Cita bibliográfica: Joseph Álvarez y Valladares [José Clavijo y Faxardo] (Ed.): "Pensamiento XXX", en: El Pensador, Vol.3\030 (1762-1763), pp. 61-86, editado en: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Los "Spectators" en el contexto internacional. Edición digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.605 [consultado el: ].


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Pensamiento XXX

Nivel 2► Nivel 3► Carta/Carta al director► Nivel 4► Retrato ajeno► Observad, Señora, os suplìco, què despreciable papel hacen en el mundo aquellas Damas criadas en la comun ignorancia de vuestro sexo, quando yà se les ha passado el dichoso tiempo de su juventud, y hermosura. Vèd con què desprecio las miran los hombres; porque yá, en vez de hallar en ellas cosa, que llame su atencion, solo registran lastimosos objetos, que les horrorizan la fantasìa: aun la juventud misma de su proprio sexo las mira con fastidio: yá no les ha quedado mas alivio, que passar el dia en visita; y aun en ella sirven mas de estorvo, que de gusto: ponense á jugar à los naypes unas con otras, y passan en esto la noche, haviendo ocupado la mañana en tolerar los infaustos efectos de su hypocondría, y su embidia, y en hacer los mas vivos, pero los mas inutiles esfuer-[62]zos, para reparar con el artificio, y el adorno las lastimosas ruinas, que en el desmoronado edificio de su passada hermosura ocasionaron las invasiones del tiempo. Por el contrario, he conocido Señoras de 60. años, que no obstante su ancianidad, se llevaban los obsequios de lo mas escogido de la Corte, y de la Ciudad, siendo su casa frequentada de todos, sin mas interès, que el loable gusto de escuchar sus discursos. Yo no hallo à la verdad qualidad alguna amable en el hombre, que no haga igualmente à la muger digna de ser amada, sin exceptuar la modestia, y la buena indole; ni encuentro vicio, que no sea detestable en uno, y en otro. ◀Retrato ajeno

Pero con todo, hay ciertamente una flaqueza, que parece atriburise unica, y generalmente à las mugeres. Esta es la cobardìa. No [63] obstante, juzgo, que en esto hay algo de voluntario capricho, y que no es todo debilidad del sexo. ¿No es cosa graciosa, que se lleve toda la admiracion, y afecto de una Dama el valor de un Capitan, ò un Coronèl; y que al mismo tiempo juzgue, que en ella puede ser agradable, y conveniente qualidad aquella que se opone á la misma que apetece? ¿Que guste de que el otro se exponga intrépido á los mayores peligros, y à éste pretenda ella agradarle con el dengue, y el melindre de assustarse de su misma sombra; temer el movimiento de la barca en una tranquila calma; estremecerse del golpéo del coche en un Passéo; huìr de una baca, que ni con cien varas llega à ella; accidentarse à la vista de un raton, de una araña, ò de una lagartija?

Por lo menos, si la cobardìa, co-[64]mo juzgan todos, es señal caracteristica de la crueldad, además de que no créo, que las Damas juzguen ser amadas por crueles, es dificil de creer, que sea una cosa tan apetecible, que la tengan por digna de aumentarse à fuerza de afectaciones. Y assi como no hay virtud, (segun notè arriba) que no sea igualmente conveniente à hombres, y mugeres, del mismo modo no hay alguna qualidad, en que procuren éstas distinguirse de aquellos, que no las haga tanto peores, quanto mas distinguidas, à excepcion del recato: virtud, que no obstante, segun la manejan las mugeres, no es otra cosa, que ridicula afectacion, y vana hypocresìa. Es verdad, que las Damas obran justamente reprimiendo la detestable ossadìa de los que à su presencia se toman atrevidamente alguna indecente li-[65]bertad; pero al mismo tiempo deberán tambien estár con alguna especie de decente desahogo delante de aquellos, cuya discrecion, y conducta tengan yá bien notada; porque el ridiculo encogimiento impide el licito deleyte de la civilidad.

Retrato ajeno► Suele haver en los Pueblos grandes cierta casta de mugeres jactanciosas, y de un atrevimiento, y desenvoltura, que passa entre los mantecatos por viveza de espiritu, y por festivividad de humor. Todo su aplaudido primor consiste en ciertas rusticas enojosas expresiones, con que despiden de sì à qualquiera, que no sea como ellas, y está toda su habilidad en aquel natural desenfado, con que echan à todos en cara sus mas ocultos defectos, aunque no tengan de ellos la mayor evidencia. Huid, Señora, de [66] éstas, y preferid à su comunicacion la de las mas viles, y comunes mugeres; porque éstas no son, sino Demonios con faldas. He llegado seguramente à creer, que no las debemos tener, ni mirar como mugeres; por lo que deberiamos tratarlas, como à unos malvados, y perjudiciales hombres disfrazados, para lograr impunemente los efectos de su malignidad, con el respetable trage de vuestro sexo; y assi justamente, sin respeto al disfráz, deberian ser tratadas con ignominia. ◀Retrato ajeno

No puedo aconsejaros en orden al gasto, porque esto no se puede hacer por reglas generales; solo pienso debeis exactamente informaros de las rentas, que possea vuestro marido, y debereis hacer el cálculo de modo, que no excedais los terminos, que prudentemente [67] os prescriban vuestros possibles, manejando con discrecion aquella parte del gobierno domestico, que os pertenezca; Retrato ajeno► y no entreis en la politica de aquellas Damas, que piensan haver adquirido un gran credito con haver empobrecido à sus maridos, por traher un neveo, y lucido tren, un bello adorno en la cabeza, y una rica, y exquisita Bata, sin hacerse cargo de la larga cuenta, que aùn está por satisfacer en la tienda, ò en casa de la Batera. ◀Retrato ajeno

Tened muy particular cuidado en tratar bien à vuestros criados, siendo su ama, y no su tyrana. Considerad, que solo la pobreza ha podido reducirlos à la penalidad de serviros, desposseyendose de un cierto modo de su natural libertad, y sometiendola à vuestro arbitrio: que la misma pobreza pudo pone-[68]ros en el mismo estado, que à ellos, y que sin duda huvierais querido ser tratada à lo menos con humanidad. Dissimulad sus peqeños descuidos, y sus faltas ligeras, y sufrirán sin murmurar vuestras impertinencias. En ninguna ocasion, ni por motivo alguno los trateis mal de obra, ni de palabra, si no quereis, que os pierdan el respeto. Acordaos, que si vuestra criadura es Christiana, en calidad de tal es hermana vuestra: que vuestra alma, y la suya son de igual naturaleza: que ambas nacisteis con un mismo destino, y con igual derecho à la misma herencia: que ella ha recibido de Dios los mismos dones, que vos; y que vuestra naturaleza, y la suya son de igual nobleza. ¿Tiene defectos? Justo es, que la corrijais; pero con dulzura. Apartad lejos de vos la dureza. ¡Mi-[69]serable del corazon duro, que no conoce las leyes de la humanidad, y de la clemencia!

Entre los amos se ha introducido la errada maxima de que los cirados son enemigos precisos. Olvidad semejante expresion, y que ninguno de los que os sirven la oyga jamás de vuestra boca. Este serìa el medio de hacerla verdadera. ¿Con què ojos mirarà el criado à un amo, que lo trata de enemigo? Usarà del derecho de represalia: lo mirará èl tambien, como à un enemigo mas poderoso; y procurará equilibrar la falta de poder con la industria. Los criados pueden ser alguna vez enemigos de los malos amos, ninguna de los buenos. ¿Ni cómo es possible, que los hombres sean tales, que por su buena voluntad aborrezcan à quien les dá el pan, à quien los viste, à quien les dá ha-[70]bitacion, y à quien procura su bien, y sus adelantamientos? Compadeced su suerte, y procurad mejorarla siempre que tengais proporcion: entretanto haced su constitucion la mas dulce, que os sea possible. Suele ser fatalidad de los buenos criados el eternizarlos en las casas, logrando por premio de sus afanes, y desvelos permanecer toda la vida en servidumbre; y no nos faltan frequentes exemplos de criados despedidos en su ancianidad, y reducidos à la dura necesidad de mendigar su sustento, sin otro motivo, que el de no ser del gusto de la Señora. Huìd de estos dos extremos, ambos viciosos, y ambos contrarios à la humanidad.

Si vuestras criadas están enfermas, no creais cumplir con vuesrta obligacion con solo hacer venir el Medico, y mandar se traygan los [71] remedios de la Botica. Entrad à vérlas: assistidlas, y consoladlas en aquellos ratos, que os dejen libres las visitas, y otras ocupaciones, y aun hurtando el tiempo, que no sea muy preciso à unas, y otras. Cumplireis assi con lo que os dicta la Religion, y hallareis al proprio tiempo vuestra conveniencia. Si quando enferma una criada haceis cuenta, que teneis enferma à vuestra hija, esta misma criada os asistirá en vuestras indisposiciones, como si fuesseis su madre. Despreciad el exemplo, que os dèn otras personas de vuestro sexo, tratando con impiedad los males de su familia, al passo, que se afligen, lloran, y casi enferman de pena por la mas leve indisposicion de una perrilla; y atended solamente à los impulsos de vuestro buen corazon, y à la gloria, y buena fama, que adquie-[72]ren las Damas, que practican estas lecciones.

Entre otros malos usos establecidos con los pobres sirvientes, hay el que practìcan algunos amos; ò, por decirlo mejor, tyranos, que hacen pagar à su familia los vasos, platos, y demàs utensilios, que rompe, logrando, por medio de esta vergonzosa economìa, eternizar en cierto modo las cosas mas fragiles. Guardaos mucho de entrar en semejante moda. Si vuestro criados fuessen tales, que por malicia os maltratassen alguna cosa, verificado que sea esto, haced que la paguen, y despedidlos. Si no precede esta circunstancia, el descontarles el misero salario, que ganan à costa de tanto afan, casi no puede dejar de ser violencia, y robo.

No empleeis à vuestros criados en cosas, que vos misma podeis [73] hacer cómodamente. De este modo estareis servida mas á vuestro gusto: hareis algun poco de exercicio: no se passarà toda vuestra vida en ociosidad; y os adquirireis el cariño de una familia, que observarà procurais no incommodarla.

El modo de portaros con vuestro esposo pide mucho discrecion, y pedirìa tambien muchos avisos, si yo no conociesse vuestra cordura. Quiero sin embargo daros algunos, que me parecen mas precisos. Jamàs procureis dàr à entender, que lo dominais, llegue, ò no el caso de ser cierto. Por una vanidad passagera le hariais adquirir el desprecio de las gentes, y el concepto de imbecil. Tampoco os valgais de criado alguno para saber los secretos de vuestro marido. Si el criado es fiel, quedarèis desayrada despues de haverle manifestado vuestra fla-[74]queza; y si falta à la fidelidad, debeis mirarlo como à un traydor, y como un hombre venal, que sacarà tambien al público vuestros secretos siempre que se le presente algun interès.

Suplicoos, Señora, procureis estimar, y apreciar à vuestro marido, por las buenas qualidades, que real, y verdaderamente tiene, no por las que imagineis debia tener, y de que efectivamente carezca. Aunque comunmente parece señal de afecto publicar virtudes, que no tiene un marido; no obstante esto en la realidad, no es otra cosa, que extravagancia, y afectacion. Cierto es, que en el vuestro faltan tan pocas perfecciones, que os contemplo muy distante de errar en este punto; pero à esta precaucion, que os propongo, ha dado motivo cierta Dama conocida vuestra, y casa-[75]da con un hombre digno de mucho aprecio; pero con todo, es tal su desgracia, que siempre le está alabando de aquellas prendas, de que está mas escaso.

Hablad pocas veces de vuestro esposo, y lo menos, que os sea possible, no parezca, que quereis venderlo. La conversacion de su merito, y prendas, que para vos serà sin duda la mas dulce, y agradable, serà para los demàs fastidiosa. Dejad, que otros lo alaben. Los agenos elogios deben ser menos sospechosos, y experimentaréis en ellos un doble placer.

Retrato ajeno► Suelen algunas mugeres, con pretexto de mirar por el honor de sus maridos, y en la realidad para tenerlos bajo de su dominio, y posseer solas su confianza, hacerles sopechosos sus mejores amigos, sin perdonar à este fin chis-[76]mes, ni calumnias. ◀Retrato ajeno

Retrato ajeno► Otras hay, que reduciendo todo el systèma de su gobierno à gritos, aprovechan la ocasion de alborotar la casa, en presencia de sus maridos, por una hebra de hilo, que han visto en tierra, procurando darles señales de su economìa, al mismo tiempo, que à sus espaldas se empeñan en gastos superfluos, que no pocas veces los desacreditan. Supongoos justamente incapàz de aquella vileza, y de esta errada politica, y assi omitirè manifestaros las funestas consequencias de uno, y otro. ◀Retrato ajeno

Mucho pudiera deciros en orden à la educacion de vuestros hijos, pero serìa ocìoso. Para darles la educacion, que corresponde en el tiempo, que deben estàr à vuestro lado, tendreis bastante con acordaros de la que os han dado vues-[77]tros padres. La restante, dejadla à la direccion de vuestro marido. El tiene sobradas luces para dár à cada uno la que le convenga, y en esta parte podreis estár muy tranquila. ◀Nivel 4

Concluirè esta Carta, que yá es demasiado larga, con suplicaros la tengais en vuestro Gavinete, y examineis à menudo por ella vuestra conducta. Nuestro Señor os guarde para exemplo de vuestro sexo, alivio de vuestro marido, y consuelo de vuestros padres. ◀Carta/Carta al director ◀Nivel 3

Nivel 3► Carta/Carta al director► Señor Pensador.

Nivel 4► Relato general► Yo soy un Peluquero acreditado, que despues de una razonable educacion, y haver leìdo en el libro del Mundo, tengo una vida cómmoda, y alegre, gozo de conversaciones politicas, y amorosas, oygo chistosas aventuras, y [78] véo todos los dias los mejores palmitos de Madrid. Tengo un hermano Estudiante, à quien la guitarra deja algunos ratos para la lectura, à que es muy aficionado, bien que à mi parecer, sin provecho, y yo suelo ayudarle, perdonandonos reciprocamente nuestros pujos. Ahora, pues, sepa Vm. Señor mio, que haviendo leído varias veces sus Pensadores, nos ha transformado Vm. en cuñados; y la diversidad de opiniones ha disminuìdo nuestra paz, y cariño: à mì, que siempre me he preciado de natural, y he aborrecido el peynado metaforico, me gusta la frasse de Vm. y beso con deleyte sus saetas contra el pedantismo: à èl, naturalmente fanfarron, y amigo de pensamientos, y palabras hydropicas, le parece Vm. Autor de medio pelo, y su estilo de Mayordomo. El otro [79] dia, aburrido yo de su critica, y gesto apocador, me resolvì à disputar con èl, teniendo yá zampada mi olla. Nivel 5► Diálogo► A poco diò en la critica de Vm. sobre nuestras Comedias, y me dixo: “Tù no conoces, hermano, los primores de nuestro Drama.” “Yo no conozco,” le dije, “esse animal; y si hablas de estas Dramas, que recetan tan frequentemente los Medicos, no vienen ahora al caso.” Sonriòse, miròme con compasion, y prosiguiò diciendome: “Essas, que llaman unidades, no son para la viveza, y fuego Español, que requieren un campo muy vasto: son para espiritus limitados, esclavos de la autoridad de los Antiguos: el representar muchos hechos de diferentes epocas en una Comedia, si es cosa monstruosa, como dicen, tanto mejor; pues el objeto de la [80] Comedia es puramente espantar: Los hyperboles, los diablos, las máquinas, el manotéo, las patadas, que se usan en nuestros Theatros, tiran à este fin; y serìa cosa muy ridicula representar como se habla entre dos camaradas, quando se conserfa con los mares, y los montes, que ciertamente son mayores, que los oyentes. Assi hablò el Petrarca, à quien siguiò el Dante, y à éste el gran Pindaro; pero instruírte à tì de esto, quando no has estudiado la Philosophia, es propriamente llevar un borrico al picadero;” y luego mas enardecido me llamò critiquillo, hablador; y, lo que mas sentì, mal Español. ◀Diálogo ◀Nivel 5 Yo sè, Señor Pensador, que mi hermano hacia como muchos, que yo conozco, y à quienes, faltandoles la razon, se refugian à la cólera: hypocritas del Pa-[81]triotismo, que escandalizandose de frioleras, se tapan los oìdos con la cola: Vm. Señor mio, que sabe, que no es aborrecer à un hombre el criticar que no se corte las uñas, y por consiguiente, que no es despreciar à la Nacion Española el criticar sus Comedias, tenga à bien tratar este assunto con algun mas agrio, porque hay muchos obstinados en la opinion contraria, y mi hermano, que es uno de ellos, trabaja lastimosamente en reducir à una Comedia toda la Historia. ◀Relato general ◀Nivel 4 Oyga Vm. algunos fragmentos de ella, y harà juicio de los demàs.

Nivel 4►

Primera Scena.

Aparece Aquiles sentado, y puesta la mano en la mexilla, cantando muy tristemente al son de una guitarra la Copla siguiente:

[82] Solo el silencio testigo

puede ser de mi tormento, &c.

Llega Thamàs Kaulikan con un pliego: por otro lado vienen Catòn, y Cromwel, entrelazados de los brazos, y la Monja de Mexico vestida de Peregrina; y dice Kaulikan à Aquiles:

Fogoso esplendor del Orbe:

Aquiles, à cuya frente

la Frigia fecunda tantas

vegetables esquiveces.

Aquiles, Aguila noble,

sedienta de sangre aleve:

si tus Ojos no le nutren,

etico Phebo fallece.

Si es amor el que te ultraja,

no implica, no, en sus rebeses

ser la persona que haces,

y persona que padeces, &c.&c.&c. ◀Nivel 4

[83] Catòn, y Cromwel tienen una reñida disputa sobre el impuesto de la cerveza, y la Monja de Mexico hace un largo monologo sobre la moral de Epicuro.

Nivel 4► Salen por otra puerta Tamerlan, Scanderberg, Genzis-Can, y Omar, acompañando à Madama Blanca, amante del Mariscal de Biròn, vestida de luto, que bañada en lagrimas, les cuenta el sueño, que ha tenido de la muerte de su amante, y que este sueño sucediò

A tiempo, que la llave

echabea al Sol el dia,

y entre cenizas de crystal moria,

porque yà sus caballos despeñados,

en lugar de la yerva de los prados

pacìan por el Geminis, y el Toro

rosas azules, y cogollos de oro, &c. ◀Nivel 4

[84] Para esta Pieza ha hecho mi hermano una gruessa coleccion de metaforas, y conceptos semejantes à los siguientes: Al agua llama humedo elemento: à los Pastores sylvestres Rectores de las cabras: migajas de luz à los diamantes: tostadas à las sombras; y Sepultureros à las horas.

Ha hecho tambien una coleccion de versos tomados de nuestros Poetas, y escogidos por su harmonìa. Estos los coloca con mucha propriedad donde le conviene, citando los Autores, como tambien lo hace con los que yà quedan referidos. Tengo de memoria los siguientes:

Nivel 4► Temiendo, que te la hiele

el ayre de mi respuesta,

el calor de tu silencio

tiene abrigada la queja.

[85] Bien la supiste temer,

quando de Cuervo violento

à la vaga region subes,

etyope de las nubes,

noche de pluma en el viento.

. . . . . 

al encuentro de tres picas

en el Arnès, ò el Escudo,

donde suban las hastillas

tan alto, que del Sol puedan

ser volantes zelosìas. ◀Nivel 4

Pudiera añadir otros muchos, que omito por no cansar à Vm. pero lo mejor de todo es el desenredo de la Comedia. A Carlo Magno lo casa con Artemisa: Cromwel se mete Ermitaño; y à Catòn se lo lleva la trampa; y todo esto, y muchissimo mas sucede en el desenlace de la primera Jornada, de que pudiera hacerse una docena de Co-[86]medias. Temo, que la segunda Jornada la vaya à acabar mi hermano à Zaragoza. Entretanto continùe Vm. en decir algo sobre esto, para remedio de mi hermano, y de otros, que se le parecen; y mande à su apasionado servidor, &c. ◀Carta/Carta al director ◀Nivel 3 ◀Nivel 2 ◀Nivel 1