El Regañón general: Núm.43
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NÚM.° 43.
Miércoles 26 de Octubre de 1803.
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TRIBUNAL CATONIANO.
Junta general del mes de Setiembre.
Metatextualität
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Dialog
Dió principio á este acto
el señor Presidente con un discurso que al pie de la
letra es como sigue. "Señores: En la apertura de
este Tribunal tuve el honor de manifestaros en pocas
palabras la idea que me habia propuesto, y el modo
de ponerla en execucion en nuestro papel periódico.
El discurso sin duda no seria el mas eloqüente, ni
ajustado exâctamente á las rigorosas reglas de la
retórica; pero explicaba bastante las intenciones
que me animaban, y el objeto que debia tener nuestra
obra. Ya desde el prospecto tuve por conveniente
señalar á cada individuo de los que componen este
Juzgado aquel ramo mas proporcionado y conveniente
que pudiese desempeñar, arreglando en lo posible
todo lo que pudiese ocurrir, y convidando con las
expresiones mas atentas á los hombres instruidos
para que concurriesen con sus luces á perfeccionar
nuestras tareas, pues como nuestro papel ha de
tratar de tantas materias como se expresan, ni
pueden los individuos de este Tribunal, ni es
creible que puedan por sí solos abrazar tantos ramos
sin el auxîlio de los sabios: finalmente, he
procurado por todos los medios, de tanta variedad de
asuntos, y diversidad en el modo de tratarlos, ya
usando de novedad en su exposicion, y ya valiéndome
de ciertas fórmulas, presentar un todo agradable é
instructivo. Es una cosa de justicia el mostrar aquí
mi satisfaccion, y dar las mas repetidas gracias á
vmds. por haber conocido tan bien el fondo de mis
intenciones, y desempeñado cada uno el encargo que
le ha tocado en su ramo correspondiente, á pesar de algunos ligeros defectos, bastante
exâgerados por los críticos miserables, y que aun
quando fueran tan grandes como los suponen, deberian
disculparlos si los compararan con los aciertos;
pero no puedo ocultaros quanto han variado las
circunstancias desde entónces hasta el presente, y
que ellas nos obligan a conservar vigorosamente toda
la firmeza Catoniana. Desde la primera ocasion que
nos reunimos en Junta general esperabamos y debimos
esperar que un Juzgado establecido para promover el
buen gusto en la literatura y artes en todos sus
ramos, fomentar la buena educacion, y corregir los
abusos en las costumbres, fuese bien acogido por los
sabios y sensatos; que concurririan con sus luces al
desempeño de unas materias tan vastas, cuyos
resultados pueden ser muy útiles á la sociedad, y
que en las censuras que se hiciesen de nuestros
escritos se emplease una crítica cortés y urbana, de
aquella que se dirige á corregir y reformar, no á
destruir; que se combatiesen nuestros errores para
que los enmendaramos, con aquella moderacion que
debe ser tan propia de los hombres que han tenido
principios de educacion. Debemos pues confesar que
en parte se han realizado nuestras esperanzas, pues
muchos sugetos sensatos y de conocida literatura no
se han desdeñado de remitirnos sus producciones para
incluirlas en nuestro papel, como lo hemos hecho;
otros han aplaudido y llevado á bien nuestro
trabajo, y otros en fin nos han corregido algunos
descuidos con una urbanidad que les ha hecho honor;
pero al mismo tiempo que hemos logrado estas
satisfacciones tan lisonjeras,
Los escritos los juzgan los sabios por su
mérito intrínseco, exâminándolos atenta y
prolixamente por si son útiles ó no; y no les hace
fuerza ni impresion alguna el que salga un quidam
con su cara tapada diciendo que tal obra no vale
nada, sin mas motivo al parecer, que porque él lo
dice, ó porque entresacó de ella algun yerro, como
si alguno estuviese libre de ellos.
Qualquier individuo despreocupado que mire con
imparcialidad todas las críticas que se le han hecho
á nuestro papel, así en el Diario como fuera,
conocerá sin duda que sus autores, si acaso saben el
verdadero modo de criticar, no le han puesto en
práctica, y que todos los arbitrios de que se han
valido para desacreditar nuestro periódico, se les
han frustrado en tales términos que léjos de
conseguirlo le han acreditado mas en el concepto del
público, y era muy natural que así sucediese, porque
el voto general no se sorprehende impunemente, como
creen quatro majaderos que porque escriben media
docena de insulseces para el Diario, ya se creen
literatos consumados, sin haber tenido principios.
Esta conducta que han usado algunos escritores
agavillados contra un Tribunal literario que ni es
ni será nunca de mas partido que del de la razon,
puede intimidar á los literatos pusilánimes y poco
reflexîvos, viendo llover sobre sus escritos una
multitud de sandeces desvergonzadas; pero á nosotros
no nos debe hacer mella alguna, pues debemos mirar
con desprecio, y aun compadecernos de unos
individuos cuyos pensamientos son tan reptiles, y
tanto su amor propio, que no cazando mas que
nimiedades y yerros que no merecen la pena, fundan
sobre ellos unas decisiones tan magistrales, como si
cada uno fuera un Séneca. Dexemos pues que digan
quanto les venga á la boca, que si nuestro papel es
bueno y útil le estimarán los sabios, y todas sus
declamaciones no servirán mas que de darle un nuevo
realce, recayendo en ellos la nota, quando no de
envidiosos, á lo ménos de sugetos de mala intencion.
Esforzémonos á presentar al público obras útiles, y
no permitamos que se prostituya nuestro periódico
incluyendo en él producciones insulsas sin
instruccion alguna, y que no tienen mas fin que el
de insultar: estas son buenas para el Diario, en el
que se recoge todo, así bueno como malo, y en donde
los escritores miserables logran respirar un ayre
literario, que tal vez no respirarian jamas, á no
ser por este conducto. Por lo que hace á nuestra
obra, no podemos á la verdad hacer un juicio de
todas las producciones que en ella se han puesto
desde que se da á luz, porque quizá no se tendria
por imparcial, supuesto que en ella tenemos tanta
parte; pero si diremos para satisfaccion del
público, que hemos procurado presentarle los mejores
discursos que se nos han remitido por algunos
literatos dignos de aprecio, y si acaso alguno
pareciere débil, podemos asegurar que nos hemos
visto obligados á ponerle, ya por aclarar algun
punto dudoso, ya porque no se diga que
observamos parcialidad, ya por contener alguna cosa
útil, ó ya en fin por otros justos motivos, pues á
no haber sido así, se hubieran sin duda sepultado en
el archivo de los inútiles, institucion que les
impide el paso á las producciones necias, y que hará
que no se corrompa este papel con simplezas y
necedades que fastidien al público. Mas entre todo
lo que hasta aquí se ha dado á luz, lo único que me
ha llegado á incomodar es la contestacion que se ha
suscitado sobre lo que dixo el Fiscal en su idea de
la literatura, tratando de la teología. Su
proposicion fué harto sencilla y arreglada á la
razon, pues no hay quien no convenga en que el abuso
que se ha hecho de la forma silogística (aun quando
esta fuese buena en sí) es demasiado grande, y no
siendo otra cosa la dialéctica que el arte de
disputar, y la teología la ciencia inefable del
dogma, qualquiera conoce que ni aun por incidencia
debe tener lugar la disputa en esta materia, se
entiende quando se trata del texto puro y dogmático
de las santas Escrituras. Esta es la proposicion, y
en este caso la entiende, como lo puede ver el
hombre mas idiota; pero los señores críticos, ya sea
por ignorancia ó por malicia, la han dado unas
interpretaciones tan siniestras y arbitrarias, que
causa rubor el ver las consecuencias que de ella
sacan. Lo primero que han hecho es confundir la
algaravía silogística de Aristóteles con la teología
escolástica, como si el Fiscal hubiese hablado de
ésta una palabra siquiera, y como si fuese lo mismo
enseñar las verdades santas por principios y con
método, que es á lo que se reduce la enseñanza
escolástica, que introducir en ellas el ergo y el
sofisma. Bien desgraciada ha sido la proposicion del
Fiscal, pues ha dado causa á que se escriba tanto
papelote pedantesco é insulso, entre alguno
razonable que se ha dado á luz, y á que se trate con
tan poca suficiencia y dignidad una materia tan
sagrada, como le ha sucedido á un crítico que en
cinco ó seis pliegos impresos en que ha tratado
neciamente este asunto para impugnarnos, no ha hecho
mas que acumular con la mayor pesadez y pedantería
una multitud de citas que ni vienen al caso, ni
ofenden en cosa alguna la proposicion de nuestro
Fiscal, siendo lo mas notable que tratando puramente
de teología, tan pronto cita á san Agustin, santo
Tomás, y otros Padres de la Iglesia, como á
Terencio, Bacon, y muchos autores profanos. Así
pues, habiendo considerado y pesado los
inconvenientes que pueden resultar de una disputa de
esta naturaleza, y conociendo que no es propia, como
se ha dicho ya, de un papel periódico,
que por razon ninguna debe mezclarse en materias tan
profundas, y privativas de los teólogos, que
versados en ellas son los que pueden manejarlas con
la dignidad correspondiente, he determinado mandar y
mando, en virtud del parecer que he tomado de
nuestro Asesor del ramo, y de otros sugetos
prudentes y de consejo, que en lo sucesivo no se
vuelva á hablar mas palabra sobre esa materia,
observando los individuos de este Tribunal el mas
profundo silencio sobre ella, y que todos los
papeles, cartas, memoriales, ú otros qualquiera
escritos que se nos remitieren, en que se trate
directa ó indirectamente así en pro como en contra
de una disputa y asunto en que tan fácilmente se
puede desbarrar, sean colocados en el archivo de los
excluidos, y sepultados para siempre; y para que
ninguno pueda alegar ignorancia, se hará saber este
nuestro mandato á todos los interesados por medio de
nuestro periódico, haciendo de él la publicacion en
debida forma. De este modo se cortará una disputa
que solo ha tenido orígen en la cabilosidad, y que
segun parece no lleva trazas de terminarse jamas,
pues si los tontos dan en un tema no se cansan, ni
saben dexarlo. Esperar la decision en un punto tan
arduo como el que se trata, es dar causa á que se
estampen y publiquen mayores desatinos y simplezas
que los que hasta aquí se han publicado, y así vale
mucho mas que cedamos nosotros en esta parte por el
bien público, que contestar, y exponernos á dar
tropiezos en unas materias tan espinosas. Sobrado
campo ofrece á nuestras especulaciones literarias la
educacion, las costumbres y la literatura. En la
rectificacion de estos ramos debemos emplear todo
nuestro conato y firmeza Catoniana, que si se
consigue algun fruto, podemos mirar como
recompensados nuestros sudores. Esto es lo que la
sociedad tiene derecho de esperar de los hombres que
se dedican á cultivar las letras, y esto es lo que
principalmente recomiendo á un Tribunal de quien
tengo el honor de ser Presidente. Salud." Concluido
este razonamiento, y una breve respuesta que hizo en
nombre de la Junta el Asesor primero, se pasó al
exámen de los Números del Regañon publicados en
Agosto, que fuéron aprobados por lo general, y con
las modificaciones impuestas por el señor
Presidente. Despues tomó la palabra el Agente Fiscal
segundo, y dixo lo siguiente: "Se me hace forzoso
dar cuenta al Tribunal de un papelote miserable que
por pliegos se publica en Madrid, con el título de:
El Anti-Regañon general. En él se propone su autor,
segun dice en el anuncio, criticar los
defectos de nuestra obra, pero lo hace de un modo
que causa vergüenza. Hasta ahora en los ocho números
que lleva publicados no se han puesto mas que
sandeces, majaderías y dislates; parte de la obra
está en versos, pero ¿qué versos? Es imposible que
el que los ha hecho no tenga los oidos aforrados en
corcho, ó en otra materia semejante, porque á no ser
así ¿cómo era capaz que se hubieran escrito tantas
insulseces desvergonzadas en pies tan mal medidos,
que á unos les faltan dos ó tres sílabas, y á otros
les sobran? De la prosa no hay que decir mas sino
que es prima hermana de los versos, y solo el leerla
causa compasion de que tomen la pluma unos hombres
tan necios, y que escriben tan chabacanamente." En
esta breve pausa que hizo el informante, le
interrumpió el señor Presidente diciendo: "La Junta
extraña infinito que el Agente Fiscal ocupe su
atencion con el exámen de un papel que ni merecia
ser citado siquiera en este Tribunal. Ya sabiamos
extraordinariamente su publicacion y mérito, y es
hacerle un honor que por ningun título merece, el
nombrarle solamente en este Juzgado, segun aquello
del Fabulista literario: Á ciertos autores De obras
iniquas
Los honra mucho
Quien los critíca. ¿Qué honor ni qué concepto podemos adquirir con el público quando nos vea ocupados en contestar á un papelucho indecente, que él mira con el mayor desprecio? Si el Agente Fiscal por razon de su oficio se ve obligado á tratar de su contenido, y aun á hacer de él la mas solemne burla, porque otra crítica no merece, pudiera haberla hecho baxo las mismas condiciones que se le permitió contestar á los zarramplines que escriben para el Diario. Quando se le concedió esta facultad, me reservé yo al mismo tiempo el derecho de responder á las críticas que fuesen arregladas y dignas de atencion, y supuesto que nada he hablado sobre este papel, debia haber inferido el Agente Fiscal, así por su contenido, como por la conducta que he tenido respecto de él, que no era empresa digna no solo de ser contestada, pero ni aun de hacer de ella el menor aprecio. Bien lo ha conocido el público, y ya le ha hecho la justicia de que es acreedor. Baste por ahora de reprimenda, y para lo sucesivo tendrá entendido el informante que no ha de dar cuenta á esta Junta sino de las obras que contengan instruccion y gusto en la crítica, dexando las inútiles y rastreras para hacer, de ellas una rechifla segun su mérito." Despues de esta contestacion, acordó la Junta que el Fiscal formase un reglamento sobre la conducta que deben observar los individuos de este Tribunal en punto á la multitud de críticas que se dan á luz contra el Regañon, y que lo presentase indispensablemente en la próxîma junta general, para que despues de su aprobacion y publicacion en debida forma, fuese observado sin la menor falta. – El Asesor del ramo de literatura expuso que se hacia muy notable que el Agente Fiscal primero que estaba encargado de dar cuenta al Tribunal del estado de nuestros teatros, no hubiese todavía principiado á exercer su encargo, ni dicho una palabra acerca de ellos; proponiendo al mismo tiempo que se le pidiesen las causas que habia tenido para guardar un silencio tan sospechoso, lo qual fué acordado unánimemente. Por último se pasó al exámen de las cartas recibidas hasta el presente, y que no se han dado á luz, sobre las quales despues de leidas dixo el Asesor primero lo siguiente: "Quando se principió á publicar nuestro papel fuéron innumerables las cartas que se recibiéron sin aquellos requisitos necesarios para su impresion; pero en el dia se nota que apénas se remite alguna que no merezca ser colocada en él. De esta comparacion es preciso inferir no solo el buen efecto de las determinaciones que se han tomado en la formacion de los dos archivos, sino tambien el buen concepto que va adquiriendo el papel, quando los hombres sensatos y de talento se dignan tomar la pluma para incluir en él sus producciones, teniendo la seguridad de que no serán confundidas con discursos despreciables y de ningun interes. Yo me hago cargo que en un papel periódico es casi imposible que todo lo que en él se ponga tenga un mismo mérito, porque es indispensable que entre las obras excelentes se pongan otras mas débiles, á causa de contener algunas materias instructivas; pero nadie podrá negar que en esta clase de colecciones, el mérito del que las forma estriva en una buena eleccion, y en sostener el carácter que se toma en ellas su autor: si se verifica la execucion de estas dos reglas en el Regañon general, el público podrá decidir. La amortizacion de las cartas inútiles es muy acertada, porque si se fueran á imprimir todos los delirios insulsos que escriben quatro aprendices de literatos, seria fastidiar al público, como sucede con otros periódicos. Desde el mes de Agosto hasta el presente, segun parece de la lectura que ha hecho el Secretario, no se han recibido mas que cinco cartas que no merezcan darse á luz. La primera firmada por J. de N. trata de una materia de educacion bastante repetida en nuestro papel. La segunda de M. V. habla tambien de educacion sobre un punto que no merece la pena. La tercera es una crítica disparatada é ininteligible contra el semestre clínico, ó primeras lecciones de Medicina clínica de Barcelona. El autor de esta carta que es D. J. M. de Ll. no se contentó con remitirnos otras dos en el mes de Julio, las quales se mandáron depositar en el archivo de los inútiles, sino que ahora envia un quadernillo de papel escrito, incapaz de leerse ni de sufrirse. La quarta y quinta firmadas una por Pedro Perico Gruñidor, y otra por B. N. M. A. F. son coplas que nada interesan al público, especialmente las primeras que se reducen á elogiar los trabajos de este Tribunal; por lo que soy de parecer que se remitan estas cartas al referido archivo de los inútiles." Oido este dictámen mandó la Junta que se procediese á la execucion, con arreglo á la opinion del señor Asesor primero. = Tambien se dió órden para que se le hiciese saber á Don Juan Antonio Mayoral, en contestacion á su carta de 30 de Agosto, que será bien recibido el Epítome en verso que nos ofrece de la nueva Ortografía castellana que ha compuesto por solo el principio de la pronunciacion, y que se colocará en nuestro periódico si se tiene por útil é interesante para el público, con lo qual se terminó la Junta de hoy 20 de Setiembre de 1803;
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Fremdportrait
ha aparecido en el
público una manada de moscardones literarios (que
así se les puede llamar), sin mas objeto al
parecer que el de zaherir y desacreditar nuestro
establecimiento, los quales entresacando de
nuestra obra algunas pequeñeces ó descuidos de
cortísima consideracion, han formado sobre ellos
un montón de cartas pesadas y fastidiosas, llenas
de dicterios insulsos, y de simplezas las mas
despreciables, como si el decir desvergüenzas
probase otra cosa mas que una mala crianza, y el
que uno afirme que otro es ignorante, ó cosa así,
fuese un punto tan de fe para el público, que
estuviese éste obligado a creerlo á puño cerrado.
Los honra mucho
Quien los critíca. ¿Qué honor ni qué concepto podemos adquirir con el público quando nos vea ocupados en contestar á un papelucho indecente, que él mira con el mayor desprecio? Si el Agente Fiscal por razon de su oficio se ve obligado á tratar de su contenido, y aun á hacer de él la mas solemne burla, porque otra crítica no merece, pudiera haberla hecho baxo las mismas condiciones que se le permitió contestar á los zarramplines que escriben para el Diario. Quando se le concedió esta facultad, me reservé yo al mismo tiempo el derecho de responder á las críticas que fuesen arregladas y dignas de atencion, y supuesto que nada he hablado sobre este papel, debia haber inferido el Agente Fiscal, así por su contenido, como por la conducta que he tenido respecto de él, que no era empresa digna no solo de ser contestada, pero ni aun de hacer de ella el menor aprecio. Bien lo ha conocido el público, y ya le ha hecho la justicia de que es acreedor. Baste por ahora de reprimenda, y para lo sucesivo tendrá entendido el informante que no ha de dar cuenta á esta Junta sino de las obras que contengan instruccion y gusto en la crítica, dexando las inútiles y rastreras para hacer, de ellas una rechifla segun su mérito." Despues de esta contestacion, acordó la Junta que el Fiscal formase un reglamento sobre la conducta que deben observar los individuos de este Tribunal en punto á la multitud de críticas que se dan á luz contra el Regañon, y que lo presentase indispensablemente en la próxîma junta general, para que despues de su aprobacion y publicacion en debida forma, fuese observado sin la menor falta. – El Asesor del ramo de literatura expuso que se hacia muy notable que el Agente Fiscal primero que estaba encargado de dar cuenta al Tribunal del estado de nuestros teatros, no hubiese todavía principiado á exercer su encargo, ni dicho una palabra acerca de ellos; proponiendo al mismo tiempo que se le pidiesen las causas que habia tenido para guardar un silencio tan sospechoso, lo qual fué acordado unánimemente. Por último se pasó al exámen de las cartas recibidas hasta el presente, y que no se han dado á luz, sobre las quales despues de leidas dixo el Asesor primero lo siguiente: "Quando se principió á publicar nuestro papel fuéron innumerables las cartas que se recibiéron sin aquellos requisitos necesarios para su impresion; pero en el dia se nota que apénas se remite alguna que no merezca ser colocada en él. De esta comparacion es preciso inferir no solo el buen efecto de las determinaciones que se han tomado en la formacion de los dos archivos, sino tambien el buen concepto que va adquiriendo el papel, quando los hombres sensatos y de talento se dignan tomar la pluma para incluir en él sus producciones, teniendo la seguridad de que no serán confundidas con discursos despreciables y de ningun interes. Yo me hago cargo que en un papel periódico es casi imposible que todo lo que en él se ponga tenga un mismo mérito, porque es indispensable que entre las obras excelentes se pongan otras mas débiles, á causa de contener algunas materias instructivas; pero nadie podrá negar que en esta clase de colecciones, el mérito del que las forma estriva en una buena eleccion, y en sostener el carácter que se toma en ellas su autor: si se verifica la execucion de estas dos reglas en el Regañon general, el público podrá decidir. La amortizacion de las cartas inútiles es muy acertada, porque si se fueran á imprimir todos los delirios insulsos que escriben quatro aprendices de literatos, seria fastidiar al público, como sucede con otros periódicos. Desde el mes de Agosto hasta el presente, segun parece de la lectura que ha hecho el Secretario, no se han recibido mas que cinco cartas que no merezcan darse á luz. La primera firmada por J. de N. trata de una materia de educacion bastante repetida en nuestro papel. La segunda de M. V. habla tambien de educacion sobre un punto que no merece la pena. La tercera es una crítica disparatada é ininteligible contra el semestre clínico, ó primeras lecciones de Medicina clínica de Barcelona. El autor de esta carta que es D. J. M. de Ll. no se contentó con remitirnos otras dos en el mes de Julio, las quales se mandáron depositar en el archivo de los inútiles, sino que ahora envia un quadernillo de papel escrito, incapaz de leerse ni de sufrirse. La quarta y quinta firmadas una por Pedro Perico Gruñidor, y otra por B. N. M. A. F. son coplas que nada interesan al público, especialmente las primeras que se reducen á elogiar los trabajos de este Tribunal; por lo que soy de parecer que se remitan estas cartas al referido archivo de los inútiles." Oido este dictámen mandó la Junta que se procediese á la execucion, con arreglo á la opinion del señor Asesor primero. = Tambien se dió órden para que se le hiciese saber á Don Juan Antonio Mayoral, en contestacion á su carta de 30 de Agosto, que será bien recibido el Epítome en verso que nos ofrece de la nueva Ortografía castellana que ha compuesto por solo el principio de la pronunciacion, y que se colocará en nuestro periódico si se tiene por útil é interesante para el público, con lo qual se terminó la Junta de hoy 20 de Setiembre de 1803;
MADRID
EN LA IMPRENTA DE LA ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICENCIA.
