El Regañón general: Núm.48
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NÚM.° 48.
Sábado 12 de Noviembre de 1803.Ebene 2
AGENCIA FISCAL.
Señor Público: En el Número 98 de la Gazeta de Comercio, Literatura y Política de Bayona de Francia, publicado el dia 20 de Octubre de este año, colocan sus Editores una crítica que han formado de nuestro papel periódico. Como este discurso que han dado á luz está escrito con algun juicio y madurez, y se conoce que es dirigido á efecto de corregir nuestros yerros, ha determinado el señor Presidente responder por sí á los cargos que se hacen al Tribunal Catoniano. Por esta causa, y porque la mayor parte de nuestros lectores ni habrán visto ni podrán ver la referida crítica, para que puedan imponerse en su contestacion copiaremos á la letra todo el párrafo de dicha Gazeta, el qual es como sigue.Ebene 3
EL REGAÑON GENERAL.
"Para sostener el carácter de Censor, para variar los asuntos, y ser siempre instructivo y agradable, para crear un género como el del Espectador Ingles, y lograr la aprobacion general, seria menester todo el talento de Addisson, y parte del estilo epigramatario de V..... Sin embargo, con los modelos que tenemos ya en este género, no es del todo imposible, siguiendo sus huellas, desempeñar en el dia esta empresa espinosa. La poca extension de un periódico, la eleccion ilimitada de asuntos, la libertad que hay para hablar de todo en el estilo que se quiera, son unas ventajas que con dificultad puede hallar un autor en otra especie de escritos. Es cierto por otra parte que en vano se buscaria v. gr. en un quaderno suelto del Espectador, aquella variedad que sostiene el interes del lector en un volumen entero, y tambien es menester confesar con franqueza, que desde que la aficion que ántes se tenia generalmente á la literatura, se ha vuelto ácia la política, se ha hecho ya muy dificil el salir bien con una obra de la naturaleza de la del Regañon de Madrid. Se ha dicho y repetido muchas veces que los periódicos no son libros, sino meras compilaciones; pero lo cierto es que un periódico bien escrito no se diferencia en nada de una buena obra, sino en que presenta al público separada y sucesivamente los capítulos; y aun á veces suele acontecer que haya en un solo artículo de un Diario mas ideas, ingenio y substancia que en un volúmen en folio, de que su autor está por lo comun muy engreido. Podria citar en prueba de ello al Regañon mismo, el qual en unas quantas páginas compendia con toda la claridad posible las mejores ideas de educacion práctica de la sabia inglesa María Edgeworth. ¡Pluguiera á Dios que siempre hubiesen seguido despues sus Editores el mismo método! A la verdad, no puede uno ménos de extrañar el ver colocados al lado de unos excelentes papeles, unos escritos insípidos que nadie puede leer con gusto; y es de temer, por mucha que sea la indulgencia de los lectores, que el Regañon llegue á fastidiarlos si sus Editores continúan dando á luz muchos de aquellos escritos que tanto por su honor como por el de sus autores, deberian haberse arrinconado entre los inútiles..... Yo sé muy bien que el plan que han adoptado los obliga á oir á todo el mundo; pero ¿por qué no suprimen todos aquellos papeles que no merecen mas que un simple extracto? El chocar contra abusos envejecidos, y contra desórdenes que estan en su mayor fuerza; el dictar leyes de buen gusto en todos los ramos de literatura, y motejar los vicios é irregularidades; el indicar el camino de la verdad, y zanjar el del error, son todos encargos muy pesados que hasta ahora no ha desempeñado completamente el Tribunal Catoniano; y para que los desempeñase seria menester que todos los sugetos de que se compone estuviesen dotados no solamente de lo que los franceses llaman bello espíritu, sino tambien de un gran juicio y discernimiento: calidades ámbas casi incompatibles, porque el bello espíritu ligero y alborotado anda vagando por todas partes, miéntras que el juicio grave y modesto se recoge allá á solas, observa, y se aprovecha de todo para instruirse y para conciliar su dicha con la de los demas. Hacer versos, componer anécdotas, pronunciar algunas frases con gracia, escribir una carta con sal, fallar sobre los vicios, expresarse con misterio sobre la política, sobre la moral con énfasis, sobre la literatura con agudeza, sobre las bellas artes con pasion, ser amigo de un autor célebre, amante de una muger discreta, favorito de un gran personage, orador de qualquiera sociedad económica ó literaria, he aquí lo bastante para adquirir fama de bello espíritu; pero para merecer la de hombre de juicio se requiere mucho mas, porque este no escucha los versos de un coplista, ni se complace en oir anécdotas insulsas; pero oye y admira al poeta que pinta magestuosamente la virtud, y al orador que defiende con energía la inocencia: él no se prosterna á los pies de una beldad; pero lleva, quando es menester, hasta el trono mismo la causa de la verdad, y la de la justicia: él no arrostra peligros inútiles; pero tampoco se acobarda ni retira á la vista de un peligro inevitable: él no habla apénas; pero sabe distinguir en silencio al hombre razonable del hombre á la moda, al sabio del pedante, al hombre cortés del misantropo: el hombre de juicio en fin, guarda un justo medio entre la complacencia y la rudeza; y quando se ve obligado á enunciar su dictámen, critíca sin acrimonia, y alaba sin exâgeracion; hace siempre bien lo que hace, y no dice nunca sino lo que debe decir. Hay en castellano una palabra muy propia para expresar la idea de juicio, y es la voz tino, la qual denota un entendimiento justo que se entera perfectamente del estado de las qüestiones, de la causa de los acontecimientos, y de la cabal situacion de los asuntos. El tino se compone del conocimiento exâcto de las personas con quien se vive, de las nociones justas de lo que se habla, y de las relaciones fieles de los hechos de que se suele tener necesidad. Quando Scipion conferenciando con Polybio vaticinaba una próxîma mudanza en la constitucion de la República; quando Filipo revolvia y sublevaba la Grecia desde lo interior de su gabinete; quando César meditaba la conquista de las Gaulas; quando Hernan Cortés premeditaba en su tienda la de México; quando Richelieu pensaba seriamente en humillar á la Casa de Austria; quando Cervantes escribia las páginas inmortales del Don Quixote; quando el cardenal Polignac decia en el congreso de Utrecht: Señores, trataremos en su casa, trataremos de ustedes, y no trataremos sin ustedes: todos estos grandes hombres estaban adornados de un gran tino. Que el Tribunal Catoniano no haya dado hasta ahora pruebas de él, es una cosa que no necesita probarse, por ser bien patente á todos sus lectores. Así que, para no detenernos en vano, nos ceñiremos solamente á hacer algunas observaciones sobre el bosquejo que se halla en los primeros Números del estado actual de las ciencias y letras en España; y comenzaremos preguntando tanto al Fiscal como á los Jueces, ¿por qué razon despues de haber fallado con bastante justicia sobre la poesía dramática española, no han hablado casi nada de los demas ramos de poesía? Las bucólicas, en que nuestros poetas modernos han sobresalido algun tanto, merecian á mi parecer, á lo ménos una página, no tanto por su mérito poético si se quiere, quanto porque este género de poesía influye mucho en las costumbres. Seria una lástima que nuestra nacion perdiese el gusto por estas piececillas que inspiran unas inclinaciones dulces y apacibles. Quien supiere que las églogas de Virgilio abriéron el bello siglo de Augusto, quien esté informado de que suavizáron á un hombre que habia firmado un sinnúmero de proscripciones, de que hiciéron triunfar á un pobre labrador de la tiranía de unos soldados que habian promovido al imperio del mundo á su xefe, no podrá ménos de confesar, á boca llena, esta verdad.Ebene 4
Exemplum
Tal vez podrá decírseme
que las elegantes adulaciones con que Virgilio
sembró sus bucólicas, contribuyéron mas bien á este
prodigio, que las descripciones campestres en donde
habla de los exquisitos quesos que envia á Roma, los
quales se pagaban tan mal, como él mismo lo dice en
aquellos preciosos versos: Quamvis multa meis exiret
victima sæptis,
Pinguis, et ingratæ premeretur caseus urbi,
Non unquam gravis ære domum mihi dextra redibat. Pero yo responderé entónces que siempre será una cosa maravillosa el que aquel Octavio que á vista de los horrores del Triumvirato no podia tenérsele de ningun modo por sensible, el que aquel dueño absoluto de un imperio ocho veces mas grande que los primeros Estados de la Europa, se dignase en fin dar oidos á un joven labrador que venia á la Corte á reclamar nada ménos que el campo de su padre, de aquellos mismos que tan injustamente le habian despojado de él, porque nadie ignora lo costoso que es el recuperar lo que una vez se ha perdido; y por otra parte bien notoria es la estéril complacencia con que los magnates y poderosos suelen acoger los elogios de los literatos. ¿Cómo fué sin embargo el que Virgilio se hiciese oir del Emperador? ¿Cómo veinte cortesanos no le cerráron la puerta? Un aldeano que pide justicia en la Corte, y que la obtiene, es acaso una de las circunstancias mas particulares de la historia; y por mas que se diga, no hay una cosa que haga mas honor á las letras, y aun al mismo Augusto, que esta particularidad; y si se dice que este rasgo de equidad ó justicia pertenece á sus Ministros y favoritos Polion y Mecenas, replicaré que no por eso dexa de ser maravilloso, porque la bondad y afabilidad no son aun tan raras en el primer puesto como en el segundo; y para hablar geométricamente de las grandezas de este mundo, puede bien decirse que la altanería y la insolencia son en razon inversa de la dignidad.
Pinguis, et ingratæ premeretur caseus urbi,
Non unquam gravis ære domum mihi dextra redibat. Pero yo responderé entónces que siempre será una cosa maravillosa el que aquel Octavio que á vista de los horrores del Triumvirato no podia tenérsele de ningun modo por sensible, el que aquel dueño absoluto de un imperio ocho veces mas grande que los primeros Estados de la Europa, se dignase en fin dar oidos á un joven labrador que venia á la Corte á reclamar nada ménos que el campo de su padre, de aquellos mismos que tan injustamente le habian despojado de él, porque nadie ignora lo costoso que es el recuperar lo que una vez se ha perdido; y por otra parte bien notoria es la estéril complacencia con que los magnates y poderosos suelen acoger los elogios de los literatos. ¿Cómo fué sin embargo el que Virgilio se hiciese oir del Emperador? ¿Cómo veinte cortesanos no le cerráron la puerta? Un aldeano que pide justicia en la Corte, y que la obtiene, es acaso una de las circunstancias mas particulares de la historia; y por mas que se diga, no hay una cosa que haga mas honor á las letras, y aun al mismo Augusto, que esta particularidad; y si se dice que este rasgo de equidad ó justicia pertenece á sus Ministros y favoritos Polion y Mecenas, replicaré que no por eso dexa de ser maravilloso, porque la bondad y afabilidad no son aun tan raras en el primer puesto como en el segundo; y para hablar geométricamente de las grandezas de este mundo, puede bien decirse que la altanería y la insolencia son en razon inversa de la dignidad.
SECRETARÍA.
CORRESPONDENCIA
LITERARIA DEL MES.
CARTA SÉPTIMA.
Carta de una
madre á su hijo. Ebene 3
Brief/Leserbrief
Ebene 4
Brief/Leserbrief
Amado hijo mio: si la
disipacion y los placeres en que vives sumergido
en la Corte te dexan algun momento, no te desdeñes
de leer esta carta que he escrito con lágrimas en
la amargura de mi corazon. Tú sabes, hijo mio, que
disgustado tu padre de tu desarreglada conducta
trataba de desheredarte, y que tu madre con sus
ruegos é importunaciones le movió á perdonarte, y
á dexarte sus bienes. Yo creí que este hecho y
esta ternura mia debieran ser un motivo de
enmienda y de eterno reconocimiento; pero el modo
grosero con que has tratado á nuestro antiguo y
honrado criado Antonio, me ha llenado de dolor, y
ha arrancado de mi pecho las dulces esperanzas que
alimentaba respecto de tí. Y que, ¿juzgas acaso
que tu nacimiento y tu orgullo te autorizan y te
dan algun derecho para insultar de un modo bárbaro
á otro hombre, virtuoso, recto y sensible, por
solo tener la desgracia de estar reducido á
servir? ¿Ignoras que el vicio es siempre y en
qualquiera parte que se halle, inferior á la
virtud, y que un criado, y aun un esclavo
virtuoso, es necesariamente superior y mas digno
de respeto que un amo libertino, sin honor, sin
providad y sin corazon? Pero ¿cómo se
portará con sus criados y con los demas hombres el
insensible, que sordo á las voces de la naturaleza
desprecia á la madre que le dió el ser? Y ¿quál
fué la causa de tu enojo? ¡Ah, hijo mio! esto es
lo que me despedaza el corazon. La única causa fué
el haberte pedido mi viudedad, á lo que te
resististe diciendo que una vieja pedia vivir en
el campo con la mitad, y que tu padre fué un buen
hombre en haberme señalado ochocientos pesos en
perjuicio tuyo. Tú has hecho muy mal en tratar de
majadero y rústico al buen Antonio, á quien amaba
tu padre, y por otra parte no has conseguido con
tu insensibilidad mas que el exâsperar á tu madre.
Así pues, te advierto que yo quiero absolutamente
que se me satisfaga el todo, y con prontitud, para
indemnizar, si es posible, á tus hermanas del
perjuicio que las he causado, solicitando de tu
padre que diese mas de lo que pensaba á un hijo á
quien conocia mejor que yo. Tú dices que podré
vivir con la mitad de mi pension.... es cierto: yo
tenia ménos quando te llevaba en mis brazos de un
quarto á otro; quando no tenia tiempo ni para
comer, ni para vestirme, ni para pensar en otra
cosa que en tí, que cargado de enfermedades me
hacias derramar continuas lágrimas cada vez que te
repetian las convulsiones terribles que temia te
quitasen la vida... esa vida que era entónces mi
felicidad, y que es ahora mi mayor tormento. Y
¿será posible, hijo mio, que no te hubiese
libertado mi vigilancia de estos males, sino para
arrojarte desenfrenadamente en los inmundos brazos
de las mas viles rameras, y para saciar su codicia
con lo que defraudas á tu pobre madre? Tus dos
hermanas lloran sin cesar amargamente de ver quan
inútiles son para contigo los esfuerzos de mi
ternura, que no puedo sufocar; pero si te obstinas
en continuar tu vida licenciosa, y en no tener
ningun miramiento á la religion, á tu honor y á tu
familia, ten entendido que yo me apropiaré de tus
bienes á cuenta de lo que se me debe, y que
procuraré manifestarte el mayor desprecio por tu
insensibilidad á mi ternura, y á los buenos
exemplos de tú padre. ¡Ah, hijo mio! ¡qué duro es
esto para mi corazon! Haz por tu vida que pueda yo
llamarme siempre tu mas amante madre, &c.
RESPUESTA.
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Brief/Leserbrief
Señora y madre mia,
pues ofrezco hacerme digno de este nombre: yo
saldré de aquí mañana mismo sin falta para ir á
arrojarme á los pies de vmd.: ruego á su bondad
que olvide lo pasado, que justamente
me ha hecho indigno de su amor, y que no quiera
tratarme con una aspereza que no puede sufrir mi
corazon. Yo he sido imprudente, pero no soy
insensible. Prometo dar satisfaccion al honrado
Antonio luego que le vea; conozco su virtud,
conozco mis errores, fruto de mi inexperiencia, y
de la seduccion de los perversos que me han
arruinado con su exemplo y con sus detestables
máxîmas, y ofrezco con todo mi corazon evitar á
vmd. todo motivo de disgusto en lo sucesivo,
siendo toda mi vida con el mas profundo respeto su
mas tierno y obediente hijo, &c.
CARTA OCTAVA.
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Brief/Leserbrief
Señor Regañon general: Sin
duda hice mal en haber visto y exâminado las aguas
thermales del Molinar, y en no haber dexado que el señor
L... apoyado en la gravísima autoridad de una carta que
le escribió un Presbítero del valle de Mena, saliese
anunciando ex tripode cosas que no han sido ni son hasta
ahora. El desengaño me ha valido el dicterio de
inmoderado y principiante de las ciencias que el señor
L... ignora: nada me importa, si al fin tengo la
satisfaccion de que no se haya alucinado al público con
el falso anuncio de un descubrimiento útil. Sírvase vmd.
advertir al dicho señor, que no habiéndome sido posible,
como á ningun otro, hacer observaciones exâctas, no he
creido que hacia mal en sepultar en el olvido las mias,
que en vez de ser de este modo útiles á la humanidad,
pudieran perjudicarla en sus intereses mas queridos; y
por último, que sea moderado en hablar de lo que no
entiende, y lo será en criticarle su seguro servidor Q.
B. S. M. T. G. S.
MADRID
EN LA IMPRENTA BE LA ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICENCIA.
