El Corresponsal del Censor: Carta XL

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Carta XL

Citation/Motto

¡O multa fleturum caput!

Horat. Epod. od. v. v. 74.

¡O quánto has de llorar Amigo mio!

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Metatextuality

Señor Censor.

En las Reflexîones de Tomé Cecial, sobre la leccion crítica del yá finado D. Vicente Garcia de la Huerta (que en paz descanse), publicadas por el Docto D. Juan Pablo Forner y Segarra, hay una nota (pag. 48.) del tenor siguiente:
Los ignorantes, y los que tienen interés en que no se permita la sátira, se asen á la voz personalidad para desacreditar al que los ridiculiza, como queriendo hacer pasar por delito enorme el tocar á la persona de alguno : : : Esta es una necedad forrada en malicia; ó por mejor decir, un arbitrio de que se valen la malicia y el pedantismo para obrar sin estorvo. La personalidad es iniqüa, y digna de castigo, quando se imputa con malignidad ó injusticia.
Empapado el citado Señor Forner en máxîmas tan christianas, y de educacion tan fina, dice en la contestacion al Discurso 113 de Vmd. con aquel juicio y moderacion que le son tan característicos (pag. 81.) Lejos de nosotros la bárbara locura de odiarse é infamarse mútuamente. Es desgracia no hubiesen tenido presente tan bellos sentimientos los modestos Autores (lease Autor) de aquellos dos Galateos al revés, quiero decir, de aquellos dos papelitos intitulados, Demostraciones palmarias, y Conversaciones familiares y se habrian asi excusado de imputar á Vmd. con malignidad é injusticia (pag. 14. de las Demostraciones) Que, declama furiosamente contra todos los Estados, todas las gentes, y todos los establecimientos. En la 10 de las Conversaciones, que, es raro el Discurso de Vmd. en que no se eche de vér bien á las claras, que no estaba en sí quando le escribia. ¡Qué urbanidad llamar á un hombre demente ó beodo!). En la 13 de las mismas, que, es Vmd. un charlatan, que encaja á buelta de sus drogas inútiles, algunas muy nocivas. En la 29, que, vende por dogmas infalibles delirios sérios. En la 32, que, ha escrito Vmd. sandeces muy graciosas en materia de Teología: y ultimamente, en la 38, asegura que, recomendando Vmd. la superfluidad, hasta quererla hacer compatible con la moral del Evangelio, recomienda (en el luxo) el mejor instrumento de la disolucion. Todo esto dice la citada Obra; ¿pero se prueba? Hoc opus, hic labor est.
Como no se puede negar, que tan miserables dicharachos, son unas personalidades iniqüas, y por lo tanto dignas de castigo, quisiera me dixese el Señor D. Juan Pablo Forner y Segarra, ¿quál impondria al Autor de semejantes libelos?

Metatextuality

La siguiente Epístola (que me dexaron en la Libreria de Gomez) va vestida de mas verdad y mas moderacion, que las atentas y eruditas Demostraciones palmarias, y que las graciosísimas Conversaciones familiares, pues no ridiculiza mas, que el defecto personal de la ignorancia y del pedantismo; por lo que he determinado darla á luz: y aunque las ciencias nada adelantan con semejantes escaramuzas, puede ser se consiga que callen tantas chicharras como nos están atolondrando los oídos; y quando esto no se lógre, tener siquiera la satisfaccion de desengañar á unos poquitos, que preocupados, ó faltos de luces para saber distinguir los talentos superficiales de los sólidos, y lo precioso de lo vil, atribuyen á varios sugetos un mérito literario de que ciertamente están muy distantes.

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Satire

EPISTOLA
Rompo, en fin, caro Amigo,
Mi silencio: templar quiero contigo
El dolor que me aquexa
Y que un instante reposar no dexa
A la triste Alma mia.
¡O de España fatal Apología!
Tu tan sola pudistes ser la causa
De interrumpir la pausa
De mi tranquila vida
En la paz y el retiro sumergida.
Sin duda, buen amigo, no aguardabas
Un Apostrofe tal; pero lo alabas:
Conozco, aunque distante;
Que da muestras de gozo tu semblante,
Viendo a tu Compañero
Taciturno y severo
Que da señales de tomar partido
En lo recientemente sucedido.
Pues no te engañas, no. Yo toleraba,
(Aunque con amargura) el vér que daba
La necedad, injusta preferencia
A toda impertinencia
Que en tantos Papeluchos
Publicaba una turba de Avechuchos;
Desterrando las buenas producciones
A ser de los Ratones,
Entre polvo y Polilla, el alimento.
Aunque con sentimiento,
Callaba en mi retiro
O servando el aumento
Que de instante en instante va tomando
La mala educacion, que sofocando
En hombres y en mugeres
Los mas sagrados clasicos deberes
Amenaza al Estado una ruina,
Si remedio a este mal no se destina.
Miraba con disgusto
Los rapidos progresos del mal gusto
En los publicos Teatros, donde a medias
Se representan bárbaras Comedias,
Y se cantan obscenas tonadillas,
Por unas ignorantes Jovencillas
De estólidos Poetas gobernadas,
Y por su infeliz suerte destinadas
A ser fomentadoras
Del Vicio, y del Pudor las destructoras,
Haciendo á la Nacion mas respetable
Entre todas las otras despreciable;
(Pues lo torpe, ó lo culto de la escena,
Es la regla segura
Por la qual, ó se elogia, ó se condena
De qualesquier estado la cultura).
Meditaba igualmente
En las preocupaciones,
Y en las supersticiones
Que tan generalmente
Arraygadas están; y me dolia
Vér el atraso de la Patria mia.
Otro monton de cosas
Sensibles y horrorosas
Se me iban objetando,
Y á mi imaginacion tormento dando.
Pero al fin me servia de consuelo
Notar el sabio é incansable celo
Con que un Monarca grande y poderoso
Sembraba cuidadoso
Con oportunas rectas providencias,
No solo la semilla de las Ciencias,
Si no tambien los medios mas seguros
De que nuestros futuros
Recojan, (nuestros tiempos elogiando)
Las frutas que van ahora madurando.
Asi, amigo, vivia quietamente,
Y alternativamente
Alegre y descontento
Bien que con mi retiro muy contento.
Vino la luz de un dia (¡o dia aciago
Y del qual con horror memoria hago!)
Deseaba el arribo del Correo
Para satisfacerse mi deseo
Con la buena noticia
De tu salud, que mi amistad codicia.
Presentaronme un Pliego:
Sus dobleces despliego,
Y hallome un Libro en quarto:
Del bullicio me aparto
Para darme una hartura
Con toda su lectura:
Abro el libro con ansia inmoderada,
Y leo en la portada
Que era una Apología
Por nuestra España y su Sabiduria.
¿Apología? (dixe medio muerto:)
¿Puede ser esto cierto?
¿Apologías, ahora que empezamos
Apenas á mostrar que por fin vamos
Haciendonos Personas?
A la verdad son fuertes intentonas.
Continue leyendo
Y tropecé corriendo
Con el Autor: al vér sus pocos años
Me recelé mil daños:
No porque no se puede saber mucho
Antes de ser machucho,
Si no porque la sangre hace su oficio
En un Autor novicio;
(Y son estas al fin unas materias
Bastantemente sérias.)
Prosigo en mi trabajo:
Leo de arriba abaxo
Todo el volúmen de la Apología;
¡Pero valgame Dios qué algaravia!
Hombre, ¿qué me has enviado?
(Dixe desesperado)
¿Con rostro tan sereno
Me das éste veneno?
¡Jesus qué palabrones!
¡Qué horrendos clausulones!
¡Qué hender y qué rajar tan sin concierto!
¿Pudo, estando despierto,
Dar en su fantasía
Lugar á tanta pobre niñería?
¡Motejar á Niewton! ¡Ay que no es nada!
¡Decir que fué soñada
La famosa invencion de su sistéma!
Vaya que es furiosísimo Anatema.
¡Criticar á Cartesio! lindamente:
¡Decir que el sábio Pope era un demente!
Primorosa chulada
De una sesera bien acalorada.
¡Contrarestar á roso y á belloso:
A tanto hombre famoso,
Cuyas rectas y sábias opiniones
De las cultas Naciones
Han sido respetadas!
Vaya que son risibles Patochadas.
¡Decir doscientas mil impertinencias
De las útiles Ciencias
Probando que son puros desatinos,
Y que sus resultados, dos cominos
No valen, por dudosos é inseguros!
No hay que hacer; son horrisonos conjuros,
¿Quién á tanto le mueve?
De su conducta ¿qué pensar se debe?
¿Creerá por ventura lo que ha impreso?
¿Será por ignorancia,
O por falta de seso?
¿Será por arrogancia,
O por adulacion? . . . No es nada de eso,
(Dixe entre mí) . . . Quizá es malicia mia,
Pero yo pongo á que es hipocresía.
Ni eso es tampoco, (dixe por postrera
Resolucion:) defecto es de mollera.
¿Por donde le compete
A tan alucinado mozalvete,
Que ni trató con Sábios
En distintos Países, ni los labios
Abrió jamás delante de los hombres
De conocidos nombres,
Meterse de trompon y sin cordura
A pretender tambien hacer figura,
Y no solo figura como quiera,
Si no figura que (la Barredera
Red arrojando) arrolla con desprecio
A tanto Sábio de tan alto aprecio?
¿Cómo sufrir se puede
Que tan ufano quede
Cantando la victoria
Quien escribió tan rara Pepitoria?
A vosotros Censor, Apologista,
Corresponsal, os toca la revista
De un Libro tan pedante
Que se ha impreso delante
De la faz de la Europa,
De cuyos Sábios la enojada tropa
Perpetuará la idea tan temible
De que es la pobre España incorregible.
A este veneno que á la Patria ataca
Aplicad de la sátira la triaca.
Empezad sin empacho:
Dad tras este muchacho,
Y en uno y otro embate,
Hacedle vér su torpe disparate:
Por compasion decidle: que su asunto
Necesita un conjunto
De mil combinaciones
Que en pocas ocasiones
Se encuentran reunidas:
Que si hubiera viajado,
Y con Sábios tratado,
(Llevando de antemano bien medidas
Con pulso, y paso á paso
Todas las circunstancias del atraso,
O el adelantamiento
De nuestra Patria) hubiera con mas tiento
En su gigante empresa procedido;
(Yá que poco advertido
Quiso cargar con ella, no atendiendo
A lo que Horacio nos está diciendo,
Sobre que nadie cargue
Con lo que es muy posible que le amargue:)
Advertidle tambien que un pobre mozo,
Lleno de ligereza y alborozo,
Tan falto de experiencias
De las sublímes Ciencias,
Y sin conocimiento
Del Mundo sábio; no el atrevimiento
Debió tener de hacernos en el dia
La ofensa de su fátua Apología.
Pero volviendo, amigo,
A razonar contigo:
Yo creo que el Autor del tal volúmen
Se propuso en resumen
Captar de la Nacion las atenciones:
El hizo las siguientes reflexîones.
Si yo con palabrones campanudos,
De sentido desnudos,
Revisto bien mi Obra;
Si se encuentran de sobra
Los elogios de nuestros Escritores
Diciendo al propio tiempo mil horrores
De los acreditados
En las otras Naciones;
Si los inveterados
Absurdos y opiniones
De nuestra escuela antigua condecoro,
Y seguiditamente me encaloro
Contra la direccion de los modernos,
En los Países externos,
Tratando de locura
Su método, su efecto y su cultura;
Y si, en fin, de las ciencias apreciables
Constituyo dudables
Los ciertos resultados,
Catate aqui, que todos congregados,
Levantarán el grito
Elogiando á su amado favoríto.
A los Sábios dexemos este punto,
Y vamos continuando nuestro asunto.
Lo mejor, en efecto,
Hubiera sido huir del tal proyecto
De formar una extraña Apología
De Nacion (que es Pigmea todavia
En las Ciencias humanas:)
Son diligencias vanas
Solicitar que obtenga
De repente lugar que la convenga.
La mejor y mas noble Apología,
Es ir de dia en dia
Con estudio constante
Dando un paso adelante
En el campo espacioso de las Ciencias:
Fomentar los Autores
Que se vayan haciendo acreedores
Con sus taréas útiles y exemplo
A ser subidos de la gloria al templo:
Abandonar la inútil sutileza
De toda la escolástica simpleza:
Darse al estudio sano,
Que es el consuelo del linage humano;
Y de este modo la Nacion iria
Consiguiendo la propia nombradia
Que a fuerza del estudio y de los años
A conseguir llegaron los estraños.
¿Y qué hicimos? ¡Cuitados miserables!
Manifestarnos mas inexôrables
En nuestro antiguo error, diciendo al mundo
Que el Pueblo Hesperio (hábil sin segundo)
No pretende salir de ningun modo
De la escoria y el lodo.
¡O jóven, que sin tino
Has impreso tan loco desatino!
¿Cómo no te sonrojas
De haber escrito tan dañinas hojas?
Dios te perdone el susto que me has dado,
Porque por mí ya quedas perdonado.
Dime, buen hombre, pues que tu hado impío
Te conduxo al extremo desvarío
De hacerte en un instante
De tu Nacion el Apologizante,
¿No pudieras, por suerte, haberlo hecho,
Como hombre de provecho?
¿No tenias un modo
De haber salido con honor de todo?
¿No miras, Autor tierno,
El incansable celo del Gobierno
En promover las Ciencias y enseñanza
Dandonos fundadisima esperanza
De que llegará un dia
En que sábia será la Monarquía?
¿No notas que se fundan mil Escuelas,
Donde son las espuelas
La honrada emulacion que al Jóven pica,
Y gustoso al estudio se dedica?
¿No pudistes (ahorrandote preludios)
Numerar los estudios
Que se van planteando
Y los efectos que se van notando?
De la pregunta célebre y estraña
De, ¿qué es lo que la Europa á nuestra España
Debe de tantos siglos á esta parte?
¿No pudistes zafarte
Con mucha bizarría
Diciendo: que en tal tiempo que no habia
Tanta Ciencia en Europa,
Tuvimos una tropa
De Hombres insignes, graves, y eloqüentes,
Que en las extrañas gentes
No hallaron competencia
En la sagrada Ciencia
Ni en la Jurisprudencia?
En lugar de esto ¡ó pobre! te desvives
Queriendo hacer pasar á Luis Vives
Por el hombre mayor de las edades.
Estas son soberanas necedades,
Hijas precisamente
De una cholla caliente.
Si el modo que te indico
Seguido hubieras, y callado el pico
Sobre la preferencia
Exclusiva que das sin experiencia,
A tu Nacion, habrias
Hecho lo que debias;
Ahorrandonos á todos los ultrages
De que nos canonicen de salvages . . .
Pero ¿qué es esto, amigo?
Por mas que intento razonar contigo,
Un Apostrofe y otro me desvia.
¡Mal haya amén la dicha Apología!
Mejor será dexarlo;
Yo te ofrezco enmendarlo
En el otro Correo:
Yá sabes quantos bienes te deseo.
A Dios, amigo amado,
Queda tuyo tu fiel apasionado
Lázaro Cadebár de Miranda.