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      <titleStmt>
        <title>Número 9</title>
        <author>Bachiller D. P. Gatell.</author>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
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          <name>Elisabeth Hobisch</name>
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          <name>Magdalena Mandl</name>
          <resp>Editor</resp>
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        <respStmt>
          <name>Sabrina Rathausky</name>
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      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2011-06-06">06.06.2011</date>
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      </publicationStmt>
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        <bibl>Bachiller D. P. Gatell: El Argonauta español, periódico gaditano. Cádiz: Antonio Murguia 1790, 65-72</bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="AE">
          <title level="j">El Argonauta Español</title>
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          <biblScope type="issue">09</biblScope>
          <date>1790</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
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              <interp xml:id="AL">Allegorisches Erzählen</interp>
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        </interpretation>
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        <date when="2011-06-06">06.06.2011</date>
        <name type="place">Graz, Austria</name>
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        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
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            <term xml:lang="es">Costumbres</term>
            <term xml:lang="de">Sitten und Bräuche</term>
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            <term xml:lang="fr">Mœurs et coutumes</term>
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            <term xml:lang="de">Natur</term>
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            <term xml:lang="fr">Nature</term>
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          </term>
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                <name ref="http://geonames.org/2510769" type="fcode:PCLI">Spain</name>
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                    <p>
                        <milestone unit="E1"
              xml:id="FR.1"/>
                    </p>
                    <div1>
                        <head>N. 9</head>
                        <p
                rend="MO"><milestone unit="ZM"
                xml:id="FR.2"/> Ridiculum acri dulcius.
                                <milestone rend="closer"
                unit="ZM"/></p>
                        <p>
                            <milestone unit="E2"
                xml:id="FR.3"/>
                        </p>
                        <div2>
                            <head>XVIII.</head>
                            <p
                  rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.4"/>
                                <milestone unit="AE"
                  xml:id="FR.5"/> Tres dias despues que el
                                Argonauta habia llegado à Madrid del otro mundo, encogido por una
                                fuerte melancolía que le acribillaba, salió à pasear con un Amigo:
                                viéndole éste tan taciturno y macilento, procuraba llevarlo à los
                                parages de mas concurrencia, como à la Puerta del Sol, Prado, Plaza
                                Mayor, &amp;c. mas él en sus tres de que no habia de dexar el
                                tono triste con que habia salido; de modo, que el amigo casi
                                enfadado le dixo: A este andar, en breves dias llevaremos à Vm. à
                                Zaragoza, y sin quizá enjaulado como à D. Quixote: hombre de Dios ò
                                del Diablo, ¿qué tiene Vm. que nada le divierte? Encogióse de
                                hombros, y dió con esto la respuesta. Llevólo luego à una casa de
                                gente de broza en uno de los barrios de la gente del bronce: entróle
                                en una casa donde habia un bayle de candil, guitarra pandereta.Vamos
                                à ver, le dixo, si con esto se le quita esa hipocondría. Baylaban
                                cabalmente unas seguidillas, las que no disgustaron al paciente. Al
                                concluir gritaron todos como es costumbre, bien parado, bien parado.
                                Al oír esto le entró tal corriente de risa, que fué por demás. Ya
                                que se hubo sosegado, preguntóle el Amigo que de qué se reía. Del
                                bien parado, respondió, cosa que para mí es tan nueva como la lengua
                                siria, que jamás he oido. A renglon seguido preguntó qué bayle era
                                aquel. El amigo sorprendido, pasmado y admirado dixo: ¿Qué Vm. no ha
                                oido nunca las seguidillas boleras? Pues esas son. A esto agar-<pb
                  n="66"/>ró de nuevo la risa, pero con tal fuerza, que les fué
                                preciso desocupar el puesto antes que se levantáse un temporal de
                                los que suelen acontecer en semejantes parages, porque à un decir
                                Jesus levanta un Manolo la mano, dá un manoton al candil, allá ván
                                los truenos y lluvia de garrotazos.</p>
                            <p>Ya que se hallaron en la calle observó el amigo que el enfermo estaba
                                un poquito mejor. A esto preguntó el Argonauta, ¿estas boleras de
                                donde han venido? De los infiernos: qué sé yo de donde barrabás han
                                salido. Supongo, que solo se cantarán y bailarán entre gente de esta
                                catadura. No por cierto: No es en el dia marcial la que no las sabe
                                cantar y baylar, sin separar las de más fuste. ¿Qué dice? Lo que
                                oye. Las niñas del dia, el primer son y bayle que aprenden es el
                                Bolero con el bien parado, y el manejo de las castañuelas. ¿Será
                                creíble? ¿Qué tiene? ¿Ha oido Vm. alguna cosa del otro jueves? A mí
                                se alegran hasta los entrecijos. Tambien me han gustado, y sobre
                                todo aquello de bien parado. Pues en esto está el golpe y la finura,
                                de modo que en parando ambos al punto que acaba el estrivillo, todo
                                el mundo se reconcomia, y viene la celebracion. Si Vm. fuese à la
                                Comedia, vería que el patio las hace repetir dos ò tres veces, y que
                                el palmetéo es general. A la verdad, es cosa digna de toda atencion.
                                Advierta Vm. que con las seguidillas ha venido tambien el peinado à
                                lo bolero . . . . . Perdone Vm. ¿qué estos lazos de diferentes
                                colores que llevan las Señoras en la cabeza à manera de mulas de
                                carro, ò del toro de San Marcos, son à lo bolero? Pues. Tambien es
                                del gremio la banda, los flecos en toda pieza, y otras mil monaditas
                                muy graciosas que Vm. irá viendo. Se ha cundido el bolero de tal
                                modo que ya no se oye más que <hi
                  rend="italic">Bolero y bien
                                    parado</hi>. Vm. tenga por cierto que à lo menos los fabricantes
                                de flecos han hallado una mina con esta moda. Mañana verá Vm. en el
                                Prado Señora que gasta tres andanas, pero tan saladas como las
                                seguidillas. Bello, con esto me reiré mucho. Vamos claros, amigo,
                                ¿qué le parecen à Vm. las se-<pb
                  n="67"/>guidillas y todo lo que se
                                llama bolero? Porque según entiendo es una grande friolera.</p>
                            <p>En mi sentir son rechusquísimas y desde luego andaría algunas leguas
                                por oírlas cantar, y verlas baylar bien: es mucho cuento, mas me
                                divierten que la mejor Aria de la Galli. Tenga Vm. por cierto que
                                serán muy pocos los que no sean de mi dictámen. Por lo que mira à
                                los flecos, ringuirrangos de las cintas, y variedad de colores,
                                ofrecen un golpe de vista mas deleytable que ninguna otra moda. ¡Qué
                                bien sienta un fleco negro en la ropa blanca! Prueba de que es cosa
                                de gusto, ya los hombres han dado tambien en usarlos.</p>
                            <p>De aí infiero yo que tambien estos son bolos. Ningun sugeto de razon
                                ni Señora de juicio aprobará semejante churrasquería. No diga Vm.
                                eso, es en el dia un sacrilegio hablar en contra de un uso tan
                                generalmente establecido.Yo lo creo, mas no puedo menos que decirle,
                                que el que gusta de semejantes paparruchas, tiene los cascos mas
                                vacíos que el Caballero de la triste figura quando enristró con los
                                molinos de viento.</p>
                            <p>Dexemos esta conversacion. Ya que à Vm. no le quadran dexe vivir à
                                cada uno con su locura. Es mucha verdad, por mas que locura la
                                tengo; lea Vm. la Historia de España, à ver si encuentra que tales
                                usos se conocieron jamás.</p>
                            <p>Para historias estamos. No hay mas que vestir al uso y comer al
                                gusto. Donde fueres has como vieres. Vm. vé que acá el bolero es el
                                signo reynante, déxese de boberías, y puesto que le gusta, calle y
                                viva con todos.</p>
                            <p>Sí me agrada y divierte, pero del mismo modo que las comedias de
                                figuron.</p>
                            <p>Cuidado si vá à alguna visita no se le escape alguna de estas
                                cuchufletas porque, quando menos saldrá como Sancho Panza de la
                                venta.</p>
                            <p>Mientras no se hable de bolero estaré callado como un
                                pu . . . . . Mas en nombrando solo la voz le caigo, sea quien se
                                fuere. ¡Buen desatino! Séalo en hora buena, no he de parar hasta que
                                haga que D. Silverio enseñe à su <pb
                  n="68"/> mono las boleras, y lo
                                vista tambien à lo bolero. Hombre, à Vm. se le ha dislocado el
                                sentido. Peor es esto que todas las aventuras de don Quixote. Dígame
                                luego qué conseguirá.</p>
                            <p>Yo me entiendo, y de no se lo hago al burro del Señor Paco. ha,
                                ha . . . . . Buena vá la danza, Doña Catalina. Tambien esto me ha
                                gustado: ayer lo leí en el diario. Pues tambien eso son boleras.
                                Estas son las que convenían. Calle Vm. por Dios, mire que si le oyen
                                dirán que ha perdido el seso.</p>
                            <p>Lo mismo dixeron de Demócrito; pero à fé mia que le conocen por un
                                verdadero Sábio. Sobre todo, déxeme Vm. con mi tema: digo y diré à
                                pie juntillo, mas que disguste à quantas boleras hay y ha habido en
                                el mundo, que à todos y todas las que siguen esta moda se les voló
                                el juicio; y que jamás se celebrará sino entre la gentalla, porque
                                es acredidarse de poco sensato el que por un medio tan ínfimo y baxo
                                quiere perder su crédito entre las personas de juicio maduro. Y à lo
                                menos no lo podré llevar jamás aunque lo mande Poncio Pilatos.
                                Aguarde Vm. que aun me falta una cosita que tambien le parecerá mal,
                                siendo asi que es lo que mas agracia las Señoritas, y es aquel gran
                                ramo de flores contrahechas que llevan en la cabeza, y el que à
                                muchas por esdrúxulos se les puede ver la cara, porque la tienen
                                cubierta por el pelo. Algo he visto de eso, pero me hace tanta
                                gracia como la cabeza mondada de los moros. Parece que Vm. es poco
                                amigo de novedades: los hombres y las mugeres son en todo amigos de
                                variar, y pretender quitar esto es lo mismo que pensar agotar el
                                mar.</p>
                            <p>Dígole à Vm. que las Españolas y Españoles antiguos no entraron en
                                semejantes modas, y por cierto que eran la admiracion de todo el
                                universo. Roma y Esparta eran de un mismo modo de pensar, y asi
                                declamaré siempre contra tan descomunales abusos. <milestone
                  rend="closer" unit="AE"/>
                                <milestone rend="closer"
                  unit="E3"/></p>
                            <div3>
                                <head>Carta de un curioso al argonauta</head>
                                <p
                    rend="BA"><milestone unit="E3" xml:id="FR.6"/>
                                    <milestone
                    unit="LB" xml:id="FR.7"/> Muy Señor mio: </p>
                                <p
                  rend="SO">Ayer tuve una larga disputa con un Amigo: éste defendía
                                    que no era habitable toda la tierra, y yo sostenía que sí. Nos
                                    calentamos de tal manera, que pareciamos dos de los mas tenaces
                                    ergotistas: hasta hubo aquello de propasarnos à palabras nada
                                    corteses, y gracias à que llegó vn (sic.) tercero, que si no
                                    Dios sabe en lo que hubiera Parado la funcion. Viéndonos este en
                                    tan fatal disposicion, nos tranquilizó diciéndonos que todo se
                                    reducía à que se consultase el punto con Vm. Nos convenimos à
                                    tomar este medio, y asi ocurrimos à Vm. suplicándole nos diga su
                                    sentir.</p>
                                <p
                    rend="BU">N. S. À Vm. Ms. As. &amp;c. <milestone rend="closer"
                    unit="LB"/>
                                    <milestone rend="closer"
                  unit="E3"/>
                                </p>
                            </div3>
                            <div3>
                                <head>Respuesta</head>
                                <p
                    rend="BA"><milestone unit="MT"
                  xml:id="FR.8"/> Muy Señores mios: </p>
                                <p
                    rend="SO">Confesando antes mi insuficiencia, voy à satisfacer el
                                    deseo de Vms. segun lo que ofrezcan mis fuerzas. <milestone
                    rend="closer" unit="MT"/></p>
                                <p><milestone unit="E3"
                  xml:id="FR.9"/> La mayor parte de los
                                    antiguos creyeron que solo eran habitables los climas medios, ò
                                    las zonas templadas. Ovidio, hablando de las zonas, dice.</p>
                                <p
                    rend="CI"><milestone unit="E4"
                    xml:id="FR.10"/> Quarum quae media
                                    est, non est habitabilis astu. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p
                  rend="SO">Esto es, que de aquellas la media no es habitable por
                                    el calor. </p>
                                <p>Lo mismo dice Virgilio, aunque con un aire más pomposo:</p>
                                <p
                    rend="CI">
                                    <hi rend="italic"><milestone unit="E4"
                      xml:id="FR.11"/> Quarum
                                        una corusco semper Sole rubens, et torrida semper ab igni.
                                            <milestone
                      rend="closer"
                  unit="E4"/></hi>
                                </p>
                                <p
                  rend="SO">Horacio era de la mísma opinion, aunque lo dixo con las
                                    acostumbradas imágenes de que usaba.</p>
                                <p
                    rend="CI"><milestone unit="E4"
                    xml:id="FR.12"/> Sub curru nimium
                                    propinqua<lb/>Solis in térra domibus negata. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p rend="SO"><pb
                  n="70"/>Libelio tambien observa el propio díctámen,
                                    y lo expone con mas extension.</p>
                                <p
                    rend="CI"><milestone unit="E4"
                  xml:id="FR.13"/> At media est,
                                    Phoebi semper subjecta calori.<lb/>Non ergo preso tellus
                                    consurgit aratro;</p>
                                <p
                    rend="CI">Nec frugum segetes prebent nee pabula terroe.<lb/>Non
                                    illic colit arva Deus; Baccusve, Ceresve<lb/>Nulla nec exultas,
                                    habitant animalia parteis. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p
                    rend="SO">San Agustin y otros Filósofos de aquellos tiempos
                                    opinaron lo mismo; pero si se atiende à lo que escribieron los
                                    mas célebres Geografos è Historiadores, y observamos algunas
                                    descripciones que nos dán, es preciso creer que escribían lo que
                                    no sentían. La Etiopia, la Arabia feliz, las costas del mar de
                                    las Indias, la Isla Trapobana; Ofir, &amp;c. estaban segun
                                    refieren muy pobladas, y estas están en la zona torrida. Los
                                    viageros antiguos y los modernos han probado que esos climas no
                                    son ni han sido funestos à los hombres. Los calores no son en
                                    ellas tan excesivos como han pensado los que no la han saludado
                                    como el Argonauta; y las observaciones del célebre Casini,
                                    hechas con el Termometro hacen ver que los calores ordinarios
                                    debaxo de la misma línea no son mayores que los que se
                                    experimentan en Paris ni Madrid, sin embargo de ser reputados
                                    por templados. Halley y otros observadores que han vivido algun
                                    tiempo entre los Tropicos, han hallado una variacion muy corta
                                    en la elevacion del mercurio en el Barometro, siendo asi que en
                                    las regiones septentrionales es de dos y tres pulgadas. En Siam,
                                    los Jesuitas, en la latitud de 15 grados la observaron de 26
                                    grados en el termometro de Hubin, desde el mayor frio de
                                    Invierno hasta el mayor calor del Estío. En Batavia, aunque en
                                    un clima bastante cálido, en los 60 grados de latitud fué monor
                                    el exceso de calor en comparacion al mayor frio. Malaca, con
                                    estár en dos grados de latitud, es un pais bastante templado. De
                                    todo esto se dexa inferir que es habitable la tierra por la
                                    parte que se considera mas acometida del calor; y estas mismas
                                    reflexiones deben servir de prueba de ser habitable en los <pb
                    n="71"/> extremos opuestos, cuales son los polos por mas que
                                    se consideren extremadamente frios. Es indisputable, que el
                                    Supremo Autor que todo lo crió con peso, medida y proporcion,
                                    debió equiparar los calores de la línea con los fríos del polo:
                                    Por consiguiente, si los paises mas calientes son habitables,
                                    deben serlo tambien los polares.</p>
                                <p>Los antiguos creyeron incapaces de habitarse los círculos
                                    polares, como se dexa ver en los siguientes versos de Diógenes
                                    Laercio:</p>
                                <p><milestone
                    unit="E4"
                    xml:id="FR.14"/> Frigus iners illic habitat
                                    palorque, tremorque ae jejuna fames. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p
                    rend="SO">Macrobio dá à entender lo mismo quando dice:</p>
                                <p><milestone
                    unit="E4"
                    xml:id="FR.15"/> Torpor ille glacialis, nec
                                    animali nectragi vitam ministrat. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p
                  rend="SO">y Horacio en los siguientes:</p>
                                <p rend="CI"><milestone
                    unit="E4"
                    xml:id="FR.16"/> Pigris ubinulla
                                    campis <lb/>Arbor aestiva recreatur aura. <milestone
                    rend="closer" unit="E4"/></p>
                                <p
                    rend="SO">Sin embargo, sabemos que mucho mas allá hay paises
                                    habitados. Asi como el Autor Supremo ha inspirado à los
                                    habitantes de los paises mas frios los medios con que deben
                                    guarecerse, lo mismo acontecerá con los de los mismos polos. Del
                                    mismo modo en los terrirorios mas cercanos à la línea ha
                                    dispuesto las freqüentes lluvias, habrá en las regiones no
                                    conocidas proporcionado otros medios para habitarlas.</p>
                                <p>En Germanopolis en Pensilvania, latitud solo de 40 grados, el
                                    frio hizo baxar el mercurio en el Barometro à 173 y medio. En
                                    París se ha visto bajar à 8 grados en el termometro en los años
                                    1709 y 1716. En Leiden baxó hasta el 5, y en Utrec una division
                                    mas abajo. El año de 1731 fué tan excesivo el frio en Ubsal, que
                                    hizo baxar el espíritu de vino à 124. Mapertuys estuvo todo un
                                    Invierno baxo el círculo polar boreal con toda la tripulacion de
                                    su navio. Con esto, y otras muchas reflexîones naturales que se
                                    pueden hacer, debe inferirse que toda la faz de la tierra es
                                    habitable, y que <pb
                    n="72"/> en todas partes ofrece naturaleza
                                    recursos para subsistir la especie humana. Ni habrá razon para
                                    creer que subsitan en los paises mas frios las plantas y
                                    animales para que vivan en ellos los hombres. Y asi como à los
                                    animales los viste naturaleza con respecto al frio, asi
                                    igualmente franqueara al hombre arbitríos para guarecerse de él.
                                        <milestone
                    rend="closer" unit="E3"/></p>
                                <p><milestone unit="MT"
                    xml:id="FR.17"/> Quisiera haber satisfecho
                                    la curiosidad de Vms. si no lo hubiese conseguido, perdonarán
                                    mis pocos alcances; y si subsiste el Periódico, y Dios me diera
                                    vida, algun dia se volverá tocar este punto.</p>
                                <p>Tendría desde luego mucha complacencia en que se sirviesen los
                                    curiosos ilustrar este papel del Argonauta con pensamientos
                                    nuevos, tanto en prosa como en verso, sin que obste el haber
                                    dicho en el prospecto que sería obra de una sola mano.</p>
                                <p>Digo esto, y lo he pensado asi, porque juzgo que no podré yo
                                    tocar todas las teclas. Estoy seguro que cada uno como maestro
                                    en su exercicio podrá profundizar mas que yo, y por consiguiente
                                    adelantar sobre lo que yo escribiere, y otros hubieran
                                    producido.</p>
                                <p>Mi fin es que se produzcan pensamientos útiles à las Artes y
                                    Ciencias; y por tanto, aunque no todos salgan de mi caletre,
                                    creo que el Señor Pùblico apreciará que los inserte en él.</p>
                                <p>Es quanto puedo decir à Vms. solo me resta darles las gracias por
                                    el favor que les merezco, y rogar à nuestro Señor guarde su vida
                                    muchos años. <milestone
                    rend="closer" unit="MT"/></p>
                                <p
                    rend="BU">El Br. Argonauta. <milestone rend="closer"
                    unit="E2"/>
                                    <milestone rend="closer" unit="E1"/></p>
                                <p/>
                            </div3>
                        </div2>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
        <body
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                        <ab> 1-09<lb/>
                            <seg
                synch="#FR.1" type="E1"><lb/>
                                <seg
                  type="U1">N. 9</seg>
                                <seg type="MO"><seg synch="#FR.2"
                  type="ZM"> Ridiculum acri dulcius.
                                    </seg></seg>
                                <seg
                  synch="#FR.3" type="E2"><lb/>
                                    <seg
                    type="U2">XVIII.</seg>
                                    <seg synch="#FR.4"
                      type="E3">
                                        <seg synch="#FR.5"
                        type="AE"> Tres dias despues que el
                                            Argonauta habia llegado à Madrid del otro mundo,
                                            encogido por una fuerte melancolía que le acribillaba,
                                            salió à pasear con un Amigo: viéndole éste tan taciturno
                                            y macilento, procuraba llevarlo à los parages de mas
                                            concurrencia, como à la Puerta del Sol, Prado, Plaza
                                            Mayor, &amp;c. mas él en sus tres de que no habia de
                                            dexar el tono triste con que habia salido; de modo, que
                                            el amigo casi enfadado le dixo: A este andar, en breves
                                            dias llevaremos à Vm. à Zaragoza, y sin quizá enjaulado
                                            como à D. Quixote: hombre de Dios ò del Diablo, ¿qué
                                            tiene Vm. que nada le divierte? Encogióse de hombros, y
                                            dió con esto la respuesta. Llevólo luego à una casa de
                                            gente de broza en uno de los barrios de la gente del
                                            bronce: entróle en una casa donde habia un bayle de
                                            candil, guitarra pandereta.Vamos à ver, le dixo, si con
                                            esto se le quita esa hipocondría. Baylaban cabalmente
                                            unas seguidillas, las que no disgustaron al paciente. Al
                                            concluir gritaron todos como es costumbre, bien parado,
                                            bien parado. Al oír esto le entró tal corriente de risa,
                                            que fué por demás. Ya que se hubo sosegado, preguntóle
                                            el Amigo que de qué se reía. Del bien parado, respondió,
                                            cosa que para mí es tan nueva como la lengua siria, que
                                            jamás he oido. A renglon seguido preguntó qué bayle era
                                            aquel. El amigo sorprendido, pasmado y admirado dixo:
                                            ¿Qué Vm. no ha oido nunca las seguidillas boleras? Pues
                                            esas son. A esto agar-<pb
                        n="66"/>ró de nuevo la risa,
                                            pero con tal fuerza, que les fué preciso desocupar el
                                            puesto antes que se levantáse un temporal de los que
                                            suelen acontecer en semejantes parages, porque à un
                                            decir Jesus levanta un Manolo la mano, dá un manoton al
                                            candil, allá ván los truenos y lluvia de
                                            garrotazos.<lb/> Ya que se hallaron en la calle observó
                                            el amigo que el enfermo estaba un poquito mejor. A esto
                                            preguntó el Argonauta, ¿estas boleras de donde han
                                            venido? De los infiernos: qué sé yo de donde barrabás
                                            han salido. Supongo, que solo se cantarán y bailarán
                                            entre gente de esta catadura. No por cierto: No es en el
                                            dia marcial la que no las sabe cantar y baylar, sin
                                            separar las de más fuste. ¿Qué dice? Lo que oye. Las
                                            niñas del dia, el primer son y bayle que aprenden es el
                                            Bolero con el bien parado, y el manejo de las
                                            castañuelas. ¿Será creíble? ¿Qué tiene? ¿Ha oido Vm.
                                            alguna cosa del otro jueves? A mí se alegran hasta los
                                            entrecijos. Tambien me han gustado, y sobre todo aquello
                                            de bien parado. Pues en esto está el golpe y la finura,
                                            de modo que en parando ambos al punto que acaba el
                                            estrivillo, todo el mundo se reconcomia, y viene la
                                            celebracion. Si Vm. fuese à la Comedia, vería que el
                                            patio las hace repetir dos ò tres veces, y que el
                                            palmetéo es general. A la verdad, es cosa digna de toda
                                            atencion. Advierta Vm. que con las seguidillas ha venido
                                            tambien el peinado à lo bolero . . . . . Perdone Vm.
                                            ¿qué estos lazos de diferentes colores que llevan las
                                            Señoras en la cabeza à manera de mulas de carro, ò del
                                            toro de San Marcos, son à lo bolero? Pues. Tambien es
                                            del gremio la banda, los flecos en toda pieza, y otras
                                            mil monaditas muy graciosas que Vm. irá viendo. Se ha
                                            cundido el bolero de tal modo que ya no se oye más que
                                            Bolero y bien parado. Vm. tenga por cierto que à lo
                                            menos los fabricantes de flecos han hallado una mina con
                                            esta moda. Mañana verá Vm. en el Prado Señora que gasta
                                            tres andanas, pero tan saladas como las seguidillas.
                                            Bello, con esto me reiré mucho. Vamos claros, amigo,
                                            ¿qué le parecen à Vm. las se-<pb
                        n="67"/>guidillas y
                                            todo lo que se llama bolero? Porque según entiendo es
                                            una grande friolera.<lb/> En mi sentir son
                                            rechusquísimas y desde luego andaría algunas leguas por
                                            oírlas cantar, y verlas baylar bien: es mucho cuento,
                                            mas me divierten que la mejor Aria de la Galli. Tenga
                                            Vm. por cierto que serán muy pocos los que no sean de mi
                                            dictámen. Por lo que mira à los flecos, ringuirrangos de
                                            las cintas, y variedad de colores, ofrecen un golpe de
                                            vista mas deleytable que ninguna otra moda. ¡Qué bien
                                            sienta un fleco negro en la ropa blanca! Prueba de que
                                            es cosa de gusto, ya los hombres han dado tambien en
                                            usarlos.<lb/> De aí infiero yo que tambien estos son
                                            bolos. Ningun sugeto de razon ni Señora de juicio
                                            aprobará semejante churrasquería. No diga Vm. eso, es en
                                            el dia un sacrilegio hablar en contra de un uso tan
                                            generalmente establecido.Yo lo creo, mas no puedo menos
                                            que decirle, que el que gusta de semejantes paparruchas,
                                            tiene los cascos mas vacíos que el Caballero de la
                                            triste figura quando enristró con los molinos de
                                            viento.<lb/> Dexemos esta conversacion. Ya que à Vm. no
                                            le quadran dexe vivir à cada uno con su locura. Es mucha
                                            verdad, por mas que locura la tengo; lea Vm. la Historia
                                            de España, à ver si encuentra que tales usos se
                                            conocieron jamás.<lb/> Para historias estamos. No hay
                                            mas que vestir al uso y comer al gusto. Donde fueres has
                                            como vieres. Vm. vé que acá el bolero es el signo
                                            reynante, déxese de boberías, y puesto que le gusta,
                                            calle y viva con todos.<lb/> Sí me agrada y divierte,
                                            pero del mismo modo que las comedias de figuron.<lb/>
                                            Cuidado si vá à alguna visita no se le escape alguna de
                                            estas cuchufletas porque, quando menos saldrá como
                                            Sancho Panza de la venta.<lb/> Mientras no se hable de
                                            bolero estaré callado como un pu . . . . . Mas en
                                            nombrando solo la voz le caigo, sea quien se fuere.
                                            ¡Buen desatino! Séalo en hora buena, no he de parar
                                            hasta que haga que D. Silverio enseñe à su <pb
                    n="68"/>mono las boleras, y lo vista tambien à lo bolero.
                                            Hombre, à Vm. se le ha dislocado el sentido. Peor es
                                            esto que todas las aventuras de don Quixote. Dígame
                                            luego qué conseguirá.<lb/> Yo me entiendo, y de no se lo
                                            hago al burro del Señor Paco. ha, ha . . . . . Buena vá
                                            la danza, Doña Catalina. Tambien esto me ha gustado:
                                            ayer lo leí en el diario. Pues tambien eso son boleras.
                                            Estas son las que convenían. Calle Vm. por Dios, mire
                                            que si le oyen dirán que ha perdido el seso.<lb/> Lo
                                            mismo dixeron de Demócrito; pero à fé mia que le conocen
                                            por un verdadero Sábio. Sobre todo, déxeme Vm. con mi
                                            tema: digo y diré à pie juntillo, mas que disguste à
                                            quantas boleras hay y ha habido en el mundo, que à todos
                                            y todas las que siguen esta moda se les voló el juicio;
                                            y que jamás se celebrará sino entre la gentalla, porque
                                            es acredidarse de poco sensato el que por un medio tan
                                            ínfimo y baxo quiere perder su crédito entre las
                                            personas de juicio maduro. Y à lo menos no lo podré
                                            llevar jamás aunque lo mande Poncio Pilatos. Aguarde Vm.
                                            que aun me falta una cosita que tambien le parecerá mal,
                                            siendo asi que es lo que mas agracia las Señoritas, y es
                                            aquel gran ramo de flores contrahechas que llevan en la
                                            cabeza, y el que à muchas por esdrúxulos se les puede
                                            ver la cara, porque la tienen cubierta por el pelo. Algo
                                            he visto de eso, pero me hace tanta gracia como la
                                            cabeza mondada de los moros. Parece que Vm. es poco
                                            amigo de novedades: los hombres y las mugeres son en
                                            todo amigos de variar, y pretender quitar esto es lo
                                            mismo que pensar agotar el mar.<lb/> Dígole à Vm. que
                                            las Españolas y Españoles antiguos no entraron en
                                            semejantes modas, y por cierto que eran la admiracion de
                                            todo el universo. Roma y Esparta eran de un mismo modo
                                            de pensar, y asi declamaré siempre contra tan
                                            descomunales abusos. </seg>
                                    </seg><lb/>
                                    <seg
                    type="U3">Carta de un curioso al argonauta</seg>
                                    <seg
                    synch="#FR.6" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.7"
                    type="LB"> Muy Señor mio: <lb/> Ayer tuve
                                            una larga disputa con un Amigo: éste defendía que no era
                                            habitable toda la tierra, y yo sostenía que sí. Nos
                                            calentamos de tal manera, que pareciamos dos de los mas
                                            tenaces ergotistas: hasta hubo aquello de propasarnos à
                                            palabras nada corteses, y gracias à que llegó vn (sic.)
                                            tercero, que si no Dios sabe en lo que hubiera Parado la
                                            funcion. Viéndonos este en tan fatal disposicion, nos
                                            tranquilizó diciéndonos que todo se reducía à que se
                                            consultase el punto con Vm. Nos convenimos à tomar este
                                            medio, y asi ocurrimos à Vm. suplicándole nos diga su
                                            sentir.<lb/> N. S. À Vm. Ms. As. &amp;c. </seg>
                                    </seg>
                                    <lb/>
                                    <seg
                    type="U3">Respuesta</seg>
                                    <seg synch="#FR.8"
                    type="MT"> Muy Señores mios: <lb/> Confesando
                                        antes mi insuficiencia, voy à satisfacer el deseo de Vms.
                                        segun lo que ofrezcan mis fuerzas. </seg><lb/>
                                    <seg
                    synch="#FR.9"
                      type="E3"> La mayor parte de los antiguos
                                        creyeron que solo eran habitables los climas medios, ò las
                                        zonas templadas. Ovidio, hablando de las zonas, dice.<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.10"
                      type="E4"> Quarum quae media est, non
                                            est habitabilis astu. </seg><lb/> Esto es, que de
                                        aquellas la media no es habitable por el calor. <lb/> Lo
                                        mismo dice Virgilio, aunque con un aire más pomposo:<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.11"
                      type="E4"> Quarum una corusco semper
                                            Sole rubens, et torrida semper ab igni. </seg><lb/>
                                        Horacio era de la mísma opinion, aunque lo dixo con las
                                        acostumbradas imágenes de que usaba.<lb/>
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                      synch="#FR.12"
                      type="E4"> Sub curru nimium
                                            propinqua<lb/>Solis in térra domibus negata. </seg><lb/>
                                        <pb
                      n="70"/>Libelio tambien observa el propio díctámen, y lo
                                        expone con mas extension.<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.13"
                      type="E4"> At media est, Phoebi semper
                                            subjecta calori.<lb/>Non ergo preso tellus consurgit
                                            aratro;<lb/> Nec frugum segetes prebent nee pabula
                                            terroe.<lb/>Non illic colit arva Deus; Baccusve,
                                            Ceresve<lb/>Nulla nec exultas, habitant animalia
                                            parteis. </seg><lb/> San Agustin y otros Filósofos de
                                        aquellos tiempos opinaron lo mismo; pero si se atiende à lo
                                        que escribieron los mas célebres Geografos è Historiadores,
                                        y observamos algunas descripciones que nos dán, es preciso
                                        creer que escribían lo que no sentían. La Etiopia, la Arabia
                                        feliz, las costas del mar de las Indias, la Isla Trapobana;
                                        Ofir, &amp;c. estaban segun refieren muy pobladas, y
                                        estas están en la zona torrida. Los viageros antiguos y los
                                        modernos han probado que esos climas no son ni han sido
                                        funestos à los hombres. Los calores no son en ellas tan
                                        excesivos como han pensado los que no la han saludado como
                                        el Argonauta; y las observaciones del célebre Casini, hechas
                                        con el Termometro hacen ver que los calores ordinarios
                                        debaxo de la misma línea no son mayores que los que se
                                        experimentan en Paris ni Madrid, sin embargo de ser
                                        reputados por templados. Halley y otros observadores que han
                                        vivido algun tiempo entre los Tropicos, han hallado una
                                        variacion muy corta en la elevacion del mercurio en el
                                        Barometro, siendo asi que en las regiones septentrionales es
                                        de dos y tres pulgadas. En Siam, los Jesuitas, en la latitud
                                        de 15 grados la observaron de 26 grados en el termometro de
                                        Hubin, desde el mayor frio de Invierno hasta el mayor calor
                                        del Estío. En Batavia, aunque en un clima bastante cálido,
                                        en los 60 grados de latitud fué monor el exceso de calor en
                                        comparacion al mayor frio. Malaca, con estár en dos grados
                                        de latitud, es un pais bastante templado. De todo esto se
                                        dexa inferir que es habitable la tierra por la parte que se
                                        considera mas acometida del calor; y estas mismas
                                        reflexiones deben servir de prueba de ser habitable en los
                                            <pb
                      n="71"/>extremos opuestos, cuales son los polos por
                                        mas que se consideren extremadamente frios. Es indisputable,
                                        que el Supremo Autor que todo lo crió con peso, medida y
                                        proporcion, debió equiparar los calores de la línea con los
                                        fríos del polo: Por consiguiente, si los paises mas
                                        calientes son habitables, deben serlo tambien los
                                        polares.<lb/> Los antiguos creyeron incapaces de habitarse
                                        los círculos polares, como se dexa ver en los siguientes
                                        versos de Diógenes Laercio:<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.14"
                      type="E4"> Frigus iners illic habitat
                                            palorque, tremorque ae jejuna fames. </seg><lb/>
                                        Macrobio dá à entender lo mismo quando dice:<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.15"
                      type="E4"> Torpor ille glacialis, nec
                                            animali nectragi vitam ministrat. </seg><lb/> y Horacio
                                        en los siguientes:<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.16"
                      type="E4"> Pigris ubinulla campis
                                            <lb/>Arbor aestiva recreatur aura. </seg><lb/> Sin
                                        embargo, sabemos que mucho mas allá hay paises habitados.
                                        Asi como el Autor Supremo ha inspirado à los habitantes de
                                        los paises mas frios los medios con que deben guarecerse, lo
                                        mismo acontecerá con los de los mismos polos. Del mismo modo
                                        en los terrirorios mas cercanos à la línea ha dispuesto las
                                        freqüentes lluvias, habrá en las regiones no conocidas
                                        proporcionado otros medios para habitarlas.<lb/> En
                                        Germanopolis en Pensilvania, latitud solo de 40 grados, el
                                        frio hizo baxar el mercurio en el Barometro à 173 y medio.
                                        En París se ha visto bajar à 8 grados en el termometro en
                                        los años 1709 y 1716. En Leiden baxó hasta el 5, y en Utrec
                                        una division mas abajo. El año de 1731 fué tan excesivo el
                                        frio en Ubsal, que hizo baxar el espíritu de vino à 124.
                                        Mapertuys estuvo todo un Invierno baxo el círculo polar
                                        boreal con toda la tripulacion de su navio. Con esto, y
                                        otras muchas reflexîones naturales que se pueden hacer, debe
                                        inferirse que toda la faz de la tierra es habitable, y que
                                            <pb
                    n="72"/>en todas partes ofrece naturaleza recursos
                                        para subsistir la especie humana. Ni habrá razon para creer
                                        que subsitan en los paises mas frios las plantas y animales
                                        para que vivan en ellos los hombres. Y asi como à los
                                        animales los viste naturaleza con respecto al frio, asi
                                        igualmente franqueara al hombre arbitríos para guarecerse de
                                        él. </seg><lb/>
                                    <seg
                    synch="#FR.17" type="MT"> Quisiera haber satisfecho la
                                        curiosidad de Vms. si no lo hubiese conseguido, perdonarán
                                        mis pocos alcances; y si subsiste el Periódico, y Dios me
                                        diera vida, algun dia se volverá tocar este punto.<lb/>
                                        Tendría desde luego mucha complacencia en que se sirviesen
                                        los curiosos ilustrar este papel del Argonauta con
                                        pensamientos nuevos, tanto en prosa como en verso, sin que
                                        obste el haber dicho en el prospecto que sería obra de una
                                        sola mano.<lb/> Digo esto, y lo he pensado asi, porque juzgo
                                        que no podré yo tocar todas las teclas. Estoy seguro que
                                        cada uno como maestro en su exercicio podrá profundizar mas
                                        que yo, y por consiguiente adelantar sobre lo que yo
                                        escribiere, y otros hubieran producido.<lb/> Mi fin es que
                                        se produzcan pensamientos útiles à las Artes y Ciencias; y
                                        por tanto, aunque no todos salgan de mi caletre, creo que el
                                        Señor Pùblico apreciará que los inserte en él.<lb/> Es
                                        quanto puedo decir à Vms. solo me resta darles las gracias
                                        por el favor que les merezco, y rogar à nuestro Señor guarde
                                        su vida muchos años. </seg><lb/> El Br. Argonauta. </seg>
                            </seg><lb/>
                            <lb/></ab>
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