Cita bibliográfica: Beatriz Cienfuegos (Ed.): "Pensamiento L", en: La Pensadora Gaditana, Vol.4\50 (1764), pp. 323-352, editado en: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Los "Spectators" en el contexto internacional. Edición digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.114 [consultado el: ].


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Pensamiento L

Se hallarà todos los Jueves en la Librerìa de D. Salvador Sanchez Ossorio, frente del Corrèo: Y de D. Manuél Ferrera, frente del Populo.

Cadiz, y Junio 16. de 1764.Imprimasse. Dr. Cavallero.

Cadiz, y Junio 18. de 1764Doy Licencia para que se imprima. Villaformada.

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Carta.

Nivel 3► Carta/Carta al director► Muy Señora mía: Yo, por si á caso me tiene olvidada, soy la que escriví à Vm. aquella Carta, que publicò en su noveno Pensamiento, cuyo contexto se dirigiò â manifestár el indigno modo con que los Hombres hablan de las Mugeres: y no contenta con haver en aquella ocasion publicado sus sin razones, pretendo ahora ponerla presente una secta de enemigos nuestros, que se dexan vèr entre los nuevamente conquistados por las ciencias de Moda, que vomitando á cada passo en nuestros Estrados systhémas, y opiniones, y llenando sus dis-[324]cursos de experimentos physicos, machinas, teoremas, y trayendo por Padrinos de sus proposiciones, sin soltarlos de la boca â los Cartesios, NeWtones, Beyerlikns, y otros [sic] cabezas de partido, acinan en las conversaciones tanta erudicion mal digerida, que temo revienten alguna vèz por repleccion de noticias, por cargar mas de lo que puede consumir la oficina de su cerebro.

Estos de que le voy â Vm. hablando, son una especie de gente, tan sobervia, que desprecian â todos sin distincion, solo porque no se inclinan á este trabajo, que aunque confiesso, que es util; tambien debo creèr, que no es para todos, [325] pues la grande diferencia de genios no se acomoda â una especie de literatura: y assi igualmente merece aplausos el diestro Pintòr, por unico en su noble, y distinguido Arte, como el mayor Philosopho, el mejor Antiquario, y el mas bien adornado de toda Erudiccion. Esto supuesto vamos â el caso, que parece que el enojo me obliga â explicàr en ceños.

Nivel 4► Retrato ajeno► Yo tengo un Primo grande Estudiante, de aquellos, que se discurren el assombro del Mundo: es un pozo de Ciencia, y el Hombre que mas presume de instruydo en toda la redondèz de la tierra: es docto, no lo dudo: pero está lleno de una vanidad desmedida, y [326] una sobervia odiosa, con que se pone â la frente de todo quanto oye, para destruirlo, aniquilarlo, y arrojarlo, si pudiera, â padecer entre las sombras del olvido. Nada le gusta, todo lo mira con desden, y torciendo el hocico, que parece Dama melindrosa, que quiere dár que sentir â su Cortejo. Todo esto para mi era indiferente, porque nunca havia llegado â el sagrado de nuestro respecto, y assi, no lo advertía, ni menos ponia, atencion â semejantes puerilidades. Pero ahora que de poco tiempo â esta parte se hà vuelto tan impertinente, y ridiculo, que sin mirar, los altos privilegios, que tienen â su favor las faldas, las vulnéra, y [327] trata con desprecio, es lo que, me há exaltado la colera, y puesto la pluma en la mano.

Este Cavallero Estudiante, Doctòr, ô Maestro, Discipulo, û oyente se halla tan repleto de ciencia, que â cada instante, sin distincion de ocasiones la arroja â bocanadas, y aunque sea con el Finalès mas bruto le habla de Anachronismos, Orbitas, Epocas, y otras, cosas que ni vienen à el caso, ni menos son dignas de los que las escuchan, pues ignorantes, ô indoctos, ni entienden lo que les dice, ni aprecian tan mal empleada Erudiccion. Es una cosa digna de la risa, el notar la destreza con que tuerce qualquiera conversacion, aun-[328]que sea entre gente muy agena de la escuela, y la inclina â los assumptos de su gusto: y como por lo regular sucede esto entre muchos, que no hacen profession de las letras él se lo habla todo, no hay quien le contradiga, propone questiones, hace instancias, dà soluciones, y en una pieza se vé él, que ataca, y el atacado, la pregunta, y la respuesta, el vencido, y el vencedor, guisando los triumphos á el paladar de su opinion: teniendo â todos con la boca abierta, como si hablarà algun Pater Aeneas, vomitando admiraciones hijas de su ignorancia: pero nada le detiene â mi Primo, que con el aplauso le basta, que â un Hom-[329]bre de mèrito conocido le alienta, y estimula el mirarse elevado â el Throno de Minerva, aunque sea por aquellos, que aún no saben à qué parte està el primer escalon de su subida.

De esta continuacion de aplausos ha venido â hacerse de un genio tan atrevido, y falto de politica, que â todos increpa de ignorantes, sola su opinion es la mas segura, y lo que es mas (aquí entro yo) quiere, y pretende que las Damas, que nos hallàmos oprimidas de mil cuydados domesticos, seámos Philosophas, Naturalistas, Hystoriadoras, y Geometras, &c. Que nuestro comercio (aunque lo sienta la familia) sea [330] con los Bacones, los Tritemios, los Pluches, Toscas, y otros authores de esta clase: que hablèmos Latin, Griego, y aún Hebreo; y de lo contrario nos llama ignorantes, necias, y para poco: expressiones que nos hieren en lo mas vivo de nuestra opinion. Quando viene â visitarme no sabe otra conversacion, que la de sus estudios: unas veces me habla de Chronologias: otras de Phisica: y el otro dia se empeñó en explicarme lo que eran años embolismales, y me llenò tanto la cabeza de Excessos, Cyclos, Lunaciones, Epactas, y otras mil cosas, que todo se vino â reducir un embolismo, que ni entendí, ni me parece que tengo para què. [331] Y porque le dixe, que para què se cansaba inutilmente; pues una Dama con saber llenar el todo de sus peculiares obligaciones tenia bastante: me dixo muy serio: esse disparate tiene perdido â el Orbe literario, en tan buenos ingenios como nos hurta con esta necedad: las Mugeres hàn de estudiár, y hàn de saber: porque es gran trabajo para un Hombre docto, verse precissado â hablar sobre el Perito que se muere, la Criadad que se fuè, el Paje que errò el mandado, y otras frioleras con que nos machacan Vms. las cabezas, por no saber donde tienen su mano derecha. ◀Retrato ajeno ◀Nivel 4

Este es el assumpto: y yo qui-[332]siera, Señora Pensadora, assi Dios la libre de majaderos, que diesse una buena mano â estos Hombrones doctos, que miran con tanta indiferencia â el resto del Mundo. pues no serà razòn, que porque las proporciones que hàn tenido, ô los talentos que Dios les há dado, han sido medios capaces para instruirse con conocida ventaja, que se burlen de todos, se presenten tan hinchados, y lo que es mas, pretendan tambien que nosotras, que por los riesgos, y ocupaciones de nuestro Sexo, estàmos casi imposibilitadas de entregarnos â estos cuydados, vayamos â gritar â las Escuelas, y gastèmos el tiempo que necessitamos para nuestros pe-[333]culiares exercicios, en levantar planos, tiràr lineas, hacer experimentos, y concordar Authores. No se escuse por su vida â esta suplica, porque el mal và tomando cuerpo: y como està en su fuerza la moda de las bellas letras, y todos quieren parecér Erudìtos: aunque sea el mas necio, nos moteja de ignorates, y habla en presencia nuestra de lo que no entendèmos: de que se origina el vernos desayradas; pues nadie sin principios habla sobre ninguna cienca. Digales Vm. que son unos impoliticos, inconsiderados, que toda su ciencia es viento, pues no la dirigen mas, que â su vanidad, y soberbia. Digales Vm°.°.°. Pero Vm. sabrà me-[334]jor que yo, lo que les hà de decir, y como interessada, no dudo me sacarà del empeño, y me darà una respuesta tal, y tan buena, con que pueda hacer callar â mi discreto Primo, y à tantos Primos como se encuentran â cada passo de esta clase. Dios guarde â Vm. muchos años.

Servidora de Vm.
La que siempre. ◀Carta/Carta al director ◀Nivel 3

Repuesta.

Carta/Carta al director► Muy Señora mía: suelta Vm. tantos cabos en el contenido de su Carta, que para atarlos es necessaria mas paciencia, que la que ahora me assiste: deseo complacerla, y aunque sea exponiendome â la censura de los que tanto [335] venero, verè si puedo buscar razones que autorizen su enojo, y disculpen su falta de letras: si lo consigo agradezcalo â su influjo, no â mi pluma; si no acierto, culpe su mala eleccion, porque el Olmo, &c.

Nivel 3► Relato general► Pone Vm. por objetos de mi critica â aquellos Hombres, q [sic] porque se hallan adornados de alguna facultad, ô facultades, no saben otra cosa, que hablár de ellas, aunque sea entre las compañias mas indoctas, ô agenas de aquella profession: y ciertamente que Vm. tiene razòn, pues no se dexan de divisár estos entes â cada passo, que haciendo feria de su ciencia sin reflexion, ni orden, se exponen, ô â [336] que no los entiendan, ô â que huyan de sus conversaciones por molestos. Tengo dicho, que la inuntilidad de las conversaciones en los Hombres era un abusso digno de remedio, pues unos entendimientos criados para discurrìr con acierto, y utilidad se perdian humillandolos á empleos de cosas viles, y rateras. Y no serà estraño, que tambien entre estas inutiles conversaciones, numere [sic] las de los doctos, que desperdician el tiempo, faltando â la polytica, en pretender que todos sean Philosophos, Eruditos, &c. A lo menos si esta no es su intencion, la vana porfia en hablar de lo que otros no entienden demuestra lo contrario. Vamos con [337] razones de bulto, para que nos entendamos. Es muy cierto, que la mayor parte de los Hombres, ô por sus ocupaciones, ô por falta de aplicacion no se entregan â mas noticias, que â aquellas que son necessarias para su modo de vivir: y assi se hallaràn muy buenos Abogados, que ingnoren enteramente aùn los principios mas faciles de las Mathematicas: se en contrarán [sic] haviles Comerciantes, que en su vida havrán gastado una hora en otro assumpto distinto à el de sus negocios: y por fin muchos Hombres de Capa, y Espada de bellas luces para una Oficina, y otros Emplèos, que de la misma suerte ignoran, aún el nombre de Physica, y assi otros mu-[338]chos. De estos es por lo regular de lo que se componen las màs de las que llaman Tertulias, y son lo que Dios quiere: pues vàmos â el caso: el Erudìto que se halla adornado de Ciencia suficiente, no há de torcer las conversaciones â medida de su gusto, que èsta yà es trampa conocida, y pueden decir, que es vanidad, ô querèr lucir con lo que han visto en aquel mismo dia: antes por el cotrario parecerá mas docto adequandose â los discursos de todos, si son decentes, y exercitando sus luces en iluminar las idèas agenas con las reflexiones proprias. Y assi es necedad en una compañia de Hombres sin estudios, ni inclinacion â ellos, hablár de proposiciones, dis-[339]putas, argumentos, variedad de opiniones, y otros assumptos dignos de mas bien instruído Auditorio. El buen Medico proporciona los alimentos â los Enfermos segun la robustèz de sus estomagos: y assi deben hacer los que se precian de Sabios: tantéen la capacidad de los que escuchan, y practicado de esta forma, denles el alimento de la Sabidurìa, segun sus alcanzes: porque pretendèr sacár un Geometra en el corto tiempo de una Visita, si esta no es locura, Vms. la podràn llamár como quisieren, que yo para mi Sayo bien sè lo que es. ¿Y de què nace este disparate? De no sabér en què consiste la verdadera gloria, y buena fama, poniendo por ultimo fin [340] de sus Estudios no la utilidad del sabér, y sì el adquirirse el nombre Doctos, y Erudítos, y para conseguirlo no dexan tecla q [sic] no toquen con su ingenio, tan presto en la Philosophía, como en la Theologìa, las Mathematicas, la Historia, los Poètas, y todo lo demàs; y si se ajustan bien las quentas, es muy factible se hallen muchos ceros â el lado del Evangelio en las summas: Nivel 4► Cita/Lema► porque dice Xenophonte de estos que todo lo quieren sabèr: Fieri non potest, ut qui multas artes exercet, multa praeclare faciat.

No es muy facil encontràr

quien todo lo há de sabèr,
pues quien pretende lográr
muchas artes posseèr,
en nada es particular. ◀Cita/Lema ◀Nivel 4

[341] Y assi es lastima, que unos Hombres dignos del aprecio, sabiendose aprovechàr de su entendimiento; por el mal uso de la Ciencia sean el objeto de la risa de muchos. Los antiguos pintaron â la fortuna sobre una piedra redonda, y â la Sabiduría en otra quadrada, y firme, para darnos â entendèr, que assi como los Hombres, que procuran sus lucimientos, y ascensos de la fortuna los hàn de hallàr volubles, è instables; los Sabios prudentes, y que procuran parecerlo, son firmes, y permanentes en sus estimaciones, con tal que vayan cimentadas en las sòlidissimas maximas de sus doctrinas: porque â la Ciencia verdadera ni los vientos de la vanidad la hin-[342]chan, ni los acometimientos de la embidia la mueven, ni el vil intento de lisonjear con ella la inquieta; y assi siempre firme nada le inmuta.

De este defecto se sigue el despreciar â todos aquellos que no son estudiosos, ô porque sus Emplèos no se lo permiten, ô porque en tiempo no tuvieron proporcion para conseguirlo, aunque sean Hombres de capacidad para la vida civil: y esto no es otra cosa que vanidad de un color, y vanidad de otro; pero siempre vanidad de todos colores. Desengañense V.ms. Señores Doctos, acà entre la gente de escalera abaxo, ê indocta tenèmos un modo de sabèr, que aunque es común â [343] todos, por lo regular suele encontrarse entre los de corazon sencillo, y humilde: Nivel 4► Cita/Lema► oygan â Seneca, que dice â mi intento: El que entrega su ànimo â la virtud, y sigue todo quanto â ella pertenece: el que entiende que es animal sociable, y nacido para el bien comun: el que vive como si siempre estuviera en pùblico: el que â nada tiene por malo, mas que â lo que es torpe: ni por bien perfecto, que â lo que es honesto: el que todas estas cosas sabe, completa una Ciencia util, y necessaria: porque todo lo demàs es solo deleyie [sic], y entretenimientos del ocio. ◀Cita/Lema ◀Nivel 4 ¿Pregunto, se prodrá sabér todo este montòn de cosas, sin estudiar â Aristoteles, y â Descartes, y sin andàr rompiendo Cathedras, y registrando Historias? [344] No tiene duda. Pues Señores mios, quien puede posseèr tan util Ciencia, y por lo regular la sabe, no es digno del desprecio, porque no há seguido la Escuela: y en estas noticias â todos comunes, el Docto no dexará de hallàr assumptos dignos de una conversacion familiar, sin incurrir en la falta de policia de tocár materias que no le entiendan.

Pero donde llega mas alto el grado de la preocupacion, es en aquellos, que por fuerza pretenden que todas las Damas sean Erudítas. Y aquì entra el objeto principal de la Carta, y assi será precisso que el Primo, y yo nos entendàmos. Venga Vm. acà, Señor Primo, ô Segundo, por ventura hà llegado su Ciencia â [345] el alto grado de particular, y unica en todos assumptos? Supongo que sì, que tal vèz esta serà su inteligencia. ¿Pues con tanto sabèr, no alcanza, y conoce las dificultades, que impiden â las Damas el poder hacer lucir la delicadeza de sus discursos? Vamos claros: Vm. no sabe lo q [sic] son Damas, ni tiene para qué, pues ignora, que los riesgos de su puericia, los cuydados de su juventud, y las pocas ocasiones de instruìrse en materias de Ciencias, las alejan de la mayòr prueba de sus entendimientos. Yo no hablo, sino de aquellas que viven en sus Casas segun el orden racional proprio de su estado; las demàs, yá se vé, que para nada hacen exemplár. ¿Si una Dama llega [346] â practicár la Ciencia propria de su obligacion, por qué pretende Vm. que se dedique á otras, que sin duda la hán de apartàr de los principales empeños de su vida? Sin duda desea, que abandonen el cuydado de sus Familias (en mí se està verificando) Nivel 4► Cita/Lema► pues escuche Vm. â Ciceròn que dice en sus fragmentos: La naturaleza dispuso, que el Hombre toleràsse las intemperies yà eladas, yà ardientes: midiesse la Tierra, surcàsse los Mares: sufriesse repetidos trabajos, assi en la Paz, como en la Guerra, y en la adquisicion de las Ciencias: para esto le criò de una complexion robusta, y de un valòr grande; pero â la Muger, que ningun otro cuydado la dexò, que el de sus domesticas ocupaciones, la inhavilitò pa- [347] ra todo lo demàs con la natural timidèz, y el encogimiento proprio de su Sexo, dandola solo arbitrio para el desvelo de la Casa. ◀Cita/Lema ◀Nivel 4 ¿Y què se sigue de aquì, Señor Primo? Que la Muger que cumple con estas obligaciones, se reirà de sus manías, y se burlará de sus aprehensiones; porque â la verdad, como sepa criàr sus hijos, y obedecér á su Esposo, yo creo, que las demàs noticias la haràn poca falta.

Por esto estraño, que un Hombre de sus luces, en los Estrados, y hablando con Señoras, que aunque saben, no saben lo que Vm. quiere, se desvele en sus conversaciones, amontonando Erudiccion que es buena para una Cathedra, y por-[348]que no le atienden, tenga ossadia para llamarlas Ignorantes, ê inaplicadas. ¿Vm. sabe que es ignorancia? Yo creo que no. Pues mire Vm. Ignorancia se llama con propriedad, quando se ignora aquello, que por obligacion se debe saber, y esta es la ignorancia digna de vejamen. V.g. como si un Escrivano no supiera hacer una Escritura, y un Abogado un Pedimento, que esta serìa ignorancia digna de echarla en cara: ¿pero llamar â estos ignorantes porque no sabian la Optica, no sería disparate de grán tamaño? Assi es, pues â nadie se le puede hacer cargo de lo que está fuera de la linea de sus possibles, ô facultades; y esto es lo mismo que arro-[349]jar un Canario, porque no habla como un Papagayo. Señor mio distinga de tiempos, y ocasiones, y ajustarà bien las medidas.

Las Damas son capazes de todo lo que sea un grande entendimiento; pero estas Señoras se hallan incapazes, porque no frequentan las Escuelas, y porque el destino de su vida se dirige â otras tan utiles ideas como las de la mayor ciencia, pues son las que con sus desvelos nos guardaron las vidas de los Alexandros, los Augustos, y los Fernandos desde su infancia, entre cuyas doctrinas se principiarõ à formar aquellos corazones, que no cupieron en el Mundo de gloriosos. ¿Véa Vm. si la que tienen en sus brazos un hijo, [350] y como Madre se lisonjea, que puede ser un Anibal, ô un Arias Montano, si tiene bastantes historias, y Philosophías que estudiar, con solo el cuydado de que no se desgracie el dulce principio de sus esperanzas? ¿Si le cria con temor à la Religion, y à el Rey, y le guia por el recto camino del verdadero honor, què mas Erudiccion Vm. pretende? Yà puede mudar de dictamen, pues no ignorará que es de sabios, y olvide las altanerias de su ciencia, porque la vana, bien tendrà leydo, que ensoberbeze; y la verdadera humilla: y trate con mas respecto à las Damas, pues las vè sugetas á unos estudios, que por lo regular no hay jubilaciones, que los finalizen, ni [351] Mitras que los premien, y siempre con fatigas, nunca, ô tarde se concluyen sus tareas. No estrañe no le atiendan sus conversaciones, porque assi como Vm. no gustaria, quando las visita, le tratassen de la ruda, y su aplicacion, y del modo de cortàr una Camisa: assi mismo es precisso sientan vér à un Hombre, que reventando de sabio á todas horas, sabe que rabia. ◀Relato general ◀Nivel 3

En la esterilidad del assumpto, que Vm. me ha propuesto, hé dicho quanto hé alcanzado; si no hè acertado á servirla, tenga por cierto, que no son descuydos de la voluntad, que tambien á una Pensadora le asaltan accidentes, que la impiden aplicarse como quisiera.

La Pensadora. ◀Carta/Carta al director

[352] Cita/Lema► Puto multos ad sapientiam potuisse prevenire,
nisi putassent se pervenisse
.

Senec. de tranquil. anim.

Octavas.

De la Ciencia la mucha altaneria,

que â el ànimo le dà satisfacciones,
tanto mas del acierto se desvia,
quanto necia se busca admiraciones:

El que de su discurso desconfia

solo quiere el saber; no obstentaciones,
porque el desconfiar por advertido,
es qüalidad precissa â el entendido.

A El Templo de Minerva siempre hermoso

ninguna guerra mas le ha destruydo,
ni el Barbaro, ni el vicio vergonzoso,
como vivir el Docto presumido:

Para vencer su cumbre es perezoso,

porque piensa ignorante que ha vencido:
liberte su razòn, que opressa llora,
verà que poco sabe, y lo que Ignora. ◀Cita/Lema ◀Nivel 2 ◀Nivel 1