Cita bibliográfica: Vicente Serraller y Aemor (Ed.): "Discurso Octavo", en: El Escritor sin Titulo, Vol.1\08 (1763), pp. 224-252, editado en: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Los "Spectators" en el contexto internacional. Edición digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.134 [consultado el: ].


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Discurso Octavo

Nivel 2► Carta/Carta al director► Muy Señor mio: Faltará á Vm. una de las circunstancias mas recomendables para Escritor Periódico, si no hubiera alguna buena alma que de quando en quando le espetase una cartuela, confiándole negocios de la mayor importancia. Son Vms. como los lamparones ó cirios pascuales, que puestos en candelero, iluminan al mundo con sus escritos, lo sacan de mil porquerias en que está ciegamente engolosinado, y le lavan los cascos de otras tantas inmundicias que lo corrompen. Los que por nuestra desgracia no somos tan expeditos, hábiles y machuchos, nos contentamos con atizar é hinchir los mecheros de especies que nos agovian, y de las que deseamos vernos despavilados. Nivel 3► Autorretrato► Yo no sé si soy el primero que me valgo de sus talentos para desollinar mi conciencia; pero quando lo sea, debe estar entendido que no soy Duque, Conde, Marques, Teniente General, Gobernador, ni cosa que le parezca; porque estoy tan sin título como Vm. y aun por eso lo antepongo á los demas, que discurro empleados en cosas mayores, regoldando siempre Señorías y Excelencias. Tampoco hemos de suponer que soy algun hombre ruin ni baxo, porque tengo largas dos varas y tres pulgadas; de modo, que los nombres de altísimo, alteza y altanería me venian de molde; pero estan [225] mejor empleados, y sobra con que Vm. me conozca por un Pedro Fernandez. ◀Autorretrato ◀Nivel 3

El asunto de esta carta no será mas que pintar mi casa, vida y milagros, para que Vm. como Dios le dé á entender, me saque de los ahogos en que me veo, del rigor con que me trata la fortuna, las plagas que me cercan, y la negra condicion de nuestros dias. No dudo que la misma proposicion que yo haga podrá salir de la boca de muchos, y que la enfermedad, peste ó contagio que padezco, tiene á no pocos desahuciados; por lo que parece necesario que Vm. se desvele, y tome el pulso á los enfermos, para que, informado de los síntomas, recete congruente medicina, ó cierre su pico sin decir aquí me duele; pues tengo á ménos mal dexar la cura por imposible, que debilitarla con remedios políticos, triviales y pasaderos. El negocio es del alma, vamos, pues al alma del negocio.

Nivel 3► Autorretrato► Yo, por mi fortuna ó mi desgracia, soy casado, sin mas que dos hijos, vino en cántaro, y la cuba no de mala madera ni vieja para repetir sus boconadas con continuacion. ◀Autorretrato ◀Nivel 3 Ya se ve que el estado del matrimonio es santo y feliz, para el que sea feliz y santo. Es sublimado por la piedad de nuestro Señor Jesu-Christo desde la fuerza de contrato á la felicidad de Sacramento. Es un enlace de dos voluntades á un término, de dos carnes á una sola, y de muchas convenien-[226]cias á la de toda la familia. Los mejores Filósofos y Oradores, Ciceron y Aristóteles entre ellos, encareciéron la amistad hasta el lugar mas alto que cabe en los términos de la vida; y siendo cierto, que ni uno ni otro pudiéron difinirla segun la mejor máxîma, apénas nos dexáron quatro ó seis exemplos de verdaderos amigos en toda la serie de la antigüedad. Este, pues, tan estrecho nudo, con todos los requisitos que lo constituyen, tiene entre los casados la mas peregrina proporcion. Nivel 3► Exemplum► Es el amigo otro yo; de modo que se cuenta por una de las mayores proezas de Alexandro, que equivocadas la madre y muger de Darío en la primera visita que le mereciéron prisioneras, hiciéron á Efestion su privado los honores y sumision que competian á sola la Magestad, hasta que advertidas del error, encareciéron la ninguna culpa con la retórica de sus sentimientos. El Rey, excesivamente grande en el prólogo de sus glorias, léjos de concebir agravio con la equivocacion: No errasteis, les dixo, que mi amigo es otro yo, é importa poco que honreis á Alexandro en Efestion, ó á Efestion en Alexandro. ◀Exemplum ◀Nivel 3

Esta, que pudo no pasar de especulativa cortesana, resalta con el mayor vigor en dos casados, que recíprocamente se estiman. No distinguen los obsequios: el bien del amado es gozo del amante: los inciensos de qualquiera parte son del todo: unos por [227] sangre, por union de voluntades, por cariño, benevolencia y amor, tienen por indiferente la víctima que se consagra al marido en la muger, ó á la muger en el marido. Ya se ve que tan milagrosa coyunda debe tener por fundamento la virtud, y que conspirar á un blanco dos extremos por distintas sendas, es exponerse á errar el tiro en la diversidad de los medios. Amar la hermosura por hermosura es fundar sobre vidrio. Querer el bien por útil y delectable, es seguir las leyes del comercio mas que de amistad. El modo de edificar sobre firme piedra, es afianzarse en principio honesto y virtuoso. Ni aun la vida puede acabar con el amor. En la patria tiene correspondencias la caridad; y sin mas que ajustarse dos casados á los preceptos evangélicos y exâcto cumplimiento de su obligacion, pueden desde la escoria de la carne arribar hasta el Tabor de la suprema felicidad, logrando en el camino principios del Sumo Bien que les brinda el descanso. Esto, si tiene algo de sutil, podrá ser obscuro al entendimiento; pero es claro como la luz del dia á la voluntad bien ordenada. Importa poco que yo sepa amar como debo, si no amo como debo amar; é importa mucho que ame como deba, aunque no sepa como debo amar. Una de las leyes mas tirantes de la amistad es dexar la conveniencia propia por la del amado, resultando en el amado la misma obligacion. No [228] sabe esta Filosofia una muger honrada y virtuosa; pero amante en la realidad, atropella la conveniencia propia porque tenga el amado el bien de que se priva. Quien goza su compañía con esta tranquilidad, no hay duda que consiguió una de las mayores dichas que tiene este valle de lágrimas. ¿Porque qué contradiccion le podrá hacer ayre? ¿No es éste un puerto donde no es dable borrasca, y el clima mas templado de las pasiones humanas? ¿No es el paraiso donde parece que la culpa no ha tenido fuerzas para producir desigualdades, ni los odiosos títulos de superior é inferior, grande ó pequeño? Parece que sí. Pero volvamos la hoja, y desde luego hallarémos, que así como la conformidad engendra amor, así la diversidad produce odios. Si dos voluntades materialmente unidas se disgregan en la raiz, forman una lucha, en que sin dexar las armas de la mano, es la vida continua pelea. ¡Hay rigor como beber la copa de mano del contrario! ¡Ni mas infeliz suerte que no poder apartarme de quien lo estoy! Pues no sucede ménos á los que viven casados, y en vez de arrimar el hombro, para que la cruz de cada uno sea ménos molesta, le aumentan el peso con oposiciones y disturbios. Unidos y separados, verdugo cada uno de su compañía, parece que no aspiran sino á dar el trampazo á su hacienda: éste negando lo que debia conceder; pidiendo aquella lo que no [229] debia pedir. De modo, que lazo fatal de contradicciones, no hay paso sin peligro, dia sin tempestad, noche sin horror; la casa, Babel insoportable; el lecho, Betsubio y Carambano: hasta la misma quietud torrente impetuoso, en que se anegan las ganancias mas considerables que se pueden lícitamente adquirir en esta vida, sin exponer el prodigioso caudal de la otra.

Rara vez hay medio en estos dos extremos, porque aunque la concupiscencia parece que serena los ánimos, como ésta no tiene parentesco con la virtud, ni sólido fundamento en que firmarse, no sé que sea mas temible el uracan ó la calma. Entre la flor que brinda á los ojos se envuelve la cicuta que los ciega. Peor es un enemigo oculto que descubierto. Con todo, la mala constitucion del siglo nos tiene tan enlodados, que léjos de poder inspirar aquellas justas ideas á nuestras costillas, nuestros brazos y nuestro mismo ser, tendriamos por bastante disminuir el mal, porque curarlo roza con lo imposible. Nivel 3► Retrato ajeno► No conciba Vm. que tengo por muger alguna Esfinge, y que soy de los mas mal librados de nuestra era. No señor, nada menos que eso, en no tocándole en su flanco, es casi prudente, tiene algunas escapatorias de económica, no es su chisporreo por bayles; los paseos la ven poco; y de lo que doy infinitas gracias á Dios, es de que en su vida ha dado en la pestilente broceria de [230] cortejos. ◀Retrato ajeno ◀Nivel 3 Verdad es que hasta ahí podian llegar las chanzas; pues solo porque un viejo avellanadico y cosquilloso, tinturero de canas y que disimula sus años mas con el poco juicio que con lo mucho que se lima el pellejo, olí que le queria hacer corrotocos, é introducirse á marido virtual, si no hubiera tocado por mis ojos la burla y la chacota con que lo zumbaba mi Fenixâ, juro á ños [sic] que hubiera olido la casa á hombre, y que me hubiera acordado de que era Español. ¿Quién, pues, que no se olvide de que el valor, honestidad, recato y retiro, característicos de nuestra nacion, y envidia de las demas, han degenerado en estupidez, desacato, marcialidad ó desvergüenza, no sentirá una pusilanimidad tan infame, como no resentirse á los estímulos de lo mas sagrado del honor, ni afrentarse de ver casi en agena posesion el vínculo, que fundó la venerable union del matrimonio? Eso quita: tengo poca paciencia para sufrir tanto peso, no en mis dias, que esta alcabala es para pobres de espíritu y mansos de corazon.

Nivel 3► Autorretrato► Debo á la divina providencia un nacimiento limpio; y mis padres, que junto con la nobleza me inspiráron el santo temor de Dios, procuráron que limase en las Escuelas la razon natural, diamante informe sin los relieves del arte. No han podido todas las sombras del vicio, á que he vivido esclavo, apartar de mi memoria la espada de [231] la Divina Justicia, sin engañarme tanto como Damocles en las vanidades del siglo. ◀Autorretrato ◀Nivel 3 Es la conciencia un gusano que remuerde, punza, reprehende, acusa y sacude sin oposicion. No sirve querer negarse á sus latidos; el acto que procura su destierro es el que mas fomenta su inextinguible llama, y como el lino de Amianto vigoriza su fuerza entre los ardores. De aquí nacen dos espuelas, que incesantemente me molestan: la primera es conocer que la cuna y el sepulcro no tienen mérito en mí, porque como éste necesita accion deliberada, y el nacer y morir sea por lo comun sin ella, haber nacido con distincion entre infinitos hombres, aunque parezca mera accion de la naturaleza, hace saltar la piedad de su Autor, que por este beneficio no comun pedirá un reconocimiento particular. Todos los poderosos, y que naciéron en los mas altos grados de honor y riquezas deben estar entendidos, que al paso que los colocó la fortuna en mayor gerarquía, les puso mas estrechas las obligaciones. El órden de iluminar los astros es la mejor escuela para la máquina sublunar. El Sol, luminar mayor, ilumina como tal. Las Estrellas, como que reciben su luz, y así de los demas. Esto no tiene variacion, y desde el principio al fin seguirán este rumbo, que segun los hombres lo detestan, mas parece escándalo que exemplo. La otra mas activa y mas fuerte es la que se versa sobre [232] mis operaciones determinadas, las que en la execucion me ha de constituir réprobo ó predestinado en la casa del bien, ó la pocilga del mal. Y como éste es el principal asunto en que se debe emplear toda la fuerza de la razon, importará poco que yo viva, como que no he de morir, si he de morir como viva. En el buen uso de los medios estriba la felicidad del fin. Nada hay mas sabido; pero los hombres pensamos ineficazmente en la consecucion del fin, quando no ponemos en mejor armonía los medios. ¿No fuera Dios injusto si diera las riquezas para derramarlas en vicios? ¿La habilidad y destreza en los negocios es salvo conducto para el embudo y la tropelía? ¿La mejor organizacion en las potencias es instrumento para la vanidad y el desprecio de los que no han conseguido igual favor? Sin duda que no, y que el mal uso de estas dádivas fuera del desvío, que dicen del último fin, incurre la ingratitud al que tan copiosamente las ha dispensado.

Pues, señor, he llegado á conocer esta verdad. Veo el mundo como no se puede ver; pero si yo me emiendo, no será tanto el mal. Manos á la obra, y tengan paciencia los mirones, que no siempre se ha de hablar de gorja. Estoy cierto que los caminos del vicio son espaciosos, y los de la virtud estrechos; pero si vale desembrozar apariencias, por todas partes hay su poco de [233] hijada. Yo intento mejorar de vida, y disfrutar mas de la que me resta, con que ahorremos de voces y vamos al caso: Nivel 3► Autorretrato► Debo á la piedad del Rey (que Dios inmortalice) hasta veinte y cinco mil reales al año, bien pagados, corrientes é infaltables. A esto se reduce todo mi caudal, sin que por via ordinaria pueda esperar un quarto mas. ◀Autorretrato ◀Nivel 3 Ya se ve que parece puesto en razon no estirar el brazo fuera de lo que es la manga, y que cada oveja se ajuste con su pelleja. Nivel 3► Exemplum► Esta verdad nos la dibuxa Fedro con los mas bellos colores en aquella preciosa Fábula del Buey y la Rana. Vió ésta que aquel llenaba el prado con su corpulencia ó figura agigantada, y movida de la envidia, empezó á soltar los goznes á su piel para igualarla ó excederla. Llamó testigos de su locura, todos la dixéron que se quedaba todavía muy atras. Inflóse mas, pero siempre fué ménos, hasta que empeñada en llenar todas las medidas de su presuncion, rebentó. ◀Exemplum ◀Nivel 3 Esto puntualmente sucede á infinitos, que émulos de los que no pueden ni deben igualar, quieren con gastos, superfluidades, boato, que mientan los dispendios lo que no les ha concedido la fortuna, hasta que hechos botargas, se soplan con tanto ayre, que rebientan; y atapan con sus trapos y entruchadas, que salen á la plaza del mundo, desembozando el mal olor. Lo peor es, que yo he padecido este achaque, y que todavía hay [234] resíduos, que son los que Vm. ha de curar en la respuesta de esta carta.

Nivel 3► Autorretrato► En primer lugar hemos de suponer, que las circunstancias de mi empleo parece que han contraido un derecho á coche, que seria faltar á las regalías que le compiten, si me quedo á pie. Ya se ve que éste con la pension del Cochero, mesa y manteles de las mulas, censo del Maestro de coches, é hijuela del Herrador y Guarnicionero, no baxa de quinientos ducados annuales, que como dicen, son habas contadas. No puedo pasarme sin un criado entre Caballerizo y Mayordomo que corra con algunas impertinencias de la casa, lleve y traiga los papeles, que es lo que se llama Page de bolsa. Nivel 4► Retrato ajeno► Este que le sobraba salario con lo que chupa, pues es una sanguijuela taimada y pegajosa, corsaria de repulgos de empanada, y que no se descuida en fingir fachenda sobre lo que no le tañe ni le toca, tiene tres pesos al mes, libres de lanzas y medias anatas, voz en casa, amo por mitad, y gritador quando se le antoja. ◀Retrato ajeno ◀Nivel 4 Mi muger, al parecer con razon, dice: que el tren que yo llevo, los relumbrones de mi estado, y el item mas de su sangre no le permiten salir de su casa sin un mocosuelo, que parece que se compone el espadin, y afianza de puño los calzones. Si alguna vez he querido libertarme de este petardo, me ha echado los tamborilillos y gigantones. Ha puesto exemplos de treinta [235] que no tienen igual renta ni ringos rangos que yo; y siempre que se ponen en la calle, ha de ser con su Ganimedes al canto; con que no hay remedio, suéltate treinta reales al mes, dos quartos de almuerzo, uñas libres y provechos, ó mira para qué has nacido. No hago cuenta de los retozos y manoteos con que me rompe la cabeza, ni de la poca crianza con que estos chupa-caldos, al parecer vivarachos, son renuevos ó virgultos mal entretenidos, que continuamente muelen para que los trasplanten de la esponja á la Oficina. Lo que siento es, que por mis pecados he proporcionado á muchos este paso para tener esta quisquilla mas de que dolerme. Este es vino de otra cuba: vamos al asunto.

Ya se ve, que quando ménos he de tener una Doncella que sirva para el peynado cotidiano de mi esposa, con reserva de los derechos Parroquiales del Peluquero, siempre que tiene visiton en su casa ó en las agenas. No es mi ánimo pintar aquí las habilidades de estas daifas, ni aquel desenfado con que nos tratan, imbuidas de que si una puerta se cierra ciento se abren; pelgar por pelgar, tanto se me dan coles como nabos, tres pesos y chocolate en qualquiera parte tengo manos para ganarlos; y sobretodo, ¿á qué hora? No quiero meterme en que si estan en paz con los criados es una ginebra, y si en guerra una babilonia: vamos al gas-[236]to que me tienen, que es el único objeto en que quiero que hagan papel. Nivel 4► Retrato ajeno► La Cocinera es otro ciento de nueces: si procuro que sea vieja es regañona, que no hay quien la pueda sufrir; si moza, suele hacer malísimos guisados, porque ocupadas con distancia de la comunicacion de los demas, se me han solido tergiversar de conciencia, é ir á digerir sus entripados á la Inclusa. Pero tampoco es ésta la madre del cordero: lo que quiero que Vm. sepa es, que tiene de salario veinte y quatro reales, dos quartos de almuerzo y de almorzar; porque si tiene la mano en la masa, ¿he de creer yo que ha de buscar la flor del berro, teniendo á su disposicion los jazmines y claveles? ◀Retrato ajeno ◀Nivel 4 El Comprador y Lacayo, todo en una pieza, ya está dicho que ha de ser un Gallego zafio, ó Asturiano visoño y porcanchon, que aunque no gane mas de dos pesos, para terraplenar las vaynas necesita una tahona.

Supuesto este principio, recae lindamente lo que necesito para los abastos y provisiones de mi casa que por desde luego hemos de suponer que no consume ménos de cinco panes al dia. Parecerá demasiado al que no se haga cargo, que una de las plagas mas fatales que tiene Madrid Nivel 4► Retrato ajeno► son ciertas semi-criadas, fondos en viejas, camanduleras y presumidas, que sirven para echar ayudas, suplir ausencias y enfermedades de las Cocineras, sacar las liendres á los niños, [237] urdir un chisme en el ayre, recoger superfluidades ántes que lo sean, encaxar un villete si se ofrece, y por fin, ser metrodoteles de quanto ocurra. Estas siempre tienen la muela picada, y hoy aquí, mañana allí, no hay salsa que no gusten, ni cotarro en que no se encuentren. Segun tedas mis conjeturas, tienen dos bolsas, senos interminables, en donde, como en el arca de Noe, coge toda casta de páxaros. Allí hay su mansion para los mendrugos, nicho para los rancios, y no rancios del tocino, su cámara para el carbon, estante para trapos, piden una cucharadita de manteca, recogen los zapatos viejos, y nunca les falta un pariente enfermo por lo que pueda tronar. ◀Retrato ajeno ◀Nivel 4 Tampoco esto es del asunto; pero sirve para que Vm. se haga el cargo que éste y semejantes cachurros aumentan considerablemente el gasto, y saquemos en limpio, que necesito para solo este ramo dos mil y trece reales, pues de los cinco uno por lo ménos ha de ser candeal ó frances para la sopa y nuestra mesa.

La carne que se debe proporcionar por el mismo cálculo no quiero que sea mas que cinco libras; pues con las sisas y piltrafas escasamente quedan quatro, y me penetra vivamente qualquiera queja que toque al mal trato de la familia, porque murmuradora sempiterna de la mas minima falta en esta especie, quita el crédito á la casa, [238] queda por piedra de escándalo, y tildada con los epítetos de taimada, hambrona y roñosa; por lo que vale mas aflojar dos mil quinientos veinte y cinco reales, que ahorrar una friolera, y quedarse sanbenitado de usia pelon. Y aunque muchos dias son de vigilia y ayuno, los computo por la misma regla, pues miaja mas ó ménos, se consume lo propio en huevos y bacalao.

El aceyte, por mas que se toma por peso, y se entrega por medida, no baxa algun año de veinte arrobas, que á treinta reales importan setecientos y veinte. Verdad es que las vírgenes fatuas, á quienes se da esta comision, no han de hallar puerta cerrada por faltarles tan preciosa materia, aunque temo abran la del infierno por demasiado económicas. No sé en qué puede consistir, que en esto mas que en otra cosa se han descubierto infinitos matutes á las mas criadas que he tenido. Pienso que sea por lo dificil que es de guardar, y aunque todo corra igual trastorno, como tiene acogida en sus baules ó tinajones, no está tan expuesto á la ronda de una ama prudente y cuidadosa.

Con veinte arrobas de tocino, y treinta docenas de chorizos vamos á si alcanza no llega, pues son muchos los que se pringan, y en mi casa no deben de entrar Judíos. Aquel me cuesta á quarenta reales, estos á doce, con que es menester rascarse pelo ar-[239]riba con sus mil y sesenta del pico para sola esta cochinada.

Los garbanzos, que comunmente son diez arrobas, y hasta ahora se han comprado en conveniencia, en este año y el pasado no me han costado ménos que trescientos y veinte, como trescientos y veinte huesos.

El vino, que tambien yo lo chupo, sea por C ó por B, me cuesta quatrocientos y veinte reales, porque no hay que baxar de catorce arrobas, ni de treinta reales por cada una.

El carbon, que con tizos y tierra, es ménos de lo que parece, no es negocio que baxe de ciento ochenta y dos arrobas al año, que con recibidores y compadres sube á setecientos veinte y ocho reales.

¿Quién dirá que de verduras, ensalada, fruta, algun otro postre y apetitillos de esta casta, hecha cuenta exâcta por el libro de memoria, que sirve para que el comprador apunte el gasto diario, han salido á la cola ochocientos reales por año? Especias, escobas, algun ajo, cominos, alcaparras, vinagre, sal, alcamonías, espliego y otras cosuelas del mismo calibre á la sordina, se maman sus quatrocientos reales como un ochavo. La lavandera, sin contar aguinaldos, estafas disfrazadas y regaños pedigüeños, tira una semana con otra diez reales, con que viene á sacar al año quatrocientos y ochenta; pero queda acomodado de ropa [240] limpia. El Sastre, fuera de los gages, de la zarpa y retales en gordo, me toma todos los años la medida con seiscientos reales largos de talle, y que lo suponen mas diestro en zurcir cuentas que en cortar vestidos. Los zapatos, que no es menester echar muchas plantas para gastar ocho pares al año, con los de mi esposa, el niño y otros que se me mandan pagar, sin saber por qué, me han subido en éste quatrocientos reales, y cierto que el Zapatero es hombre honrado, pues no tira la piel sino al cordoban. El Peluquero, Barbero y Aguador me remojan, me peynan y me rapan con trescientos noventa y seis reales, sin pascuas ni dias. Pero lo que me revuelve el juicio es, que en estas ferias, con motivo de ahorro, en cucharones, platos, fuentes, pucheros, estera, felpudos, gamellas, coberteras y sarten, me han sacado setecientos reales, y quejándome de que era mucho, he tenido por bien callar, porque me amenazáron de volver por mil cosas que hacian notable falta, y por desde luego me sentenciáron á ocho reales de fuelles, cinco de xícaras y tres orinales con dos correlativos de los de á folio, sin lo que parece que no podemos pasar, y por fin solté treinta mas, bien merecido, por largo de pico.

La casa en que vivo, y que mi muger llama xeringa, me cuesta trescientos ducados; tengo un censo en los vidrios, y pa-[241]so por todo á título de que la xeringa no se vuelva purga, y demos en la manía de mejorar de sitio, pues en la mudanza, fuera del gasto regular, suele haber malditas evacuaciones. El chocolate, que se reparte con el mayor rigor, entre pegotes, petardistas y aventureros se toman quatro arrobas, que con el agregado de vizcochos, tortas y azucar rosado no lo puedo hacer con mil reales; pero no quiero echar mas, quando todo va á ménos. Los dulces de cuchara, almibar ó platillo, si los compro de la confitería los gruñen, los mascan, y dicen que no los pueden tragar, con que es menester buscar acerolas de aquí, cidracayote de allá, y otras impertinencias, que despues de costarme largos trescientos reales, veo que les ponen mala cara, hacen ascos, y hay azañera que finge náuseas. De nieve, prevencion de potages, velas de sebo, repaso de velones, hachas y cabos de cera para el entierro de mis conveniencias en unas quantas visitas, en que me hacen muchas honras, pasa de ochocientos reales, y gracias.

Con el motivo de ser ya pension para gente muy ordinaria esto de criar los hijos, y darles la leche de la parte donde tomáron el ser, he tenido, tengo y tendré uno en ama, y serán dos ántes de mucho tiempo, si Dios no dispone otra cosa; pero sobre las malas conseqüencias que este nego-[242]cio trae consigo, y de lo que Vm. podrá decir algo; con adhealas, xabon, remiendo de faxeros, y otros miriñaques precisos é indispensables, me cuesta cien ducados, y ainda, sin contar una garulla de briboncicos que entran y salen á todas horas, ayudan á zampar la pitanza, y son muy puntuales muchos dias al refectorio. Un mal principio (que bueno no puede ser), no quiero que me cueste mas al dia que dos reales, y al fin del año salimos con setecientos y treinta sobre el pelo. Y si Vm. ó alguno otro dicen que me pase sin él, á mi esposa con ese recado, que llama al puchero mondo, azotes y galeras, y haciendo de cómitre con su zuño y mala cara, encaxa en mis barbas un para eso que me dexa tamañito, pues hasta ahora no he hallado Comentador que explique esas dos voces, en mi entender enfáticas, cabilosas y lacerantes.

Sin las costuras que dexo ya incluidas, hago dos vestidos al año, lisos, llanos y abonados en casa del Mercader. Ya se ve, que no costándome mas que mil reales cada uno, han de ser una pobretería, pues sin exâgeracion, ni querer meter la mano fuera de rancho, ¿qué pobre porro inflado de mandullo, retacado de mascaderas, hundido de hijares, romo de juicio, zampoño de explicacion, y zángano de nacimiento, con tal, que cucharetee negocios, no se embanasta, [243] quando ménos, en un griseton caracolado y sobresaliente, con sus borlones, franjas y colgajos á modo de cucharetero? ¿Hay Sastrecillo de oficina, ni bribonote de estos que fuman en pipa y rebientan de majos, que no vaya terraplenado de grifos y relumbrones? No nos cansemos: yo parezco subalterno de mis subalternos, y no pocas veces, despues de rellenarlos de usías, hay semipabos, que me hacen mil mercedes. En medias, camisola, sombrero, tabaco, botones, cartas del Correo, papel y otras recancanillas pertenecientes al ornato de mi fachada y frontispicio rozagante, prodigalizo escasos mil reales, y éste es todo mi ajuar, que queda á la disposicion de Vm.

Nivel 4► Retrato ajeno► Es mi esposa (aquí entra ella) extremadamente petimetra, bien nacida, no fea y sectaria perenne de la última moda. ◀Retrato ajeno ◀Nivel 4 Yo he sido tan Juan Rana, que no he reparado en delicadezas, la he dado quanto fomento podia desear, y entónces me tenia por un bendito, buen hombre y calzonazos. Han salido á relucir los escrúpulos, y ya soy un carroño insoportable y cicatero. No veo dia ni hora sin que haya visos de borrasca, ni amagos de tempestad. Me recreo con la memoria de Sócrates, y aprendo en su paciencia á macerar la mía. Alguna vez quiero persuadirla que no puedo lícitamente condescender á sus gustos, pues no llegan mis [244] caudales á soportar las vanidades del siglo. Que una muger casada á nadie importa parecer bien sino á su marido, y que esto lo tiene conseguido sin mas gala que la que se ajusta á las leyes de la obediencia. Que tanto agradará á los hombres de juicio con un trage fabricado del conocimiento de su conformidad, como con toda la recámara del abuso á los parciales de él. Pero porque Vm. radicalmente se informe de todo, y pueda mas fácilmente desembarazar este paso fatal, hemos de suponer lo primero, que quantos sermones he querido zanjarle sobre la materia, no han tenido fruto, porque dice que leyó en el pensamiento segundo del primer tomo de nuestro Pensador, en que escribe á las damas la única receta para cautivar los hombres con los apreciables apocimas de virtud y discrecion: Nivel 4► Los Discursos del Pensador llevarán casi siempre un espíritu de reforma. Pero no hay que asustarse. Esta no recaerá sobre el abanico, la respetuosa, el bonete y demas adornos de la moda.” ◀Nivel 4 De lo que infiere, que un espíritu reformador, un sabio conocido, un hombre tan completo que de este modo apadrina las modas, no dexa razon de dudar en su licitud, y que puede muy bien ser discreta y no faltarle un ápice para virtuosa, sobre rematadamente modista. ◀Autorretrato ◀Nivel 3 Dígame Vm. por Dios lo que entiende sobre esto, porque yo venero la autoridad de este Caton de nuestro siglo; pe-[245]ro estoy hecho un Espejo, donde se podia ver Job, hasta que haya quien descastille á mi muger de esta casta de moral y reformacion.

Nivel 3► Relato general► A los principios del Verano fué preciso equiparla de todos los pertrechos y municiones con que se hace la guerra á la bolsa del marido, á la conciencia y reputacion. Pero porque se vea adónde llega nuestra cegüedad, ha de saber Vm. un caso precioso: Dispuso hacerse una bata (que es obra) machacó para este fin todos sus conocimientos, tomando la razon de los Bateros mas famosos de la Corte, hizo mas consultas que Indiano tonto, rico y desconfiado, se informó de las mejores guarniciones, y de todo lo que podia armarla de punta en blanco. Llegó la hora fatal y punto céntrico de que yo soltase la perra, y para este fin se hiciéron traer unas quantas muestras del mejor gusto. Entre todas, una nos llenó extremadamente, y si he de decir lo que siento, estaba preciosa. A mi muger pareció lo mismo, porque como el aceyte sobre el agua, así sobresalia entre las demas. Parece que aquí no quedaba que hacer sino saber el precio, ajustarse y soltar los quartos. Pues no señor, súpose que valia á cincuenta y seis reales la vara: no le pareció ya muy bien, porque la última que se habia hecho costó á setenta, y como esto parecia cosa de mé-[246]nos valer, empezó á mirarla con malos ojos, fué tanteando las demas, y dimos por fin en una que valia á cinco pesos. No fué menester mas, aquella le cuajó, era todo su chisporreo, y con una melosidad que derretiria un guijarro azucaraba las palabras, y me decia, Pepe, ésta ésta. No hubo fuerzas humanas que la sacaran de aquí. Yo, miserable pecador, y bendito entre todos los benditos, atropellé por todo, se midiéron diez y ocho baras, y tuve que aprontar noventa pesos sin decir oste ni moste. Porque no me quedara la menor zozobra, le pregunté al orterica que conducia el tenderete: hijo, ¿en qué consiste que llevas tanto precio por ésta que acabas de cortar, y esa otra que ántes nos parecia tan bien, y ya es un asco, vale mucho ménos? Ay señor, ¿no ve su merced, respondió, que ésta es de Valencia, y la otra de Francia? Quedé plenamente convencido, ví que la razon era sólida, y por si van mal dadas, añadió la señora mia: Jesus ¡que se dixera de mí, ni cómo se paleara tu estimacion si gastase una ropa, que es comun entre la gente mas soez! ¡Qué cosa tan ordinaria! ¡Este es primor! ¡Bien haya la delicadeza de París! ◀Relato general ◀Nivel 3

Nivel 3► Relato general► Salimos de esta encrucijada, y entramos á tratar del gravísimo negocio de guarnicion. Disputóse largo y tendido sobre nuditos, espiguilla, blonda, felpillas, antolas y otras [247] fruslerías, que ni se hallan en los Diccionarios, ni las han sabido nuestros abuelos. Unos decian así, otros asado, sin poder decidirse esta materia, hasta que quiso la fortuna que llegase un aviso extraordinario, de que acababa de llegar un surtido que las traia de la última moda y del último primor. No fué menester mas, despachóse un correo, encargándole la prontitud para ser la primera que escogiese de entre aquellas preciosidades. Los instantes parecian siglos. ¡Qué pesadez! repetia mi esposa á cada paso. Envió segundo, suspiraba por tercero, y faltó poco para que fuera yo. Viniéron por fin, eran cosa graciosa, alabáron mucho el buen gusto y simetría. Quedó mi muger contenta y el Mercader pagado con doce doblones que agarró de mandoque, y con esto cien reales de costuras, cincuenta y quatro de tafetan, sin otras zarandajuelas, dí este contento á mi esposa por una cortedad como mil novecientos sesenta y nueve reales. ◀Relato general ◀Nivel 3

Las escofias y manteletas son las alhajas mas recomendables que tiene una petimetra, porque sirven de máscara, si algun incidente no las ha sacado del tocador con la última mano. Son tenientas y suplefaltas de los descuidos del moño, deslices guturales, y calamidades del escote: son las pantallas que las permite dexarse ver, sin agraviar las [248] estrechas reglas de la petimetrería. Pues señor, como la necesidad es grave, y el derecho lo pide, tuve que reproducir estas cosuelas, pero duplicadas: compré una manteleta de red (tan de red, como que caen en ella muchos inocentes, pescados en la Estigia porcona de borrumbinos), y no di por ella sino veinte pesos; la otra es de las que se llaman ordinarias de gasa, y solo cuestan un dobloncejo, pero estan muy donosas con sus capuchas y tembleques. Las escofias, sobre que tendrá dos docenas, cada dia las reproduce. Hay de veinte reales, de treinta, de quarenta y de todo compra: de modo que se muda mas á menudo de estas semi-tocas que de camisa. ¿Qué dirémos, pues, de unos diablos juguetones y chisposos que llaman Bonetillos, y puestos sobre el torozos de la caspa forman á modo de un ángulo con dos cuernos de trapo? ¿Qué de un claveteo fruncido de alfileres, en que como pollas mechadas, muestran algunas plumas y ramilletes, regados con pespuntes de otras bugerías? Nivel 3► Relato general► Ay es nada el Tu ó Papilote, que es un peynado flamante, y tan gracioso que solo lo ven las admiraciones. Esto se reduce á veinte y quatro bucles ensartados en un vendon ó delantera de peluquin, que para que encaxe es menester cortar el pelo á picones, y dexar chata la punta de los cascos con sola una franja que sir-[249]ve para que el señor Peluquero lo bata á estrujones y manotadas. Es cierto que parece bien, pero que el pobre que lo paga va á ganar poco, pues como ha de ver á su muger á todas horas, aun quando sea bien parecida, está como una furia si queda sin él, ni otra cosa que tape aquel infeliz escombro que tiene sobre la frente. No quiero machacar con los collares de abolorio, respetuosas, erraduras, caidas, mantillas de musulina y otras epidemias, con que creo que Dios nos castiga, porque es historia mas larga y mas ancha que la conciencia que tanto sufre. Ahora habia dado en la tecla de que queria zapatos de Francia, porque de pies á cabeza no quedase cosa que no fuese extraña. ¡O tiempos! solo el infeliz que lo paga puede decir lo mucho que esto cuesta.

Ya se ve que un gasto tan considerable á principio de verano, contando con los precisos é indispensables al abasto de casa, me dexaria exâusto. Pues lo mejor del cuento es, que ahora se habia de renovar la escena y surtir de cabriolees, capotones, guantes de trama de Persia, manguito, y para no consumir malamente el tiempo, todo lo que corresponde á la pesadez de la estacion. Quiso la divina providencia, á cuyo influxo se mueven y animan todas las cosas, despachar á mi corazon uno de aquellos auxîlios que reparte á su voluntad. Hallóme la razon [250] en un mar peligrosísimo con el agua al cuello, tan léjos de procurar el remedio, como que no conocia el peligro. Hizome presente la cuenta larga y prolixa que dexa insertada. Presentóme el fondo fixo que tengo para sustento de mi casa y familia. Pero con aquella fuerza que sabe insinuarse á los que ama, me pareció que prorumpia en estas voces: que cómo podria pagar á mis acreedores lo mucho que habia atrasado en los años antecedentes, si en vez de disminuir el motivo lo aumentaba mas: que el camino del Cielo estaba sembrado de baldones, miserias y desprecio del mundo: que ménos mal es vivir entre los debates de un insolente modo de pensar, que exclamar en medio del abismo: Nosotros insensatos juzgabamos su vida por locura, y su fin sin honra: que el silencio de los agraviados, y los préstamos forzosos ó dádivas disfrazadas nacian de un principio detestable, y ofrecian materia para mayor sentimiento: que el mayor número de pecadores no disminuye la culpa; y que si el mal exemplo de otros me habia puesto en aquel precipicio, al mio puede ser que renaciera la integridad de muchos: finalmente, que no podia alegar excusa razonable en el dia de la cuenta, que cubriese las partidas de este cargo; y que los desbarros de una muger inconsiderada que no quiere arreglar su fausto segun los desanches que prescriben [251] las conveniencias de su marido, son pretexto frívolo ante el recto Juez, y otro delito mas, pues debo enderezar el árbol que corre por mi direccion, y ha declinado de la rectitud que dicta la ley, la razon y los primeros principios.

Seria nunca acabar si soñase en descifrar todos los efectos que han producido estas reflexîones en mi casa. No veo la cara de mi esposa: cada palabra es un sinsabor: las camorras se tocan: llora dia y noche: suspira los partidos que perdió: envidia la suerte de otras: se cuenta por Religiosa forzada: trata mi conducta de vil é ignominiosa; pero lo bueno es, que hasta ahora no ha visto mas mudanza que negarle los nuevos gustos que soñaba su profusion. Yo tengo por indispensable haber de reformar otras muchas cosas para pagar los débitos que tengo contraidos, ó hágame Vm. el favor de decirme si tengo modo de salvarme de otra suerte. Lo peor es, que segun los gastos que llevo apuntados en este papel, varios que he omitido por claros, y otros que no puedo tener presentes, como pasen de treinta y dos mil reales, sale precisamente, que para llenar los vacíos que formó mi poca consideracion necesito limitarme á la mitad. ¿Y entónces qué será de mí? ¿Cómo no será Troya mi casa, y su corazon Etna, brotando volcanes de ira y enojo? ◀Relato general ◀Nivel 3 Dios me dé [252] fuerzas é ilumine á Vm. para que llene la medida de mis deseos, abra los ojos á muchos sepultados en las mismas tinieblas, despierte en esta Corte los Letarguistas de igual perlesía, para que agradecidos todos de tener luz que nos guie en tan importante negocio, le pidamos que guarde á Vm. muchos años. Madrid 2. de Octubre de 1763.

B. L. M. de Vm. su seguro
servidor,
D. Prudencio Renovando. ◀Carta/Carta al director ◀Nivel 2
Señor Escritor sin Título. ◀Nivel 1