Sugestão de citação: Beatriz Cienfuegos (Ed.): "Pensamiento VII", em: La Pensadora Gaditana, Vol.1\07 (1763), S. 3-24, etidado em: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Ed.): Os "Spectators" no contexto internacional. Edição Digital, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.37 [consultado em: ].


Nível 1►

Pensamiento VII

Nível 2► Metatextualidade► Valgate Dios por carta; en qué precision me has puesto! me obligas à faltar à mi palabra, y dás motivo à que me censuren de inconseqüente; pues habiendo ofrecido proseguir mi sueño, interrumpo su narracion con otro asumpto. ¿Pero por qué me contristo? ¿Quando prometí dár mis Pensamientos à el público, hice obligacion de su coordinacion? Nada menos que esso, quanto mi fantasía me proponga, tanto he de publicar, sin sujetarme à orden alguno: saldrán los Discursos segun me ocurran, y mis Lectores los recibirán de buena fe, como se los ofrezca, sin censurarme la variacion de ideas; pues discurriendo [4] con libertad, serán mas tolerables mis producciones. Convencida de esta reflexion, doy à el público la siguiente Carta; pues aunque fue siempre mi ánimo dexar esta idea à el Pensador, como suya propria, la repeticion de algunas que he recibido, y el objeto de esta ultima, que es muy de mi gusto, me han precisado à que mude de parecer, y la dé à luz, porque merece algunos instantes de reflexion su contexto.

Nível 3► Carta/Carta ao editor►

Carta

Nível 4► Metatextualidade► “Señora Pensadora: El haber leído con algun cuidado sus Pensamientos, y notado en ellos el laudable empeño con que combate los abusos, sin que amedrente su animosidad el riesgo à que se ha expuesto, de ser el blanco de los tiros de la ignorancia, (que la ciencia siempre es piadosa con sus [5] afectos) ha sido para mí un estímulo virtuoso, que me ha obligado à tomar la pluma, y escribirla esta Carta, solicitando por ella me dé un consejo, y me saque de una duda; pues aunque no la hemos merecido el combite de admitir Cartas para publicarlas, como pierdo poco en esta, la aventuro à su voluntad: si le gusta el asumpto, puede responderme, y si al contrario, rompala, que no me daré por agraviado.

Nível 5► Autorretrato► Exemplum► Yo, señora, estoy puesto à oficio de casado, soy marido, y marido dichoso: tengo por muger una Señora Petimétra, y hermosa, tan enamorada de su belleza, que me dice muy à menudo, que nadie iguala mi felicidad en todo el Mundo, pues poseo una muger de sus prendas. Yo, que soy por naturaleza algo tierno, y verdademente la ámo, la concedo su opi-[6]nion sin disputa, y procuro de todos modos, que una Dama de tanto merito viva gustosa, y haga el papel, que la corresponde en el teatro del Mundo. Nível 6► Retrato alheio► Mi esposa, que es de un génio marcìal, y brillante, y de un corazon franco, y sencillo, se hace tan amable de todos, que tiene mil apasionados, que continuamente están honrando mi casa, y me hacen repetidos favores, con lo que estamos siempre en una continua alegria, sin que jamás se nos atreva la odiosa tristeza. Quien mas concurre à festejar à Emilia, que este es el nombre de mi esposa, es Celio, mozo rico, sugeto de las mas apreciables qualidades, que hay en esta Ciudad, y à quien debo tantos ofrecimientos, y promesas, que me tiene de corazon obligado: no sale en todo el dia de casa, siempre procurando que Emilia esté contenta, y alegre: la dá [7] noticia de quanto sucede en la Ciudad, asi de galanteos secretos, como de bodas públicas; y está encargado por ella de tomar perfectamente en la memoria quantos generos de vestidos, peynados, y adornos sacan en el dia en la Comedia, Paséo, y Opera las demás señoras, cuya noticia acompaña regularmente con una disertacion sobre el País, el Inventor, ethymología, y utilidad de la nueva moda; y está tan diestro en estas noticias, (como se mira tan adornado de bellas luces) que dias pasados empleó erudítamente una hora en referir, y hacer vér à toda la Tertulia la felíz invencion de las blondinas, sus progresos en todas las Cortes, caminos por donde ha llegado à esta Ciudad, y las utilidades, que resultan de su uso à las Damas. Con esto está mi muger loca de contento, porque me refiere [8] algunas veces, que Celio es sus pies, y sus manos, y que à sus noticias debe los mayores quilates de su hermosura: le quiere muchisimo: es verdad que él lo merece, porque es un pobrecito, y no hará mal à nadie: en sacandole de las modas, hacer un paso de Comedia, decir una relacion, baylar, y estár en casa todo el dia, lo demás para él está en Arábigo: jamás se molesta por noticias, ni se cansa en novedades de Guerras, porque dice, (y tiene razon) que todas son paparruchas, que las Gacetas, Mercurios, y otros escritos semejantes solo sirven de gastar el dinero sin fruto; pues á un particular nada le importa saber si el Rey de Prusia vá, si Daun viene, si hay Paces, ò Guerras. Confieso, que de este dictamen solo son él, y mi muger, porque todos los demás sienten muy diverso. Un dia (y [9] agradezcame Vmd. la noticia) habiendo Celio leído el tercer Pensamiento, en que Vmd. reflexiona sobre la nímia afeminacion de los hombres, se puso como un Demonio, y dixo, que no sabía como se permitia escribir tales desatinos en Cadiz: que si los hombres habian de andar con calzas atacadas, y botarga à la moda de los Cides, y Bernardos, que eso era bueno para aquellos tiempos en que no sabían mas que andar à lanzadas, ni conocian mas primor, que saber dár buenas cuchilladas à los Moros; que ahora era otro tiempo, donde el aséo, compostura, y buen gusto en los vestidos se llevaba la primera atencion, y los hacia apreciables en los mayores festines: que si conociera à la Pensadora, la diría, que era una bachillera, ignorante, que pretendia regular el corazon magnánimo de los ricos, por la [10] poquedad, y miseria del suyo: que se entretuviese con la escoba, y soltase la pluma. No agradó este discurso à mi muger, porque ciertamente está muy pagada de los Pensamientos, y es acérrima defensora de que son producciones femeninas, y aun discurro que ha dicho, conoce à la Autora de vista, y está tan gustosa con la idea, que me parece quiere sacar la segunda parte de la Pensadora. Por este motivo riñeron los dos, y salió Celio desazonado de casa: à Emilia se le apretó tanto el corazon con la disputa, por defender à Vmd. que ni comió, ni sosegó en todo el dia, y la familia toda se alborotó, porque la pobrecita la dieron muchos accidentes: una tia suya me aconsejó, (Dios se lo pague) que buscase à Celio, y le obligase à volver à casa: hicelo con prisa, roguéle, y vino como una ovejita, la pidió [11] perdon de la grosería, y à el punto se acabó todo: aquella noche se hizo un bayle en celebridad de la mejoria de Emilia, y representaron los dos diestrisimamente el paso de la Comedia del Tercero de su Afrenta; y como mi muger conservaba aún algunas centellas de su enfado, hizo el papel de Violante à las mil maravillas. Este Cavallero tiene tal modo de ganar las voluntades à todos, que mas de quatro amigas de mi muger se están muriendo de embidia, porque no vá à su casa con la freqüencia que à la mia: mi muger se rie, canta la victoria, y lo lleva à todas partes consigo, menos quando vá (segun dice) à confesar, que entonces, como es tan buena Christiana, sale de casa con una criada sin compostura, despeynada, y sin aséo, y pienso lo hace por penitencia; porque otras veces no saldrá à el Es-[12]trado sin gastar dos horas de Tocador primero. He reparado, que el dia que esto sucede, está Celio muy triste, y nada le gusta, aunque Emilia tiene buen cuidado de que le suceda esto muy pocas veces. ◀Retrato alheio ◀Nível 6 ◀Exemplum ◀Autorretrato ◀Nível 5 He referido à Vmd. señora Pensadora, tan por menor estas cosas, para que informada por extenso de este particular, me aconseje lo que debo hacer, y me saque de la duda en que me ha puesto una lengua atrevida.

Es el caso, que estando, habrá ocho dias, en una junta de Amigos, tube unas palabras con uno, el que imprudente me llamó Gurrumino, y me dixo, que yo era la muger de mi casa, y que se me divisaban las enaguas desde cien lenguas, que merecia ser un  : : : : :  y lo dixo redondo. Quise vengarme, y la interposicion de los demás estorvaron el lance, y nos hicieron amigos. [13] Retiréme à mi casa, y avergonzado interiormente de lo que me habia dicho, he procurado reparar con cautela en la conducta de mi muger, y aunque me parece que nada tiene de reprehensible, no obstante, la estimacion de mi honor, y el deseo de apartar de mi casa los motivos que fuesen capaces de ponerme en tal opinion, me impelen à tomar la pluma para preguntar à Vmd. señora Pensadora, me advierta con su delicada crítica, si lo que llevo referido es digno de enmienda, y si esta debo hacerla, cómo me he de portar; porque como mi muger está tan acostumbrada à esta vida, si procuro alguna novedad, me temo con bastante fundamento, (porque tiene el génio un poquillo sobervio) que suceda una desgracia en mi casa. Esto la suplíco, y espero de su gustosa inclinacion à corregir abusos, [14] me franquee el consejo que la pido, con el que me prometo hallar sosiego à la inquietud en que me miro. Soy de Vmd. &c.” ◀Metatextualidade ◀Nível 4 ◀Carta/Carta ao editor ◀Nível 3 ◀Metatextualidade

Respuesta.

Nível 3► Carta/Carta ao editor► Muy señor mío: ¡Que un hombre, que discurre tan bien, como por el contexto de su Carta se conoce, dude, y pregunte sobre un asumpto, que tan claramente está demonstrando las infelices conseqüencias de su permiso! ciertamente, que es necesario ser negado de razon para dudar, y preguntar de este modo: reflexionémos por partes, y Vmd. mismo deducirá la respuesta.

Nível 4► Narração geral► Supone Vmd. y dá por noticia, que su muger es Petimétra, y hermosa, y esto sería fortuna grande, si procurára que Vmd. solamente lo supiese; pero hacer obstentacion de [15] estas prendas delante de tantos, que desean servirla, no es tan malo, pero es un gusto muy arriesgado; á lo menos manifiesta claramente, que la posesion de su estado no ocupa enteramente su corazon; porque quien blanquea la Torre, llama mas palomos, que la habiten. Dice Vmd. la estima mucho: y en esto cumpliera con su obligacion, si lo regulára con la prudencia; pero dár motivo à que le pierdan el respeto debido, por manifestar un amor inconsiderado, es hacer una causa noble principio de conseqüencias infames. Permitir la demasiada comunicacion de estraños, siempre ha sido motivo de las desgracias; y no debe quejarse el incauto, si esto le sucede, pues fue la ruina de su quietud la indulgencia de la precaucion; pero este no es el riesgo mayor, otro mas eminente desconcierta la hermosa harmonía de un Matrimonio. ¡No sé cómo un [16] hombre de entendimiento jamás forma una reflexion juiciosa sobre asumpto que tanto le importa! ¡A un joven entregado á el fausto, á el bien parecer, y á la ociosidad, permitirle en casa á todas horas del dia, y las mas de la noche, exponiendo á su mismo honor á las ocasiones mas arriesgadas! ¡qué fatuidad! toda conversacion privada es origen de sospechas, y recelos: raros se inclinan á lo mejor; y si acaso el marido no sospecha de su muger, el Mundo sospechará del marido. ¿Qué utilidad podrá sacar una casada, que solo debe ser su principal cuidado el gobierno de su familia, de la peligrosa ocupacion de gastar todo su tiempo en hablar, y tratar con un hombre, á quien por la continuacion de oirle, ha de mirarle á lo menos con alguna particularidad? Yo temo, y recelo mucho malo; pero tal vez este temor será hijo de mi genio cabiloso. [17] Haga pausa la pluma en este asumpto.

Por sus razones infiero, que es hombre de ánimo sencillo, dócil, y sin malicia, pues tanto descuida del buen régimen de su casa; ¿qué importará sea un Lince en muchos asumptos sérios, y que la vivacidad, de su comprehension pueda manejar dependencias agigantadas, si en lo que mas le importa es un Topo? Ningun Emperador Romano fue mas Pólitico, ni vencio mayores guerras, tanto con la espada, como con sus discursos, que el grande Augusto; pero tampoco ha habido hombre mas descuidado del gobierno de su casa. Este Héroe, que no tenía segundo para regir el Mundo, y que su acertada conducta ocupaba en la admiracion de los estraños los principales clarines de la Fama, este mismo era el desprecio de su casa, y la burla de [18] sus domésticos, y no fueron capaces las glorias, que adquirió con sus triunfos à borrar las sombras, que originaba con su descuido; y por fin vino à conocer su ignorancia à el aviso infelíz del mayor desorden.

Vmd. ciertamente es el principal motivo de los defectos que anota, pues permite neciamente confiado, vacíle la opinion de su crédito entre sus amigos, y dà lugar à que se arriesgue una inocencia, que realmente lo fuera, si apartára de sus ojos los peligros. No sé en qué seguridad tiene fundado su sosiego; quando la desgracia atrevida, tal vez aun sin este descuido sabe hacer tantos infelices, que en nada mas discurrian, que en alejar de sus familias las delinqüentes ocasiones de una fatalidad. Me admiro, y no sin causa, de su poca reflexion, pues hasta ahora no ha discurrido prudentemente sobre un asumpto, en [19] que es el principal interesado: no por esto se debe inferir, que pretendo aconsejarle, que encierre à su muger, y que la obligue à vivir fuera de toda sociedad, esto sería atrevimiento en mì, y en Vmd. ignorancia; solo sí quisiera, que no tubiera en sus visitas estrechéz particular con ninguno, y que los que visitáran su casa, fueran todos llamados de la eleccion de Vmd. y no de la suya; pues me persuado, que siempre escogería aquellos à quienes la razon, y el buen juicio tienen en posesion de hombres formales, y de honor; porque los jovenes à quienes las pasiones dominan tyránicamente, miran con indiferencia las sagradas leyes de la amistad, y tal vez hacen pretexto para sus conquistas los vìnculos mas estrechos de una correspondiencia.

Vmd. alaba de hombre de entendimiento à Celio, porque repre-[20]senta, bayla, y es rigoroso modista, teniendo en su memoria los Veletes, las Respetuosas, las Corbatillas, los Marlines, y otras drogas; y confiesa ingenuamente, que fuera de estos asumptos, discurre como una béstia en todo lo que es mas digno de un racional: ¡Y Vmd. llama entendimiento aquel, que solo se ocupa en lo inútil, y abandona ignorante lo necesario! ¿Cómo querrà Vmd. que este hombre, que nunca ha formado una reflexion sobre el verdadero honor, ni sobre las leyes de la prudencia, se porte en su casa prudente, y anteponga la gloria del vencerse, à el sórdido interés de sus pasiones? No, señor mio, nunca pensarà utilmente, sino es para sus deseos, y pocas veces serà impedimento à sus ideas la misma confianza, con que Vmd. lo trata; pues en nada menos ocuparà su discurso, que en corresponder [21] agradecido à este beneficio.

Todas las mugeres somos naturalmente inclinadas à el obsequio, y à el festejo; y las mas contamos por otros tantos triunfos de nuestra hermosura, quantos se declaran apasionados, y rendidos: los hombres saben, que esta es la mina principal para hacer volar en incendios nuestra entereza: sirven, alaban, cortejan, y no dexan máxima, que no practíquen para hacer fáciles sus empresas: es una traydora máquina su conducta, que puestos en movimiento todos los resortes de sus ideas, derriban con ella el mas encastillado edificio del honor: todo esto sucede quando hallan resistencia, que rebata sus esfuerzos: ¡pero si se les confia las fortalezas, si se les hace dueños de la Ciudad, y se entrega à su arbitrio las Guarniciones, qué nos debemos prometer! ¡qué debemos esperar! no [22] lo repito, porque yá lo tengo dicho muchas veces.

Mucho me temo, que su indulgencia, è insensibilidad no se origine de una confianza ciega, y sí de un descuido simulado, para con este pretexto llevar Vmd. el fuego à otra casa, y consolarse con el vulgar adagio de dár, que vàn dando; y si es este el motivo, Vmd. tiene muy merecida su desgracia, y es acreedor del mas indigno desprecio; pues el que descuida de su familia por asistir mas solìcito en otra parte, dá permiso, y ámplia licencia para que usen en su casa el derecho de represalias, y no tendrán fuerza sus reprehensiones, quando authoriza el desórden con el mal exemplo.

El hombre que pretende ser amado de su muger, ha de quererla como marido, no como galán: de aquella manera tendrá en su casa una [23] muger de honor à quien respetar amante; de este modo se verá en compañia de una dama, que toda melindres, se juzgará agraviada por la menor falta que presuma, y como menosprecio hecho à su belleza, discurrirá donde colocar esta alhaja, que mas la estimen; y lo que habia de ser motivo de seguridad, vendrá à ser causa de un continuo recelo. ◀Narração geral ◀Nível 4

No espere Vmd. de mas respuesta à su Carta, pues habiendole hecho presentes los daños à que está expuesto, quien como Vmd. se descuida de su casa, me parece, que podrá inferir con poco trabajo el modo mas fácil de procurar su sosiego: este discurro logrará Vmd. si (segun pienso) abandona como perniciosos esos cuidados, que tal vez le divertirán de sus obligaciones: principie Vmd. à regular su conducta, è interesese mas en lo que tanto le importa, velando [24] sobre el proceder de su familia, no con una ignorancia zelosa, que abulte por delitos grandes las venialidades de una contingencia, si con un recelo prudente, que distinga entre las casualidades, y las prevenciones, para que sabiendo hacer crisis de lo que observe, disimúle lo involuntario por inocente, y refrene la malicia, como perjudicial à su sosiego, à su estimacion, y à su honor.

La Pensadora. ◀Carta/Carta ao editor ◀Nível 3 ◀Nível 2

Cadiz, y Agosto 17. de 1763.

Con licencia: En Madrid en la Imprenta de Francisco Xavier Garcia, calle de los Capellanes.

Se hallarà este, y los demàs en la Librería de Juan Yuste, calle de la Concepcion, frente del Salvador, y en su Puesto Gradas de San Phelipe. ◀Nível 1