El Apologista Universal: Número XI
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Número XI
Zitat/Motto
Artes subiêre repente
Indignæ, atque opibus cuncti incubuêre parandis.El trono de las Ciencias ocuparon
Indignæ, atque opibus cuncti incubuêre parandis.
Hyeron. Vid. Poeticor. Lib. 1. v. 130.
El trono de las Ciencias ocuparon
Artes indignas, y con viles modos
Al torpe lucro se entregaron todos.
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Metatextualität
Por mas que he trabajado, Sabios mios, para alejar de mi memoria los tristes sentimientos que me causó el infeliz estado de los estudios de la Corte, y la gran lastima que me hizo la miserable perdicion de aquellos jóvenes, que si se educasen como vosotros serian unas Aguilas en la carrera de las letras, no parece sino que á porfia se me presentaban cada instante otros nuevos y mas graves motivos de dolor, que me harian desesperar enteramente del remedio, si no tuviera la mayor confianza en vuestro zelo y en la adhesion inviolable que manifestais á los principios sólidos de vuestras Ciencias. Reflexîonando yo sobre que podia haber su poco de farandula y apariencia en aquellos exâmenes, que tanto me disgustaron, como os dixe en la parte primera de esta Apologia, quise saber si era mejor la enseñanza que se daba á aquellos chicos en sus Aulas respectivas, persuadiendome á que acaso el miedo de verse en público los habria hecho decir y hacer tamaños despropositos.
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Satire
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Allgemeine Erzählung
Metime, pues, de rondon varios dias en aquellas Aulas, y la primera que visité fue donde enseñaban la Logica, ¡pero qué Lógica, Sabios mios! ¿Creereis que á aquellos niños les metian ya en el cuerpo los Maestros esa maldita crítica, que ha hecho mas estragos en las letras que las bombas en las guerras? Si vierais el descaro con que un rapaz se atrevia á decir: tal Autor no merece credito en este punto porque escribió en tal ó tal tiempo: el otro mintió, aquel fue un plagiario, éste fue un adulador, &c. de suerte que casi no decia bien de nadie sino de un tal Syncrono, que ya sabeis vosotros lo mucho que escribió; y de una, que si mal no me acuerdo, llamaba la hermeneutica, que será quiza el arte de menearse ó cosa que lo valga. Alli no se hablaba de aquellas importantes qüestiones que adelgazan el ingenio, ni mas ni menos que el hambre, ni se sabia si la Lógica utente se distingue de la docente; si el ente de razon tiene fundamento à parte rei; si Dios le puede hacer ó no; si los Angeles se distinguen en especie, &c. y sin saber esto ¿qué han de adelantar despues en la Filosofia y demas Ciencias? ¿Cómo han de saber argüir á silogismo pelado en un concurso por media hora, ó mas, si es necesario, para llenar el tiempo? ¿Pero qué mas? si no sabian decir distinguo, subdistinguo, formaliter, intransitive, ut quo, intentionaliter, reduplicative, secundum quid; antes bien los vi en ánimo de reirse de qualquiera que quisiese persuadirles su importancia.
Ya conocereis, que sin estos principios es imposible saber Física como vosotros; pero creyendo yo lo mismo, pasé otra dia á la Aula de esta Facultad, mas por divertirme, que por esperar algun adelantamiento en aquellos Escolares. En mi vida he visto cocina mas bien surtida de tantas y tan relumbrantes varatijas: cazos, pucheros, redomas, botellas, geringas de mil géneros, vasos, globos de vidrio, anteojos, licores, piedras, mil drogas; en fin hasta pulgas, piojos, ranas, y moscas vi alli guardados en unos vidrios muy curiosos, y con todo ello jugaban los Discípulos haciendo no sé que experiencias, ó entretenimientos tan propios de muchachos, como indignos de los barbados que se dedican á estudios graves. En vez de exâminar si la materia primera apetece las formas sicut femina mas, si tiene o no propia exîstencia, si el compuesto se distingue de sus partes, si la causa final tiene movimiento físico, &c. veo no sin mucha risa, que se pone un muchacho á explicar muy seriamente los Novilunios, las Epactas, la Indiccion, y el Aureo número, como si estudiara para Maestro de Ceremonias, ó Compositor de Burrillos: otro comienza á pasearse por el mundo, haciendole todo añicos, Reyno por Reyno, y Provincia por Provincia, y mas ligero que una posta corre y sabe los caminos de unas Ciudades a otras, sus distancias, situacion, clima, gobierno, religion y costumbres. ¿No os parece, Sabios mios, que estas vagatelas son del todo impertinentes?
¿Pues qué diriais si hubierais visto á otro que para decir que se veia en un espejo, echó mano del compas y regla para hacer creer a los demas, que aquello sucedia por ciertos ángulos y lineas que allá él se figuraba? ¿Si vierais que uno se encaramaba por esos Cielos diciendo con la mayor satisfaccion: allí está Venus, acullá Marte, aqui Jupiter con sus correspondientes Alguaciles, que por hacer de culto, los llamaba Satelites; en fin si le vierais echar leguas á millones, hablar de las estrellas con unas voces tan enrevesadas, que sin duda las habria estudiado para que no le entendieran ni aun los Sabios; decir el horrendo disparate de que los Cometas no amenazaban guerras, hambres, ó pestilencias, cosa que está mil veces comprobada en vuestros libros, y acreditada con otras tantas experiencias; y que los Angeles no querian ya andar á vuelcos con los Cielos, como Sysipho con su peñon en el Infierno, siendo asi que los han visto trabajar en esta maniobra mas de quinientos Filosofos, y Teologos de tanto peso por lo menos como qualquiera de aquellos azules globos?; ¿no le hubierais unido por impio, por sospechoso é ignorante? Pues esto se tolera y se enseña en Madrid publicamente, Sabios mios. A tanto como esto y aun á mucho mas que yo me sé, llega nuestra preocupacion, y la aversion que muestran aun los niños a los estudios sólidos y provechosos de la Filosofia de nuestros padres. Al ver este trastorno general de ideas, que acaso nacerá de leer esos malditos Filosofos del Norte, no pude menos de exclamar con uno de nuestros Escritores modernos:
En esto dió la hora, y me alegré sobre manera de no presenciar mas exercicios tan pueriles y superfluos; pero quiso mi desgracia que al salir advirtiese mi disgusto uno de aquellos Estudiantes y me preguntase con la mayor cortesia, si gustaba yo de hacer alguna experiencia, ó proponer alguna duda contra las operaciones practicadas.
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O Hispani, Hispani! quæ vos locura moderna,
Quæ furibunda mania novos studiare libretes
Incaprichavit! Sic vestras Francia testas
Offuscat miserabiliter, soplatque dineros!1
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Dialog
Yo, Señor mio, le respondi, no necesito otra experiencia que la de ver cómo pierden Vms. el tiempo en estos juguetes, ni tengo duda en que jamas sabrán Vms. ciencia alguna con fundamento, y con la solidéz que se aprenden en las Escuelas. Ah, Amigo mio, me dijo, cogiendome de la mano; tenga Vm. á bien le desengañe, pues me parece hombre de algun juicio, y que manifiesta bastante inclinacion á las letras. Sepa Vm. que, asi como á muchos no hacen mella los Gritos del Purgatorio, tampoco la hacen en nosotros los gritos de la ignorancia. ¿Quántos hay todavia en nuestra España, muy revestidos de Doctores, que no se desprenderán de sus errados systemas, aunque se les ponga á los ojos la evidencia? ¿Quántos que preciados de Maestros en las Ciencias no saben todavia sus principios? Hallará Vm. una infinidad de hombres que se llaman de carrera, y que sin haber visto otros libros que el Goudin, el Palanco, Losada, ó el Aguilera para su Filosofia, y el Gonet ó Godoy para su Teologia, se atreven á declamar contra los Filosofos modernos en comun, y sin haberlos leido, ni saber siquiera sus nombres, los tratan á todos de Ateistas y vitandos, solo porque han oido decir que Voltaire, Rousseau, Hobbes, d'Argens, y otros pocos se han fiado sobradamente de sus luces, ó han abusado de ellas contra la Religion ó la moral; y no dudarian en incluir en el catálogo á los Polignac, Cassinis, Pascales, Chatelards, y La Cailles, que fueron muy virtuosos.
Pero tengan razon en esto si asi se quiere; ¿la Geometria, Cronologia, la Hydrostatica, la Dinamica, las Matematicas, la Algebra, el conocimiento de las lenguas sabias, son tambien Ateistas y vitandos? Quando en su vida han empuñado un compas, quando no darán razon del mas sencillo efecto natural que se les pregunte, quando no saben explicar siquiera por qué sube el chocolate quando se hace para tomarlo, y acaso lo sabrá mi cocinera, ¿pretenden que se les llame Filosofos naturales? ¿Tienen estos hombres idea de lo que es naturaleza, y saben la extension y límites de la Física? Esos inmensos globos que giran sobre nuestras cabezas, ¿los habrá hecho el Criador para que los admiren las Lechuzas y los Topos? Ah Señor, dicen Vms. que esas filosofias son vanas y peligrosas á la Religion; y nosotros estudiamos la que unicamente se conforma con nuestros dogmas, y es la mas propia para la Teologia. ¿Pero quién sino la mas crasa ignorancia puede dictar estas razones? Por eso he visto yo en la Corte que un Teologo reverendo, disputando sobre la fe, dijo que los errores de Calvino se habian condenado en un Concilio de Oriente, celebrado en la Ciudad de Letrán. Por eso hice yo creer á otro que el Rey de Francia se habia embarcado en Versalles, para ir á Cherburgo en pocas horas: por eso creyó el mismo que segun las dimensiones que refiere la Escritura del Templo de Salomon, era éste mas largo que todo el paseo del Prado, y un poco mas ancho que la Plaza mayor de Madrid, si es cierto que ésta tiene como 350 pies Castellanos. Desengañese Vm., Amigo mio que ya hace muchos años que se estampó aquello de que quæcumque ignorant, blasphemant, y nunca podrá ser falso. Deme Vm. uno tan solo que instruido en estas Ciencias las desprecie como inútiles, y entonces se llevará la palma; pero de lo contrario no merecerán de ningun cuerdo otra respuesta que la risa.
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Allgemeine Erzählung
Acuerdome muy bien que porfiando uno de estos Charlatanes, sobre que morian los animales en el recipiente de la máquina Pneumatica luego que se la extraia el ayre, un aprendiz de Sabio sostenia que era mentira, y que no se lo harian creer todos los maquineros del mundo. El Charlatan, sin mas ni mas, armó una red, y cogiendo en ella un gorrion, le metió en el recipiente, y comenzó á trabajar hasta que el pobre animalillo tuvo que tenderse panza arriba como muerto. ¿Lo ve Vm.? decia el maquinista. Amigo, le respondió mi aprendiz: desde luego lo creyera si Goudin no me dijera lo contrario.
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Allgemeine Erzählung
Baste deciros que viniendo del paseo un Sabio y yo encontramos á un Personage, de los mas principales de la Corte, junto al Prado, y me dixo mi compañero que iba á la casa de la Botanica, que segun me explicó, era una Huerta donde los muchachos se divertian en acertar los nombres de algunas hierbas que alli se crian, todas de poca sustancia, pues yo nunca he visto en ella que se haya mandado plantar abundancia de Verzas, y Navos, para vuestro alimento.
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No perdais ocasion de decir ni escribir contra ellos quanto se os venga á las mientes, con tal que sea solo entre vuestros alumnos y Clientes, delante de los que no estudian, y aun delante de casi todas las mugeres, porque importa sobre manera tener á favor vuestro á todo el pueblo, y que éste os venere y os escuche como á Oráculos. Despreciareis igualmente, pero sin leerlos, todos los papeluchos que se publican en el dia, sin distincion alguna, y os lastimareis amargamente del tiempo que se gasta en escribirlos, suponiendo que serán inútiles, porque el mando siempre ha sido el mismo, y nada se ha de remediar con ellos; y si en confirmacion de esto alegais vuestra experiencia, esto es, que á vosotros nada os hace fuerza, teneis el pleito vencido, ¡y ahi es nada lo que importa! Por lo demas dejad que el Ministerio mande, renueve, reforme, ó haga lo que gustare: ya sabeis que no alcanza su jurisdiccion al alcazar de vuestras incontrastables cabezas; y si es cierto lo que esos mismos modernos quieren persuadirnos, sobre el orden y modo con que están en el cerebro las especies que teneis bien estampadas ó impresas, segun vuestro lenguage, yo os asegura que el Gobierno no se ha de divertir en trastornar la actual constitucion de vuestras fibras; y asi como es dije en mi tema, creo firmemente que
Un golpe superior es necesario.
¿Y quál es? El de la muerte.
1Corresp. del Cens. Cart. v. p. 63. v. 8.
