El Censor: Discurso CLXI

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Discurso CLXI

Citation/Devise

Nos agere hoc autem, & naturam quaerere rerum
Semper, & inuentam patriis exponere chartis.

Lucret. IV. v. 996

Mas yo sueño con esto: atento inquiero
En todas cosas su naturaleza;
Y en mis papeles exponerla quiero.

Niveau 2

Metatextualité

Hace ya mucho tiempo que no he comunicado á mis Lectores ninguno de mis sueños: y esto que no he dexado de tenerlos bien singulares, y tales que darian harto que hacer á los Oneirocríticos. A la verdad, aunque el talento de soñar ordenada y metodicamente es una gracia, que me lisonjeó siempre mucho interiormente, por figurárseme que me hace algo parecido á mi padre y á otros hombres grandes que ilustráron mi familia; temia con todo, si le exercitaba mucho, dar un pretexto especioso á los mal contentos de mis censuras para hacerme ridículo con el epiteto de soñador. Pero este título se ha hecho de un tiempo á esta parte tan glorioso, que en vez de temerle como ántes, pienso ya hacer quanto esté de mi parte para merecerle. Y he aquí porque me he determinado á publicar un sueño, que he tenido ahora últimamente.

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Récit général

Hallábame una de estas tardes un tanto desazonado y tan sin gana de ocuparme en cosa de provecho, que tomando el primer libro que se me vino á la mano, me puse á leer en él, tendido sobre la cama, por donde me le abrió la casualidad. Yo no sé si estaba ya dispuesto a dormir, ó si lo atribuya á alguna virtud soporífera del tal libro, semejante á la que en la Corte Santa del Padre Causino observó cierto Médico. El hecho es, que á cosa de dos páginas me quedé profundamente dormido, cabalmente como acababa de leer estas palabras:

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“No nos deslumbremos, sapientísimos Naturalistas, intérpretes fieles de las obras del ente infinito: una hermosísima claridad baña el gabinete donde ahora estoy escribiendo, que me hace distinguir los objetos que me rodean. ¿Qué viene á ser este fenomeno? Esa claridad es la luz. Bellamente. Sé que se llama luz la claridad; pero ¿de dónde procede esta y aquella? La luz es el fuego . . . . . pero ¿qué es el fuego? La luz es la materia etérea; pero ¿qué viene á ser esa materia? La luz es un cuerpo sutilísimo y rapidísimo; pero ¿de dónde le vienen la sutileza y rapidez? La luz es una materia luminosa . . . . . Ya lo he oido; pero esa luminosidad, ese esplendor, esa facultad de hacer visibles los cuerpos, ¿qué es, de dónde le nace, con qué impulso obra? . . . . . Ciertamente no faltará aquí alguna qualidad oculta, algun elemento sutil, o algun movimiento del Eter; pero entre tanto yo me quedo sin saber que es la luz.”

Niveau 4

Rêve

Un brevísimo rato habria pasado, quando creí hallarme sin saber como en un lugar, que no me acordaba de haber visto jamas. Arboles, plantas, aves, quanto allí veía, todo era nuevo para mi: todo era diverso de quanto ó se había presentado á mis ojos en toda mi memoria, o por las relaciones de otros había llegado á mi noticia: todo en fin me hacia comprehender que pisaba un país desconocido al resto del Universo. ¿Quien me traxo aquí? ¿Por dónde vine? ¿De qué manera? ¿Quál será mi suerte solo y abandonado en clima tan remoto? Los cabellos comenzaban ya á erizárseme sobre la cabeza de contemplar mi deplorada situacion, quando discurriendo con la vista por todas partes, reparo en una tropa de hombres, que desde alguna distancia me observaban entre medrosos y admirados. Sus extrañas fisonomías y sus trages aun mas extraño aumentáron mi temor. No obstante procurando esforzarme, y habiendo vuelto un tanto de mi primera turbacion, quise llegarme a ellos para apurar mis dudas é implorar su favor. Mas yo no sé como entorpecidas por una especie de encanto mis piernas, al primer paso que fuí a dar caí tendido en tierra, de que no sin mucha fatiga pude levantarme. Víme entónces cercado de aquella gente, que, sin contextar á ninguna de mis preguntas, me consideró inmóvil por largo espacio. Ya se me acercáron los mas atrevidos y animados; luego con su exemplo los mas cobardes. Asiame el uno de la casaca, mirábame el otro embelesado los botones: á que llevaban las hevillas la atencion, á que la espada: corria mi sombrero de mano en mano: éste le baxaba las alas, áquel se le ponia en la cabeza riéndose él mismo y hacienda reir á los demas á carcajada: y algunos seperándose apresuradamente de la tropa, volvian luego acompañados de nueva gente, que repetia sobre mí las mismas observaciones. Impaciente y receloso esperaba yo el fin de esta molesta escena, quando despues de una breve consulta, que entre sí hiciéron, ví que resolvian conducirme á la presencia de su Cazique. Porque era lo singular que hablando ellos un idioma exotico, y que me era del todo desconocido, entendia yo no obstante quanto decían con toda perfeccion, pero sin poder explicarme con ellos de otra manera que por algunas señas. Dos bárbaros de los mas robustos me tomáron al momento sobre sus hombros, y seguidos de todos los demas, me conduxéron con paso apresurado á donde debaxo de un copado árbol, y rodeado de inumerable pueblo estaba el que parecia ser el Gefe de la nacion. Nada de quanto llevaba sobre mí le quedó por examinar: mis zapatos, mis hevillas, mis medias, mis calzones, mi casaca, mi espada, mi sombrero: todo lo miró atentísimamente, y cada cosa le causaba una nueva admiracion: sobre todas mi relox, que no acertaba á soltar de las manos, principalmente despues que del modo que pude le expliqué el uso de aquella máquina. Volviéndose entónces á uno de los que mas cerca estaban de su persona, se lo alargó, como pidiéndole la explicacion de aquel prodigio.

Niveau 5

Dialogue

Debia de ser alguno de sus sabios, el qual habiéndole mirado desdeñosamente, este relox, dixo con voz grave y pausada, fué hecho de algo; porque de nada, nada se hace: y este algo aunque era capaz, de la forma de relox, carecia no obstante de ella; porque si la tuviera actualmente, claro está que ya seria relox. Estando pues indiferente para recibir varias formas, que contenia todas en potencia, y apetecia con un apetito de deseo, vino el Reloxero, y le unió la forma de relox, con lo que quedó hecho el relox. Por manera que tres cosas concurrieron á su formacion: el no ser de relox, como término abandonado; el ser de relox, como término adquirido y el sujeto que pasó de aquel no ser á este ser, que es decir, materia, forma, y privacion. Mas inmediatamente que estuvo formado se fué con Dios la privacion, y quedáron solas la materia y la forma de relox, que desde entónces son sus únicos principios constitutivos. La materia es aquel primer sujeto del qual, permaneciendo en el relox, se hizo el relox, y en el qual vendrá por fin á parar si se deshace: es una cosa que no es que, ni qual, ni quanto, ni nada de aquello por que se determina el ser del relox, ó para decirlo mas breve y mas claramente, es una cosa de la qual pudo hacerse el relox. Y como antes apetecia la forma de relox con un apetito de deseo, la apetece ahora con un apetito de complacencia. Esta forma es el acto primero de la materia, ó aquello por lo que el relox es relox: y no fué criada por el Reloxero, sino educida de la potencia pasiva de la materia, en la qual estaba contenida. Unidas pues por el Reloxero esta forma y esta materia inmediatamente, y en quanto la una es acto de la otra, y esta sujeto de aquella, forman un compuesto, que no es una mera coleccion de ambas, sino un tercer género de cosa, que se llama relox el qual señala las horas, porque tiene una virtud indicativa de ellas. Quedó el Cazique muy satisfecho con esta explicacion, y todo el mundo aplaudió con grandes demostraciones su vasto saber, y profundo conocimiento de la reloxería. Solo hubo uno, que habiendo considerado con mucha atencion el relox por largo rato: ¡0 amigos! gritó: Yo creo haber descubierto el artificio de esta máquina. Sin duda hay aquí dentro algun cuerpo comprimido ó violentamente arrollado, que á la manera de nuestros arcos quando tiramos de la cuerda, forceja por extenderse ó recobrar su primera y natural situacion: venciendo lentamente la resistencia que se opone algun otro cuerpo, comunica su movimiento á alguna ruedecita construida a una materia dura y compacta. Esta debe de estar armada en su circunferencia a unos á manera de dientes en cierto número los quales encaxando en los de otras ruedecitas, que tambien deben ser en número proporcionado, las hacen dar á cada una su vuelta en determinado tiempo, y llevar consigo esta aguja y esta flechicita que señalan las horas. Sin duda que la que lleva á la una tiene mas dientes que la que lleva á la otra, y en eso consiste el que gire esta con menos rapidéz, que aquella. Rióse mucho el Sabio al oir esta explicacion, y los demas defiriéron de modo á su autoridad, que el autor fué altamente silvado y tratado de todos con el mayor desprecio. En vano quiso con una varita, que tenia en la mano, trazar en el polvo algunas figuras para demostrar y hacer mas perceptible lo que decia. Dos ó tres no mas le prestáron atención. Atendí yo tambien y ví que si no habia acertado con el artificio en todas sus partes, habia comprehendido muy bien las principales. Y en efecto por su teoría vendria sin duda al cabo de hacer un relox, no á la verdad tan perfecto ni tan primoroso como el que yo llevaba; pero que seria de bastante uso, y no muy diferente de los primeros que se fabricáron en Europa.Pero no pudiendo el Sabio llevar en paciencia que hubiese adivinado tan bien, y que asi propalase su doctrina é insistiese en ella, se quexó tan agriamente de su atrevimiento, que, conmovido todo el concurso, iba ya el infeliz á ser la víctima de su furor, si compadecido yo entónces de su suerte no abriese el relox, y no manifestase á todos su interior. ¡Quanta fué al verle su sorpresa! Calmáronse las iras: y ya comenzaban á oirse algunas voces que aclamaban al descubridor del secreto, y pedian que despojado el Sabio de su dignidad, se revistiese de ella á este otro, ¡O tu sublime ingenio! exclamó entonces aquel disimulando su confusion, O tu que pretendes conocer mejor que yo la. naturaleza del relox: ven acá, responde á mis preguntas. Una pequeña y hermosa bola se ofreze á mis ojos, cuya superficie transparente por un lado, me dexa percibir en lo interior una agujita y una flechecita, que dando vueltas sobre otra superficie tersa y blanca. como la misma leche, me señalan las horas del dia y de la noche. ¿Qué viene a ser este fenomeno? Esa bolita es un relox. Bellamente: sé que se llama relox esta bolitas pero ¿de dónde le viene la virtud de señalar las horas? La aguja y la flecha que tiene en medio, se mueven al rededor en ciertos periodos de tiempo. Pero ¿por qué se mueven al rededor ? Es que giran sobre un punto. Muy bien; entiendo ya que moverse al rededor es girar sobre un punto pero ¿quién las hace girar? Hay una cosa dentro que las mueve. Ya lo he oído; pero ese movimiento, esa fuerza, esa facultad de hacer girar la aguja y la flecha; ¿qué es? ¿de dónde le viene? ¿de qué suerte obra? Ciertamente no faltará aquí alguna qualidad oculta, alguna virtud, alguna propiedad; pero entre tanto yo me quedo sin saber que es el relox. De esta arte desfiguraba él las concertadas razones del otro, ó fuese que no las habia comprehendido, ó que queria hacerlas ridiculas por medio de tan infame superchería. Mi indignacion fué tal, que olvidado del riesgo á que me exponia, tomando solo el partido de la verdad y de la justicia contra aquel á quien tanto parecian respetar aquellos bárbaros: hombre indigno y sin fe, quise decirle, si tu necia vanidad te ha impedido atender á la explicacion que se te ha dado de ese fenomeno, ó tu limitado alcance comprenderla; ¿por qué te atreves á hablar de lo que no entiendes, y mucho menos á censurarlo ? y si por ventura la has entendido; por qué exponerla tan siniestra y torcidamente? ¿ por qué usar de tan vil artificio para desacreditarla entre los que no la percibiéron? La reconocerá nadie en tu torpe y grosera exposicion? Sin duda no faltará en la prodigiosa máquina, que yo os hice admirar, no faltará, digo, alguna cosa, que exceda á la comprension de este ingenioso Indagador de su mecanismo.¿Pero es acaso lo mismo no saberlo todo, qué ignorarlo todo? No te dirá él tal vez de que arte ha preparado su constructor ese cuerpo, que es el principio de su movimiento, para darle la fuerza de extenderse ó desarrollarse; porque ciertamente no ha penetrado, ni verisimilmente penetrará nunca todo su secreto. No te dirá porque su posicion es tal, que resulte en la aguja y en la flecha un movimiento de la izquierda á la derecha, y no de derecha á izquierda; porque esto no tiene otra razon, que la voluntad del que la hizo.¿Pero no es saber algo, algo útil, algo que tu ignorabas, el saber que de aquella fuerza procede este movimiento: el saber de que manera, y porque medios le comunica á la aguja y á la flecha: el saber que de su proporcion con la resistencia que se le opone, y del número de ruedas, y de dientes de que estan armadas, resulta la determinada y desigual velocidad con que caminan una y otra? Yo sé que esto le pondrá en estado de hacer un uso mejor de esta máquina: de remediar algunos de los muchos desórdnes que pueden sobrevenirla; y aun de hacer una imitacion de ella, tosca sí, mas de no pequeña utilidad. Haz tu otro tanto por medio de tu materia, de tu forma, de tu privacion, de tu acto, de tu sujeto, de tu union inmediata, de tus apetitos de deseo y de complacencia, de tu virtud indicativa: y dispútale entonces en buen hora las ventajas de sus conocimientos. Pero entre tanto admira en el silencio la penetracion del que los ha adquirido, humíllate, tiembla en su presencia, y reconoce sencillamente tu ignorancia de la naturaleza del relox, que en vano procuras disimular por medio de esas pomposas y misteriosas voces, sonidos vacios de significacion, ó que solo significan lo que qualquiera sabe.
Así, digo, queria yo hablarle, quando me dispertó la congoja de no poderme hacer entender de aquellos bárbaros.