El Duende Crítico: Jueves 29. de Marzo de 1736

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Nível 1

Jueves 29. de Marzo de 1736.

Nível 2

Procesion de Jueves Santo, que forma el Duende; sale de Palácio a las cuatro de la Tarde.

Introduccion Oi camina à despedír el Duede con arrogancia,
la Cuaresma, i a decír,
con el carnal, mas substancia
se verà en su discurrír; Bien que si tiene arreglado, del Gobierno el proceder,
i màximas de un Estado,
su argumento havrà de ser,
por fuerza, de lo pasado. I por que su conclusion, tenga Docrtina Cristiana,
Edicto, Lamentacion,
la protexta, i muerte hispána
allá và era procesion.

Nível 3

Procesion.

Viendo el Duende, que confunden los Ministros el Gobierno,
sin que por su antigüedad,
les den su devido puesto, Oi forma una procesion, en donde verà el discreto,
quien empiéza, quien se sigue,
i quienes van presidiendo. Roncos clarines, timbales de obscuros lutos cubiertos,
á las puertas del Palacio,
llaman á juntar el Pueblo: Para èsta tarde; que mucho? si en el Palácio ià es viejo,
que llaman Vasallos, sèa
tarde, i para fin funesto? Enpiezan Disciplinantes; la procesion, ò mistério!
si son los princípios sagre,
España, què espéra luego? Es el primer estandarte de todos los semaneros;
su vestido de terciana,
su páso oracion del huerto. Aquí considera España, que el Rey suda a su deseo;
que mucho, si tambien hacen
sudár al Rey de los cielos? Siguese el de la prision; millares de Judas veo,
que unos están apreciando
lo que otros están vendiendo. Aqui considera España, á todo un Monarca lelo;
sin ser capaz, de un Io Sòi,
que hiciera caiesen muertos. Siguese la negacion, los ingratos son sus Dueños;
i con razon, por que niegan
à su Criador el feudo. No en la prision Gallo falta, por que à cada paso, vemos,
infinítos òi galleando,
que aiér estában cubriendo. Tan poco falta mujer; que haga pecar, pues tenemos
una, que á todos procura
llevár con sígo al Infierno. Aquí considera España, que eres figura de Pedro
en llorár, no en el alíbio,
que no encuentran tus lamentos. Sigüese el Rey acusádo; ante el Supremo Consejo;
que imíta una Magestád,
en lo Justo, en el Siléncio. Le acúsan de que no puede sustentár corona, i Cetro,
por mas que un Vicário Pío,
le mejore en quinto, i tércio. A un Rey allì abofetéan, que condesciende á un Império;
que venganza aquì se toma
contra quien usurpa un Reyno? Aqui considera á un Rey de pasta, por Reyna hecho;
cuando tràe à su Velèta
accion, pulso, mano, i viento. Sígüese el de la Columna, ài Príncipe de los Cielos!
como te pone tu Padre
entre enemigos tan fieros? Ià se sigue el lastimoso, triste expectáculo tierno
en que Crísto, en el balcon,
se ha manifestado al Pueblo. Al Principe, Crùcifige, conformes todos digeron;
primero el Cielo allí llora:
llora España otro Primero. Considera España aquí, un Rey que puede ser bueno:
pero como lo hade ser
si deja arruinarse à hierros? Sigüese el Paso en que Crísto llevó en sus hombros el leño;
i en que una impiedad piadosa
alibió tan fiero peso. Que es razon, cuando los hombros de el Monarca son ià viejos
hàlle, en sus Ministros fieles,
compasíbos Cirenèos. Mas, ò dolor! que aunque el Rey seguír quiera el Norte cierto,
cuando èl al Cielo camina,
llevanle al Avismo èllos. Allì una Muger, dà alíbio, otra aquí, mas considero,
que es allì abrir la triaca,
lo que aquí encubrír veneno. Considera España aquì, En tres caídas deseño;
Parma, Plasíncia, Florencia,
Francia dos, tres el Imperio. Ià pendiente de la Cruz rebosa sangre el Cordero;
inundándo sus corales,
deel Primer hombre el Cavello. Pero si es copioso, el Rey en su piedades inmenso;
lluevan iluminaciones
sobre el Ministro primero. Pues siendo Adan, quien perdió por su culpa el Universo,
España pierde su sér,
por dar à una Sierpe obsèquio. A èste Paso, todos quieren serbir de acompañamiento;
por que al golpe de sus lanzas,
séan sus obras Sacramentos. Pero no lo hande lográr, aunque en èsto agan empeño;
no es para todos la Cruz,
aunque la tome à pechos. Aquí el Presidente íba: no vino al princípio á tiempo:
por que el pecho le dolía,
pero se le dió el remèdio, De un Xarabe pectorál, con cúio antídoto, luego
se hallò al sítio tan presente,
que en la Cruz exclamó el verbo. I si en èsta los tesoros franqueó, en siete misterios;
èste una cruz que franqueó,
hace atroces rompimientos. Aqui, España, considera tu afliccion, i desconsuelo;
tal, que no alívia tu pena,
que el híjo estè padeciendo. A sus pies, con llanto falso, no à la Magdalena veo,
veo si, Mulier Pecatrix,
que èsto era antes de serlo. Ia la soledad se sigue, que es España; pues no encuentro,
potencia, que la acompañe,
todos la miran, Desierto. Des pues siguieron los Reyes, à su lado el Pueblo entero;
o! loco; di por que sígues
à quien, de ti se va huiendo? La procesion se acabó; el Duende ha estado mui serio,
pero ià dirá jocoso,
lo que le vàia ocurriendo.

Chasco de el Duende.

Nível 3

Romance Semi-Jocoso.

Lo que fuere sonará
dice el refran Castellano:
Vàia usted, Señor Papel,
con el tiempo que ajustamos. Lo primero, por el tiempo,
lo segundo, por que andamos
á cóz que le dió Perico,
i no rompamos el jarro.
Pero voi à murmurar;
que àia Duendes tan malvados,
que no tengan mui presente,
que estamos en tiempo santo? Ellos salen con buen chiste,
dando á todo el mundo chasco;
sin reparar, que ià estrecha
àquello de cumple años.
Ellos, no dejan casaca,
Gollíla, Toga, i Mitràdo,
à quien de un golpe no corten
mas de la mitad de un brázo.
I si el Señor Don Josef
los pílla Patiñeándo,
por cierto que harán un gesto,
mirandose cabiz-vajos.
Fuego, i que teus al aire
quedáran, los malogrados;
la bula de Meco, cierto
no les valdrà en èste caso.
Cuando oigan al bonete,
gritando mui arrimado,
diciendo: hijo en una hora
vas à cenar con San Pablo.
I que haremos, Malandrines,
dirà el Duende mui morlaco,
Padre vàia allá por mi,
por hacerme este agasajo. que iò juro por mi vída,
de no estár bien preparado;
i para aquesta jornada,
iò me hállo mui cansado.
À la voz, de al Duende aórcan
de tropél desesperado,
de gentes no acudirá
por conocerlo, i mirarlo?
Los Senores Cobachuelos,
ià mas señores que antaño,
por aquello del Portal,
i lo de el confesonário,
mas anchos, irán à verlo,
que la rueda de un gran pàbo.
Dirán, mui justo es quepague
la culpa de des lenguado .
Iò entonces, que los penétro,
dexè, piedád Señorázos;
que protexto no pegarles,
mas que tal cual varetázo.
Ellos dirán, que le aórquen,
para escarmiento de tantos,
atrebidíllos burlones,
que escriben con tanto escárnio.
Entonces exclamarè
alzando al Cielo las manos,
sean me todos testigos;
de la protexta que hago.
Pobre, i misera verdad,
como el Mundo, acostumbrado
està, à castigárte infiel
sin mirár tu noble trato,
Del mismo Dios eres híjo,
i asì de èsto no me espanto;
si crucificán al híjo,
castiguen su simulacro.
Vamos à nuestra Justicia:
ià sale un tropel armado,
ciento, i cincuenta saiones
destos que llaman invalidos,
Ià en un borrico sarnoso,
sacan al Duende ligádo;
ià un Alcalde reverendo,
de aquellos del pelo lácio,
va con su bara mui alta,
con que dà miedo à los gatos;
destos, una grande tropa,
le salen acompañando.
Ià el Pregonero se entona,
en altas voces gritando,
diciendo, esta es la Justicia,
que manda Poncio Pilato,
Presidente de Judea,
por el Cesar Patiñano.
A èste hombre por que fuè,
verídico, en todo claro,
por que díjo que dormía,
cuando otros estan velando.
por que advirtió los negocios,
mas principales de estado,
por que le dió por la cara,
à tanto plumista macho,
tanto mono racional,
ruina de los Vasallos,
Espias dobles de Europa,
en vìcios encenagados:
Por que es falso testimónio,
que èste Duende ha levantado,
como decír que ellos venden
los empleos, mui varatos,
siendo incierto, pues se vè,
que lo que venden, es caro;
Por que al Portal de Belen
los ha sacado vailando.
Por que hizo burla á las claras,
del gran Consejo de Estado;
por que les hechò unas mazas,
antes que entrára el pescado.
Por que el Señor don Josef
con su receta curarlo
queria, como si fuera
algun medico afamado.
Por que hizo un Juramento,
temiendo èste latigazo;
justificado á la letra
por un jura mento falso.
Por que à nuestro Cesar hízo
Padre de Confesonários,
pro mulgando mis mentíras,
como està justificado.
Porque un Juicio finál
celebró contra el mandato
del Cesar, que no permíte
que nadie le hable á la mano.
por que à España mató, á fuerza,
de aquellos dolores Galicos;
i aì es nada, al Escorial
fue el pobre cuerpo à enterrarlo.
Sin acordarse que allí
lo poco fue mal hablado;
que es burla decír sangrías
sin lanceta, i Cirujano.
Aì no es nada, agonizante,
se hízo el Dunde, predicando,
mandan por èstos delítos,
i los que sabe Torrado,
Ibanez, i Gasteluza,
los demas, i Valenciano,
que quien tal hace tal pague;
ì le cuelgüen en un palo.
Que después, en una tina
le hechen, un gato, i un Gallo,
al rio de Manzanares,
por donde bàcia su cáldo. Al señor Corregidor
despues de haverse peinádo,
que la Santa Caridád
no le entierre en Sagrado.
Solo por que ha descubierto
lo que estaba tan callado.
Tole, Tole, crucifige
dice el Cobachuelo Estado.
Muera el Duende, muera, muera:
que solo sirbe de escandalo;
no muera Señores mios
dirè ió mui sosegado.
A què merienda me brindan:
parece que nos burlamos;
quieto todo el Mundo niños
por que aóra comenzamos.
Que no ha nada pasó el ocho,
i pasarà el veinte, i cuatro,
i aora el Señor don Josef
le diré un tal cual repáro:
De aquella cosa secreta
que sábe se está tratando,
entre Lutero, Calvino,
i el otro mèdio-Cristiano.
Esto algo ha de costar;
à la verdad, vamos cláros:
i si saliere capada?
Hecharse la mano al rábo.
Por que ài otro Duende allá
que la va desbaratando;
que sabe mas que Merlin,
i somos contemporáneos.
Quina quin, Quína, i ajenjos,
que me huele à tercianario:
Silencio, cuerpo de Cristo
que se lo van penetrando.
Que riegüen la flor de Líx,
con lo mejor de èste caldo;
callar, con un pese á tal,
que el silencio es un gran Santo.
No se ofenda V. Excelencía,
de que le hàble tan claro,
que aunque es así, mi buen celo,
es de Duende, i de Vasallo.
Estimùla àcia el acierto;
i asi lo ocùlto al Vulgacho;
i entiéndalo quien me entiende
que para èste solo hablo,
cuenta con ello Señores,
que importa mucho este caso,
i si de èsta vez se pierde
se lo llevaran los Diablos.
I aunque vengan trenta flotas,
no taparán el buraco;
i en el negócio de allende,
si no se aprieta la mano,
en el rabo de el Pepino
se ha de encontrar mucho amargo;
à èstos chiquillos advierto
procuren èsto callarlo.
Que hablaran con gran descuido
algo mas que un Papagáio;
trabajar, i cerradíto,
que tiempo havrà de descanso.
Si no tropieza la mula,
i damos con todo al trasto;
de aquello que irà en el agua,
con un buen fuelle soplarlo.
I vele aqui à nuestro Duende
de muerto resucitado;
pues el honor de su celo
todo perdon le ha alcanzado.
I lo mejor que èsto tiene
es que và disimulando;
pero ai tan fuertes Chuzones
que llegaran à apurarlo,
como aòra llueben albardas;
por que aquesto pica alto,
que solo và al Gabinete
donde los dos lo tratamos.
El à vistas, ió invisíble,
al oìdo predicando;
i cuando la Posta viene,
ià iò le tengo avisàdo.
Dà noticia de los pliegos
por que ió me hallè à cerrárlos
i con la simulacion
que se quedan reserbàdos.
Harto he dicho para un dìa,
que ài que andar siete sagràrios;
i con las calles mojadas,
que se calan los zapàtos.
Que los Coches oì no andan,
aunque los tengan untàdos;
todo trasgo ladroncíllos, no
mire que òi es Jueves Santo.
I à mi costa no es razon
que sèan desvergonzados;
por que àfè que si los píllan
les sucederà aquel cáso
de tole, tole, à ese Perro;
pr que estan mui enojados,
los que à estocadas de Plumas
son Ministros aflojados,
i haran cual quier desatino,
por que están desesperados.
i como es tal Gentecílla
es menester gran cuidado:
i asì Duendecillos, chíto,
ò solos, como iò ando.
I de èsta suerte, cualquiera
Duende harà catorce años;
por caridad, os advierto
aqueste consejo Santo;
ià que ió tube la culpa,
en haveros desatado.

Sustos de el Duende, en las Sigtes. Decimas.

Nível 3

Duende, tu gran sutileza, ande, en tu guarda veloz;
que témo que por la voz
te han de encontrar la cabeza:
Ocultate con destreza,
mira que toda Castilla,
por prenderte se agavílla;
recela del mas amígo,
que anda, quien come contigo,
si te pìlla, ò no te pilla. No te fies de lo oculto, de tu estilo, que en su calma,
por las señas que dà la alma,
andan por pillarte el bulto:
Que te escapes dificulto,
de un riesgo que te acongoge;
tu sutil numen recoge,
i el hílo al discurso quiebra;
que anda, quien mas te celebra,
si te coge, ò no te coge. Mi afecto amìgo, te encarga, que no escribas, por piedád,
que es pension de la verdad,
ser aceda, i ser amarga;
à la corta, ò à la larga
cualquiera mina rebienta:
Espera que se desmienta
tu presumida noticia;
mira que anda la Justícia
si te tienta, ò no te tienta. Dicen, que allà en la comédia te dejaste ver la cara;
i eso es querer, à la Clara
ver tu lugubre tragèdia;
Tu sutil Numen asèdia;
el mas prudente desbarra;
es mas diestro pone garra:
Duende, tu pelígro crece,
que anda quien te favorece,
si te agarra, ò no te agarra. Duende mio, ten cuidado de guardarte, mui prudente,
i cuando estés mas patente,
vè mejor enmascarado;
ni de Amìgo, ni criado
el Secreto se en comiende:
por que sàbe, amígo Duende,
que al descuido de una buelta,
anda quien mas te contenta,
Si te prende, ò no te prende.