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      <titleStmt>
        <title>Número I</title>
        <author>Eugenio Habela Patiño</author>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
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          <name>Roland Bernhard</name>
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          <name>Alexandra Fuchs</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Elisabeth Hobisch</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Renate Hodab</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Julia Obermayr</name>
          <resp>Editor</resp>
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      </editionStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2010-05-21">21.05.2010</date>
        <idno type="PID">o:mws-091-87</idno>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>Habela Patiño, Eugenio: El Teniente del Apologista Universal. Madrid: Imprenta
                    de Antonio Espinosa 1788, 1-64</bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="TA">
          <title level="j">El Teniente del
                        Apologista</title>
          <biblScope type="vol">1</biblScope>
          <biblScope type="issue">1</biblScope>
          <date>1788</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
      </sourceDesc>
    </fileDesc>
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            <interpGrp type="Narrative_Darstellungsebenen">
              <interp xml:id="E1">Ebene 1</interp>
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              <interp xml:id="AE">Allgemeine Erzählung</interp>
              <interp xml:id="SP">Selbstportrait</interp>
              <interp xml:id="FP">Fremdportrait</interp>
              <interp xml:id="D">Dialog</interp>
              <interp xml:id="AL">Allegorisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="TR">Traumerzählung</interp>
              <interp xml:id="F">Fabelerzählung</interp>
              <interp xml:id="S">Satirisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="EX">Exemplarisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="UT">Utopische Erzählung</interp>
              <interp xml:id="MT">Metatextualität</interp>
              <interp xml:id="ZM">Zitat/Motto</interp>
              <interp xml:id="LB">Leserbrief</interp>
            </interpGrp>
          </ab>
        </interpretation>
      </editorialDecl>
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      <creation>
        <date when="2010-05-21">21.05.2010</date>
        <name type="place">Graz,
                    Austria</name>
      </creation>
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        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
      </langUsage>
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          <term>
            <term xml:lang="es">Filosofía</term>
            <term xml:lang="de">Philosophie</term>
            <term xml:lang="en">Philosophy</term>
            <term xml:lang="fr">Philosophie</term>
            <term xml:lang="it">Filosofia</term>
          </term>
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            <term xml:lang="es">Moda</term>
            <term xml:lang="de">Mode</term>
            <term xml:lang="en">Fashion</term>
            <term xml:lang="fr">Mode</term>
            <term xml:lang="it">Moda</term>
          </term>
        </keywords>
      </textClass>
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        <keywords scheme="cirilo:normalizedPlaceNames">
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                <name ref="http://geonames.org/2510769" type="fcode:PCLI">Spain</name>
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                    <p><milestone unit="E1"
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                    </p>
                    <div1>
                        <head>Número I</head>
                        <div2>
                            <head>Prologo.</head>
                            <p
                  rend="SO"><milestone unit="E2" xml:id="FR.2"/>
                                <milestone unit="MT"
                  xml:id="FR.3"/> Quién, quién nos los dixera,
                                amados Conclientes? Podia pasarnos por la imaginacion? Ahora, de
                                repente y sin saber como, nuestro Apologista comienza á sentir el
                                gravísimo peso que ha cargado sobre sus espaldas; y á pesar del zelo
                                que le anima por nuestra defensa, y de la destreza que forzosamente
                                ha de haber adquirido en las lides hasta aquí reñidas: se vé en la
                                precision de confesar: que el ser Apologista universal es carga, que
                                no pueden ya sufrir sus hombros por si solos, y que le es por tanto
                                indispensable tomar en su ayuda á alguno de sus clientes. Sí,
                                amigos, con esta novedad nos hallamos, y con la de : : : : : ¿Pero
                                cómo acertaré yo á decíroslo? La eleccion : : : : : ¿Me entendeis?
                                La eleccion ha recaido por su dicha en este vuestro Concliente,
                                aunque indigno. Por recibida la enhorabuena, paso á contaros el
                                como, y el quando. Es, pues, el caso, que yendo yo á dar las Pasquas
                                á nuestro Apologista, me recibió con una agradable sonrisa;
                                    <milestone
                  unit="E3" xml:id="FR.4"/>
                                <milestone unit="D"
                  xml:id="FR.5"/> y sin <pb
                  n="4"/> duda (dixo)
                                que la fortuna está hoy de buen gusto; porque en mejor ocasion no
                                podia haberte traido por aquí: esto diciendo, me dió una palmadita
                                sobre las espaldas, me cogió de la mano, hízome sentar, sentóse y
                                destosiéndose: Ya, amado Cliente (continuó), sabes, y sabe todo el
                                mundo, que desde el punto en que me vino el felicísimo pensamiento
                                de hacerme vuestro Apologista, no he perdonado medio, ni fatiga para
                                manifestar el tiernísimo amor que os profeso: una gallina, que
                                recibiendo en sí el agua, cubre con alas de piedad á sus hijuelos,
                                fomentándolos á costa del calor de su corazon; no es ciertamente
                                (aunque yo lo diga) adeqüado símbolo de lo que he hecho con
                                vosotros: no estoy arrepentido; sí bien no ha faltado entre mis
                                Clientes algun polluelo ingrato, que ha correspondido á mi ternura
                                con el <hi
                  rend="italic">pasatiempo</hi> de picotearme, y quererseme
                                subir á las barbas! En fin, soy mas bien vuestra madre, que vuestro
                                Apologista, y aunque así no fuera, camino sobre el seguro pie de que
                                    <hi
                  rend="italic">un Apologista es para cien Clientes; y cien
                                    Clientes no son para un Apologista</hi>; pero estamos en el caso
                                de que sois ya mas que los de Egipto, <pb
                  n="5"/> y aun mas que los
                                Abogados de Colegio: en cada casa tengo un Cliente, y un ciento en
                                cada esquina, aunque no se cuenten las de la Puerta del Sol; mas la
                                lástima es, que á proporcion del aumento de mi rebaño, se ha
                                aumentado tambien el de los lobos: detrás de cada mata se oculta una
                                manada de critiquillos; y si no fuera por mi vigilancia, güay! del
                                simple escritorcillo que se anduviese en flores; empero yo con todo
                                mi zelo soy un hombre solo, que no puedo acudir á tantas partes á un
                                tiempo: mis fuerzas no llegan adonde mis deseos; y por otra parte,
                                harto infeliz seria el hortolano, que empleando su vida en plantar,
                                no llegase á coger fruto alguno de sus árboles; además de que, soy
                                mortal; y segun todas las apariencias la raza de mis Clientes ha de
                                ser eterna en España: finalmente es gusto mio habilitar á alguno de
                                vosotros para que pueda ayudarme: Esto supuesto, en la eleccion no
                                he tenido mucho que titubear: todos tus compañeros han contribuido
                                con eruditas producciones á la gloria de la Patria; y tú,
                                entretanto, pareces nacido únicamente para hacer número, é indolente
                                sobre todos los indolentes, ni aun das <pb
                  n="6"/> muestras de ser
                                racional: si, en otro tiempo se distinguió el hombre de los demás
                                animales en ser animal pensador, en el dia se distingue en ser
                                animal escritor: así que, hijo mio, es necesario que vuelvas de ese
                                letargo, y al lado de tu Apologista comiences á defender á tus
                                Conclientes: ¿te encoges de hombros? ¿Arqueas las cejas? Pues en
                                verdad que no tienes porque hacerlo: no, no pretendo yo hacer lo que
                                aquellos menestrales que á título de maestros exâminados del gremio
                                de tal se están con los brazos cruzados, ó se andan con la capa al
                                hombro, y comen, beben y triunfan á costa del trabajo de los
                                oficiales, y del dinero del pobrete que tiene que pagar, aún mas que
                                el trabajo de estos, la holgazanería y señorío del maestro: el cargo
                                de Apologista universal será siempre de mi inspeccion, y de la tuya
                                por ahora, el desempeñar aquellas defensas que me parezcan fáciles,
                                y proporcionadas á tus fuerzas; con la facultad, que asimismo te
                                cometo, de declarar que este y aquel Escritor, ó estos y aquellos
                                Escritores son mis Clientes natos, de mérito, et cet. Comenzarás á
                                exercer tu cargo defendiendo la Suma Filosófica del P. Roselli;
                                    co-<pb
                  n="7"/>sa facilísima, pues estás fuera del dia con
                                defender y ensalzar la Filosofia Escolástica; y hacer esto en España
                                es cosa aun mas hacedera, que el alabar á Atenas en Atenas,
                                proverbio de las cosas fáciles: no tienes que izquierdear, lo que
                                digo se ha de cumplir al pie de la letra, sopena, no lo haciendo, de
                                ser borrado del catálogo de mis Clientes; y declaro que no te se
                                despacha título, ni exîge media-annata por no ponerte en necesidad
                                de que te empeñes para el pago, que seria lo mismo que ponerte en
                                ocasion próxîma de no portarte con la pureza y desinteres que
                                requiere un encargo tan delicado. <milestone
                  rend="closer" unit="D"/>
                                <milestone rend="closer"
                  unit="E3"/>
                            </p>
                            <p>Diciendo y haciendo echó á correr, dexándome sin mas recurso que el
                                de seguirlo con la vista: inútilmente, pues no se dignó siquiera de
                                volver el rostro á mirarme: desaparecióse en fin, y yo me quedé
                                lleno de confusion: por una parte me estimulaba á aceptar el nuevo
                                empleo la terrible amenaza de que dexaria de ser Cliente si lo
                                reusaba: añadíase el deseo de hombrearme con vosotros los demas
                                Clientes, todos Escritores; pero echaban por tierra estas
                                consideraciones lo desconocido del rumbo que debia seguir, y el
                                miedo que me <pb
                  n="8"/> ponian los critiquillos, raza de aves de
                                rapiña, que apenas oyen cantar una rana, ya están encima con pico y
                                garra abiertos: en suma yo venia siendo (y de camino aprovecharé
                                unos versecitos que oí dias pasados á un ciego) venia siendo
                                repito:</p>
                            <lg>
                                <l
                    rend="G1"><milestone unit="E3"
                  xml:id="FR.6"/> Un tierno
                                    pichoncito, al qual su madre</l>
                                <l
                    rend="GF">Por hacerlo volar le niega el cebo;<lb/>Y si bien de
                                    seguirla le espolea<lb/>Y de volar el natural deseo.<lb/>Su
                                    falta de experiencia, su ignorancia<lb/>De la region inmensa, el
                                    justo miedo<lb/>De carniceras aves lo detienen,<lb/>Con alas ya,
                                    en el nido á su despecho. <milestone
                    rend="closer"
                unit="E3"/>
                                </l>
                            </lg>
                            <p
                  rend="SO">En tales dudas se me pasó toda la mañana, y seria ya la una
                                de la tarde, quando, mas por la costumbre que por la gana de comer,
                                me encamino ácia mi casa, y apénas comienzo á subir la escalera,
                                repentinamene me siento lleno de una complacencia tan grande, que no
                                parecia sino que el corazon queria salírseme del pecho: entro en mi
                                quarto, y veo sobre una mesa la causa de una novedad tan
                                extraordinaria: veo en el libro, cuya publicacion debo defender, una
                                obra <hi
                  rend="italic">publicada con la mira de restablecer la
                                    verdadera y antigua Filosofia, digna de ser propuesta por modelo
                                    á los</hi>
                                <pb
                  n="9"/>
                                <hi
                  rend="italic">verdaderos amantes de la Filosofia Cristiana: obra
                                    en la qual se hace ver con doctrina tambien de los modernos, que
                                    la Filosofia antigua, sobre ser la mas útil y verdadera, es la
                                    única que puede conducir para el estudio de la Teología, y que
                                    el verdadero método de estudiarla es el que usan los buenos
                                    Escolásticos</hi>: Todo esto, y mucho mas ví en la Suma
                                Filosófica del P. Roselli recien comenzadita á imprimir en casa de
                                Cano. Ahora quando yo ví una obra semejante, y no me caí muerto:
                                dígase que mienten quantos han dicho, que una desmedida alegria
                                puede matar á un hombre; pero para que se verifique que no hay
                                alegria cumplida, vino á turbar mi contento el escrúpulo de que no
                                podia yo en conciencia defender la publicacion de esta portentosa
                                obra: porque segun el tenor de mi comision (decia yo) debo emplearme
                                únicamente en defensas fáciles, y el defender al P. Roselli (diga lo
                                que quiera nuestro Apologista) es cosa dificilísima, por no decir
                                imposible: porque ¿cómo no ha de serlo el defender á un Autor que se
                                propone un fin para cuya consecucion no bastan ni con cien leguas
                                las fuerzas de su ingenio? Por los dos tomos hasta aqui publicados
                                    (<hi
                  rend="italic">uti ex un-</hi><pb n="10"/><hi
                  rend="italic">gue leonem, seu ex auriculi asinum</hi>) podrá conocer
                                qualquiera que el ingenio de Roselli <hi
                  rend="italic">es sólido,
                                    elevado, metódico y claro; que su erudicion es increible</hi>, y
                                que el zelo de sus sabios Editores corre parejas con aquel ingenio,
                                y aquella erudicion; ¿pero bastarán todo el ingenio, toda la
                                erudicion, todo el zelo del mundo para restablecer la <hi
                  rend="italic">verdadera y antigua Filosofia</hi>? Ah! Por
                                nuestra desgracia estamos en unos tiempos en que la libertad de
                                pensar y elegir cada uno segun su antojo, se ha apoderado de los
                                ingenios; y es forzoso, una de dos, ó no conocer el siglo en que
                                vivimos, ó carecer de sentido comun, para dudar que el restablecer
                                la Filosofia Escolástica es empresa igual en todo y por todo á la de
                                resucitar la Caballería andante; mas entre tantos Escolásticos, ¿no
                                tendrás tú, dichosa Patria mia, un D. Quixote? Miéntras así
                                exclamaba, seguia hojeando la Suma Filosófica, y á pedir de boca
                                hallé quanto deseaba en este quadernito intitualdo: <hi
                  rend="italic">Suplemento á la Suma Filosófica: Primera salida de
                                    D. Quixote, segundo de este nombre</hi>. En este papelito, que
                                quiero leeros, vais á ver un Campeon que toma á su cargo enderezar
                                los <pb
                  n="11"/> tuertos, y desfacer los agravios hechos á la
                                Filosofia Peripatética; que no solo defiende la publicacion de la
                                Suma Filosofica; sino que por medio de ella hace triunfar á España
                                de la malignidad extrangera: vereis cubierto con el yelmo de
                                Mambrino el lenguage de nuestros Cofrades los Escolásticos: y lo que
                                es el colmo de nuestras dichas, el último punto á que pudo
                                encumbrarnos, no la liberalidad, no el favor; sí la prodigalidad, sí
                                el despilfarro de la fortuna, vereis con ocasion de la Suma
                                Filosófica, acrecentado nuestro número con una lucida tropa de <hi
                  rend="italic">sabios</hi> y no <hi
                  rend="italic">sabios</hi>,
                                como quiera, <hi
                  rend="italic">sabios gravísimos</hi> con muchas
                                campanillas de opinion, de anteojos, y de mucho tabaco: harto es
                                segun esto lo que teneis que escuchar, por lo mismo no se nos vaya
                                todo en flores, orejas alerta, que ya comienzo á manejar mi lengua.
                                    <milestone
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                  unit="E2"/></p>
                        </div2>
                        <div2>
                            <head><milestone
                  unit="E2"
                  xml:id="FR.7"/> Primera Salida de D. Quixote
                                el Segundo, aliàs El Escolástico.</head>
                            <div3>
                                <head>Capitulo Primero.</head>
                                <p
                    rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.8"/>
                                    <milestone
                    unit="AE" xml:id="FR.9"/>
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                                    <milestone unit="FP"
                    xml:id="FR.11"/> En un lugar una jornada
                                    corta de Madrid, vivia un hombre alto de cuerpo, magro de cara,
                                    nariz filosófica, y ojos hundidos: era mediano gramático, y
                                    tenia doce años de estudios de Filofia [sic] Española, y digo
                                    Española; porque (como luego veremos) ha ya dias que nuestra
                                    dichosísima Península es la depositaria de un tesoro tamaño como
                                    la Filosofia Escolástica, que es cabalmente de la que voy
                                    hablando. De estos doce años, pues, como iba diciendo, habia
                                    estudiado los seis por el P. Alcántara, y los otros seis por el
                                    P. Goudin; y en este tiempo, gracias á su ingenio pronto y vivo,
                                    y á la buena explicacion de sus Maestros, llegó á convertir en
                                    sustancia propia todo lo que segun sus respectivas escuelas con
                                    tanto acierto han escrito aquellos dos célebres Maestrazos. Con
                                    tales disposiciones, bien seguro de la victoria, jamas huyó el
                                        cuer-<pb
                    n="14"/>po á ninguno de tantos Escolares como
                                    pasaban pidiendo limosna por su lugar, y que en él, lo mismo que
                                    en todos, solian ser el coco y espantajo de los Estudiantes de
                                    capa y redecilla: bien podia qualquiera de aquellos tunantes
                                    ponerle la proposicion menos obscura, menos dudosa, menos
                                    equívoca que supiera; que sobre la marcha, como quien no hacia
                                    nada, le desmandaba veinte, ó treinta entre distinciones, y
                                    subdistinciones, que dexaban al pobrete abrumado sin saber lo
                                    que le sucedia, y sin apelacion al <hi
                    rend="italic">dices,
                                        instabis, urgebis, machacabis primò </hi>ni<hi
                    rend="italic"> secundò</hi>; porque sus distincioncitas estaban
                                    concebidas con tanta sotileza, que no era para el plato de
                                    hombre nacido el entenderlas, quanto mas el impugnarlas: En su
                                    clase, ó general no digo nada: quien haya visto un gran mastin,
                                    que acierta á pasar por una calle, y sale una caterva de gozques
                                    ladrando uno por aquí, y otro por allí, y el mastin sin dignarse
                                    de mirarlos sigue su camino; hasta que los gozques viéndose
                                    muchos, y creyendo cobardía lo que es meramente desprecio,
                                    arremeten juntos á besarle la cola: que entonces el generoso
                                    perro vuelve de repente, y dando una mano-<pb
                    n="15"/>tada á
                                    unos, y otra á otros, dexa la calle barrida de gozques y en
                                    silencio: quien esto haya visto (repito) hágase cuenta de que ha
                                    visto á nuestro hombre disputando con sus condiscípulos, que
                                    todos eran gozques para con él: en efecto, jamás ninguno se le
                                    atrevió cuerpo á cuerpo; solian al cabo de haberse juntado
                                    muchos proponerle de monton algunas dificultades; mas con un
                                    tono de voz tan sumiso, que publicaba bien el miedo de que
                                    estaban poseidos; dábales larga, y ellos, creyendo que les habia
                                    llegado la suya comenzaban á estrecharlo; pero quando mas
                                    enardecidos estaban, despues de haber tomado su polvo con mucha
                                    cachaza, hétele que revolvia sobre ellos con la ordinaria arma
                                    de las distinciones, que los dexaban sin mas recurso que el de
                                    morder de rabia los bancos. Estas habilidades acompañadas de un
                                    genio naturalmente terco, unas manos y pies incansables en
                                    hundir tablas á puros puños y patadas; y lo que es mas que
                                    todos, una extraordinaria fuerza de pulmones para argüir mucho y
                                    recio, le habian hecho el Francisco Esteban de las aulas de
                                    Filosofia: <milestone
                    rend="closer" unit="FP"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E4"/> érase, ya se dexa entender,
                                    corto recinto para el luci-<pb
                    n="16"/>miento de tantas prendas
                                    un lugar de ochocientos vecinos; hacíase de dia en dia mas
                                    necesario el buscar teatro capaz donde poder dar á conocer tan
                                    estupendos primores; quando felizmente oye decir á no sé quien:
                                    que las escuelas eran para los Escolasticos lo que los torneos
                                    para los Caballeros andantes, es decir, teatros donde el
                                    disputar y quedar vencedores era sumamente glorioso, y que del
                                    mismo modo que los Caballeros se presentaban de torneo en
                                    torneo, combatiendo freqüentemente por hermosuras que nunca
                                    habian visto, debian los Escolásticos ir de escuela en escuela
                                    haciendo alarde de su habilidad, y disputando (para mayor
                                    fineza) sobre cosas que no entendiesen: no fue menester mas que
                                    esta noticia para que se determinara á salir por esos mundos
                                    buscando aventuras á guisa de un D. Quixote Escolástico; empero
                                    antes de salir á campaña, quiso como buen discípulo tomar las
                                    órdenes de su Maestro, fué al aula á tiempo en que se trataba la
                                    qüestion de <hi
                    rend="italic">Utrum, si Dios hubiera formado un
                                        número infinito; ¿seria este número par, ó impar?</hi>
                                    Voceaba el argumentante, voceaba el que tenia la defensa, y
                                    voceaban todos tanto, que ni <pb
                    n="17"/> el Maestro entendia á
                                    los discípulos, ni los discípulos entendian al Maestro, ni el
                                    Diablo que los entendiera á todos: cansados al fin cesaron para
                                    tomar aliento, y volver con mayor fuerza á la disputa; y
                                    entonces D. Quixote dirigió la voz á su Maestro, y en breves
                                    palabras le expuso su determinacion: dixo: y el buen anciano
                                    átonito con la novedad del caso apénas creía lo que estaba
                                    viendo; bajóse de la Cátedra y vinose para el nuevo D. Quixote,
                                    cruzó los brazos sobre sus espaldas, descansó la cabeza en sus
                                    hombros, y en esta postura estrechándolo consigo: bendito seas
                                    (decia) una y mil veces, no ya discípulo mio sino hijo de mis
                                    entrañas, bendita sea la madre que te parió, benditos los
                                    pañales en que te envolvieron, benditas las paredes que te
                                    oyeron llorar: Llorar dixe? no dixe bien; no naciste tu
                                    llorando, naciste arguyendo, como convenía al que había de ser
                                    la espuma, la flor, la nata de todos los Escolásticos: sí, que
                                    naciste en esta edad de hierro para resucitar la de oro; y en un
                                    tiempo en que por desgracia de nuestra Patria comenzaba á
                                    verificarse en ella el antiguo dicho de que <hi
                    rend="italic">el
                                        Escolástico es un ani-</hi><pb n="18"/><hi
                    rend="italic">mal
                                        de quien todos los animales se ríen</hi>, has venido tu á
                                    resucitar los Nominales, y Realistas, y á poner en olvido <hi
                    rend="italic">los invencibles, los irrefragables, los
                                        universales, los iluminados</hi> con toda la caterva de los
                                    famosos Caballeros Escolásticos del pasado tiempo: marcha,
                                    aguija, corre, vuela á dó te llama tu buena ventura, y cuenta
                                    con que tendrás siempre á tu lado á tu Maestro, si no <hi
                    rend="italic">materialiter, formaliter</hi>; sino <hi
                    rend="italic">categorematicé, sincategorematicé</hi>. Y yo
                                    (respondió un tanto enternecido D. Quixote) estaré siempre
                                    agradeciendo vuestros favores, sino <hi
                    rend="italic">extensiué,
                                        intensiué</hi>; sino<hi
                    rend="italic"> reduplicatiué in
                                        recto, reduplicatiué in obliquo</hi>. Con esto se salió del
                                    General, y comenzó á andar por la campaña, como se dirá en los
                                    capitulos siguientes. <milestone
                    rend="closer" unit="AE"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E3"/>
                                </p>
                                <p><milestone
                    unit="MT" xml:id="FR.12"/><hi
                    rend="italic"> Notad que
                                        esta promesa no la podemos ver cumplida; porque en este
                                        manuscrito faltan dos capítulos: seguiremos pues, leyendo el
                                        quarto; porque sin duda el que me deparó este curioso
                                        papelito, juzgó que los capítulos segundo y tercero no eran
                                        del caso presente, y por tanto los omitiría. </hi><milestone
                    rend="closer" unit="MT"/><hi
                  rend="italic"> </hi></p>
                            </div3>
                            <div3>
                                <head>Capitulo IV</head>
                                <p
                    rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.13"/>
                                    <milestone
                    unit="AE"
                    xml:id="FR.14"/> Pensativo además llegaba
                                    Don Quixote á la fuente del berro, siendo la admiracion y aún el
                                    espanto de un anciano vestido todo de verde, que se hallaba por
                                    acáso junto á la misma fuente: miraba este, y remiraba al
                                    nuestro, y no podía caer en que significaban aquella su
                                    sotanilla, su mantéo mas largo, su libro debajo del brazo y sus
                                    anteojos sobre las narices; hasta que llegandose á él D.
                                    Quixote: <milestone
                    unit="E4" xml:id="FR.15"/>
                                    <milestone unit="D"
                    xml:id="FR.16"/> Bien, Señor, (dixo) se
                                    conoce la maravilla que os causa mi vista en la atencion con que
                                    me miráis; yo soy para servíros un Caballero Escolástico, que
                                    vengo á enderezar los tuertos, y desfacer los agravios hechos á
                                    mi Señora Dulcinéa la Filosofía Escolástica: si sabeis de algun
                                    desaguisado que lo haya sido hecho en esta tierra; no tardeis en
                                    decirme adonde, como y quando, que sobre la marcha me veréis
                                    sostener á pesar de follones y malandrines: que la sin par
                                    Filosofía Escolástica es la Reyna de las Filosofías, y que esa
                                    que llaman Filosofía moderna no sirve ni aun para descalzarle el
                                        <pb
                    n="20"/> zapato. Ay! Señor D. Quixote, (exclamó despues
                                    de mucha suspension el de lo verde) y como creo que su merced ha
                                    errado el golpe! Son muchos los Españoles á quienes <hi
                    rend="italic">los ayres infectos del Norte </hi>han pegado
                                    el contagio de despreciar el Escolásticismo: dos dias habrá que
                                    en presencia de unos de estos contagiados se me soltó por mi
                                    desgracia la expresion de que se interesaban la pureza de la
                                    Religion, y el bien de la Patria en la conservacion de la
                                    Filosofía Escolástica: Si viera Vmd. que mofa hicieron de mi! no
                                    pararon hasta decirme: que entre nosotros por nuestra desgracia
                                    podía libremente decir, y aún imprimir si quería, semejantes
                                    despropositos; mas que á parte de Europa podia llegar, donde sin
                                    mas prueba que un tal dicho, diesen conmigo en una casa de
                                    orates: asi que Señor D. Quixote, son necesarias grandes
                                    fuerzas, y un ánimo invencible para llevar adelante una empresa,
                                    como la que Vmd. se propone: bien que, aquel, á quien los Cielos
                                    hayan dado tales fuerzas y ánimo, haría la mayor de las hazañas
                                    en castigar la insolencia y temeridad de los seductores
                                    extrangeros, y de los sedu-<pb
                    n="21"/>cidos Españoles: y para
                                    lograrlo, tengo para mí que deberia comenzar en derezando el
                                    tuerto, que unos y otros han hecho á la Princesa Micomicona la
                                    literatura Española, poniendola por esos suelos, y colocando en
                                    el trono de sus manjares á no sé que otras nuevas y bastardas
                                    literaturas: esta aventura sería para el que la acabase
                                    gloriosisima, y no solamente por si misma, sino tambien por la
                                    circunstancia de no haber podido salir con ella quantos
                                    Caballeros la han acometido. Pues esa aventura (respondió D.
                                    Quixote) la tendran los encantadores guardada para otro
                                    Caballero, y este tal Caballero no debo ser yo, que de ninguna
                                    manera puedo acometerla; y no porque me espante su dificultad,
                                    sino por que sería apartarme de mi proposito que es de defender
                                    á la Señora de mi corazon la Filosofía Escolástica; además de
                                    que para acorrer á la Señora Literatura Española, era necesario
                                    averiguar la cuita en que se halla, que Caballeros han intentado
                                    hacerlo, quienes son sus enemigos, si son Caballeros, si
                                    follones, si encantadores, si vestiglos, y estas cosas no puedo
                                    yo inquirirlas sin contravenir á las estrechas leyes de la <pb
                    n="22"/> Caballería Peripatética, que á todos y cada uno de
                                    los que la profesan manda: que por ningun acontecimiento cometan
                                    la vileza de mendigar noticias de cosas que huelan á historia,
                                    ni erudicion: que si bien no he visto yo este precepto por
                                    escrito, lo saco de lo que han hecho los mas famosos
                                    Peripatéticos, y de que lo requiere asi la imitacion de la
                                    Caballería andante, que <hi
                    rend="italic">expresis verbis</hi>
                                    ordena á los que la profesan, andar siempre por encrucijadas,
                                    páramos y montes incultos, alimentandose de bellotas, nísperos y
                                    otras frutas todas silvestres, sin osar meter siquiera un pié en
                                    huertos, ni jardines: que tales se deben reputar en terminos de
                                    Caballería Peripatética todas las otras partes de la
                                    literatura.</p>
                                <p>Sea asi en horabuena (dixo el de lo verde); pero si yo no me
                                    engaño, esos impedimentos tienen mas de apariencia, que de
                                    realidad; y puede estar el Señor D. Quixote en la firme creencia
                                    de que el hecho de defender á la Literatura Española redundará
                                    en pro de su Señora, y no puede menos de serle de gran
                                    contentamiento; porque sé yo de buena tinta, que entre las dos
                                    ha habido de dos siglos á es-<pb
                    n="23"/>ta parte una buena
                                    correspondencia é intimidad tal es, que apénas en la familia de
                                    la Señora Literatura Española se halla persona chica ni grande,
                                    que no deba sus mas lucídas galas á la Señora Filosofia
                                    Escolástica; pues las dos Damas de honor Oratoria y Poesía (por
                                    exemplo) le deben aquellos conceptos angelicales, aquellos
                                    pensamientos agudisimos, aquellos sutilisimas sutilezas y demás
                                    adornos con que en el siglo pasado comenzaron á subirse de
                                    punto: y el Señor Derecho, administrador de la Casa y Estados,
                                    está asimismo en obligacion de agradecerle el buen método y
                                    lenguage, que en sus papeles de todas clases han usado y usan
                                    sus dependientes, las arregladas interpretaciones que han dado á
                                    sus órdenes, y lo que es mas que todo, aquel no contentarse con
                                    lo necesario y de su inspeccion, extendiendose con una nimiedad
                                    increíble en preguntas, relacion de casos y mil otras cosas
                                    enteramente de supererogacion; además de que, si bien se
                                    considera, la union esta con la Filosofía Escolástica es la que
                                    ha acarreado tantos dicterios á la Literatura Española: porque
                                    ha de saber Vmd, Señor D. Quixote, que yo qui-<pb
                    n="24"/>se
                                    saber, qual podría ser la causa de esta enemiga que todas las
                                    Naciones tienen á nuestra Literatura: los Franceses é Ingleses
                                    (reflexîonaba yo) son dos Naciones rivales, y de carácter
                                    opuesto aún en cosas pequeñisimas; todos los dias estámos
                                    viendo, que si hoy sale un Francés con una casaca baja de talle,
                                    mañana sale un Inglés con otra que lo lleva rozandose con el
                                    sobaco; y sin embargo de este espíritu de oposicion que hay
                                    entre las dos Naciones, en punto á Literatura guardan harmonía,
                                    y se elogian mutuamente; Pues en que podrá consistir, que los
                                    que son justos apreciadores del mérito de sus rivales sean al
                                    mismo tiempo tan injustos para con la literatura de una Nacion
                                    que ni por razon de carácter, ni de intereses opuestos les es
                                    tan contraria? La causa de esto quise, como llevo dicho,
                                    averiguar, y en resumidas cuentas hallé, que la Filosofia
                                    Escolástica es la piedra del escándalo: <milestone
                    unit="E5" xml:id="FR.17"/>
                                    <hi
                    rend="italic">Los Españoles</hi> (leí en un autor extrangero
                                    que trata la materia) <hi
                    rend="italic">no merecen andar en dos
                                        pies; porque enmedio de tanta luz gustan de permanecer en
                                        las tinieblas; porque síguen alimentandose de bellotas
                                        despues de puestas</hi>
                                    <pb
                    n="25"/>
                                    <hi
                    rend="italic">en uso uvas y trigo; porque prefieren (quiero
                                        decir) la necia algaravía de los Escolásticos</hi> (que
                                    blasfemia!) <hi
                    rend="italic">á las útiles observaciones</hi>
                                    (que mentira!) <hi
                    rend="italic">de los Modernos</hi>:
                                        <milestone rend="closer"
                    unit="E5"/> Con que cate Vmd. aqui,
                                    Señor Don Quixote, que si se injuria á la Literatura Española es
                                    por razon de su union con la Filosofía Escolástica, y es esto
                                    tan cierto, que casi todos los defensores de la primera han
                                    pensado (que falta de conocimiento!) que el mejor modo de
                                    hacerlo era afirmar, que esta union está ya deshecha, que en
                                    este siglo la Literatura Española ha dado de mano á las
                                    sutilezas Escolásticas, de modo que aún respecto de España pudo
                                    á mediados de este siglo decir con verdad el Francés Racine: <hi
                    rend="italic">Que habia sido testigo de los ultimos suspiros
                                        de Aristóteles</hi>. En quanto á lo demás, ni por todo el
                                    mundo quiero yo, que Vmd. quebrante el precepto Escolástico de
                                    despreciar todo lo que no sea Escolasticisimo puro y neto: sigo
                                    lo [sic] misma opinion (que es tambien la de casi todos los
                                    hombres graves y gordos) de que ni el Filósofo debe saber mas
                                    que sus ergos, ni el Legista v. gr. mas que sus iporques: juzgo
                                    digna de risa, ó mas bien de lástima la presun-<pb
                    n="26"/>cion
                                    de algunos profesores (los mas de ellos barbiponientens, ó al
                                    menos hombres de pocas canas) que creen no solamente posible,
                                    sino necesaria la union de las ciencias y de las buenas letras,
                                    como si pudiese ninguno hacer lo que nosotros no hemos hecho; y
                                    necesitar para su carrera lo que nosotros no hemos necesitado
                                    para la nuestra; pero sin que Vmd. traspase su ley, y sin
                                    desamparar yo mi opinion podemos á fé mia adquirir las noticias
                                    necesarias. Aqui he de tener yo un papel que me llevaron esta
                                    mañana con especia, el qual en breves palabras nos instruirá en
                                    el asunto: vámonos acercando á la Villa, que el andar no me
                                    estorva para leer. Este es el papelito, y dice así, si Vmd. no
                                    lo ha por enojo.</p>
                                <p><milestone
                    unit="E5"
                    xml:id="FR.18"/> Habia en el Toboso (y va de
                                    cuento) un Sacristan, hombre de humor solenne: Este Sacristan
                                    estando un dia en el campanario para tocar á las Ave-Marías, dió
                                    los primeros golpes con el compás ordinario: y viendo desde la
                                    torre toda la gente, que estaba recogida en la plaza rezando
                                    descubierta, detúvose en el ultimo golpe un gran rato; y dixo á
                                    un compañero suyo: Hola, mira como te los tengo! Valgate el <pb
                    n="27"/> Diablo por Mr. Masson y que bien ha querido
                                    representar á nuestro Sacristan Tobosesco! Siete años va á hacer
                                    que dió la terrible campanada de <hi
                    rend="italic">que se debe á
                                        la España</hi>? y otros tantos años ha, que á todos los
                                    Españoles nos tiene descaperuzados aguardando su respuesta: y lo
                                    peor es, que en tan largo tiempo no ha hecho otra cosa que
                                    reirse á carcajada suelta de nuestra impaciencia; empero no le
                                    arriendo al pobrete la ganancia, que si bien se ha divertido á
                                    nuestra costa, sendos latigazos hemos descargado sobre sus
                                    espaldas: con todo, yo tengo para mí, que ni nuestra Nacion se
                                    halla debidamente desgraviada, ni castigada suficientemente la
                                    injusticia de su infamador: porque, perdóneme Cavanilles,
                                    perdóneme Denina y perdóneme, si es menester, Forner: haber
                                    respondido con oraciones de muchas páginas á una pregunta de
                                    media línea, ha sido abrir la puerta á la malignidad de nuestros
                                    calumniadores; para que nos apliquen aquello de <hi
                    rend="italic">quien mal pleito tiene á varato lo mete</hi>.
                                    Bonitos son ellos para no hacerlo! Asi que no podrémos
                                    gloriarnos de haber vengado el honor de nuestra Nacion: hasta
                                    que hayamos da-<pb
                    n="28"/>do á sus enemigos una respuesta breve
                                    como su pregunta, y que no admita réplica; ó que por lo menos
                                    les dé tanto que hacer; como á nosotros nos ha dado la tal
                                    preguntica. Pero quien será el dichoso para quien los Cielos
                                    tengan reservada la gloria de dar una respuesta semejante?
                                        <milestone
                    rend="closer"
                    unit="E5"/></p>
                                <p>Yo soy ese dichoso (dixo D. Quixote) y si no á ver como esos
                                    malandrines se escapan de estos dos silogismos: luego
                                    recorrerémos el <hi
                    rend="italic">Barbara, Celarent, y por el
                                        asserit A, negat E</hi> verémos en que figura están hechos,
                                    dicen de este modo: arqueó su brazo derecho, hizo temblar la
                                    tierra de una patada, y dixo: </p>
                                <p><milestone
                    unit="E5"
                    xml:id="FR.19"/> I. Illa natio quae habuit
                                    maiores homines in philosophia scholastica, habuit maiores
                                    homines in philosophia vera;</p>
                                <p>Sed natio Hispana est natio illa quae habuit maiores homines in
                                    philosophia scholastica,</p>
                                <p>Ergo natio Hispana est illa natio quae habuit maiores homines in
                                    philosophia vera. </p>
                                <p><pb
                    n="29"/> II. Illa sola natio quae studet philosophiam
                                    scolasticam studet philosophiam veram;</p>
                                <p>Sed natio Hispana est illa sola natio quae studet philosophiam
                                    scholasticam,</p>
                                <p>Ergo natio Hispana est illa sola natio quae studet veram
                                    philosophiam.</p>
                                <p>Maior propositio amborum silogismorum constat ex P. Roselli, qui
                                    dicit: philosophiam scholasticam esse et antiquam et veram:
                                    verum autem magis uno esse non potest. Minorem propositionem non
                                    negabunt extranei qui Hispaniae climatem conducere ad
                                    subtilitates scholasticorum dicunt: etsi hoc enim illi dicunt in
                                    contumeliam, in gloriam nos suum dictum convertimus; et ut est
                                    in proverbio: facimus galam Sancti Benedicti.</p>
                                <p>Sed venies armatus de cuspide in albo, et dices: esse qui dicant
                                    Hispaniam in hoc saeculo dedisse de manu subtilitatibus
                                    scholasticis: Respondetur mentiri illos per mediam barbam: nam
                                    una hirundo non facit ver, et in feré omnibus scholis studentur
                                    hodie auctores scholastici: et studebitur per illos <pb
                    n="30"/>
                                    in omnibus sine exceptione, cum de toto imprimatur P. Roselli:
                                    Et si instes saltem Hispaniam voluisse dare de manu
                                    subtilitatibus scholasticis: Respondeo distinguendo: Hispania
                                    saltem voluit dare de manu subtilitatibus scholasticis
                                    subiectiué; nego propositionem; obiectiué subdistinguo. Hispania
                                    voluit saltem dare de manu subtilitatibus scholasticis
                                    obiectiué, si per Hispaniam intelligimus Regem et suos
                                    Ministros: transeat propositio: si per Hispaniam intelligimus
                                    suos habitatores in genere et simpliciter loquendo: nego tres et
                                    quator vices.</p>
                                <p>Sed vrgebis: Gallum quemdam dicere se vidisse ad medietatem huius
                                    saeculi spirare Aristotelem: Respondeo illum loqui secundum quid
                                    de Gallia et aliis Regnis: In Hispania vero et vivit, et regnat
                                    Aristoteles: et vivet, et regnabit in saecula saeculorum.</p>
                                <p>Vrgebis secundo : : : : :  <milestone
                    rend="closer"
                    unit="E5"/></p>
                                <p>No tiene el Señor D. Quixote para que cansarse mas: (le
                                    interrumpió el de lo verde) porque sería echar margaritas á
                                    puercos. Los extrangeros no están los pobrecillos iniciados en
                                    los misterios Escolásticos, y será necesario hablarles en
                                    términos vulgares: <pb
                    n="31"/> alli pienso que estan sentados
                                    unos Franceses: aunque que sé yo si lo son? pues como parece que
                                    es deshonra ser Españoles, procuran muchisimos afrancesarse en
                                    tales términos: que se halla un hombre á cada paso perplexo, sin
                                    saber distinguir entre Nacion y Nacion; pero vamos, que aquellos
                                    dos que estan mas abajo son Franceses de Francia conocidos mios;
                                    y declarados enemigos del Escolasticismo: Arma, arma Señor D.
                                    Quixote, si es que no quiere Vmd. ver antes la puerta de Alcála,
                                    que es esa que se descubre ahí cerca, ni las fuentes del Prado,
                                    jardin Botánico et cet. No hai para que detenernos en eso (le
                                    respondió) porque sé yo: que ni esas fuentes, ni todas esotras
                                    cosas se hubieran hecho á haber gobernado Escolásticos:
                                    aligeremos el paso; que mis fuentes, y mis jardines son los
                                    argumentos. Aligeraron en efecto, y á quatro pasos de los
                                    enemigos enristró D. Quixote la Suma Filosófica y: Aqui (gritó)
                                    tienen Vms, Señores extrangeros, una obra que responde á la
                                    pregunta de <hi
                    rend="italic">que se debe á la España</hi>? Ya
                                    no dirán: que, para probar su derecho, necesita la Señora
                                    Literatura Española andar saltando de <pb
                    n="32"/> Siglo en
                                    Siglo, registrar antiguos archivos, y desenterrar muertos. Esta
                                    obra (que, para que mas se renieguen, es una Suma de Filosofia
                                    Escolástica impresa en la Capital de España á ultimos del Siglo
                                    diez y ocho) demuestra terminantemente: que la Señora de mi
                                    corazon la Filosofía Escolástica es la antigua y verdadera
                                    Filosofía, la legitima Reyna de las ciencias humanas: y esto
                                    demostrado, de su peso se dexa caer: que todas las otras
                                    Literaturas han perdido qualquiera dignidad que pudieran tener,
                                    con el delito <hi
                    rend="italic">lesae Maiestatis</hi> de haberse
                                    rebelado contra mi Señora, y haberla arrojado del trono que
                                    tantos Siglos había que ocupaba; pero por el contrario que la
                                    Señora Literatura Española, que la acogió benignamente, y á
                                    quien ella debe asimismo el haber quedado con vida: no solamente
                                    debe ser reintegrada en su dignidad antigua; sino que de
                                    Princesa, que era, debe ser elevada á Reyna; empero siempre
                                    feudataria de la sin par Filosofía Escolástica. Si Señores: no
                                    hay que reirse: veanlo Vms. en la misma Suma Filosófica:
                                    desengañense, confundanse, pidannos perdon; y si quieren ser
                                    Filósofos de <pb
                    n="33"/> verdad, freqüenten nuestras escuelas,
                                    y escriban á sus paisanos que se dexen de cuentos, y se vengan á
                                    Madrid; que yo espero que los Editores de esta portentosa obra
                                    (olvidando cosas pasadas, como es propio de la generosidad
                                    Española) tendrán la dignacion de enseñarles la verdadera
                                    Filosofia por esta obra <hi
                    rend="italic">tan preciosa y acabada
                                        en todas sus partes: que en el estilo y orden parece llega à
                                        tocar en lo sumo de la perfeccion: que es como un cuerpo
                                        hermoso y bien organizado: un texido admirable de la
                                        verdadera doctrina filosofica: acompañado de unas notas
                                        vastisimas, las mas juiciosas y sólidas, llenas de sabiduria
                                        y de una erudicion increible.</hi></p>
                                <p>Buena vá la danza Alcalde, y dá el granizo en la albarda! (asi se
                                    explicó el mas joven de los Franceses) Ni Vmd, Señor Español, ni
                                    los Editores de esa obra han sabido elogiarla debidamente: cate
                                    Vmd el elogio que yo haria de ella, que puede mirarse como un
                                    retoque del suyo = Confiese á voces el papel en el potro de la
                                    prensa los méritos de esta Capilla: respire el aplauso á soplos,
                                    para que no lo desmayen los años: acuerdese el olvi-<pb
                    n="34"/>do que no es este libro de su jurisdicion: olvidese la memoria
                                    de los limitados dominios de su poder: estámpese á la posteridad
                                    esta obra, por honroso troféo de nuestra España; además de que
                                    ella es el uno de las admiraciones, el soborno de los vivas, el
                                    hechizo de los ojos, el embargo de la lengua, la que fascina las
                                    suspensiones, la que arrebata las voluntades, el agradable
                                    embeleso de los sentidos, la que dispensa con piadosa tiranía
                                    los pasmos; solos los reverentes silencios pueden ser mudas
                                    expresiones de la gratitud, solo con éxtasis de la Retórica
                                    puede declararse la veneracion que se le debe; pues como puede
                                    dexar ninguno de rendir obsequios á este Héroe, sino es que á
                                    influxos de emulacion el mismo lucimiento lo deslumbre! Y mas
                                    respirando toda la obra publico aprovechamiento; por lo que
                                    debiéramos con Séneca dar las gracias á su zelo innato:
                                        <milestone
                    unit="ZM" xml:id="FR.20"/>
                                    <hi
                      rend="italic">Quia errores nostros discutit, et lumen
                                        admouet, quo discernantur ambigua viae philosophicae.
                                            <milestone
                      rend="closer"
                    unit="ZM"/></hi></p>
                                <p>Ah! Ah! Ah! (exclamo el otro Francés) Y como en la magestuosa
                                    sonoridad de tus expresiones se echa de ver que te has criado
                                    desde pequeñi-<pb
                    n="35"/>to en España! fuego de Dios! Un necio
                                    eres en no aplicarte á componer oraciones para la apertura de
                                    nuevas Cátedras: acásco llegarías á competir con
                                    F : : : : : </p>
                                <p>Empero quisiera que ni tu, ni los Editores de Roselli ponderárais
                                    tanto la Suma filosofica: porque el prometer mucho es hacer que
                                    se crea poco (decia Horacio) y los que estamos en este Pueblo
                                    (diria yo) que en viendo prometer mucho no deberiamos creer
                                    nada, segun que todos los dias estamos viendo parir los montes:
                                    no ha muchos dias que vi yo un <hi
                    rend="italic">Aviso al
                                        público</hi> en que se decia: que en tal parte se enseñaba
                                    una máquina de sombras con unas decoraciones las mas vistosas,
                                    entretenidas y bien executadas: fui á verlas y me hallé con una
                                    insulsez de las mayores que he visto; y cuidado que en Madrid he
                                    visto insulceses de marca: otra vez pasaba por cierta calle, y
                                    reparé en una coluna, que entre muchos follages y recolguines
                                    tiene una faja con un letrero que dice: <hi
                    rend="italic">plus
                                        quam Salomon</hi>; una ponderacion tan estupenda me hizo
                                    reparar en la fachada, y es una fachada que pudiera deshonrar al
                                    mismo Churriguera: va-<pb
                    n="36"/>rias veces he oido decir: <hi
                    rend="italic">vivitos vivos, los mas frescos que han venido
                                        á Madrid, con la sangre al ojo</hi>: me he llegado, y eran
                                    unos besugos que apestaban á trescientos pasos. No quiero decir
                                    que se llevarán iguales chascos los que compren la Suma
                                    filosófica; porque al de la maquina, y á la de los besugos
                                    hacian ponderar tanto el interés de despachar su mercancia, y
                                    hacer gente: y á mi Churriguera harían creer su ignorancia, y
                                    depravado gusto, que no daba lo debido á su obra; si no la ponía
                                    por cima del templo de Salomon; pero como los Editores de
                                    Roselli no tienen interés en despachar la Suma filosofica, ni en
                                    hacer gente; y por otra parte tienen dadas anteriores pruebas de
                                    su sabiduría y buen gusto: nadie podrá sospechar de sus
                                    alabanzas; antes bien todos creerán á pie juntillas: que es la
                                    fuerza de la verdad la que los ha hecho prorrumpir en los
                                    hiperbolicos elogios, que llenan el <hi
                    rend="italic">Prospecto</hi> o papel de enganche para la subscripcion: de
                                    todos modos aténgome al <hi
                    rend="italic">multa fidem promissa
                                        levant</hi>.</p>
                                <p>A lo que Vmd. debe atenerse (dixo D. Quixote) es á escribir á sus
                                    paisanos, que se vengan á estudiar á nues-<pb
                    n="37"/>tras
                                    escuelas, que en ellas encontrarán Caballeros Escolásticos, que
                                    en un santiamen les harán ver el fuego en la mas alta region del
                                    aire, y si son un tanto aficionados á la Astronomia, les
                                    mostrarán la habitacion de los Cometas en el cóncavo de la Luna;
                                    y en fin les harán árbitros de visible é invisible; y todo esto
                                    sin salir siquiera del Aula; y no que ahora diz que andan hechos
                                    de noche almas en pena espiando quanto pasa en el Cielo; con la
                                    desgracia de no haber podido descubrir ninguna de aquellas
                                    cosas, ni de tantas otras que por acá sabemos de coro: asi que
                                    por caridad de Dios (repito) que escriban Vms. á sus paisanos
                                    que vengan á estudiar á nuestras escuelas. En quanto á eso (le
                                    contextó el Francés) pierda Vmd. el cuidado; que asi lo harémos:
                                    y en conseqüencia tapiarán á cal y canto las puertas de sus
                                    Academias y Observatorios; arrojarán al fuego las máquinas y
                                    demás embelecos con que ahora pierden miserablemente el tiempo;
                                    y por ultimo se vendrán á estudiar la verdadera y antigua
                                    filosofía al Colegio de Santo Tomás de esta Corte; de modo que
                                    ya no tienen los Espa-<pb
                    n="38"/>ñoles que sentir la ida de los
                                    Turcos; porque: que tendrá que ver el adorno que daban al Prado
                                    tres ó quatro docenas de estos; con el adorno que le darán
                                    muchas millaradas de Extrangeros <hi
                    rend="italic">desde la
                                        ligera Francia hasta la avára y ceremoniosa China</hi>? Solo
                                    resta, Señores Españoles, que Vms. me expliquen como se han de
                                    entender las cosas de su País; pues yo mientras mas estoi en
                                    España menos entiendo las cosas de ella: <milestone
                    unit="E5" xml:id="FR.21"/>
                                    <milestone unit="AE"
                    xml:id="FR.22"/> habrá un año que vine, y
                                    en la Ciudad de Valencia oí alabar un nuevo método de estudios
                                    que para aquellas Escuelas acababa de remitir la superioridad:
                                    decian que se seguirian de él muchos bienes, y que era de desear
                                    se mandase observar otro igual en todas las Escuelas del Reyno:
                                    porque especialmente en punto á Filosofía era una mala
                                    vergüenza, que se enseñase con nombre de tal una necia algaravía
                                    de voces, un embolismo emmarañado, una peste de los buenos
                                    ingenios; que estos son (añadian) los nombres que deben darse á
                                    la Filosofía Escolástica que es la que hasta aqui se ha
                                    estudiado en España: esto fué en Valencia: despues en Madrid
                                    acerté á preguntar: que obra era aquella <pb
                    n="39"/> que se
                                    está edificando cérca del jardin Botánico? respondieronme que un
                                    edificio para la enseñanza de las Ciencias: repliqué: que si
                                    antes de ahora no se habian estudiado en España? y me
                                    contextaron: que respecto de algunas podia decirse en efecto que
                                    no; y que por lo que hace á otras, para haberlas estudiado como
                                    se había hecho: hubiera valido más no haberse acordado de que
                                    había tales ciencias en el mundo; pero que el inmortal Soberano
                                    que gobierna á España quiere que la Nacion despierte de su
                                    letárgo, y comience á saber la verdadera filosofía: aquella que
                                    venga á razon de los ultrages que por tantos Siglos le han hecho
                                    los Escolásticos: aquella filosofía que sirve para el uso de la
                                    vida, y que tan poderosamente influye en el adelantamiento de
                                    todas las ciencias y artes: que para la enseñanza y
                                    observaciones de esta filosofia se construia de órden de S. M.
                                    aquella obra, que no sería la menor prueba de su Real
                                    magnificiencia, y del amor que tiene á sus Pueblos: que ínterin
                                    que aquella obra se edificaba se había establecido una Cátedra
                                    de Chîmica en la calle de Alcála; pues como es propio de los <pb
                    n="40"/> deseos vehementes el no admitir demóra, no habian
                                    podido admitirla los que S. M. y su sabio Ministerio tienen de
                                    que se enseñe en España la filosofía moderna en todos sus ramos.
                                        <milestone
                    rend="closer" unit="AE"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E5"/> Ahora bien: los
                                    Escolásticos son jurados enemigos de esta filosofía que podemos
                                    llamar de la superioridad; tiran á desacreditarla por todos los
                                    medios imaginables, y hacen los ultimos esfuerzos para detener
                                    sus progresos, y sin embargo no solamente se imprimen obras de
                                    filosofía Escolástica; sino que se trata de llamarla la
                                    verdadera y christiana filosofía: con que como he de entender yo
                                    estas cosas?</p>
                                <p>Vámonos, vámonos (dixo D. Quixote al de lo verde) no oigamos mas
                                    blasfémias: báste el triunfo conseguido: y mas que apénas he
                                    oido eso de la Cátedra de Chîmica, siento que se me prepara
                                    alguna gran aventura: lléveme Vmd. allá: y digan los Francéses
                                    lo que se les antoje; que no fuera razon gastar saliva en
                                    responder á unos follones semejantes, que ni entenderán de
                                    quididades, ni de ubicaciones, ni sabrán concebir la materia en
                                    estado de privacion de la forma: ni mas ni <pb
                    n="41"/> menos
                                    que el estómago hambriento de Sancho Panza deseaba la agregacion
                                    de las perdices y conejos, que le hacia retirar el Dr. Pedro
                                    Recio. <milestone
                    rend="closer" unit="D"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E4"/></p>
                                <p>Con esto sin despedirse de los Franceses piano piano se
                                    encaminaron á la Cátedra de Chîmica, donde les sucedió la
                                    aventura que se dirá en el capitulo siguiente. <milestone
                    rend="closer" unit="AE"/>
                                    <milestone rend="closer"
                  unit="E3"/>
                                </p>
                            </div3>
                            <div3>
                                <head>Capitulo V</head>
                                <p
                    rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.23"/>
                                    <milestone
                    unit="AE"
                    xml:id="FR.24"/> Entraron pues en la
                                    Cátedra de Chîmica, y D. Quixote comenzó á admirarse de tantas
                                    vasijas de vidrio, unas con cuellos largos como pescuezos de
                                    cigueña, otros como bombas, estas de una figura, aquellas de
                                    otra, todas raras: vió la pequeña fragua con sus fuelles,
                                    hornillas y todas las demás extravagantes varatijas de que está
                                    llena aquella confusa oficina: ya creía hallarse en una
                                    botilleria, ya en una botíca, ya en una herreria: hasta que
                                    preguntó á uno que debía cuidar de aquellas cosas: <milestone
                    unit="E4" xml:id="FR.25"/>
                                    <milestone unit="D"
                    xml:id="FR.26"/> Que significaban, y para
                                    que servían aquellos trastos? son (le respondió el Chîmico)
                                    instrumentos de que nos valemos para las varias operaciones de
                                    resolver <pb
                    n="42"/> los cuerpos. Que lástima! (exclamó D.
                                    Quixote) Y quanto dinero se habrá gastado en esto, y quan en
                                    valde! Pues ahora tendrán que arrojar todas estas cosas á la
                                    calle; puesto que el P. Roselli <milestone
                    unit="E5" xml:id="FR.27"/>
                                    <hi
                    rend="italic">demuestra que en esta facultad</hi> (la Fisica
                                    en general)<hi
                      rend="italic"> no basta el uso de instrumentos,
                                        por ser necesaria además de ellos principalmente la razon
                                        natural. <milestone
                      rend="closer"
                    unit="E5"/></hi></p>
                                <p>Ahí que es un grano de anís la demostracioncilla! (dixo el
                                    Chîmico) No, no le habrá quedado descansado el cerebro al P.
                                    Roselli; y apostaré yo á que orinó sangre despues que la hizo:
                                    mire Vmd. hasta ahora pensábamos que había sido utilisima la
                                    invencion de los anteojos; pero ya dirémos que es una gran
                                    patarata: porque para usar de ellos es necesario principalmente
                                    tener razon, y tener alguna vista: con que hasta que se inventen
                                    unos anteojos que boniticamente vayan se planten sobre las
                                    narices, y vean por sí mismos; de manera que puedan servir á los
                                    burros, aunque sean ciegos: hasta que llegue, digo, este caso,
                                    no es nada lo hecho: y del mismo modo: hasta que los Filosofos
                                    Modernos inventen unos instru-<pb
                    n="43"/>mentos que por sí
                                    mismos hagan las operaciones, y saquen de ellas las
                                    correspondientes conseqüencias: no tienen que andarnos quebrando
                                    las cabezas con sus invenciones y adelantamientos: y en este
                                    punto, de buena fé debemos creer y confesar: que nos hacen gran
                                    ventaja los Escolásticos: porque para saber su Filosofía no es
                                    necesaria no [sic] la razon natural; puesto que se reduce á
                                    decir lo que otro dixo: y decir lo que otro dixo lo hace un
                                    papagayo sin mas razon, que su <hi
                    rend="italic">efeccion
                                        genérica sensitiva</hi>, como dice el otro que Dios perdone:
                                    asi que del mismo modo que serian inutiles los anteojos, si se
                                    hubieran inventado para burros y ciegos: serian inútiles los
                                    instrumentos fisicos y chîmicos, si se hubieran hecho para los
                                    Escolásticos: pero se han hecho para hombres que saben usar de
                                    la razon, y que no reconocen (en estas materias) otra autoridad
                                    que la de ella.</p>
                                <p>Pues á la prueba me remito (dixo D. Quixote) veamos como me
                                    resuelve Vmd. este sombrero; de manera que queden separadas <hi
                    rend="italic">la materialidad, la formalidad, la entidad, la
                                        identitad, la virtualidad, la ecceidad, y la som-</hi><pb
                    n="44"/><hi
                    rend="italic">brereidad</hi>; pero ya voi yo
                                    viendo: que esta facultad se reducirá á quatro jueguecillos de
                                    manos, y algun otro retazo de mágica negra: y sino: qué nombres
                                    son aquellos que estan escritos en la pared? <hi
                    rend="italic">flogisto, zing</hi>. Jesus mil veces! parecen nombres de
                                    conjuro.</p>
                                <p>Pues en verdad (respondió el Chîmico) que un Escolástico debe
                                    extrañar qualesquiera voces por raras que sean: si los Chîmicos
                                    se valen de voces nuevas es para significar cosas no conocidas,
                                    y que importa que se conozcan; no como los Escolásticos que para
                                    expresar cosas ya conocidas, ó delirios de su imaginacion, han
                                    formado un lenguage mas bárbaro que el de los Caribes.</p>
                                <p>Y como (exclamó D. Quixote) no se hunde la tierra, y traga á este
                                    hombre! Voto á tal, Don patan, rustico, infacundo, Chîmico de
                                    Satanás! Vos sois el bárbaro, el Caríbe y el vellaco: y cuenta
                                    con lo que hablais; que tantas veces vá el cántaro á la
                                    fuente : : : : : y tenéos en buenas que los que decis huele á
                                    chamusquina: porque es (como dice Roselli) <milestone
                    unit="E5" xml:id="FR.28"/>
                                    <hi
                    rend="italic">renovar contra los Escolásticos las antiguas
                                        in-</hi><pb
                    n="45"/><hi
                    rend="italic">vectivas y dicterios
                                        de Lutero y sus sequaces, objetandoles que siguen el estilo
                                        inculto y bárbaro de Aristoteles</hi>; <milestone
                    rend="closer"
                    unit="E5"/> siendo asi que Ciceron dá grandes
                                    elógios á este Filosofo, y le llama por su eloqüencia un rio de
                                    oro; siendo asi que cada facultad tiene su modo de hablar, sus
                                    voces y expresiones particulares; siendo asi (como demuestra
                                    Roselli con textos expresos de S. Agustin, S. Juan Damasceno, el
                                    Niseno y otros Padres) que estas expresiones por la mayor parte,
                                    lejos de ser invenciones de los Escolásticos, les han precedido
                                    muchos siglos; siendo asi : : : : : </p>
                                <p>Para estas ocasiones (le interrumpió el Chîmico) se hizo el tate,
                                    tate: sosieguese el Caballero Escolástico, y vamos por partes. Y
                                    en primer lugar admiremos el modito de interesar la religion á
                                    favor de la barbárie Escolástica. Señor mio, si Lutero dixo que
                                    los Escolásticos siguen el lenguage inculto de Aristóteles: dixo
                                    un desatino muy garrafal: porque Aristóteles, aunque tachado de
                                    obscuro, fué un Filósofo muy eloqüente: además de que no
                                    habiendo los Escolásticos saludado á Aristóteles, ó habiendolo
                                    visto solamente en Averroes, Alfarabio y otros comentadores
                                    Arabes, ó en mali-<pb
                    n="46"/>simas traducciones Latinas hechas
                                    por la mayor parte del mismo idioma: no pueden haber imitado el
                                    elegante estílo del Griego, cuyas obras jamás leyeron en su
                                    original; pero pueden muy bien haber seguido (y asi ha sucedido
                                    realmente) el lenguage inculto de los referidos comentadores y
                                    traductores bárbaros, cuyos libros han sido los charcos
                                    cenagosos en que han bebido las doctrinas Aristotélicas y si fué
                                    esto lo que quiso decir Lutero, dixo una verdad al pié de la
                                    letra; y la verdad no creo que será herege, aunque esté en boca
                                    de Lutero. Pero á que viene el nombrar á este y sus seqüaces?
                                    Han sido él y ellos los primeros, ó los unicos que han echado en
                                    cara á los Escolásticos su barbarie? Antes de que á Lutero le
                                    saliesen las barbas: Hermolao Patriarca de Aquilea, y Juan Pico
                                    de la Mirandula á boca llena los habian llamado: <milestone
                    unit="E5" xml:id="FR.29"/>
                                    <hi
                    rend="italic">Sordidos, rudos, incultos, barbaros, Scitas,
                                        Teutones: Qui</hi> (asi se explica Hermolao) <hi
                    rend="italic">ne viventes quidem vivebant, nedum ut extincti
                                        vivant: aut si vivunt, vivunt in poenam et contumeliam</hi>.
                                        <milestone
                    rend="closer"
                    unit="E5"/> Lo mismo que Hermolao y
                                    Pico han dicho antes y despues todos los Escritores de buen
                                    gusto, Catolicos y no <pb
                    n="47"/> Católicos; pero, ya se vé,
                                    toda causa desesperada no puede defenderse sin supercheria; y
                                    para defender el lenguage Escolástico es fuerza sorprehender al
                                    vulgo ignorante, haciendole tener por otros tantos Luteranos, ó
                                    al menos sospechosos en la fé á quantos no puedan sufrir tanto
                                    barbarismo: del mismo modo que para poner á cubierto la doctrina
                                    de los mismos Escolásticos es necesario llamarla la <hi
                    rend="italic">Filosofia Christiana</hi>, confundiendo además
                                    la Filosofía Moderna con el Ateismo ó Materialismo: y porque
                                    Voltaire y Rouseau v. gr. han abusado de la libertad de pensar,
                                    y se han llamado Filósofos Modernos, hacer pasar por otros tales
                                    como ellos á los que no quieran sujetar su cerviz al pesadisimo
                                    yugo del Peripato. Por lo demás el decir que cada facultad tiene
                                    su lenguage, no puede servir de disculpa á los Escolásticos.
                                    Porque fueron ellos por ventura los primeros que hablaron de
                                    Filosofía? No la habian cultivado muchos siglos antes los
                                    Griegos y Romanos? Por otra parte la Teología y la Medicina
                                    tienen tambien su lenguage propio; y sin embargo Cano y
                                    Boerhaave (por exemplo) han escrito <pb
                    n="48"/> de las dos en
                                    buen latin. Será porque nos han dexado los Romanos mas escritos
                                    de Teología y Medicina que de Filosofía? Y no han podido Ernesto
                                    y otros muchos modernos escribir de ella elegantemente, hablando
                                    en estílo Ciceroniano aún de los mismo nuevos descubrimientos?
                                    Pues por que no podrían hacer otro tanto los Escolásticos? La
                                    respuesta es bien fácil: porque lexos de curarse de la
                                    eloqüencia han sido siempre sus mayores enemigos: tanto que
                                    Mureto (cuidado que era Católico y aún Presbitero y Ciudadano de
                                    Roma) no puede sufrir que se llamen Aristotelicos, y aun no
                                    halla entre Filosofos antiguos ninguno de quien puedan tomar
                                    nombre; á no ser que se llamen Epicuréos: porque de entre todos
                                    los Filósofos de la antiguedad (añade el mismo) solamente de
                                    Epicúro es de quien sabemos que menospreciaba la elegancia. Pero
                                    las expresiones de los Escolásticos (dice Vmd. con Roselli) por
                                    la mayor parte les han precedido muchos siglos, y se hallan en
                                    los Santos Padres. Crealo quien quisiere: yo lo creeré quando lo
                                    vea; y para verlo no basta que Roselli me cite quatro ó cinco
                                        expre-<pb
                    n="49"/>siones Escolásticas (ó sean quatro ó cinco
                                    docenas de ellas) que se hallan en S. Agustin, en el Niseno et
                                    cet. Porque hasta ahora no he visto monte tan inculto que entre
                                    sus malezas no tenga una que otra flor; ni hablador tan
                                    ignorante ni aún loco, que entre mil sandeces y términos
                                    chabacanos no diga alguna cosa bien dicha. Que maravílla, pues,
                                    que unos habladores eternos como los Escolásticos, sin saber lo
                                    que se hacian, hayan usado entre un millon de barbarismos esta y
                                    aquella expresion de los Santos Padres? ciertamente, si esto
                                    bastára para su defensa, con mayor razon defenderían su modo de
                                    hablar los habitadores de las Maravillas; pues en él no
                                    solamente se hallan varias; sino muchas expresiones de
                                    Cervantes, de Leon y de otros Autores de castizo lenguage. Y que
                                    es de la crítica? Santo Tomás (dice Muratori) tan venerable en
                                    matéria de Teología, en punto á Filosofía no es de mayor
                                    autoridad, que otro Autor de los Nominales, ó de qualquiera otra
                                    secta Filosófica. Y los Santos Padres (digo yo) de tanta
                                    autoridad por lo que hace á religon: En razon de Escrito-<pb
                    n="50"/>res Latinos son mas que Autores de tal y tal siglo?
                                    Los Padres de la lengua Latina son Ciceron, Cesar, Terencio et
                                    cet. y aquel que escribiendo en Latin imitare á estos, será mas
                                    digno de alabanza que el que imitare á S. Gregorio Magno (por
                                    exemplo); sin embargo de que este es un Santo Padre; y aquellos
                                    unos Escritores gentiles. Varios Santos Padres han dicho <hi
                    rend="italic">iuramentum, abominatio, blasphemare</hi>: No
                                    hablaré yo con mas pureza la lengua Latina si digo: <hi
                    rend="italic">iusiurandum, res abominanda,
                                    exsecrari</hi>?</p>
                                <p>Mientras esto decia el Chîmico: D. Quixote revolvia los dos tomos
                                    de la suma Filosófica sin darse por entendido: por lo qual juzgó
                                    oportuno el de lo verde salir á la defensa, y tomando la voz: Lo
                                    que yo sé (dixo) es, que Ciceron elogia el estilo de
                                    Aristoteles, y enseña que á un Filosofo no se le ha de pedir
                                    eloqüencia, latinidad elevada, ni suavidad en el decir; y el P.
                                    Roselli convence que muchos Modernos son mas reprehensibles en
                                    esta parte.</p>
                                <p>Dále con los elógios de Aristóteles (replicó el Chîmico) En las
                                    Republicas civiles podrá suceder, que un <pb
                    n="51"/> hijo
                                    contrahecho en alma y cuerpo disfrute los privilégios y honores
                                    debidos á la fortaleza é ingenio de su Padre; mas en la
                                    Republica de las Letras con tanta mas razon serán despreciados
                                    por su rustiquez los Escolásticos: quanto sea mayor el aprecio
                                    que deba hacerse de la cultura de Aristóteles, de quien se dicen
                                    descendientes. Veamos ahora el parecer de Ciceron, y de paso
                                    notarémos una superchería de que freqüentemente se vale Roselli,
                                    á saber, citar truncadas las sentencias de los Autores,
                                    suprimiendo lo que antecede, ó sigue; y ocultando las
                                    circunstancias en que se hallaban, y de este modo, (que es bien
                                    fácil) les hace decir cosas que no están escritas. Dice Ciceron
                                    en suma que si halla eloqüencia en un Filósofo, no la desechará;
                                    que si no la halla no será mucho lo que la desée. Pero quando se
                                    explica asi? Quando tiene que responder á L. Torquato, que le
                                    arguía: que sin duda no era tan de su gusto Epicuro, como
                                    Platon, Aristóteles y Theophrasto. Porque en aquel no hallaba la
                                    elegancia, que en estos tres: Responde entonces Ciceron que lo
                                    que reprobaba en Epi-<pb
                    n="52"/>curo era la doctrina; no el
                                    estílo: <milestone unit="ZM"
                    xml:id="FR.30"/>
                                    <hi
                      rend="italic">Nam et complectitur verbis quod vult, et dicit
                                        plané quod intelligam: et tamen á philosopho si afferat
                                        eloquentiam, non asperner: si non habeat non admodum
                                        flagitem. <milestone
                      rend="closer"
                    unit="ZM"/></hi></p>
                                <p>Ahora: Quien no sabe, que en una disputa se habla mas segun la
                                    ocasion; que segun el modo de pensar cada uno, concediendo ó
                                    negando; por no entrar en discusiones importunas, mil cosas que
                                    en otras circunstancias no se concedieran, ó negáran? Mas
                                    valiera que Roselli hubiese visto mil lugares que se encuentran
                                    en el mismo Ciceron, en los quales aconseja que se huya como de
                                    un escollo de una voz nueva no necesaria, ó al menos no mas
                                    proporcionada que las ya conocidas. Y serán necesarias, ó mas
                                    acomodadas las palabras nuevas y bárbaras: <hi
                    rend="italic">aequipollere, propositiones affirmativae, inferre</hi>, y
                                    otras innumerables: que las palabras latinas, y conocidas <hi
                    rend="italic">aequari, eiusdem notionis esse, propositiones
                                        aientes, argumentum ducere, colligere et cet</hi>? Puede
                                    suceder (confiesa el mismo Ciceron) que un hombre que piensa
                                    bien, no pueda manifestar en buen es-<pb
                    n="53"/>tílo aquello
                                    mismo que piensa; pero es de hombres que abusan destempladamente
                                    del tiempo y de las letras, el publicar por escrito sus
                                    consideraciones, no pudiendo ni disponerlas; ni adornarlas
                                    cuidadosamente, ni deleitar de algun modo á los lectores; mas yo
                                    me canso en vano: No requiera Ciceron eloqüencia en un Filosofo;
                                    tampoco se la pedimos á los Escolásticos: no exígimos que nos
                                    deleiten con oraciones elegantes, y suave decir; pero no podemos
                                    tolerar que nos molesten con expresiones bárbaras, y lenguas
                                    balbucientes: no deseamos que anden á caza de voces sonoras, y
                                    gasten el tiempo en tornear los periodos; mas no podemos
                                    disimular su lenguage mal sonante y desaliñado: finalmente lo
                                    mismo que requerimos en la comida, requerimos en el estílo de
                                    los Filósofos: no son de nuestro gusto la demasiada suntuosidad
                                    y delicadeza de los Persas; sin embargo doble mas nos desagradan
                                    la estrechez é inmundicia de los Cinicos: sin echar de menos las
                                    bagillas de oro y plata, comerémos con gusto (y mas si son
                                    buenos los manjares) en platos de barro; mas con tal que aunque
                                    de <pb
                    n="54"/> barro esten limpios, y no exciten el vómito, en
                                    vez de excitar el apetíto. Y si se me arguyere, que se dexa
                                    entender con mayor facilidad el estílo descuidado de los
                                    Escolásticos, responderé: que acaso ellos unos con otros se
                                    entenderán maravillosamente: <hi
                    rend="italic">porque un
                                        tartamudo entiende mejor á otro tartamudo</hi>: Por lo que
                                    hace á los demás, por versados que esten la lectura de Ciceron,
                                    y Terencio, por inteligentes que sean en el latin, no podrán
                                    comprehender la significacion de las voces Escolásticas: aunque
                                    llamen en su ayuda todos los Vocabularios: porque si fuera
                                    lengua lo que hablan los Escolásticos, vaya con Dios; pero no es
                                    lengua, es una mezcla á manera de un cieno impurisimo nacido de
                                    las lagunas Arabes, y aumentado con las inmundicias de todo
                                    género de voces bárbaras, extrangeras é inauditas.</p>
                                <p>Por ultimo, intenta Roselli defender el lenguage Escolástico con
                                    decir: que muchos Modernos son mas reprehensibles en esta parte:
                                    A una defensa semejante no debería responderse con palabras,
                                    debería darse respuesta con un garrote: <hi
                    rend="italic">nísi
                                        quod senex est</hi>
                                    <pb
                    n="55"/>
                                    <hi
                  rend="italic">psitacus negligit ferulam</hi>. No es una
                                    miseria que un Filósofo defienda su partido, del mismo modo que
                                    vuelven por su honor las verduleras en sus alteraciones? Los
                                    Escolásticos son dignos de reprehension por su mal lenguage:
                                    Muchos de los Filósofos Modernos (dice Roselli) lo son mas: Yo
                                    no hallo diferencia entre esto, y aquello de =</p>
                                <p
                  rend="CI">Por chismes que levantan á gente honesta </p>
                                <p
                  rend="CI">Juana me llama puta, mas puta es ella.</p>
                                <p
                    rend="SO">Hablando seriamente, esta es la diferencia que hay en
                                    este punto entre Escolásticos, y Modernos: Los primeros como por
                                    principio de su secta han despreciado la elegancia: todos sus
                                    Corifeos han escrito con mal método y peor lenguage, y
                                    puntualmente, aquellos Comentadores de Aristóteles que han
                                    sabido menos de Latinidad, son los que en sus libros se ven
                                    citados, y elogiados con mas freqüencia; Por el contrario: si
                                    entre los Modernos ha habido algunos (ó sea muchos) que se han
                                    metido á Escritores sin la correspondiente vocacion: ha habido
                                    muchos mas que los <pb
                    n="56"/> han silvado, y que no se han
                                    acordado de ellos, sino para reprehender sus faltas: en suma,
                                    los mas célebres de entre los Modernos, los que se ven por ellos
                                    apreciados, todos tratan la Filosofía en aquel método y estilo
                                    en que debe ser tratada la primera de las Ciencias humanas. Y
                                    con esto dexarémos esta larga disputa; bien entendido: que me
                                    tendrá pronto qualquiera que se atreva á sostener el estílo y
                                    método de filosofar de los Escolásticos; ni reusaré defender que
                                    con la reimpresion de la Suma Filosófica se causa un gravisimo
                                    perjuicio á la Nacion; y se dá pié á los Extrangeros, para que
                                    no sin fundamento se obstinen en el juicio tan poco favorable,
                                    que hasta el presente han hecho de nuestra literatura.
                                        <milestone
                    rend="closer" unit="D"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E4"/> Aqui concluyó el Chîmico, y
                                    sin dar lugar á réplicas echó mano á una vexiga que junto á sí
                                    tenía, al parecer llena de ayre: comenzó á oprimirla; y de
                                    repente salió, no algun poco de ayre con algun sonido bronco,
                                    que era lo mas que podía esperarse: sino que salieron unas
                                    llamas tan vivas y reales como pudiera arrojarlas una escopeta;
                                    por señas que encendieron unos papeles <pb
                    n="57"/> que estaban
                                    encima de una mesa cercana. Viólo D. Quixote, y sin poder ser
                                    otra cosa dexó caer la Suma Filosófica, y arrastrando el mantéo,
                                    tomó las de Villadiego, saliendose del magico general mas que de
                                    paso, y no parando hasta bien cerca del Gabinete de Historia
                                    natural; lo mismo hizo el de lo verde, é incorporado que se hubo
                                    con D. Quixote, le tomó este la mano y apretandosela, <milestone
                    unit="E4" xml:id="FR.31"/>
                                    <milestone unit="D"
                    xml:id="FR.32"/> le juró una y mil veces por
                                    el Siglo de su Señora la Filosofía Escolástica, que ni en su
                                    silencio, ni en su huida había contravenido á aquellas dos leyes
                                    de la Caballeria Peripatética que só gravisimas penas defienden
                                    y prohiben el darse por vencidos en las disputas; y el volver
                                    las espaldas al enemigo: que le hacía saber que su silencio
                                    había procedido de traer á la memoria la ley de la Caballeria
                                    andante, que veda á los que la profesan tomarselas con otros que
                                    con Caballeros; que para él era decir, que no debía disputar
                                    sino con hombres que hablasen en todo y por todo <hi
                    rend="italic">categóricamente</hi>: que de la huida no tenía
                                    que hablar, puesto que el mismo habia sido testigo del
                                    encantamiento con que el maldito Chîmicio <pb
                    n="58"/> había
                                    sacado fuego de una vexiga: que no sabía lo que un Caballero
                                    Escolástico debia hacer en casos iguales: porque ni rastro de
                                    tales aventuras encontraba en los libros de Caballeria, y
                                    especialmente en la historia del ingenioso hidalgo manchego,
                                    norte y guia suya; pero que de ninguna manera llamáse huida al
                                    haberse salido de la maldita Cátedra; pues mentiria quantas
                                    veces lo hiciese, y desde ahora para entonces lo desmentía; y
                                    aún se desmentía á sí mismo por haberse valido de la palabra <hi
                    rend="italic">huida</hi>, debiendo haber dicho retirada: que
                                    de todos modos á lo hecho buen pecho; y mas que en adelante
                                    sería otra cosa; puesto que resolvía poner fin á su primera
                                    salida, retirandose á su casa, y no volviendo á salir á Campaña,
                                    hasta estar perfectamente instruido en las leyes de la
                                    Caballeria Peripatética, y traer consigo el <hi
                    rend="italic">fustis Dæmonum</hi> obra de un Escolástico, en la qual
                                    hallaria barro á mano para libertarse de las violencias
                                    diabólicas, y de todos y qualesquiera estratagemas con que
                                    pretendiesen ponerle miedo los Chîmicos inxertos en
                                    encantadores; que interin se verificaba su segunda salida <pb
                    n="59"/> protestaba lo primero: que si no volvía á salir
                                    mas, no sería por falta de gana: lo segundo: que si acaso (los
                                    que Dios no quiera ni permita) se sonáre que ha habido Yangüeses
                                    que han molido á palos al nuevo D. Quixote, debe creerse desde
                                    ahora para entonces: que habrá sido porque Dios los quiera: que
                                    por lo que á él toca no es (Dios loado) ni manco, ni cojo; ni
                                    tiene miedo á todos los Yangüeses nacidos, ni por nacer; hora
                                    vengan uno á uno, como es uso y costumbre de una Caballeria
                                    andante; hora todos juntos como es uso de gentes de baja raléa.
                                    Ultimamente protextó D. Quixote: que aunque los Editores de la
                                    Suma Filosófica han visto en ella <hi
                    rend="italic">un cuerpo
                                        hermoso y bien organizado</hi>: él no ha podido descubrir
                                    otra cosa, que un mal adeliñado corpanchon de aldeana rústica,
                                    chata, grosera, oliendo á cien leguas á los ajos y cebollas del
                                    cocinero Plautino, aquel que mezclaba veinte caldos trasnochados
                                    en un puchero; pero que no cree por esto que mientan los
                                    Editores, á los quales tiene por hombres tan verídicos, como
                                    podía serlo el mismo Sancho Panza; sino que tienen la culpa <pb
                    n="60"/> los Filósofos Modernos, que han encantado á esta
                                    Dulcinea; asi que si los Editores quieren que parezca á los ojos
                                    del Mundo la Suma Filosófica en su estado primitivo, como ellos
                                    nos la pintan: es indispensable que se den cinco mil azotes para
                                    deshacer este encantamiento. O enctantadores malignantis
                                    naturae! Y quien os viera á todos presos por las agallas! Pero á
                                    despecho de ellos (aqui se le arrasaron los ojos de lágrimas) tu
                                    España, tu cara Patria mia, continúa en distinguirte de todas
                                    las Naciones de la Europa; sin que para removerte del propósito
                                    de restablecer la <hi
                    rend="italic">verdadera Filosofia</hi>,
                                    puedan ser parte la burla y el desprecio con que en los demás
                                    Paises ha sido escuchado este proyecto. Bien sabes tu: que
                                    quando el inmortal Colon propuso su pensamiento de descubrir un
                                    nuevo Mundo; no logró su zelo en otros Paises mas recompensa que
                                    grandes risadas, y fama de locura. Segundo Colon te se presenta
                                    en Roselli: Italiano es como el primero: nuevo Mundo trata
                                    asimismo de descubrir en el Orbe Literario: mofado se ha visto
                                    hasta aqui, tenido por loco ha sido tambien de <pb
                    n="61"/> las
                                    demás Naciones; mas todas estas circunstancias te avisan, si no
                                    me engaño, que sigas constante en habilitarlo para que lleve
                                    adelante su empresa; que de este modo harás tuya propia la
                                    gloria de su logro; asi como hiciste la del descubrimiento de
                                    América: y creeme, que el descubrimiento de esta no ha sido mas
                                    abundante manantial de riquezas para tu República Civil, que
                                    será para tu República Literaria el descubrimiento de que la
                                    Filosofía Escolástica es la verdadera Filosofía. O quieran los
                                    Cielos conservarme la vida hasta que viendo por el esfuerzo de
                                    mi valerosa lengua puesta fuera de opiniones la verdad de este
                                    nuevo descubrimiento: pueda decir á mis Paisanos: Valerosos
                                    Españoles, nuevos Mexicos, y nuevos Perues se os presentan en la
                                        <hi
                    rend="italic">prima secundae y secunda secundae</hi>.
                                    Arma, arma; guerra, guerra, que en la conquista de los paises
                                    Escolásticos dexareis tan atrás á los Corteses y Pizarros, que
                                    sus batallas comparadas con las vuestras al admirado Mundo
                                    parecerán de capas, y gorras. <milestone
                    rend="closer" unit="D"/>
                                    <milestone rend="closer"
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                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E3"/></p>
                                <p><milestone unit="MT"
                    xml:id="FR.33"/> Aqui acaba la primera
                                    salida de <pb
                    n="62"/> D. Quixote el Escolástico: y yo en fuerza
                                    de los primores que me ha hecho conocer en la Suma Filosófica de
                                    Roselli, usando de la comision que me ha sido dada por el
                                    Apologista universal, declaro por sus Clientes natos al P.
                                    Roselli, á sus Editores, Subscriptores, y todos y cada uno de
                                    los que hayan contribuido, y contribuyan á su impresion <hi
                    rend="italic">materialiter, y formaliter; intensivé, et
                                        extensivé: in abstracto, et in concreto; ut quo, y ut
                                        quod.</hi> Y mando á los demás Clientes, que los tengan por
                                    tales en todo y por todo: que asi es la voluntad del Apologista
                                    Universal, y mia.</p>
                                <p>P. D. Acabado de imprimir este papel, entró en mi quarto un mi
                                    amigo Crítico <hi
                    rend="italic">á nativitate</hi>: tomólo y
                                    comenzó á leer en él á saltos, caló su sobrecejo y entre dientes
                                    dixo: Que estaba muy frio, muy pesado, lleno de languidez de
                                    cabo á rabo; y lo que es mas que todo:<hi
                      rend="superscript"><note anchored="true"
                        n="1">Si el Seor [sic] lector gusta de estas y
                                            otras frases de ultima moda, sepa para su gobierno que
                                            tiene un almacen de ellas en el quarto tomo de la
                                            traduccion de la historia de D. Juan Andres: de <pb
                        n="63"/> alli se provee mi amigo segun me confesó;
                                            yo no puedo recomendar bastantemente una traduccion en
                                            la qual se habla á un mismo tiempo Francés, Italiano y
                                            un cacho de Español; pudiendo llamarse traduccion
                                            trilingüe acaso con mas razon que el Colegio de no sé
                                            donde. <hi
                    rend="italic">Eh la chosse nunca jamas
                                                veduta</hi>!</note></hi>
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                    unit="E5" xml:id="FR.34"/>
                                    <hi
                    rend="italic">Que su plan era </hi><pb n="63"/><hi
                    rend="italic"> harto vasto, su por menor falto de accion y
                                        de interes, sin dichos espiritosos, pasages finos, ni rasgos
                                        vivaces, con poquisimo lepor, y menos hilaridad</hi>.
                                        <milestone
                    rend="closer"
                    unit="E5"/> A este tono fué mi
                                    amigo ensartando nulidades, y yo de nada me dolí; porque creo
                                    firmemente que al volver de la esquina hallaré otro que eche por
                                    la hacera contraria, y como aquel falló: <hi
                    rend="italic">Este
                                        papel está muy frio </hi>falle: <hi
                    rend="italic">Este papel
                                        echa chispas</hi>: y donde el otro dixo: <hi
                    rend="italic">Está falto de accion y de interés</hi>, diga; <hi
                    rend="italic">En acciones, y en interés de ellas se las
                                        apuesta al Banco</hi>. Además de que un medio paisano mio
                                    muy ducho en esto de pescar fama á bragas enjutas me ha enseñado
                                    un secreto probado para ver mi obrilla ensalzada hasta las
                                    estrellas entre los Extrangeros, haciendo (por el medio que yo,
                                    mi amigo y algun otro <pb
                    n="64"/> sabemos) que ciertos
                                    Diaristas de entre ellos de rigidos Aristarcos se tornen Juanes
                                    de Buen-Alma, y consientan que en sus Diarios se inserten
                                    juicios ó elogios de obras que no han visto; aún quando haya
                                    fundadas sospechas de que la obra, y el juricio de ella son
                                    hijos de un mismo Padre: Y por el siglo del mio que sería yo
                                    bien sandio, si en llegando este caso no pusiese mi papelejo de
                                    oro y azul concluyendo con una recomendacion de mi merito en
                                    estos términos = <hi
                    rend="italic">Tout ce qui nous venons de
                                        dire de </hi>Mr. Habela<hi
                    rend="italic"> prouve combien il
                                        a de droits aux encouragemens du ministere espagnol. Nous
                                        ignorons quels sont ceux qu’il a rezus jusqu’a present; mais
                                        si lo hazard de circonstances ou le manege de la
                                        envie </hi>: : : : : <hi
                    rend="italic">avoient contribué á
                                        le priver des recompenses qu’il a merités, ou méme des
                                        secours que la medio crité de sa fortune lui rendroit
                                        necesaires, nous osons lui annoncer un avenir plus
                                        heureux.</hi> Haz por leer, lector amigo, <hi
                    rend="italic">le Journal Encyclopedique de Fevrier a </hi>1788<hi rend="italic">. pag. </hi>415<hi
                  rend="italic">.</hi></p>
                                <p
                  rend="CI">Y visto que los hayas<lb/>Riete, si no quieres que me
                                    ria.</p>
                                <p
                    rend="SO">Erratas. Pagina 19. linea 19. <hi
                    rend="italic">lo
                                        haya</hi>, lease <hi
                    rend="italic">le haya</hi>. pag. 21.
                                    lin. 7. <hi
                    rend="italic">de sus manjares</hi>, lease <hi rend="italic">de sus mayores</hi>. <milestone
                    rend="closer" unit="MT"/>
                                    <milestone rend="closer"
                    unit="E2"/>
                                    <milestone rend="closer" unit="E1"/></p>
                                <p/>
                            </div3>
                        </div2>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
        <body
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                            <seg
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                                <seg
                  type="U1">Número I</seg>
                                <seg
                  type="U2">Prologo.</seg>
                                <seg synch="#FR.2"
                    type="E2">
                                    <seg synch="#FR.3"
                      type="MT"> Quién, quién nos los dixera,
                                        amados Conclientes? Podia pasarnos por la imaginacion?
                                        Ahora, de repente y sin saber como, nuestro Apologista
                                        comienza á sentir el gravísimo peso que ha cargado sobre sus
                                        espaldas; y á pesar del zelo que le anima por nuestra
                                        defensa, y de la destreza que forzosamente ha de haber
                                        adquirido en las lides hasta aquí reñidas: se vé en la
                                        precision de confesar: que el ser Apologista universal es
                                        carga, que no pueden ya sufrir sus hombros por si solos, y
                                        que le es por tanto indispensable tomar en su ayuda á alguno
                                        de sus clientes. Sí, amigos, con esta novedad nos hallamos,
                                        y con la de : : : : : ¿Pero cómo acertaré yo á decíroslo? La
                                        eleccion : : : : : ¿Me entendeis? La eleccion ha recaido por
                                        su dicha en este vuestro Concliente, aunque indigno. Por
                                        recibida la enhorabuena, paso á contaros el como, y el
                                        quando. Es, pues, el caso, que yendo yo á dar las Pasquas á
                                        nuestro Apologista, me recibió con una agradable sonrisa;
                                            <seg
                      synch="#FR.4" type="E3">
                                            <seg synch="#FR.5"
                          type="D"> y sin <pb
                          n="4"/>duda
                                                (dixo) que la fortuna está hoy de buen gusto; porque
                                                en mejor ocasion no podia haberte traido por aquí:
                                                esto diciendo, me dió una palmadita sobre las
                                                espaldas, me cogió de la mano, hízome sentar,
                                                sentóse y destosiéndose: Ya, amado Cliente
                                                (continuó), sabes, y sabe todo el mundo, que desde
                                                el punto en que me vino el felicísimo pensamiento de
                                                hacerme vuestro Apologista, no he perdonado medio,
                                                ni fatiga para manifestar el tiernísimo amor que os
                                                profeso: una gallina, que recibiendo en sí el agua,
                                                cubre con alas de piedad á sus hijuelos,
                                                fomentándolos á costa del calor de su corazon; no es
                                                ciertamente (aunque yo lo diga) adeqüado símbolo de
                                                lo que he hecho con vosotros: no estoy arrepentido;
                                                sí bien no ha faltado entre mis Clientes algun
                                                polluelo ingrato, que ha correspondido á mi ternura
                                                con el pasatiempo de picotearme, y quererseme subir
                                                á las barbas! En fin, soy mas bien vuestra madre,
                                                que vuestro Apologista, y aunque así no fuera,
                                                camino sobre el seguro pie de que un Apologista es
                                                para cien Clientes; y cien Clientes no son para un
                                                Apologista; pero estamos en el caso de que sois ya
                                                mas que los de Egipto, <pb
                          n="5"/>y aun mas que los
                                                Abogados de Colegio: en cada casa tengo un Cliente,
                                                y un ciento en cada esquina, aunque no se cuenten
                                                las de la Puerta del Sol; mas la lástima es, que á
                                                proporcion del aumento de mi rebaño, se ha aumentado
                                                tambien el de los lobos: detrás de cada mata se
                                                oculta una manada de critiquillos; y si no fuera por
                                                mi vigilancia, güay! del simple escritorcillo que se
                                                anduviese en flores; empero yo con todo mi zelo soy
                                                un hombre solo, que no puedo acudir á tantas partes
                                                á un tiempo: mis fuerzas no llegan adonde mis
                                                deseos; y por otra parte, harto infeliz seria el
                                                hortolano, que empleando su vida en plantar, no
                                                llegase á coger fruto alguno de sus árboles; además
                                                de que, soy mortal; y segun todas las apariencias la
                                                raza de mis Clientes ha de ser eterna en España:
                                                finalmente es gusto mio habilitar á alguno de
                                                vosotros para que pueda ayudarme: Esto supuesto, en
                                                la eleccion no he tenido mucho que titubear: todos
                                                tus compañeros han contribuido con eruditas
                                                producciones á la gloria de la Patria; y tú,
                                                entretanto, pareces nacido únicamente para hacer
                                                número, é indolente sobre todos los indolentes, ni
                                                aun das <pb
                          n="6"/>muestras de ser racional: si, en
                                                otro tiempo se distinguió el hombre de los demás
                                                animales en ser animal pensador, en el dia se
                                                distingue en ser animal escritor: así que, hijo mio,
                                                es necesario que vuelvas de ese letargo, y al lado
                                                de tu Apologista comiences á defender á tus
                                                Conclientes: ¿te encoges de hombros? ¿Arqueas las
                                                cejas? Pues en verdad que no tienes porque hacerlo:
                                                no, no pretendo yo hacer lo que aquellos menestrales
                                                que á título de maestros exâminados del gremio de
                                                tal se están con los brazos cruzados, ó se andan con
                                                la capa al hombro, y comen, beben y triunfan á costa
                                                del trabajo de los oficiales, y del dinero del
                                                pobrete que tiene que pagar, aún mas que el trabajo
                                                de estos, la holgazanería y señorío del maestro: el
                                                cargo de Apologista universal será siempre de mi
                                                inspeccion, y de la tuya por ahora, el desempeñar
                                                aquellas defensas que me parezcan fáciles, y
                                                proporcionadas á tus fuerzas; con la facultad, que
                                                asimismo te cometo, de declarar que este y aquel
                                                Escritor, ó estos y aquellos Escritores son mis
                                                Clientes natos, de mérito, et cet. Comenzarás á
                                                exercer tu cargo defendiendo la Suma Filosófica del
                                                P. Roselli; co-<pb
                      n="7"/>sa facilísima, pues estás
                                                fuera del dia con defender y ensalzar la Filosofia
                                                Escolástica; y hacer esto en España es cosa aun mas
                                                hacedera, que el alabar á Atenas en Atenas,
                                                proverbio de las cosas fáciles: no tienes que
                                                izquierdear, lo que digo se ha de cumplir al pie de
                                                la letra, sopena, no lo haciendo, de ser borrado del
                                                catálogo de mis Clientes; y declaro que no te se
                                                despacha título, ni exîge media-annata por no
                                                ponerte en necesidad de que te empeñes para el pago,
                                                que seria lo mismo que ponerte en ocasion próxîma de
                                                no portarte con la pureza y desinteres que requiere
                                                un encargo tan delicado. </seg>
                                        </seg>
                                        <lb/> Diciendo y haciendo echó á correr, dexándome sin mas
                                        recurso que el de seguirlo con la vista: inútilmente, pues
                                        no se dignó siquiera de volver el rostro á mirarme:
                                        desaparecióse en fin, y yo me quedé lleno de confusion: por
                                        una parte me estimulaba á aceptar el nuevo empleo la
                                        terrible amenaza de que dexaria de ser Cliente si lo
                                        reusaba: añadíase el deseo de hombrearme con vosotros los
                                        demas Clientes, todos Escritores; pero echaban por tierra
                                        estas consideraciones lo desconocido del rumbo que debia
                                        seguir, y el miedo que me <pb
                      n="8"/>ponian los
                                        critiquillos, raza de aves de rapiña, que apenas oyen cantar
                                        una rana, ya están encima con pico y garra abiertos: en suma
                                        yo venia siendo (y de camino aprovecharé unos versecitos que
                                        oí dias pasados á un ciego) venia siendo repito:<lb/>
                                        <seg
                      synch="#FR.6"
                      type="E3"> Un tierno pichoncito, al qual
                                            su madre<lb/> Por hacerlo volar le niega el cebo;<lb/>Y
                                            si bien de seguirla le espolea<lb/>Y de volar el natural
                                            deseo.<lb/>Su falta de experiencia, su ignorancia<lb/>De
                                            la region inmensa, el justo miedo<lb/>De carniceras aves
                                            lo detienen,<lb/>Con alas ya, en el nido á su despecho. </seg>
                                        <lb/> En tales dudas se me pasó toda la mañana, y seria ya
                                        la una de la tarde, quando, mas por la costumbre que por la
                                        gana de comer, me encamino ácia mi casa, y apénas comienzo á
                                        subir la escalera, repentinamene me siento lleno de una
                                        complacencia tan grande, que no parecia sino que el corazon
                                        queria salírseme del pecho: entro en mi quarto, y veo sobre
                                        una mesa la causa de una novedad tan extraordinaria: veo en
                                        el libro, cuya publicacion debo defender, una obra publicada
                                        con la mira de restablecer la verdadera y antigua Filosofia,
                                        digna de ser propuesta por modelo á los <pb
                      n="9"/>verdaderos amantes de la Filosofia Cristiana: obra en la
                                        qual se hace ver con doctrina tambien de los modernos, que
                                        la Filosofia antigua, sobre ser la mas útil y verdadera, es
                                        la única que puede conducir para el estudio de la Teología,
                                        y que el verdadero método de estudiarla es el que usan los
                                        buenos Escolásticos: Todo esto, y mucho mas ví en la Suma
                                        Filosófica del P. Roselli recien comenzadita á imprimir en
                                        casa de Cano. Ahora quando yo ví una obra semejante, y no me
                                        caí muerto: dígase que mienten quantos han dicho, que una
                                        desmedida alegria puede matar á un hombre; pero para que se
                                        verifique que no hay alegria cumplida, vino á turbar mi
                                        contento el escrúpulo de que no podia yo en conciencia
                                        defender la publicacion de esta portentosa obra: porque
                                        segun el tenor de mi comision (decia yo) debo emplearme
                                        únicamente en defensas fáciles, y el defender al P. Roselli
                                        (diga lo que quiera nuestro Apologista) es cosa
                                        dificilísima, por no decir imposible: porque ¿cómo no ha de
                                        serlo el defender á un Autor que se propone un fin para cuya
                                        consecucion no bastan ni con cien leguas las fuerzas de su
                                        ingenio? Por los dos tomos hasta aqui publicados (uti ex
                                            un-<pb
                      n="10"/>gue leonem, seu ex auriculi asinum) podrá
                                        conocer qualquiera que el ingenio de Roselli es sólido,
                                        elevado, metódico y claro; que su erudicion es increible, y
                                        que el zelo de sus sabios Editores corre parejas con aquel
                                        ingenio, y aquella erudicion; ¿pero bastarán todo el
                                        ingenio, toda la erudicion, todo el zelo del mundo para
                                        restablecer la verdadera y antigua Filosofia? Ah! Por
                                        nuestra desgracia estamos en unos tiempos en que la libertad
                                        de pensar y elegir cada uno segun su antojo, se ha apoderado
                                        de los ingenios; y es forzoso, una de dos, ó no conocer el
                                        siglo en que vivimos, ó carecer de sentido comun, para dudar
                                        que el restablecer la Filosofia Escolástica es empresa igual
                                        en todo y por todo á la de resucitar la Caballería andante;
                                        mas entre tantos Escolásticos, ¿no tendrás tú, dichosa
                                        Patria mia, un D. Quixote? Miéntras así exclamaba, seguia
                                        hojeando la Suma Filosófica, y á pedir de boca hallé quanto
                                        deseaba en este quadernito intitualdo: Suplemento á la Suma
                                        Filosófica: Primera salida de D. Quixote, segundo de este
                                        nombre. En este papelito, que quiero leeros, vais á ver un
                                        Campeon que toma á su cargo enderezar los <pb
                  n="11"/>tuertos, y desfacer los agravios hechos á la Filosofia
                                        Peripatética; que no solo defiende la publicacion de la Suma
                                        Filosofica; sino que por medio de ella hace triunfar á
                                        España de la malignidad extrangera: vereis cubierto con el
                                        yelmo de Mambrino el lenguage de nuestros Cofrades los
                                        Escolásticos: y lo que es el colmo de nuestras dichas, el
                                        último punto á que pudo encumbrarnos, no la liberalidad, no
                                        el favor; sí la prodigalidad, sí el despilfarro de la
                                        fortuna, vereis con ocasion de la Suma Filosófica,
                                        acrecentado nuestro número con una lucida tropa de sabios y
                                        no sabios, como quiera, sabios gravísimos con muchas
                                        campanillas de opinion, de anteojos, y de mucho tabaco:
                                        harto es segun esto lo que teneis que escuchar, por lo mismo
                                        no se nos vaya todo en flores, orejas alerta, que ya
                                        comienzo á manejar mi lengua. </seg>
                                </seg><lb/>
                                <seg
                    type="U2"><seg synch="#FR.7"
                    type="E2"> Primera Salida de D.
                                        Quixote el Segundo, aliàs El Escolástico.</seg>
                                    <seg
                    type="U3">Capitulo Primero.</seg>
                                    <seg synch="#FR.8"
                      type="E3">
                                        <seg synch="#FR.9"
                        type="AE">
                                            <seg synch="#FR.10"
                          type="E4">
                                                <seg synch="#FR.11"
                            type="FP"> En un lugar una
                                                  jornada corta de Madrid, vivia un hombre alto de
                                                  cuerpo, magro de cara, nariz filosófica, y ojos
                                                  hundidos: era mediano gramático, y tenia doce años
                                                  de estudios de Filofia [sic] Española, y digo
                                                  Española; porque (como luego veremos) ha ya dias
                                                  que nuestra dichosísima Península es la
                                                  depositaria de un tesoro tamaño como la Filosofia
                                                  Escolástica, que es cabalmente de la que voy
                                                  hablando. De estos doce años, pues, como iba
                                                  diciendo, habia estudiado los seis por el P.
                                                  Alcántara, y los otros seis por el P. Goudin; y en
                                                  este tiempo, gracias á su ingenio pronto y vivo, y
                                                  á la buena explicacion de sus Maestros, llegó á
                                                  convertir en sustancia propia todo lo que segun
                                                  sus respectivas escuelas con tanto acierto han
                                                  escrito aquellos dos célebres Maestrazos. Con
                                                  tales disposiciones, bien seguro de la victoria,
                                                  jamas huyó el cuer-<pb
                            n="14"/>po á ninguno de
                                                  tantos Escolares como pasaban pidiendo limosna por
                                                  su lugar, y que en él, lo mismo que en todos,
                                                  solian ser el coco y espantajo de los Estudiantes
                                                  de capa y redecilla: bien podia qualquiera de
                                                  aquellos tunantes ponerle la proposicion menos
                                                  obscura, menos dudosa, menos equívoca que supiera;
                                                  que sobre la marcha, como quien no hacia nada, le
                                                  desmandaba veinte, ó treinta entre distinciones, y
                                                  subdistinciones, que dexaban al pobrete abrumado
                                                  sin saber lo que le sucedia, y sin apelacion al
                                                  dices, instabis, urgebis, machacabis primò ni
                                                  secundò; porque sus distincioncitas estaban
                                                  concebidas con tanta sotileza, que no era para el
                                                  plato de hombre nacido el entenderlas, quanto mas
                                                  el impugnarlas: En su clase, ó general no digo
                                                  nada: quien haya visto un gran mastin, que acierta
                                                  á pasar por una calle, y sale una caterva de
                                                  gozques ladrando uno por aquí, y otro por allí, y
                                                  el mastin sin dignarse de mirarlos sigue su
                                                  camino; hasta que los gozques viéndose muchos, y
                                                  creyendo cobardía lo que es meramente desprecio,
                                                  arremeten juntos á besarle la cola: que entonces
                                                  el generoso perro vuelve de repente, y dando una
                                                  mano-<pb
                        n="15"/>tada á unos, y otra á otros, dexa
                                                  la calle barrida de gozques y en silencio: quien
                                                  esto haya visto (repito) hágase cuenta de que ha
                                                  visto á nuestro hombre disputando con sus
                                                  condiscípulos, que todos eran gozques para con él:
                                                  en efecto, jamás ninguno se le atrevió cuerpo á
                                                  cuerpo; solian al cabo de haberse juntado muchos
                                                  proponerle de monton algunas dificultades; mas con
                                                  un tono de voz tan sumiso, que publicaba bien el
                                                  miedo de que estaban poseidos; dábales larga, y
                                                  ellos, creyendo que les habia llegado la suya
                                                  comenzaban á estrecharlo; pero quando mas
                                                  enardecidos estaban, despues de haber tomado su
                                                  polvo con mucha cachaza, hétele que revolvia sobre
                                                  ellos con la ordinaria arma de las distinciones,
                                                  que los dexaban sin mas recurso que el de morder
                                                  de rabia los bancos. Estas habilidades acompañadas
                                                  de un genio naturalmente terco, unas manos y pies
                                                  incansables en hundir tablas á puros puños y
                                                  patadas; y lo que es mas que todos, una
                                                  extraordinaria fuerza de pulmones para argüir
                                                  mucho y recio, le habian hecho el Francisco
                                                  Esteban de las aulas de Filosofia: </seg>
                                            </seg> érase, ya se dexa entender, corto recinto para el
                                                luci-<pb
                        n="16"/>miento de tantas prendas un lugar
                                            de ochocientos vecinos; hacíase de dia en dia mas
                                            necesario el buscar teatro capaz donde poder dar á
                                            conocer tan estupendos primores; quando felizmente oye
                                            decir á no sé quien: que las escuelas eran para los
                                            Escolasticos lo que los torneos para los Caballeros
                                            andantes, es decir, teatros donde el disputar y quedar
                                            vencedores era sumamente glorioso, y que del mismo modo
                                            que los Caballeros se presentaban de torneo en torneo,
                                            combatiendo freqüentemente por hermosuras que nunca
                                            habian visto, debian los Escolásticos ir de escuela en
                                            escuela haciendo alarde de su habilidad, y disputando
                                            (para mayor fineza) sobre cosas que no entendiesen: no
                                            fue menester mas que esta noticia para que se
                                            determinara á salir por esos mundos buscando aventuras á
                                            guisa de un D. Quixote Escolástico; empero antes de
                                            salir á campaña, quiso como buen discípulo tomar las
                                            órdenes de su Maestro, fué al aula á tiempo en que se
                                            trataba la qüestion de Utrum, si Dios hubiera formado un
                                            número infinito; ¿seria este número par, ó impar?
                                            Voceaba el argumentante, voceaba el que tenia la
                                            defensa, y voceaban todos tanto, que ni <pb
                        n="17"/>el
                                            Maestro entendia á los discípulos, ni los discípulos
                                            entendian al Maestro, ni el Diablo que los entendiera á
                                            todos: cansados al fin cesaron para tomar aliento, y
                                            volver con mayor fuerza á la disputa; y entonces D.
                                            Quixote dirigió la voz á su Maestro, y en breves
                                            palabras le expuso su determinacion: dixo: y el buen
                                            anciano átonito con la novedad del caso apénas creía lo
                                            que estaba viendo; bajóse de la Cátedra y vinose para el
                                            nuevo D. Quixote, cruzó los brazos sobre sus espaldas,
                                            descansó la cabeza en sus hombros, y en esta postura
                                            estrechándolo consigo: bendito seas (decia) una y mil
                                            veces, no ya discípulo mio sino hijo de mis entrañas,
                                            bendita sea la madre que te parió, benditos los pañales
                                            en que te envolvieron, benditas las paredes que te
                                            oyeron llorar: Llorar dixe? no dixe bien; no naciste tu
                                            llorando, naciste arguyendo, como convenía al que había
                                            de ser la espuma, la flor, la nata de todos los
                                            Escolásticos: sí, que naciste en esta edad de hierro
                                            para resucitar la de oro; y en un tiempo en que por
                                            desgracia de nuestra Patria comenzaba á verificarse en
                                            ella el antiguo dicho de que el Escolástico es un
                                                ani-<pb
                    n="18"/>mal de quien todos los animales se
                                            ríen, has venido tu á resucitar los Nominales, y
                                            Realistas, y á poner en olvido los invencibles, los
                                            irrefragables, los universales, los iluminados con toda
                                            la caterva de los famosos Caballeros Escolásticos del
                                            pasado tiempo: marcha, aguija, corre, vuela á dó te
                                            llama tu buena ventura, y cuenta con que tendrás siempre
                                            á tu lado á tu Maestro, si no materialiter, formaliter;
                                            sino categorematicé, sincategorematicé. Y yo (respondió
                                            un tanto enternecido D. Quixote) estaré siempre
                                            agradeciendo vuestros favores, sino extensiué,
                                            intensiué; sino reduplicatiué in recto, reduplicatiué in
                                            obliquo. Con esto se salió del General, y comenzó á
                                            andar por la campaña, como se dirá en los capitulos
                                            siguientes. </seg>
                                    </seg>
                                    <lb/>
                                    <seg
                    synch="#FR.12"
                    type="MT"> Notad que esta promesa no la
                                        podemos ver cumplida; porque en este manuscrito faltan dos
                                        capítulos: seguiremos pues, leyendo el quarto; porque sin
                                        duda el que me deparó este curioso papelito, juzgó que los
                                        capítulos segundo y tercero no eran del caso presente, y por
                                        tanto los omitiría. </seg>
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                                    <seg
                    type="U3">Capitulo IV</seg>
                                    <seg synch="#FR.13"
                      type="E3">
                                        <seg synch="#FR.14"
                        type="AE"> Pensativo además llegaba Don
                                            Quixote á la fuente del berro, siendo la admiracion y
                                            aún el espanto de un anciano vestido todo de verde, que
                                            se hallaba por acáso junto á la misma fuente: miraba
                                            este, y remiraba al nuestro, y no podía caer en que
                                            significaban aquella su sotanilla, su mantéo mas largo,
                                            su libro debajo del brazo y sus anteojos sobre las
                                            narices; hasta que llegandose á él D. Quixote: <seg
                        synch="#FR.15" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.16"
                            type="D"> Bien, Señor, (dixo) se
                                                  conoce la maravilla que os causa mi vista en la
                                                  atencion con que me miráis; yo soy para servíros
                                                  un Caballero Escolástico, que vengo á enderezar
                                                  los tuertos, y desfacer los agravios hechos á mi
                                                  Señora Dulcinéa la Filosofía Escolástica: si
                                                  sabeis de algun desaguisado que lo haya sido hecho
                                                  en esta tierra; no tardeis en decirme adonde, como
                                                  y quando, que sobre la marcha me veréis sostener á
                                                  pesar de follones y malandrines: que la sin par
                                                  Filosofía Escolástica es la Reyna de las
                                                  Filosofías, y que esa que llaman Filosofía moderna
                                                  no sirve ni aun para descalzarle el <pb
                            n="20"/>zapato. Ay! Señor D. Quixote, (exclamó despues
                                                  de mucha suspension el de lo verde) y como creo
                                                  que su merced ha errado el golpe! Son muchos los
                                                  Españoles á quienes los ayres infectos del Norte
                                                  han pegado el contagio de despreciar el
                                                  Escolásticismo: dos dias habrá que en presencia de
                                                  unos de estos contagiados se me soltó por mi
                                                  desgracia la expresion de que se interesaban la
                                                  pureza de la Religion, y el bien de la Patria en
                                                  la conservacion de la Filosofía Escolástica: Si
                                                  viera Vmd. que mofa hicieron de mi! no pararon
                                                  hasta decirme: que entre nosotros por nuestra
                                                  desgracia podía libremente decir, y aún imprimir
                                                  si quería, semejantes despropositos; mas que á
                                                  parte de Europa podia llegar, donde sin mas prueba
                                                  que un tal dicho, diesen conmigo en una casa de
                                                  orates: asi que Señor D. Quixote, son necesarias
                                                  grandes fuerzas, y un ánimo invencible para llevar
                                                  adelante una empresa, como la que Vmd. se propone:
                                                  bien que, aquel, á quien los Cielos hayan dado
                                                  tales fuerzas y ánimo, haría la mayor de las
                                                  hazañas en castigar la insolencia y temeridad de
                                                  los seductores extrangeros, y de los sedu-<pb
                            n="21"/>cidos Españoles: y para lograrlo, tengo
                                                  para mí que deberia comenzar en derezando el
                                                  tuerto, que unos y otros han hecho á la Princesa
                                                  Micomicona la literatura Española, poniendola por
                                                  esos suelos, y colocando en el trono de sus
                                                  manjares á no sé que otras nuevas y bastardas
                                                  literaturas: esta aventura sería para el que la
                                                  acabase gloriosisima, y no solamente por si misma,
                                                  sino tambien por la circunstancia de no haber
                                                  podido salir con ella quantos Caballeros la han
                                                  acometido. Pues esa aventura (respondió D.
                                                  Quixote) la tendran los encantadores guardada para
                                                  otro Caballero, y este tal Caballero no debo ser
                                                  yo, que de ninguna manera puedo acometerla; y no
                                                  porque me espante su dificultad, sino por que
                                                  sería apartarme de mi proposito que es de defender
                                                  á la Señora de mi corazon la Filosofía
                                                  Escolástica; además de que para acorrer á la
                                                  Señora Literatura Española, era necesario
                                                  averiguar la cuita en que se halla, que Caballeros
                                                  han intentado hacerlo, quienes son sus enemigos,
                                                  si son Caballeros, si follones, si encantadores,
                                                  si vestiglos, y estas cosas no puedo yo
                                                  inquirirlas sin contravenir á las estrechas leyes
                                                  de la <pb
                            n="22"/>Caballería Peripatética, que á
                                                  todos y cada uno de los que la profesan manda: que
                                                  por ningun acontecimiento cometan la vileza de
                                                  mendigar noticias de cosas que huelan á historia,
                                                  ni erudicion: que si bien no he visto yo este
                                                  precepto por escrito, lo saco de lo que han hecho
                                                  los mas famosos Peripatéticos, y de que lo
                                                  requiere asi la imitacion de la Caballería
                                                  andante, que expresis verbis ordena á los que la
                                                  profesan, andar siempre por encrucijadas, páramos
                                                  y montes incultos, alimentandose de bellotas,
                                                  nísperos y otras frutas todas silvestres, sin osar
                                                  meter siquiera un pié en huertos, ni jardines: que
                                                  tales se deben reputar en terminos de Caballería
                                                  Peripatética todas las otras partes de la
                                                  literatura.<lb/> Sea asi en horabuena (dixo el de
                                                  lo verde); pero si yo no me engaño, esos
                                                  impedimentos tienen mas de apariencia, que de
                                                  realidad; y puede estar el Señor D. Quixote en la
                                                  firme creencia de que el hecho de defender á la
                                                  Literatura Española redundará en pro de su Señora,
                                                  y no puede menos de serle de gran contentamiento;
                                                  porque sé yo de buena tinta, que entre las dos ha
                                                  habido de dos siglos á es-<pb
                            n="23"/>ta parte una
                                                  buena correspondencia é intimidad tal es, que
                                                  apénas en la familia de la Señora Literatura
                                                  Española se halla persona chica ni grande, que no
                                                  deba sus mas lucídas galas á la Señora Filosofia
                                                  Escolástica; pues las dos Damas de honor Oratoria
                                                  y Poesía (por exemplo) le deben aquellos conceptos
                                                  angelicales, aquellos pensamientos agudisimos,
                                                  aquellos sutilisimas sutilezas y demás adornos con
                                                  que en el siglo pasado comenzaron á subirse de
                                                  punto: y el Señor Derecho, administrador de la
                                                  Casa y Estados, está asimismo en obligacion de
                                                  agradecerle el buen método y lenguage, que en sus
                                                  papeles de todas clases han usado y usan sus
                                                  dependientes, las arregladas interpretaciones que
                                                  han dado á sus órdenes, y lo que es mas que todo,
                                                  aquel no contentarse con lo necesario y de su
                                                  inspeccion, extendiendose con una nimiedad
                                                  increíble en preguntas, relacion de casos y mil
                                                  otras cosas enteramente de supererogacion; además
                                                  de que, si bien se considera, la union esta con la
                                                  Filosofía Escolástica es la que ha acarreado
                                                  tantos dicterios á la Literatura Española: porque
                                                  ha de saber Vmd, Señor D. Quixote, que yo qui-<pb
                            n="24"/>se saber, qual podría ser la causa de esta
                                                  enemiga que todas las Naciones tienen á nuestra
                                                  Literatura: los Franceses é Ingleses (reflexîonaba
                                                  yo) son dos Naciones rivales, y de carácter
                                                  opuesto aún en cosas pequeñisimas; todos los dias
                                                  estámos viendo, que si hoy sale un Francés con una
                                                  casaca baja de talle, mañana sale un Inglés con
                                                  otra que lo lleva rozandose con el sobaco; y sin
                                                  embargo de este espíritu de oposicion que hay
                                                  entre las dos Naciones, en punto á Literatura
                                                  guardan harmonía, y se elogian mutuamente; Pues en
                                                  que podrá consistir, que los que son justos
                                                  apreciadores del mérito de sus rivales sean al
                                                  mismo tiempo tan injustos para con la literatura
                                                  de una Nacion que ni por razon de carácter, ni de
                                                  intereses opuestos les es tan contraria? La causa
                                                  de esto quise, como llevo dicho, averiguar, y en
                                                  resumidas cuentas hallé, que la Filosofia
                                                  Escolástica es la piedra del escándalo: <seg
                            synch="#FR.17"
                              type="E5"> Los Españoles (leí en un
                                                  autor extrangero que trata la materia) no merecen
                                                  andar en dos pies; porque enmedio de tanta luz
                                                  gustan de permanecer en las tinieblas; porque
                                                  síguen alimentandose de bellotas despues de
                                                  puestas <pb
                            n="25"/>en uso uvas y trigo; porque
                                                  prefieren (quiero decir) la necia algaravía de los
                                                  Escolásticos (que blasfemia!) á las útiles
                                                  observaciones (que mentira!) de los Modernos:
                                                  </seg> Con que cate Vmd. aqui, Señor Don Quixote,
                                                  que si se injuria á la Literatura Española es por
                                                  razon de su union con la Filosofía Escolástica, y
                                                  es esto tan cierto, que casi todos los defensores
                                                  de la primera han pensado (que falta de
                                                  conocimiento!) que el mejor modo de hacerlo era
                                                  afirmar, que esta union está ya deshecha, que en
                                                  este siglo la Literatura Española ha dado de mano
                                                  á las sutilezas Escolásticas, de modo que aún
                                                  respecto de España pudo á mediados de este siglo
                                                  decir con verdad el Francés Racine: Que habia sido
                                                  testigo de los ultimos suspiros de Aristóteles. En
                                                  quanto á lo demás, ni por todo el mundo quiero yo,
                                                  que Vmd. quebrante el precepto Escolástico de
                                                  despreciar todo lo que no sea Escolasticisimo puro
                                                  y neto: sigo lo [sic] misma opinion (que es
                                                  tambien la de casi todos los hombres graves y
                                                  gordos) de que ni el Filósofo debe saber mas que
                                                  sus ergos, ni el Legista v. gr. mas que sus
                                                  iporques: juzgo digna de risa, ó mas bien de
                                                  lástima la presun-<pb
                            n="26"/>cion de algunos
                                                  profesores (los mas de ellos barbiponientens, ó al
                                                  menos hombres de pocas canas) que creen no
                                                  solamente posible, sino necesaria la union de las
                                                  ciencias y de las buenas letras, como si pudiese
                                                  ninguno hacer lo que nosotros no hemos hecho; y
                                                  necesitar para su carrera lo que nosotros no hemos
                                                  necesitado para la nuestra; pero sin que Vmd.
                                                  traspase su ley, y sin desamparar yo mi opinion
                                                  podemos á fé mia adquirir las noticias necesarias.
                                                  Aqui he de tener yo un papel que me llevaron esta
                                                  mañana con especia, el qual en breves palabras nos
                                                  instruirá en el asunto: vámonos acercando á la
                                                  Villa, que el andar no me estorva para leer. Este
                                                  es el papelito, y dice así, si Vmd. no lo ha por enojo.<lb/>
                                                  <seg
                            synch="#FR.18"
                              type="E5"> Habia en el Toboso
                                                  (y va de cuento) un Sacristan, hombre de humor
                                                  solenne: Este Sacristan estando un dia en el
                                                  campanario para tocar á las Ave-Marías, dió los
                                                  primeros golpes con el compás ordinario: y viendo
                                                  desde la torre toda la gente, que estaba recogida
                                                  en la plaza rezando descubierta, detúvose en el
                                                  ultimo golpe un gran rato; y dixo á un compañero
                                                  suyo: Hola, mira como te los tengo! Valgate el <pb
                              n="27"/>Diablo por Mr. Masson y que bien ha
                                                  querido representar á nuestro Sacristan Tobosesco!
                                                  Siete años va á hacer que dió la terrible
                                                  campanada de que se debe á la España? y otros
                                                  tantos años ha, que á todos los Españoles nos
                                                  tiene descaperuzados aguardando su respuesta: y lo
                                                  peor es, que en tan largo tiempo no ha hecho otra
                                                  cosa que reirse á carcajada suelta de nuestra
                                                  impaciencia; empero no le arriendo al pobrete la
                                                  ganancia, que si bien se ha divertido á nuestra
                                                  costa, sendos latigazos hemos descargado sobre sus
                                                  espaldas: con todo, yo tengo para mí, que ni
                                                  nuestra Nacion se halla debidamente desgraviada,
                                                  ni castigada suficientemente la injusticia de su
                                                  infamador: porque, perdóneme Cavanilles, perdóneme
                                                  Denina y perdóneme, si es menester, Forner: haber
                                                  respondido con oraciones de muchas páginas á una
                                                  pregunta de media línea, ha sido abrir la puerta á
                                                  la malignidad de nuestros calumniadores; para que
                                                  nos apliquen aquello de quien mal pleito tiene á
                                                  varato lo mete. Bonitos son ellos para no hacerlo!
                                                  Asi que no podrémos gloriarnos de haber vengado el
                                                  honor de nuestra Nacion: hasta que hayamos da-<pb
                            n="28"/>do á sus enemigos una respuesta breve como
                                                  su pregunta, y que no admita réplica; ó que por lo
                                                  menos les dé tanto que hacer; como á nosotros nos
                                                  ha dado la tal preguntica. Pero quien será el
                                                  dichoso para quien los Cielos tengan reservada la
                                                  gloria de dar una respuesta semejante? </seg><lb/>
                                                  Yo soy ese dichoso (dixo D. Quixote) y si no á ver
                                                  como esos malandrines se escapan de estos dos
                                                  silogismos: luego recorrerémos el Barbara,
                                                  Celarent, y por el asserit A, negat E verémos en
                                                  que figura están hechos, dicen de este modo:
                                                  arqueó su brazo derecho, hizo temblar la tierra de
                                                  una patada, y dixo: <lb/>
                                                  <seg
                            synch="#FR.19"
                              type="E5"> I. Illa natio quae
                                                  habuit maiores homines in philosophia scholastica,
                                                  habuit maiores homines in philosophia vera;<lb/>
                                                  Sed natio Hispana est natio illa quae habuit
                                                  maiores homines in philosophia scholastica,<lb/>
                                                  Ergo natio Hispana est illa natio quae habuit
                                                  maiores homines in philosophia vera. <lb/>
                                                  <pb
                              n="29"/>II. Illa sola natio quae studet
                                                  philosophiam scolasticam studet philosophiam
                                                  veram;<lb/> Sed natio Hispana est illa sola natio
                                                  quae studet philosophiam scholasticam,<lb/> Ergo
                                                  natio Hispana est illa sola natio quae studet
                                                  veram philosophiam.<lb/> Maior propositio amborum
                                                  silogismorum constat ex P. Roselli, qui dicit:
                                                  philosophiam scholasticam esse et antiquam et
                                                  veram: verum autem magis uno esse non potest.
                                                  Minorem propositionem non negabunt extranei qui
                                                  Hispaniae climatem conducere ad subtilitates
                                                  scholasticorum dicunt: etsi hoc enim illi dicunt
                                                  in contumeliam, in gloriam nos suum dictum
                                                  convertimus; et ut est in proverbio: facimus galam
                                                  Sancti Benedicti.<lb/> Sed venies armatus de
                                                  cuspide in albo, et dices: esse qui dicant
                                                  Hispaniam in hoc saeculo dedisse de manu
                                                  subtilitatibus scholasticis: Respondetur mentiri
                                                  illos per mediam barbam: nam una hirundo non facit
                                                  ver, et in feré omnibus scholis studentur hodie
                                                  auctores scholastici: et studebitur per illos <pb
                            n="30"/>in omnibus sine exceptione, cum de toto
                                                  imprimatur P. Roselli: Et si instes saltem
                                                  Hispaniam voluisse dare de manu subtilitatibus
                                                  scholasticis: Respondeo distinguendo: Hispania
                                                  saltem voluit dare de manu subtilitatibus
                                                  scholasticis subiectiué; nego propositionem;
                                                  obiectiué subdistinguo. Hispania voluit saltem
                                                  dare de manu subtilitatibus scholasticis
                                                  obiectiué, si per Hispaniam intelligimus Regem et
                                                  suos Ministros: transeat propositio: si per
                                                  Hispaniam intelligimus suos habitatores in genere
                                                  et simpliciter loquendo: nego tres et quator
                                                  vices.<lb/> Sed vrgebis: Gallum quemdam dicere se
                                                  vidisse ad medietatem huius saeculi spirare
                                                  Aristotelem: Respondeo illum loqui secundum quid
                                                  de Gallia et aliis Regnis: In Hispania vero et
                                                  vivit, et regnat Aristoteles: et vivet, et
                                                  regnabit in saecula saeculorum.<lb/> Vrgebis
                                                  secundo : : : : :  </seg><lb/> No tiene el Señor
                                                  D. Quixote para que cansarse mas: (le interrumpió
                                                  el de lo verde) porque sería echar margaritas á
                                                  puercos. Los extrangeros no están los pobrecillos
                                                  iniciados en los misterios Escolásticos, y será
                                                  necesario hablarles en términos vulgares: <pb
                            n="31"/>alli pienso que estan sentados unos
                                                  Franceses: aunque que sé yo si lo son? pues como
                                                  parece que es deshonra ser Españoles, procuran
                                                  muchisimos afrancesarse en tales términos: que se
                                                  halla un hombre á cada paso perplexo, sin saber
                                                  distinguir entre Nacion y Nacion; pero vamos, que
                                                  aquellos dos que estan mas abajo son Franceses de
                                                  Francia conocidos mios; y declarados enemigos del
                                                  Escolasticismo: Arma, arma Señor D. Quixote, si es
                                                  que no quiere Vmd. ver antes la puerta de Alcála,
                                                  que es esa que se descubre ahí cerca, ni las
                                                  fuentes del Prado, jardin Botánico et cet. No hai
                                                  para que detenernos en eso (le respondió) porque
                                                  sé yo: que ni esas fuentes, ni todas esotras cosas
                                                  se hubieran hecho á haber gobernado Escolásticos:
                                                  aligeremos el paso; que mis fuentes, y mis
                                                  jardines son los argumentos. Aligeraron en efecto,
                                                  y á quatro pasos de los enemigos enristró D.
                                                  Quixote la Suma Filosófica y: Aqui (gritó) tienen
                                                  Vms, Señores extrangeros, una obra que responde á
                                                  la pregunta de que se debe á la España? Ya no
                                                  dirán: que, para probar su derecho, necesita la
                                                  Señora Literatura Española andar saltando de <pb
                            n="32"/>Siglo en Siglo, registrar antiguos
                                                  archivos, y desenterrar muertos. Esta obra (que,
                                                  para que mas se renieguen, es una Suma de
                                                  Filosofia Escolástica impresa en la Capital de
                                                  España á ultimos del Siglo diez y ocho) demuestra
                                                  terminantemente: que la Señora de mi corazon la
                                                  Filosofía Escolástica es la antigua y verdadera
                                                  Filosofía, la legitima Reyna de las ciencias
                                                  humanas: y esto demostrado, de su peso se dexa
                                                  caer: que todas las otras Literaturas han perdido
                                                  qualquiera dignidad que pudieran tener, con el
                                                  delito lesae Maiestatis de haberse rebelado contra
                                                  mi Señora, y haberla arrojado del trono que tantos
                                                  Siglos había que ocupaba; pero por el contrario
                                                  que la Señora Literatura Española, que la acogió
                                                  benignamente, y á quien ella debe asimismo el
                                                  haber quedado con vida: no solamente debe ser
                                                  reintegrada en su dignidad antigua; sino que de
                                                  Princesa, que era, debe ser elevada á Reyna;
                                                  empero siempre feudataria de la sin par Filosofía
                                                  Escolástica. Si Señores: no hay que reirse: veanlo
                                                  Vms. en la misma Suma Filosófica: desengañense,
                                                  confundanse, pidannos perdon; y si quieren ser
                                                  Filósofos de <pb
                            n="33"/>verdad, freqüenten
                                                  nuestras escuelas, y escriban á sus paisanos que
                                                  se dexen de cuentos, y se vengan á Madrid; que yo
                                                  espero que los Editores de esta portentosa obra
                                                  (olvidando cosas pasadas, como es propio de la
                                                  generosidad Española) tendrán la dignacion de
                                                  enseñarles la verdadera Filosofia por esta obra
                                                  tan preciosa y acabada en todas sus partes: que en
                                                  el estilo y orden parece llega à tocar en lo sumo
                                                  de la perfeccion: que es como un cuerpo hermoso y
                                                  bien organizado: un texido admirable de la
                                                  verdadera doctrina filosofica: acompañado de unas
                                                  notas vastisimas, las mas juiciosas y sólidas,
                                                  llenas de sabiduria y de una erudicion
                                                  increible.<lb/> Buena vá la danza Alcalde, y dá el
                                                  granizo en la albarda! (asi se explicó el mas
                                                  joven de los Franceses) Ni Vmd, Señor Español, ni
                                                  los Editores de esa obra han sabido elogiarla
                                                  debidamente: cate Vmd el elogio que yo haria de
                                                  ella, que puede mirarse como un retoque del suyo =
                                                  Confiese á voces el papel en el potro de la prensa
                                                  los méritos de esta Capilla: respire el aplauso á
                                                  soplos, para que no lo desmayen los años:
                                                  acuerdese el olvi-<pb
                            n="34"/>do que no es este
                                                  libro de su jurisdicion: olvidese la memoria de
                                                  los limitados dominios de su poder: estámpese á la
                                                  posteridad esta obra, por honroso troféo de
                                                  nuestra España; además de que ella es el uno de
                                                  las admiraciones, el soborno de los vivas, el
                                                  hechizo de los ojos, el embargo de la lengua, la
                                                  que fascina las suspensiones, la que arrebata las
                                                  voluntades, el agradable embeleso de los sentidos,
                                                  la que dispensa con piadosa tiranía los pasmos;
                                                  solos los reverentes silencios pueden ser mudas
                                                  expresiones de la gratitud, solo con éxtasis de la
                                                  Retórica puede declararse la veneracion que se le
                                                  debe; pues como puede dexar ninguno de rendir
                                                  obsequios á este Héroe, sino es que á influxos de
                                                  emulacion el mismo lucimiento lo deslumbre! Y mas
                                                  respirando toda la obra publico aprovechamiento;
                                                  por lo que debiéramos con Séneca dar las gracias á
                                                  su zelo innato: <seg
                            synch="#FR.20"
                            type="ZM">
                                                  Quia errores nostros discutit, et lumen admouet,
                                                  quo discernantur ambigua viae philosophicae.
                                                  </seg><lb/> Ah! Ah! Ah! (exclamo el otro Francés)
                                                  Y como en la magestuosa sonoridad de tus
                                                  expresiones se echa de ver que te has criado desde
                                                  pequeñi-<pb
                            n="35"/>to en España! fuego de Dios!
                                                  Un necio eres en no aplicarte á componer oraciones
                                                  para la apertura de nuevas Cátedras: acásco
                                                  llegarías á competir con F : : : : : <lb/> Empero
                                                  quisiera que ni tu, ni los Editores de Roselli
                                                  ponderárais tanto la Suma filosofica: porque el
                                                  prometer mucho es hacer que se crea poco (decia
                                                  Horacio) y los que estamos en este Pueblo (diria
                                                  yo) que en viendo prometer mucho no deberiamos
                                                  creer nada, segun que todos los dias estamos
                                                  viendo parir los montes: no ha muchos dias que vi
                                                  yo un Aviso al público en que se decia: que en tal
                                                  parte se enseñaba una máquina de sombras con unas
                                                  decoraciones las mas vistosas, entretenidas y bien
                                                  executadas: fui á verlas y me hallé con una
                                                  insulsez de las mayores que he visto; y cuidado
                                                  que en Madrid he visto insulceses de marca: otra
                                                  vez pasaba por cierta calle, y reparé en una
                                                  coluna, que entre muchos follages y recolguines
                                                  tiene una faja con un letrero que dice: plus quam
                                                  Salomon; una ponderacion tan estupenda me hizo
                                                  reparar en la fachada, y es una fachada que
                                                  pudiera deshonrar al mismo Churriguera: va-<pb
                            n="36"/>rias veces he oido decir: vivitos vivos,
                                                  los mas frescos que han venido á Madrid, con la
                                                  sangre al ojo: me he llegado, y eran unos besugos
                                                  que apestaban á trescientos pasos. No quiero decir
                                                  que se llevarán iguales chascos los que compren la
                                                  Suma filosófica; porque al de la maquina, y á la
                                                  de los besugos hacian ponderar tanto el interés de
                                                  despachar su mercancia, y hacer gente: y á mi
                                                  Churriguera harían creer su ignorancia, y
                                                  depravado gusto, que no daba lo debido á su obra;
                                                  si no la ponía por cima del templo de Salomon;
                                                  pero como los Editores de Roselli no tienen
                                                  interés en despachar la Suma filosofica, ni en
                                                  hacer gente; y por otra parte tienen dadas
                                                  anteriores pruebas de su sabiduría y buen gusto:
                                                  nadie podrá sospechar de sus alabanzas; antes bien
                                                  todos creerán á pie juntillas: que es la fuerza de
                                                  la verdad la que los ha hecho prorrumpir en los
                                                  hiperbolicos elogios, que llenan el Prospecto o
                                                  papel de enganche para la subscripcion: de todos
                                                  modos aténgome al multa fidem promissa
                                                  levant.<lb/> A lo que Vmd. debe atenerse (dixo D.
                                                  Quixote) es á escribir á sus paisanos, que se
                                                  vengan á estudiar á nues-<pb
                            n="37"/>tras
                                                  escuelas, que en ellas encontrarán Caballeros
                                                  Escolásticos, que en un santiamen les harán ver el
                                                  fuego en la mas alta region del aire, y si son un
                                                  tanto aficionados á la Astronomia, les mostrarán
                                                  la habitacion de los Cometas en el cóncavo de la
                                                  Luna; y en fin les harán árbitros de visible é
                                                  invisible; y todo esto sin salir siquiera del
                                                  Aula; y no que ahora diz que andan hechos de noche
                                                  almas en pena espiando quanto pasa en el Cielo;
                                                  con la desgracia de no haber podido descubrir
                                                  ninguna de aquellas cosas, ni de tantas otras que
                                                  por acá sabemos de coro: asi que por caridad de
                                                  Dios (repito) que escriban Vms. á sus paisanos que
                                                  vengan á estudiar á nuestras escuelas. En quanto á
                                                  eso (le contextó el Francés) pierda Vmd. el
                                                  cuidado; que asi lo harémos: y en conseqüencia
                                                  tapiarán á cal y canto las puertas de sus
                                                  Academias y Observatorios; arrojarán al fuego las
                                                  máquinas y demás embelecos con que ahora pierden
                                                  miserablemente el tiempo; y por ultimo se vendrán
                                                  á estudiar la verdadera y antigua filosofía al
                                                  Colegio de Santo Tomás de esta Corte; de modo que
                                                  ya no tienen los Espa-<pb
                            n="38"/>ñoles que sentir
                                                  la ida de los Turcos; porque: que tendrá que ver
                                                  el adorno que daban al Prado tres ó quatro docenas
                                                  de estos; con el adorno que le darán muchas
                                                  millaradas de Extrangeros desde la ligera Francia
                                                  hasta la avára y ceremoniosa China? Solo resta,
                                                  Señores Españoles, que Vms. me expliquen como se
                                                  han de entender las cosas de su País; pues yo
                                                  mientras mas estoi en España menos entiendo las
                                                  cosas de ella: <seg
                            synch="#FR.21" type="E5">
                                                  <seg
                              synch="#FR.22"
                                type="AE"> habrá un año que
                                                  vine, y en la Ciudad de Valencia oí alabar un
                                                  nuevo método de estudios que para aquellas
                                                  Escuelas acababa de remitir la superioridad:
                                                  decian que se seguirian de él muchos bienes, y que
                                                  era de desear se mandase observar otro igual en
                                                  todas las Escuelas del Reyno: porque especialmente
                                                  en punto á Filosofía era una mala vergüenza, que
                                                  se enseñase con nombre de tal una necia algaravía
                                                  de voces, un embolismo emmarañado, una peste de
                                                  los buenos ingenios; que estos son (añadian) los
                                                  nombres que deben darse á la Filosofía Escolástica
                                                  que es la que hasta aqui se ha estudiado en
                                                  España: esto fué en Valencia: despues en Madrid
                                                  acerté á preguntar: que obra era aquella <pb
                                n="39"/>que se está edificando cérca del jardin
                                                  Botánico? respondieronme que un edificio para la
                                                  enseñanza de las Ciencias: repliqué: que si antes
                                                  de ahora no se habian estudiado en España? y me
                                                  contextaron: que respecto de algunas podia decirse
                                                  en efecto que no; y que por lo que hace á otras,
                                                  para haberlas estudiado como se había hecho:
                                                  hubiera valido más no haberse acordado de que
                                                  había tales ciencias en el mundo; pero que el
                                                  inmortal Soberano que gobierna á España quiere que
                                                  la Nacion despierte de su letárgo, y comience á
                                                  saber la verdadera filosofía: aquella que venga á
                                                  razon de los ultrages que por tantos Siglos le han
                                                  hecho los Escolásticos: aquella filosofía que
                                                  sirve para el uso de la vida, y que tan
                                                  poderosamente influye en el adelantamiento de
                                                  todas las ciencias y artes: que para la enseñanza
                                                  y observaciones de esta filosofia se construia de
                                                  órden de S. M. aquella obra, que no sería la menor
                                                  prueba de su Real magnificiencia, y del amor que
                                                  tiene á sus Pueblos: que ínterin que aquella obra
                                                  se edificaba se había establecido una Cátedra de
                                                  Chîmica en la calle de Alcála; pues como es propio
                                                  de los <pb
                            n="40"/>deseos vehementes el no admitir
                                                  demóra, no habian podido admitirla los que S. M. y
                                                  su sabio Ministerio tienen de que se enseñe en
                                                  España la filosofía moderna en todos sus ramos.
                                                  </seg>
                                                  </seg> Ahora bien: los Escolásticos son jurados
                                                  enemigos de esta filosofía que podemos llamar de
                                                  la superioridad; tiran á desacreditarla por todos
                                                  los medios imaginables, y hacen los ultimos
                                                  esfuerzos para detener sus progresos, y sin
                                                  embargo no solamente se imprimen obras de
                                                  filosofía Escolástica; sino que se trata de
                                                  llamarla la verdadera y christiana filosofía: con
                                                  que como he de entender yo estas cosas?<lb/>
                                                  Vámonos, vámonos (dixo D. Quixote al de lo verde)
                                                  no oigamos mas blasfémias: báste el triunfo
                                                  conseguido: y mas que apénas he oido eso de la
                                                  Cátedra de Chîmica, siento que se me prepara
                                                  alguna gran aventura: lléveme Vmd. allá: y digan
                                                  los Francéses lo que se les antoje; que no fuera
                                                  razon gastar saliva en responder á unos follones
                                                  semejantes, que ni entenderán de quididades, ni de
                                                  ubicaciones, ni sabrán concebir la materia en
                                                  estado de privacion de la forma: ni mas ni <pb
                    n="41"/>menos que el estómago hambriento de Sancho
                                                  Panza deseaba la agregacion de las perdices y
                                                  conejos, que le hacia retirar el Dr. Pedro Recio.
                                                </seg>
                                            </seg><lb/> Con esto sin despedirse de los Franceses
                                            piano piano se encaminaron á la Cátedra de Chîmica,
                                            donde les sucedió la aventura que se dirá en el capitulo
                                            siguiente. </seg>
                                    </seg>
                                    <lb/>
                                    <seg
                    type="U3">Capitulo V</seg>
                                    <seg synch="#FR.23"
                      type="E3">
                                        <seg synch="#FR.24"
                        type="AE"> Entraron pues en la Cátedra
                                            de Chîmica, y D. Quixote comenzó á admirarse de tantas
                                            vasijas de vidrio, unas con cuellos largos como
                                            pescuezos de cigueña, otros como bombas, estas de una
                                            figura, aquellas de otra, todas raras: vió la pequeña
                                            fragua con sus fuelles, hornillas y todas las demás
                                            extravagantes varatijas de que está llena aquella
                                            confusa oficina: ya creía hallarse en una botilleria, ya
                                            en una botíca, ya en una herreria: hasta que preguntó á
                                            uno que debía cuidar de aquellas cosas: <seg
                        synch="#FR.25" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.26"
                            type="D"> Que significaban, y
                                                  para que servían aquellos trastos? son (le
                                                  respondió el Chîmico) instrumentos de que nos
                                                  valemos para las varias operaciones de resolver
                                                  <pb
                            n="42"/>los cuerpos. Que lástima! (exclamó D.
                                                  Quixote) Y quanto dinero se habrá gastado en esto,
                                                  y quan en valde! Pues ahora tendrán que arrojar
                                                  todas estas cosas á la calle; puesto que el P.
                                                  Roselli <seg
                            synch="#FR.27"
                            type="E5"> demuestra
                                                  que en esta facultad (la Fisica en general) no
                                                  basta el uso de instrumentos, por ser necesaria
                                                  además de ellos principalmente la razon natural.
                                                  </seg><lb/> Ahí que es un grano de anís la
                                                  demostracioncilla! (dixo el Chîmico) No, no le
                                                  habrá quedado descansado el cerebro al P. Roselli;
                                                  y apostaré yo á que orinó sangre despues que la
                                                  hizo: mire Vmd. hasta ahora pensábamos que había
                                                  sido utilisima la invencion de los anteojos; pero
                                                  ya dirémos que es una gran patarata: porque para
                                                  usar de ellos es necesario principalmente tener
                                                  razon, y tener alguna vista: con que hasta que se
                                                  inventen unos anteojos que boniticamente vayan se
                                                  planten sobre las narices, y vean por sí mismos;
                                                  de manera que puedan servir á los burros, aunque
                                                  sean ciegos: hasta que llegue, digo, este caso, no
                                                  es nada lo hecho: y del mismo modo: hasta que los
                                                  Filosofos Modernos inventen unos instru-<pb
                            n="43"/>mentos que por sí mismos hagan las operaciones,
                                                  y saquen de ellas las correspondientes
                                                  conseqüencias: no tienen que andarnos quebrando
                                                  las cabezas con sus invenciones y adelantamientos:
                                                  y en este punto, de buena fé debemos creer y
                                                  confesar: que nos hacen gran ventaja los
                                                  Escolásticos: porque para saber su Filosofía no es
                                                  necesaria no [sic] la razon natural; puesto que se
                                                  reduce á decir lo que otro dixo: y decir lo que
                                                  otro dixo lo hace un papagayo sin mas razon, que
                                                  su efeccion genérica sensitiva, como dice el otro
                                                  que Dios perdone: asi que del mismo modo que
                                                  serian inutiles los anteojos, si se hubieran
                                                  inventado para burros y ciegos: serian inútiles
                                                  los instrumentos fisicos y chîmicos, si se
                                                  hubieran hecho para los Escolásticos: pero se han
                                                  hecho para hombres que saben usar de la razon, y
                                                  que no reconocen (en estas materias) otra
                                                  autoridad que la de ella.<lb/> Pues á la prueba me
                                                  remito (dixo D. Quixote) veamos como me resuelve
                                                  Vmd. este sombrero; de manera que queden separadas
                                                  la materialidad, la formalidad, la entidad, la
                                                  identitad, la virtualidad, la ecceidad, y la
                                                  som-<pb
                            n="44"/>brereidad; pero ya voi yo viendo:
                                                  que esta facultad se reducirá á quatro
                                                  jueguecillos de manos, y algun otro retazo de
                                                  mágica negra: y sino: qué nombres son aquellos que
                                                  estan escritos en la pared? flogisto, zing. Jesus
                                                  mil veces! parecen nombres de conjuro.<lb/> Pues
                                                  en verdad (respondió el Chîmico) que un
                                                  Escolástico debe extrañar qualesquiera voces por
                                                  raras que sean: si los Chîmicos se valen de voces
                                                  nuevas es para significar cosas no conocidas, y
                                                  que importa que se conozcan; no como los
                                                  Escolásticos que para expresar cosas ya conocidas,
                                                  ó delirios de su imaginacion, han formado un
                                                  lenguage mas bárbaro que el de los Caribes.<lb/> Y
                                                  como (exclamó D. Quixote) no se hunde la tierra, y
                                                  traga á este hombre! Voto á tal, Don patan,
                                                  rustico, infacundo, Chîmico de Satanás! Vos sois
                                                  el bárbaro, el Caríbe y el vellaco: y cuenta con
                                                  lo que hablais; que tantas veces vá el cántaro á
                                                  la fuente : : : : : y tenéos en buenas que los que
                                                  decis huele á chamusquina: porque es (como dice
                                                  Roselli) <seg
                            synch="#FR.28"
                              type="E5"> renovar
                                                  contra los Escolásticos las antiguas in-<pb
                            n="45"/>vectivas y dicterios de Lutero y sus sequaces,
                                                  objetandoles que siguen el estilo inculto y
                                                  bárbaro de Aristoteles; </seg> siendo asi que
                                                  Ciceron dá grandes elógios á este Filosofo, y le
                                                  llama por su eloqüencia un rio de oro; siendo asi
                                                  que cada facultad tiene su modo de hablar, sus
                                                  voces y expresiones particulares; siendo asi (como
                                                  demuestra Roselli con textos expresos de S.
                                                  Agustin, S. Juan Damasceno, el Niseno y otros
                                                  Padres) que estas expresiones por la mayor parte,
                                                  lejos de ser invenciones de los Escolásticos, les
                                                  han precedido muchos siglos; siendo
                                                  asi : : : : : <lb/> Para estas ocasiones (le
                                                  interrumpió el Chîmico) se hizo el tate, tate:
                                                  sosieguese el Caballero Escolástico, y vamos por
                                                  partes. Y en primer lugar admiremos el modito de
                                                  interesar la religion á favor de la barbárie
                                                  Escolástica. Señor mio, si Lutero dixo que los
                                                  Escolásticos siguen el lenguage inculto de
                                                  Aristóteles: dixo un desatino muy garrafal: porque
                                                  Aristóteles, aunque tachado de obscuro, fué un
                                                  Filósofo muy eloqüente: además de que no habiendo
                                                  los Escolásticos saludado á Aristóteles, ó
                                                  habiendolo visto solamente en Averroes, Alfarabio
                                                  y otros comentadores Arabes, ó en mali-<pb
                            n="46"/>simas traducciones Latinas hechas por la mayor
                                                  parte del mismo idioma: no pueden haber imitado el
                                                  elegante estílo del Griego, cuyas obras jamás
                                                  leyeron en su original; pero pueden muy bien haber
                                                  seguido (y asi ha sucedido realmente) el lenguage
                                                  inculto de los referidos comentadores y
                                                  traductores bárbaros, cuyos libros han sido los
                                                  charcos cenagosos en que han bebido las doctrinas
                                                  Aristotélicas y si fué esto lo que quiso decir
                                                  Lutero, dixo una verdad al pié de la letra; y la
                                                  verdad no creo que será herege, aunque esté en
                                                  boca de Lutero. Pero á que viene el nombrar á este
                                                  y sus seqüaces? Han sido él y ellos los primeros,
                                                  ó los unicos que han echado en cara á los
                                                  Escolásticos su barbarie? Antes de que á Lutero le
                                                  saliesen las barbas: Hermolao Patriarca de
                                                  Aquilea, y Juan Pico de la Mirandula á boca llena
                                                  los habian llamado: <seg
                            synch="#FR.29"
                            type="E5">
                                                  Sordidos, rudos, incultos, barbaros, Scitas,
                                                  Teutones: Qui (asi se explica Hermolao) ne
                                                  viventes quidem vivebant, nedum ut extincti
                                                  vivant: aut si vivunt, vivunt in poenam et
                                                  contumeliam. </seg> Lo mismo que Hermolao y Pico
                                                  han dicho antes y despues todos los Escritores de
                                                  buen gusto, Catolicos y no <pb
                            n="47"/>Católicos;
                                                  pero, ya se vé, toda causa desesperada no puede
                                                  defenderse sin supercheria; y para defender el
                                                  lenguage Escolástico es fuerza sorprehender al
                                                  vulgo ignorante, haciendole tener por otros tantos
                                                  Luteranos, ó al menos sospechosos en la fé á
                                                  quantos no puedan sufrir tanto barbarismo: del
                                                  mismo modo que para poner á cubierto la doctrina
                                                  de los mismos Escolásticos es necesario llamarla
                                                  la Filosofia Christiana, confundiendo además la
                                                  Filosofía Moderna con el Ateismo ó Materialismo: y
                                                  porque Voltaire y Rouseau v. gr. han abusado de la
                                                  libertad de pensar, y se han llamado Filósofos
                                                  Modernos, hacer pasar por otros tales como ellos á
                                                  los que no quieran sujetar su cerviz al pesadisimo
                                                  yugo del Peripato. Por lo demás el decir que cada
                                                  facultad tiene su lenguage, no puede servir de
                                                  disculpa á los Escolásticos. Porque fueron ellos
                                                  por ventura los primeros que hablaron de
                                                  Filosofía? No la habian cultivado muchos siglos
                                                  antes los Griegos y Romanos? Por otra parte la
                                                  Teología y la Medicina tienen tambien su lenguage
                                                  propio; y sin embargo Cano y Boerhaave (por
                                                  exemplo) han escrito <pb
                            n="48"/>de las dos en
                                                  buen latin. Será porque nos han dexado los Romanos
                                                  mas escritos de Teología y Medicina que de
                                                  Filosofía? Y no han podido Ernesto y otros muchos
                                                  modernos escribir de ella elegantemente, hablando
                                                  en estílo Ciceroniano aún de los mismo nuevos
                                                  descubrimientos? Pues por que no podrían hacer
                                                  otro tanto los Escolásticos? La respuesta es bien
                                                  fácil: porque lexos de curarse de la eloqüencia
                                                  han sido siempre sus mayores enemigos: tanto que
                                                  Mureto (cuidado que era Católico y aún Presbitero
                                                  y Ciudadano de Roma) no puede sufrir que se llamen
                                                  Aristotelicos, y aun no halla entre Filosofos
                                                  antiguos ninguno de quien puedan tomar nombre; á
                                                  no ser que se llamen Epicuréos: porque de entre
                                                  todos los Filósofos de la antiguedad (añade el
                                                  mismo) solamente de Epicúro es de quien sabemos
                                                  que menospreciaba la elegancia. Pero las
                                                  expresiones de los Escolásticos (dice Vmd. con
                                                  Roselli) por la mayor parte les han precedido
                                                  muchos siglos, y se hallan en los Santos Padres.
                                                  Crealo quien quisiere: yo lo creeré quando lo vea;
                                                  y para verlo no basta que Roselli me cite quatro ó
                                                  cinco expre-<pb
                            n="49"/>siones Escolásticas (ó
                                                  sean quatro ó cinco docenas de ellas) que se
                                                  hallan en S. Agustin, en el Niseno et cet. Porque
                                                  hasta ahora no he visto monte tan inculto que
                                                  entre sus malezas no tenga una que otra flor; ni
                                                  hablador tan ignorante ni aún loco, que entre mil
                                                  sandeces y términos chabacanos no diga alguna cosa
                                                  bien dicha. Que maravílla, pues, que unos
                                                  habladores eternos como los Escolásticos, sin
                                                  saber lo que se hacian, hayan usado entre un
                                                  millon de barbarismos esta y aquella expresion de
                                                  los Santos Padres? ciertamente, si esto bastára
                                                  para su defensa, con mayor razon defenderían su
                                                  modo de hablar los habitadores de las Maravillas;
                                                  pues en él no solamente se hallan varias; sino
                                                  muchas expresiones de Cervantes, de Leon y de
                                                  otros Autores de castizo lenguage. Y que es de la
                                                  crítica? Santo Tomás (dice Muratori) tan venerable
                                                  en matéria de Teología, en punto á Filosofía no es
                                                  de mayor autoridad, que otro Autor de los
                                                  Nominales, ó de qualquiera otra secta Filosófica.
                                                  Y los Santos Padres (digo yo) de tanta autoridad
                                                  por lo que hace á religon: En razon de Escrito-<pb
                            n="50"/>res Latinos son mas que Autores de tal y
                                                  tal siglo? Los Padres de la lengua Latina son
                                                  Ciceron, Cesar, Terencio et cet. y aquel que
                                                  escribiendo en Latin imitare á estos, será mas
                                                  digno de alabanza que el que imitare á S. Gregorio
                                                  Magno (por exemplo); sin embargo de que este es un
                                                  Santo Padre; y aquellos unos Escritores gentiles.
                                                  Varios Santos Padres han dicho iuramentum,
                                                  abominatio, blasphemare: No hablaré yo con mas
                                                  pureza la lengua Latina si digo: iusiurandum, res
                                                  abominanda, exsecrari?<lb/> Mientras esto decia el
                                                  Chîmico: D. Quixote revolvia los dos tomos de la
                                                  suma Filosófica sin darse por entendido: por lo
                                                  qual juzgó oportuno el de lo verde salir á la
                                                  defensa, y tomando la voz: Lo que yo sé (dixo) es,
                                                  que Ciceron elogia el estilo de Aristoteles, y
                                                  enseña que á un Filosofo no se le ha de pedir
                                                  eloqüencia, latinidad elevada, ni suavidad en el
                                                  decir; y el P. Roselli convence que muchos
                                                  Modernos son mas reprehensibles en esta
                                                  parte.<lb/> Dále con los elógios de Aristóteles
                                                  (replicó el Chîmico) En las Republicas civiles
                                                  podrá suceder, que un <pb
                            n="51"/>hijo contrahecho
                                                  en alma y cuerpo disfrute los privilégios y
                                                  honores debidos á la fortaleza é ingenio de su
                                                  Padre; mas en la Republica de las Letras con tanta
                                                  mas razon serán despreciados por su rustiquez los
                                                  Escolásticos: quanto sea mayor el aprecio que deba
                                                  hacerse de la cultura de Aristóteles, de quien se
                                                  dicen descendientes. Veamos ahora el parecer de
                                                  Ciceron, y de paso notarémos una superchería de
                                                  que freqüentemente se vale Roselli, á saber, citar
                                                  truncadas las sentencias de los Autores,
                                                  suprimiendo lo que antecede, ó sigue; y ocultando
                                                  las circunstancias en que se hallaban, y de este
                                                  modo, (que es bien fácil) les hace decir cosas que
                                                  no están escritas. Dice Ciceron en suma que si
                                                  halla eloqüencia en un Filósofo, no la desechará;
                                                  que si no la halla no será mucho lo que la desée.
                                                  Pero quando se explica asi? Quando tiene que
                                                  responder á L. Torquato, que le arguía: que sin
                                                  duda no era tan de su gusto Epicuro, como Platon,
                                                  Aristóteles y Theophrasto. Porque en aquel no
                                                  hallaba la elegancia, que en estos tres: Responde
                                                  entonces Ciceron que lo que reprobaba en Epi-<pb
                            n="52"/>curo era la doctrina; no el estílo: <seg synch="#FR.30"
                            type="ZM"> Nam et complectitur
                                                  verbis quod vult, et dicit plané quod intelligam:
                                                  et tamen á philosopho si afferat eloquentiam, non
                                                  asperner: si non habeat non admodum flagitem.
                                                  </seg><lb/> Ahora: Quien no sabe, que en una
                                                  disputa se habla mas segun la ocasion; que segun
                                                  el modo de pensar cada uno, concediendo ó negando;
                                                  por no entrar en discusiones importunas, mil cosas
                                                  que en otras circunstancias no se concedieran, ó
                                                  negáran? Mas valiera que Roselli hubiese visto mil
                                                  lugares que se encuentran en el mismo Ciceron, en
                                                  los quales aconseja que se huya como de un escollo
                                                  de una voz nueva no necesaria, ó al menos no mas
                                                  proporcionada que las ya conocidas. Y serán
                                                  necesarias, ó mas acomodadas las palabras nuevas y
                                                  bárbaras: aequipollere, propositiones
                                                  affirmativae, inferre, y otras innumerables: que
                                                  las palabras latinas, y conocidas aequari, eiusdem
                                                  notionis esse, propositiones aientes, argumentum
                                                  ducere, colligere et cet? Puede suceder (confiesa
                                                  el mismo Ciceron) que un hombre que piensa bien,
                                                  no pueda manifestar en buen es-<pb
                            n="53"/>tílo
                                                  aquello mismo que piensa; pero es de hombres que
                                                  abusan destempladamente del tiempo y de las
                                                  letras, el publicar por escrito sus
                                                  consideraciones, no pudiendo ni disponerlas; ni
                                                  adornarlas cuidadosamente, ni deleitar de algun
                                                  modo á los lectores; mas yo me canso en vano: No
                                                  requiera Ciceron eloqüencia en un Filosofo;
                                                  tampoco se la pedimos á los Escolásticos: no
                                                  exígimos que nos deleiten con oraciones elegantes,
                                                  y suave decir; pero no podemos tolerar que nos
                                                  molesten con expresiones bárbaras, y lenguas
                                                  balbucientes: no deseamos que anden á caza de
                                                  voces sonoras, y gasten el tiempo en tornear los
                                                  periodos; mas no podemos disimular su lenguage mal
                                                  sonante y desaliñado: finalmente lo mismo que
                                                  requerimos en la comida, requerimos en el estílo
                                                  de los Filósofos: no son de nuestro gusto la
                                                  demasiada suntuosidad y delicadeza de los Persas;
                                                  sin embargo doble mas nos desagradan la estrechez
                                                  é inmundicia de los Cinicos: sin echar de menos
                                                  las bagillas de oro y plata, comerémos con gusto
                                                  (y mas si son buenos los manjares) en platos de
                                                  barro; mas con tal que aunque de <pb
                            n="54"/>barro
                                                  esten limpios, y no exciten el vómito, en vez de
                                                  excitar el apetíto. Y si se me arguyere, que se
                                                  dexa entender con mayor facilidad el estílo
                                                  descuidado de los Escolásticos, responderé: que
                                                  acaso ellos unos con otros se entenderán
                                                  maravillosamente: porque un tartamudo entiende
                                                  mejor á otro tartamudo: Por lo que hace á los
                                                  demás, por versados que esten la lectura de
                                                  Ciceron, y Terencio, por inteligentes que sean en
                                                  el latin, no podrán comprehender la significacion
                                                  de las voces Escolásticas: aunque llamen en su
                                                  ayuda todos los Vocabularios: porque si fuera
                                                  lengua lo que hablan los Escolásticos, vaya con
                                                  Dios; pero no es lengua, es una mezcla á manera de
                                                  un cieno impurisimo nacido de las lagunas Arabes,
                                                  y aumentado con las inmundicias de todo género de
                                                  voces bárbaras, extrangeras é inauditas.<lb/> Por
                                                  ultimo, intenta Roselli defender el lenguage
                                                  Escolástico con decir: que muchos Modernos son mas
                                                  reprehensibles en esta parte: A una defensa
                                                  semejante no debería responderse con palabras,
                                                  debería darse respuesta con un garrote: nísi quod
                                                  senex est <pb
                            n="55"/>psitacus negligit ferulam.
                                                  No es una miseria que un Filósofo defienda su
                                                  partido, del mismo modo que vuelven por su honor
                                                  las verduleras en sus alteraciones? Los
                                                  Escolásticos son dignos de reprehension por su mal
                                                  lenguage: Muchos de los Filósofos Modernos (dice
                                                  Roselli) lo son mas: Yo no hallo diferencia entre
                                                  esto, y aquello de =<lb/> Por chismes que levantan
                                                  á gente honesta <lb/> Juana me llama puta, mas
                                                  puta es ella.<lb/> Hablando seriamente, esta es la
                                                  diferencia que hay en este punto entre
                                                  Escolásticos, y Modernos: Los primeros como por
                                                  principio de su secta han despreciado la
                                                  elegancia: todos sus Corifeos han escrito con mal
                                                  método y peor lenguage, y puntualmente, aquellos
                                                  Comentadores de Aristóteles que han sabido menos
                                                  de Latinidad, son los que en sus libros se ven
                                                  citados, y elogiados con mas freqüencia; Por el
                                                  contrario: si entre los Modernos ha habido algunos
                                                  (ó sea muchos) que se han metido á Escritores sin
                                                  la correspondiente vocacion: ha habido muchos mas
                                                  que los <pb
                        n="56"/>han silvado, y que no se han
                                                  acordado de ellos, sino para reprehender sus
                                                  faltas: en suma, los mas célebres de entre los
                                                  Modernos, los que se ven por ellos apreciados,
                                                  todos tratan la Filosofía en aquel método y estilo
                                                  en que debe ser tratada la primera de las Ciencias
                                                  humanas. Y con esto dexarémos esta larga disputa;
                                                  bien entendido: que me tendrá pronto qualquiera
                                                  que se atreva á sostener el estílo y método de
                                                  filosofar de los Escolásticos; ni reusaré defender
                                                  que con la reimpresion de la Suma Filosófica se
                                                  causa un gravisimo perjuicio á la Nacion; y se dá
                                                  pié á los Extrangeros, para que no sin fundamento
                                                  se obstinen en el juicio tan poco favorable, que
                                                  hasta el presente han hecho de nuestra literatura.
                                                </seg>
                                            </seg> Aqui concluyó el Chîmico, y sin dar lugar á
                                            réplicas echó mano á una vexiga que junto á sí tenía, al
                                            parecer llena de ayre: comenzó á oprimirla; y de repente
                                            salió, no algun poco de ayre con algun sonido bronco,
                                            que era lo mas que podía esperarse: sino que salieron
                                            unas llamas tan vivas y reales como pudiera arrojarlas
                                            una escopeta; por señas que encendieron unos papeles <pb
                        n="57"/>que estaban encima de una mesa cercana.
                                            Viólo D. Quixote, y sin poder ser otra cosa dexó caer la
                                            Suma Filosófica, y arrastrando el mantéo, tomó las de
                                            Villadiego, saliendose del magico general mas que de
                                            paso, y no parando hasta bien cerca del Gabinete de
                                            Historia natural; lo mismo hizo el de lo verde, é
                                            incorporado que se hubo con D. Quixote, le tomó este la
                                            mano y apretandosela, <seg
                        synch="#FR.31" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.32"
                            type="D"> le juró una y mil
                                                  veces por el Siglo de su Señora la Filosofía
                                                  Escolástica, que ni en su silencio, ni en su huida
                                                  había contravenido á aquellas dos leyes de la
                                                  Caballeria Peripatética que só gravisimas penas
                                                  defienden y prohiben el darse por vencidos en las
                                                  disputas; y el volver las espaldas al enemigo: que
                                                  le hacía saber que su silencio había procedido de
                                                  traer á la memoria la ley de la Caballeria
                                                  andante, que veda á los que la profesan tomarselas
                                                  con otros que con Caballeros; que para él era
                                                  decir, que no debía disputar sino con hombres que
                                                  hablasen en todo y por todo categóricamente: que
                                                  de la huida no tenía que hablar, puesto que el
                                                  mismo habia sido testigo del encantamiento con que
                                                  el maldito Chîmicio <pb
                            n="58"/>había sacado fuego
                                                  de una vexiga: que no sabía lo que un Caballero
                                                  Escolástico debia hacer en casos iguales: porque
                                                  ni rastro de tales aventuras encontraba en los
                                                  libros de Caballeria, y especialmente en la
                                                  historia del ingenioso hidalgo manchego, norte y
                                                  guia suya; pero que de ninguna manera llamáse
                                                  huida al haberse salido de la maldita Cátedra;
                                                  pues mentiria quantas veces lo hiciese, y desde
                                                  ahora para entonces lo desmentía; y aún se
                                                  desmentía á sí mismo por haberse valido de la
                                                  palabra huida, debiendo haber dicho retirada: que
                                                  de todos modos á lo hecho buen pecho; y mas que en
                                                  adelante sería otra cosa; puesto que resolvía
                                                  poner fin á su primera salida, retirandose á su
                                                  casa, y no volviendo á salir á Campaña, hasta
                                                  estar perfectamente instruido en las leyes de la
                                                  Caballeria Peripatética, y traer consigo el fustis
                                                  Dæmonum obra de un Escolástico, en la qual
                                                  hallaria barro á mano para libertarse de las
                                                  violencias diabólicas, y de todos y qualesquiera
                                                  estratagemas con que pretendiesen ponerle miedo
                                                  los Chîmicos inxertos en encantadores; que interin
                                                  se verificaba su segunda salida <pb
                            n="59"/>protestaba lo primero: que si no volvía á salir
                                                  mas, no sería por falta de gana: lo segundo: que
                                                  si acaso (los que Dios no quiera ni permita) se
                                                  sonáre que ha habido Yangüeses que han molido á
                                                  palos al nuevo D. Quixote, debe creerse desde
                                                  ahora para entonces: que habrá sido porque Dios
                                                  los quiera: que por lo que á él toca no es (Dios
                                                  loado) ni manco, ni cojo; ni tiene miedo á todos
                                                  los Yangüeses nacidos, ni por nacer; hora vengan
                                                  uno á uno, como es uso y costumbre de una
                                                  Caballeria andante; hora todos juntos como es uso
                                                  de gentes de baja raléa. Ultimamente protextó D.
                                                  Quixote: que aunque los Editores de la Suma
                                                  Filosófica han visto en ella un cuerpo hermoso y
                                                  bien organizado: él no ha podido descubrir otra
                                                  cosa, que un mal adeliñado corpanchon de aldeana
                                                  rústica, chata, grosera, oliendo á cien leguas á
                                                  los ajos y cebollas del cocinero Plautino, aquel
                                                  que mezclaba veinte caldos trasnochados en un
                                                  puchero; pero que no cree por esto que mientan los
                                                  Editores, á los quales tiene por hombres tan
                                                  verídicos, como podía serlo el mismo Sancho Panza;
                                                  sino que tienen la culpa <pb
                            n="60"/>los Filósofos
                                                  Modernos, que han encantado á esta Dulcinea; asi
                                                  que si los Editores quieren que parezca á los ojos
                                                  del Mundo la Suma Filosófica en su estado
                                                  primitivo, como ellos nos la pintan: es
                                                  indispensable que se den cinco mil azotes para
                                                  deshacer este encantamiento. O enctantadores
                                                  malignantis naturae! Y quien os viera á todos
                                                  presos por las agallas! Pero á despecho de ellos
                                                  (aqui se le arrasaron los ojos de lágrimas) tu
                                                  España, tu cara Patria mia, continúa en
                                                  distinguirte de todas las Naciones de la Europa;
                                                  sin que para removerte del propósito de
                                                  restablecer la verdadera Filosofia, puedan ser
                                                  parte la burla y el desprecio con que en los demás
                                                  Paises ha sido escuchado este proyecto. Bien sabes
                                                  tu: que quando el inmortal Colon propuso su
                                                  pensamiento de descubrir un nuevo Mundo; no logró
                                                  su zelo en otros Paises mas recompensa que grandes
                                                  risadas, y fama de locura. Segundo Colon te se
                                                  presenta en Roselli: Italiano es como el primero:
                                                  nuevo Mundo trata asimismo de descubrir en el Orbe
                                                  Literario: mofado se ha visto hasta aqui, tenido
                                                  por loco ha sido tambien de <pb
                    n="61"/>las demás
                                                  Naciones; mas todas estas circunstancias te
                                                  avisan, si no me engaño, que sigas constante en
                                                  habilitarlo para que lleve adelante su empresa;
                                                  que de este modo harás tuya propia la gloria de su
                                                  logro; asi como hiciste la del descubrimiento de
                                                  América: y creeme, que el descubrimiento de esta
                                                  no ha sido mas abundante manantial de riquezas
                                                  para tu República Civil, que será para tu
                                                  República Literaria el descubrimiento de que la
                                                  Filosofía Escolástica es la verdadera Filosofía. O
                                                  quieran los Cielos conservarme la vida hasta que
                                                  viendo por el esfuerzo de mi valerosa lengua
                                                  puesta fuera de opiniones la verdad de este nuevo
                                                  descubrimiento: pueda decir á mis Paisanos:
                                                  Valerosos Españoles, nuevos Mexicos, y nuevos
                                                  Perues se os presentan en la prima secundae y
                                                  secunda secundae. Arma, arma; guerra, guerra, que
                                                  en la conquista de los paises Escolásticos
                                                  dexareis tan atrás á los Corteses y Pizarros, que
                                                  sus batallas comparadas con las vuestras al
                                                  admirado Mundo parecerán de capas, y gorras.
                                                </seg>
                                            </seg>
                                        </seg>
                                    </seg><lb/>
                                    <seg
                    synch="#FR.33"
                      type="MT"> Aqui acaba la primera salida de
                                            <pb
                      n="62"/>D. Quixote el Escolástico: y yo en fuerza de
                                        los primores que me ha hecho conocer en la Suma Filosófica
                                        de Roselli, usando de la comision que me ha sido dada por el
                                        Apologista universal, declaro por sus Clientes natos al P.
                                        Roselli, á sus Editores, Subscriptores, y todos y cada uno
                                        de los que hayan contribuido, y contribuyan á su impresion
                                        materialiter, y formaliter; intensivé, et extensivé: in
                                        abstracto, et in concreto; ut quo, y ut quod. Y mando á los
                                        demás Clientes, que los tengan por tales en todo y por todo:
                                        que asi es la voluntad del Apologista Universal, y mia.<lb/>
                                        P. D. Acabado de imprimir este papel, entró en mi quarto un
                                        mi amigo Crítico á nativitate: tomólo y comenzó á leer en él
                                        á saltos, caló su sobrecejo y entre dientes dixo: Que estaba
                                        muy frio, muy pesado, lleno de languidez de cabo á rabo; y
                                        lo que es mas que todo:<note
                      anchored="true"
                        n="1">Si el Seor [sic] lector
                                            gusta de estas y otras frases de ultima moda, sepa para
                                            su gobierno que tiene un almacen de ellas en el quarto
                                            tomo de la traduccion de la historia de D. Juan Andres:
                                            de <pb
                      n="63"/>alli se provee mi amigo segun me confesó;
                                            yo no puedo recomendar bastantemente una traduccion en
                                            la qual se habla á un mismo tiempo Francés, Italiano y
                                            un cacho de Español; pudiendo llamarse traduccion
                                            trilingüe acaso con mas razon que el Colegio de no sé
                                            donde. Eh la chosse nunca jamas veduta!</note><seg
                      synch="#FR.34" type="E5"> Que su plan era <pb
                      n="63"/>harto vasto, su por menor falto de accion y de
                                            interes, sin dichos espiritosos, pasages finos, ni
                                            rasgos vivaces, con poquisimo lepor, y menos hilaridad.
                                        </seg> A este tono fué mi amigo ensartando nulidades, y yo
                                        de nada me dolí; porque creo firmemente que al volver de la
                                        esquina hallaré otro que eche por la hacera contraria, y
                                        como aquel falló: Este papel está muy frio falle: Este papel
                                        echa chispas: y donde el otro dixo: Está falto de accion y
                                        de interés, diga; En acciones, y en interés de ellas se las
                                        apuesta al Banco. Además de que un medio paisano mio muy
                                        ducho en esto de pescar fama á bragas enjutas me ha enseñado
                                        un secreto probado para ver mi obrilla ensalzada hasta las
                                        estrellas entre los Extrangeros, haciendo (por el medio que
                                        yo, mi amigo y algun otro <pb n="64"/>sabemos) que ciertos
                                        Diaristas de entre ellos de rigidos Aristarcos se tornen
                                        Juanes de Buen-Alma, y consientan que en sus Diarios se
                                        inserten juicios ó elogios de obras que no han visto; aún
                                        quando haya fundadas sospechas de que la obra, y el juricio
                                        de ella son hijos de un mismo Padre: Y por el siglo del mio
                                        que sería yo bien sandio, si en llegando este caso no
                                        pusiese mi papelejo de oro y azul concluyendo con una
                                        recomendacion de mi merito en estos términos = Tout ce qui
                                        nous venons de dire de Mr. Habela prouve combien il a de
                                        droits aux encouragemens du ministere espagnol. Nous
                                        ignorons quels sont ceux qu’il a rezus jusqu’a present; mais
                                        si lo hazard de circonstances ou le manege de la
                                        envie : : : : : avoient contribué á le priver des
                                        recompenses qu’il a merités, ou méme des secours que la
                                        medio crité de sa fortune lui rendroit necesaires, nous
                                        osons lui annoncer un avenir plus heureux. Haz por leer,
                                        lector amigo, le Journal Encyclopedique de Fevrier a 1788.
                                        pag. 415.<lb/> Y visto que los hayas<lb/>Riete, si no
                                        quieres que me ria.<lb/> Erratas. Pagina 19. linea 19. lo
                                        haya, lease le haya. pag. 21. lin. 7. de sus manjares, lease
                                        de sus mayores. </seg>
                                </seg>
                            </seg><lb/>
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                    </div>
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