Zitiervorschlag: Anónimo (Hrsg.): "Número V", in: El Apologista Universal, Vol.1\05 (1786), S. 73-102, ediert in: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Hrsg.): Die "Spectators" im internationalen Kontext. Digitale Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.767 [aufgerufen am: ].


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Número V

Zitat/Motto► Pauca Catonis
Verba, sed à pleno venientia pectore veri.
In hoc tamen utilis ævo.

Lucan. Lib. IX. v. 188.

Pocas palabras en Caton se muestran,
Pero salen de un pecho no fingido,
Y lleno de verdad; que asi conviene
Al estado en que se halla nuestro siglo. ◀Zitat/Motto

Ebene 2► Metatextualität► No dudo que mis Lectores me harán el favor de creer que no está en mi mano el que mis Apologías sean estimadas de algunos en mucho mas de lo que merecen. Ellas son como la honra; y no tienen otro mérito que el que las dá el aprecio con que las miran los demás. Digo esto, porque no se me envidie el distinguido honor que acaba de dispensarme un cuerpo ciertamente el mas grave de la Nacion, en carta que me dirigió su Secretario D. Patricio Redondo, la que voy á publicar juntamente con mi contextacion, esperan-[74]do que este exemplo sirva a mis Clientes de un poderoso estimulo para emprender cosas grandes en honor y lustre de la Patria. Dice pues asi: ◀Metatextualität

Ebene 3► Brief/Leserbrief► “Señor Apologista universal: por este noble carácter de que Vm. se ha revestido para salir á campaña en defensa de nuestras glorias; por su relevante merito, y el importante servicio que sin ser su individuo está haciendo al nuevo é ilustre Banco Nacional Apologetico, cuyos fondos é intereses combatidos por el maldiciente Censor, no parece necesitar otro apoyo que las luces de Vm. para consolidar su giro entre todas las clases del estado; ha acordado este gravísimo cuerpo condecorarle con la patente de su Director perpetuo, la que de orden suya le remito en esa caxa de plomo, segun nuestro instituto. El Banco persuadido del patriotismo de Vm. se congratula de que admitirá con gusto su Direccion, á fin de que reunidos todos nuestros caudales y los de todos sus Accionistas, que los tiene hasta en París, podamos poner en un pie formidable nuestra armada literaria, y hacerla triunfar de los ataques que con una furia descomunal dirige contra ella ese Tigre, esa Onza, esa Hydra Lernea del Censor, y qualquiera otro su apasionado, si es que puede tener al-[75]guno. Creo firmemente que si Vm. ha tenido la degracia [sic] de leer sus bufonzuelos Discursos, le habrán escandalizado no menos que á mí las negras calumnias que vomita, no solo contra la Nacion y contra el mundo entero, sino contra todos sus Apologistas que por un efecto de su ingenuidad, y amor á la Patria, no intentan adormecerla, y mucho menos el hacerla creer que ha llegado hasta lo sumo, no obstante de haber aventajado España á todas las Naciones del Mundo en el Arte Militar y en la Nautica, Industria, Artes y Comercio. El ha dicho que no cesará hasta hacer callar á tanto engañoso Apologista; que mientras haya Apologistas ellos mantendrán la ignorancia, y la harán mas comun de lo que es; que Dios nos libre á todos de Apologias y Apologistas, de tercianas, y de otras calamidades, como si todo fuera una misma cosa: y en fin ensarta tantas diabluras de este jaez contra nosotros que solo me consuelo con que á Vm. le toca la mayor parte por ser el Apologista Universal, y á quien para colmo de su malicia, se ha atrevido á insultar nombrandole por Arbitro de esta diferencia, diciendo que si Vm. cumple con su oficio, no dirá mal de sus contrarios, ni de él, siendo asi que le su-[76]pone á Vm. del partido opuesto al suyo. Esto es decir redondamente que Vm. no sabrá cumplir con su empleo: esto es llamarle á Vm. realmente un estupido y un engañoso si pretende hacer la Apologia de la Nacion como la he hecho yo en la carta que dirigí á su Corresponsal en esa Corte sobre el Discurso CXIII. con el Epigraphe: En boca cerrada no entra mosca. Pero á buen que Vm. sabrá desquitarse, como yo lo he hecho en mi carta, y en el Extracto de otro Discurso mio que tengo publicado, obras de que podrá Vm. valerse para su defensa, pues no me parece se puede decir mas en la materia. Una y otra incluyo á Vm. por si no han llegado á sus manos, pues yá se han hecho raras en la Corte, y pienso en reimprimirlas al instante; para lo qual me sería de la mayor satisfaccion el que las apoyase Vm. con su sufragio, no porque dude de su entera aprobacion, sino para hacer mas patente la obstinada preocupacion de ese Caton Censorino á quien no parece han hecho fuerza, quando se ha ratificado despues en lo mismo, no obstante de haber estado redondamente arrepentido, como lo digo yo en el Extracto mencionado. Esto solo será bastante para hacerle despreciable en el concepto de todos los Patri-[77]cios; y quando mas sí á Vm. le pareciere conveniente podrá poner a mi carta algunas Apostillas que le truciden y sarcasmen, y que sean otros tantos dentifrangibulos, ó mandibulifrangibulos (recientico) que le hagan callar mas que de gana. Espero que me hará Vm. este honor, como el que me dé aviso del recibo de esta para ponerlo en la superior noticia del Banco. Dios guarde á Vm. muchos años. Burgos 14 de Octubre de 1786. = B. L. M. de Vm. su menor Cliente y mayor apasionado. = D. Patricio Redondo.” ◀Brief/Leserbrief ◀Ebene 3

Metatextualität► ¡Qué Ambigú tan delicado, Clientes mios, para un hombre algo mas goloso que vuestro Apologista! ¡Ahí es nada la Direccion perpetua de todo un Banco Nacional Apologetico; la correspondencia con tantos Accionistas quantos son todos aquellos que por un misterioso hyperbole se llaman infinitos; el manejo de tantos y tan sólidos caudales, que no se hallará en todos ellos un solo Vale: Pero no: no quiero por este vil interés perder con vosotros que sois Individuos natos del Banco, la estimacion que me resulta de haberlo merecido, y haberlo renunciado generosamente, como lo veréis por la contextacion siguiente: ◀Metatextualität

Ebene 3► Metatextualität► “Muy Señor mio: Me ha llenado del mayor rubor el alto aprecio que mi pu-[78]silidad ha merecido al gravísimo Banco Nacional Apologetico. Mis débiles luces no pueden ser otra cosa que verdaderas sombras respecto de las del Banco, ni son bastantes mis fuerzas para dar á un cuerpo de tan vasta mole el impulso á que le juzgo acreedor por mil razones. Los intereses que en el dia reciben sus Accionistas son muy superiores á sus fondos, particularidad extraña de que no podrá gloriarse ningun Banco. No dudo pues que un Director el mas sabio, el mas activo, y aun el mas poderoso que se pudiera imaginar, sería acaso el mas nocivo para el Banco, porque hombres de semejante carácter todo quieren innovarlo sin detenerse en las particulares ventajas que ciertamente resultan á favor de los interesados; y aunque el defecto de todas aquellas circunstancias en mi persona, haya podido determinar al Banco á distinguirme con el inestimable nombramiento de su Director perpetuo; con todo mis varias ocupaciones, mi ninguna inclinacion al Comercio, y el destino que tengo hecho de mis cortos caudales para invertirlos en beneficio de mis clientes, no me permiten aceptar un empleo que contemplo el mas superior de quantos hasta ahora han obtenido los mortales. Asi lo participará Vm. al Banco para su inteligencia juntamente con los mas vivos [79] sentimientos de mi gratitud eterna á su fineza.” ◀Metatextualität ◀Ebene 3

Ebene 3► Ahora bien, Señor Redondo: hablando entre nosotros, ¿será posible que se encuentre en nuestra ilustrada España quien declame contra sus Apologistas? ¿Contra unos hombres que son los Atlantes de la Patria y las sólidas columnas de la Nacion? ¿Contra unos hombres en quien reside el supremo y despotico dominio de engrandecer y abultar el mérito de todas nuestras producciones, y despojar de él enteramente á las estrañas? ¿Quién ha dudado hasta ahora que pueda el Soberano hacer ó no hacer noble á su vasallo? Y si esto lo puede hacer el Monarca, ¿qué no podrán unos hombres autorizados por sí mismos para tener en prision el juicio de los demas hasta escuchar su sentencia? ¿Por ventura nos será lícito chistar contra unos hombres en cuya mano está nuestra fortuna literaria si somos Españoles, y nuestra confusion eterna si hemos nacido en otro suelo? ¿Y todo un Señor Censor ha tenido este atrevimiento? Vaya que no lo creyera si Vm. no me lo asegurara. Desde que yo vi aquel primer Discurso en que se nos pintaba de una figura tan ridicula, y de un genio tan estrambotico, crei, como Vm. tambien lo creeria, que de un mueble tan contrahecho no podia salir cosa buena; y asi no he vuelto a leer al-[80]guno de sus Discursos. Por que ha de saber Vm. Amigo de mi alma, que aunque me he constituido por Apologista Universal, esto no quita que no haya regla sin excepcion; y si es verdad que en estos tiempos ilustrados salen á luz algunos papeluchos de ningun mérito é indignos de ocupar lugar en mis Apologías1 , tambien es cierto que por estas friolerillas no hemos de decaer del alto concepto que nos merecen para con los juiciosos las obras macizas y corpulentas que cada dia damos á la prensa; antes bien aquellos cortos lunarcitos dan siempre un nuevo realce á nuestra belleza literaria, la que nadie se atreverá á disputarnos con fundamento, asi como no se nos puede negar la gloria de haber sido excelentísimos guerreros, sin embargo de que hasta yo mismo he conocido algunos maricas Españoles que temblaban de miedo en vien-[81]do una escopeta. Por eso no he hecho el menor caso de semejantes producciones, y mucho menos del Censor, ni de sus Discursos; por lo que duda Vm. muy bien de que haya tenido la desgracia de leerlos.

Pero ahora con el fin de cerciorarme por mis ojos de tantas y tan atroces calumnias, como Vm. dice que dispara contra los Apologistas, contra la Nacion, y contra el mundo entero, he tenido el gustazo de comprar todos sus Discursos, que no me han costado baratos, y no paré hasta tropezar con todos los insultos que Vm. dice, y otros muchos que se dexa en el tintero. Despues tomé por mi cuenta las dos inestimables obritas con que Vm. me favorece, las que no extraño se hayan hecho raras en la Corte, pues lo son sin duda alguna; y no podré explicar á Vm. el gusto que me causaron, no menos por la oculta y vastísima erudicion que las adorna, que por la fluidez de su estilo, la energia y eficacia de sus argumentos, y sobre todo por las membrudas razones con que Vm. impugna y averguenza al Censor, de suerte que sería preciso que desbarrase muchísimo quien pretendiese hacer otro tanto. Por lo que á mí toca no veo que haya dado el mas leve motivo para que me insulte el Censor, como Vm. dice, porque jamas me he acordado de su merced, y le he tenido siempre por indigno de [82] ocupar lugar en mis Apologias; pero quando el no me las pague que me pelen. Ahora siento que Vm. se haya adelantado á avergonzarle, que sino ya le pondria yo las peras (pero no los huevos) á quarto. No: no he de dar yo lugar á que diga de mi su amigote el Corresponsal que tengo tanta paciencia como el Censor: y una vez que Vm. me da licencia para poner á su Carta algunas notas ó Apostillas, lo haré asi para que se conozca mas su necedad é ignorancia. Vamos á ello y tenga Vm. paciencia si discordamos en algo, aunque siempre la balanza ha de caer ácia Vm.

Ebene 4► Satire► Ciertamente Señor Redondo, que me causa novedad el que Vm. haya sido admirador de este Caton Censorino de nuestros tiempos entre sus amados Burgaleses, porque á decir verdad yo no hallo en todos sus Discursos cosa que Vm. pudiese celebrar, á excepcion de la Carta, que nos insertó en el n.º CXI, que ciertamente es una pieza discreta, critica, erudita, y original en su especie; pero vea Vm. que diablo de hombre: antojosele ponerla unas notas ó glosas de su cosecha, que todo lo hechan [sic] á perder, de suerte que ya no vale tres pepinos, ni se puede leer sin asco: he aqui la grande habilidad del Censor. Pero en fin ya que Vm. le ha celebrado, debia agradecerle este obsequio, y no decir mal contra su defensor y Apologista. Mas va-[83]mos adelante, y pasemos este atolladero.

La diablura de sacar á luz el Discurso del n.º CXIII le hizo á Vm. exclamar oportunamente: “¿L'creie vous Monsieur? ¿Lo creeréis Señor? ¡Ah! ¿Quién lo creeria? ¿Quién creeria que en España, en la misma Corte, á la vista del Gobierno, y casi á los pies del Trono hubiese un Español, que con un atrevimiento sin segundo, un descaro, y una impudencia sin igual soltase los diques de la colera contra su misma Nacion?” Bellamente. Pero en esto permita Vm., Señor Patricio, que me tome la libertad de decirle que me parece ha padecido equivocacion, ó que ha creido con facilidad: porque si mal no me engaño, á mi se me ha puesto en las mientes, que aunque el Censor llama á la España su Patria, harto será que no mienta, y no en valde le pedia cierto quidam, que mostrase la fe de bautismo de Censor para saber por ella si era ó no natural de nuestra España. Porque ha de saber Vm., Amigo mio, que he tenido la fortuna de haber descubierto los hurtillos del Censor, y he averiguado quien le ministra todos los materiales de sus Discursos. Este es un íntimo amigo suyo, de quien algunas veces nos ha hablado, sin tener siquiera la precaucion de ocultar su nombre: es un tal Mr. Ennous, que por esto de Monsieur, ya ve Vm. que es Francés legitimo por [84] todos quatro costados, y yo supongo que Vm. no tendrá la fortuna de conocerle ni tratarle, ni como buen Patricio querrá su parentesco ni correspondencia. Este, pues es quien le hace todas las semanas su Discurso, y conforme se le envia asi nos lo encaxa sin mudarle una coma, y no tiene mas trabajo que hacerle imprimir y llevarnos los quartos por él. Verdad es que el tal Mr. me dicen que es un Señor universalmente instruido, que sabe todas las lenguas y ciencias, que es gran politico, excelente comerciante teorico, conocimientos que ha adquirido viajando por todos los Paises cultos, en los quales tiene varios amigos, y uno de ellos me aseguran es nuestro Censor, aunque no se yo de que medio se valió para conocerle, pero esto no es del caso. Lo cierto es que sin esta correspondencia no sería capaz el Censor de darnos una hoja de papel que no fuese una necedad y un desatino; y con ella Vm. mismo pudiera hacer otro tanto. Y asi aun en caso de que el Censor no sea Francés de nacimiento, lo es ciertamente en el afecto y pasion que muestra al dicho Mr., de quien es tambien el terrible Discurso en que tanto injuria á la Nacion Española, y á sus Apologistas. No es pues de extrañar que habiendo aventajado nosotros á todas las Naciones en las Artes y Ciencias, como Vm. dice, nos mi-[85]ren sobre ojo los Franceses, y sus apasionados, pues qualquiera sabe la cara de risa con que miran los niños á sus Pedagogos y Maestros.

Pero sea lo que quiera, lo que no se puede sufrir en conciencia es, que escribiendo, ó publicando estos Discursos en España, y en medio de la Corte se atreva á decirnos en nuestras barbas, que somos mas pobres, é ignorantes que las demás Naciones cultas, pudiendo ser mas sábios y ricos que todas ellas: y esto en la dilatadísima extension no menos que de trescientos años á esta parte. ¡Ahí es nada si va larga la fecha! ¿Y esto se sufre, se tolera y se imprime en Madrid? Si con mil diantres nos hubiera dorado la pildora, hablandonos en Francés2 yá se pudiera tragar redondamente, pero sin mas ni mas llamarnos ignorantes y pobres en idioma Castellano, y á boca llena, es cosa increíble aun en el Trans-[86]pirenaico mas refinado: Yo quando mas hubiera hablado en estos terminos para no irritar a mis Patricios:

Ebene 5► “Je ne sai en verité à quoi les anciens Espagnols ont pensé, & à quoi ils ont pu employer leur temps. Il faut certainement qu'ils aient mené une vie bien oisive pour avoir laissé si peu de leurs marques dans le monde, & en friche tous leurs païs. Je vous assure qu'ils n'ont guere travaillé à immortaliser, leur nom. Ils l'ont tous enterré en mourant avec leur corps, car il n'est plus question d'eux presentement sur la terre. ¡Quel dommage qu'ils aient laissé à l'abandon un Royaume si bon de lui-meme! Car imaginez vous qu'il est couvert d'un Ciel extremement beau, entouré d'airs tout-a-fait salubres, muni par tout d'eaux excellentes, rempli de mines d'or & d'argent, & très abondant en terres fertiles & en climats temperés. ¡Et quel dommage encore qu'ayant, [87] de l'aveu de tout le monde, par un don de la nature, de l'esprit au dessus de tous, ils en aient si mal profité3 !“ ◀Ebene 5

Vea Vm. ahora que diferencia de sentimientos, y que moderacion esta respecto de la del Censor; á buen seguro que si se hubiera explicado asi se le dixera palabra, ni hubiera enfadado al mundo entero. Pero por si ó por no, llevese por delante esta leccioncita para que aprehenda á hablar en Madrid, y á vista del Gobierno.

Lo mismo digo de la ignorancia en que nos supone de 300 años á esta parte. Vaya Vm. ahora á llenar este vacio inmenso de tantos años, y á tapar de repente esta horrible brecha que ha abierto el Censor á nuestros enemigos: ¡Por Dios que si se le hubiera puesto en la cabeza escribir el prodigio de nuestras maravillas, nos hubiera dicho cosazas estupendas! Entonces hubiera exclamado de esta suerte:

Ebene 5► “¡Quelle particularité etonante! ¡Quel evenement admirable! Ou plutot ¡quel coup du Ciel favorable! Qu'aprés trente neuf siecles (compareme Vm. 39 siglos no mas con esos 300 años) que l'Espagne à croupi, generalement parlant, [88] dans l'ignorance, & resté, comme on dit vulgairement, dans la poussiere, on la voie dans le quarentieme siecle secoüer tout d'un coup avec tant de force le joug de l'un & de l'autre, & faire face à toutes les Nations de la terre.4 ◀Ebene 5

Hé aqui unas expresiones urbanas, críticas y verdaderas que debiera haber copiado el Censor para no incurrir en un error cronologico de tanto bulto, y hacer á la Nacion la justicia que se la debe. Pero ¿que nos andamos por rodeos? Un Censor hypondriaco que no es atento con las Damas ¿con quién podrá ser indulgente? Un hombre que pretende despojar al otro sexo del epiteto de bello que tiene executoriado desde el primer sueño, ya se ve que no era regular elogiase la instruccion que en todos tiempos han tenido nuestras sábias Heroínas. Confieso mi flaqueza, que á pesar de toda la integridad de mi cargo Apologetico, aunque hubiera vomitado pestes contra la Nacion, acaso habria caído en el escollo de adular á esta parte tan poderosa y tan temible, lisongeandola el gusto siquiera con este moderado Discurso.

Ebene 5► Les hommes y etoient (dans l'Espagne) [89] d'une jalousie sans egale, jusques la qu'ils empechoient à leurs filles d'aprendre à escrire, crainte qu'etant grandes, elles ne se servissent de cet art pour envoyer de billets doux à leurs amans. Il en arrivoit, s'il vous plait, tout autant aux Demoiselles memes de la premiere qualité. Ce sont en verite des choses qui font lever les epaules, quand on les entend dire, & qui semblent moins propres aux hommes qu'aux automates. Cependant elles sont bien veritables.5 ◀Ebene 5

Con esto solo que hubiera dicho el Censor en obsequio de nuestras Damas, se hubiera hecho el Idolillo de la Nacion, y maldito el cuidado le daria que se levantasen contra él todos los barbados del mundo. Asi no nos sería extraña, ni nos haria novedad la sólida ilustracion que hoy celebramos en algunas de las de primer orden, puesto que nos embobamos al ver que la triste, y melancolica facha de las ciencias ha sabido entrometerse hasta hacer el entretenimiento y las delicias del Trono. Pero no Señor: no hay mas que echarlo todo a rodar de un golpe con llamarnos ignorantes, y querer hacernos tragar que no hemos tenido tantos y tan excelentes Matem-[100]aticos, Oradores, Filosofos, Escultores, Artífices, y demás oficios utiles como las otras Naciones de Europa, como si le debieramos creer sobre su palabra. ¿Y esto se imprime en Madrid? ¡Vaya, vaya que no puede llegar á mas la desverguenza! Pues digame Vm. Señor Comitre de la Nacion, los Españoles antiguos no comian, vestian, calzaban, araban y tenian casas como ahora? ¿No hablaban, no tenian oracion, no miraban al Cielo, no se acordaban de Dios, no tenian algun pleyto unos con otros? Pues hetelos aqui filosofos racionales, Oradores, Matematicos, Teologos y Jurisconsultos por fuerza. ¿No tenian Iglesias, Altares y Santos en ellas? Pues helos aqui Arquitectos, Escultores y Tallistas ni mas ni menos que hoy dia. ¡Ah! Pero la cabra, siempre tira al monte. Ahora me acuerdo que el mismo nos ha dicho que no ha vuelto á pasar por delante de S. Sebastian por no ver su fachada, y si hubiera venido de Londres por su pie, ó embarcada de París se estaria hecho una estatua remirandola. Estas cosas no se deben creer sin su autoridad al canto, y solo por que las diga el Censor: era necesario que nos las confirmase con algun libro impreso en medio de la Corte, porque lo demás es adivinar en cosas que no hemos visto los vivientes. Pero yo he leído todo lo contrario, y me pareció mas [101] cierto: oiga Vm. como se explica el Señor Contaut en la pag. 15 de la referida obra.

Ebene 5► “Pour revenir au discours de ci-dessus, il faut vous dire, cher ami, que suivant le calendrier d'ici, il y á 4008 ans de la fondation de l'Espagne, et que lui ayant, malheureusement pour elle, manqué, pendant presque tout ce temps, ce qui est une chose tout-á fait etonante, assez d'habiles gens, en arts liberaux et mecaniques, c'est-a-dire, de bons sculpteurs, de bons laboureurs, de bons ingenieurs, et pour l'expliquer en un mot, de toute sorte de bons artistes, qui l'aient cultivée et embellie; elle s'est toujours trouvée au dessous des autres Royaumes, pour laculture des terres, pour la simetrie des chemins et des Villes, pour les bons morçeaux d'arquitecture et de peinture, et finalment pour toute sorte de chef d'oeuvres. Ce qui l'á faite regarder de tout temps avec trés juste raison, par dessus les epaules, par les autres nations.“ ◀Ebene 5

¿Qué tal? Yo aseguro que si Vm., Señor Redondo, hubiera sembrado estas maxîmas entre sus Burgaleses, hubiera adquirido mas terreno, y no se quedarian hechos unos marmoles sin saber lo que les pasaba. Si Vm. les hubiera hecho creer que estas anecdotas se habian estampado en Madrid, las hubieran recibido con aquel gé-[102]nero de entusiasmo y admiracion que causan en las Provincias las producciones de la Corte, aun quando menos se entienden. Las mirarian con no menor asombro que he mirado yo esta chocante y cierta proposicion que acaba de salir de los pañales de la prensa: nuestro Juzgado6 no propone el modo de evitar el vicio y relajacion de costumbres; que pueden sobrevenir, porque esto sería adelantar la malicia. Construyala Vm. por su vida y digame si la aprueba aunque no sea Vm. de Religioso caracter; ó si esos nobles y christianos Burgaleses piensan en adelantar la malicia quando con el Apostol enseñan á sus hijos el modo de evitar la fornicacion, la deshonestidad, el escandalo, y la compañia de los perversos. ◀Satire ◀Ebene 4

Metatextualität► Amigo mio hasta aqui pudo llegar por ahora: son mas de las once de la noche: va á salir el correo, mañana es vigilia, y la cena no admite espera, tengala Vm. hasta la semana siguiente que continuaré mis Apostillas. ◀Metatextualität ◀Ebene 3 ◀Ebene 2 ◀Ebene 1

1El Señor Sempere y Guarinos, dará razon de estos papeluchos en su Ensayo á la Biblioteca Española del Reynado de Carlos III. porque yo por ahora solo atiendo al mérito de la Angelomaquia de Valderrabano, del Juzgado Casero, de la Carta del Sacristan de Berlinches, de la de mi amado D. Patricio, y de otras muchas producciones de esta calaña.

2Portrait de l'Italie, & de l'Espagne moderne, avec une courte analise de l'ancienne, esto es, Retrato de la Italia y España moderna, con una breve analisis de la antigua, en diez cartas misivas, en que se contienen los usos y costumbres de los Españoles de hoy, comparadas con las de los Franceses, para destruir los abusos de este Reyno que se han esparcido en otros, publicando á todas las Naciones Extrangeras el prodigio de sus maravillas. Corregido y aumentado por Pedro Contaut, vecino de esta Corte. 8.º Madrid por Manuel Martin 1765, con las licencias necesarias.

3Vease las pag. 12 y 13 de la obra citada.

4Vease la pag. 24 de la citada obra.

5Vease la pag 128 de la referida obra.

6Juzgado Casero, censura 3.ª p. 127.