Zitiervorschlag: Joseph Álvarez y Valladares [José Clavijo y Faxardo] (Hrsg.): "Pensamiento IX", in: El Pensador, Vol.1\09 (1762-1763), S. NaN-285, ediert in: Ertler, Klaus-Dieter (Hrsg.): Die "Spectators" im internationalen Kontext. Digitale Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.272 [aufgerufen am: ].


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Pensamiento IX

Ebene 2► Gracias à Dios, que yà empiezo à vèr el fruto de mi trabajo, y que mi Pensamiento sobre Comedias ha dado motivo à que los Españoles despierten del letargo, y hagan vèr à los Estrangeros, que sobran en España genios sublimes, que saben reformar el Theatro, y en quienes no son forasteras las gracias, la propriedad, y la invencion.

Gracias à Dios, digo otra, y mil veces, que, si los Lopez, los Calderones, los Solises, y otros talentos de nuestro Paìs corrompieron el Arte de la Comedia, ò fomentaron el mal gusto de ella, en nuestros dias, y à nuestra misma vista despiertan, y se levantan Poetas mas fecundos, y talentos de orden superior, cuyas excelen-[250]tes producciones bastan para poner en su lugar el credito de la Nacion, destruìr las criticas derramadas contra su Theatro, y dejar nombres gloriosos, y Comedias dignas de la posteridad.

Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Yà se havrà, sin duda alguna, conocido, que esta repetida accion de gracias recae sobre las dos Comedias, que estamos viendo en nuestros Theatros. De ellas hablo en efecto: la fama, el renombre, y la celebridad de estas dos bellas fiestas havian llegado à mis oìdos, y una casualidad me obligò à vèr la una, y tener noticias de la otra. Es, pues, el caso, que el Martes ultimo llegò à esta Corte un Caballero Americano, hombre habil, y de mas que mediana instruccion. Trajome Cartas, en que varios Amigos me encargaban le hiciesse vèr las cosas mas [251] notables de este laberynto, y lo acompañasse hasta que, como suelen decir, pudiesse andar por su piè. Condescendì gustoso à esta súplica; y pareciendome, que à un hombre de su capacidad nada podia serle mas grato, ni darle idèas mas justas del gusto, que reyna en la Corte, que el Theatro, lo llevè al Coliséo del Principe, donde se representaba una Comedia nueva, notissima fama.

Con impaciencia esperaba el Caballero que se diesse principio á la fiesta; y mientras empezaba, preguntò à otro, que estaba á su lado, quál era el titulo de la Comedia. Respondiòle éste, que se intitulaba, la piedad del Hijo vence la crueldad del Padre, y Real Jura de Artaxerxes. Bolviòse à èl muy seriamente mi Americano, y empezò entre los [252] dos el Dialogo siguiente. = 

Ebene 4► Dialog► Pues essa no puede ser Comedia: serà alguna Tragedia. = No Señor mio, que es Comedia, y muy Comedia.  = ¿Cómo puede serlo, si los Personages, que anuncia el titulo, son Reyes, y Personas ilustres, y la accion no es nada menos que la Jura de un Rey de Persia? = Segun esto, Vm. ha visto pocas Comedias, Señor mio. = Es verdad porque en el Paìs, en que he nacido, no hay Theatro; pero he procurado instruìrme en este Arte, tanto con los Maestros Griegos, y Romanos en las excelentes Obras, que nos han dejado, como con los Modernos, entre los quales, algunos han llevado este Arte hasta el ultimo grado de perfeccion. = Sus estudios de Vm. serán muy buenos; pero le han servido de poco, quando extraña [253] el que Principes, y Reyes hablen en la Comedia. Por esto es bueno viajar, y ha hecho Vm. bien de venir á Madrid, donde dentro de seis meses havrá visto muchas Comedias, y en ellas hablar, no solo Reyes, y Principes, sino Obispos, Cardenales, Papas, y Frayles con su Lego al lado; y tambien verá cómo este Leguito se arremanga el brazo, cómo se emborracha, las gracias que dice, los puñales que saca, y la vehemente tentacion, sensible à los ojos de todos, y como la resiste con mucha edificacion, y exemplo del Pueblo; y será cosa que quedará Vm. pasmado de admiracion. Y esto todavia es nada. Vm. verá hablar á la Muerte, à la Embidia, y al Diablo; y al mismo tiempo à San Juan Evangelista, à la Virgen Santissima, al Padre Eterno, y à toda la Corte Celestial. [254] Aunque, si he de decir la verdad, no deja de repugnarme un poco vèr, que el bribon, que no há dos horas se estaba divirtiendo en la taberna, venga à hacer el papel de Christo; y la muger poco honesta, que acaba de dejar el majo, y cuya vida llena de impurezas es notoria, venga à hacer el papel de la Virgen Purissima. Pero esto ahora no es del caso, y solo se lo he dicho à Vm. para que no extrañe, que esta pueda ser Comedia. = ¿Y todo esso, que Vm. ha citado, hay en las Comedias? = Sì Señor, y en las Comedias famosas. = Admirado me dexa lo que Vm. dice, y no me permite pensar otra cosa, sino que aqui se carece absolutamente de idéas relativas al Theatro. Lo que yo he visto en los Maestros del Arte, y lo que he observado en todas las Naciones cultas, es, que siempre [255] han distinguido la Tragedia de la Comedia.

El objeto de la Tragedia es inspirar horror à los grandes delitos, y amor à las virtudes sublimes. Para conseguir este fin busca el ingenio una accion, que debe ser por sì misma grande, y heroyca. La pone entre Personages de la mas alta esfera. Los Reyes, y los Heroes son casi los unicos, de que se sirve. A mas de querer cautivar la atencion con el interès de la accion, y los demàs medios de verosimilitud, decencia, y propriedad, para conseguir la ilusion, alma del Theatro, sin la qual, ò es un cadaver frio, ò una farsa ridicula, quiere tambien interessar con la estimacion, y el nombre de las personas, que la forman, para inspirar respeto, ò commover à lastima. Pone en contraste la virtud [256] con el vicio. Hace perseguir à la inocencia por la tyranìa. Coloca la virtud en los estrechos mas terribles, en los combates mas violentos; y la hace sufrir con constancia. El corazon humano es sensible. El genio se aprovecha de esta sensibilidad; y conduciendolo passo à passo de una passion à otra, le vá haciendo sentir con delicia, y placer todos los diferentes objetos que le presenta. Yá es el terror, con que lo espanta, y amedrenta: yá es la lastima, con que lo ablanda, y enternece; y successivamente, de modo, que, para decirlo assi, commueve la sensibilidad natural, y la pone en exercicio. Assi un corazon acostumbrado à esta especie de impulsos, nacidos de la frequente magia, con que el Theatro lo commueve, se hace mas dulce, mas be-[257]néfico, mas piadoso. Alli desembuelve todas las virtudes morales, cuya semilla tenia en el corazon, y que el cultivo de los buenos exemplos, que le presenta el Theatro, hacen brotar. Alli se le pinta el horror de los delitos, y la hermosura de la virtud, con toda la fuerza que les pueden dár unidas la Poesìa, y la Eloquencia. Alli aprende à detestar el uno, y à amar la otra; y las impressiones, que dexan los buenos exemplos, que se le presentan, son tan vivas, que no hay hombre, por malvado que sea, que, dueño de escoger la situacion de qualquiera de los Personages, no prefiriesse la del inocente oprimido à la del delinquente dichoso. Assi todos los grandes talentos han llamado à la Tragedia la Escuela de la virtud, y el Arte de hacer à los hombres hu-[258]manos, y buenos.

Pero para conseguir tan altos fines (sin entrar en los otros medios, que contribuyen á la verosimilitud, y à la ilusion, que pedirian examen mas prolijo) se vale siempre del tono grave, y pathetico, como conviene al caracter de las personas, y al interès de la situacion, en que se hallan: excluye toda familiaridad, aunque séria, y mucho mas las familiaridades indecentes, y las bufonadas ridiculas. Todo en ella es alto, todo grande. No se calza sino el cothurno. Ni puede tratar sino de grandes interesses, ni pueden hablar sino personas ilustres. Reyes, Principes, Heroes, &c. no son buenos sino para la Tragedia; assi como para la Comedia no pueden serlo sino personas del Pueblo, y de mediana esfera.

[259] La Comedia, al contrario, es simple, y jocosa. Su objeto es corregir las ridiculeces de los hombres. Los hombres son malignos, y llenos de amor proprio. Los defectos de nuestros semejantes los vemos con complacencia, pero somos tan sensibles á la ridiculèz, que nuestro amor proprio se lastíma; y quien conoce el corazon humano, sabe que lo domína, y lo corrige mas el miedo del desprecio, y la burla, que el horror del delito, ò el temor del castigo.

El Genio, que conoce esta disposicion del corazon humano, se aprovecha de ella. Sabe los defectos dominantes del paìs en que escribe, y quán poderosa es la fuerza del exemplo en los hombres: que un exemplo aproposito les persuade mas que un largo discurso, ò un Sermon sabio; y pone [260] sobre el Theatro en accion aquel mismo defecto, cargando al sugeto, que lo representa, de toda la ridiculèz, que le corresponde. Aquel es un retrato, que presenta à los ojos de todos. El amor proprio es ciego; pero la conciencia tiene ojos. A pesar de la ilusion, que le hace el proprio amor, el remordimiento le dá sus aldavadas. Halla que el retrato se le parece. Ha visto las consequencias de aquel defecto, los riesgos à que expone, el desprecio que se acarréa; y, ò ha de ser insensible, ò ha de pensar en corregirse: con la ventaja de que en esta correccion no se mortifica su amor proprio. No es una correccion, que se le dá en particular: no cree público su defecto: su corazon es quien se lo descubre; y assi, sin que su vanidad se humille, la misma vanidad le mue-[261]ve à corregirlo, para no exponerse à la burla, y al desprecio.

Este es el santo fin de la buena Comedia, tanto mas necessaria, quanto está destinada para el Público, que no lee otros libros, ni tiene otra educacion. Su influxo es poderoso sobre los hombres; y assi la buena Comedia es tan capáz de reformar un Pueblo, y de mantenerlo reformado, como la que presenta malos exemplos es capáz de pervertirlo, ò mantenerlo corrompido. Por esto todos los grandes hombres han dicho siempre, que éste debia ser uno de los principales objetos del Gobierno, como que esta es la educacion pública, y la que unicamente puede formar las costumbres de los Pueblos. Por esto todas las Naciones cultas han tenido gran cuidado de sus Theatros, y se ha observado, [262] que estos han florecido en el tiempo, en que estaban en su mayor lustre las Letras, y las Armas. Por esto el famoso Padre Poree, sabio Jesuìta, y eloquente Professor de Bellas Letras, defendia, que el Theatro bien corregido serìa la mejor escuela de virtud; y, para el fin de hacer buenos à los hombres, le preferìa á la Philosophìa Moral, la Historia, y demás estudios humanos.

Para conseguir este fin necessita la Comedia de varios medios, y este es el estudio de su Arte. Pero siendo esto muy difuso, solo diré, que sus personages deben ser de calidad mediana; porque como la Comedia no se propone mas, que ser espejo de la vida civil, y preparar una accion propria, y acomodada para el Pueblo, à quien quiere instruír, y en la que pueda, [263] representando los defectos, que dominan en el Paìs, hacer conocer su ridiculèz, y riesgos, serìa muy improprio que se valiesse para esto de personas ilustres. Assi toda su esfera no puede subir, quando mas, sino á la mediana calidad; y de aqui debe deducirse, que la Comedia, y la Tragedia tienen dos esferas diferentes, que nunca se han de confundir. La Tragedia es una accion grande, executada por personas ilustres, con tono magestuoso, y en estilo sublíme: la Comedia, una accion comun, executada por personas de baxa, ò mediana esfera, con tono sencillo, y lenguage corriente. = 

Vm. lo ha predicado muy bien; pero aqui no entendemos toda essa algaravìa. Y à mas de esto, se ha cansado Vm. en vano, porque lo que vámos á vér no es Tragedia, ni Comedia, sino Opera, porque es [264] es una traduccion de la famosa del célebre Metastasio, intitulada Artaserse. = ¿Opera? = Sì Señor, y muy buena. = Tanto peor. ¡Què! ¿Del Artaserse de Metastasio han hecho una Comedia? Yo apuesto, que no hay Griego, ni Romano, que lo huviesse adivinado. ¡Hacer Comedia de una Opera! Parece sueño. La Opera, Señor mio, no es espectaculo regular. Los Italianos, sumamente aficionados à la Musica, han inventado este espectaculo para deleyte del sentido con sacrificio de la razon. Queriendo representar una accion toda en canto, les ha sido preciso passar por muchas inverosimilitudes, y extravagancias, que el juicio condena, y repugnan al buen gusto. Sin hablar ahora, de que un hombre, que está para morir, se ponga à cantar una Aria: que la querida se detenga à [265] cantar otra, quando vá à libertar à su amante, à quien por instantes amenaza el ultimo suplicio: que se repitan cien veces las mismas palabras, y otras mil impropriedades, que unicamente el mal gusto puede sufrir con paciencia; solo dirè, que como este espectaculo se destina con particularidad al placer de los sentidos, y no del entendimiento, se llevan toda la atencion la Musica, y las decoraciones; y apenas el Drama tiene en èl parte alguna. El Poeta, que sabe que cada Actor debe cantar tantas Arias, y cada una en tal parage, no puede seguir el interès de la accion, ni el calor de las situaciones, sino la rutina, que le prescriben la práctica, y el uso. Sabe que es menester variar de Theatro cinco, ò seis veces en cada pieza, para mostrar otras tantas decoraciones preveni-[266]das, y assi le es impossible conservar la unidad de lugar; y, sujeto siempre à las leyes, que le prescriben el Maquinista, el methodo, y los Actores, no puede jamás dejar correr su genio, ni servirse de su razon.

El célebre Abate Metastasio dedicò, por desgracia, sus grandes talentos à este trabajo despreciable: Trabajo, para que huviera sobrado qualquier Poeta vulgar, poniendo mala Poesía en piezas, que no podian ser buenas; y trabajo, no digno de sus grandes versos. Pero fuesse entonces el gusto dominante de su Nacion, ò en fin, que no quisiesse, ò no pudiesse reformar sus piezas, y hacerlas regulares, ello es cierto, que empleò los mejores materiales en fábricas muy defectuosas. Nadie le puede negar à este genio feliz una grande subli-[267]midad de pensamientos: un metro harmonioso, suave, y cadente: un calor en sus expressiones, que penetra, y enciende; y sobre todo un estilo, en que se reunen à un tiempo la claridad, la concision, el numero, y la elegancia. Pocos mortales han tenido tantas, y tan grandes calidades de Poeta; pero, á pesar de esto, todas sus Piezas pecan contra el juicio, y contra el Arte; y si no es defecto del Artifice, lo es del terreno.

Esto, que puede disculpar à Metastasio, hace mas culpable à su traductor. Supone mucha ignorancia del Arte escoger para traducir, y dár en pública representacion, con nombre de Comedia, una Opera, espectaculo monstruoso, y reconocido por tal, aun por las mismas Naciones, que lo adoptan. Si huviera querido de esta pieza [268] hacer una Tragedia, dejandola en el estado en que està, huviera hecho una Tragedia llena de defectos; pero al fin Tragedia. Si la huviera limpiado de las irregularidades, à que por necessidad se viò obligado Metastasio, huviera hecho una Tragedia regular; y si huviera tenido genio, pudiera haverla hecho buena, porque en efecto todos los materiales son de Tragedia. La accion es grande, los personages ilustres, el tóno magestuoso, y la expression (en Metastasio) sublíme. ¿Pero Comedia? ¿Comedia, quando ésta debe ser festiva, y jocosa, y su assunto ridiculizar los vicios, ò defectos dominantes? ¿Le parece á Vm. que es assunto para ridiculizado el descubrir, y castigar un reo, que se supone haver quitado la vida á su Soberano, y ocasionado la muerte de un hermano del rey-[269]nante? ¿Es, ni puede ser negocio de risa para la Princesa Mandane, vèr à su amante con todos los indicios de assessino, ni para éste el mirarse infamado injustamente, aborrecido de la Princesa, y en la precision de perder la vida, si calla, ò de hacer la quiten á su Padre, si declara el delinquente?

Quizà la intencion del traductor ha sido darnos una pieza menos disforme, que las que ordinariamente nos ofrecen nuestros Theatros. En este caso alabo el zelo; pero compadezco la eleccion. ¿Era preciso para salvar un inconveniente tropezar en otro? Si se siente el fuego, el entusiasmo, y el furor, que pide la Poesìa, ¿por què no ha hecho una Comedia segun Arte? Y si no quiere hacer el gasto, ¿por què no ha traducido una de tantas Comedias excelentes, [270] como hay esparcidas por el mundo? En fin, ¿por què no ha tomado alguna de tantas Comedias como tenemos, que no esperan mas para disputarlas à las mejores de otras Naciones, que una mano de Maestro capáz de pulirlas? Yá véo, que esto no es tan facil, como parece, y que esta operacion pide un genio consumado en el Arte, un gusto, una delicadeza, un tacto fino, un discernimiento justo, y un estudio particular del corazon humano, y de las costumbres, y por desgracia ninguna de estas calidades possee el traductor, quando ha cometido error tan grossero; pero una de dos, ò procurar adquirirlas, ò renunciar á hacer Comedias; pues nadie deberà poner en la precision de resolver los problemas mas intrincados de la Geometrìa, á quien no conoce ni aun sus primeros [271] Elementos. ◀Dialog ◀Ebene 4

Aqui llegaba la conversacion, quando la interrumpiò la Orquesta, con bastante sentimiento mio, que huviera dejado cien Comedias por la continuacion del Dialogo, que desde luego me propuse regalar al Público. Consoléme luego: empezò la Comedia, y prosiguieron el Americano, y su Antagonista de este modo.

Ebene 4► Dialog► Ello por ello (decia el primero.) La dichosa Comedia no es otra cosa, que la Opera en cuerpo, y alma, con solo la diferencia de haver sustituìdo à la hermosa versificacion de Metastasio una Poesìa vulgar, ò por decirlo con menos impropriedad, una prosa humilde, trivial, y miserable. No hay forma de que nuestros Poetas tomen un medio en su estilo. O se han de remontar hasta las nubes, para per-[272]der de vista el juicio, y la razon, y decir, en culto, terribles disparates, que ni pueden entenderse, ni ellos mismos sabrian explicar, poniendo todo su cuidado en amontonar voces altisonantes, y campanudas; ó han de arrastrarse vergonzosamente. = Pues siempre he oído, que una de las calidades de la buena Poesìa es la naturalidad, y sobre todo en la Comedia, donde dicen, que es vicioso salir del estilo familiar, y levantar el vuelo. = Tambien podia Vm. haver oìdo, que en esse mismo estilo familiar debe guardarse la decencia de la versificacion; esto es, que assi como en la Comedia no se sufren personages de la escoria del Pueblo, assi tambien es insufrible en ella el lenguage de estos. Y si los Reyes, y Principes hablan en estilo tan bajo, y con frasses tan humil-[273]des, ¿no me dirá Vm. què les queda que hablar à las Lavanderas, y à los Cocheros?

Prosiguió gruñendo medio entre dientes al passo que se iba representando; pero creì que alborotasse Patio, Gradas, Cazuela, y Aposentos, quando viò salir á los Graciosos. Mordiase el buen Americano los labios, pateaba, y hacia extremos. ¿En dónde estamos? (decia) ¿Qué barbaridad es esta? ¿Tanta ignorancia encierra este Pueblo? ¿Y esto se aplaude? ¿Y esto se celebra? ¿Se tolerarìa este emplasto entre negros bozales, sin que los Graciosos saliessen del Theatro á naranjazos? = No puedo dejar de decir, que es raro capricho el de Vm. pues le desazona, y enfada lo que mas divierte à los otros. Si no huviesse Graciosos, no hariamos mas que bostezar: en ellos consis-[274]te la sal, y el chiste de las Piezas: y véa Vm. aqui el modo de hacer, que esta, que Vm. llama Tragedia triste, y melancolica, pueda passar por Comedia sin reparo alguno. = Yà lo voy entendiendo. ¿De suerte, que aqui, para hacer que sea Comedia qualquiera Pieza Tragica, no se necessita otra cosa, que pegarle, aunque sea con pan mascado, un par de Graciosos donde se le antoje al Poeta, sin que vengan al caso, ni sirvan sino de interrumpir con frialdades en los lances mas criticos, y sobre todo en los que mueven, ó deberìan mover á compassion? = Sì señor: assi es, y en esso deben consistir las que ordinariamente llamamos Tragi-Comedias. ◀Dialog ◀Ebene 4

Algun tanto se calmò con estas sólidas razones la exaltada bilis del Americano; pero era una tran-[275]quilidad passagera. Sabìa de memoria casi toda la Opera. Comparaba la traduccion con el original, y encontraba en ella, à su parecer, una frialdad, y una bajeza insufribles.

Dejaba este tema, y passaba á otros. No le parecia bien un Consejo de Guerra, que se preparaba con toda la Musica de la Orquesta, y acababa con la misma, y tan à puerta abierta, que entraban en èl los Soldados, y las Criadas de Mandane, y de Semira.

Concluyóse la Comedia, y nos retiramos. Al dia siguiente no pude acompañarle al Coliséo de la Cruz; pero no perdiò la fiesta mi Americano: juntamonos por la noche: quise informarme del assunro [sic] de la Comedia, y tuvimos el Dialogo que sigue:

Ebene 4► Dialog► La Comedia se intitula: (me [276] dijo) Riesgo, esclavitud, disfràz, ventura, acaso, y Deidad. Y aqui fuè preciso parar, porque el buen hombre es de lo mas risueño que he conocido. = Esso, Señor mio, ni es Comedia, ni alforja: es un farrago de desatinos, y, ò quemo mis libros, ò es impossible, que haya accion seguida, interès, ni cosa que lo valga. = Poco à poco: tenga Vm. flema. Figurese Vm. al Rey de Egypto, (sea el que fuere, porque no sabemos su nombre) á la Princesa Clotilisa, (palabra Egypcia, y de rara significacion) y al Principe Aristéo, (Principe de donde à Vm. se le antoje, y futuro esposo de mi señora Doña Clotilisa) que salen al Theatro á una batida. Separase toda esta familia tomando cada uno por su lado, y luego aparece al derecho del Theatro la buena Princesa, que se ha quedado [277] solita en el monte. Yà se vé. ¿Què le ha de suceder en un monte, y sola à una muchacha bonita, sino encontrar atrevidos, que le pierdan el respeto? Assi sucede. Anda por aquellos peñascos, criado en ellos, y sin conocer mas mundo, que sus asperezas, ni mas gente, que un buen anciano, con quien vivia, el villano Persino, (sabese despues, que havia nacido en Persia, y por esto le viene el nombre de perlas) mozo de chapa, y arriscado, que havia hecho novillos de su cueva, y corria por aquellas montañas en busca de aventuras. ¿Y què hace el diablo, que todo lo enreda? Tienta à Cotilisa à que cante, y ella al primer embite dà de ocicos en la tentacion. (¿Cómo podia dejar de ponerse à cantar en el monte, y muy de assiento una Princesa, que ha salido à bati-[278]da, y mas teniendo la Orquesta tan á mano?) Persino, que sin duda no ha oìdo en su vida ni una Gayta Zamorana, se queda lelo, y embobado. Dale tambien gana de cantar, y lo executa como si huviera estado seis años en un Colegio de Musica. Sale la Princesa de su emboscada: vense los dos; y se encuentran pintiparados. La Princesa declara lisa, y llanamente al villano, que no le ha parecido Tygre, ni Gato montès. Alientase con esto el bellaco de Persino, y vá de golpe, y zumbido à besarle la mano. = Pero ¿cómo es possible que semejantes indecencias puedan caber en la imaginacion de un Poeta racional, y Christiano, ni cómo se havia de permitir tal representacion en una Corte donde hay Magistrados? = Esto es lo que yo no entiendo: lo que acabo [279] de decir es cierto, y aún verà Vm. algo mas. Defiendese la Princesa, aunque de mala gana: dà voces; y

Hetelo por donde viene
el Moro por la calzada.

Vé aqui que viene el Rey, el Principe Aristéo, y toda la quadrilla. Preguntanle el motivo de las voces. Clotilisa toma un buen medio: dice, que su miedo ha sido mayor que el atrevimiento del villano; y el Rey se lleva á su Palacio al villano, y le ofrece su proteccion por accion tan linda.

Viene Artemisia, Reyna de Persia, vestida de hombre, y acompañada de un Negrazo, llamado Ascombroto, con quien parece ha andado de camarada, y declara, que en su Reyno havia tenido cierto descuidillo con un Estrangero, [280] cuyo nombre, y calidad ignoraba al tiempo del sucesso, y que las resultas havian sido tener un chiquillo, que mandó dejar en el monte, sin duda porque no se hallaba con medios para criarlo, ò no era escrupulosa en punto de homicidios. = Vm. me hace dudar de su verdad. Tengo por impossible, que se sufra en mi Nacion la representacion de semejantes bajezas. ¡Pobres de nosotros, si tal corrupcion, y tales indecencias se llegassen à permitir en el Theatro, y si huviesse gentes capaces de aplaudirlas! No me diga Vm. mas de essa Comedia, si no quiere hacerme rebentar de cólera. ¿Y ha havido quien represente, y quien apruebe semejantes monstruosidades, y delirios? ¿Es possible que nuestro Theatro estè tan atrassado? ¿Que se ignoren las primeras, y mas principales [281] reglas de las Piezas Dramaticas, y que un hombre, que se dedica á escribir Comedias, olvide, no solo la dignidad, y el decoro debido à los Personages, que se figuran de esta esfera, sino tambien aquella decencia, que piden la humanidad, y la razon entre gentes de inferior classe? Repitole à Vm. que no lo creo. = Y yo le repito à Vm. que es cierto, y mas que cierto, y que del mismo modo me he escandalizado de estas indignidades, y grosserìas. = Pero digame Vm. para mi consuelo: ¿El Pueblo, el pobre Pueblo, mostraba estàr contento? ¿Aplaudia tanto, y daba tan terribles palmadas, como las que nos aturdieron en el Coliséo del Principe? = No por cierto. Algunas daba; pero no tan fuertes, ni continuas; y solo en el Saynete, que era lo unico bueno de la fiesta, se [282] esforzò en las palmadas, y los aplausos. = Vè aqui lo que sucede, y luego vendràn los Poetas, que tienen por assiento el abastecer al Púlico de necedades, y de barbarie, à decirnos, que componen malas Comedias, porque el Pueblo tiene el gusto estragado. ¡Barbaros! No es el Pueblo quien tiene la culpa: es vuestra ignorancia, vuestra pereza, vuestra falta de gusto, y de instruccion. En la Comedia de la Cruz, segun Vm. me dice, no se vè mas que un texido de necedades, de delirios, de impropriedades, y de grosserías indecentes. En la de el Principe, aunque tan defectuosa, hay interès, hay accion seguida, decencia, y caractéres bien, ò mal sostenidos. Assi el Pueblo celebra mas ésta, que aquella, porque à lo menos la entiende, no halla cosa, que repugne á la honestidad, y se [283] interessa en la accion de ella. Èl no entra á indagar el origen, de donde procede gustarle mas una Pieza que otra; pero hace naturalmente justicia á la que tiene menos defectos. No está instruìdo; pero es sensible. No tiene principios, pero tiene alma. Todo lo que estè en la naturaleza le agradará siempre. Esta es una de las prerrogativas de lo bueno. ¿Y hay cosa mas baja, mas vergonzosa, ni mas ofensiva para la Nacion, que el decir, (y digalo quien lo dijere) que se hacen Comedias disformes, ò colecciones de disparates, con nombre de Comedia, porque solo de esto gusta el Pueblo, y que de otro modo estarian desiertos los Theatros? ¿Què quiere decir esto, sino que la Nacion es tan barbara, y estupida, y sus individuos tan mal organizados, que les ofende la regularidad, y [284] solo hallan placer en la deformidad, la indecencia, y el desorden? ¿Es acaso porque á estas mismas Piezas ridiculas, y desatentadas concurre el Pueblo? Esto no prueba, ni puede probar la depravacion de su gusto, sino la falta de mejor diversion. Lo mismo hacian los Griegos, y Latinos, y modernamente los Franceses con sus Comedias, mas disformes aún, que las nuestras, hasta que tuvieron aquellos un Menandro, un Plauto, y un Terencio, y estos un Moliere. La Nacion se adapta al gusto de su tiempo. Que levante la cabeza en España un genio de orden superior, y haga Comedias como deben ser, y se verà luego lo que parecen al Pueblo las monstruosas del dia. Dejemos preocupaciones. No solo en España: en el seno de la Africa, ò en medio de la Nacion mas inculta de quantas se conocen, [285] agradarà, y hará reìr una buena Comedia, y enternecerá una Tragedia, hecha segun las reglas del Arte, y con el gusto, y delicadeza que se requiere. = Vm. lo ha predicado lindamente; pero la lastima es, que nada se ha de remediar. Vm. se cansa, y el Theatro proseguirá como hasta aqui. = Prosiga. ◀Dialog ◀Ebene 4 ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3 ◀Ebene 2 ◀Ebene 1