Zitiervorschlag: Antonio Mauricio Garrido (Hrsg.): "Primera Carta, que contiene una crítica sobre los Filósofos de Moda", in: El Amigo y Corresponsal del Censor, Vol.1\1 (1763), S. 3-28, ediert in: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Hrsg.): Die "Spectators" im internationalen Kontext. Digitale Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.626 [aufgerufen am: ].


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Primera Carta,
que Contiene una Crítica sobre los Philosophos de Moda:

Ebene 2► Brief/Leserbrief► Señor Pensador, Amigo mio, las gentes han dado en que Vmd. ha de ser por fuerza un original en todos sus pensamientos, palabras, y obras, persuadidos à que es muy facil escribir cosa, que no se parezca en nada à otra, que esté ya escrita. Quisieran, que quando Vmd. diò à la Prensa su titulo de Pensador, no hubiera habido en el Mundo un Espectador Inglés, ni Holandés, de donde juzgan que Vmd. ha tomado la idea, y aun gran parte de sus discursos, mirando por esta razon despreciable con grande indiferencia la utilidad de los pensamientos, que Vmd. ha dado al Público, para instruirle, divertirle, y [4] sacarle de mil preocupaciones, y yerros, tan comunes, como perjudiciales.

Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Sea como se fuesse, yo he leído con mucho gusto algunos Papeles de Vmd. bien originales, ò à lo menos bien contraídos à los vicios, de que actualmente adolece nuestro Público en el mal gusto de sus diversiones, y aun de otras cosas de la mayor entidad, sin que se pueda negar, que de los Papeles, que periodicamente salen, son ciertamente los de mejor gusto, invencion, utilidad, moderacion, y estilo mas sencillo, en donde se vé nuestro Castellano, aunque mezclado alguna vez con alguna frase, ò voz estrangera, desnudo à lo menos de los follages, retruecanos, equìvocos, altisonancias, y alusiones pueriles, que se hallan à cada passo en los demás Papeles, que Vmd. [5] ha fomentado con su exemplo. Sobre todo ha encendido mas mi amistad ácia Vmd. la real, y bella prenda de darse por desentendido de quantos dicterios, sátyras, y descompassadas críticas han dado al público los mal contentos del remedio de los yerros vulgares, y enemigos à la verdad de la instruccion pública, mirando con mucha satisfaccion mia el desinterés, y prudencia, con que Vmd. sigue en el trabajo, que la embidia solicíta quitarle de las manos.

Ebene 4► Selbstportrait► Yo soy un hombre, que hago justicia, y que pospongo mi utilidad, interés, y amor propio à la razon, quando la conozco, aborreciendo todo espíritu de partido; porque sé que él solo basta para destruir quanto la equidad puede poner sobre el peso de la razon, para [6] bien, honor, y interés de toda una Monarquía. ◀Selbstportrait ◀Ebene 4

Por esta razon, ni me preocupa el paysanage, ni me dá en rostro la qualidad de estrangero, todos son mis proximos, y en todos hallo de bueno, y de malo: de unos, y otros procúro sacar la utilidad que puedo: repruebo la preferencia, que alguno [sic] Españoles pretenden dar à los que no lo son, si no llevan razon en ello, ni tienen mas idea, que hallarse mal contentos con la Madre que los alimenta, la qual, à titulo de familiar, y vieja, no llena el hueco de sus ligeros apetitos, que corren con ansia tras de la imaginaria perfeccion de lo mas nuevo, y desconocido; pero no por esto dexo de estimar aquellos Paysanos, que con juicio, y moderacion pretenden introducir entre no-[7]sotros aquello bueno, útil, y honestamente deleytable, que las demàs Naciones han hallado à fuerza de la diligencia, dilatado estudio, ò casualidad; porque á la verdad este Comercio literario, bien manejado, ha ido poco à poco encadenando entre sì la racionalidad, industria, y sentimientos humanos, de que abundamos los Européos sobre las demás Naciones, que se hallan bien contentas con sus antiguas costumbres, leyes, trages, y separaciones.

Quisiera ciertamente, que todos fuessemos à un mismo fin, y que para esto nos dissimulassemos unos à otros christiana, y políticamente algunos pequeños yerros, y defectos accidentales, que no es facil evitar en los escritos, procurando cada uno de por sì dar en sus [8] Papeles unos pensamientos desinteressados, y desnudos de la sátyra, que suele ser tan comun entre nosotros, teniendo por objeto de nuestro trabajo, ó diversion el profundo deseo de ser útiles en la manera que podamos, y divertir á nuestros Paysanos en alguna cosa, que sea mejor, que jugar à la malilla. Conozco muy bien, que esta es una materia muy dificultosa, mas al fin, si no se consigue, contentese el Público con mi buen deseo.

Y porque este daño comun de tanto partidario, como assimismo las preocupaciones, y defectos comunes, y transcendentales à todos los Paìses del Mundo, assi cultivados, como barbaros, traen su origen de los malos Philosophos, que han fomentado sus extravagancias, siendo hoy el [9] siglo en que mas se habla de Philosophìa, y aquel en que cada uno con una indecible libertad philosópha à su modo, cuya ossadía de ingenio ha llegado actualmente à el mas alto punto, tengo por conveniente dar à Vmd. Señor Pensador, en esta mi primera Carta de correspondencia la idea, que tengo formada de los Philosophos de nuestro tiempo, y principalmente de aquellos que actualmente viven entre nosotros con semejante caracter, para que Vmd. con la erudicion, y penetracion que acostumbra, prosiga una materia tan del caso en el siglo presente, y nos haga vér, quando lo tenga por conveniente, qué utilidad, ó daño puede acarrear una gente, que se halla hoy sobre el pie de la mas alta estimacion en el Mundo, y de la qual pende el uso de las buenas, ó malas [10] costumbres, estilos, y modas de los Pueblos.

Tome Vmd. la pluma, deme su sentir en un assumpto de tanta importancia, aunque sea contrario à el que yo participo à Vmd. poco mas que en apuntamientos, que yo le ofrezco á Vmd. si me fuesse possible, seguir en esta, ó en otra materia una correspondencia, que me puede llenar de instruccion, honor, y adelantamiento: dexe Vmd. un rato á sus Petimetres, Madamas, Cómicos, y Toreros, que si Vmd. puede enmendar las extravagancias de los que pretenden dar la ley, y proteccion à semejantes infelices, con titulo de Philosophos de Moda, todo lo tendrémos enmendado de un golpe. Al fin allà vá mi dictamen en este assumpto, dissimúle Vmd. sus faltas, y enmiendele en quanto le sea possible.

[11] Desde el principio del Mundo hasta el dia presente en todas las edades ha habido, y hay grandes Philosophos, cuyas máquinas, y systémas han llenado la sociedad de opiniones, y partidos tan opuestos los unos los otros, que han llegado à mirarse los sectarios de tan varias ideas en muchas partes como unos enemigos declarados: tales son sin duda los efectos de un capricho proecupado [sic] de un engaño aparente, que concibe como una sólida verdad. No hay duda, que los principales Autores de tan varios systémas se deben estimar como unos buenos patricios, que han solicitado con su trabajo adelantar el cultivo racional de su País, y apurar con sus consideraciones las máximas mas sólidas, que pueden descubrirse con nuestra diligencia, y estudio, para dar la ultima mano à las leyes, [12] que nos gobiernan, à la buena moral, que perfecciona nuestro trato sociable, à la conservacion de la vida natural, y à los aumentos de nuestros interesses públicos, en las reglas de un sólido Comercio, Navegacion, Manufacturas, Agricultura, y demás efectos, que produce la constante observacion de un Philosopho aplicado; pero tampoco puede negarse, que entre la multitud de sus opiniones, y discursos se hallan muchas cosas, que solo pueden passar por una galanterìa de ingenio. Cada vez que veo un Autor, ò Discipulo suyo, que con un calor quasi de fé defiende un systéma, que ya no se halla bien acreditado, y purificado en las demostraciones mathematicas, y repetidas experiencias, se me figura ver un loco arrebatado del frenesí de una sencilla credulidad, à que le [13] necessita la falta de una buena crítica, y de el escarmiento, que produccn [sic] los repetidos desengaños.

Aunque el conocimiento de las cosas naturales, si se pretende averiguar por sus causas, es una materia tan escondida para el hombre, como que es una regalía, que el Ente Supremo reservó para sí solo, veo que no se han contentado nuestros Philosophos solo con la pretension porfiada de conseguirle, sino que poniendo sus idéas mucho mas allá de las cosas naturales, han tenido la ossadìa de querer hacer al Mundo demostrables por idéas puramente voluntarias los mas escondidos secretos de la Essencia Divina, cuyo conocimiento solo dexó este Soberano Artifice sujeto à la revelacion en todos tiempos.

Mientras los Patriarcas vivian [14] en la verdadera Religion, creyendo con una sencilla humildad solo aquello que el Supremo Criador quería revelarlos, ¿quantas fueron las idéas, que los Philosophos Egypcios produxeron de la Divinidad? ¿Quantos retratos monstruosos hicieron de esta perfeccion infinita? ¿Y quantos fueron los sectarios de estos vanos pensamientos, defendiendolos como una materia de fé sólida, y verdadera? ¡Tal ha sido siempre en el Mundo la ossadía de los unos, y la preocupacion de los otros! Quando yá quiso el Señor dignarse de darnos, por medio de Moysés, algun conocimiento mas extenso de su Divino Sér, y Providencia infinita, se halla el número de los Philosophos Griegos, que con sus vanas observaciones, y producciones ingeniosas engañaron la mayor parte del Mundo, vistiendo [15] la falsedad de sus systémas religionarios con la gala de sus elegantes poësías, y amenidad de una oratoria puramente voluntaria?

¿Y bastó por ventura para enmendar este desorden, que el mayor, y el mas verdadero Philosopho del Universo baxasse al Mundo á corregir entre los demás defectos este, que ha sido siempre de tan alta consideracion? No por cierto; antes parece que de dia en dia mas obstinados los hombres, unos en su vano capricho, otros en una ciega credulidad, otros en la vana pretension de passar por grandes Originales, y de dexar à la posteridad una memoria de su ingenio en la multitud de Discipulos, que suponen acarreará su nuevo, y estraño modo de pensar, se separan maliciosamente de las verdaderas máximas de la Religion, y de la humil-[16]de obediencia, que debemos à la verdadera Cabeza, haciendose Miembros torcidos del Cuerpo de la humanidad, sociedad, y religion, pretendiendo cada uno ser una separada Cabeza de doctrina, para hacer mas, y mas monstruoso este Cuerpo.

Siempre ha tenido que llorar este desorden el Mundo prudente; pero nunca mas que en el presente tiempo, en que regularmente se gradúa de mayor Héroe aquel que produce el mas nuevo desatino: yá no passa por hombre grande, ni de buen gusto aquel que de las Cortes Estrangeras no trae á la suya algunas máximas, y doctrinas nuevas, que las mas veces se oponen à la religion de la Patria, á los interesses del Principe, y á la buena fé de un Pueblo sencillo. Este es el origen regular de los desordenes públicos, de los excessivos gas-[17]tos, de los escandalos nacionales, de la libertad de pensar en los assumptos mas sérios, tratando con una impia indiferencia las máximas mas sólidas de la misma felicidad eterna.

¿Las repetidas modas en el uso vano, y extravagante de los vestidos, en los movimientos ridículos de el bayle, en la inútil symetría de las mesas, siempre lloradas de las prudentes, murmuradas de todo el público, y jamás corregidas de nadie, son mas que unas hijas estrangeras de unos Philosophos de Corte, traìdas por otros tales, que quieren persuadir, que sin ellas jamás se perfecciona la sociedad, y humanidad de las gentes? ¿considerando como necessarias en nuestra Epoca todo quanto en las passadas vemos reprehendido por los mas sérios, y mas graves Maestros [18] de la Philosophía, y Política de aquellos tiempos?

No hay duda, que el ser Philosopho es hoy una profession tan de moda, como fue en otro tiempo el ser Poëta; y aunque la Philosophía es digna de ser mucho mas estimada que la Poësìa, con todo, el mal uso de esta facultad puede ser mucho mas nocivo: á proporcion que ha ido creciendo el número de Philosophos en los Paìses estrangeros, y que vá naciendo en el nuestro, se van aumentando mas, y mas las extravagancias.

No se puede dudar, que de la multitud, y amenidad de sus pensamientos se han descubierto muchas cosas verdaderamente útiles al público, y que hoy se guardan como leyes inviolables, especialmente en el mecanismo; y assi yo estaría por [19] los Philosophos de nuestro tiempo, si en ellos hallára la humildad, la moderacion, el retiro, el desinterés, el zelo público, y el honor de la Patria; porque assi sus obras serían hijas de la verdad, de la fidelidad, de la religion, y de la hombría de bien. ¿Pero qué he de decir, quando veo que cada uno de ellos es un monstruo de sátyra, de crítica mal fundada, de impiedad, y engreimiento, tratando con desprecio quanto los buenos Ingenios antiguos han dexado para fundamento de lo que discurren en la hora? No hay systéma bien seguido para ellos, cada uno se propone un nuevo método de saber, y de aprender las cosas: hacen una separacion voluntaria de doctrinas, haciendole á cada una la merced que se les antoja.

Y esto es hablando de los me-[20]jores, y mas juiciosos, que si hemos de hacer mencion de aquellos mas soplados, y barbiponientes, á quienes solo se les puede dar el titulo de Philosophos de Tertulia, cuyos fundamentos, especialmente en nuestra España, no son otros, que la leccion de un Libro Estrangero, acaso desterrado de su Patria: estos, digo, solo viven de tinturar su conversacion con quatro especies estrañas, y llenas de ossadìa, en los parages donde la instruccion, y talento de los circunstantes no pueda corregir su ignorancia, con lo qual vienen á passar entre las Damas, y los génios afeminados por los Lycurgos de su siglo, y á veces lo hacen creer de modo, que se labran una desmedida fortuna; porque á la verdad, por grande, y perjudicial que sea hoy en el Mun-[21]do el número de Philosophos, es mucho mayor el de los necios, como ha sucedido siempre.

Este ridículo partido vive de hacer crítica de quanto se disputa en nuestras Escuelas: solo el nombre de Aristoteles es para ellos un entremés muy divertido: sus Obras las miran como el mas ridículo Poëma del Theatro del Mundo, sin hacerse cargo, de que entre estas, y las de los Philosophos modernos á quien ellos tanto respetan, hay cortissima diferencia, sin hallarse otra ventaja entre systémas, y systémas, que haber sido hasta aquì seguidos los de aquel Autor, y ser essotros hoy los Favoritos de la Europa: que estár los primeros agonizando; y resucitando los ultimos.

Hablan de nuestra Theología Escholastica de la misma suerte que [22] pudiera el mas célebre Doctor de la mejor Universidad del Mundo: nada encuentran en ella à su gusto, todo les parece inútil, y separado del verdadero método de instruir al público; y aunque á la verdad en muchas de estas cosas tengan sobrada razon, porque es preciso confessar, que aún se mantiene algo vulgar el gusto de la Nacion, no es con el excesso, y generalidad que ellos lo reprueban.

Con estas conversaciones les parece á las gentes sencillas, que estos son unos hombres capaces por su dilatado estudio de enmendar, y corregir el Orbe Literario; y ciertamente que viven engañados, porque estos Semi-Philosophos no hacen otro caudal, que el de guardar en la memoria un indice de los mas estraños, y desconocidos trata-[23]dos, con que autorizan sus ridículos pensamientos, y llenan de citas una conversacion, labrandose el concepto de hombres verdaderamente erudítos, cuyo engaño no se descubre tan facilmente, hasta encontrar con un hombre facultativo, que se halla fundamentado en la materia, que se trata.

Entre las gentes de este gusto hay tambien algunos Petimetres, cuya edad, y ocupaciones amorosas no les permite mas leccion, que la que hacen durante el tiempo que su Peluquero les peyna; y es el objeto mas divertido del Mundo ver à un hombre todo cubierto de lienzo sentado en una silla con un Libro estrangero en la mano, y un Espejo en la otra, sufriendo las embestidas, y repelones de un Ayuda de Camara, con unos [24] Papeles de Música sobre la mesa, el Mapa dominante del dia, y quatro instrumentos mathematicos, el qual, entre el diluvio de harina, que le llueve sobre la cabeza, sabe juntar al semblante de un Molinero el gesto de un Philosopho: estos forman systéma sobre las cosas mas menudas, que ocurren en la conversacion de aquellas Damas de su mismo gusto, y que quieren dar la ley á las demás de la República, mirandolas solo con el despreciable caracter de la economía de sus criadas, gobierno material de sus dispensas, ajuar de sus ropas, y cuidado de sus maridos: hacen grandes discursos sobre el amor profano; y queriendo averiguar las causas de esta passion tan natural, y peligrosa en el hombre, suelen experimentar unos efectos, no los [25] mas propios de la profession de Philosophos.

De aquì nace el que con razones puramente sofisticas, que toman de los Libros que leen á escondidas, se empeñan, no solo en disculpar las passiones de que se hallan posseìdos, sino en canonizarlas, contra el comun torrente de los Philosophos de algun juicio. ¿Qué cosa mas natural, y mas dulce, (dicen) que una passion amorosa, gobernada por el origen, y fundamento de la misma sociedad, y depositada en el hombre sobre el pie de un ímpetu involuntario, que le lleva sin sentir á el trato, y comunicacion de los mismos de su especie, baxo la correccion de unas leyes, que la modéran á lo justo, y que no la permiten passar de los lìmites de una prudente regla? Assi [26] suelen explicarse en esta, y semejantes materias; pero al fin vemos, que á estos discursos hechos por semejantes Philosophos de Estrado, se siguen mil escandalos en la práctica, y que esta especulativa physica, conferenciada con las Damas, trae mil perjuicios morales.

Esto es lo que hoy passa en el Mundo con los Philosophos de esta clase: yo no repruebo la aplicacion à la Philosophía, ni es mi idea entibiar los ánimos, para separarlos de un estudio, que bien manejado, es muy útil á la sociedad humana; porque esta materia considerada en sus dos partes de Physica, y Moral, dá todas las reglas necessarias, la una para vivir, y la otra para vivir bien; solo sì digo, que los systémas puramente ideales, y que no pueden demostrarse por la experiencia, no [27] se han de mirar como unas verdades, que confundan los systémas de los demás Autores: que porque las doctrinas sean mas estrañas, no han de hacer ridìculas, y despreciables á las demás: que los Philosophos no han de tener la ossadìa de herir en sus escritos con sátyras perjudiciales á personas determinadas; pues en este mismo hecho faltan á la regla principal de esta bella facultad: que no se han de adjudicar á sí solos el caracter de sábios, porque tengan mas, ó menos facilidad de hablar sobre los systémas, que han leìdo despues de un dilatado estudio; porque á la verdad el buen Philosopho es un entendimiento aplicado á la observacion; y para mì en nada cede al mas famoso, un Labrador de buen entendimiento, que estudia sobre los vejetables [sic], los animales, [28] y regular alteracion de los tiempos, aprendiendo á sacar la parte de adelantamiento que le toca, segun su profession; dandonos desde el gavinete de su Choza las ventajas de una buena cosecha, carnes, cueros, y demás cosas, que son en realidad la conservacion de la República, el premio de las Universidades, la causa de las disputas, la vasa fundamental de la guerra, y la idéa principal de los hombres de toda classe. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3 ◀Brief/Leserbrief ◀Ebene 2 ◀Ebene 1