, cumpliendo con esto
las repetidas órdenes de nuestro sabio Consejo.
Noticiosa de esto la Sociedad de esta Corte, que seria
la cabeza de todas, y de las demas ventajas que pueden
ir proporcionando la reunion de estos ilustres y
estimables caballeros y respetables Obispos de que son
compuestas, y que solo se dedican á esto por el bien de
la humanidad y sin interes alguno, pudieran con el
tiempo tener un barómetro del adelantamiento ó atraso de
la agricultura en la nacion, y con este seguro dato
arreglar sus providencias, animar á los industriosos, y
desterrar la ignorancia de este importantísimo ramo. En
fin, pudiera alegar vulgaridades é ilustrar al
populacho, que en mi lenguage no es otra cosa sino hacer
que el campesino ame los árboles, y el riojano y andaluz
la patata. Pudiera ésta formar un catecismo en que
enseñando al pueblo los dogmas de nuestra santa
Religion, les enseñára que se cumple con ésta respetando
al próximo, respetando sus propiedades y lícitas
voluntades, y todo quanto dimana de las providencias de
los que nos gobiernan. Por consiguiente enseñando esto
no veriamos tan freqüentemente arrancados los árboles de
las haciendas, no los veriamos de los paseos públicos,
insultado al extrangero por que se presenta con un trage
desconocido, ensangrentadas las fiestas de los Santos
Patrones de las Aldeas con descomunales palizas,
causadas por una ojeada ó palabrilla de uno de otro
pueblo, tocar á arrebato para animar el combate como si
fuera para rechazar un asalto, de que no hace mucho
tiempo tenemos un exemplar en esta
Provincia, y en fin cometerse muertes tan crueles que no
puede atribuirse su causa sino á la barbarie. Pero en
este catecismo es menester estén especificadas estas
cosas tan materialmente (pues de otro modo ya sé que
todos lo dicen); es preciso que se convide á los señores
Curas y Predicadores que incluyan entre las cosas
prohibidas por la ley el arrancar un árbol, y hasta el
tomar una flor si es contra la voluntad de su dueño; es
preciso se encargue y se mande enseñen esto los Dómines
en sus escuelas, y á los padres de familia que lo
repitan mil veces á sus hijos; es preciso se lean en las
Parroquias y Conventos en algunos dias festivos las
sabias leyes del Consejo á este fin, como los justos
castigos impuestos al quebranto de la ley. Pero señor,
tanta materialidad, en donde cree estar este buen
hombre, cree hallarse en las misiones del Paraguay,
dirán muchos, y yo solo les responderé que vean si es
cierto ó no que el labrador jornalero arranca los
árboles, que el riojano ó aragonés lleno de miseria, y
falto de lo necesario, á quien se le pregunta por qué no
planta patatas, que tienen estas y las otras ventajas
para sí y sus hijos, responde muy satisfecho: Señor, á
mí no me gusta; y que juzguen despues de esto si es ó no
necesaria tanta materialidad. Pudiera en fin, protegidas
como estan estas Sociedades por nuestro sabio Gobierno,
hacerse mas general el honorífico título de Socio, que
se debia extender y honrar con él á toda clase de gentes
que se distinguieran en el pais por su aplicacion á la
agricultura, y al fomento de árboles, en mi entender
hasta á los capuchinos, y los de la tropa (si lo
permitiera su instituto), pues que este título seria un
testimonio de que aquel individuo reunia á las
respetables virtudes de un claustro las no inferiores de
hacer bien á sus semejantes en la sociedad. Así
fomentados estos estímulos y otros muchos que la
sabiduría de estas Sociedades pudiera emplear con tanto
bien de la nacion, ¿qué extraño seria que algunos de los
señores Arzobispos y Obispos que estan á la cabeza de
ellas premiasen á los Curas aplicados á esto, y que aun
fundaran (dedicando alguna obra pia) una escuela de
agricultura en los Seminarios Conciliares en donde se
enseñara esta ciencia ó nociones de ella, tanto á los
colegiales como á los vecinos de la Ciudad? Y ¿quién
sabe, segun estan hoy en dia perfeccionadas las ideas,
si habrá algun buen español General de Ordenes
religiosas, sean ó no demandantes, ó Provincial de
Convento, que mande enseñar junto con el moral á sus coristas algunos rudimentos de esta útil
ciencia; que enseñados hasta los legos demandantes los
propaguen ya en las heras quando van á tomar un corto
fruto de los trabajos y sudores de los labradores, ó ya
en las casas de estos mismos que con caridad christiana
los albergan en ellas, y entonces los Conventos
esparcido: en las Villas, Aldeas y despoblados serán
doblemente útiles, una vez que ayudando al bien de las
almas con el pasto espiritual adelantan este fin con la
propagacion de las luces precursoras de la dulzura de
costumbres, y la disminucion de crímenes con el mejor
bien estar? Porque, á mi parecer, quanto mas logra el
hombre comodidades respectivamente de las que ha
disfrutado, mas distante está de quebrantar las leyes, y
hacerse delinqüente. Pero señor, vuelvo á decir, tanta
machaquería: si señor, y aun no es bastante, y si no con
la consideracion de que tenemos en el siglo XIX
labradores jornaleros como los expresados, y muchas
leguas desiertas de árboles, queda uno convencido de si
es ó no necesaria tanta prolixidad, tanto conato, y
tantos esfuerzos en el Gobierno, y en la clase de
nobleza y estado eclesiástico, que deben poner toda su
gloria en ser los conductos de la buena intencion de
aquel, y de la ilustracion del pueblo; y aun así ¿quién
sabe si se conseguirá? Lo cierto es, á mi parecer, que
las ciencias y el saber algo tienen un cierto término, ó
se conocen por una muy pequeña porcion de hombres; y que
su imperio (digámoslo así) se limita á éstos, sin que
hasta ahora los esfuerzos de sus Generales, los sabios y
filósofos, hayan podido pasar este término, ni vencer el
terrible baluarte (bien se dexa conocer hablo
proporcionalmente) que les presenta la multitud. Esta
opinion, y los bosquejos de una imaginacion acalorada en
beneficio de su pais, presento á vmd. señor Diógenes,
para que tanto vmd. desde su tinaja, como los demas
aficionados á las letras desde sus gabinetes, adelanten
en ello, si creen lo merece la materia, y si no disimule
vmd. la buena intencion de este Aldeano, con la qual se
ofrece tanto de vmd. como del señor Editor, su afecto
servidor El Discípulo de Pericon. P. D. Al ir á remitir
á vmd. esta carta he visto con el mayor gusto posible
confirmada mi opinion con la noticia comunicada en la
Gazeta del 17 de este mes, la qual nos hace saber que S.
M. aprueba el Plan de un Monte Pio en beneficio de los
labradores, y en donde se da á entender
se comprehenderá en él el importantísimo ramo de la
educacion. Quiera el cielo bendecir y prosperar la vida
de tan benéfico Monarca, y de quantos tengan parte en
tan necesarias como christianas fundaciones.
CARTA NONA.
Zitat/Motto
Æquum est,
Peccatis veniam poscentem, reddere rursus.
Peccatis veniam poscentem, reddere rursus.
Hor. sat. 3. lib. 1.
Ebene 3
Brief/Leserbrief
¡Quántas infundadas é
impertinentes críticas se hubieran excusado, y se
excusarian al presente, si los reglistas y
preconizadores de Aristóteles y de Horacio tuviésen
continuamente en la memoria este consejo del segundo!
Lope de Vega, aquel grande poeta, que tantos y tan
justísimos aplausos mereció en su siglo, ha venido á ser
en el nuestro, gracias á su ingenuidad, el ludibrio de
todos los pedantes; y lo que se hace mas sensible es,
que muchas personas de instruccion y de talento, ó bien
llevados de la voz comun, ó bien seducidos por la fama
de algunos escritores extrangeros, siguen igual rumbo.
Las sátiras y bufonadas de los unos deben despreciarse,
pero las censuras de los otros no es justo se queden sin
respuesta, y tanto éstas serán mas necesarias, quanta
mayor sea la eloqüencia de los censores. Entre quantas
críticas se han hecho de Lope, ninguna mas bien escrita,
y acaso ninguna mas injusta que la publicada en Junio
del año de 1800, sobre la tragedia intitulada: Sancho
Ortíz de las Roelas. Don Cándido María Trigueros,
literato de un mérito distinguido, tuvo la debilidad de
querer ser poeta, y lo que es aun peor, poeta cómico.
Los Menestrales nos desengañáron del error en que estan
aquellos que imaginan que un sabio puede emprenderlo
todo, y que al que forma una porcion de versos rimados,
no le será dificil, observando las reglas, componer una
excelente pieza dramática, El señor Trigueros, muy
recomendable por qualquier otro título, carecia de
aquella vis cómica, sin la qual ninguno consigue los
favores de Thalía; pero sin embargo, ó poco escarmentado de aquel primer desayre, ó
presumiendo ser menor el empeño, dedicó sus tareas á
arreglar (según se nos dice) algunas obras de Lope. Mas
¿consiguió arreglarlas, ó las desarregló? Por lo comun
añadió nuevo título al que ya tenia cada comedia, y la
Buscona, los Esclavos supuestos, y Sancho Ortíz de las
Roelas, hacen ver que aun en ellos fué infeliz la mano
de este literato. La modestia con que se explica en la
advertencia que precede al último citado drama, honra
mas que sus obras al señor Trigueros; pero no por eso
hemos de consentir que la censura de Sancho Ortíz de las
Roelas recayga sobre la Estrella de Sevilla. "Yo no he
visto esta comedia, dice el erudito que la critíca, pero
por la relacion de algunos que la han leido, y por las
otras comedias de Lope que he visto, creo que lo bueno
que hay en esta tragedia es del señor Trigueros, y no de
Lope de Vega, en cuyo tiempo no se conocian, ni se
sabian manejar las pasiones trágicas tan bien como lo
estan en el segundo acto." Se me concederá, sin duda,
que juzgar sin conocimiento de causa, y solo por la
impresion de una de las partes, es ya una primera
injusticia. Sin ver la Estrella de Sevilla no puede
fácilmente distinguirse lo que hay de Lope, y del señor
Trigueros en Sancho Ortíz de las Roelas. Eso de que en
tiempo de Lope no se conocian las pasiones trágicas, es
una ofensa algo mas general, y que solo intentará
sostener quien lea únicamente á Quadrio, á Tiraboschi, y
á otros extrangeros envidiosos de nuestras glorias. No
solo se conocian las pasiones trágicas que nos han
dexado marcadas en sus obras los autores griegos y
latinos, sino que solamente en España sabian manejarse,
y se manejaban, ya que no al gusto moderno, por lo ménos
segun las reglas de los antiguos. Alegar las pruebas
seria detenerme mas de lo que permite la extension de un
periódico, pero pueden hallarse en una infinidad de
libros. Entra despues el crítico en un bello exámen
sobre el héroe de esta tragedia, y analizando el
carácter de Sancho Ortíz falla que “es un asesino, que
no interesa, ni puede interesar por algun título: que
Estrella es la heroina de pasion; y que por una
conseqüencia de la mala disposicion del plan, viene á
ser igualmente heroina de accion, por lo que resultan
dos héroes, dos acciones, dos intereses, de los quales
el dominante es el de Estrella.... En suma, concluye el
critico, esta tragedia no tiene de tal, mas
que el acto segundo, el qual es admirable." Qualquiera
notará en este juicio contradicciones manifiestas. Si
Sancho Ortíz ni interesa, ni puede interesar por ser un
asesino, ¿cómo se intenta hacernos creer que el drama
contiene dos distintos intereses? Para hacer á Estrella
heroina de accion, propone el crítico estos problemas.
¿Perderá á su hermano? Será si le pierde víctima de la
brutalidad de D. Sancho, ó esposa del asesino de su
hermano? Pero una de dos, ó en estos hechos no tiene
Estrella accion alguna1, ó si la tiene no se verificará la
catástrofe en el segundo como el crítico quiere, sino al
concluirse el quinto quando se resuelve dicho problema.
Además, si no fuese lícito al poeta trágico introducir
estos dos héroes en los dramas, á Dios poetas griegos y
latinos, á Dios gran Corneille, y decantado Racine:
vuestras obras pecáron contra el arte, pues acaso no se
hallará una donde no nos interesen á un mismo tiempo un
héroe de accion, y otro de pasion. El interes de
Estrella domína.... Por eso Lope la denotó como el héroe
principal desde el título de la pieza. ¿Qué culpa tiene
aquel antiguo fénix de los poetas, de que al señor
Trigueros se le antojase adoptar el de Sancho Ortíz,
procurando con esta mutacion transformar desde la
portada el interes del drama? La catástrofe está en el
acto segundo, y en él acaba la tragedia.... Hemos hecho
ver lo contrario; mas aun quando así fuese, solo deberia
atribuirse este defecto al señor Trigueros. En su
advertencia (pág. 7) confiesa "que dexó fuera toda una
jornada, y parte de otra, cuya accion transformó en lo
que se llama prólogo oculto: “luego dexándole como
estaba, y concluyendo el drama en el segundo acto,
hubiera conseguido dar gusto al crítico, y fuera menos
violenta la metamórfosis.
1[Nota del texto original] En el primero es constante que no la tiene.
