Sugestão de citação: Anónimo (Ed.): "Número XXIV", em: El Filosofo à la Moda, Vol.2\006 (1788), S. 79-94, etidado em: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Os "Spectators" no contexto internacional. Edição Digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.713 [consultado em: ].


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Número 24

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Leccion XLIV

A Varios Corazones de Personas.

Citação/Divisa► Ego te intus, & in cute novi.

Pers. Sat. III. 30. ◀Citação/Divisa

Nível 3► Metatextualidade► Uno de mis corresponsales me ha remitido una carta, que trata de una vision muy singular que él ha tenido. Creeria faltar á mi obligacion, si dexara de darla al público, porque contiene algunas cosas que merecen su atencion. Es la que sigue, copiada palabra por palabra. ◀Metatextualidade

Nível 4► Carta/Carta ao editor► Señor Filósofo.

Nível 5► Narração geral► Ayer despues de haber comido me retiré á mi quarto, segun acostumbro de invierno y de verano, para descansar un rato, pero no me fué posible pegar los ojos; [80] enfadado de la cama me levanté con intencion de ir á dar un paseo, mas el agua que caia no me permitió salir de casa: fuí á mi estudio, eché mano á un libro para entretenerme, y disipar la tristeza que me causaba la desazon que tenia y el mal tiempo, y di casualmente con la vida de Mahoma. Entre otras muchas extravagancias encontré, que aquel impostor hallándose en la edad de 4 años, miéntras un dia estaba jugando con otros niños, el Angel Gabriel le transportó en un lugar desierto, y allí le abrió el pecho, le quitó el corazon, lo exprimió, y sacó de él aquella gota de sangre negra, en la que, segun la Teología de los Turcos, reside el fómes del pecado, de modo, que Mahoma quedó desde entónces impecable. ◀Narração geral ◀Nível 5 Me detuve á reflexîonar sobre esta insigne impostura, y me pareció que se podria sacar de ella una buena mo-[81]ral, si cada uno procurase aplicársela á sí mismo, é hiciese por exprimir de su corazon todos los vicios y todos los defectos que halla en él.

Miéntras me detenia en este pensamiento, un dulce sueño se apoderó de mis ojos, y sin pensarlo quedé profundamente dormido. Nível 5► Traum► Me pareció entónces que entráron en mi quarto dos mozos cargados con una grande arca, y que despues de haberla puesto en medio de él, la retiráron. Tuve inmediatamente curiosidad de saber lo que habia en ella, y me levanté para abrirla, mas una figura semejante á la que nuestros pintores dan á los Angeles, se me apareció de repente, y me prohibió la abriera, diciéndome: Nível 6► Diálogo► Esta arca encierra los corazones de muchos amigos y conocidos tuyos, y no los puedes ver ó criticar sus defectos, si ántes no te purificas y limpias de los tuyos. [82] Dicho esto sacó un escoplo, me abrió el pecho, me quitó el corazon, y se puso á exprimirlo. Quedé lleno de confusion y de vergüenza, viendo que salian de él quasi todas aquellas cosas que yo creia eran virtudes: ya no tenia [...]gura de corazon, sino una [...]xiga vacía; mas el Angel sopló en él un cierto espíritu, que se volvió su forma anterior, lo puso de nuevo en su lugar, y soldó la abertura que me habia hecho en el pecho; luego comenzamos exâminar el arca.

Todos los corazones que en ella habia estaban encerrados en vinageras de cierto metal transparente, y llenas de un licor parecido al espíritu del vino. El primer corazon que observé subia y baxaba con increible celeridad, y tropezaba á menudo en la vinagera con tanta violencia, que muchas veces temí la rompiese. El fómes de [83] la mácula que tenia en el medio era de la extension de un escudito, color de fuego, é indicaba ser el motivo de todas sus agitaciones. Este corazon, me dixo entónces mi asistente, es del Señor Don . . . . . que en las últimas guerras ha cumplido muy bien con su obligacion; pero hace quasi seis años que inútilmente pretende un empleo superior á sus servicios: se ha retirado á vivir á una Aldea, donde lleno de bilis y de hipocondría crítica á todos los que la piedad del Rey ha premiado, y que tienen mas conveniencias que él: serán desasosegados todos los dias de su vida, porque le parece que aun quando le hiciesen Rey, no se compensaria su mérito.

El segundo corazon que exâminé era admirable por su pequeñez: descansaba inmoble en el fondo de la vinagera, y apénas se podia conocer quándo respiraba. El fomés era todo negro, y se habia [84] dilatado quasi en toda la masa: este corazon, dixo mi intérprete, es de Don . . . . . que nunca ha suspirado por otra cosa, sino por el dinero, y á pesar de todos sus esfuerzos es y será siempre pobre; esto le ha producido una profunda melancolía, que poco á poco le reduce á la desesperacion. La envidia y el ocio le destruyen, y es enemigo de todo el mundo; sin embargo es mas odioso á sí mismo que al resto de los hombres, esto es una parte del castigo que merece su insolencia.

La vinagera que despues me encerraba un corazon grande y hermoso, cuyos pálpitos eran muy sensibles; la mácula que habia en él era sumamente pequeña, pero mas viva que el resto de aquella entraña. Observé que la mancha siempre queria estar encima, aun quando se volvia la vinagera boquiabaxo: El corazon que exâmina, me dixo mi oráculo, es de Don . . . . .  [85] posee mil calidades buenas, tiene una alma grande y noble; pero la mancha que ves es la ambicion que le domina.

He aquí, añadió, sacando otra vinagera, he aquí el corazón de Don . . . . . tu amigo. Ha pasado, le respondí, algun desabrimiento entre nosotros, y no quiero ver el corazon de un rencoroso. No, replicó el Angel, no es así, exâmínalo con atencion: le obedecí, y quedé pasmado, viendo que no se descubria en él mas que una pequeña mancha, y que ésta iba desapareciendo á medida que la miraba, hasta que por fin la perdí enteramente de vista. Entónces me dixo mi director, que el dueño de aquel corazon era uno de los mejores naturales del mundo, y que la mancha que habia observado en él, léjos de indicar odio contra mí, como desde luego habia presumido, no significaba mas que un pequeño dis-[86]gusto que habia desaparecido en fuerza de la aficion que me tenia.

Este, prosiguió, es el corazon de una Señora, que conoces. Hallé que su fómes era de los mas gruesos, y de cien colores, que variaban á cada momento. Manifesté curiosidad de saber de quién era, y él me declaró ser de la Marquesa de . . . . . 

Saqué del arca otro corazon, cuya mácula me pareció muy pequeña, mas quedé atónito al ver que sensiblemente se aumentaba. Este era de Doña . . . . . célebre astuta vecina de mi casa.

Te enseño este otro corazon, dixo mi conductor, por ser una cosa muy rara, y porque conoces la persona que lo tiene. Al decir esto me puso en la mano una grande vinagera de cristal, que contenia un corazon, en el qual á pesar de la atencion con que lo exâminé no pude descubrir el menor defecto. Inmediatamente conjetu-[87]ré que debia ser de mi Señora Doña . . . . . y tuve el gusto de no haberme engañado, porque el Angel me lo confirmó, y prosiguió diciéndome: Es necesario confesar que es la gloria de su sexô, como tambien el objeto de la envidia. Al pronunciar estas palabras me indicó los corazones de muchas Damas que la conocen, en los que se veian ciertas manchas de color azul muy obscuro. No debes admirarte, añadió mi conductor, sino ves la menor mácula en un corazon, cuya inocencia ha experimentado todas las tentaciones de un siglo tan corrompido. Si hay alguna flaqueza, es tan ténue, que los ojos humanos no pueden descubrirla.

Despues observé los corazones de algunas otras Damas, cuyas manchas se extendian en muchas venas enlazadas entre sí, de modo, que formaban un laberinto muy intricado: pregunté la significacion de eso, y el Angel me respondió, [88] que era la señal de la astucia y del engaño. ◀Diálogo ◀Nível 6

Queria exâminar los corazones de otras personas conocidas, que me consta se dedican al juego, al vino, á los amores, &c. pero el intérprete dixo, que debian reservarse para otra ocasion, y luego cerró el arca con tanta violencia, que desperté sobresaltado, y todo desapareció. ◀Traum ◀Nível 5 Quedo de Vmd. &c. ◀Carta/Carta ao editor ◀Nível 4 ◀Nível 3 ◀Nível 2

Nível 2►

Leccion XLV

A las jóvenes Irresolutas.

Citação/Divisa►  . . . . . Petite hinc juvenesque, senesque
Finem animo certum, miserisque viatica canis.
Cras hoc fiet. Idem cras fiet: ¿quid? ¿quasi magnum
Nempe diem donas? Sed cum lux altera venit
Jam cras hesternum consumsimus: ecce aliud cras
Egerit hos annos, & semper paulum erit ultra.

Aul. Pers. Sat. V. 64. 69. &c. ◀Citação/Divisa

Nível 3► Metatextualidade► Las cartas de mis corresponsales en materia de amor son tan numerosas, que me veo obligado á redu-[89]cirlas, si es posible, á diferentes clases, y satisfacer á cada una por su turno.

La primera á quien dirijo esta leccion es de aquellos que han contraido empeños, y suspiran por ciertas enamoradas de humor irresoluto, incapaces de doblarse á las solicitaciones de sus amantes, ni tampoco de despedirlos, despues de muchos años de obsequioso acompañamiento. Tengo una multitud de cartas llenas de amargas quejas contra estas crueles. Un hombre togado me ha escrito una para decirme, que dió principio á sus instancias un año ántes que entrase en Colegio á los 15 de su edad, y que las habia continuado perennemente, despues de haber salido de él, y en todo el tiempo que ha empleado en recibir los grados de Doctor en ambos Derechos, y que á pesar de la esperanza que conservaba desde tanto tiempo de llegar por último á una decision formal, su enamorada proseguia en la irresolucion. [90] Este título me ha parecido tan propio, que quiero servirme de él, y dar el nombre de irresolutas á las Damas de esta especie. Otro corresponsal mio, llamado Tirsis, me avisa que su enamorada persiste ha mas de 7 años en la irresolucion, pero entre todos estos pacientes, aquel, cuya desgracia me aflige mas, es el rico y apasionado Filandro. Este me escribe patéticamente, diciendo que la timida é irresoluta Silvia ha ido prorogando sus bodas de año en año, hasta que ha llegado el tiempo en que ya no está en estado de tener hijos.

Quiero concluir este punto con una carta de N.N. Este hombre muy chistoso en las conversaciones, y amigo de Baco, casó finalmente con una de estas irresolutas, despues de haber servido de diversion á sus amigos sobre el particular de sus amores desde el año de la expulsion de los Jesuitas de Portugal. Es la que sigue.

Nível 4► Carta/Carta ao editor► Metatextualidade► “Muy Señor mio, Nível 5► Narração geral► ya sabrá vmd. [91] mi pasion por la amable Marta, y los laberintos por donde me ha llevado. No tenia mas que 22 años quando me dediqué á servirla, y he perdido treinta en hablar con ella. La he querido hasta que se ha puesto como una pasa, y me ha costado mucho trabajo poderla lograr por esposa, tal qual se halla al presente. Con todo mis ojos la encuentran viejecita sí, pero graciosa. A la verdad los dos manifestamos mucho sentimiento, por no habernos juntado 20 años ántes; mas toda la culpa ha sido suya, porque no ha sido posible reducirla á que venga á la conclusion de nuestro matrimonio, sino despues de haber quedado sin dientes ni muelas, de modo, que yo en lugar de divisa he mandado poner el siguiente emblema al rededor de mi anillo nupcial: El año trentésimo de mi amor. ◀Narração geral ◀Nível 5 Espero que vmd. nos favorezca con una carta de congratulacion ó un epitalamio, si nos cree [92] dignos de tanto honor. Yo seré por toda mi vida el mas apasionado á mi querida Marta, y muy verdadero servidor de vmd. cuya vida, &c” ◀Metatextualidade ◀Carta/Carta ao editor ◀Nível 4

Para desterrar de la sociedad un mal que no solamente causa inquietudes á los particulares, mas que puede tener influencias perniciosas para el público, procuraré manifestar la ridiculez del humor de tales irresolutas, con dos ó tres reflexîones, suplicando á las hermosas se sirvan considerarlas bien.

Quisiera en primer lugar que el bello sexô pensase seriamente en la brevedad de sus dias. La vida no es larga lo que basta, para que una presumida tenga lugar de poner en execucion todos sus artificios. Una Dama tímida cae en el sepulcro ántes que haya deliberado qué partido ha de abrazar. Si los hombres llegasen á la edad de nuestros primeros Padres anteriores al Diluvio, una muger podria sacrificar 40 ó 60 años á sus pequeños escrúpulos, y quedar in-[93]determinada dos ó tres siglos. Pero; ¡ay! que debe proceder á una resolucion pronta, pensando que le será forzoso abandonar quanto ántes el teatro del mundo, y ceder el lugar á otras.

Secundariamente quisiera considerasen las jóvenes, que si el espacio de la vida es corto, el de la hermosura es infinitamente mas breve. El rostro mas hermoso en pocos años se vuelve arrugado, y pierde con tanta prontitud su frescura y el lustre de sus colores, que apénas hay tiempo para mirarle. Pudiera apoyar estas verdades con el exemplo de la rosa, del arco Iris, y con varias comparaciones de la misma naturaleza, mas acaso hablaré de ello en otra ocasion.

Finalmente, una irresoluta debe pensar que corre riesgo de enamorarse á los 40, 50 ó 60 años de su edad, si no procura exîmirse prontamente de sus dudas y de sus escrúpulos. Hay una especie de Prima-[94]vera avanzada, (si se me permite esta expresion) que sorprehende el corazon de una vieja, y la vuelve un objeto el mas ridículo del mundo: quisiera que las irresolutas reflexîonasen en esto.

No entiendo quitar al bello sexô aquella modestia natural, que no las permite recibir los primeros ofrecimientos de un amante, y que sabe acompañar una denegacion con ayre cortes y gracioso. Todo el fin que me propongo es avisarlas, que si la razon y la inclinacion van de acuerdo, no deben estar perplexas, sino tanto quanto lo exîgen las formalidades que se acostumbran y la buena política.

Una jóven virtuosa debe rechazar de pronto una boda que se la ofrece; pero no la aconsejara á perseverar en la denegacion de lo que suspira con ardor. ◀Metatextualidade ◀Nível 3 ◀Nível 2 ◀Nível 1