Référence bibliographique: Beatriz Cienfuegos (Éd.): "Pensamiento XIX", dans: La Pensadora Gaditana, Vol.2\19 (1763), pp. 163-190, édité dans: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Éd.): Les "Spectators" dans le contexte international. Édition numérique, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.158 [consulté le: ].


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Pensamiento XIX

Se hallarà todos los Jueves en la Librerìa de D. Salvador Sanchez Ossorio, frente del Corrèo: Y de D. Manuél Ferrera, frente del Populo.

Cadiz, y Noviembre 13. de 1763.Imprimasse. Dr. Ortega

Cadiz, y Noviembre 14. de 1763.Imprimasse, quedando este Original en la presente Escrivanìa de Imprentas, y Librerìas, adonde se deberán tambien passar dos Exemplares. Villaformada.

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Carta

Niveau 3► Lettre/Lettre au directeur► Metatextualité► Señora Pensadora: Vm. sigue el objeto de su Obra con tanto ardór, que me hace muchas veces recelàr, que el vuelo tan elevado que hà emprendido su Pluma, la desvanezca de suerte, que llegue â precipitarse en el abysmo de la ignorancia, por havèr su Pensamiento, Icàro imprudente, querido llegàr â donde tal vèz no podrá la debilidad de sus fuerzas: corregir abussos, y desterràr preocupaciones es propria obligacion de entendimientos Aguilas, que saben mirár â e1 Sol de la [164] razòn cara â cara sin cegarse; pero â una pobre Señora, que toda su erudiccion no passarà la línea de assi assi, y que su Librerìa tal vèz se compondrà de quatro Novenas, y cinco, ò seis devocionarios, què podèmos esperár, ni que noticias interessantes nos podémos prometèr? Es verdad, que su intencion es laudable, y que los assumptos que há dissertado son los mas importantes â todo genero de personas; en especial â aquellas â quienes una dichosa crianza las tiene en possession de sabèr lo que es el honòr, para contenèr los impetus de las inclinaciones, â que no se precipiten â lo indigno. [165] ¿Pero â Vm. le parece que esto basta para satisfacèr el gusto del señor Público, â quien se há obligado â servir? No Señora mia, no basta esto; no todos quieren correcciones: hay unos, que desean sabèr una Historia individual de las principales Casas reynantes de la Europa, sus Genealogías, progressos, y principios; aunque de la suya estèn bien ignorantes; pues como consigan lucir en una Tertulia con quatro noticias Mercuriales, mal digeridas, se les dà muy poco, que su familia ande como quisiere, bien, ô mal empleada: otros rabian por indagàr los intentos del Gavinete del Preste Juan, si amena-[166]za Guerras, ô Pazes, forman discursos, exponen noticias, interpretan ordenes; en fin son adivinos, y Prophetas politicos de quanto hà de sucedèr en el systema del Mundo: y en el Mundo pequeño, esto es, en sí mismos, no forman una vèz á el año una racional idèa sobre el progresso de sus acciones; ni se ponen â reflexionár sobre las novedades que puede havèr en los Países del Espiritu: quien es quien lleba la victoria, ò la razòn, acompañada de la verdad, y el honòr; ô la vanidad associada de la mentira, la lisonja, el amòr proprio, y la ignorancia no creída: esto les hace poco ruìdo: la principal [167] idèa es, ser instruídos en la Politica de moda; y sus abussos màs que sean los peores, que â lo menos esto no es cosa, que se hà de ponér en las Gacetas. Otros hay, que ponen todo su cuydado en tomár de memoria quatro, ò seis sucessos de la Historia , y haciẽdo obstentacion en todas ocasiones de lo que archivan en su feliz Potencia, llenan las Tertulias de mil especies, que no vienen à el caso, y procuran con estudio arrastràr qualquièr assumpto â aquellas noticias que posseen, con lo que adquieren en la vulgàr opinion la fama de doctos, con cuyo titulo, despachado por la ignorancia, se arrojan â deci-[168]dir, y juzgàr aùn en los assumptos, que màs ignoran: y assi, aunque â estos mismos se les obligue â formár un discurso sobre lo Etihco, y Moràl de las costumbres, principal objeto de todo racionàl, no se les oirà la menòr palabra, porque de nada estàn màs lexos: y no es de extrañàr pues quien con una necia preocupacion, se niega â informarse de lo licito, ò ilicito de los abussos, nunca podrà adornàr su entendimiento de lo màs util, y assi no es mucho, que â estos desagraden sus Pensamientos. Estos motivos que aquí expongo, que todos son hijos de las Tertulias â que concurro, y de la variedad de [169] opiniones que tiene su trabajo como la soy verdaderamente apassionado, han excitado mi Pluma, para formàr una dissertacion, sobre la utilidad que lograràn los Hombres, en el Estudio de la sabia direccion de sus costumbres, para hacèr felices progressos en las demàs ciencias, y facultades importantes â la Sociedad: y que sin aquèl conocimiento, serán inutiles quantos esfuerzos hagan para conseguirlo. Tal qual lo hè discurrido se lo comuníco; si juzgàre es digna de la luz pública, despues de passár por su correccion, harà una lisonja â un acerrimo defensór del honòr, que dignamente [170] se hà adquirido; y si le desagrada tanto el assumpto como el estylo, junte Vm. èsta Carta con otras muchas, que havrán solo conseguido hacerla perdèr el tiempo.

Niveau 4► Exemplum► Yà sabe Vm. que assi como el Caballo naciò para la carrera, el Buey para el Arado, y el Perro para la Caza, naciò assi mismo el Hombre, primeramente para practicár todo lo honesto, y para entender despues lo necessario à la perfeccion de la vida: de modo, que en tanto llenará el vasto espacio de su obligacion, en quanto procùre hacer que sus obras se hallen agenas de abussos, y preocupaciones; viendose pre-[171]cissado para conseguir este fin â el estudio utilissimo de el regimen de su conducta, y â el conocimiento de lo delinqüente, para sabèr apartarse de su contagio: de tal suerte, que aquel dichoso Hombre, que sepa prudente, y bien intencionado regulàr la direccion de sus acciones con las leyes del verdadero Honòr; y que haya sabido adquirir ciencia bastante, para proceder con rectitud, ê inocencia, dirèmos, que es un Hombre perfecto, y que nada le falta para cumplir con el oficio de racional. Yo estoy persuadido, que no havrà entendimiento ocioso que pretenda negarme èste su-[172]puesto, porque aùn la misma ociosidad es precisso confiesse, que sin el estudio de lo recto, estará improprio, ê imperfecto todo el cuydado que se ponga en adquirir ciencias brillantes, y curiosas; pues antes serviràn de mas vilipendio en el sugeto ignorante del verdadero estudio: assi como una guarnicion de otro en un paño burdo, solo sirve de hacer màs reparable su baxa calidad, y no de adornarle con sus brillos.

Nada màs freqüente se oye que èsta expression: Celindo tiene un claro entendimiento, y bien adornado de ciencias; ¡pero què lastima! Que no obstante la claridad de [173] sus luces, vive tan ageno de la razon, y buen Juìcio, que de nada le sirve lo que sabe, para corregir lo que descuydado ignora en sus costumbres. Esta reflexion no la supongo en aquellos sensatos, y verdaderamente instruìdos, que principian la amable carrera del saber por el conocimiento de sì mismos: se escucha regularmente, aùn en los preocupados, y dormidos â los sentimientos de lo licito: pues hace tanta sombra â los resplandores de las ciencias la ignorancia de lo recto, y honesto; que aùn los mas ciegos, y apassionados por lo inutil, y despreciable, no dexan de conocer la falta, que hace â los Hombres [174] el conocimiento de sus operaciones, antes que hacer progressos en otros estudios. ¡O fuerza de la verdadera sabiduría, que tú sola eres bastante para elevàr â los Hombres â la sublimidad de las ciencias, con sola la honesta observancia de tus racionales maximas! ◀Exemplum ◀Niveau 4

¿Qué le importará â el Hombre entregarse cuydadosamente â el estudio de Latinidad, y otros Idiomas, si primero no procura sabér el Idioma de la razòn, y el modo de explicarse prudente, y honestamente? Solo conseguirá multiplicàr sus abussos; pues quãto mas instruido se halle â beneficio de estos Idiomas, tanto mas [175] se agigantarán sus errores, pues se precipita ignorante â la inutilidad de las conversaciones; no obstante los suficientes motivos que tiene para hablàr racionalmente, y con utilidad suya, y de todos aquellos con quienes se vè precissado â comunicar. ¿El conocimiento de la Philosophía, y sus opiniones antiguas, y modernas les servirán de adorno â aquellos, que alejan su razòn del conocimiento de la verdad, y de la practica de lo virtuoso? ¿Què importará pongan todo su desvelo en conocer â la naturaleza por sus efectos; si por los defectuosos, y errados efectos de sus costumbres, no quieren informarse de la [176] deprabada calidad de su natural; quando èste mismo debìan inclinàr â la hermosa pràctica de lo justo? Nada havràn conseguido haciendo felices progressos en las Mathématicas, Astrologìa, Medicina, Jurisprudencia, Bellas Letras, Historia, y en las noticias de la Antiguedad, si antes no se hàn dispuesto para adquirir laudables, utiles, y apetecidos habitos en la verdadera ciencia de entendèr su corazon, y la práctica de sujetar los molestos impulsos de los abussos, y passiones que continuamente con sus ossadías procuran convertir en Topos los Entendimientos más Linces. ¿Las noticias de las [177] tierras màs remotas, y la instruccion de sabèr sus ritos, costumbres, y goviernos, què podrán aprovechàr â los que ignoran su más immediata obligacion, y por una voluntaria tenacidad, se niegan â instruìrse del Beneficio, que trae en sí la moderacion de las inclinaciones, y la dulzura con que baña los entendimientos desengañados, la misma accion de procedér con equidad, y rectitud?

Es regular, que todos los Hombres se instruyan en todo lo que es precissa conseqüencia de la racionalidad: tiene Vm. dicho, Señora Pensadora, que el descuydo, y pèrdida de tiempo [178] sin dedicarse, aun los màs rodeados de negocios, â llenarse de noticias utiles â la Sociedad, es delinquente, despreciable, è indigno; y es una justa reflexion: pero â mi me parece añadir; que más delinqüente, indigno, y despreciable es en los Hõbres el entregarse à sabér, solo por la vanidad de lucír en lo pùblico, y no por la forzosa intencion de aprovecharse de su ciencia, para governár su conducta; pues dispuesto el ánimo con la noticia de lo licito, ô no licito, segun la verdad, y el Honòr, y principiadas â poner en práctica tán dignas maximas, harán despues unos progressos rapidissi-[179]mos en lo estudioso; porque desembarazado el entendimiento de impressiones contrarias á el verdadero sabèr, dexaràn campo suficiente en su despejada fantasìa, para que las Ciencias tomen el lugar correspondiente, segun su dignidad, y objeto; y entonces llenaràn á fondo el todo de su debér.

Obligado de èstas razones, hé estrañado, Señora Pensadora, que antes de ahora, no haya tocado este assumpto; y más con el motivo de haverse visto combatir tan continuadamente, con la ignorancia, de que sus correcciones son fuera de ocasion, y que gasta el tiempo inutilmente en la idèa [180] que se há propuesto, quando pudiera muy bien empleàr sus dos pliegos en comunicar â los Lectores noticias utiles, y gustosas; por lo que yo aún sin tenér la obligacion, que Vm. tiene de pensár, reflexionaba â mis solas: ¿Què son inutiles los assumptos en que èsta Mugér divierte sus discursos? ¡Valgame Dios, què preocupacion! Esta es la principal, y èsta misma es la que dexa por rebatir. ¿Pues quien se conduzca en todas partes con moderacion, y proporcion honesta, segun su Sexo, no serà digno de toda alabanza? ¿El que cuyde de su Casa, Familia, de sus interesses, de su opinion, de la elec-[181]cion de estado, de el verdadero pudór, de ser en la realidad Sociable, no havrá cumplido con la mayór parte de aquel fin, â que le dirige lo racional, que es â ser recto, prudente, justo, y cuydadoso en sus acciones, en las de aquellos, que dependen de su govierno, y para todos los que debe unirse en Sociedad? No tiene duda, ni havrá mordacidad ociosa, que se atreva â proferir, que todas èstas cosas no son utiles, interessantes, y precissas â todos: esto mismo se advierte, enseña, y demuestra por nuestra Pensadora; luego inutilmente censuran sus Pensamientos de no precissos; quando, no por la cor-[182]tedad de mi reflexion, sino es segun la mas comun opinion de muchos, cuyo parecèr es digno de atenderse, se afirma, y defiende, que ésta decente diversion, que dá â el Publico todas las Semanas, es tanto mas util, quanto disfrazada con los chistes, se introduce en los corazones en havito festivo; y despues sublimadas sus noticias por la reflexion, â lo heroyco de el entendimiento, adquieren dominio sobre la razón, para hacer el deseado efecto, â que se destinan.

¿Quien havrá tan ignorante, que se contente con leer solo quantos Authores tratan de Ciencias, cuya mira es solo â fecundi-[183]zàr los discursos de especies Philosophicas, Geographicas, Metaphisicas, &c. y aparte su entendimiento de aquellos Libros, que su fin es solo la direccion de las costumbres? Seneca, Ciceron, Plutarco, Hesiodo, Platòn y otros fueron venerados de la antiguedad, y ahora son estimados, aún de los mas Doctos, porque sus plumas se dirigen â la correccion de abussos, y â destruìr las vanas aprehensiones, con que los Hombres se conducen engañados en seguimiento de lo aborrecible: en el dia en las principales Bibliothecas se tienen èstas obras; y â mi parecer su leccion no impide, ni es estorbo para que los que [184] quieran instruìrse en otros assunptos, no lo executen; antes por el contrario, en sus reconvenciones, y bellos discursos se hallan bastantes luces, para saber apartarse de lo injusto, encaminarse en seguimiento de la verdad, digno objeto de todos los racionales, y adelantamiento de las ciencias. No es mi intento lisonjeàr â Vm. con que su obra puede nombrarse, quando se habla de aquellas, no estoy tan ciegamente apassionado, que tal discurra: sè muy bien, que dista muchos millares de leguas de aquel mérito; y esto se debe entẽder en quanto â la misma obra; que en lo que toca â la idéa, y â [185] el laudable deseo de que todos vivan con honòr, y estimacion, y sean utiles â su Patria, y â sus Conciudadanos, es Vm. igualmente acreedora â el mismo agradecimiento. Por esta razón me parece que debiera Vm. haverse defendido; que no se vulnera la propia modestia, quando se intenta solo rebatìr un acometimiento.

Todos estos discursos reflexionados con alguna viveza, me han guiado siempre â mi primer supuesto, que es entender firmemente, como entiendo, que la puerta principal para passar los Hombres â la hermosa havitacion de las Ciencias, es el conoci-[186]miento de si mismos; y las mejores galas para que éstas discretas Damas les favorezcan, no consiste en los atavios exteriores, ni en las aparentes demonstraciones de verdaderos, y honrados; sino en solo un aborrecimiento de quanto puede desayràr la razòn, y buen juìcio, y en un amòr à lo que puede ser util â su fama, conducente â su nacimiento, y à todo aquello que puede executàr, sin que le quede el menor remordimiento de tal accion: para acertár, y saberse adornár de esta manera, no se adquieren noticias equivalentes en las Ciencias, cuyos objetos, aunque son de una distinguida nobleza, no obstan-[187]te no son aproposito para la correccion de abussos, y preocupaciones, que es el blanco apetecido de los intentos de su Pluma.

¿Qué les importarà â los Hombres ser venerados por Doctos, invidiados por Ricos, y temidos por Poderosos, que possean grandes Dominios, en fin, que (como vulgarmente se dice) tengan la Fortuna de su mano? ¿Qué les importaràn todas éstas cosas; si no siguen lo virtuoso, y honesto, y se dexan preocupár de los errores, que origina lo inutil (en una palabra) si no son buenos? Estoy firmemente persuadido â que no tendrá rèplica èsta [188] reflexion mia: y de aquì infiero: si el principio para que el Hombre llegue â ser un digno racional, esto es que viva como tàl, es la previa noticia de todo aquello que debe huìr, y de lo que debe seguir; y esto no lo sabrá, sin que lea, y reflexione en los escritos que tratan sobre èstas mismas cosas; luego estos escritos (aquì entran los Pensamientos) no serán inutiles, ni cansados, por mucho que se extiendan procurando tan alto fin: éste fin es lo que mas le importa â el Hombre, que es el ser bueno: luego aquella Pluma, que se dedique â este mismo fin, no tan solamente será importante, sino es pre-[189]cissa su ocupacion, y digno de aprecio su trabajo.

Este es, Señora mia, el assunto de mi Carta, comunicarla éstas reflexiones, nacidas de lo que estimo sus escritos, y motivadas de algunas conversaciones, que hè presenciado, en las que escùcho con disgusto, que yà tanto corregir de la Pensadora cansa: se las remito para que limandolas con su natural estylo, si le parece, las públique; y que véa el Señor Público, que tiene apassionados, que se desvelan en defender su mèrito. Vm. no desmaye en tan laudable empressa, que la mayór prueba de que son utiles sus Discursos, es [190] la aceptacion, que tienen en lo mas distinguido de esta Ciudad: alientese Vm. â combatir abussos, que segun el campo, que hà escogido, estoy enterado de que antes se le acabarà la vida, que dexe de encontràr (por nuestra desgracia) objetos dignos de su crítica, mediante la qual se desengañen los Hombres de una vèz, que la verdadera Sabidurìa consiste solo en saber governarse assi mismos, segun la equidad de lo justo, honesto, y verdadero, que son los estimulos mas nobles de una buena educacion. Dios guarde â Vm. muchos años.

Su Afecto ◀Metatextualité ◀Lettre/Lettre au directeur ◀Niveau 3

Citation/Devise► Non deliciæ, sed virtutes proponendæ.

Senec. de virtut.

OCTAVAS

A Minerva de Ciencias protectora,

Jupiter la diò sér en su cabeza,
que donde la razòn es la Señora,
alli el sabèr principia su nobleza:
Y assi nunca en los Libros se mejora,
el que lo justo mira con tibieza;
la razon, y lo honesto ciencia influye,
de esta se alexa, quien de aquello huye.

No solo hà de mirar el deleitarse,

quien â sabèr ansioso hà de moverse,
pues hà de pretender aprovecharse,
para que justo, y recto llegüe à verse:
Estudiar por lucir, nò es aplicarse;
mejoràr por sabèr, es excederse,
porque son de Minerva las primicias,
estudiar la virtud, no las delicias. ◀Citation/Devise ◀Niveau 2 ◀Niveau 1