El Regañón general: Núm.41
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NÚM.° 41.
Miércoles 19 de Octubre de 1803.
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SECRETARÍA.
CORRESPONDENCIA LITERARIA DEL
MES.
CARTA NONA.
PLAN SENCILLO Y ÚTIL.
Zitat/Motto
Ipse thimum, pinosque ferens de montibus
altis
Tecta serat late circum; cui talia curæ.
Tecta serat late circum; cui talia curæ.
Virg. Georg.
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Brief/Leserbrief
M. S. M. Cada hombre tiene sus
obligaciones respectivas: aquellos que por eleccion se
inclinan y abrazan unas ocupaciones, llevan en esto
ventaja á los que se ven precisados por la necesidad;
pero unos y otros estan obligados igualmente á fixarse
en ciertos empleos que sean útiles á sí mismos ó al
público, porque no hay alguno que pueda creerse
dispensado del trabajo. Aquellos á quienes el nacimiento
ó las riquezas parece haber exîmido de esta carga, deben
elegir alguna ocupacion que les sirva á ellos de
entretenimiento honesto, y de instruccion á los demas,
para no ser un peso á la sociedad, y las únicas
criaturas que nada obran en el mundo. Muchísimos de
nuestros ricos propietarios emplean toda su vida en la
caza, y en otros placeres de esta naturaleza, que los
separan enteramente de la sociedad, y los hacen inútiles
para todo. Aunque estos exercicios tomados con
moderacion puedan ser saludables, hay otros mil en el
campo mas nobles, y mas dignos del hombre. Estos son el
fomento de la agricultura; los experimentos en sus
diversos ramos, la formacion de prados artificiales
donde no se conocen, y principalmente el cultivo de árboles, que es el mas agradable, y de los
mas útiles al público. Yo pudiera citar un Grande, que
con su actividad ha transformado todas sus extendidas
posesiones, y que si fuera imitado por los propietarios
respectivamente, haria que toda España se convirtiese en
un jardin de abundancia y de delicias. No hay ocupacion
alguna mas noble, y el plantío de árboles tiene una
ventaja sobre las demas ocupaciones, y es que causa un
placer mucho mas duradero, y que crece cada dia á la
vista de su dueño. Una casa, por exemplo, camina á su
ruina desde el momento que sale de manos del arquitecto;
pero al contrario los árboles desde que se plantan van
creciendo y perfeccionándose todo el tiempo de nuestra
vida, y cada año los presenta mas bellos que el anterior
á nuestros ojos. Por otra parte no se recomienda esta
ocupacion á los propietarios como una mera diversion
únicamente, sino tambien como digno empleo de un hombre
virtuoso, y fundado en principios de la moral, por
exemplo, en el amor de la patria, y en las miras que
debemos tener respecto de nuestra posteridad. Nadie
ignora que nuestros montes no se aumentan á proporcion
de lo que se deterioran cada dia, y que si no se remedia
este abandono, faltará en breve toda madera de
construccion y leña. Ya veo que el hablar de lo que
debemos á la posteridad es querer pasar por ridículo
para con ciertas gentes, cuyo espíritu no pasa jamas los
límites de su interes personal; pero yo juzgo que no es
perdonable el faltar á una obligacion tan dulce, que
parece dar una nueva extension á nuestra exîstencia, y
que es tan fácil de cumplir. Quando un hombre piensa que
el corto trabajo de meter en tierra algunas estacas ha
de servir de utilidad á otro hombre, aunque sea dentro
de cinqüenta años, si halla repugnancia en hacerlo, debe
inferir que es insensible, y que no tiene ni amor ni
generosidad para con sus hermanos. Hay á mas otra razon
que puede dar mucho peso á lo que propongo. Todos los
dias se ven algunos hombres de bien dispuestos á
favorecer y ser útiles á los demas, que se quejan de no
tener la instruccion ni el talento necesarios para ello;
y creo que será hacerles un favor el proporcionarles un
medio tan fácil aun al mas rudo, y que pueden practicar
un sinnúmero de particulares no opulentos, aunque por
otra parte carezcan de cierto mérito brillante que les
acarree la estimacion de la patria. Nos enseña á seguir
sus huellas: estas son las palabras con que un amigo mio
elogia á un vecino, cuya muerte ha sido justamente sensible: palabras que equivalen á una
buena oracion fúnebre, y que denotan la actividad de un
hombre honrado, que ha cultivado cuidadosamente sus
tierras, y que en las cercanías de su habitacion dexa
señales agradables de su aplicacion y de su industria.
Apoyado en estas reflexîones me atrevo á llamar á este
exercicio una virtud moral, cuya práctica derrama al
mismo tiempo mil dulzuras. Es verdad que este no es uno
de aquellos placeres turbulentos que anhela la juventud
en su primer ardor; pero si no es tan vivo, es por lo
mismo mas durable. Nada hay en fin, que pueda causarnos
una satisfaccion mas inocente que la vista de los
bosques formados por nosotros mismos, y el delicioso
paseo á la sombra de los copudos árboles, que plantamos
en otro tiempo como delgadas ramas. Estos sencillos
placeres de la naturaleza tranquilizan el alma, y
sosiegan todas las pasiones violentas que agitan á los
hombres: nos inspiran buenas ideas, y nos ponen en
estado de ocuparnos en graves, útiles y deliciosas
meditaciones. Diógenes.
CARTA DÉCIMA.
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Brief/Leserbrief
Señor Diógenes: Es muy digna
de elogios la intencion que manifiesta de disipar
manías; pero es preciso distinguirlas ántes de
atacarlas. Hay manías que son perjudiciales al individuo
que las tiene, y á la sociedad en que vive; por exemplo,
todas aquellas contra quienes el Tribunal Catoniano ha
alegado con nervio, y sentenciado con acierto, á pesar
de todos los Anti-Regañones; y estas es muy justo
desterrarlas de la sociedad, ó á razones, ó por medio
del ridículo, que si se sabe manejar causa los mas
maravillosos efectos. Pero tambien hay manías que no
perjudican á la sociedad, y son muy útiles al individuo;
y por consiguiente pretender destruirlas es pretender
multiplicar la suma de las desdichas de los mortales.
Procul ¡oh! Procul este profani. Vmd. en su carta del
Regañon Número 29 se empeñó en quitarme la manía de
ponerme petimetre hecho un adonis de veinte y ocho años,
y tirar flechas con gracia á las jovencitas tocadas del
achaque de amor. Y lo peor es que lo consiguió porque leerla y volverme sexâgenario todo
fué á un tiempo.
Vmd. es filósofo, Diógenes, ó á lo ménos quiere
vmd. parecerlo. Filosofemos. ¿El amor es mas que
ilusion? Y si la ilusion es de veinte y ocho, ¿por qué
los sesenta han de ser sesenta, y los veinte y ocho no
han de ser veinte y ocho? ¿El amor es mas que mentira?
¿Es mas que apariencia de la verdad? Y si la apariencia
es de veinte y ocho, ¿por qué los sesenta han de ser
sesenta, y los veinte y ocho no han de ser veinte y
ocho? Señor Diógenes, á su cubo, y á no salir jamas de
él aunque le vaya á buscar Alexandro, miéntras no sepa
mas filosofía. Espero me dará este gusto, y el de
creerme que hay manías que no dañan á la sociedad, y
hacen felices á los individuos; que por consiguiente
pretender desterrarlas es el delirio, y el verdadero
pecado anti-filosófico; pero que esta guerra de
entendimientos no quita que se quieran afectuosamente
Diógenes y Anti-Diógenes. Izaraitzpecoa.
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Allgemeine Erzählung
Desde luego regalé
doscientas y diez y siete novelas, fragua en que
rescaldaba las infalibles flechas, á un
currutaquito de primer rango, de veinte y dos
años, mi pílades, y depósito fiel de todos mis
secretos, y de los singulares favores que debia al
dios del amor. Empecé á vestirme, comer, beber,
dormir, soñar, hablar y callar á la sexâgenaria.
Mis paseos eran ó en el Retiro, ó fuera de Madrid,
con tres sexâgenarios como yo. Nuestras
conversaciones se reducian á alabar aquellos
tiempos en que comiamos, bebiamos hasta salirnos
por la boca impunemente; corriamos, volabamos,
porque no se conocia la gota; amabamos, y eramos
amados: ¡ah! ¡funestas memorias! Tras esto, sin
duda, como el efecto tras la causa, venia la
melancólica, hidrópica, tísica, gótica, perlática,
apoplética, é infinita materia de nuestros males,
y yo creo que, segun nuestras quejas, no hubo en
el vaso de Pandora uno que no se halle entre
alguno de los quatro amigos. Miéntras se hablaba
de ellos cada instante me parecia el último,
porque la gota irritada hasta el extremo, se me
figuraba empeñada en subírseme al pecho: agregue
vmd. á esto la continua dieta, que para mí es una
muerte, y sobre todo la cruel memoria, contra la
qual no hay agua del olvido, de aquellos
deliciosos coloquios con mis ídolos en los
encantadores estrados de Venus, y aquellós
paseitos del Prado en donde tantas veces, ¡tristes
recuerdos! vi al dios del amor batir sus alecitas,
mirarme, sonreirse, y decir: ¡bribon! No: esto no
era vivir; y así, á pesar de todos los inhumanos
Diógenes, he resuelto desde hoy mismo volver á mis
veinte y ocho. A este fin me he hecho ya con
trescientas noventa y nueve novelas entre
francesas é inglesas, todas nuevecitas, en donde
recogeré manotadas de aromáticas y graciosas
flores que derramaré á los pechos de mis galateas:
ya, me visto, como, duermo, sueño, callo, hablo,
saludo á lo adonis de veinte y ocho; es decir, que
ya volví á ser feliz. Desgañitese enhorabuena por
volverme á mis sesenta, no lo conseguirá: harto he
conocido mi error en haber ciegamente obedecido
sus austeros preceptos. Pero los Diógenes
despreciados del mundo, ¿qué harán sino declamar
contra sus predilectos? Invide ¿quid laceras? ¡Ah!
me dirá en algun otro Número del Regañon, ¡ah!
vmd. parecerá un adonis de veinte y ocho, pero los
sesenta siempre serán sesenta; y las galateas se
burlarán, le desdeñarán, y en fin,
será el deshecho de los adoradores. Pero ¿qué
importa que en efecto se burlen de mí, si miéntras
se burlan, yo no dudo que me celebran? ¿qué vale
que me desdeñen, si quando me desdeñan, yo creo
que me adoran? ¿qué con que en realidad sea el
deshecho de los adoradores, si miéntras tanto, yo
juraré que ocupo el primer lugar entre todos
ellos?
CARTA UNDÉCIMA.
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Brief/Leserbrief
Señor Regañon: Un subscriptor
de su periódico, bastante afecto al señor Diógenes por
sus producciones literarias dadas á luz en él, no ha
podido ménos al ver en su Número 30 la carta que á vmd.
dirige, manifestándole los males de que se ha visto y
aun se ve acometido por el estudio de la Medicina, que
compadecerle infinito; por lo que espera de vmd. la
bondad de dar á luz estos específicos contra semejantes
enfermedades, para que al paso que su amado Diógenes se
preserve de la hidropesía de que dice hallarse
amenazado, que es su principalísimo objeto, disfrute
otro que se halle en igual estado del mismo beneficio;
disimulándole tenga la osadía de anticiparse á
comunicarle reglas, á quien solo las pide á vmd. (de
quien debemos todos esperarlas con la mayor sensatez)
teniendo entendido que de esta
precipitacion es solamente la causa no la confianza en
su talento, sino un grande anhelo por libertar de un tan
penoso accidente morboso á ese señor Enfermo fantástico,
que ya va á serlo real y verdadero, si no se aplican las
mas eficaces y prontas medicinas. Con
semejante dieta medicinal, sin faltar ni excederse un
punto, puede vmd. creer, baxo de mi palabra, que podrá
despues de observada, leer el tratado de calenturas de
Sydenham sin temor el mas leve de creerse acometido de
calentura lenta; qualquier tratado de thisis, sin que le
cause miedo de ser atacado de consuncion, &c. y
además le aseguro que si alguna otra causa le excita la
calentura lenta, leyendo al dicho Sydenham encontrará el
remedio; y si se hallare atacado de alguna consuncion,
buscando alguno de los muchos autores clásicos de que
oirá hablar en el Colegio de San Cárlos, se encontrará
los mas eficaces medios de nutrirse; mas no terminan
aquí las ventajas de mis medicamentos, sino es que
inmediatamente que acabe de observar quanto le
prescribo, se hallará, como por milagro, sano
perfectamente de la hidropesía de que se queja hallarse
amenazado, y no le queda duda que se presentará, por los
síntomas con que se halla de debilidad, languidez,
palidez y desigualdad de pulso, de cuyas señales
precursoras de hidropesía le somos deudores todos, por
ser novísimo descubrimiento suyo. B. L. M. de vmd. El
Enemigo del idiotismo. P. D. He puesto mis fórmulas en
castellano por temor de ver á vmd. convertido en
medicamento, y acaso como tal metido ya en
un bote, ó en tinaja, que es lo mismo, si usara del
formulario tan desconocido para vmd. como los tratados
de Sydenham: tenga vmd. entendido que este género de mal
de que adolece, es muy freqüente entre las gentes aun
las mas instruidas, y así logrará con este aviso sanar á
muchos, variando solo en especie de medicinas.
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Diógenes: Luego, luego que vmd. reciba
ésta, pasará á San Isidro, y tomará lo siguiente: de
matemáticas, media libra, de lógica, física
experimental y metafísica, toda la dosis; todo esto
mixturado y bien digerido, pasará al Colegio de San
Cárlos, y tomará lo siguiente: de anatomía
teorico-práctica, semehioctica, hienne,
therapéutica, aforismos prácticos, y materia médica,
toda la dosis: despues de todo quanto llevo
expresado pasará por la puerta de comunicacion al
Hospital de la purificacion todos los dias,
visitando de paso algunos enfermos, é informándose
de sus achaques, remedios de que usan, y resultados;
y saldrá á buscar la calle de Alcalá, ó la del
Turco, é informado de donde regalan química, se
tomará cada dia un escrúpulo hasta completar la
cantidad de quatro onzas quando ménos.
CARTA DUODÉCIMA.
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Brief/Leserbrief
Muy señores mios: La Gazeta
del 16 llegada ayer á Logroño, y hoy á esta pobre Aldea,
por medio de una muger que nos sirve de correo, nos
anuncia: El Anti-Regañon, obra de crítica contra el
Regañon general, ó Tribunal Catoniano. Si el pueblo
Romano, es de creer, esperaba con ansia al enemigo que
debia pelear contra un bizarro y robusto gladiator, que
haciendo á su vista una vana ostentacion de sus
membrudos brazos, y de la destreza de su arte, esgrimia
una brillante espada, y manifestaba en su semblante la
seguridad de la victoria, con lo qual cada uno de los
espectadores se decia á sí mismo: ¿quién será el
valiente? ¿qué tal será el otro que se atreve á reñir
contra este hombre? Así me figuro yo, señores Editores,
será tal la impaciencia de los literatos de España, y
subscriptores al papel de vmds., al ver presentarse en
la palestra literaria un nuevo campeon que va á combatir
los innumerables defectos que tiene el Regañon, la
superficialidad con que trata los asuntos, &c. y que
sobreañade ciertas observaciones originales que ha hecho
en la lengua española, &c. Yo sin ser uno ni otro,
como un aldeano á quien le da el señor Cura á leer la
Gazeta, pero dominado de un genio vivo é intrépido,
apénas lei el anuncio del Anti-Regañon, quando me
pareció herian mis oidos ciertas preposiciones y un
pronombre, que segun las reglas de mi maestro el Domine
de Campazas, estropean el castellano, y le hacen inxerto
entre francés y español. Desecho de pronto tan atrevida
idea, pero considerando que lo peor del hombre es
dexarse arrastrar de la opinion, é imponerse por las
apariencias; leo segunda vez, recapacito, y despues de
un reñido combate entre mi ignorancia, y el alto
concepto que he tenido de todos los que se atreven á
escribir para el público, decidió mi caletre, como mejor
expediente para salir de dudas, el escribir á vmds.
suplicándoles procuren averiguar si es ó no yerro de imprenta lo siguiente. En la clausula: Una
obra así concebida no puede de dexar de interesar á los
sabios que se agradan, &c. Lo primero, si el (de)
puesto entre puede y dexar, está ó no en el original.
Segundo, si el (se) que media entre que y agradan, está
en igual caso. Tercero, si el (de) entre obra y crítica
ha sido añadidura de algun oficial crítico impresor, ó
del señor Anti-Regañon, porque si es de éste, ¿qué temor
puede infundir á vmds. su tono decisivo, arrogante, y el
estilo de su lenguage? Me parece, segun las reglas de
Narciso Pericon, ó de mi maestro el Domine, que estaría
mejor dicho: Obra crítica, y no de crítica, porque de
crítica quiere decir en idioma castellano que el asunto
del libro ó papel es de crítica, como se dice del que
trata de Cirugía, de Agricultura, de Historia, y solo de
aquella sola materia: que hubiera hecho muy bien en
suprimir el segundo (de) y decir, no puede dexar, y no
de dexar, y en lugar de: á los sabios que se agradan;
decir, que no gustan no de folletos, &c. porque esto
de se agradan no me huele muy bien, y me hace acordar de
una copla que el buen Pericon repetia muchas veces,
aunque tenia tanto de poeta como yo de sabio. Vitor el
señor autor De los cultos, culto sol,
Que habla español en francés,
Y francés en español. Esto es, señores Editores, lo que cantaria el señor Pericon, pero como no soy literato como él, no me atrevo á mas, sino á suplicarles me saquen de la duda propuesta, y si gustan satisfacer la impaciencia de este ignorante aldeano (que como tal escribe esto de prisa, y á la pata la llana), podrán vmds. hacerlo en su periódico, junto con mi carta, lo qual será para mi un testimonio de haber merecido su aprobacion, pero si no la merece, que vaya adonde fuéron los malos libros de Don Quijote, á cuya justa demostracion quedará sumamente agradecido su mas atento servidor El Discípulo de Pericon.
Que habla español en francés,
Y francés en español. Esto es, señores Editores, lo que cantaria el señor Pericon, pero como no soy literato como él, no me atrevo á mas, sino á suplicarles me saquen de la duda propuesta, y si gustan satisfacer la impaciencia de este ignorante aldeano (que como tal escribe esto de prisa, y á la pata la llana), podrán vmds. hacerlo en su periódico, junto con mi carta, lo qual será para mi un testimonio de haber merecido su aprobacion, pero si no la merece, que vaya adonde fuéron los malos libros de Don Quijote, á cuya justa demostracion quedará sumamente agradecido su mas atento servidor El Discípulo de Pericon.
MADRID
EN LA IMPRENTA DE LA ADMINISTRACION DEL REAL ARBITRIO DE BENEFICIENCIA.
