Zitiervorschlag: Francisco Mariano Nifo y Cagigal (Hrsg.): "Prólogo", in: Le Monde comme il est (Bastide), Vol.1\1 (1761), S. 1-22, ediert in: Ertler, Klaus-Dieter (Hrsg.): Die "Spectators" im internationalen Kontext. Digitale Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.188 [aufgerufen am: ].


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Prólogo o Introduccion de esta Honesta Ociosidad.

ARGUMENTO.

Zitat/Motto► Oyente, si tù me ayudas
con tu malicia, y tu risa,
verdades dirè en camisa,
poco menos que desnudas.
Grande cosecha de Judas
dicen que ha de haver ogaño,
y hasta el muchacho de un año
Judas infuso tendrà:
Ello dirà,
y si no,
lo dirè yo.

Queved. Mus. Terpsic. Letr. Satyr. 13. ◀Zitat/Motto

Ebene 2► Metatextualität► Lenguada mas, ò menos, y mordiscon menos, ò mas, todos tenemos nuestro ramito de murmuradores, ò lisongeros. Si necesitamos de una persona, [2] que puede hacer menos ocicuda; y mas risueña à la fortuna; ¡què diligente, zalamera, y oficiosa pretende ganarle la voluntad la alabanza! y ¡què pìcara, disimulada, y ladìna le busca la adulacion los entrefijos à la fineza! Por otro sendero muy contrario, aunque no menos selvoso, y mas trillado, nos conduce la ciega pasion del odio, ò por mejor decir, el maldito diablo Apura buenos, que es el que nos esconde la razon quando mas la necesitamos. Esto, para ser entendido de los que se havian de calzar con Herradores, y vestir con Jalmeros, necesita, como la executoria del Domine Lucas, un par de velas al margen, en vez de notas. Antes, pues, que algun Commentador de la legua, y de los muchos que tienen como asalariada la malicia lleven à donde nunca ha pensado remontarme, ni abatirme mi pluma, quiero interpretarme yo, para que no me acometa, como à Gongora, algun Coronèl: mas claro, para no juntarnos dos embrolladores ceji-juntos de obscuridad, y rostri-tuertos por la confusion; pues para evi-[3]tar este factibilismo embrollo, vamos al caso, y quedese el hablar culto, y espinoso para los que han hecho juramento de ser Ingenios herizos; pues como dice nuestro Christiano Juvenal Don Francisco de Quevedo en su Musa Talìa, sobre el estilo afectado:

Ebene 3► No me và bien con lenguage

tan de grados, y corona,
hablemos prosa fregona,
que en las orejas se encage:

Yo no escribo con plumage,

sino con pluma; y pues yà
tanto bien barbado dà
en escribir al rebès,
oyeme tù, dos por tres,
lo que digo de pe à pà. ◀Ebene 3

El Demonio de la ira, hijo del encono, y nieto de la saña,es un diablo de los peores, que se chamuscan en el infierno del trato humano. Este Duende revoltoso, contra quien serìa el mejor conjuro un buen garrote de encina, ha dado en alborotar de un modo muy cruel el Coro (mejor dicho serìa Corral) [4] de la sociedad humana; de tal suerte que yà no se entona en èl otro canto, que el de la murmuracion, y maledicencia. Todos quieren ser criticos, y este es el unico modo de propagarse mas, y mas los ignorantes. Raro es el que no se cree dotado de suficientes luces para fiscalizar los procederes agenos. El que aùn no sabe el Christus de la racionalidad, quiere leer como de carretilla el obscurissimo libro del corazon humano. Yà no hay azota perros del Templo de Minerva, que no se presuma un Sócrates, y un Platon para juzgar de las extravagancias, y delirios de los hombres; y lo peor es, que callan los que convendria hablasen, y hablan sin cesar los que deberian enmudecer. Muchos daños ocasiona esta relaxacion, y el mas contagioso, à juicio de los que saben hacer buen juicio de los que saben hacer buen uso de su intelectual perspicacia, es el de apestarnos nuestro Idioma con voces improprias, y frases, que no puede legitimarlas el privilegio de la licencia, ni el abusado indulto, que se acostumbra con-[5]ceder à la necesidad. Otro grave inconveniente resulta de la epidemica enfermedad Escritopesìa, esto es, sed insaciable de mal gastar tinta, y papel; y es, que se llenan, el Mundo de borra, las Librerìas de paja, y las cabezas de basura. Dias hace que llora amargamente (en libros muy preciosos, que sufren las descortesìas del olvido) la Philosophìa Moral, y el buen empleo de la razon, el desaseo de las costumbres; y con una falsa complacencia, disfrazada de inclinacion literaria, se tiran algunas almas ociosas à ciertos habladores insulsos, y nada bien instruìdos, que en esta triste edad, y estéril de buen gusto, han nacido en el incultivo jardin de las Musas, quiero decir, en los pensiles deliciosos de las ciencias.

Humanese Vmd. P. Predicador, se puede decir aora por mì, que se remonta demasiado, y contraviene Vmd. à la ley, que poco hà nos ha citado de Don Francisco de Quevedo. Confieso, que me he dexado llevar de la fantasìa, sin prevenir à donde me llevaba. Paciencia: [6] esto es ser hombres, olvidarse de lo que se promete; y pues confieso el delito, sea la enmienda el mejor testimonio del arrepentimiento.

Volvamos à lo comenzado. La necia curiosidad de algunos ociosos, que cobran gajes de bien empleados, y ocupando un asiento por ignorancia, sirven encargos, que no desempeñan, se dedican, mejor diria se abandonan, à leer (si saben) todo lo que se reviste de gracejo, y chanza; y como les provea el papelejo de chistes dislocados, equívocos fuera de proposito, y apodos infamadores de nuestros hermanos, es la obra la mas bien formada, y su Autor el Centimano, ò Hercules de la gracia y eloqüencia.

De este funesto principio son efecto lastimero, y lastimoso tantas roturas de boca, tantos descosimientos de juicio, y tantos rasgones en la opinion del progimo. Esto por una parte se rie, y por otra se lamenta en casi todos los ángulos, ò esquinas de las calles, en los umbrales de las puertas, y en todos los corrillos, [7] sin exclusion de las mas sérias tertulias: y es, que Madama Murmuracion tiene cogidos à casi todos los Monsieures de la humanidad: y lo peor es, que aprietan el diente en la reputacion agena los que apenas tienen pundonor para sufrir una sola dentellada. Al caso, que se alarga sin gusto, ni utilidad este preludio.

No bien comete un pobre hombre un disparate de carne, ò pescado, porque llevò por lazarillo de su ceguedad al chiquillo de la señora Venus, quando luego se hace de este manjar platillo, y hasta los mas abstinentes del regodéo, y aun aquellos que afectan asco de los saynetes del apetito, se convidan al banquete de la mordacidad, y sacan ensanches à la maledicencia, y desemboltura, pagando quizà la honestidad las costas. Suele ser el motivo de la murmuracion una niñerìa, que apenas acertò à ser sensualidad; y lo que no excediò los límites de una galanterìa cortesana, à expensas de la interpretacion toma cuerpo de abandono, estrago de la modestia, y ruina de la templanza: siendo to-[8]do, quando mas, una simple falta de cordura.

Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Pasemos adelante. Apenas uno, que ayer no tenia camisa, porque aùn estaba por sembrar el cañamo, ò lino de que se havia de texer (à diligencias de sus manos, ò sus uñas, à descuidos de la honra, y à cuidados de su muger, ò lo que es no menos comun, à esfuerzos de la mentira, y à correrías de la lisonja) sale à la plaza del mundo aplaudido de su vanidad, y corrido de la observacion agena; quando uno de los chulos, que mantiene la sátyra, ò el enojo para estos casos, le hace fuertes à nuestro nuevo venturoso, y sueltan la sin huesso algunos del tendido, y grada cubierta; y entre unos, y otros se forma una griterìa, y algazára de silvos, y carcaxadas, que obliga à que los de los aposentos, que afectan siempre circunspeccion, y entonamiento por no perder de su autoridad, se dexan caer una disimulada, pero socarrona risilla, y como pujos del placer arrojan el ah, ah, ah de la murmuracion. No està en la besa, y burla lo amar-[9]go de la irrision, està sì, en que debiendo ser castigado el vicio, este goza immunidad de sus profesores, y solo el pobre que lo cometiò, padece los rubores de la afrenta, y pasa descortès la murmuracion los límites de la caridad; y con fingido zelo, y aparente amor de la virtud, se maltrata el decoro, y fama de las personas, sin atender en estas la calidad, el empleo, y otras respetables, y nobles circunstancias. Demos otro brinquito mas, llevando de los andadores del juicio à la reflexion. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3

Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Sale al theatro de la publicidad un Adonis, tierno, y delicado melindre, que como mantequilla de Soria à poco calor se deshace; y porque à solicitud de una hermosura complacida, logrò hacer partidaria de su felicidad à la suerte; y por el solo merito de la exterior delicadeza del rostro, y algunos ademanes de lascivia cortesana (llamada para el disimulo cortejo) subiò à un destino, que podria ser dichoso servido de la prudencia, y se advierte desayrado en poder de la niñería, rien los mirones del [10] mundo este desproposito, y lloran los espiritus sérios à dos ojos, el tuerto de estos disparates de lo apasionado. Este mentido personage, à quien repartiò papel de tanta gravedad el favor, representa tan mal entendido, como poco estudiado su papel; y sucede, que aunque el empleo inspira seriedad para el respeto, la violencia que padece el cargo, descubre por entre el buen vestido la ridiculez del representante, y vè aqui un esquisito, y gracioso motivo de risa, y de zumba para los mosqueteros, ò espectadores, que estàn observando la jocosa tragedia de la dicha. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3

No es necesario (como algunos creen) que intervenga la embidia para que se desmande en estos casos la irrision, porque no siempre es (como dicen los que merecen censura, y no aplausos, por sus acciones descorregidas) necesario, ni firme apoyo para defenderse de una inocente murmuracion, el acogerse al comun efugio de los necios afortunados, diciendo, que se burlan, y hablan siempre mal del dichoso los des-[11]atendidos, à influxo de un comun achaque, de que adolecen las fortunas risueñas, y felices.

No obstante este adulador, y bien admitido pretexto, y dandoles de barato à los señores venturosos, que ocupe tambien su lugar en el theatro de las acciones humanas la embidia (pasion de mal humorados, y descontentadizos) con todo no se puede negar, que hay botargas tan parientes de Juan Rana entre los favorecidos de la casualidad, ò la dicha, que hasta la virtud, sin poderse contener, suelta, al verlos, todos los diques de la risa, y sale como de madre, arropada de todos los arrapiezos del placer la carcaxada; porque en acometimientos de esta ultima especie de la fisga, no se puede ir à la boca el desman de la complacencia.

Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Otro, y otros sugetos de diferentes índoles, costumbres, génios, caracteres, y acrecentamientos felices se obstentan orgullosos, desconocidos, y atusados en tribunales, asambleas, y públicos concursos; pero en un trage muy [12] ageno del que los creìa dignos la observacion ladìna, y bruxuleadora de aquellos, que estàn de acecho de las operaciones agenas; y apenas los vè presumidos, ò menos bien regùlados la retentiva racional, à la seña del sobrecejo de los prudentes, y al desgreño de facciones de los melancólicos, silva que atruena, y grita que abruma el libre desenfado de los mosqueteros del mundo, sin ninguna cortesìa al grado, que los distingue, veneracion al respetable oficio, que exercen, ni respeto el mas superficial, y fingido al noble lugar, que ocupan. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3

Todo esto podria disminuirse, si no transcendiera la censura del vicio à las personas que le pagan tributo vergonzoso, encrespandose la cólera, y herizandose la impiedad contra su honor, siendo estos sañudos Momos, Zoylos, Aristarcos, Sátyros, ò Semidiablos infractores inadvertidos, è inhumanos del consejo, ò aforismo de los Rabinos, que dicen en sus Gnomas, ò Sentencias: Ebene 3► „Es virtud hacer sangrienta guerra à la [13] corrupcion de las costumbres; pero es inhumanidad no guardar religiosa paz con los hombres”: ◀Ebene 3 es la razon, porque estos son nuestros hermanos, y los despropositos, qualesquiera que sean, nuestros mayores enemigos.

De la imprudencia de los murmuradores podriamos decir, aun con mucho mayor motivo, lo que en las Zahurdas de Pluton dixo nuestro inimitable, y siempre tan nuevo como prodigioso D. Francisco de Quevedo, quando en boca de un Poeta condenado se quexa del que inventò los consonantes, diciendo:

Ebene 3► Dixe, que una señora era absoluta;

y siendo mas honesta, que Lucrecia,
por dàr fin al quarteto la hice puta.

Forzòme el consonante à llamar necia

à la de mas talento, y mayor brio:
¡ò ley del consonante dura, y recia!

Haviendo en un terceto dicho lìo,

à un hidalgo afrentè tan solamente;
porque el verso acabò bien en Judìo.

A Herodes otra vez llamè inocente:

mil veces à lo dulce dixe amargo,
[14] y llamè al apacible impertinente:

Y por el consonante tengo à cargo

otros delitos torpes, feos, y rudos;
y llega mi proceso à ser tan largo,

Que porque en una octava dixe escudos,

hice, sin mas ni mas, siete maridos
con honradas mugeres ser cornudos.

Aquì nos tienen como vès metidos,

y por el consonante condenados:
¡oh míseros Poetas desdichados,
à puros versos como vès perdidos! ◀Ebene 3

¿Cómo se hallaràn ciertos murmuradores, que con boca desatacada todo lo llenan de asquerosidad, porque en todo se hacen de murmuracion, y tan poco curiosa, como vertida por albañales, que solo destilan hediondezes? Contra todos los respetos de la religion, y civilidad, se maltratan unas à otras las criaturas racionales en las familiares conversaciones, ensangrentando la lengua en la reputacion, y buen nombre del progimo, haciendo causa suficiente para su maledicencia, el merito, que no puede vèr sin tedio, y desamor la em-[15]bidia. Esto hiere en las partes mas delicadas del sufrimiento; pero lo mas sensible es, quando recae este vicio en sugetos distinguidos por su ilustracion. A la verdad es asunto del mayor quebranto, que entendimientos formados para la enseñanza comun, al encontrarse por alguna incongruencia de dictamen, se atraviesen inhumanamente en lo mas tierno, y amado (para los que saben pensar bien) que es la fama. Ebene 3► Allgemeine Erzählung► Esto se corporiza, y toma un vulto, que se dexa vèr de muy lexos, si algun critico racional, Christiano, y bien instruìdo corrige algun Libro, por un simple afecto al público, y amor al particular que lo escribiò: en este caso, si hace fuerza la correccion, y tienen inflexible nervio las enmiendas, el corregido, y sus sequaces, ò idólatras escupen espumarajos de odio, embueltos en desverguenzas como el puño, y no dexan hoja del libro enmendador sin tachones, y lo que es peor se alargan contra el buen nombre, y fama de quien lo produxo los araños. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 3

De aqui toman saña, odio, y cóle-[16]ra para la conversacion familiar los que nacieron para hacerle salir vergonzosos colores à la naturaleza humana; y nada hay bueno si no se alista en su vando. Estos hombres al rebès, y propagadores de los Sicofantas, ò Calumniadores, y Acefalos, ò descabezados, han reducido al mas estéril, y deplorable yermo, la que era antes de aora amena heredad para la dicha, y recreo del discurso humano; quiero decir, que haviendo desterrado la falta de caridad con el progimo al juicio, à la prudencia, y à la razon de la conversacion familiar, se ha convertido en campo lleno de maleza, abrojos, y espinas, lo mejor que tenia la sociedad humana para su ventura, que es el trato, en el que, mediando la discrecion, se adelanta el conocimiento de nuestra especie, se mejora el modo de pensar los hombres, y se fortalece aquella dichosa politica de hablar bien de las criaturas, y sentir sin hiel, ni acrimonia de sus faltas. Pero ¡oh dolor digno de ser llorado! Yá no sabe el hombre discurrir de sus semejantes, sin escu-[17]pir veneno en sus expresiones; y quando el error, que abomina, serà el idolo adorado de su pasion, y ceguedad, en èl quiere se idolatre como virtud lo que en otro vitupera como exceso de la relaxacion. Estos son los desaciertos del amor proprio. Yo pretendo con esta inocente, y divertida taréa manifestar cómo ha de proceder la murmuracion para no desviarse del camino de la caridad. Contra el vicio tomo la pluma, pero la manejarà el respeto de las personas; y pues sè que, como dixo D. Diego de Mendoza:

Ebene 3► A donde un bien se concierta,
hay un mal que lo desvìa,
porque el bien viene, y no acierta,
y el mal acierta, y porfia. ◀Ebene 3

Nadie me interprete à su modo, acaso influìdo de mala voluntad, ò capricho: Yo hablarè de las pasiones desordenadas, sin aplicacion alguna, que determine personas: suplìco no me desquicien los pensamientos; y si alguno, por desahogo de su embidia, ó por satisfaccion de su sa-[18]ña, sacáre de su lugar los retratos, acomodandoles dueño à su modo, allà se lo diràn de Misas, y con su pan se lo coma. La Prudencia es el norte de estos viages: à ella me acojo, y con ella presumo salir à puerto; pues tengo muy presente, y quiero, que otros no aleguen ignorancia, lo que vale, y puede

Ebene 3►

LA PRUDENCIA.

Mas vale saber, que haver,

(dice la comun sentencia)
que el sábio puede ser rico,
y el rico no compra ciencia.

El cuerdo, aunque desdichado,

por mas trabajos que tenga,
hurta el cuerpo à las desdichas,
y es señor de las estrellas.

Es la prudencia en el hombre

un nivel por do se reglan
los gustos, y los pesares,
para que al ojo no mientan.

Van su curso el bien, y el mal,

uno corre, y otro vuela;
pero tarde, que temprano
ambos al poniente llegan.

[19] Siguese la noche al dia,

y al contento la tristeza,
que son piezas de axedrèz,
tantas blancas, como negras.

El sábio mira dos tiempos,

y como teme, y espera,
ni el placer le descompone,
ni le desmaya la pena.

Es pecho del hombre sábio,

pero à prueba de paciencia,
y aun à prueba de fortuna,
pues sus tiros no le mellan.

El saber, freno es del vicio,

y de la virtud espuela,
que todo lo ha menester
à quien el vicio hizo bestia.

Es carta de marear,

con que se descubre tierra,
ò por mejor decir cielo,
puerto à donde se navega.

Es oro de toda ley,

que en qualquier metal asienta,
pues hasta los hierros dora,
y encubre faltas agenas.

Es una antorcha encendida,

cuyo resplandor ahuyenta
[20] las nieblas de la ignorancia,
tan dañosas como espesas.

Es un oloroso vino,

que nos conforta, y alegra;
mas saber sin discrecion
hace mal à la cabeza.

Es piedra filosofal,

con cuya virtud secreta
se aquilatan los trabajos,
dando valor à las penas.

Es un relox con su mano,

que las pasiones concierta,
y las horas nos señala
de la cólera, y la flema.

Es el médico mas docto,

que tiene naturaleza,
pues no solo cura el mal,
mas del por venir preserva.

En lo próspero, y adverso

es una llave maestra,
que à todas las puertas hace:
al bien abre, y al mal cierra.

Es finalmente un sagrado

do se acoge la pobreza;
que aunque el ser pobre es delito,
al fin le vale la Iglesia.

[21] Asi, que el rico, y dichoso

es el sábio, pues enfrena
la pobreza con industria,
la desdicha con prudencia.

Ledesma Concept. 2. part.

◀Ebene 3

Con la vista fixa en el sagrado objeto de la Prudencia, seguirè este nuevo empleo de la aplicacion: lo mismo deseo que hagan mis Lectores, para que nada se deslice ázia la malicia, y todo resulte para diversion honesta, y enseñanza provechosa. Si consigo dos tan altos fines, me tendrè por uno de los dichosos, entre tanto numero de hombres, que hacen su felicidad al ocio, y el centro de sus caricias al vicio. Esto baste para introduccion; y hasta que se vean algunos retratos de la nueva Galerìa, (esta serà una gustosa travesura, en la que se obstentaràn proprios los personages, para hacer mas perceptible la reprehension del vicio, y los aplausos de la virtud) que voy à dàr al Publico, nadie diga bueno, ni los embidiosos vomiten malo, que à todos se darà [22] su merecido, sin embargo de que yà no es costumbre dàr à cada uno lo que VALE. ◀Metatextualität ◀Ebene 2

Se hallarà en las Librerìas de Antonio Sancha, frente del Correo, y en la de Pablo Lorca, calle ancha de los Peligros.

El Martes 24. de este mes se hallarà el siguiente Discurso, &c. ◀Ebene 1