Cita bibliográfica: Anónimo (Ed.): "Número XXXVI", en: El Filosofo à la Moda, Vol.2\018 (1788), pp. 261-273, editado en: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Los "Spectators" en el contexto internacional. Edición digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.725 [consultado el: ].


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Número 36

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Leccion LX

A los hombres venales que se casan por interes.

Cita/Lema►  . . . . .scribere jussit amor.

Ovid. Herod. Ep. IV. 10. ◀Cita/Lema

Metatextualidad► Las dos cartas que siguen me han parecido escritas con tanta franqueza y entendimiento, que creeria faltar á mi obligacion si no las publicara. Allá van tal qual las he recibido. ◀Metatextualidad

Nivel 3► Carta/Carta al director► Señor Filósofo.

Aunque en muchos de sus escritos de Vmd. comparece el protector y el amigo de nuestro sexô, no me acuerdo que directamente haya hecho reflexîon sobre la prác-[262]tica venal de ciertos hombres en la eleccion de sus mugeres. Si Vmd. gustase meditar sobre esto, encontraria inmediatamente que la condicion de muchs entre nosotras es muy infeliz; porque prescribiéndolo así la costumbre y la molestia, no solamente se nos prohibe ir tras del objeto de nuestros deseos, mas tampoco podemos esperar que aquellos á quienes amamos nos busquen, si nuestra fortuna no tiene proporcion con la suya. En tan infeliz situacion recurro al favor de Vmd. persuadida se servirá publicar con prontitud la adjunta carta, en la que explico la pasion que tengo al sugeto que ha dado ciertos pasos equívocos para lograrme. Creo sin duda que me ama con ardor; pero la desigualdad de mi fortuna le impide pensar en el matrimonio, por temor de lo que podrá decir el mun-[263]do. Nivel 4► Relato general► No ha muchos dias que nos hallamos juntos en una conversacion, en la que miéntras él se entretenia hablando con varios amigos, yo le miraba con mucha aficion: volvióse ácia mí con tanta prontitud, que no tuve lugar de volver los ojos á otra parte, por cuyo motivo no dexara de conocerlo; porque tiene mucho entendimiento, y aunque tuvo la discrecion de disimularlo, me temo que por eso no haya formado el designio de adquirirme, segun explican los hombres, á un precio mas barato. ◀Relato general ◀Nivel 4 Confieso á Vmd. que vivo en mucha agitacion, y si Vmd. supiera hasta dónde llega la delicadeza del amor y del honor, me compadeceria si dexando á parte todo cumplimiento inútil, me apresuro en concluir esta carta para darle lugar á que sin cansarse mucho en ella, lea prontamente la [264] otra. Doy á mi dueño el nombre de Oroondates, porque si el éxîto no corresponde á mi intento, se semejará á una novela fabulosa; pero si tuviere el consuelo de salir bien con ello, prometo á Vmd. un par de guantes, que le serán presentados en nobre de

Estatira.

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Carta a Oroondates.

Muy Señor mio y estimado dueño.

“Despues de haber vivido perplexamente por mucho tiempo y escudriñado en mi imaginacion muchos pensamientos tumultuosos para inquirir los medio de manifestar á Vmd. mi intencion, y al mismo tiempo pedirle razon de la suya, finalmente me determino á valerme de éste que puede muy [265] bien descubrirme á Vmd., quien si lo juzga á propósito, podrá dexarme oculto baxo de esta máscara. Si dentro de pocos dias esta carta no tiene el éxîto que espero, todo el asunto quedará olvidado, y no se hablará mas de él. Pero ¡ay de mí! ¿qué hago yo quando me atrevo á decir á Vmd. que le amo? Sin embargo despues de haberlo dicho, sepa Vmd. que á pesar de toda la pasion que jamas haya inflamado un corazon tierno, tendré fuerzas para desterrarlo de mis ojos para siempre, si conociere que Vmd. no aspira sino á mi deshonor. Ahora, pues, dígame, Señor mio ¿cómo seria posible que Vmd. sacrificára el bien esencial de la vida á la opinion del mundo, que no tiene otra fundamento que el error y la preocupacion? Todos los hombres pueden conocer que las riquezas so-[266]las no son capaces de hacerlos felices, y á pesar de este conocimiento renuncian qualquiera ventaja, si no la sostiene la riqueza. Ya que el mundo es tan depravado, ya que se nos dexa la Religion para que sirva de guia á nosotras las pobres mugeres, y ya que Vms. los hombres se arreglan de ordinario con los principios del interes y de las satisfacciones, yo únicamente hablaré de lo que puede ser ventajoso á Vmd. en calidad de hombre del mundo. Si Vmd. pudiese lograr que yo fuera á su arbitrio, ó su enamorada, ó bien su esposa, pretendo convencerle que este último partido le tendria mas cuenta, y que seria en él mas feliz.

Supongamos que haya llegado el momento de nuestra union, y que Vmd. se halle conmigo en algun lugar obscuro é incógnito de su eleccion para gozar en él todas [267] las dulzuras imaginarias que promete á Vmd. su loca fantasía en la posesion de aquella, que todavía se halla en su verde edad, y que hasta ahora ha conservado escrupulosamente su honor. Bien pronto quedaria Vmd. harto de mi persona, á pesar de mis atractivos, y de la viveza de mi espíritu, que si debo creer á sus expresiones, tanto le he preocupado. Satisfecha la pasion, conoceria Vmd. el vacío y la nada de todas las promesas que neciamente habia hecho á Vmd. su imaginacion, y entónces ¿qué seria de esta pobre inocente, que poco ántes tenia tantas gracias y donayres para Vmd.? Desde el momento en que Vmd. se quedase solo, conoceria que la satisfaccion de un voluptuoso no es mas que su ruina: envenena las mas gustosas frutas, y en todas partes por donde pasa esta bestia ya no se en-[268]cuentra nada digno del hombre. La razon vuelve á exercer sus funciones apénas se halla satisfecha la pasion, y yo tuviera la vergüenza, la afliccion y la culpa de los crueles remordimientos y mortales inquietudes de Vmd., seria necesario recibiera sus visitas escondidamente, y pasara el resto de mis dias en la culpa y en la soledad, que son dos cosas las mas contratias á la sociedad, y ménos propias para tenerlas por compañeras en el mundo. No insistiré sobre la vergonzosa obscuridad en que seria necesario vivieramos, sin freqüentar las calles públicas, ni las casas de personas honestas y honradas, pues nadie que tenga tal qual estimacion quiere tratar con gentes de conducta disoluta y relaxada. Dexaré á Vmd. el cuidado de reflexîonar sobre esto: sí á Vmd. lo dexaré que acaso tendrá [269] alguna experiencia de semejante vida, pues yo no tengo otras ideas que las que suministra la razon natural.

Por otra parte si Vmd. tuviera la complacencia y generosidad de elevarme al grado de su esposa, me parece que sin duda tendria Vmd. justo motivo de esperar en mí toda la sumision, todo el cariño que la gratitud puede sugerir á una muger virtuosa. Todas las dulzuras que se experimentan con una persona agradable. Todos los gustos que se esperan de un buen natural. Todas las consolaciones que produce una sincera amistad, pudiera Vmd. asegurarse que las recibiria como cosas debidas todas á su generosidad. En caso que pudiera Vmd. satisfacer el mal pensamiento que en el dia tiene de mí ¿qué le sucederia despues? un verdadero orror, un remordimiento terri-[270]ble serian el fruto de un deleyte momentaneo é indiscreto. Al contrario, los efectos de un amor virtuoso no son mas que una pequeña parte del bien que le acompaña: los raptos sensuales de una pasion lícita é inocente son como relámpagos comparados al resplandor del sol, é interrumpen las verdaderas satisfacciones mas bien que aumentarlas.

¿Debo, pues, decir en términos claros que Vmd. se case conmigo? Conozco que entre tanto bien y yo haya aquella jóven altiva, que puede tener un dote proporcionado á las riquezas de Vmd. mas si se balancea la conducta de una muger puesta á nivel con Vmd. por lo que mira á los bienes de fortuna con la de otra que se creyese honrada, y le debiese la obligacion de haber sido admitida en su compañía ¿quál de las dos se de-[271]bia escoger? Acaso querrá Vmd. alguna vez divertirse con sus amigos, é ir al sitio ó á otra parte por algunos dias, entónces creerá que hace Vmd. poco caso de ella, y que tampoco los domésticos han de tenerla el debido respeto, si no hace un gusto extraordinario, y no se pone en un pie diez veces superior á sus fuerzas, y á la figura que Vmd. hace en el mundo. Ella sin duda tendria siempre á la vista el dote que ha entregado, y yo los bienes de que Vmd. me hubiese enriquecido. Las galas, el page, el coche, los lacayos, las conversaciones, los toros, las comedias, las óperas, las músicas, los bayles, los paseos y todos los gastos que estas y otras cosas necesariamente acarrean, son una conseqüencia casi inevitable que un dote grande trae consigo. Nada de todo eso pretenderia yo, ningun gasto super-[272]fluo, ninguna diversion costosa; ni una ridícula propagacion de modas tan freqüente en estos tiempos. El comercio de Vmd. con ella tendria siempre la apariencia de un trato mercantil, y conmigo seria un vínculo de amor. La alegría seria perene en mi quarto en compañía de Vmd. y quando Vmd. saliese, mis deseos le acompañarian por todas partes. Pregúntese Vmd. á sí mismo ¿si no desearia haber beneficiada á una persona agradecida, que nunca se olvidase de los favore recibidos? Este seria el caso mio con Vmd. En el otro matrimonio habrá siempre una continua oposicion de los beneficios, y jamas tendria Vmd. el gusto de conferir ó recibir alguno.

Mas por fin querrá Vmd. seguir la moda y prudencias humanas. Yo no sé qué decir, ni qué partido tomar, quando este doloroso pensamiento se me previene; pero si está [273] en poder de Vmd. hacerme su muger reconocida, persuádase que nunca me abandonaré á ser su indigna enamorada.” ◀Nivel 4 ◀Carta/Carta al director ◀Nivel 3 ◀Nivel 2 ◀Nivel 1