Citation: Joseph Álvarez y Valladares [José Clavijo y Faxardo] (Ed.): "Pensamiento LXXII", in: El Pensador, Vol.6\72 (1767), pp. 1-14, edited in: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): The "Spectators" in the international context. Digital Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.674 [last accessed: ].


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Pensamiento LXXII

Citation/Motto► Toto quippe mundo, & locis omnibus,
omnibusque horis,
omnium vocibus
fortuna sola invocatur, una nominatur, una accusatur.

Plin. lib. 2. cap. 7.

En todo el mundo, en todo lugar, y à toda hora (dice Plinio) se oye nombrar à la fortuna, invocarla, reclamarla, y quejarse, de ella. ◀Citation/Motto

Level 2► Lo gracioso es, que asi como apenas ha havido Deidad tan nombrada, y à quien se hayan dirigido tantos votos, tampoco la ha havido tan ultrajada. Los nombres de cruel, injusta, ciega, loca, barbara, inconstante, pérfida, y tyrana, son los que con mas frequencia se le dán. De todos los [2] acontecimientos adversos se echa la culpa à la fortuna: se le atribuye una cierta propension maligna à oprimir al virtuoso modesto, y exaltar al vicioso audáz; y el mismo Seneca, que en su consolacion à Polibio procura defenderla, diciendo, que sus rigores se compensan con sus beneficios, la acusa en su consolacion à Marcia, tratandola de señora cruel, que no hace caso de sus esclavos, y que se engaña igualmente en la distribucion de castigos, y recompensas.

¿Pero qué hay que admirar, si los mismos que claman à la fortuna, y los que la vitupéran, ni saben qué cosa es fortuna, ni quál es el verdadero significado de esta voz, de que tanto usan? de suerte, que en este modo de proceder pueden encontrarse sin violencia dos tonterias; la una quejarse de la fortuna, siendo [3] un ente imaginario; y la otra quejarse de las que nos parecen adversidades, siendo asi que en ellas consiste las mas veces nuestro bien, si sabemos aprovecharnos.

Level 3► Level 4► Desde el Occeano Atlantico hasta las riberas del Ganges (cantó un Poeta) hay muy pocos que sepan discernir quáles son los verdaderos bienes, y que deshechada la niebla del error, que los ciega, sepan desear lo que conviene. ◀Level 4 Asi vemos desear al ambicioso dignidades, al avaro riquezas; al Philosopho, que nadie le contradiga; al Poeta, que todos celebren sus versos; al criado ser amo, y al amo hacer de su criado un esclavo; el plebeyo ansia por ser noble, y el noble embidia muchas cosas al plebeyo; el niño está impaciente por ser hombre, y el viejo quisiera volver à la edad de niño. La fea se queja de no ser [4] hermosa, y la hermosa de no tener la ventura de la fea. El necio se afana por parecer discreto, y el discreto desea la dicha del necio. Ninguno está contento con su suerte; todos se quejan, y todos piden lo que no debian pedir; y es la razon, que todos los deseos de los hombres tienen una misma raíz, que es su amor proprio, y es mas facil quejarse de la fortuna, que conocerse: mas comodo correr trás los antojos, que seguir el camino de la virtud. Muchas veces logran sus deseos, y estàn contentos, porque no conocen que el lógro es para mayor castigo.

Level 4► Exemplum► Hinchada Roma con las victorias de su Consul Mario, huviera mirado como desgracia, y pérdida irreparable, que falleciese al bajar del carro, en que havia triunfado de los Teutones. Sin embargo, à la [5] República le huviera convenido; pero estaba reservada en su conservacion la calamidad de Roma. ◀Exemplum ◀Level 4 Level 4► Exemplum► Quando enfermó Pompeyo en Capua, hicieron las Ciudades de Italia públicos votos por su salud. Mejoró Pompeyo, y se dieron la enhorabuena de que huviesen sido oídos sus ruegos, contando por felicidad lo que era reservarles las guerras civiles. ◀Exemplum ◀Level 4 Tan ciegos somos, que no conocemos en qué está nuestro bien, ni nuestro mal. ¡Quántas veces nos engañamos, creyendo insuperable la adversidad, y quántas nos ciegan los sucesos prósperos, lisonjeandonos con su duracion! Level 4► Exemplum► Augusto, prófugo despues de la batalla de Philippes, que havia creído perdída, escondido tres dias en un pantáno, naufragando en los mares de Sicilia, y pidiendo la muerte à Proculeyo con mucha [6] instancia, estaba muy lejos de creer que algun dia sería lisonja para los Emperadores desearles la felicidad de Augusto: ◀Exemplum ◀Level 4 Level 4► Exemplum► y Julio Cesar al presentarle en Alexandría la cabeza de Pompeyo, cuya muerte dejaba el campo abierto à sus designios, no estaba mas cerca de preveer que moriria asesinado en el Capitolio à los pies de estatua de su competidor. ◀Exemplum ◀Level 4 Desprecia el rico comerciante al mendigo; y mientras éste sin sobresalto, pasa cantando à vista de los ladrones por medio del bosque, asesinan à aquel por robarlo. Desea el hambriento la mesa esplendida del poderoso, que sufriendo los agudos dolores de la gota, aparta de sí los costosos manjares, y solo embidia la salud, y apetito del robusto jornalero. De este modo se burla de los antojos de los hom-[7]bres la Providencia, à quien los tontos llaman fortuna; y asi tambien ciegos, y precipitados corremos trás unas vanas sombras de felicidad, y nos lamentamos de no poseer lo que ocasionaria nuestra ruina.

¿Pero cómo puede dejar de ser una fortuna ciega, injusta, y caprichosa (dirán) la que ensalza al impio, y lo prospéra, mientras el justo abatido, y angustiado, padece persecuciones, y aun muerte? No lo entendemos. ¿Y de dónde sabemos que la elevacion del impio, y el haver subido à la cumbre de una aparente felicidad, no sea para verse precipitado desde aquella altura, y dàr mayor caída? Level 4► Exemplum► ¿No hiciera hoy numero entre los mas felices un Celio Seyano, si el dia antes que llegase à Roma la carta fatal de la Isla de Capri, le huviera [8] quitado la vida una fiebre? Vivió hasta entonces dichoso, porque se reservaba como toro pingue, y coronado de flores para ser victima sacrificada à la justicia divina. Quando menos lo temia, y quando en vez de castigo por sus maldades, esperaba verse asociado à la potestad Tribunicia, asaltó à aquel malvado compañero de Tiberio la desgracia tan merecida; y consiste en que el réprobo, creyendose yá impune con la felicidad de muchos años, olvida que muchas veces es mas temible la calma, que la tempestad; y que el peso de los mismos delitos, que han servido à levarlo, es el mismo, que tarde, ò temprano lo aploma, destruye, y conduce al precipicio. ◀Exemplum ◀Level 4

Pero suelen morir prósperos los impios (replícan), como Syla, y Mario, è infelices los virtuosos, [9] como Socrates. ¡Qué mayor necedad que este raciocinio! ¿Excede à nuestras facultades el pedir cuenta de sus acciones à un Monarca de la tierra, y queremos tomar residencia al Sér Supremo? Level 4► ,,La rueda de la fortuna (dijo un sabio) es manejada por mano divina, y todo movimiento suyo, yá sea elevando à unos, yá precipitando à otros, es arreglado, con sapientisimo designio. Tambien es cierto (è importa mucho esta reflexion), que respecto de muchos, no vemos mas que la mitad del gyro de la rueda, porque lo restante se concluye en el otro mundo. Vemos que à unos sube la fortuna, y no los baja; y que à otros los baja, y no los sube. ¿Pues qué es esto? No es otra cosa, sino que en esta vida mortal no dá la Providencia mas que [10] media buelta à la rueda: en el otro emispherio se concluye el gyro; y asi los que aqui suben allá bajan; y los que aqui bajan, allá suben; y esto es lo mas comun, aunque no es regla sin excepcion.” ◀Level 4

Ni aun es menester esta especie de consuelo, si es que hay corazones, en quienes el ageno mal puede ser alivio. Lo que sí necesitamos es, conocer, que lejos de poder tener jamás motivos de quejarnos de la Providencia, podemos ser felices, aun en la adversidad, si sabemos hacer de ella un buen uso. Por una parte, no siendo permanentes en la tierra los bienes, ni los males, sino sujetos à una continua vicisitud, ni éstos deben temerse, ni embriagarnos aquellos. El unico bien en que consiste la verdadera, y eterna felicidad, se halla pre-[11]cisamente en otra Region; y en comparacion de aquel todos los de acá abajo nos deben ser indiferentes. Lo segundo: el hombre felíz embriagado con sus proprias dichas, suele hacer de ellas su ultimo fin, ò à lo menos olvida que se han de acabar. El infelíz acrysola su entendimiento, y su corazon en los trabajos, y se lisonjéa con la esperanza de otra felicidad sin termino; y aun por eso se huvo de decir, que no hay espectaculo mas digno de Dios, que el hombre conforme, y resignado en la calamidad, la qual, no solo le trahe este bien, sino que lo conduce à conocer sus amigos verdaderos, en que lo acompañan, y consuelan; y los fingidos, en que huyen de su vista, y compañia. ◀Level 3

Desengañemonos: todas las felicidades, que se atribuyen à la fortuna, deben atribuirse à la Providen-[12]cia Divina; y la fortuna en sí no es otra cosa que los efectos de aquella. Si nos quejamos de la fortuna, al Sér Supremo acusamos, y à su Providencia. Esta fué la que preparó las adversidades de Job, y las riquezas de Labán.

Dejemos, pues, la falsa idéa, y el nombre de fortuna, y dejemos tambien de ser delicados, y quejumbrosos. Los males en esta vida, à mas de ser cortos, y pasageros, son las mas veces imaginarios; y aun los bienes suelen no estár esentos de contradiccion mereciendo à un mismo tiempo la embidia de unos, y la compasion de otros, y teniendo aquellos por dicha, lo que éstos por miseria, y esclavitud. Level 3► Exemplum► Calisthenes, en el dictamen de muchos Philosophos, era un hombre felíz, pues merecia ser estimado de Alexandro, y tratado por él con tanta magnifi-[13]cencia; y en el concepto de Diogenes era muy miserable, pues no podia comer, ni cenar, sino quando à Alexandro se le antojaba. ◀Exemplum ◀Level 3 Si cada hombre viviese separado de todo comercio, sin haverlo jamás conocido, no era posible que echase menos cosa alguna, ni tuviese pensamientos de quejarse, si la tierra le producia yerbas, ò frutas, con que pudiese subsistir, y encontraba agua con que saciar la sed. Contento con su existencia, y sin necesidad de cosas superfluas, viviria tranquílo sin deseos, ni embidia; pero vivimos en sociedad: vé el uno la suerte del otro, y la compára con la suya; y se juzga infelíz, y desdichado por esta comparacion el mismo que en otro estado se huviera tenido por felíz, y rico. Vernos, que otros tienen mando, riquezas, palacios, carrozas, y criados, queremos luego tener todo aquello; y porque no lo logramos, nos quejamos de nuestra fatalidad, y de nuestra suerte.

Humillemos, pues, nuestro or-[14]gullo: venerémos los sabios designios del dador de todo: conozcamos, que tal vez la posesion de aquellos bienes, que à otros servirán para hacer su felicidad, huvieran ocasionado nuestra ruina, si los huviesemos gozado. Son pocos los que usan cuerdamente de las riquezas, y muchos los que las convierten en proprio daño. Por mas pobres que seamos, por mas abatidos, siempre tenemos à la mano un recurso para burlar la injusticia de los hombres, y la indigencia. Este no es otro que la virtud. Ella es sola la que puede suavizar las mayores desgracias: ella puede hacer agradable la adversidad, y en sola ella encontrarémos la paz, la serenidad, el placer, y la felicidad de esta vida: placéres puros, que no puede corromper la malignidad, ni la embidia: que están dentro de la esphera de nuestras facultades, sin necesidad de mendigar la agena voluntad; y en cuya comparacion son llanto, y tristeza los demás placeres de los mortales. ◀Level 2 ◀Level 1