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    <fileDesc>
      <titleStmt>
        <title>Número VI</title>
        <author>Pedro Pablo Trullench</author>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <edition>Moralische Wochenschriften</edition>
        <respStmt>
          <name>Roland Bernhard</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Silke Brandstätter</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Alexandra Fuchs</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Elisabeth
            Hobisch</name>
          <resp>Editor</resp>
        </respStmt>
      </editionStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Institut für Romanistik, Universität Graz</publisher>
        <date when="2009-09-21">21.09.2009</date>
        <idno type="PID">o:mws-091-85</idno>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>Trullench, Pedro Pablo: El Duende de Madrid. Discursos periódicos que se repartirán al público por mano de Don Benito. Madrid: Imprenta de Pedro Marín 1787-1788, 133-160</bibl>
        <bibl type="Einzelausgabe" xml:id="DM">
          <title level="j">El Duende de Madrid</title>
          <biblScope type="vol">1</biblScope>
          <biblScope type="issue">6</biblScope>
          <date>1787 bzw.1788</date>
          <placeName key="#GID.1">Spanien</placeName>
        </bibl>
      </sourceDesc>
    </fileDesc>
    <encodingDesc>
      <editorialDecl>
        <interpretation>
          <ab type="interpGrp">
            <interpGrp type="Narrative_Darstellungsebenen">
              <interp xml:id="E1">Ebene 1</interp>
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            </interpGrp>
            <interpGrp type="Narrative_Darstellungsformen">
              <interp xml:id="AE">Allgemeine Erzählung</interp>
              <interp xml:id="SP">Selbstportrait</interp>
              <interp xml:id="FP">Fremdportrait</interp>
              <interp xml:id="D">Dialog</interp>
              <interp xml:id="AL">Allegorisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="TR">Traumerzählung</interp>
              <interp xml:id="F">Fabelerzählung</interp>
              <interp xml:id="S">Satirisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="EX">Exemplarisches Erzählen</interp>
              <interp xml:id="UT">Utopische Erzählung</interp>
              <interp xml:id="MT">Metatextualität</interp>
              <interp xml:id="ZM">Zitat/Motto</interp>
              <interp xml:id="LB">Leserbrief</interp>
            </interpGrp>
          </ab>
        </interpretation>
      </editorialDecl>
    </encodingDesc>
    <profileDesc>
      <creation>
        <date when="2009-09-21">21.09.2009</date>
        <name type="place">Graz, Austria</name>
      </creation>
      <langUsage>
        <language ident="es">Spanish; Castilian</language>
      </langUsage>
      <textClass>
        <keywords scheme="http://gams.uni-graz.at/mws">
          <term>
            <term xml:lang="es">Teatro Literatura Arte</term>
            <term xml:lang="de">Theater Literatur Kunst</term>
            <term xml:lang="en">Theatre Literature Arts</term>
            <term xml:lang="fr">Théâtre Littérature Art</term>
            <term xml:lang="it">Teatro Letteratura Arte</term>
          </term>
        </keywords>
      </textClass>
      <textClass>
        <keywords scheme="cirilo:normalizedPlaceNames">
          <list>
            <item>
              <placeName xml:id="GID.1">
                <name ref="http://geonames.org/2510769" type="fcode:PCLI">Spain</name>
                <location>
                  <geo>-4.0,40.0</geo>
                </location>
              </placeName>
            </item>
          </list>
        </keywords>
      </textClass>
    </profileDesc>
  </teiHeader>
  <text>
    <group>
      <text ana="layout">
        <body xml:space="preserve">
                    <p>
                        <milestone unit="E1"
              xml:id="FR.1"/>
                    </p>
                    <div1>
                        <head>Número VI</head>
                        <p
                rend="SO"><milestone unit="E2"
                xml:id="FR.2"/> Vaya que el oficio de
                            Agente es mucho mejor que lo que yo pensaba; y si prosigue como hasta
                            aqui, me chuparé los dedos: sobre que llueven las comisiones en lo que
                            hace, que saben ya las gentes donde tengo mi despacho; lo mismo es
                            amanecer, que ya necesito presentarme en vata para recibir tres, ó
                            quatro paquetes de asuntos, que me han traido, para que se despachen; y
                            todos con la nota de <hi
                rend="italic">la mayor brevedad</hi>. Es verdad
                            que esto ha provenido de la primera noticia, ó targeta en que puse el
                            título de <pb
                n="134"/>
                            <hi rend="italic">Don Benito</hi>, <hi
                rend="italic">Agente de
                            Negocios</hi>; y ya ve Vm. Señor Público, que siendo notoria mi
                            diligencia y eficacia, con el tal qual valimiento que lógro para con
                            algunas personas de poder, vienen á mí los Litigantes como moscas a la
                            miel. Ademas de que el título de mi nuevo empleo está bien puesto, y en
                            nuestro, modo de hablar á lo castellano sobre el nombre <hi
                rend="italic">Agente</hi>, cae como miel sobre ojuelas la otra
                            expresion <hi
                rend="italic">de Negocios</hi>, que es otro nombre
                            declinante con su partícula y todo, que se debe poner muy justamente;
                            pues el nombre de oficio ó empleo ha de decir de lo que es con toda
                            claridad y distincion y como los targetones, y rotulatas que están
                            puestos sobre las puertas de varios Artesanos, y Oficinas públicas,
                            donde se lee de este modo: <hi
                rend="italic">MaEstro de CotiLlero
                                </hi>=<hi
                rend="italic"> A qui se Gisa a la perfecion </hi>=<hi rend="italic"> Real Guego de Trucos </hi>=<hi
                rend="italic"> Esta
                                casa se reficó Jesus Maria Joseph año </hi>1772<hi
                rend="italic"> </hi>=<hi rend="italic"> Aqui vive Juan Gali</hi>,<hi
                rend="italic"> maestro de Sastre que hace obra de hombre y de
                            muger</hi>. Ahora considere Vm. por vida suya, si pueden es-<pb
                n="135"/>cribirse mayores desatinos, que aun el Vizcayno mas cerrado que
                            acabase de venir á esta Corte, no podia escribir con tales
                            concordancias. Aseguro á Vm. que siempre que veo estos medallones tan
                            mal hablados, y peor escritos, me lleno de furia, y si no me tuvieran
                            por loco emprenderia á garrotazos con los majaderos que han introducido
                            éste modo de escribir los nombres de los Oficios. Porque en realidad,
                            ¿qué buen Patriota, deseoso de que la Corte de España sea el centro de
                            la instruccion, y buen lenguage, dexará de enfadarse al ver colocadas en
                            las paredes públicas semejantes muestras de escribir, y de hablar? Y
                            esto lo digo porque asi lo dicen otros que saben mas que yo, y discurren
                            que tales rotulatas pueden ocasionar tambien un mal político. Quando un
                            extrangero viene á esta Corte con ánimo de saber hablar bien el Español,
                            como muchas veces sucede, es muy regular que tome las lecciones, ó
                            compañía de un sugeto que hable con finura, y pro-<pb
                n="136"/>piedad
                            nuestra lengua, y le manifieste que el modo de hablar es: <hi
                rend="italic">un Maestro Sastre</hi>, <hi
                rend="italic">un Maestro
                                Cerragero</hi>, &amp;c. porque estos se componen de un
                            sustantivo, y adjetivo (¡brava cosa es saber Gramática!) entre los que
                            no cabe, no solamente el artículo <hi
                rend="italic">de</hi>, sino ni aun
                            una tela de cebolla; pues de otra suerte es querer casar un sustantivo
                            con otro, y vendrémos á entender que <hi
                rend="italic">un Maestro de
                                Sastre</hi>, ó será maestro de sí mismo, ó de otro Sastre; y
                            entonces ya éste segundo no necesita de maestro. Pues como iba diciendo,
                            el buen extrangero que vea escritos de este modo los títulos de los
                            oficios sobre las puertas, se le pegará la costumbre de hablar con estas
                            frases; porque estos rotulos los vé todos los dias, y á cada instante,
                            sin que despues se le pueda despegar esta maña, aunque hablára cada hora
                            con el mismo Cervantes; y quando le parezca que ya habla bien el
                            Español, incurrirá en la nota de todos aquellos que no puedan sufrir (y
                            hacen bien) semejantes expresiones, que son contraban-<pb
                n="137"/>dos
                            introducidos por los Orientales de España, y unas manchas que afean la
                            pureza de nuestra lengua Castellana. Y no digo ahora nada de la dichosa
                            voz <hi
                rend="italic">Menestrales</hi>, que se ha hecho ya tan favorita;
                            y bien podia ella haberse quedado en su País, pues bien se sabe á lo que
                            huele, y quienes son sus padres, y no me costaria mucho trabajo hacer
                            una disertacion de que semejante voz no la conocieron mis abuelos;
                            quiero decir, los que coordinaron y pusieron con propiedad de términos y
                            buena construccion á nuestro idioma Castellano, que no quiere semejantes
                            menestras, mas que me hagan la injuria de llamarme <hi
                rend="italic">purista</hi>.</p>
                        <p><milestone unit="E3"
                xml:id="FR.3"/>
                            <milestone unit="AE"
                xml:id="FR.4"/> Pero vamos al caso: saliendo uno de
                            estos dias á mis negocios, me hallé á la puerta de mi casa con un Paje
                            juicioso, de los pocos que se conocen en esta Corte, el qual venia
                            preguntando por Don Benito: le respondí <hi
                rend="italic">ego sum</hi>,
                            y él me contextó con mucha urbanidad (¡lo que puede la buena crianza!)
                            haciéndome relacion de sus <pb
                n="138"/> pretensiones, que no son pocas,
                            si se atiende á los cortos méritos de su persona, pues no hace dos años
                            que vino á servir (de embarazo) en una de las antesalas de esta Corte; y
                            entre otras cosas, me dixo de este modo: <milestone
                unit="E4" xml:id="FR.5"/>
                            <milestone unit="D"
                xml:id="FR.6"/> “Yo soy uno de los apasionados á las
                            Comedias Españolas, concurro con indiferencia al Coliseo de la calle de
                            la Cruz, ó del Príncipe, porque siempre han sido para mí odiosos los
                            partidos de <hi
                rend="italic">Chorizos</hi>, y <hi
                rend="italic">Polacos</hi>; á todos los Actores los estimo con igualdad, y miro por
                            sus intereses, adelantamientos, é instruccion, escribiendo apologías
                            imparciales en defensa del Teatro, y asi en nombre de todos los Cómicos
                            Españoles te doy ahora la agencia de los Coliseos de Madrid, con la
                            precisa condicion de que has de repartir este papelito con la mayor
                            brevedad para que se vea en el tribunal de los Literatos.” Le respondí,
                            que me parecia que la causa era buena, y que todo se podia remediar con
                            mi eficácia y maña: <milestone
                rend="closer" unit="D"/>
                            <milestone rend="closer"
                unit="E4"/> con esto nos despedimos uno de
                            otro, <milestone rend="closer"
                unit="AE"/>
                            <milestone rend="closer"
                unit="E3"/>
                            <milestone unit="MT" xml:id="FR.7"/> y yo aho-<pb
                n="139"/>ra lo hago de
                            Vm. Señor Público, hasta otra ocasion que vuelva á indagar las resultas
                            de este negociado. <milestone
                rend="closer"
                unit="MT"/>
                        </p>
                        <div2>
                            <head>Respuesta Imparcial<lb/>al Censor de los Teatros de Madrid, y
                                Apología del Mérito de los Cómicos Españoles, Particularmente de la
                                Señora Maria del Rosario (aliás la Tirana) Primera Actriz de la
                                Compañía de Manuel Martinez</head>
                            <p
                  rend="SO"><milestone unit="E3" xml:id="FR.8"/>
                                <milestone unit="LB"
                  xml:id="FR.9"/> Muy Señor mio: <milestone unit="E4"
                  xml:id="FR.10"/>
                                <hi rend="italic">No sé por donde comenzar</hi>,<hi
                  rend="italic"> y
                                    cómo reducir á breves expresiones las muchas ideas que se me
                                    agolpan</hi>,<hi
                    rend="superscript">
                                    <note anchored="true"
                  n="1">Palabras del Censor de los Teatros, en el Diario del
                                        dia 12 de Mayo.</note>
                                </hi>
                                <milestone
                  rend="closer"
                  unit="E4"/> para acreditarle lo apasionado
                                que le soy por sus reflexîones críticas sobre los defectos del
                                Teatro. Aseguro á Vm. con candor, que lo que executa por el bello
                                medio de los Diarios, es lo que los deseosos de la reforma del <pb
                  n="140"/> Teatro Español esperabamos mucho tiempo hace. ¡Y como
                                que Vm. lo conseguirá! Y ademas nuestra lengua Castellana se irá
                                enriqueciendo insensiblemente con las hermosas voces que Vm. inventa
                                y publíca con liberalidad. ¡Dónde hay dinero para pagar el verbo <hi
                  rend="italic">agolpar</hi> de de que usa! ¡Ojalá lo hiciera
                                muchas veces! porque no se sabe bien el porrazo que lleva la cabeza
                                de quien no entiende estos términos, quiero decir la admiracion y el
                                asombro; y todo cede en alabanza del sábio inventor de estos
                                tesoros. Yo de mí se decir á Vm. que fuí uno de estos aturdidos,
                                porque como no hé aprendido mas castellano que el que se habla en
                                Burgos, á lo que se añade el ser yo Pasiego, abrí los ojos de
                                repente, y conocí que no sabia hablar, y que el mejor modo de
                                aprender era asociarme á Vm. que quando habla de este modo, sabrá
                                por que lo hace: á mí solo me toca alabar á Vm. mas que <hi
                  rend="italic">agolpar</hi>, sea <hi
                  rend="italic">aporrear</hi>,
                                    <hi rend="italic">amontonar</hi>, <hi
                  rend="italic">atropellar</hi>, porque estas son voces ordinarias, y paso en
                                    silen-<pb
                  n="141"/>cio la finisima expresion <hi
                  rend="italic">Rutina</hi>, y otras de que usa, porque estas son frioleras, y
                                no hacen para la sustancia del objeto sobre el que merece ser
                                alabado. </p>
                            <p>En efecto, Señor mio, estamos tan acordes en el modo de hacer crisis
                                sobre las monstruosas Comedias que han afeado y afean nuestro
                                Teatro, satirizar y reprender la impropiedad de los Actores, hasta
                                ver si se consigue que su accion se dexe ver castigada, pura y
                                acompañada de toda propiedad, que es por demás asegurarle, que si
                                fuese yo hombre de mucho valimiento, le premiaria por un trabajo tan
                                útil. ¿Quién sabe si Vm. se llevará la palma en esta lid tan
                                desmesurada? Hacer que unos Actores puramente empíricos, y de unos
                                principios por lo comun no muy finos, se transformen en inteligentes
                                sobre lo mismo que executan; que abandonen el negro <hi
                  rend="italic">caudal</hi> (que ellos dicen) del fárrago de sus
                                rancias Comedias; que adopten las piezas nuevas y bien escritas,
                                esto es, limitadas á una sola accion, un tiempo y un lugar, con
                                regularidad y conexion de <pb
                  n="142"/> escenas, acompañadas de
                                peripecias, y agniciones propias y consiguientes, verdad y
                                verosimilitud, con otra caterva de preceptos que Vm. sabe mejor que
                                yo; que consigan el buen gusto del Populacho, acostumbrado á ver
                                subir diablos y espectros espatarrados, y zambullirse por las
                                escotillas; en fin, que todo sea regular, uniforme y digno de la
                                ocupacion de inteligentes é ignorantes, es una empresa solo
                                reservada para Vm., bien que algunos dicen no la conseguirá mientras
                                no abandone una cierta parcialidad con que escribe: yo desprecio á
                                estos habladores, soy afecto á Vm., y conozco que tener pasiones es
                                de hombres. </p>
                            <p>Vamos mas adelante: me encanta la pregunta que hace Vm. en el mismo
                                Diario de 12 de Mayo: <milestone
                  unit="E4" xml:id="FR.11"/> ¿<hi
                  rend="italic">quién deberia elegir</hi>? (esto es, la pieza que
                                se haya de representar) <hi
                  rend="italic">quién lo entienda</hi>,<hi rend="italic"> quién estime á los Cómicos</hi>,<hi
                  rend="italic"> y procure sus intereses mejor que ellos mismos</hi>.
                                    <milestone
                  rend="closer" unit="E4"/> ¡Hay que es nada lo que Vm.
                                pide! <milestone
                  unit="E4" xml:id="FR.12"/>
                                <milestone unit="AE"
                  xml:id="FR.13"/> Luego que uno de mi tertulia
                                leyó esta pregunta de Vm., prorrumpió en estas expresiones: <pb
                  n="143"/> “Como el Señor Censor del Teatro, consiguiera este
                                triunfo, ya está todo remediado; pero hasta tanto tragaremos lo que
                                se nos quiera representar, sea tuerto ó derecho. ¿Le parece á Vm.
                                que es obra de poca monta, el que nuestros pobres Actores se pongan
                                en estado de conocer la calidad de la obra, ó drama que han de
                                representar; se estén ensayando muchos dias antes en su execucion,
                                como se hace en el teatro Francés, y el de otras partes, nivelen sus
                                acciones hasta recitar sus papeles delante de un espejo, para
                                moderar y corregir los defectos? De esta suerte no dejarían de tener
                                buena ganancia: y aun por esta parte podia considerar el Señor
                                Censor de los Teatros, que el Autor del Viage fuera de España es un
                                Compatriota muy instruido, de un juicio solido, y de una crítica
                                bastante severa; y sin embargo, haciendose cargo de esta proligidad
                                que gastan los Actores Franceses en executar sus Comedias, y del
                                poco tiempo que tienen nuestros <pb
                  n="144"/> Cómicos para lo mismo,
                                pues han de prepararse de un dia á otro para dar gusto al Pueblo, no
                                solo halla disculpables á éstos en sus defectos, sino tambien mucho
                                mas laudables que los primeros; pues es induvitable lo executarian
                                con mas perfeccion si tubiesen mas tiempo que el que acostumbran
                                tomar para agradar al Público. La Comedia (quando no sea de las que
                                se repiten por algunos dias continuados) debe executarse en estas
                                circunstancias: los papeles los suministra el viejo <hi
                  rend="italic">surtido</hi>, y Dios nos libre que la Comedia sea
                                nueva y cargada (como ellos dicen) de Teatro, que aunque el
                                Compositor sea el mismo Plauto, ó Terencio, se volverán con sus
                                orejas baxas, sin esperanza de que la obra se represente; porque la
                                levantarán tantos falsos testimonios, que no tendrá cara para
                                dexarse ver en público. Esto es decir á Vm. para que tambien se lo
                                diga al Señor Censor, que la primera aduana á donde tiene que acudir
                                el triste autor de una pieza dramática, las mas de las veces es á
                                    <pb
                  n="145"/> la de los Cómicos: v. g. el Autor de la Compañía,
                                primer galan, primera dama, y algun otro charlatan adulador; estos
                                ven si los papeles son largos, si hay muchos términos que ellos no
                                entienden, y otras circunstancias que les parecen gravosas, y en
                                este caso cierran sus oidos, dan la negativa, y el pobre Compositor
                                no tiene mas arbitrio que dar á su obra el destino de papel viejo.
                                Vea Vm. por lo dicho ¿quántos quilates de exceso llevará la Señora
                                Maria Vermeja (que es tan laudable para el Señor Censor) á estos
                                habiles primeros maestros en el discernimiento, para elegir la obra
                                que se represente? Lo cierto es, que por mas habil que se suponga á
                                esta Actriz, y se incline á que ella no fué la que eligió la Comedia
                                    <hi
                  rend="italic">la Vida es Sueño</hi>, digo y diré (si Vm. me
                                da licencia por ahora) que tan capaz es para haber hecho esta
                                eleccion la Señora Vermeja, como sus compañeros, mientras no me dé
                                en los ojos con la relacion de méritos, y exercicios literarios de
                                esta heroina teatral.” </p>
                            <p><pb
                  n="146"/> Hasta aqui el bueno de mi contertuliante. Desde que leí
                                la primera carta de Vm. en el Diario de 30 de Abril, hice un firme
                                proposito de ser su apasionado, y aplaudirle por la taréa que
                                emprendia: guardé el Diario como oro en paño, le leia, y le recitaba
                                frecuentemente á mis amigos, acompañando estas expresiones: ¡Qué
                                habil es este hombre! ¡Qué bien ha conocido el Teatro! ¡Qué
                                instruido está en todas sus <hi
                  rend="italic">maneras</hi>! (ésta ya
                                es voz corriente en los estrados) ¡No hay duda que habla con mucho
                                discernimiento! La suerte que no es igualmente próspera en todas
                                ocasiones, me preparó una muy amarga. El diantre hizo que estando yo
                                manifiestando mi pasion á Vm. en la misma tertulia, otro concurrente
                                algo fisgon, y de estos cazurrones que hablan poco, y quando
                                articulan alguna palabra es de golpe y porrazo, con un tono de
                                bufonada, me salió al encuentro de esta suerte.</p>
                            <p><milestone
                  unit="E5" xml:id="FR.14"/>
                                <milestone unit="D"
                  xml:id="FR.15"/> “Vaya que ó Vm. viene á
                                tentarnos la paciencia, ó se ha alucinado con los discursos de este
                                Disertador <pb
                  n="147"/> del Diario. Sea su merced lo que quiera, es
                                inegable que es muy flaco de memoria, se contradice á cada paso, no
                                toma buen rumbo para la correccion de los Actores, y para él solo la
                                Señora Vermeja es la que debe servir de modelo en la execucion
                                teatral. Si á Vm. le ha hecho tragar la verengena, no lo conseguirá
                                de mí aunque se desgañite.” Yo que estaba muy pagado de mi trabajo,
                                quedé atonito al oir semejante mosquilon; mire Vm. lo que dice, que
                                ni yo me burlo, ni el Señor Censor discurre tan mal como supone; y
                                para que vea con quanta regularidad habla, le iré refiriendo varias
                                de sus proposiciones que he tomado de memoria, porque me tiene
                                embelesado con su estilo. “Vaya que en buen empeño quiere Vm.
                                meterse (me dixo el tal socarron) y en verdad que no sé como saldrá
                                de la refriega. ¿Qué estilo es el que Vm. pondera? ¿Sin duda que le
                                habrán enamorado los terminillos con que salpica sus empolvados
                                periodos; <hi
                  rend="italic">se me agolpan</hi>,<hi
                  rend="italic"> el
                                    costume teatral</hi>,<hi
                  rend="italic"> mas pia</hi>-<pb n="148"/><hi rend="italic">no verdad pintoresca</hi>,<hi
                  rend="italic">
                                    rutina</hi>, y otras monerias á este modo? Pues sepa Vm. que á
                                estas llamo yo bugerias y miriñaques del lenguage: el Señor Censor
                                publíca sus papeles en Castellano, y por lo mismo no tiene necesidad
                                de afectar estas voces, que se pueden llamar luxo del idioma;
                                nosotros tenemos sin aumento de silabas <hi
                  rend="italic">práctica
                                    teatral mas suave</hi>, frases igualmente concisas y energicas;
                                y asi estime mas á la lengua patria, que es tan hermosa y
                                abundante.” </p>
                            <p>No dexé de enfadarme al oir á un hombre tan impertinente y de mal
                                genio. Mire Vm. como habla (le dixe á esta sazon) que si los reparos
                                que pone se reducen a estos términos, es detenerse en frioleras. La
                                sustancia de los discursos del Señor Censor es cabal, y no será Vm.
                                hombre para demostrarme lo contrario. Aun lo puse peor que estaba,
                                porque soltando una risa falsa el dichoso opositor, salió con un <hi
                  rend="italic">contra sic argumentor</hi>: La sustancia es poca,
                                y lo que el Disertador pretende conseguir, se destruye con su
                                parcialidad. <pb
                  n="149"/> El dice <hi
                  rend="italic">que sin partido
                                    alguno hará la critica de las varias representaciones que se
                                    ofrezcan en el Teatro</hi>:<hi
                  rend="italic"> que se debe
                                    estimar á los Cómicos</hi>,<hi
                  rend="italic"> y procurar sus
                                    intereses mejor que ellos mismos</hi>. Vea Vm. aqui que el buen
                                Señor hace todo lo contrario, porque ¿cómo podrá persuadir que habla
                                sin partido, quando sonroja á varios de los Actores, y solo para su
                                merced la Señora Maria Vermeja es la dama sin pero? Podia conocer
                                este Señor Disertador, que no es buen modo de alentar á los Cómicos,
                                y procurar sus intereses (á lo menos en las presentes
                                circunstancias) el ajarlos á la vista de un público; ensalzar á unos
                                y deprimir á otros. ¿Es posible que su merced (como dice en el
                                Diario del dia 20 de Junio) manifieste <hi
                  rend="italic">le haya
                                    sido forzoso nombrar á cada uno de los Cómicos con su
                                    descuido</hi>,<hi
                  rend="italic"> para que no se atribuyan á uno
                                    los defectos de otro</hi>; y que al mismo tiempo asegure <hi
                  rend="italic">que siempre ha hablado bien de Robles</hi>,<hi rend="italic"> Queról</hi>,<hi
                  rend="italic"> Aldovera</hi>, <hi rend="italic">la Polonia</hi>,<hi
                  rend="italic"> y la
                                Monteis</hi>? Ahora bien: ¿ó estos últimos no en-<pb
                  n="150"/>traban
                                en <hi
                  rend="italic">cada uno</hi> de los primeros, ó se debian
                                contar entre aquellos? Si esto segundo, ya es falso (perdóneme su
                                merced) que haya notado <hi
                  rend="italic">á cada uno de los Cómicos
                                    con su descuido</hi>; porque teniendo raciocinio, sabrá que esta
                                es una preposicion distributiva, que equivale á universal, de la que
                                quedan excluidos los últimos, porque de ellos siempre ha hablado
                                bien: sino entraban, ya no era absolutamente <hi
                  rend="italic">cada
                                    uno de los Cómicos</hi> sino cada uno de los Cómicos
                                defectuosos, y debia nombrarlos aqui, asi como nombra á cada uno de
                                los que lo hacen bien: esto es decir, que el Señor Censor quiere
                                persuadir no debe perdonar (y hace bien) á los que lo hacen mal, ni
                                dexar de alabar á los que representan bien; pero el sonido de sus
                                proposiciones es obscuro y contradictorio, que no es pequeño
                                descuido en quien (como suponemos y es justo) sabe hablar y
                                discurrir, y mucho mas quando diciendo que <hi
                  rend="italic">no
                                    todos tienen unos mismos defectos</hi>, indica en esto la
                                suposicion, de que to-<pb
                  n="151"/>dos son defectuosos de algun
                                modo, aunque no en la misma linea: esta universal hubiera sido mas
                                segura, pues á todos dexaba iguales.</p>
                            <p>Si todo el público espectador de una representacion se compusiese de
                                hombres críticos y juiciosos, sabrian disimular los defectos; y
                                aunque los corrigiesen publicamente, nada perderian los Actores de
                                sus intereses; pero aun no logramos esta dicha, que por su
                                naturaleza es imposible. Entre los espectadores de habilidad, se
                                halla siempre una gran parte del pueblo baxo: los vocingleros
                                aclamadores, y los de las palmadas de moda suelen ser los chisperos:
                                quando éstos sepan que en los Diarios se descubren los defectos de
                                aquellos Cómicos que están en posesion de los aplausos, les
                                palmearán, y vocearán con un sarcasmo intolerable, y esto será
                                suficiente, á que los Actores caygan de ánimo, los concurrentes se
                                retiren, y se menoscaben los intereses: ¿vea Vm. si <hi
                  rend="italic">esto es mirar por los intereses de los Cómicos
                                    mejor que ellos mis</hi>-<pb
                  n="152"/><hi
                  rend="italic">mos</hi>? Lo peor es que esta balanza del Señor Censor arma la
                                discordia entre mugeres, y no sería de estrañar saliese arañado de
                                la refriega. La contienda es nada menos que entre dos Damas, esto
                                es, dos primeras Actrices, la Señora Maria del Rosario, y la Señora
                                Maria Vermeja: es lo mismo que decir entre dos ribales, pero con
                                notable desigualdad. La primera (la Señora Maria del Rosario) mucho
                                tiempo hace en posesion de los aplausos y de las complacencias de
                                todos por su <hi
                  rend="italic">bella figura</hi>; (usemos del
                                lenguage del Censor) por la destreza y esfuerzo patético con que
                                desempeña un papel trágico; el dulce ayre y modulacion con que
                                alterna los afectos de un papel amoroso; que si tiene que manifestar
                                zelos, ninguna con mas impresion explica la vehemencia de esta
                                pasion tiránica; si la del disimulo, é ironía, sabe disfrazarse con
                                todo el arte de que es capaz una muger en estos casos; cuya accion
                                toda es compuesta, nivelada y seguida uniformemente en el tono <pb
                  n="153"/> y manejo, desde el principio que manifiesta su
                                carácter hasta la solucion: se ve no obstante esta laudable Actriz
                                reprendida y ajada en los Diarios por <hi
                  rend="italic">ciertos
                                    empujoncillos de voz y de cuerpo</hi>,<hi
                  rend="italic"> por las
                                    ojeadas á patio y cazuela</hi>,<hi
                  rend="italic"> dexando en
                                    blanco</hi> (acaso esta Dama no habrá mirado al Señor Censor
                                quien de intento parece no quiso nombrar la luneta) <hi
                  rend="italic">á tertulia y aposentos</hi>. Y la segun-da (la
                                Señora Maria Vermeja) : : : : : ¿pero qué necesito cansarme? el
                                Diario lo dirá: <hi
                  rend="italic">De la Hipermenestra Protagonista
                                    de la tragedia</hi>,<hi
                  rend="italic"> apenas hay que decir cosa
                                    alguna sobre la execucion de su papel</hi>,<hi
                  rend="italic">
                                    para los que tienen noticia segura de lo que es y fue la Señora
                                    Maria Vermeja</hi>: (si hubiera dicho que fue, y se volvió, era
                                la propia significacion del vinagre) <hi
                  rend="italic">en esta
                                    Actriz nada se ha estrañado</hi>, <hi
                  rend="italic">y todo es
                                    natural, propiedad, dignidad, decencia, modulacion</hi>, (¡brava
                                cantinela para tomar la de memoria!) <hi
                  rend="italic">dulzura</hi>,<hi rend="italic"> vigor</hi>,<hi
                  rend="italic">
                                    exactitud</hi>,<hi
                  rend="italic"> verdad pintoresca</hi>,<hi
                  rend="italic"> sin recargar ni baylar en sus movimientos,
                                    y : : : : : </hi>qué sé yo quantas mas baratijas de esta <pb
                  n="154"/> letania de dictados, que son mas propios de una
                                primera Dama en lienzo que en realidad.</p>
                            <p>¿Parece á Vm. Señor mio, que este es buen modo de corregir los
                                defectos del Teatro, y que es escribir <hi
                  rend="italic">sin
                                partido</hi>? ¡Buen medio por cierto de alentar á los Cómicos, y
                                procurar sus intereses! Hacer ribales á dos mugeres en el punto que
                                mas hiere á este débil sexô, que es el deseo de ser aplaudidas y de
                                sobresalir : : : : : ¡qué balanza tan infiel! Porque en efecto: la
                                Señora Maria Vermeja se halla sin saber cómo, y sin mucho trabajo
                                con un elogio gigantesco; y la Señora Maria del Rosario se vé
                                precisada á dexarse ver con mas lunares que los que quisiera
                                ponerse, y á buen seguro que esta Dama no mirará con tanta dulzura
                                como acostumbra á su opositora. He llegado á presumir que en esta
                                parte es disculpable en cierto modo el Señor Censor, porque ¿quién
                                sabe si el perfecto quadro que nos presenta de su heroina, es una
                                pintura de una Dama ideal, á <pb
                  n="155"/> imitacion de la Dulcinea
                                para Don Quixote? Qualquiera que oye hablar á éste antes que Sancho
                                meta su cucharada, dando noticias muy contrarias, saldrá enamorado,
                                y deseoso de ver aquella fermosura sin par: pues, amigo mio, estamos
                                en el caso; si oimos al Señor Censor, nos da gana de correr como
                                gamos al Coliseo á ver las perfecciones de la Señora Maria Vermeja:
                                pero quando nos hallamos á su presencia, ó nos parecerá que nuestros
                                ojos están apantominados, ó que esta Dama no se halla sobre el
                                coturno que debia, y que su estampa está algo obscura. Esto es
                                decir: lo primero, que muchos sugetos inteligentes é imparciales han
                                observado que la Señora Maria Vermeja está destituida de aquella
                                universalidad que se necesita para que fuese una Actriz tan completa
                                como se la supone; el papel tierno y amoroso no la quadra; la
                                flexibilidad de voz para los distintos afectos que la pueden
                                ocurrir, es ninguna; el furor y la intrepidéz que deben descubrirse
                                en una muger colé-<pb
                  n="156"/>rica y bulliciosa (como tal vez lo
                                exigen muchas de las Comedias Españolas) se ven en su boca
                                absolutamente desarmados; la constancia en mantener su carácter se
                                la olvida; y solo se la advierte una natural destreza para
                                manifestar una soberania desmayada, ó compungida; y que en la accion
                                muda, procura imitar á la naturaleza, pero no con aquella propiedad
                                y exactitud que se nos prepondera, pues en estos afectos propiamente
                                    <hi
                  rend="italic">pintorescos</hi>, solo vemos brillar en el
                                Teatro Italiano de esta Corte con bien merecido comun aplauso á la
                                Señora Pelosini.</p>
                            <p>Lo segundo que debemos asegurar (la Señora Maria Vermeja nos
                                perdonará, pues lo dice tambien su panegirista) es que esta Actriz
                                es algo mas baxa de estatura de lo que corresponde á la clase de
                                primera; y pasando en silencio otras faltillas, no es muy pequeña la
                                de tener ya, segun el Señor Censor, treinta y tres años, y segun
                                otros mas de quarenta. Es verdad (dice el mismo) que para todo <pb
                  n="157"/> hay recurso; pero esto significa, que si la Dama es
                                baxa, se remedia con un tacon bien alto; si morena, para eso se
                                vende con abundancia el alvayalde, carmin, y todo el repuesto de
                                enjalvegar á una muger, sin que la paciente tenga mas trabajo que
                                abrir el libro de la magia natural de Juan de la Porta, y alli
                                aprenderá el modo de renovarse, transformarse y <hi
                  rend="italic">embellecerse</hi> (bella voz si no fuera de otro diccionario) y
                                ya tiene quanto necesita para la pantomina figural. No obstante, el
                                Censor establece (y dice bien) esta proposicion: <hi
                  rend="italic">Donde no hay verdad poetica</hi>,<hi
                  rend="italic"> todo es en
                                    vano</hi>;<hi
                rend="italic"> </hi>pues yo, con su licencia,
                                establezco otra muy semejante: donde no hay verdadera presencia, la
                                representacion pierde de mucho del aplauso. El espectador gusta
                                mucho de ver realidades; y en verdad, que mejor escucha á una muger
                                dotada de las prendas de naturaleza, que á otra, que aunque se
                                presente bien pintada y vestida, se sepa con certeza es muy distinta
                                de sí misma, y se la pueda decir con un Poeta satírico: </p>
                            <p
                  rend="CI"><pb n="158"/> <milestone unit="ZM"
                  xml:id="FR.16"/>
                                . . . . . Aufferimur cultu<lb/>Gemmis auroque teguntur
                                omnia:<lb/>Pars minima est ipsa puela sui.</p>
                            <lg>
                                <l
                  rend="G1">El obsequioso culto retiramos</l>
                                <l
                    rend="GF">quando á saber llegamos,<lb/>que debaxo del oro,<lb/>y
                                    del rico tesoro<lb/>de piedras muy preciosas<lb/>esconde la
                                    miseria muchas cosas:<lb/>no quiero yo belleza de tal
                                    arte,<lb/>quando tiene de si la menor parte. <milestone
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                                </l>
                            </lg>
                            <p
                  rend="SO">Concluyo suplicando á Vm. diga al Señor Censor, esperamos
                                de su equidad tenga presentes las siguientes reflexiones
                                imparciales, que necesariamente se deducen de este discurso.</p>
                            <p>1. El Señor Censor es sugeto habil, de conocida critica e
                                instruccion, y conseguirá por medio de sus advertencias la reforma
                                del Teatro, con tal que abandone toda parcialidad.</p>
                            <p>2. Hasta que el pueblo se haya acostumbrado á oir Comedias regulares,
                                y bien escritas, es mejor medio el de advertir á los Cómicos
                                particularmente, y en secreto sus de-<pb
                  n="159"/>fectos, que
                                publicarlos por escrito.</p>
                            <p>3. Se juzga imposible que los presentes Cómicos representen
                                diariamente Comedias bien dispuestas, abandonando el caudal de las
                                antiguas que ya tienen sabidas, mientras no se proporcionen medios
                                para establecer una Compañía sobresaliente de cinco á seis papeles
                                principales para cada Coliseo; pues de esta suerte, mientras unos
                                Actores estuviesen executando una Comedia Buena, se dispondrian los
                                demas para representar otra igual. <milestone
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                  unit="E4"/></p>
                            <p>Hasta aqui mi impertinente amigo, que me dexó la cabeza atolondrada:
                                yo suplíco á Vm. Señor Censor, tenga la bondad de leer y corregir
                                los defectos de este papelito, para contextar á los charlatanes que
                                tanto han molestado á su mayor apasionado de Vm. que de corazon le
                                estima, y S. M. B. = El Page. <milestone
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                  unit="E3"/></p>
                            <div3>
                                <head>Aviso al Público</head>
                                <p
                    rend="SO"><milestone unit="MT"
                    xml:id="FR.17"/> En el Número V.
                                    de esta obra periodica, se defendió al Gremio de Zapa-<pb
                    n="160"/>teros, manifestando que estos Artesanos son
                                    honestos y honrados, y que asi como el uso de su oficio no
                                    envilece la familia, ni persona del que lo exerce, ni le
                                    inhabilita para obtener los empleos municipales de la República,
                                    tampoco les obsta para ser admitidos en las Cofradías y
                                    Hermandades, que unicamente estan instituidas para tributar, y
                                    rendir obsequios á Jesus Sacramentado. Esta determinacion de los
                                    Duendes Christianos ha irritado á cierto número de sugetos, los
                                    quales por sostener su capricho y error tan perjudicial á la
                                    sociedad, han incurrido en la flaqueza de buscar á un Literato
                                    preocupado como ellos (segun se susurra por los desvanes) para
                                    que escriba un papel, con el título de <hi
                    rend="italic">Adiciones ó advertencias á Don Benito sobre la defensa de
                                        los Zapateros</hi>; en el qual, ya que no puede morder, á la
                                    Real Pragmática del año de 1783, ni á nuestra sagrada Religion
                                    Católica, baxo cuyos sólidos principios está fundado el referido
                                    discurso, ha desfogado la rabia de sus clientes alucinados,
                                    llenando las paginas de su papel de dicterios y bufonadas
                                    indecorosas contra el honor del Duende de Madrid, que con su
                                    aplicacion procura ser util al Estado. <milestone
                    rend="closer" unit="MT"/>
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                                </p>
                                <p/>
                            </div3>
                        </div2>
                    </div1>
                </body>
      </text>
      <text ana="framings">
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                    <div>
                        <ab> 1-6<lb/>
                            <seg
                synch="#FR.1" type="E1">
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                                <seg
                  type="U1">Número VI</seg>
                                <seg synch="#FR.2"
                    type="E2"> Vaya que el oficio de Agente es mucho
                                    mejor que lo que yo pensaba; y si prosigue como hasta aqui, me
                                    chuparé los dedos: sobre que llueven las comisiones en lo que
                                    hace, que saben ya las gentes donde tengo mi despacho; lo mismo
                                    es amanecer, que ya necesito presentarme en vata para recibir
                                    tres, ó quatro paquetes de asuntos, que me han traido, para que
                                    se despachen; y todos con la nota de la mayor brevedad. Es
                                    verdad que esto ha provenido de la primera noticia, ó targeta en
                                    que puse el título de <pb
                    n="134"/>Don Benito, Agente de
                                    Negocios; y ya ve Vm. Señor Público, que siendo notoria mi
                                    diligencia y eficacia, con el tal qual valimiento que lógro para
                                    con algunas personas de poder, vienen á mí los Litigantes como
                                    moscas a la miel. Ademas de que el título de mi nuevo empleo
                                    está bien puesto, y en nuestro, modo de hablar á lo castellano
                                    sobre el nombre Agente, cae como miel sobre ojuelas la otra
                                    expresion de Negocios, que es otro nombre declinante con su
                                    partícula y todo, que se debe poner muy justamente; pues el
                                    nombre de oficio ó empleo ha de decir de lo que es con toda
                                    claridad y distincion y como los targetones, y rotulatas que
                                    están puestos sobre las puertas de varios Artesanos, y Oficinas
                                    públicas, donde se lee de este modo: MaEstro de CotiLlero = A
                                    qui se Gisa a la perfecion = Real Guego de Trucos = Esta casa se
                                    reficó Jesus Maria Joseph año 1772 = Aqui vive Juan Gali,
                                    maestro de Sastre que hace obra de hombre y de muger. Ahora
                                    considere Vm. por vida suya, si pueden es-<pb
                    n="135"/>cribirse
                                    mayores desatinos, que aun el Vizcayno mas cerrado que acabase
                                    de venir á esta Corte, no podia escribir con tales
                                    concordancias. Aseguro á Vm. que siempre que veo estos
                                    medallones tan mal hablados, y peor escritos, me lleno de furia,
                                    y si no me tuvieran por loco emprenderia á garrotazos con los
                                    majaderos que han introducido éste modo de escribir los nombres
                                    de los Oficios. Porque en realidad, ¿qué buen Patriota, deseoso
                                    de que la Corte de España sea el centro de la instruccion, y
                                    buen lenguage, dexará de enfadarse al ver colocadas en las
                                    paredes públicas semejantes muestras de escribir, y de hablar? Y
                                    esto lo digo porque asi lo dicen otros que saben mas que yo, y
                                    discurren que tales rotulatas pueden ocasionar tambien un mal
                                    político. Quando un extrangero viene á esta Corte con ánimo de
                                    saber hablar bien el Español, como muchas veces sucede, es muy
                                    regular que tome las lecciones, ó compañía de un sugeto que
                                    hable con finura, y pro-<pb
                    n="136"/>piedad nuestra lengua, y le
                                    manifieste que el modo de hablar es: un Maestro Sastre, un
                                    Maestro Cerragero, &amp;c. porque estos se componen de un
                                    sustantivo, y adjetivo (¡brava cosa es saber Gramática!) entre
                                    los que no cabe, no solamente el artículo de, sino ni aun una
                                    tela de cebolla; pues de otra suerte es querer casar un
                                    sustantivo con otro, y vendrémos á entender que un Maestro de
                                    Sastre, ó será maestro de sí mismo, ó de otro Sastre; y entonces
                                    ya éste segundo no necesita de maestro. Pues como iba diciendo,
                                    el buen extrangero que vea escritos de este modo los títulos de
                                    los oficios sobre las puertas, se le pegará la costumbre de
                                    hablar con estas frases; porque estos rotulos los vé todos los
                                    dias, y á cada instante, sin que despues se le pueda despegar
                                    esta maña, aunque hablára cada hora con el mismo Cervantes; y
                                    quando le parezca que ya habla bien el Español, incurrirá en la
                                    nota de todos aquellos que no puedan sufrir (y hacen bien)
                                    semejantes expresiones, que son contraban-<pb
                    n="137"/>dos
                                    introducidos por los Orientales de España, y unas manchas que
                                    afean la pureza de nuestra lengua Castellana. Y no digo ahora
                                    nada de la dichosa voz Menestrales, que se ha hecho ya tan
                                    favorita; y bien podia ella haberse quedado en su País, pues
                                    bien se sabe á lo que huele, y quienes son sus padres, y no me
                                    costaria mucho trabajo hacer una disertacion de que semejante
                                    voz no la conocieron mis abuelos; quiero decir, los que
                                    coordinaron y pusieron con propiedad de términos y buena
                                    construccion á nuestro idioma Castellano, que no quiere
                                    semejantes menestras, mas que me hagan la injuria de llamarme purista.<lb/>
                                    <seg
                    synch="#FR.3" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.4"
                        type="AE"> Pero vamos al caso: saliendo
                                            uno de estos dias á mis negocios, me hallé á la puerta
                                            de mi casa con un Paje juicioso, de los pocos que se
                                            conocen en esta Corte, el qual venia preguntando por Don
                                            Benito: le respondí ego sum, y él me contextó con mucha
                                            urbanidad (¡lo que puede la buena crianza!) haciéndome
                                            relacion de sus <pb
                        n="138"/>pretensiones, que no son
                                            pocas, si se atiende á los cortos méritos de su persona,
                                            pues no hace dos años que vino á servir (de embarazo) en
                                            una de las antesalas de esta Corte; y entre otras cosas,
                                            me dixo de este modo: <seg
                        synch="#FR.5" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.6"
                    type="D"> “Yo soy uno de los
                                                  apasionados á las Comedias Españolas, concurro
                                                  con indiferencia al Coliseo de la calle de la
                                                  Cruz, ó del Príncipe, porque siempre han sido
                                                  para mí odiosos los partidos de Chorizos, y
                                                  Polacos; á todos los Actores los estimo con
                                                  igualdad, y miro por sus intereses,
                                                  adelantamientos, é instruccion, escribiendo
                                                  apologías imparciales en defensa del Teatro, y
                                                  asi en nombre de todos los Cómicos Españoles te
                                                  doy ahora la agencia de los Coliseos de Madrid,
                                                  con la precisa condicion de que has de repartir
                                                  este papelito con la mayor brevedad para que se
                                                  vea en el tribunal de los Literatos.” Le
                                                  respondí, que me parecia que la causa era buena,
                                                  y que todo se podia remediar con mi eficácia y
                                                  maña: </seg>
                                            </seg> con esto nos despedimos uno de otro, </seg>
                                    </seg>
                                    <seg
                    synch="#FR.7" type="MT"> y yo aho-<pb
                    n="139"/>ra lo hago
                                        de Vm. Señor Público, hasta otra ocasion que vuelva á
                                        indagar las resultas de este negociado. </seg>
                                    <lb/>
                                    <seg
                    type="U2">Respuesta Imparcial<lb/>al Censor de los Teatros
                                        de Madrid, y Apología del Mérito de los Cómicos Españoles,
                                        Particularmente de la Señora Maria del Rosario (aliás la
                                        Tirana) Primera Actriz de la Compañía de Manuel Martinez</seg>
                                    <seg
                    synch="#FR.8" type="E3">
                                        <seg synch="#FR.9"
                        type="LB"> Muy Señor mio: <seg synch="#FR.10"
                          type="E4"> No sé por donde comenzar,
                                                y cómo reducir á breves expresiones las muchas ideas
                                                que se me agolpan,<note
                          anchored="true"
                        n="1">Palabras del Censor de
                                                  los Teatros, en el Diario del dia 12 de
                                                Mayo.</note></seg> para acreditarle lo apasionado
                                            que le soy por sus reflexîones críticas sobre los
                                            defectos del Teatro. Aseguro á Vm. con candor, que lo
                                            que executa por el bello medio de los Diarios, es lo que
                                            los deseosos de la reforma del <pb
                        n="140"/>Teatro
                                            Español esperabamos mucho tiempo hace. ¡Y como que Vm.
                                            lo conseguirá! Y ademas nuestra lengua Castellana se irá
                                            enriqueciendo insensiblemente con las hermosas voces que
                                            Vm. inventa y publíca con liberalidad. ¡Dónde hay dinero
                                            para pagar el verbo agolpar de de que usa! ¡Ojalá lo
                                            hiciera muchas veces! porque no se sabe bien el porrazo
                                            que lleva la cabeza de quien no entiende estos términos,
                                            quiero decir la admiracion y el asombro; y todo cede en
                                            alabanza del sábio inventor de estos tesoros. Yo de mí
                                            se decir á Vm. que fuí uno de estos aturdidos, porque
                                            como no hé aprendido mas castellano que el que se habla
                                            en Burgos, á lo que se añade el ser yo Pasiego, abrí los
                                            ojos de repente, y conocí que no sabia hablar, y que el
                                            mejor modo de aprender era asociarme á Vm. que quando
                                            habla de este modo, sabrá por que lo hace: á mí solo me
                                            toca alabar á Vm. mas que agolpar, sea aporrear,
                                            amontonar, atropellar, porque estas son voces
                                            ordinarias, y paso en silen-<pb
                        n="141"/>cio la finisima
                                            expresion Rutina, y otras de que usa, porque estas son
                                            frioleras, y no hacen para la sustancia del objeto sobre
                                            el que merece ser alabado. <lb/> En efecto, Señor mio,
                                            estamos tan acordes en el modo de hacer crisis sobre las
                                            monstruosas Comedias que han afeado y afean nuestro
                                            Teatro, satirizar y reprender la impropiedad de los
                                            Actores, hasta ver si se consigue que su accion se dexe
                                            ver castigada, pura y acompañada de toda propiedad, que
                                            es por demás asegurarle, que si fuese yo hombre de mucho
                                            valimiento, le premiaria por un trabajo tan útil. ¿Quién
                                            sabe si Vm. se llevará la palma en esta lid tan
                                            desmesurada? Hacer que unos Actores puramente empíricos,
                                            y de unos principios por lo comun no muy finos, se
                                            transformen en inteligentes sobre lo mismo que executan;
                                            que abandonen el negro caudal (que ellos dicen) del
                                            fárrago de sus rancias Comedias; que adopten las piezas
                                            nuevas y bien escritas, esto es, limitadas á una sola
                                            accion, un tiempo y un lugar, con regularidad y conexion
                                            de <pb
                        n="142"/>escenas, acompañadas de peripecias, y
                                            agniciones propias y consiguientes, verdad y
                                            verosimilitud, con otra caterva de preceptos que Vm.
                                            sabe mejor que yo; que consigan el buen gusto del
                                            Populacho, acostumbrado á ver subir diablos y espectros
                                            espatarrados, y zambullirse por las escotillas; en fin,
                                            que todo sea regular, uniforme y digno de la ocupacion
                                            de inteligentes é ignorantes, es una empresa solo
                                            reservada para Vm., bien que algunos dicen no la
                                            conseguirá mientras no abandone una cierta parcialidad
                                            con que escribe: yo desprecio á estos habladores, soy
                                            afecto á Vm., y conozco que tener pasiones es de
                                            hombres. <lb/> Vamos mas adelante: me encanta la
                                            pregunta que hace Vm. en el mismo Diario de 12 de Mayo:
                                                <seg
                        synch="#FR.11"
                        type="E4"> ¿quién deberia
                                                elegir? (esto es, la pieza que se haya de
                                                representar) quién lo entienda, quién estime á los
                                                Cómicos, y procure sus intereses mejor que ellos
                                                mismos. </seg> ¡Hay que es nada lo que Vm. pide!
                                                <seg
                        synch="#FR.12" type="E4">
                                                <seg synch="#FR.13"
                            type="AE"> Luego que uno de mi
                                                  tertulia leyó esta pregunta de Vm., prorrumpió
                                                  en estas expresiones: <pb
                            n="143"/>“Como el
                                                  Señor Censor del Teatro, consiguiera este
                                                  triunfo, ya está todo remediado; pero hasta
                                                  tanto tragaremos lo que se nos quiera
                                                  representar, sea tuerto ó derecho. ¿Le parece á
                                                  Vm. que es obra de poca monta, el que nuestros
                                                  pobres Actores se pongan en estado de conocer la
                                                  calidad de la obra, ó drama que han de
                                                  representar; se estén ensayando muchos dias
                                                  antes en su execucion, como se hace en el teatro
                                                  Francés, y el de otras partes, nivelen sus
                                                  acciones hasta recitar sus papeles delante de un
                                                  espejo, para moderar y corregir los defectos? De
                                                  esta suerte no dejarían de tener buena ganancia:
                                                  y aun por esta parte podia considerar el Señor
                                                  Censor de los Teatros, que el Autor del Viage
                                                  fuera de España es un Compatriota muy instruido,
                                                  de un juicio solido, y de una crítica bastante
                                                  severa; y sin embargo, haciendose cargo de esta
                                                  proligidad que gastan los Actores Franceses en
                                                  executar sus Comedias, y del poco tiempo que
                                                  tienen nuestros <pb
                            n="144"/>Cómicos para lo
                                                  mismo, pues han de prepararse de un dia á otro
                                                  para dar gusto al Pueblo, no solo halla
                                                  disculpables á éstos en sus defectos, sino
                                                  tambien mucho mas laudables que los primeros;
                                                  pues es induvitable lo executarian con mas
                                                  perfeccion si tubiesen mas tiempo que el que
                                                  acostumbran tomar para agradar al Público. La
                                                  Comedia (quando no sea de las que se repiten por
                                                  algunos dias continuados) debe executarse en
                                                  estas circunstancias: los papeles los suministra
                                                  el viejo surtido, y Dios nos libre que la
                                                  Comedia sea nueva y cargada (como ellos dicen)
                                                  de Teatro, que aunque el Compositor sea el mismo
                                                  Plauto, ó Terencio, se volverán con sus orejas
                                                  baxas, sin esperanza de que la obra se
                                                  represente; porque la levantarán tantos falsos
                                                  testimonios, que no tendrá cara para dexarse ver
                                                  en público. Esto es decir á Vm. para que tambien
                                                  se lo diga al Señor Censor, que la primera
                                                  aduana á donde tiene que acudir el triste autor
                                                  de una pieza dramática, las mas de las veces es
                                                  á <pb
                            n="145"/>la de los Cómicos: v. g. el Autor
                                                  de la Compañía, primer galan, primera dama, y
                                                  algun otro charlatan adulador; estos ven si los
                                                  papeles son largos, si hay muchos términos que
                                                  ellos no entienden, y otras circunstancias que
                                                  les parecen gravosas, y en este caso cierran sus
                                                  oidos, dan la negativa, y el pobre Compositor no
                                                  tiene mas arbitrio que dar á su obra el destino
                                                  de papel viejo. Vea Vm. por lo dicho ¿quántos
                                                  quilates de exceso llevará la Señora Maria
                                                  Vermeja (que es tan laudable para el Señor
                                                  Censor) á estos habiles primeros maestros en el
                                                  discernimiento, para elegir la obra que se
                                                  represente? Lo cierto es, que por mas habil que
                                                  se suponga á esta Actriz, y se incline á que
                                                  ella no fué la que eligió la Comedia la Vida es
                                                  Sueño, digo y diré (si Vm. me da licencia por
                                                  ahora) que tan capaz es para haber hecho esta
                                                  eleccion la Señora Vermeja, como sus compañeros,
                                                  mientras no me dé en los ojos con la relacion de
                                                  méritos, y exercicios literarios de esta heroina
                                                  teatral.” <lb/>
                                                  <pb
                            n="146"/>Hasta aqui el bueno de mi
                                                  contertuliante. Desde que leí la primera carta
                                                  de Vm. en el Diario de 30 de Abril, hice un
                                                  firme proposito de ser su apasionado, y
                                                  aplaudirle por la taréa que emprendia: guardé el
                                                  Diario como oro en paño, le leia, y le recitaba
                                                  frecuentemente á mis amigos, acompañando estas
                                                  expresiones: ¡Qué habil es este hombre! ¡Qué
                                                  bien ha conocido el Teatro! ¡Qué instruido está
                                                  en todas sus maneras! (ésta ya es voz corriente
                                                  en los estrados) ¡No hay duda que habla con
                                                  mucho discernimiento! La suerte que no es
                                                  igualmente próspera en todas ocasiones, me
                                                  preparó una muy amarga. El diantre hizo que
                                                  estando yo manifiestando mi pasion á Vm. en la
                                                  misma tertulia, otro concurrente algo fisgon, y
                                                  de estos cazurrones que hablan poco, y quando
                                                  articulan alguna palabra es de golpe y porrazo,
                                                  con un tono de bufonada, me salió al encuentro
                                                  de esta suerte.<lb/>
                                                  <seg
                            synch="#FR.14" type="E5">
                                                  <seg
                              synch="#FR.15"
                                type="D"> “Vaya que ó
                                                  Vm. viene á tentarnos la paciencia, ó se
                                                  ha alucinado con los discursos de este
                                                  Disertador <pb
                                n="147"/>del Diario. Sea
                                                  su merced lo que quiera, es inegable que
                                                  es muy flaco de memoria, se contradice á
                                                  cada paso, no toma buen rumbo para la
                                                  correccion de los Actores, y para él
                                                  solo la Señora Vermeja es la que debe
                                                  servir de modelo en la execucion
                                                  teatral. Si á Vm. le ha hecho tragar la
                                                  verengena, no lo conseguirá de mí aunque
                                                  se desgañite.” Yo que estaba muy pagado
                                                  de mi trabajo, quedé atonito al oir
                                                  semejante mosquilon; mire Vm. lo que
                                                  dice, que ni yo me burlo, ni el Señor
                                                  Censor discurre tan mal como supone; y
                                                  para que vea con quanta regularidad
                                                  habla, le iré refiriendo varias de sus
                                                  proposiciones que he tomado de memoria,
                                                  porque me tiene embelesado con su
                                                  estilo. “Vaya que en buen empeño quiere
                                                  Vm. meterse (me dixo el tal socarron) y
                                                  en verdad que no sé como saldrá de la
                                                  refriega. ¿Qué estilo es el que Vm.
                                                  pondera? ¿Sin duda que le habrán
                                                  enamorado los terminillos con que
                                                  salpica sus empolvados periodos; se me
                                                  agolpan, el costume teatral, mas pia-<pb
                                n="148"/>no verdad pintoresca,
                                                  rutina, y otras monerias á este modo?
                                                  Pues sepa Vm. que á estas llamo yo
                                                  bugerias y miriñaques del lenguage: el
                                                  Señor Censor publíca sus papeles en
                                                  Castellano, y por lo mismo no tiene
                                                  necesidad de afectar estas voces, que se
                                                  pueden llamar luxo del idioma; nosotros
                                                  tenemos sin aumento de silabas práctica
                                                  teatral mas suave, frases igualmente
                                                  concisas y energicas; y asi estime mas á
                                                  la lengua patria, que es tan hermosa y
                                                  abundante.” <lb/> No dexé de enfadarme
                                                  al oir á un hombre tan impertinente y de
                                                  mal genio. Mire Vm. como habla (le dixe
                                                  á esta sazon) que si los reparos que
                                                  pone se reducen a estos términos, es
                                                  detenerse en frioleras. La sustancia de
                                                  los discursos del Señor Censor es cabal,
                                                  y no será Vm. hombre para demostrarme lo
                                                  contrario. Aun lo puse peor que estaba,
                                                  porque soltando una risa falsa el
                                                  dichoso opositor, salió con un contra
                                                  sic argumentor: La sustancia es poca, y
                                                  lo que el Disertador pretende conseguir,
                                                  se destruye con su parcialidad. <pb
                                n="149"/>El dice que sin partido
                                                  alguno hará la critica de las varias
                                                  representaciones que se ofrezcan en el
                                                  Teatro: que se debe estimar á los
                                                  Cómicos, y procurar sus intereses mejor
                                                  que ellos mismos. Vea Vm. aqui que el
                                                  buen Señor hace todo lo contrario,
                                                  porque ¿cómo podrá persuadir que habla
                                                  sin partido, quando sonroja á varios de
                                                  los Actores, y solo para su merced la
                                                  Señora Maria Vermeja es la dama sin
                                                  pero? Podia conocer este Señor
                                                  Disertador, que no es buen modo de
                                                  alentar á los Cómicos, y procurar sus
                                                  intereses (á lo menos en las presentes
                                                  circunstancias) el ajarlos á la vista de
                                                  un público; ensalzar á unos y deprimir á
                                                  otros. ¿Es posible que su merced (como
                                                  dice en el Diario del dia 20 de Junio)
                                                  manifieste le haya sido forzoso nombrar
                                                  á cada uno de los Cómicos con su
                                                  descuido, para que no se atribuyan á uno
                                                  los defectos de otro; y que al mismo
                                                  tiempo asegure que siempre ha hablado
                                                  bien de Robles, Queról, Aldovera, la
                                                  Polonia, y la Monteis? Ahora bien: ¿ó
                                                  estos últimos no en-<pb
                                n="150"/>traban
                                                  en cada uno de los primeros, ó se debian
                                                  contar entre aquellos? Si esto segundo,
                                                  ya es falso (perdóneme su merced) que
                                                  haya notado á cada uno de los Cómicos
                                                  con su descuido; porque teniendo
                                                  raciocinio, sabrá que esta es una
                                                  preposicion distributiva, que equivale á
                                                  universal, de la que quedan excluidos
                                                  los últimos, porque de ellos siempre ha
                                                  hablado bien: sino entraban, ya no era
                                                  absolutamente cada uno de los Cómicos
                                                  sino cada uno de los Cómicos
                                                  defectuosos, y debia nombrarlos aqui,
                                                  asi como nombra á cada uno de los que lo
                                                  hacen bien: esto es decir, que el Señor
                                                  Censor quiere persuadir no debe perdonar
                                                  (y hace bien) á los que lo hacen mal, ni
                                                  dexar de alabar á los que representan
                                                  bien; pero el sonido de sus
                                                  proposiciones es obscuro y
                                                  contradictorio, que no es pequeño
                                                  descuido en quien (como suponemos y es
                                                  justo) sabe hablar y discurrir, y mucho
                                                  mas quando diciendo que no todos tienen
                                                  unos mismos defectos, indica en esto la
                                                  suposicion, de que to-<pb
                                n="151"/>dos
                                                  son defectuosos de algun modo, aunque no
                                                  en la misma linea: esta universal
                                                  hubiera sido mas segura, pues á todos
                                                  dexaba iguales.<lb/> Si todo el público
                                                  espectador de una representacion se
                                                  compusiese de hombres críticos y
                                                  juiciosos, sabrian disimular los
                                                  defectos; y aunque los corrigiesen
                                                  publicamente, nada perderian los Actores
                                                  de sus intereses; pero aun no logramos
                                                  esta dicha, que por su naturaleza es
                                                  imposible. Entre los espectadores de
                                                  habilidad, se halla siempre una gran
                                                  parte del pueblo baxo: los vocingleros
                                                  aclamadores, y los de las palmadas de
                                                  moda suelen ser los chisperos: quando
                                                  éstos sepan que en los Diarios se
                                                  descubren los defectos de aquellos
                                                  Cómicos que están en posesion de los
                                                  aplausos, les palmearán, y vocearán con
                                                  un sarcasmo intolerable, y esto será
                                                  suficiente, á que los Actores caygan de
                                                  ánimo, los concurrentes se retiren, y se
                                                  menoscaben los intereses: ¿vea Vm. si
                                                  esto es mirar por los intereses de los
                                                  Cómicos mejor que ellos mis-<pb
                                n="152"/>mos? Lo peor es que esta balanza del
                                                  Señor Censor arma la discordia entre
                                                  mugeres, y no sería de estrañar saliese
                                                  arañado de la refriega. La contienda es
                                                  nada menos que entre dos Damas, esto es,
                                                  dos primeras Actrices, la Señora Maria
                                                  del Rosario, y la Señora Maria Vermeja:
                                                  es lo mismo que decir entre dos ribales,
                                                  pero con notable desigualdad. La primera
                                                  (la Señora Maria del Rosario) mucho
                                                  tiempo hace en posesion de los aplausos
                                                  y de las complacencias de todos por su
                                                  bella figura; (usemos del lenguage del
                                                  Censor) por la destreza y esfuerzo
                                                  patético con que desempeña un papel
                                                  trágico; el dulce ayre y modulacion con
                                                  que alterna los afectos de un papel
                                                  amoroso; que si tiene que manifestar
                                                  zelos, ninguna con mas impresion explica
                                                  la vehemencia de esta pasion tiránica;
                                                  si la del disimulo, é ironía, sabe
                                                  disfrazarse con todo el arte de que es
                                                  capaz una muger en estos casos; cuya
                                                  accion toda es compuesta, nivelada y
                                                  seguida uniformemente en el tono <pb
                                n="153"/>y manejo, desde el
                                                  principio que manifiesta su carácter
                                                  hasta la solucion: se ve no obstante
                                                  esta laudable Actriz reprendida y ajada
                                                  en los Diarios por ciertos empujoncillos
                                                  de voz y de cuerpo, por las ojeadas á
                                                  patio y cazuela, dexando en blanco
                                                  (acaso esta Dama no habrá mirado al
                                                  Señor Censor quien de intento parece no
                                                  quiso nombrar la luneta) á tertulia y
                                                  aposentos. Y la segun-da (la Señora
                                                  Maria Vermeja) : : : : : ¿pero qué
                                                  necesito cansarme? el Diario lo dirá: De
                                                  la Hipermenestra Protagonista de la
                                                  tragedia, apenas hay que decir cosa
                                                  alguna sobre la execucion de su papel,
                                                  para los que tienen noticia segura de lo
                                                  que es y fue la Señora Maria Vermeja:
                                                  (si hubiera dicho que fue, y se volvió,
                                                  era la propia significacion del vinagre)
                                                  en esta Actriz nada se ha estrañado, y
                                                  todo es natural, propiedad, dignidad,
                                                  decencia, modulacion, (¡brava cantinela
                                                  para tomar la de memoria!) dulzura,
                                                  vigor, exactitud, verdad pintoresca, sin
                                                  recargar ni baylar en sus movimientos,
                                                  y : : : : : qué sé yo quantas mas
                                                  baratijas de esta <pb
                                n="154"/>letania
                                                  de dictados, que son mas propios de una
                                                  primera Dama en lienzo que en
                                                  realidad.<lb/> ¿Parece á Vm. Señor mio,
                                                  que este es buen modo de corregir los
                                                  defectos del Teatro, y que es escribir
                                                  sin partido? ¡Buen medio por cierto de
                                                  alentar á los Cómicos, y procurar sus
                                                  intereses! Hacer ribales á dos mugeres
                                                  en el punto que mas hiere á este débil
                                                  sexô, que es el deseo de ser aplaudidas
                                                  y de sobresalir : : : : : ¡qué balanza
                                                  tan infiel! Porque en efecto: la Señora
                                                  Maria Vermeja se halla sin saber cómo, y
                                                  sin mucho trabajo con un elogio
                                                  gigantesco; y la Señora Maria del
                                                  Rosario se vé precisada á dexarse ver
                                                  con mas lunares que los que quisiera
                                                  ponerse, y á buen seguro que esta Dama
                                                  no mirará con tanta dulzura como
                                                  acostumbra á su opositora. He llegado á
                                                  presumir que en esta parte es
                                                  disculpable en cierto modo el Señor
                                                  Censor, porque ¿quién sabe si el
                                                  perfecto quadro que nos presenta de su
                                                  heroina, es una pintura de una Dama
                                                  ideal, á <pb
                                n="155"/>imitacion de la
                                                  Dulcinea para Don Quixote? Qualquiera
                                                  que oye hablar á éste antes que Sancho
                                                  meta su cucharada, dando noticias muy
                                                  contrarias, saldrá enamorado, y deseoso
                                                  de ver aquella fermosura sin par: pues,
                                                  amigo mio, estamos en el caso; si oimos
                                                  al Señor Censor, nos da gana de correr
                                                  como gamos al Coliseo á ver las
                                                  perfecciones de la Señora Maria Vermeja:
                                                  pero quando nos hallamos á su presencia,
                                                  ó nos parecerá que nuestros ojos están
                                                  apantominados, ó que esta Dama no se
                                                  halla sobre el coturno que debia, y que
                                                  su estampa está algo obscura. Esto es
                                                  decir: lo primero, que muchos sugetos
                                                  inteligentes é imparciales han observado
                                                  que la Señora Maria Vermeja está
                                                  destituida de aquella universalidad que
                                                  se necesita para que fuese una Actriz
                                                  tan completa como se la supone; el papel
                                                  tierno y amoroso no la quadra; la
                                                  flexibilidad de voz para los distintos
                                                  afectos que la pueden ocurrir, es
                                                  ninguna; el furor y la intrepidéz que
                                                  deben descubrirse en una muger colé-<pb
                                n="156"/>rica y bulliciosa (como tal
                                                  vez lo exigen muchas de las Comedias
                                                  Españolas) se ven en su boca
                                                  absolutamente desarmados; la constancia
                                                  en mantener su carácter se la olvida; y
                                                  solo se la advierte una natural destreza
                                                  para manifestar una soberania desmayada,
                                                  ó compungida; y que en la accion muda,
                                                  procura imitar á la naturaleza, pero no
                                                  con aquella propiedad y exactitud que se
                                                  nos prepondera, pues en estos afectos
                                                  propiamente pintorescos, solo vemos
                                                  brillar en el Teatro Italiano de esta
                                                  Corte con bien merecido comun aplauso á
                                                  la Señora Pelosini.<lb/> Lo segundo que
                                                  debemos asegurar (la Señora Maria
                                                  Vermeja nos perdonará, pues lo dice
                                                  tambien su panegirista) es que esta
                                                  Actriz es algo mas baxa de estatura de
                                                  lo que corresponde á la clase de
                                                  primera; y pasando en silencio otras
                                                  faltillas, no es muy pequeña la de tener
                                                  ya, segun el Señor Censor, treinta y
                                                  tres años, y segun otros mas de
                                                  quarenta. Es verdad (dice el mismo) que
                                                  para todo <pb
                                n="157"/>hay recurso; pero
                                                  esto significa, que si la Dama es baxa,
                                                  se remedia con un tacon bien alto; si
                                                  morena, para eso se vende con abundancia
                                                  el alvayalde, carmin, y todo el repuesto
                                                  de enjalvegar á una muger, sin que la
                                                  paciente tenga mas trabajo que abrir el
                                                  libro de la magia natural de Juan de la
                                                  Porta, y alli aprenderá el modo de
                                                  renovarse, transformarse y embellecerse
                                                  (bella voz si no fuera de otro
                                                  diccionario) y ya tiene quanto necesita
                                                  para la pantomina figural. No obstante,
                                                  el Censor establece (y dice bien) esta
                                                  proposicion: Donde no hay verdad
                                                  poetica, todo es en vano; pues yo, con
                                                  su licencia, establezco otra muy
                                                  semejante: donde no hay verdadera
                                                  presencia, la representacion pierde de
                                                  mucho del aplauso. El espectador gusta
                                                  mucho de ver realidades; y en verdad,
                                                  que mejor escucha á una muger dotada de
                                                  las prendas de naturaleza, que á otra,
                                                  que aunque se presente bien pintada y
                                                  vestida, se sepa con certeza es muy
                                                  distinta de sí misma, y se la pueda
                                                  decir con un Poeta satírico: <lb/>
                                                  <pb
                                n="158"/><seg synch="#FR.16"
                                type="ZM"> . . . . . Aufferimur
                                                  cultu<lb/>Gemmis auroque teguntur
                                                  omnia:<lb/>Pars minima est ipsa
                                                  puela sui.<lb/> El obsequioso culto
                                                  retiramos<lb/> quando á saber
                                                  llegamos,<lb/>que debaxo del
                                                  oro,<lb/>y del rico tesoro<lb/>de
                                                  piedras muy preciosas<lb/>esconde la
                                                  miseria muchas cosas:<lb/>no quiero
                                                  yo belleza de tal arte,<lb/>quando
                                                  tiene de si la menor parte. </seg>
                                                  <lb/> Concluyo suplicando á Vm. diga al
                                                  Señor Censor, esperamos de su equidad
                                                  tenga presentes las siguientes
                                                  reflexiones imparciales, que
                                                  necesariamente se deducen de este
                                                  discurso.<lb/> 1. El Señor Censor es
                                                  sugeto habil, de conocida critica e
                                                  instruccion, y conseguirá por medio de
                                                  sus advertencias la reforma del Teatro,
                                                  con tal que abandone toda
                                                  parcialidad.<lb/> 2. Hasta que el pueblo
                                                  se haya acostumbrado á oir Comedias
                                                  regulares, y bien escritas, es mejor
                                                  medio el de advertir á los Cómicos
                                                  particularmente, y en secreto sus de-<pb
                    n="159"/>fectos, que publicarlos por
                                                  escrito.<lb/> 3. Se juzga imposible que
                                                  los presentes Cómicos representen
                                                  diariamente Comedias bien dispuestas,
                                                  abandonando el caudal de las antiguas
                                                  que ya tienen sabidas, mientras no se
                                                  proporcionen medios para establecer una
                                                  Compañía sobresaliente de cinco á seis
                                                  papeles principales para cada Coliseo;
                                                  pues de esta suerte, mientras unos
                                                  Actores estuviesen executando una
                                                  Comedia Buena, se dispondrian los demas
                                                  para representar otra igual. </seg>
                                                  </seg>
                                                </seg>
                                            </seg><lb/> Hasta aqui mi impertinente amigo, que me
                                            dexó la cabeza atolondrada: yo suplíco á Vm. Señor
                                            Censor, tenga la bondad de leer y corregir los defectos
                                            de este papelito, para contextar á los charlatanes que
                                            tanto han molestado á su mayor apasionado de Vm. que de
                                            corazon le estima, y S. M. B. = El Page. </seg>
                                    </seg><lb/>
                                    <seg
                    type="U3">Aviso al Público</seg>
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                      type="MT"> En el Número V. de esta obra
                                        periodica, se defendió al Gremio de Zapa-<pb n="160"/>teros,
                                        manifestando que estos Artesanos son honestos y honrados, y
                                        que asi como el uso de su oficio no envilece la familia, ni
                                        persona del que lo exerce, ni le inhabilita para obtener los
                                        empleos municipales de la República, tampoco les obsta para
                                        ser admitidos en las Cofradías y Hermandades, que unicamente
                                        estan instituidas para tributar, y rendir obsequios á Jesus
                                        Sacramentado. Esta determinacion de los Duendes Christianos
                                        ha irritado á cierto número de sugetos, los quales por
                                        sostener su capricho y error tan perjudicial á la sociedad,
                                        han incurrido en la flaqueza de buscar á un Literato
                                        preocupado como ellos (segun se susurra por los desvanes)
                                        para que escriba un papel, con el título de Adiciones ó
                                        advertencias á Don Benito sobre la defensa de los Zapateros;
                                        en el qual, ya que no puede morder, á la Real Pragmática del
                                        año de 1783, ni á nuestra sagrada Religion Católica, baxo
                                        cuyos sólidos principios está fundado el referido discurso,
                                        ha desfogado la rabia de sus clientes alucinados, llenando
                                        las paginas de su papel de dicterios y bufonadas indecorosas
                                        contra el honor del Duende de Madrid, que con su aplicacion
                                        procura ser util al Estado. </seg>
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