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        <title>Núm.43</title>
        <author>Anónimo [Ventura Ferrer]</author>
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        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
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          <name>Elisabeth Hobisch</name>
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          <name> Julia Landerl</name>
          <resp>Editor</resp>
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        <respStmt>
          <name> Lisa Hofer</name>
          <resp>Editor</resp>
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      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2014-11-18">18.11.2014</date>
        <idno type="PID">o:mws.2993</idno>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>Anónimo: El Regañón general ó Tribunal catoniano de Literatura, Educacion y
                    Costumbres. Madrid: Imprenta de la Administracion del Real Arbitrio de
                    Beneficencia. 1803-1804., 337-344 </bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="REG">
          <title level="j">El Regañón
                        general</title>
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          <biblScope type="issue">43</biblScope>
          <date>1803</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
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              <interp xml:id="UT">Utopische Erzählung</interp>
              <interp xml:id="MT">Metatextualität</interp>
              <interp xml:id="ZM">Zitat/Motto</interp>
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        <name type="place">Graz, Austria</name>
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        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
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            <term xml:lang="de">Theater Literatur Kunst</term>
            <term xml:lang="it">Teatro Letteratura Arte</term>
            <term xml:lang="en">Theatre Literature
                            Arts</term>
            <term xml:lang="es">Teatro Literatura Arte</term>
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          </term>
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                <name ref="http://geonames.org/2510769" type="fcode:PCLI">Spain</name>
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                    <p rend="EU"><milestone unit="E1" xml:id="FR.1"></milestone></p>
                    <div1>
                        <head>NÚM.° 43.</head>
                        <p rend="date"><hi rend="italic">Miércoles 26 de Octubre de 1803</hi>.</p>
                        <p rend="EU"><milestone unit="E2" xml:id="FR.2"></milestone></p>
                        <div2>
                            <head>TRIBUNAL CATONIANO.</head>
                            <div3>
                                <head><hi rend="italic">Junta general del mes de
                                    Setiembre</hi>.</head>
                                <p><milestone unit="MT" xml:id="FR.3"></milestone>
                                    <milestone unit="E3" xml:id="FR.4"></milestone>
                                    <milestone unit="D" xml:id="FR.5"></milestone> Dió principio á este acto el
                                    señor Presidente con un discurso que al pie de la letra es como
                                    sigue. &quot;Señores: En la apertura de este Tribunal tuve el honor
                                    de manifestaros en pocas palabras la idea que me habia
                                    propuesto, y el modo de ponerla en execucion en nuestro papel
                                    periódico. El discurso sin duda no seria el mas eloqüente, ni
                                    ajustado exâctamente á las rigorosas reglas de la retórica; pero
                                    explicaba bastante las intenciones que me animaban, y el objeto
                                    que debia tener nuestra obra. Ya desde el prospecto tuve por
                                    conveniente señalar á cada individuo de los que componen este
                                    Juzgado aquel ramo mas proporcionado y conveniente que pudiese
                                    desempeñar, arreglando en lo posible todo lo que pudiese
                                    ocurrir, y convidando con las expresiones mas atentas á los
                                    hombres instruidos para que concurriesen con sus luces á
                                    perfeccionar nuestras tareas, pues como nuestro papel ha de
                                    tratar de tantas materias como se expresan, ni pueden los
                                    individuos de este Tribunal, ni es creible que puedan por sí
                                    solos abrazar tantos ramos sin el auxîlio de los sabios:
                                    finalmente, he procurado por todos los medios, de tanta variedad
                                    de asuntos, y diversidad en el modo de tratarlos, ya usando de
                                    novedad en su exposicion, y ya valiéndome de ciertas fórmulas,
                                    presentar un todo agradable é instructivo. Es una cosa de
                                    justicia el mostrar aquí mi satisfaccion, y dar las mas
                                    repetidas gracias á vmds. por haber conocido tan bien el fondo
                                    de mis intenciones, y desempeñado cada uno el encargo que le ha
                                    tocado en su ramo correspondiente, á pesar <pb n="338"></pb> de
                                    algunos ligeros defectos, bastante exâgerados por los críticos
                                    miserables, y que aun quando fueran tan grandes como los
                                    suponen, deberian disculparlos si los compararan con los
                                    aciertos; pero no puedo ocultaros quanto han variado las
                                    circunstancias desde entónces hasta el presente, y que ellas nos
                                    obligan a conservar vigorosamente toda la firmeza Catoniana.
                                    Desde la primera ocasion que nos reunimos en Junta general
                                    esperabamos y debimos esperar que un Juzgado establecido para
                                    promover el buen gusto en la literatura y artes en todos sus
                                    ramos, fomentar la buena educacion, y corregir los abusos en las
                                    costumbres, fuese bien acogido por los sabios y sensatos; que
                                    concurririan con sus luces al desempeño de unas materias tan
                                    vastas, cuyos resultados pueden ser muy útiles á la sociedad, y
                                    que en las censuras que se hiciesen de nuestros escritos se
                                    emplease una crítica cortés y urbana, de aquella que se dirige á
                                    corregir y reformar, no á destruir; que se combatiesen nuestros
                                    errores para que los enmendaramos, con aquella moderacion que
                                    debe ser tan propia de los hombres que han tenido principios de
                                    educacion. Debemos pues confesar que en parte se han realizado
                                    nuestras esperanzas, pues muchos sugetos sensatos y de conocida
                                    literatura no se han desdeñado de remitirnos sus producciones
                                    para incluirlas en nuestro papel, como lo hemos hecho; otros han
                                    aplaudido y llevado á bien nuestro trabajo, y otros en fin nos
                                    han corregido algunos descuidos con una urbanidad que les ha
                                    hecho honor; pero al mismo tiempo que hemos logrado estas
                                    satisfacciones tan lisonjeras, <milestone unit="E4" xml:id="FR.6"></milestone>
                                    <milestone unit="FP" xml:id="FR.7"></milestone> ha aparecido en el público
                                    una manada de moscardones literarios (que así se les puede
                                    llamar), sin mas objeto al parecer que el de zaherir y
                                    desacreditar nuestro establecimiento, los quales entresacando de
                                    nuestra obra algunas pequeñeces ó descuidos de cortísima
                                    consideracion, han formado sobre ellos un montón de cartas
                                    pesadas y fastidiosas, llenas de dicterios insulsos, y de
                                    simplezas las mas despreciables, como si el decir desvergüenzas
                                    probase otra cosa mas que una mala crianza, y el que uno afirme
                                    que otro es ignorante, ó cosa así, fuese un punto tan de fe para
                                    el público, que estuviese éste obligado a creerlo á puño
                                    cerrado. <milestone rend="closer" unit="FP"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E4"></milestone> Los escritos los juzgan los
                                    sabios por su mérito intrínseco, exâminándolos atenta y
                                    prolixamente por si son útiles ó no; y no les hace fuerza ni
                                    impresion alguna el que salga un <hi rend="italic">quidam</hi>
                                    con su cara tapada diciendo que tal obra no vale nada, sin mas
                                    motivo al parecer, que porque él lo dice, ó porque entresacó de
                                    ella algun yerro, como si alguno <pb n="339"></pb> estuviese libre
                                    de ellos. Qualquier individuo despreocupado que mire con
                                    imparcialidad todas las críticas que se le han hecho á nuestro
                                    papel, así en el Diario como fuera, conocerá sin duda que sus
                                    autores, si acaso saben el verdadero modo de criticar, no le han
                                    puesto en práctica, y que todos los arbitrios de que se han
                                    valido para desacreditar nuestro periódico, se les han frustrado
                                    en tales términos que léjos de conseguirlo le han acreditado mas
                                    en el concepto del público, y era muy natural que así sucediese,
                                    porque el voto general no se sorprehende impunemente, como creen
                                    quatro majaderos que porque escriben media docena de insulseces
                                    para el Diario, ya se creen literatos consumados, sin haber
                                    tenido principios. Esta conducta que han usado algunos
                                    escritores agavillados contra un Tribunal literario que ni es ni
                                    será nunca de mas partido que del de la razon, puede intimidar á
                                    los literatos pusilánimes y poco reflexîvos, viendo llover sobre
                                    sus escritos una multitud de sandeces desvergonzadas; pero á
                                    nosotros no nos debe hacer mella alguna, pues debemos mirar con
                                    desprecio, y aun compadecernos de unos individuos cuyos
                                    pensamientos son tan reptiles, y tanto su amor propio, que no
                                    cazando mas que nimiedades y yerros que no merecen la pena,
                                    fundan sobre ellos unas decisiones tan magistrales, como si cada
                                    uno fuera un <persName corresp="#" key="Seneca" subtype="H" xml:id="PN.1">Séneca</persName>. Dexemos pues que digan quanto
                                    les venga á la boca, que si nuestro papel es bueno y útil le
                                    estimarán los sabios, y todas sus declamaciones no servirán mas
                                    que de darle un nuevo realce, recayendo en ellos la nota, quando
                                    no de envidiosos, á lo ménos de sugetos de mala intencion.
                                    Esforzémonos á presentar al público obras útiles, y no
                                    permitamos que se prostituya nuestro periódico incluyendo en él
                                    producciones insulsas sin instruccion alguna, y que no tienen
                                    mas fin que el de insultar: estas son buenas para el Diario, en
                                    el que se recoge todo, así bueno como malo, y en donde los
                                    escritores miserables logran respirar un ayre literario, que tal
                                    vez no respirarian jamas, á no ser por este conducto. Por lo que
                                    hace á nuestra obra, no podemos á la verdad hacer un juicio de
                                    todas las producciones que en ella se han puesto desde que se da
                                    á luz, porque quizá no se tendria por imparcial, supuesto que en
                                    ella tenemos tanta parte; pero si diremos para satisfaccion del
                                    público, que hemos procurado presentarle los mejores discursos
                                    que se nos han remitido por algunos literatos dignos de aprecio,
                                    y si acaso alguno pareciere débil, podemos asegurar que nos
                                    hemos visto obligados á ponerle, ya por aclarar algun punto
                                    dudoso, ya <pb n="340"></pb> porque no se diga que observamos
                                    parcialidad, ya por contener alguna cosa útil, ó ya en fin por
                                    otros justos motivos, pues á no haber sido así, se hubieran sin
                                    duda sepultado en el <hi rend="italic">archivo de los
                                        inútiles</hi>, institucion que les impide el paso á las
                                    producciones necias, y que hará que no se corrompa este papel
                                    con simplezas y necedades que fastidien al público. Mas entre
                                    todo lo que hasta aquí se ha dado á luz, lo único que me ha
                                    llegado á incomodar es la contestacion que se ha suscitado sobre
                                    lo que dixo el Fiscal en su <hi rend="italic">idea de la
                                        literatura</hi>, tratando de la teología. Su proposicion fué
                                    harto sencilla y arreglada á la razon, pues no hay quien no
                                    convenga en que el abuso que se ha hecho de la forma silogística
                                    (aun quando esta fuese buena en sí) es demasiado grande, y no
                                    siendo otra cosa la dialéctica que el arte de disputar, y la
                                    teología la ciencia inefable del dogma, qualquiera conoce que ni
                                    aun por incidencia debe tener lugar la disputa en esta materia,
                                    se entiende quando se trata del texto puro y dogmático de las
                                    santas Escrituras. Esta es la proposicion, y en este caso la
                                    entiende, como lo puede ver el hombre mas idiota; pero los
                                    señores críticos, ya sea por ignorancia ó por malicia, la han
                                    dado unas interpretaciones tan siniestras y arbitrarias, que
                                    causa rubor el ver las consecuencias que de ella sacan. Lo
                                    primero que han hecho es confundir la algaravía silogística de
                                        <persName corresp="#" key="Aristoteles" subtype="H" xml:id="PN.2">Aristóteles</persName> con la teología
                                    escolástica, como si el Fiscal hubiese hablado de ésta una
                                    palabra siquiera, y como si fuese lo mismo enseñar las verdades
                                    santas por principios y con método, que es á lo que se reduce la
                                    enseñanza escolástica, que introducir en ellas el <hi rend="italic">ergo</hi> y el <hi rend="italic">sofisma</hi>.
                                    Bien desgraciada ha sido la proposicion del Fiscal, pues ha dado
                                    causa á que se escriba tanto papelote pedantesco é insulso,
                                    entre alguno razonable que se ha dado á luz, y á que se trate
                                    con tan poca suficiencia y dignidad una materia tan sagrada,
                                    como le ha sucedido á un crítico que en cinco ó seis pliegos
                                    impresos en que ha tratado neciamente este asunto para
                                    impugnarnos, no ha hecho mas que acumular con la mayor pesadez y
                                    pedantería una multitud de citas que ni vienen al caso, ni
                                    ofenden en cosa alguna la proposicion de nuestro Fiscal, siendo
                                    lo mas notable que tratando puramente de teología, tan pronto
                                    cita á <persName corresp="#" key="de Hipona, Agustín" subtype="H" xml:id="PN.3">san Agustin</persName>,
                                        <persName corresp="#" key="Apostel Thomas" subtype="H" xml:id="PN.4">santo Tomás</persName>, y otros Padres de la
                                    Iglesia, como á <persName corresp="#" key="Terencio" subtype="H" xml:id="PN.5">Terencio</persName>, <persName corresp="#" key="Bacon, Francis" subtype="H" xml:id="PN.6">Bacon</persName>, y muchos autores profanos. Así pues,
                                    habiendo considerado y pesado los inconvenientes que pueden
                                    resultar de una disputa de esta naturaleza, y conociendo que no
                                    es propia, como se ha dicho ya, de un papel pe-<pb n="341"></pb>riódico, que por razon ninguna debe mezclarse en materias tan
                                    profundas, y privativas de los teólogos, que versados en ellas
                                    son los que pueden manejarlas con la dignidad correspondiente,
                                    he determinado mandar y mando, en virtud del parecer que he
                                    tomado de nuestro Asesor del ramo, y de otros sugetos prudentes
                                    y de consejo, que en lo sucesivo no se vuelva á hablar mas
                                    palabra sobre esa materia, observando los individuos de este
                                    Tribunal el mas profundo silencio sobre ella, y que todos los
                                    papeles, cartas, memoriales, ú otros qualquiera escritos que se
                                    nos remitieren, en que se trate directa ó indirectamente así en
                                    pro como en contra de una disputa y asunto en que tan fácilmente
                                    se puede desbarrar, sean colocados en el <hi rend="italic">archivo de los excluidos</hi>, y sepultados para siempre; y
                                    para que ninguno pueda alegar ignorancia, se hará saber este
                                    nuestro mandato á todos los interesados por medio de nuestro
                                    periódico, haciendo de él la publicacion en debida forma. De
                                    este modo se cortará una disputa que solo ha tenido orígen en la
                                    cabilosidad, y que segun parece no lleva trazas de terminarse
                                    jamas, pues si los tontos dan en un tema no se cansan, ni saben
                                    dexarlo. Esperar la decision en un punto tan arduo como el que
                                    se trata, es dar causa á que se estampen y publiquen mayores
                                    desatinos y simplezas que los que hasta aquí se han publicado, y
                                    así vale mucho mas que cedamos nosotros en esta parte por el
                                    bien público, que contestar, y exponernos á dar tropiezos en
                                    unas materias tan espinosas. Sobrado campo ofrece á nuestras
                                    especulaciones literarias la educacion, las costumbres y la
                                    literatura. En la rectificacion de estos ramos debemos emplear
                                    todo nuestro conato y firmeza Catoniana, que si se consigue
                                    algun fruto, podemos mirar como recompensados nuestros sudores.
                                    Esto es lo que la sociedad tiene derecho de esperar de los
                                    hombres que se dedican á cultivar las letras, y esto es lo que
                                    principalmente recomiendo á un Tribunal de quien tengo el honor
                                    de ser Presidente. Salud.&quot;</p>
                                <p>Concluido este razonamiento, y una breve respuesta que hizo en
                                    nombre de la Junta el Asesor primero, se pasó al exámen de los
                                    Números del <name corresp="#" key="El Regañón General" type="work" xml:id="WT.1">Regañon</name> publicados en
                                    Agosto, que fuéron aprobados por lo general, y con las
                                    modificaciones impuestas por el señor Presidente. Despues tomó
                                    la palabra el Agente Fiscal segundo, y dixo lo siguiente: &quot;Se me
                                    hace forzoso dar cuenta al Tribunal de un papelote miserable que
                                    por pliegos se publica en <placeName corresp="#" key="#GID.2" xml:id="SID.1">Madrid</placeName>, con el título de: <name corresp="#" key="El Anti-Regañón general" type="work" xml:id="WT.2">El Anti-Regañon
                                    general</name>. En él se propone su autor, segun dice en el
                                    anuncio, criticar <pb n="342"></pb> los defectos de nuestra obra,
                                    pero lo hace de un modo que causa vergüenza. Hasta ahora en los
                                    ocho números que lleva publicados no se han puesto mas que
                                    sandeces, majaderías y dislates; parte de la obra está en
                                    versos, pero ¿qué versos? Es imposible que el que los ha hecho
                                    no tenga los oidos aforrados en corcho, ó en otra materia
                                    semejante, porque á no ser así ¿cómo era capaz que se hubieran
                                    escrito tantas insulseces desvergonzadas en pies tan mal
                                    medidos, que á unos les faltan dos ó tres sílabas, y á otros les
                                    sobran? De la prosa no hay que decir mas sino que es prima
                                    hermana de los versos, y solo el leerla causa compasion de que
                                    tomen la pluma unos hombres tan necios, y que escriben tan
                                    chabacanamente.&quot; En esta breve pausa que hizo el informante, le
                                    interrumpió el señor Presidente diciendo: &quot;La Junta extraña
                                    infinito que el Agente Fiscal ocupe su atencion con el exámen de
                                    un papel que ni merecia ser citado siquiera en este Tribunal. Ya
                                    sabiamos extraordinariamente su publicacion y mérito, y es
                                    hacerle un honor que por ningun título merece, el nombrarle
                                    solamente en este Juzgado, segun aquello del Fabulista
                                    literario:</p>
                                <lg>
                                    <l rend="G1">Á ciertos autores</l>
                                    <l rend="GF">De obras iniquas<lb></lb>Los honra mucho <lb></lb>Quien los                                   
     critíca.</l>
                                </lg>
                                <p rend="SO">¿Qué honor ni qué concepto podemos adquirir con el
                                    público quando nos vea ocupados en contestar á un papelucho
                                    indecente, que él mira con el mayor desprecio? Si el Agente
                                    Fiscal por razon de su oficio se ve obligado á tratar de su
                                    contenido, y aun á hacer de él la mas solemne burla, porque otra
                                    crítica no merece, pudiera haberla hecho baxo las mismas
                                    condiciones que se le permitió contestar á los zarramplines que
                                    escriben para el Diario. Quando se le concedió esta facultad, me
                                    reservé yo al mismo tiempo el derecho de responder á las
                                    críticas que fuesen arregladas y dignas de atencion, y supuesto
                                    que nada he hablado sobre este papel, debia haber inferido el
                                    Agente Fiscal, así por su contenido, como por la conducta que he
                                    tenido respecto de él, que no era empresa digna no solo de ser
                                    contestada, pero ni aun de hacer de ella el menor aprecio. Bien
                                    lo ha conocido el público, y ya le ha hecho la justicia de que
                                    es acreedor. Baste por ahora de reprimenda, y para lo sucesivo
                                    tendrá entendido el informante que no ha de dar cuenta <pb n="343"></pb> á esta Junta sino de las obras que contengan
                                    instruccion y gusto en la crítica, dexando las inútiles y
                                    rastreras para hacer, de ellas una rechifla segun su
                                    mérito.&quot;</p>
                                <p>Despues de esta contestacion, acordó la Junta que el Fiscal
                                    formase un reglamento sobre la conducta que deben observar los
                                    individuos de este Tribunal en punto á la multitud de críticas
                                    que se dan á luz contra <name corresp="#" key="El Regañón General" type="work" xml:id="WT.3">el Regañon</name>, y
                                    que lo presentase indispensablemente en la próxîma junta
                                    general, para que despues de su aprobacion y publicacion en
                                    debida forma, fuese observado sin la menor falta. – El Asesor
                                    del ramo de literatura expuso que se hacia muy notable que el
                                    Agente Fiscal primero que estaba encargado de dar cuenta al
                                    Tribunal del estado de nuestros teatros, no hubiese todavía
                                    principiado á exercer su encargo, ni dicho una palabra acerca de
                                    ellos; proponiendo al mismo tiempo que se le pidiesen las causas
                                    que habia tenido para guardar un silencio tan sospechoso, lo
                                    qual fué acordado unánimemente.</p>
                                <p>Por último se pasó al exámen de las cartas recibidas hasta el
                                    presente, y que no se han dado á luz, sobre las quales despues
                                    de leidas dixo el Asesor primero lo siguiente: &quot;Quando se
                                    principió á publicar nuestro papel fuéron innumerables las
                                    cartas que se recibiéron sin aquellos requisitos necesarios para
                                    su impresion; pero en el dia se nota que apénas se remite alguna                                
    que no merezca ser colocada en él. De esta comparacion es
                                    preciso inferir no solo el buen efecto de las determinaciones
                                    que se han tomado en la formacion de los dos archivos, sino
                                    tambien el buen concepto que va adquiriendo el papel, quando los
                                    hombres sensatos y de talento se dignan tomar la pluma para
                                    incluir en él sus producciones, teniendo la seguridad de que no
                                    serán confundidas con discursos despreciables y de ningun
                                    interes. Yo me hago cargo que en un papel periódico es casi
                                    imposible que todo lo que en él se ponga tenga un mismo mérito,
                                    porque es indispensable que entre las obras excelentes se pongan
                                    otras mas débiles, á causa de contener algunas materias
                                    instructivas; pero nadie podrá negar que en esta clase de
                                    colecciones, el mérito del que las forma estriva en una buena
                                    eleccion, y en sostener el carácter que se toma en ellas su
                                    autor: si se verifica la execucion de estas dos reglas en <name corresp="#" key="El Regañón General" type="work" xml:id="WT.4">el Regañon general</name>, el
                                    público podrá decidir. La amortizacion de las cartas inútiles es
                                    muy acertada, porque si se fueran á imprimir todos los delirios
                                    insulsos que escriben quatro aprendices de literatos, seria
                                    fastidiar al público, como sucede con <pb n="344"></pb> otros
                                    periódicos. Desde el mes de Agosto hasta el presente, segun
                                    parece de la lectura que ha hecho el Secretario, no se han
                                    recibido mas que cinco cartas que no merezcan darse á luz. La
                                    primera firmada por J. de N. trata de una materia de educacion
                                    bastante repetida en nuestro papel. La segunda de M. V. habla
                                    tambien de educacion sobre un punto que no merece la pena. La
                                    tercera es una crítica disparatada é ininteligible contra el
                                    semestre clínico, ó primeras lecciones de Medicina clínica de
                                        <placeName corresp="#" key="#GID.3" xml:id="SID.2">Barcelona</placeName>. El autor de esta carta que es D. J.
                                    M. de Ll. no se contentó con remitirnos otras dos en el mes de
                                    Julio, las quales se mandáron depositar en el archivo de los <hi rend="italic">inútiles</hi>, sino que ahora envia un
                                    quadernillo de papel escrito, incapaz de leerse ni de sufrirse.
                                    La quarta y quinta firmadas una por <persName corresp="#" key="Gruñidor, Pedro Perico" subtype="U" xml:id="PN.7">Pedro
                                        Perico Gruñidor</persName>, y otra por B. N. M. A. F. son
                                    coplas que nada interesan al público, especialmente las primeras
                                    que se reducen á elogiar los trabajos de este Tribunal; por lo
                                    que soy de parecer que se remitan estas cartas al referido
                                    archivo de los <hi rend="italic">inútiles</hi>.&quot; Oido este
                                    dictámen mandó la Junta que se procediese á la execucion, con               
                     arreglo á la opinion del señor Asesor primero. = Tambien se dió
                                    órden para que se le hiciese saber á <persName corresp="#" key="Mayoral, Don Juan Antonio" subtype="U" xml:id="PN.8">Don
                                        Juan Antonio Mayoral</persName>, en contestacion á su carta
                                    de 30 de Agosto, que será bien recibido el Epítome en verso que
                                    nos ofrece de la nueva Ortografía castellana que ha compuesto
                                    por solo el principio de la pronunciacion, y que se colocará en
                                    nuestro periódico si se tiene por útil é interesante para el
                                    público, con lo qual se terminó la Junta de hoy 20 de Setiembre
                                    de 1803; <milestone rend="closer" unit="D"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E3"></milestone> y lo firmé.</p>
                                <p rend="BU"><hi rend="italic">El Secretario del Tribunal.
                                        </hi><milestone rend="closer" unit="MT"></milestone>
                                    <milestone rend="closer" unit="E2"></milestone></p>
                                <p rend="MO"><hi rend="smallcaps">CON REAL
                                        PRIVILEGIO.<lb></lb>MADRID<lb></lb>EN LA IMPRENTA DE LA
                                        ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICENCIA. <milestone rend="closer" unit="E1"></milestone></hi></p>
                                <p></p>
                            </div3>
                        </div2>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
        <body xml:space="preserve">
                    <div>
                        <ab>
                            <seg synch="#FR.1" type="E1">
                                <seg type="U1">NÚM.° 43.</seg>
                                <seg type="DT">Miércoles 26 de Octubre de 1803.</seg>
                                <seg synch="#FR.2" type="E2">
                                    <seg type="U2">TRIBUNAL CATONIANO.</seg>
                                    <seg type="U3">Junta general del mes de Setiembre.</seg>
                                    <seg synch="#FR.3" type="MT">
                                        <seg synch="#FR.4" type="E3">
                                            <seg synch="#FR.5" type="D"> Dió principio á este acto
                                                el señor Presidente con un discurso que al pie de la
                                                letra es como sigue. &quot;Señores: En la apertura de
                                                este Tribunal tuve el honor de manifestaros en pocas
                                                palabras la idea que me habia propuesto, y el modo
                                                de ponerla en execucion en nuestro papel periódico.
                                                El discurso sin duda no seria el mas eloqüente, ni
                                                ajustado exâctamente á las rigorosas reglas de la
                                                retórica; pero explicaba bastante las intenciones
                                                que me animaban, y el objeto que debia tener nuestra
                                                obra. Ya desde el prospecto tuve por conveniente
                                                señalar á cada individuo de los que componen este
                                                Juzgado aquel ramo mas proporcionado y conveniente          
                                      que pudiese desempeñar, arreglando en lo posible
                                                todo lo que pudiese ocurrir, y convidando con las
                                                expresiones mas atentas á los hombres instruidos
                                                para que concurriesen con sus luces á perfeccionar
                                                nuestras tareas, pues como nuestro papel ha de
                                                tratar de tantas materias como se expresan, ni
                                                pueden los individuos de este Tribunal, ni es
                                                creible que puedan por sí solos abrazar tantos ramos
                                                sin el auxîlio de los sabios: finalmente, he
                                                procurado por todos los medios, de tanta variedad de
                                                asuntos, y diversidad en el modo de tratarlos, ya
                                                usando de novedad en su exposicion, y ya valiéndome
                                                de ciertas fórmulas, presentar un todo agradable é
                                                instructivo. Es una cosa de justicia el mostrar aquí
                                                mi satisfaccion, y dar las mas repetidas gracias á
                                                vmds. por haber conocido tan bien el fondo de mis
                                                intenciones, y desempeñado cada uno el encargo que
                                                le ha tocado en su ramo correspondiente, á pesar <pb n="338"></pb>de algunos ligeros defectos, bastante
                                                exâgerados por los críticos miserables, y que aun
                                                quando fueran tan grandes como los suponen, deberian
                                                disculparlos si los compararan con los aciertos;
                                                pero no puedo ocultaros quanto han variado las
                                                circunstancias desde entónces hasta el presente, y
                                                que ellas nos obligan a conservar vigorosamente toda
                                                la firmeza Catoniana. Desde la primera ocasion que
                                                nos reunimos en Junta general esperabamos y debimos
                                                esperar que un Juzgado establecido para promover el
                                                buen gusto en la literatura y artes en todos sus
                                                ramos, fomentar la buena educacion, y corregir los
                                                abusos en las costumbres, fuese bien acogido por los
                                                sabios y sensatos; que concurririan con sus luces al
                                                desempeño de unas materias tan vastas, cuyos
                                                resultados pueden ser muy útiles á la sociedad, y
                                                que en las censuras que se hiciesen de nuestros
                                                escritos se emplease una crítica cortés y urbana, de
                                                aquella que se dirige á corregir y reformar, no á
                                                destruir; que se combatiesen nuestros errores para
                                                que los enmendaramos, con aquella moderacion que
                                                debe ser tan propia de los hombres que han tenido
                                                principios de educacion. Debemos pues confesar que
                                                en parte se han realizado nuestras esperanzas, pues 
                                               muchos sugetos sensatos y de conocida literatura no
                                                se han desdeñado de remitirnos sus producciones para
                                                incluirlas en nuestro papel, como lo hemos hecho;
                                                otros han aplaudido y llevado á bien nuestro
                                                trabajo, y otros en fin nos han corregido algunos
                                                descuidos con una urbanidad que les ha hecho honor;
                                                pero al mismo tiempo que hemos logrado estas
                                                satisfacciones tan lisonjeras, <seg synch="#FR.6" type="E4">
                                                  <seg synch="#FR.7" type="FP"> ha aparecido en el
                                                  público una manada de moscardones literarios (que
                                                  así se les puede llamar), sin mas objeto al
                                                  parecer que el de zaherir y desacreditar nuestro
                                                  establecimiento, los quales entresacando de
                                                  nuestra obra algunas pequeñeces ó descuidos de
                                                  cortísima consideracion, han formado sobre ellos
                                                  un montón de cartas pesadas y fastidiosas, llenas
                                                  de dicterios insulsos, y de simplezas las mas
                                                  despreciables, como si el decir desvergüenzas
                                                  probase otra cosa mas que una mala crianza, y el
                                                  que uno afirme que otro es ignorante, ó cosa así,
                                                  fuese un punto tan de fe para el público, que
                                                  estuviese éste obligado a creerlo á puño cerrado.
                                                  </seg>
                                                </seg> Los escritos los juzgan los sabios por su
                                                mérito intrínseco, exâminándolos atenta y
                                                prolixamente por si son útiles ó no; y no les hace
                                                fuerza ni impresion alguna el que salga un quidam
                                                con su cara tapada diciendo que tal obra no vale
                                                nada, sin mas motivo al parecer, que porque él lo
                                                dice, ó porque entresacó de ella algun yerro, como
                                                si alguno <pb n="339"></pb>estuviese libre de ellos.
                                                Qualquier individuo despreocupado que mire con
                                                imparcialidad todas las críticas que se le han hecho
                                                á nuestro papel, así en el Diario como fuera,
                                                conocerá sin duda que sus autores, si acaso saben el
                                                verdadero modo de criticar, no le han puesto en
                                                práctica, y que todos los arbitrios de que se han
                                                valido para desacreditar nuestro periódico, se les
                                                han frustrado en tales términos que léjos de
                                                conseguirlo le han acreditado mas en el concepto del
                                                público, y era muy natural que así sucediese, porque                                               
 el voto general no se sorprehende impunemente, como
                                                creen quatro majaderos que porque escriben media
                                                docena de insulseces para el Diario, ya se creen
                                                literatos consumados, sin haber tenido principios.
                                                Esta conducta que han usado algunos escritores
                                                agavillados contra un Tribunal literario que ni es
                                                ni será nunca de mas partido que del de la razon,
                                                puede intimidar á los literatos pusilánimes y poco
                                                reflexîvos, viendo llover sobre sus escritos una
                                                multitud de sandeces desvergonzadas; pero á nosotros
                                                no nos debe hacer mella alguna, pues debemos mirar
                                                con desprecio, y aun compadecernos de unos
                                                individuos cuyos pensamientos son tan reptiles, y
                                                tanto su amor propio, que no cazando mas que
                                                nimiedades y yerros que no merecen la pena, fundan
                                                sobre ellos unas decisiones tan magistrales, como si
                                                cada uno fuera un Séneca. Dexemos pues que digan
                                                quanto les venga á la boca, que si nuestro papel es
                                                bueno y útil le estimarán los sabios, y todas sus
                                                declamaciones no servirán mas que de darle un nuevo
                                                realce, recayendo en ellos la nota, quando no de
                                                envidiosos, á lo ménos de sugetos de mala intencion.
                                                Esforzémonos á presentar al público obras útiles, y
                                                no permitamos que se prostituya nuestro periódico
                                                incluyendo en él producciones insulsas sin
                                                instruccion alguna, y que no tienen mas fin que el
                                                de insultar: estas son buenas para el Diario, en el
                                                que se recoge todo, así bueno como malo, y en donde
                                                los escritores miserables logran respirar un ayre
                                                literario, que tal vez no respirarian jamas, á no
                                                ser por este conducto. Por lo que hace á nuestra
                                                obra, no podemos á la verdad hacer un juicio de
                                                todas las producciones que en ella se han puesto
                                                desde que se da á luz, porque quizá no se tendria
                                                por imparcial, supuesto que en ella tenemos tanta
                                                parte; pero si diremos para satisfaccion del
                                                público, que hemos procurado presentarle los mejores
                                                discursos que se nos han remitido por algunos
                                                literatos dignos de aprecio, y si acaso alguno
                                                pareciere débil, podemos asegurar que nos hemos
                                                visto obligados á ponerle, ya por aclarar algun
                                                punto dudoso, ya <pb n="340"></pb>porque no se diga que                
                                observamos parcialidad, ya por contener alguna cosa
                                                útil, ó ya en fin por otros justos motivos, pues á
                                                no haber sido así, se hubieran sin duda sepultado en
                                                el archivo de los inútiles, institucion que les
                                                impide el paso á las producciones necias, y que hará
                                                que no se corrompa este papel con simplezas y
                                                necedades que fastidien al público. Mas entre todo
                                                lo que hasta aquí se ha dado á luz, lo único que me
                                                ha llegado á incomodar es la contestacion que se ha
                                                suscitado sobre lo que dixo el Fiscal en su idea de
                                                la literatura, tratando de la teología. Su
                                                proposicion fué harto sencilla y arreglada á la
                                                razon, pues no hay quien no convenga en que el abuso
                                                que se ha hecho de la forma silogística (aun quando
                                                esta fuese buena en sí) es demasiado grande, y no
                                                siendo otra cosa la dialéctica que el arte de
                                                disputar, y la teología la ciencia inefable del
                                                dogma, qualquiera conoce que ni aun por incidencia
                                                debe tener lugar la disputa en esta materia, se
                                                entiende quando se trata del texto puro y dogmático
                                                de las santas Escrituras. Esta es la proposicion, y
                                                en este caso la entiende, como lo puede ver el
                                                hombre mas idiota; pero los señores críticos, ya sea
                                                por ignorancia ó por malicia, la han dado unas
                                                interpretaciones tan siniestras y arbitrarias, que
                                                causa rubor el ver las consecuencias que de ella
                                                sacan. Lo primero que han hecho es confundir la
                                                algaravía silogística de Aristóteles con la teología
                                                escolástica, como si el Fiscal hubiese hablado de
                                                ésta una palabra siquiera, y como si fuese lo mismo
                                                enseñar las verdades santas por principios y con
                                                método, que es á lo que se reduce la enseñanza
                                                escolástica, que introducir en ellas el ergo y el
                                                sofisma. Bien desgraciada ha sido la proposicion del
                                                Fiscal, pues ha dado causa á que se escriba tanto
                                                papelote pedantesco é insulso, entre alguno
                                                razonable que se ha dado á luz, y á que se trate con
                                                tan poca suficiencia y dignidad una materia tan
                                                sagrada, como le ha sucedido á un crítico que en
                                                cinco ó seis pliegos impresos en que ha tratado
                                                neciamente este asunto para impugnarnos, no ha hecho
                                                mas que acumular con la mayor pesadez y pedantería
                                                una multitud de citas que ni vienen al caso, ni
                                                ofenden en cosa alguna la proposicion de nuestro
                                                Fiscal, siendo lo mas notable que tratando puramente
                                                de teología, tan pronto cita á san Agustin, santo
                                                Tomás, y otros Padres de la Iglesia, como á
                                                Terencio, Bacon, y muchos autores profanos. Así
                                                pues, habiendo considerado y pesado los
                                                inconvenientes que pueden resultar de una disputa de
                                                esta naturaleza, y conociendo que no es propia, como
                                                se ha dicho ya, de un papel pe-<pb n="341"></pb>riódico,
                                                que por razon ninguna debe mezclarse en materias tan
                                                profundas, y privativas de los teólogos, que
                                                versados en ellas son los que pueden manejarlas con
                                                la dignidad correspondiente, he determinado mandar y
                                                mando, en virtud del parecer que he tomado de
                                                nuestro Asesor del ramo, y de otros sugetos
                                                prudentes y de consejo, que en lo sucesivo no se
                                                vuelva á hablar mas palabra sobre esa materia,
                                                observando los individuos de este Tribunal el mas
                                                profundo silencio sobre ella, y que todos los
                                                papeles, cartas, memoriales, ú otros qualquiera
                                                escritos que se nos remitieren, en que se trate
                                                directa ó indirectamente así en pro como en contra
                                                de una disputa y asunto en que tan fácilmente se
                                                puede desbarrar, sean colocados en el archivo de los
                                                excluidos, y sepultados para siempre; y para que
                                                ninguno pueda alegar ignorancia, se hará saber este
                                                nuestro mandato á todos los interesados por medio de
                                                nuestro periódico, haciendo de él la publicacion en
                                                debida forma. De este modo se cortará una disputa
                                                que solo ha tenido orígen en la cabilosidad, y que
                                                segun parece no lleva trazas de terminarse jamas,
                                                pues si los tontos dan en un tema no se cansan, ni
                                                saben dexarlo. Esperar la decision en un punto tan
                                                arduo como el que se trata, es dar causa á que se
                                                estampen y publiquen mayores desatinos y simplezas
                                                que los que hasta aquí se han publicado, y así vale
                                                mucho mas que cedamos nosotros en esta parte por el
                                                bien público, que contestar, y exponernos á dar
                                                tropiezos en unas materias tan espinosas. Sobrado
                                                campo ofrece á nuestras especulaciones literarias la                              
                  educacion, las costumbres y la literatura. En la
                                                rectificacion de estos ramos debemos emplear todo
                                                nuestro conato y firmeza Catoniana, que si se
                                                consigue algun fruto, podemos mirar como
                                                recompensados nuestros sudores. Esto es lo que la
                                                sociedad tiene derecho de esperar de los hombres que
                                                se dedican á cultivar las letras, y esto es lo que
                                                principalmente recomiendo á un Tribunal de quien
                                                tengo el honor de ser Presidente. Salud.&quot; Concluido
                                                este razonamiento, y una breve respuesta que hizo en
                                                nombre de la Junta el Asesor primero, se pasó al
                                                exámen de los Números del Regañon publicados en
                                                Agosto, que fuéron aprobados por lo general, y con
                                                las modificaciones impuestas por el señor
                                                Presidente. Despues tomó la palabra el Agente Fiscal
                                                segundo, y dixo lo siguiente: &quot;Se me hace forzoso
                                                dar cuenta al Tribunal de un papelote miserable que
                                                por pliegos se publica en Madrid, con el título de:
                                                El Anti-Regañon general. En él se propone su autor,
                                                segun dice en el anuncio, criticar <pb n="342"></pb>los
                                                defectos de nuestra obra, pero lo hace de un modo
                                                que causa vergüenza. Hasta ahora en los ocho números
                                                que lleva publicados no se han puesto mas que
                                                sandeces, majaderías y dislates; parte de la obra
                                                está en versos, pero ¿qué versos? Es imposible que
                                                el que los ha hecho no tenga los oidos aforrados en
                                                corcho, ó en otra materia semejante, porque á no ser
                                                así ¿cómo era capaz que se hubieran escrito tantas
                                                insulseces desvergonzadas en pies tan mal medidos,
                                                que á unos les faltan dos ó tres sílabas, y á otros
                                                les sobran? De la prosa no hay que decir mas sino
                                                que es prima hermana de los versos, y solo el leerla
                                                causa compasion de que tomen la pluma unos hombres
                                                tan necios, y que escriben tan chabacanamente.&quot; En
                                                esta breve pausa que hizo el informante, le
                                                interrumpió el señor Presidente diciendo: &quot;La Junta
                                                extraña infinito que el Agente Fiscal ocupe su
                                                atencion con el exámen de un papel que ni merecia
                                                ser citado siquiera en este Tribunal. Ya sabiamos
                                                extraordinariamente su publicacion y mérito, y es
                                                hacerle un honor que por ningun título merece, el
                                                nombrarle solamente en este Juzgado, segun aquello           
                                     del Fabulista literario: Á ciertos autores De obras
                                                iniquas<lb></lb>Los honra mucho <lb></lb>Quien los critíca.
                                                ¿Qué honor ni qué concepto podemos adquirir con el
                                                público quando nos vea ocupados en contestar á un
                                                papelucho indecente, que él mira con el mayor
                                                desprecio? Si el Agente Fiscal por razon de su
                                                oficio se ve obligado á tratar de su contenido, y
                                                aun á hacer de él la mas solemne burla, porque otra
                                                crítica no merece, pudiera haberla hecho baxo las
                                                mismas condiciones que se le permitió contestar á
                                                los zarramplines que escriben para el Diario. Quando
                                                se le concedió esta facultad, me reservé yo al mismo
                                                tiempo el derecho de responder á las críticas que
                                                fuesen arregladas y dignas de atencion, y supuesto
                                                que nada he hablado sobre este papel, debia haber
                                                inferido el Agente Fiscal, así por su contenido,
                                                como por la conducta que he tenido respecto de él,
                                                que no era empresa digna no solo de ser contestada,
                                                pero ni aun de hacer de ella el menor aprecio. Bien
                                                lo ha conocido el público, y ya le ha hecho la
                                                justicia de que es acreedor. Baste por ahora de
                                                reprimenda, y para lo sucesivo tendrá entendido el
                                                informante que no ha de dar cuenta <pb n="343"></pb>á
                                                esta Junta sino de las obras que contengan
                                                instruccion y gusto en la crítica, dexando las
                                                inútiles y rastreras para hacer, de ellas una
                                                rechifla segun su mérito.&quot; Despues de esta
                                                contestacion, acordó la Junta que el Fiscal formase
                                                un reglamento sobre la conducta que deben observar
                                                los individuos de este Tribunal en punto á la
                                                multitud de críticas que se dan á luz contra el
                                                Regañon, y que lo presentase indispensablemente en
                                                la próxîma junta general, para que despues de su
                                                aprobacion y publicacion en debida forma, fuese
                                                observado sin la menor falta. – El Asesor del ramo
                                                de literatura expuso que se hacia muy notable que el
                                                Agente Fiscal primero que estaba encargado de dar
                                                cuenta al Tribunal del estado de nuestros teatros,
                                                no hubiese todavía principiado á exercer su encargo,
                                                ni dicho una palabra acerca de ellos; proponiendo al
                                                mismo tiempo que se le pidiesen las causas que habia                                      
          tenido para guardar un silencio tan sospechoso, lo
                                                qual fué acordado unánimemente. Por último se pasó
                                                al exámen de las cartas recibidas hasta el presente,
                                                y que no se han dado á luz, sobre las quales despues
                                                de leidas dixo el Asesor primero lo siguiente:
                                                &quot;Quando se principió á publicar nuestro papel fuéron
                                                innumerables las cartas que se recibiéron sin
                                                aquellos requisitos necesarios para su impresion;
                                                pero en el dia se nota que apénas se remite alguna
                                                que no merezca ser colocada en él. De esta
                                                comparacion es preciso inferir no solo el buen
                                                efecto de las determinaciones que se han tomado en
                                                la formacion de los dos archivos, sino tambien el
                                                buen concepto que va adquiriendo el papel, quando
                                                los hombres sensatos y de talento se dignan tomar la
                                                pluma para incluir en él sus producciones, teniendo
                                                la seguridad de que no serán confundidas con
                                                discursos despreciables y de ningun interes. Yo me
                                                hago cargo que en un papel periódico es casi
                                                imposible que todo lo que en él se ponga tenga un
                                                mismo mérito, porque es indispensable que entre las
                                                obras excelentes se pongan otras mas débiles, á
                                                causa de contener algunas materias instructivas;
                                                pero nadie podrá negar que en esta clase de
                                                colecciones, el mérito del que las forma estriva en
                                                una buena eleccion, y en sostener el carácter que se
                                                toma en ellas su autor: si se verifica la execucion
                                                de estas dos reglas en el Regañon general, el
                                                público podrá decidir. La amortizacion de las cartas
                                                inútiles es muy acertada, porque si se fueran á
                                                imprimir todos los delirios insulsos que escriben
                                                quatro aprendices de literatos, seria fastidiar al
                                                público, como sucede con <pb n="344"></pb>otros
                                                periódicos. Desde el mes de Agosto hasta el
                                                presente, segun parece de la lectura que ha hecho el
                                                Secretario, no se han recibido mas que cinco cartas
                                                que no merezcan darse á luz. La primera firmada por
                                                J. de N. trata de una materia de educacion bastante
                                                repetida en nuestro papel. La segunda de M. V. habla
                                                tambien de educacion sobre un punto que no merece la
                                                pena. La tercera es una crítica disparatada é
                                                ininteligible contra el semestre clínico, ó primeras                          
                      lecciones de Medicina clínica de Barcelona. El autor
                                                de esta carta que es D. J. M. de Ll. no se contentó
                                                con remitirnos otras dos en el mes de Julio, las
                                                quales se mandáron depositar en el archivo de los
                                                inútiles, sino que ahora envia un quadernillo de
                                                papel escrito, incapaz de leerse ni de sufrirse. La
                                                quarta y quinta firmadas una por Pedro Perico
                                                Gruñidor, y otra por B. N. M. A. F. son coplas que
                                                nada interesan al público, especialmente las
                                                primeras que se reducen á elogiar los trabajos de
                                                este Tribunal; por lo que soy de parecer que se
                                                remitan estas cartas al referido archivo de los
                                                inútiles.&quot; Oido este dictámen mandó la Junta que se
                                                procediese á la execucion, con arreglo á la opinion
                                                del señor Asesor primero. = Tambien se dió órden
                                                para que se le hiciese saber á Don Juan Antonio
                                                Mayoral, en contestacion á su carta de 30 de Agosto,
                                                que será bien recibido el Epítome en verso que nos
                                                ofrece de la nueva Ortografía castellana que ha
                                                compuesto por solo el principio de la pronunciacion,
                                                y que se colocará en nuestro periódico si se tiene
                                                por útil é interesante para el público, con lo qual
                                                se terminó la Junta de hoy 20 de Setiembre de 1803;
                                            </seg>
                                        </seg> y lo firmé. El Secretario del Tribunal. </seg>
                                </seg> CON REAL PRIVILEGIO.<lb></lb>MADRID<lb></lb>EN LA IMPRENTA DE LA
                                ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICENCIA. </seg>
                        </ab>
                    </div>
                </body>
      </text>
    </group>
  </text>
</TEI>
