La Pensadora Gaditana: Pensamiento XXXI
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Pensamiento XXXI
Se hallarà todos los Jueves en la Librerìa de D. Salvador Sanchez Ossorio, frente del Corrèo: Y de D. Manuél Ferrera, frente del Populo.
Cadiz, y Febrero 6. de 1764.
Imprimasse. Dr.
Cavallero.
Cadiz, y Febrero 6. de 1764.
Doy Licencia para
que se imprima. Villaformada.
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Metatestualità
Que yà â todos canso con mi
declamada Sociedad, dice Vm. Señor Público con gran
satisfaccion; como si fuera delito en una Empressa, no
apartàr el cuydado del principal objeto de sus idèas. La
Sociedad repito muchas veces, assi es: pero como este
amable blanco â que se dirigen mis Maximas, es el centro
donde vàn â terminàr mis reflexiones, no puede menos mi
discurso de hacerla razòn común de todos mis
Pensamientos: porque si Vm. que tàn escrupuloso se
muestra, se hiciera cargo de que la Sociedad bien
ordenada es una Compañìa de Racionales, que viven segun
las más rigorosas leyes de toda equidàd, y
Justicia: y que los abussos, y preocupaciones que
combato, son otros tantos enemigos, que la destruyen; no
estrañaría, que nombre muchas veces la Sociedad, y que
sea èsta misma el màs noble impulso de mi Pluma. ¿Notarà
algun delicado genio por delito digno de enmienda, que
un Pintòr, quando se propone retratár una Superior
Hermosura, que todas las lineas, contornos, y roleos de
sus pincèles, se tiren siempre con proporcion â la
figura, que pretende dibuxár? Discurro que nò: antes por
el contrario colmaràn de alabanzas su trabajo, porque
regulandose con el objeto de la obra, no dà passo, que no sea adelantando el deseado fin de
sus intentos. ¿Pues si mi Pluma (aunque atrevidamente)
se hà propuesto, criticando abussos, y advirtiendo
descuydos, ofrecèr â Vm. Señor Pùblico, una hermosa
imagen de la Sociedad discreta, para que â el sacarla de
entre las defectuosas sombras que la obscurecen,
resalten más vistosamente las graciosas luces de sus
aciertos, por qué me censura, registre mi original
tantas veces, y sea su agradable nombre en mis
Pensamientos el muelle principal, que ponga en
movimiento mis Discursos? Pero porque vèa, que aún no hè
dicho bastante de la Sociedad, y que me resta mucho que
dissertár en su abono, me há de permitir le
ponga presente esta Semana algunos desordenes, que la
destruyen: pues se quedan â mi Pluma muchos retoques con
que avivár su imagen, para que perciba el Mundo los
altos grados â que puede llegàr su belleza: y no se
moleste Vm. â el oír este hermoso Nombre Sociedad, que
algun dia corriendo el velo que la disfraza, se verà
precissado â baxàr la cabeza â sus elogios.
Todas estas preocupaciones dirigen
sus infelices efectos contra la Sociedad discreta, la
destruyen en sus principales partes, y la impiden se
llene de Sugetos capaces de conservarla: pues el odio
mal fundado de muchos, digo de los amantes sin reflexion
de la novedad; el aprecio desordenado de otros por su
País, y la ociosidad, desidia, y vanidad de todos, son
las causas que empobrezen la Patria, y la ponen en la
necessidad de que se valga de agenas industrias para sus
alivios, y comodidades. Esto no es querèr la Patria, ni
desvelarse en su ayuda; es solo conspirár todos
ingratamente contra sus glorias, y anteponer lo
descansado, ê inutil de una vida ociosa, á los
beneficios, que se deben procuràr con
desvelo â nuestra comun Madre. Sepan todos los que se
precian de buenos Patricios, que el amòr de la Patria
debe anteponerse â el de los Padres, los Hijos, los
Parientes, y Amigos: porque èsta obligacion nos executa,
authorizada de la misma Naturaleza: ô porque ninguno
puede estimàr perfectamente â su Patria, sin que èsta
noble voluntad se estienda â todos sus Individuos; ô
porque de amár â nuestros mas llegados, y Parientes, no
se sigue que participen todos de nuestro afecto, que es
lo que nos mandan las Leyes Patricias; â cuya obediencia
debèmos dirigir el logro de nuestros desvelos, olvidando las quexas injustas contra la Patria,
con que la llamamos ingrata, y desconocida: porque si
nosotros sabèmos cumplir con las obligaciones de
nuestros respectivos empléos, estoy cierta, que no será
ingrata; antes por el contrario colmará de beneficios â
los que mas procuren fatigarse en su servicio. A esto
inclina la Naturaleza, la buena Sangre, la distinguida
Educacion, y el racional deseo de nuestros comunes, y
particulares interesses: porque la Patria no es avàra de
sus felicidades: empeña â sus Hijos â que se las
conserven, y adquieran; pero todas con manos prodigas se
las devuelve para su recrèo: y aquello mismo que ella pretende como suyo proprio, es lo que â todos
prepara, por digno premio de las fatigas. ¿Quién será el
que ingrato la aborezca, quando tan generosa sabe pagar
los beneficios?
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Racconto generale
Uno de los mayores
peligros, que desconciertan la Sociedad, es la
indiferencia, con que casi todos miran las comunes
utilidades de su Patria. No sè si este defecto es
común â otros Reynos: pero con bastante pena
advierto tàn extendido este borròn
en mis Compatriotas, que la continuacion de su
abusso, hà motivado en mi idéa este Pensamiento.
Es la Patria aquella comùn Madre, que abrigando
amorosa â todos sus Hijos desde sus primeros
alientos, se empléa compasiva en su beneficio,
haciendolos dueños de quanto agradable, y util se
mira en sus dominios. A ninguno dexa quexoso; y si
se oyen muchos lamentarse de las ingratitudes de
la Patria, indaguen con cuydado su conducta, y
hallaràn la causa de su abandóno en sus mismas
obras. Há de ser tan natural, y precissa en
nosotros la obligacion de amàr â la Patria, que
debémos posponér â su conservacion,
y defensa del descanso, la hacienda, y la vida:
porque haviendo recibido de su generosidad estas
tres cosas, las que continuamente procura
defendernos, es muy justo, que quando la veámos
padecèr, se las volvámos agradecidos, para que en
la urgencia use de ellas, convirtiendolas en su
propria utilidad. Pocos havrá que no sepan, que
èstas son forzosas obligaciones de un honrado
Patricio: y tambien havrà pocos, que quando
lleguen las ocasiones de hablàr en este assumpto,
no se pinten superiores à los Ulisses, Junios
Brutos, y Camilos, haciendo de sì un elogio, que
sin duda excederá â el de aquellos, que mas se desvelaron por la comùn utilidad
de su Patria. ¿Pero â la verdad, serán estos en la
execucion, lo que publìcan en las voces? Las
vergonzosas experiencias de todos los dias, nos
enseñan las obras diametralmente opuestas â las
palabras. Son estos como los Representantes, que
su cuydado es solo coordinàr las razones, para que
se deleyten los oyentes, en que fundan su gloria;
sin que nunca piensen en practicàr lo que de sì
profieren. De estos hay muchos, y â cada instante
và creciendo su número: pero por fin èste es un
defecto tolerable; porque â lo menos yà que no
practíquen lo que de Justicia se le debe â la
Patria, demuestran sabèr lo que
debian executár: que no está muy lejos de la
obediencia, el que trae â la memoria el precepto.
Pero otros muchos que parece no han nacido, sino
es para insultàr, deslucìr, y motejàr â la misma
que los fomenta, abriga, y premia sin meritos, son
los que se hacen acreedores del odio, y
merecedores de que los arroje la Patria de su
regazo, como Hijos desconocidos, crueles, y
desleales. Es casi declamacion continua, en los
que se precian de Erudìtos en las Tertulias, que
la Patria trata ingratamente â sus Hijos, y que
debiendo ser de estos verdadera Madre, se há
trocado en rigorosa Madrastra,
amparando mas contenta â los estraños, con quienes
generosa reparte en abundancia sus dones. Estas
voces que parecen nacidas de un zelo discreto,
unos mèritos instruídos, son hijas primogenitas de
la Embidia, la Ignorancia, y Pereza: y no me
censuren, que las dè tantas Madres, porque
verdaderamente todas tres concurrieron, y se unen
en estos Sugetos, para subcitàr las murmuraciones
atrevidas, con que en todas partes pintan su
Patria con los mas denegridos colores, que puede
preparàr el odio más fiero. Son estos unos
Camaleones ignorantes, que se visten del primèr
color, que se les presenta, arrojando
de sì como inutil, lo que les havia de dàr màs
hermosura. Las causas que â esto les obliga, antes
de concluír este Papèl las verémos bien claras.
Oyen â los Viageros, y estraños alabàr los usos,
costumbres, y politica de otras tierras, como los
màs identificados con lo recto: y sin pararse â
discurrír con seriedàd en el assumpto, se enamoran
acerrimamente de lo que sin entendér escuchan,
originandose de este imprudente afecto, como
consequencia precissa de su ignorancia, un tédio
contra lo que se practìca en su País: y sin màs
reflexion se hacen Partidarios de aquellas
noticias, las sublíman hasta las estrellas, y â el mismo tiempo ridiculizando su misma
Patria, quedan muy ufanos, y se dán por premio de
su estupidéz el titulo de imparciales, y que ellos
aman lo bueno, aunque lo véan en los Enemigos: con
este axioma verdadero, mal aplicado, canonizan su
igratitud por fineza. Yo fuera muy necia, si
intentàsse estimàr ciegamente las costumbres, y
estylos de mi Patria, sobre aquellos que en las
agenas se adequan mejòr con la razón, y justicia:
faltára â lo equitativo, si pretendiera anteponér
los defectos Patrios â los aciertos estraños. Sè
muy bien, que en todos los Reynos, Provincias, y
Ciudades hay sus peculiares estylos: y que entre
estos mismos se mezclan muchos
defectuosos, â quienes la propria costumbre oculta
lo deforme, y hace parezcan tolerables, aún â
aquellos advertidos, que más conocen sus defectos.
Pero por esto no déxo de conocèr, que apassionarse
ciegamente por las costumbres estrangeras, sin
reflexionàr las circunstancias, que las acompañan,
es procedér sin discurso, con ligereza, y sin amòr
â la Patria. Todos saben que las Leyes, y la
costumbre, que se há levantado con la prerrogativa
de Legisladora, son siempre nacidas con proporcion
â los que las hàn de observàr. Las Leyes fueron
publicadas, y recibidas en cada Reyno, segun el genio de aquellos que las havian de
obedecèr, y dirigidas â contenèr principalmente â
los delitos en que màs frequentemente se les mira
incurrìr: porque discretamente instruidos el genio
de los Legisladores, aplicaron los remedios de que
mas necessitaba el cuerpo político de sus
Republicas: de tal suerte, que lo que en unos
Payses son bien fundados estatutos, en otros
podràn sér disparates grosseros. Aquí se conoze
claramente, que háblo de las Leyes, que
comprehenden en cada Pays particulares abussos;
porque las Leyes universales, que son propias â
toda comunidad de Individuos, por fundarse en los
principios generales de toda
Sociedad, èstas en todas partes guardan su fuerza,
y deben ser por todos obedecidas. La costumbre
sigue las mismas circunstancias: y tal vèz se
admira en un Reyno una accion, como hija de la mas
racional politica; que en otro sería una
desatencion manifiesta. Por esto digo, que para
graduár los Hombres de mas, ô menos civilizadas
las Naciones, deben atender â las circunstancias
de cada una, y hecho el parangon con prudencia,
entra la crìtica prudente, ê imparcial â formàr
sus discursos, arreglados siempre â los
antecedentes dichos, y en este caso son efecto de
un claro entendimiento las reflexiones: pero sin estas previas noticias arrojarse â
llenar de alabanzas los estylos estrangeros,
elevandolos â las Nubes, y despreciando los de su
misma Patria hasta lo infimo, es una ingratitud,
causada de un ànimo voltario, é indigno de la
gloria de buen Patricio. No consiste solo, para
conseguir el estimado nombre de amante de la
Patria, en guardár la vida para ofrecerla por su
conservacion: es menestèr vivir para su utilidad,
concurriendo con sus talentos, ê industrias â
hacerla mas brillante, y mas culta: porque será un
necio amor, ocupár todo el tiempo de la vida en
destruírla con la ociosidad, inaplicacion, y
aborrecimiento; y luego gastàr unos
pocos instantes anteriores â su muerte en
defenderla. Procure cada uno hacer de su parte por
ilustrarla, segun sus talentos, y facultades, que
sobre estos principios se constituye heroyca la
ultima accion de la defensa. Nunca los Romanos
dexaron de ofrecèr la vida gustosos por su
Republica; y assi mientras vivieron arreglados â
las leyes, y huyendo la ociosidad, y pereza,
empleaban el tiempo de la paz en el cultivo de las
tierras, y exercicio de los artes utiles, lograron
en gloriosas ventajas el merecido premio de sus
peligros; pero quando aborreciendo las ocupaciones
honestas, y empléos virtuosos, se entregaron â las inutilidades aborrecibles, y â
las inacciones arriesgadas, entonces los esfuerzos
por defender la Patria, exponiendo las vidas, se
hicieron infructuosos: porque destruida
intestinamente la Republica con sus desordenes, ni
tenìa fuerzas para soportàr una desgracia, ni
alientos para proseguir una victoria: haciendo
dudosos, y dificiles los intentos del sacrificio
de tantas vidas; y solo ciertas, y permanentes las
decadencias de sus antiguas glorias.
Livello 5
Esempio
El Heroé del Norte,
Pedro el Grande, es el más vivo exemplo de un
ilustre Patricio: èste no contento con haver
sacado la Espada en defensa de la Patria, cortando
las cabezas, que suscitaban las
revoluciones domesticas: viendo que la barbarie de
sus Vassallos, alentaba con la authoridad de las
Leyes, servía de impedimiento para que se
civilizassen, siendo hasta allí la risa de todas
las Naciones cultas: rompiò â impulsos de su
magnanimo Zelo las cadenas imprudentes, que los
dentenía dentro de sus Dominios, y viajando,
acompañado de la mas Noble Juventud de su País,
las Principales Cortes de la Europa, no se
desdeñó, siendo un Emperador de Moscovia, de
instruírse en los Artes mas mecanicos, y llevando
â sus tierras Hombres capaces en todas lineas,
hizo alexár las sombras de la ignorancia con el exemplo, y con el premio. Los
efectos de esa heroyca politica hoy son admiracion
de las Naciones mas cultas: y despues de haver
hecho su vida util, y preciosa â la Patria, la
expuso atrevido diferentes veces en su defensa,
sirviendo esta ultima prueba de digna Corona â tan
oficiosa vida, dexando â la posteridad un dechado,
de còmo debe de ser el amòr de la Patria. Muchos
admiradores de todo lo Estrangero, que procuran
imitàr, sin distinguir lo inutil de los
provechoso, son parecidos â la Mona, que estaba
viendo afeytár â su Dueño, pues ignorante, y
necia, queriendo despues executár lo que havia visto, sin comprehenderlo, solo
consiguió perdér la vida, pues inadvertida no
previno el riesgo de la nabaja, y solamente paró
su curiosidad en lo exterior de los movimientos.
Assi son los que motèjo, Monas ignorantes, pues
arrojandose ciegos à la imitacion de quanto viene
de fuera de sus Países, solo consiguen perdèr la
vida de la estimacion entre los Doctos, haciendose
dignos objetos de la risa. Bueno es que miren, y
adviertan en los estraños, que assi hizo Pedro el
Grande, y lo hán executado laudablemente muchos de
nuestros Compatriotas; pero tuvieron ojos no mas
que para lo util, lo decente, lo racional, y lo
adequado con sus Republicas, y esto
solo fué lo que amaron: siendo este amòr siempre
con proporcion á la Patria, que es la que se
interessa en las grandes acciones de sus Hijos: y
este es el modo más advertido de cumplìr con la
obligacion de buenos Patricios.
Livello 5
Esempio
Otros por el
contrario son enemigos declarados de su Paìs, por
el desordenado, y ciego amòr que le tienen. Viven
tan fuertemente preocupados de lo que aprendieron
en la infancia, que para ellos es un delito de
lessa Magestad, y aùn mucho mas, solamente el
nombre de Estrangeros. Son estos como los antiguos
Moscovitas, que pagados neciamente de sus usos, y
costumbres, aborrecian todo lo
estraño, siendo por esta tenàz preocupacion la
burla de las Naciones civilizadas, y los mas
crueles enemigos de su Patria: pues con esta
necedad, de que se civilizàsse entre los
forasteros, privaban á la misma Patria, que
procuraban servir, de un Hijo, que la llenásse de
gloria, y explendòr. Esto no es ser buenos
Patricios, y sì destruír enteramente los mayores
lucimientos de sus Tierras; pues las usurpan la
felicidad de que se llenen de Individuos capaces
de las mayores Empressas: porque abandonando de
los Estrangeros lo que no es conveniente con
nuestros estylos, y genios; debémos
abrazàr gustosos en la imitacion las utiles
producciones, que todos los dias nos ofrecen,
instruyendonos con cuydado, y acogiendo con cariño
â sus Professores: que assi se sirve à la Patria,
se aman, y se procuran sus adelantamientos; pero
graduarlo todo por defectuoso, solo porque son
invenciones Estrangeras, es ser enemigo de su
País, privandole de las utilidades, que pueden
aumentàr sus glorias, y vivir en èl solo para
completàr el nùmero de los vivientes; igualandose
en esto con los irracionales, y haciendo à la
Patria los mismos servicios, que es solo
disfrutarla.
Livello 5
Esempio
Pero los que mas
dignos se hacen del odio común, son
aquellos que siempre se quexan de la Patria, y
continuamente estàn satyrizando à los Forasteros,
lamentandose de que vienen à sus Casas, à
usurparles lo que de derecho natural les
pertenece. ¡Valiente ignorancia! Se quexan de sus
diligencias, se sus industrias, y ellos con los
brazos cruzados viven siendo unos simples
espectadores de su aplicacion á el trabajo. Estos
son los que dexè notados à el principio, y estos
debian, haciendo lo mismo, y desvelandose
igualmente por instruírse, evitàr el motivo de su
mal fundada quexa. Estudien, discurran, y trabajen
como ellos, y si acaso su venida les es dañosa, el modo de contenerles en sus
Payses, es huìr de la ociosidad, de las etiquetas
mal fundadas, y entregarse á las mismas
aplicaciones: que de esta manera imitando lo que
fuere en ellos laudable, colmaràn nuestras
Ciudades de Vecinos utiles, y saldrèmos de la
precission de necessitarlos. Pero querèr que la
Patria viva sin los beneficios, que nos trae el
trato de los Forasteros, contenta solo con lo que
sin mucho desvelo produce nuestra tibia
aplicacion, es ser sus Enemigos mas crueles,
cubriendo con la capa de un Zelo inconsiderado la
mas aborrecible desidia, que la debòra.
Citazione/Motto
Omnium societatem nulla carior, quam ea
quæ
cum republica est unicuique nostrum.
que de inmortal el grande beneficio
abandonò, por amparàr su gente: Si â la misera Ithaca sacrifica hizo del mayor bien prudentemente,
guardando ausente con leal memoria
el ansia de aumentàr la Patria gloria. Si la Sociedad lo mas amado es â la Patria procurarle aumentos,
que nacidos de un ànimo aplicado,
son â todos comunes los contentos: ¿Quièn tanta ruìn desidia ha conservado? ¿Quando se han de acabàr los desalientos?
Promovàmos un bien, que sin tardanza
causa en todos de todos la Esperanza.
cum republica est unicuique nostrum.
Cicer. 1. offic. n. 57.
Octavas. Si el sabio Ulysses del amor patricio tanto llenò se corazon valiente,que de inmortal el grande beneficio
abandonò, por amparàr su gente: Si â la misera Ithaca sacrifica hizo del mayor bien prudentemente,
guardando ausente con leal memoria
el ansia de aumentàr la Patria gloria. Si la Sociedad lo mas amado es â la Patria procurarle aumentos,
que nacidos de un ànimo aplicado,
son â todos comunes los contentos: ¿Quièn tanta ruìn desidia ha conservado? ¿Quando se han de acabàr los desalientos?
Promovàmos un bien, que sin tardanza
causa en todos de todos la Esperanza.
Nota.
A los que me entienden.
Citazione/Motto
Secatem patrias artes, &
inutile carmen, Me carpis, ¿tu quid quid desidiosus
agis?
Cum fueris censor, primùm te crimine purges;
Ne tua te damnent facta ne fanda reum.
Cum fueris censor, primùm te crimine purges;
Ne tua te damnent facta ne fanda reum.
