El Censor: Discurso CLXIII

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Discurso CLXIII

Citação/Lema

Contra Laevinum, Valeri genus, unde superbus
Tarquinius regno pulsus fuit, unius assis
Non unquam pretio pluris licuisse, notante
Iudice; quem nosti populo: que stultus honores
Saepe dat indignis, & famae servit ineptus.

Horat. I. Sat. VI. v. 12.

Empero por Levino el descendiente
De aquel Valerio, que arrojó del trono
Al soberbio Tarqueinio, no daria
Un cornado ni aun el mismo Pueblo:
El Pueblo que tu sabes quántas veces
Da necio a los indignos los honores,
Qual se dexa llevar de un nombre vano.

Nível 2

Metatextualidade

Si la nobleza desnuda de mérito há dado lugar a pensamientos tan ingeniosos como los que he recogido en mi Discurso antecedente; quando se halla ademas acompañada del vicio, es un asunto, ya se dexa conocer, todavía mas fértil. He aquí otros dos diálogos que he formado de algunos de los que he leido, ú oido con otros que á mí se me han ocurrido.

I.

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Diálogo

¿Con que te atreves tú á competir conmigo? . . . . . ¡Y por qué no he de atreverme? ¿En que me eres superior, sino en ese orgullo y vanidad? ¡Por ventura son títulos esos que deban causarme respeto? ¡Un hombre que vive del sudor de su rostro! . . . . . ¿Y qué? es mejor vivir desvergonzadamente de la limosna y de la estafa? ¿Es mejor abatirse á las mas viles sumisiones, y á la adulacion, por pasar una vida holgazana servil y bribona, que vivir libre y honradamente del trabajo? Al trabajo le canoniza Dios: la ociosidad es la verdadera vileza. Mejor es comer y beber, y mostrar á la propia conciencia el fruto de la labor, que viene de la mano de Dios. ¡Un vil! . . . . . Pude serlo un tiempo por derecho civil: pero este derecho pende enteramente de la voluntud del Soberano que le ha derogado en esta parte. Tú lo eres por derecho natural, que el Monarca ni puede ni quiere derogar. ¡Un hombre que no está seguro de no morir en una horca! . . . . . Sin duda puede sucederme esa desgracia si Dios me dexa de su mano; pero con todo, estoy menos expuesto que tú a ser ajusticiado por ladron. ¿Sabes con quién hablas? ¿Te engries por ser rico? ¿Sabes que soy noble, y de ilustre sangre? . . . . . Yo no trueco mi plebeya riqueza por tu ilustrísima laceria. Mas rendimientos tributan los nobles como tú á los ricos como yo, que éstos á los nobles. Una porcion de hidalguísimos me estan sirviendo en los ministerios mas baxos. Mas vale un humilde con lo suficiente, que un ilustre que se muere de hambre. Mas pierden los linages generosos. En mesa estéril, y una media rota,
Que puestos en oficios trabajosos. Sin pan ni carne no se sustenta bien la sangre.

II.

Nível 3

Diálogo

Soy mejor que tú . . . . . ¡Desgraciado de mí! ¡Luego yo soy el peor del mundo! Si me lo hicieras creer, me moriria de pena. Pero mira que acaso te engañas. Pregunta á la nacion ¿á quál de los dos estima en mas ? ¿quál querria perder ántes, á quál rescataria primero, y quánto daria por tu rescate y por el mió? Anda ahí que eres un hombre nuevo . . . . . Calla necio, no me gruñas, que hago favor á tu clase. Pues os vais arruinando los antiguos, conviene que entremos otros de refresco á reemplazaros, para que no se extinga la nobleza. Si no fuera por este recurso contra los estragos de la vinculacion y del luxo, pobreza, celibato, costumbres, y degradacion de la especie que ocasiona en vuestra clase, ya no habria un noble. Soy nuevo: eso es decir que vine al mundo ántes que mi fortuna: que esta es obra mia: que mis acciones no son imitadas sino imitables: que soy original, no copia; y que soy cabeza, no miembro. Soy nuevo: es verdad. Soy el primero de mi linage; tú eres el último del tuyo. ¿Quál es mejor engendrar o corromper? ¿En dónde harás tú tus pruebas? . . . . . ¿En dónde? En la campaña, en la biblioteca, en el tribunal, en el gabinete. Estas sí que son verdaderas pruebas, y no esas otros que apénas merecen, el nombre de presunciones. El que tiene un buen bolsillo no necesita pedir prestado á ningun pariente ó amigo, ni robar. Vacio debe estar de acciones propias, quien recurre á las agenas. No tienes armas . . . . . Mas quiero no tenerlas, que dar motivo á que pregunten por que razon las tengo. La verdadera gloria consiste en merecer la gloria. Porque esas honras vañs ese ouro puro Verdadeiro valor náon dá da gente
Melhor é merecellos sem os ter,
Que possuidos sem os merecer.  . . . . .  Que el premio aunque es forzoso dalle, Mas vale merecerle, que alcanzalle. Eres un hombre baxo . . . . . Seré todo lo que te agrade, con tal que no sea lo que eres. Mas mira que te engañas: yo no soy baxo: éralo; pero me he levantado ya á una altura á que no te levantarás tú seguramente. Solo en el trastorno de las cosas pudiste haberte elevado á esa dignidad . . . . . Tú envidias las dignidades, á que me han elevado mis méritos. ¿Por qué no envidias las Fatigas y trabajos que me han costado ? Yo no he llegado a ellas sino, por una larga y penosa carrera: y tu quisieras de un salto haberte colocado en ellas desde la cuna. Si; sin duda: el mundo va a dar un estallido: es menester que las cosas estén terriblemente trastornadas para que un hombre como yo, que desde que tuve uso de razon me he ocupado siempre en servicio del Público haya llegado á mandar en tí, que toda tu vida estas acostumbrado á servirte de el. Eres mal nacido . . . . . Oh! eso no, por vida mia: nada me ha quedado por nacer, y mi madre tuvo un parto felicísimo. Yo he nacido como nacen los mayores Príncipes, y esto quando nacen bien. Tu padre fue Sastre, tu avuelo Zapatero, tu bisavuelo Zurrador . . . . . Si: mas yo no los trueco por un padre pérfido, por un avuelo adúltero, por un bisavuelo ladron, a nadie se debe alabar ni reprehender por lo que hicieron ni por lo que fuéron otros. Sí los hijos hubieran de ser castigados por las faltas de sus padres, acaso deberias: tu perder la cabeza. Sin duda que no sabes quien soy yo: no me conoces . . . . . Si tú te conocieras tan bien como te conozco; me parece que te ahorcarias. Mira que soy noble de nacimiento . . . . . Por cierto que haces bien en advertírmelo: porque ciertamente no caeria en ello. Tanto es lo que lo disimulas. Pero dime: ¿Son como tú todos los nobles ? Si lo son, me alegro, de haber nacido plebeyo. Si son mejores, luego tú no eres de ellos. Si la nobleza significa virtud; mientes: si no; la desprecio. Yo he nacido plebeyo y me he hecho noble: y tú has nacido noble; pero ya no lo eres ¿Cómo ha de ser noble quien ni aun es hombre? El constitutivo de hombre no está en el cuerpo, en que no se distingue de los brutos. El que no hace uso de su razon: el que no hace sino comer, estercolar, dormir, vejerar, y propagar, es un bruto de dos ó de quatro pies. Pues un ignorante, aunque se alabe
No es mas que el bruto, y si es, el no lo sabe.

Nível 4

Citação/Lema

Quid enim homo sine litteris reputatur? Dice S. Augustin. Numquid non bos, non asinus, non equus, vel unulus, quibus non est intellectus?
Pero si a esto añade el ser vicioso o opresor, es entónces un bruto feroz, un oso, un javalí . . . . . ¿Con que aun me disputas mi nobleza? . . . . . Dices bien: es mucho atrevimiento este. No: yo quiero hacerte justicia: eres un anso, un rocin, ó mas bien un oso, un jabalí, pero en todo caso muy noble. ¿Estás ya satisfecho? Yo soy un hombre conocido, distinguido, ilustre . . . . . Mas cuenta te tuviera estar confundido entre la multitud. Si la nobleza es algo, es sin duda una señal con que se hace mas notable y aborrecido lo malo. Las manchas en el sayal tosco no se perciben: en la púrpura son suma fealdad. Tengo privilegios, rentas, regalias . . . . . El Rey que te las ha dado á ti, puede igualmente dármelas á mí; pero no puede darte las prendas que me ha dado á mí, y que á ti te ha negado la naturaleza. En un día podrá hacer ciento como tú; pero en cien años deseara hallar uno como yo. En fin, tú y yo esto somos: Lo que soy, ser no puedes:
Lo que eres tú, qualquiera
. . . . .  Mi Familia es antiquísima: cuenta mas de 600 años . . . . . Por eso caduca ya: la mia que es nueva, está ahora en todo su vigor. Tú tienes un árbol antiguo; el mio es nuevo: yo mismo le he plantado; pero ya da frutos. Ese tuyo aunque alto y grueso, ya se secó: es un leño, es un tronco estéril que ya no da honor a la selva. ¿Y quién sabe si en su larga edad ha dado tantos frutos como el mio? ¿Cómo no? He aquí los retratos de mis mayores . . . . . Jamas he leido tales nombres ni en la Historia general, ni en las particulares . . . . . ¿Pero dime, has heredado de ellos esas propiedades que tienes? si las heredaste: muy malos fuéron; si no; ¿por qué no te glorias solamente de aquellos de quienes las tomaste? . . . . . Repara quantas rentas me han dexado . . . . . Ni por eso los estimo en mas. Antes, si es cierto que la inocencia ha sido las mas veces víctima de la injusticia, y que el fraude, la bolencia, la adulacion, la prostitucion, la infidelidad se hiciéron en el mundo mas cabida, que el candor y rectitud de costumbres, desde luego digo que los mios fuéron mejores . . . . . Mira que hubo entre ellos Magistrados, Generales, Obispos . . . . . Si no me pruebas que fuéron buenos, te diré que los puestos y riquezas fueron muchas veces premio de los crímenes. La historia nos presenta frequentemente el triunfo del vicio y la opresion de la virtud. ¡A quántos indignos nos ofrece ella elevados! ¡A quántos beneméritos puestos debaxo de sus pies! Outros tambem há grandes & abastados Sem ninhum tronco ilustre donde venhaon:
Culpa de Reis, que as vezes a Privados
Daon mais que á mil, que esforzo &
saber tenhaon.
. . . . . 
En ti & nelle (Pacheco, y Belisario) veremos altos peytos
A baixo estado, vil, humilde, & escuro,
Morrer em Hospitais, em pobres leitos,
Os que ao Rey & aley serven de muro:
Isto facem os Reis quando embebidos
Nuna apariencia branda, que os contenta
Dam os premios de Ayace apetecidos
A á lengoa vana de Ulisses fraudulenta No: un D. Opas, un Conde D. Julian y otros semejantes no pueden dar honra á una familia. Pero hubo entre mis ascendientes muchos héroes . . . . . Hay mucho que decir sobre ese heroismo. Es este un nombre freqüentemente usurpado. A un sanguinolento y incendiario conquistador llama grande la pervertida opinion de los hombres. A un engañoso Político, á un Tirano le apellida Dios. ¿Pero podrás negar que fuéron hombres de verdadero mérito un Guzman, un Córdoba, un Cortés, un Pizarro? . . . . . ¿Y qué? ¿desciendes tú de ellos? ¿estás bien cierto ? Bien puedes de ese modo estar contento; porque en verdad es un gran consuelo para un paralítico el que sus antepasados hayan sido coronados en los certamenes Gimnásticos. Bien se puede pavonear una muger lagañosa, nariguda, contrahecha, zamba, juanetuda y horrenda: bien puede exígir adoraciones porque sus abuelas hayan sido lindas y garvosas, Claro está que seria notoria injusticia, negar un premio de eloquencia á un rústico analfabeto, que probase descender de Plinio, Ciceron, Sulpicio, L. Crasso, Demosthenes, Isócrates, Lisias, y Pericles en retaila. Yo por mi parte quiero mas ser un gran General, aunque mis padres hayan sido debiles y afeminados, que ser un vil cobarde, aunque Achiles, Temístocles, Scipion, César, Vivar, y Córdova hubiesen sido sin interrupcion mis avuelos. Mas quiero ser hijo de Thersites y semejante á Achiles,que siendo hijo de Achiles parecerme á Thersites. Tu familia fué una mina de varones ilustres, un manantial de acciones heroyecas; ¿pero que importa, si se ha secado ya ese manantial, si está agotada esa mina? Tuviste mayores que hiciéron grandes hazañas: sea enhorabuena; pero esas son semillas que fructificáron en mi terreno; el tuyo produce abrojos solamente. Y dime; ¿te precias en mas, te tienes por mas ilustre que ellos, ó al contrario? Si lo primero; ¿por qué gloriarte de su descendencia? Si lo secundo; ¿por qué no seré mas ilustre que tú? ¿por qué no concederme de lo mio, lo que tú te arrogas de lo ageno? Yo como ellos me basto á mí mismo; tú no tienes otro ser que el suyo. Yo brillo con el resplandor del sol: tú con el de la luna. Bien así como ellos te ilustran á ti y á tus descendientes, ilustro yo á los mios. Si no fuese Filósofo podria, lo mismo que ellos, avergonzarme de mis mayores, pero soy su gloria y la de mi posteridad. Tú podras gloriarte de los tuyos; pero seguramenre no se gloriarán de tí tus descendientes: eres la afrenta de los unos y los otros. Como los delinquents se suelen acoger á las estatuas
de los Emperadores;
andan los succesores
de vidas indecentes
de ordinario abrazados
á las de sus pasados:
y de reconocerlos por parientes
los mármoles se dan por afrentados. En fin, yo estoy cierto que si en la mano fuera de esos tus progenitores la eleccion de descendientes, te hubiera sido preferido. ¡Pero necio de mi! Yo soy mas pariente suyo que tú; llevo en su herencia una mejor parte. Tú heredaste su nombre, y acaso sus riquezas: yo sus acciones que fuéron sus mayores y mas preciosos bienes, y si de éstas y no de aquel provino su nobleza, sin duda que toda ella recayó en mí, sin que te haya cabido á tí ninguna parte. Su cuerpo formó tu figura; su exemplo me formó el ánimo: y mas parientes son los del epíritu que los de la carne. De la carne solo nace carne, y el heroismo con la nobleza, que le es consiguiente, no se comunica sinó por la imitacion que está patente á propios y extraños. Yo conozco mejor que tú á esos héroes de quienes te jactas de descender: los he tratado mas. ¿A ver sinó quién de los dos está mas instruido en su historia? Todo eso es discurrir y hablar á lo Filósofo: lo cierto es que á mí me tienen todos por un hombre distinguido; y de tí dicen que te has levantado de ayer acá . . . . . Si; pero ese respeto con que se te trata no se tributa á tí, sinó á tus mayores, y el obsequio que se te hace, espira contigo. Mi fama, que no parto con nadie, es eterna. Tu nombre se pudrirá como tu cuerpo, y si por ventura pasa mas allá de tu vida, será únicamente para atar alguna genealogía, y solo será pronunciado en algun tribunal quando se trate de la sucesion de algun mayorazgo, o del Patronato de algun Beneficio. ¿Qué se hizo del de tantos nobles poderosos como hubo en tiempo de los plebeyos Virgilio, Ciceron, Horacio, Sócrates, Homero, y uno y otro Decio? ¿Qué fué de su memoria ? Lo mismo que sera de la tuya quando la mia, como la de estos otros vaya triunfante del tiempo y del olvido, seguida de la aclamacion de los pueblos y las edades. A la edad mas distante y venidera Seré inmortal llevado, y aunque espire
No seré tuyo, ó tierra, quando muera. ¿Pero á qué recurrir á los tiempos futuros? Ahora mismo logro un nombre entre las naciones, á las quales no llegará jamas el tuyo. En nuestra patria misma disfruto una consideracion de un valor, de una naturaleza; muy superior á la que tú gozas: una consideracion, que no nace como la tuya del convenio ó predominio de los hombres. Esos mismos, que parecen despreciarme por nuevo, vienen, á pesar de su preocupacion, á tributarmela guiados únicamente de la naturaleza, que la ha reservado para disponer de ella á favor del mérito.