Zitiervorschlag: Bachiller D. P. Gatell. (Hrsg.): "Número 15", in: El Argonauta Español, Vol.1\15 (1790), S. 113-120, ediert in: Ertler, Klaus-Dieter / Hobisch, Elisabeth (Hrsg.): Die "Spectators" im internationalen Kontext. Digitale Edition, Graz 2011- . hdl.handle.net/11471/513.20.641 [aufgerufen am: ].

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N. 15

Zitat/Motto► Ridiculum acri dulcius. ◀Zitat/Motto

Ebene 2► Ebene 3► Ebene 4► Allgemeine Erzählung► Travóse días pasados una contienda entre un apasionado del Argonauta, y otro que no lo habia leido. En presencia de la Señora del enemigo de leer y de una hija suya le dixo: aseguro à Vm. que trae cosas muy buenas, y que desde luego son muy utiles á la Señora, Desde ahora le aconsejo que Vm. le compre, quando no para Vm. á lo menos para Sms. miren Vdes. tomó en Londres tal ascendiente el Observador, que hasta las niñas de siete años lloraban por él; y habiendose encarecido por el mucho consumo, llegó el caso de pedirle una niña á su padre que con el dinero que empleaba en manteca para su almuerzo lo dedicase para comprar el papel, que ella se contentaba con tomar el té con pan solo. A esto respondió aquel, yo desde luego lo tomára; pero parece que las Señoras no gustan de leer; solo está señalado para la niña, suele alguna vez tomar una comedia. No bien hubo acabado quando respondió la madre: buena paciencia; ahora habiamos de emplear el tiempo en papeles de ciego, y à renglon seguido, preguntó la hija ¿de que habla este papelucho? Mire Vm. à lo menos trahe siempre un discurso de filosofía moral. Bella cosa; para moral estamos: entienda Vm. que esa moral se dirige á advertir á los Señores y Señoras algunos algunos abusos; y algunos descuidos muy perjudiciales. Pues no padre no lo compre que para sermones bastantes nos predican en la Quaresma. Viendo el apasionado lo poco que aprovechaban sus encargos hijos de unos buenos deseos se [114] retiró; y en quanto vió al Br. le dió razon del paso referido; y este se propuso escribir este discurso. ◀Allgemeine Erzählung ◀Ebene 4

Apuesto yo que si el enemigo de la lectura hubiese leido al Espectador Ingles que hubiera respondido: Buena diferencia hay de uno à otro, la misma que de la luz à las tinieblas; y que el apasionado le hubiera contextado. Es cierto que es muy diferente este del Argonauta; pero sepa Vm. que los fines son los mismos; y que en su tono dice unas verdades tan ciertas é importantes como aquel.

Es cierto que es reprehensible el poco zelo, la suma decidia de los padres. Estos son la causa de que los hijos sean tan opuestos á la lectura. Y que resulta de ello? ¿A que hará el Br. esta pregunta? ¿Acaso es capaz él de producir las resultas de tal abandono? Es muy cierto, muchos volúmenes se necesarian para satisfacer completamente la respuesta; no obstante, vámos á ello que en diciendo lo que se pueda, y quepa en este papel cumplimos con el dia.

Conformandose los padres en que sus hijos aprendan, ó hayan aprendido á leer, ni cuidan de que los varones empleen las horas en instruirse en las obligaciones de un cristiano, ni de un buen ciudadano; ni menos de que las niñas se llenen de aquellas máxîmas que les constituyen capaces de gobernar á una familia, ni á dirigir una casa, desprecian como cosa de poco ó ningun momento el que el niño esté todo el dia en la calle, adquiriendo un sin numero de vicios; que se junte con niñas de su edad, que juegue, y que tal ves se propasen á otras niñerias que los conducen à la mas temprana perdicion; y en una palabra á todo quanto mal se puede esperar. A medida que crecen en lugar de adquirir virtudes engendran un habito para todos los vicios; y de aí nace que se hallen ya tamaños, sin mas frutos que los de la higuera del Evangelio. De tales principios que puede esperarse sino lo que experimentan; esto es que los quieren amoldar quando ya el [...]arro está duro; quando ya el arbol no se puede doblegar? Si cuidasen los padres de inclinarlos desde pe-[115]queños á la lectura de los libros buenos; de los que instruyen en las circunstancias que hacen util, y apreciable á un hombre, y á una muger, siendo ya mayores tomarian mejor este recreo que el juego. Y con esto imisitarian [sic] á las niñas inglesas à apreciar más la lectura de un Periodico que no à almorzar pan con manteca.

Para todos es venenosa la ociosidad; pero es mucho mas ponsoñosa para la juventud. Dexarlos que se divierdan [sic]; tiempo vendrá en que no se lo permitiran los cuitados. ¡Orrible necedad! Ya se vé si se ponen en estado sin saber lo mas minimo de sus obligaciones ¿no han de venir despues los cuidados? Ha padres! En las diferentes poblaciones de Indios que se recogieron á la campana jamás pudo conseguirse que adulto fuese á oir la doctrina: à las reconvenciones que le hacian los Curas respondian que ya ellos estaban duros; que mandarían con mucho gusto á sus hijos que estaban dispuestos para todo. Será esta la conducta de los padres de familia? No por cierto, que jueguen, que se diviertan, que no lean, que no se instruyan dexandolo para quando sean grandes. Que opuesto modo de pensar! Es digno de llorarse ver que los selvages piensen con mas madurez que la gente culta.

No importa que la niña lea una comedia aunque sea de las maestras en el arte de amar. ¿Que ha de hacer? No sale sino para ir á misa. ¿Quanto mas valiera que se entregasen á la lectura de los Periodicos? No se que tiene esta casta de papeles que en empezando á tomarles gusto se espera con ímpaciencia el dia de su salida. Desde luego la novedad es la que llama mas la atencion que no los libros. Pero que nos cansamos si los padres que debian con su exemplo moverlos son los que mas desprecian la lectura. ¿Que pueden hacer los hijos? Dexarlos que zagalones jueguen al esconder, y si es menester á los señoritos aunque sea en el rincon mas inculto de la casa, que practiquen alli lo que suelen ver por poca precaucion de los padres sobre manera delinqüente; que asi se haran mejores cristianos, y mas utiles ciuda-[116]danos que no leyendo los libros y papeles utiles è instructivos. Dexarlos que se eleven con el curso venenoso de los vicios qúe ellos corresponderan con la competente moneda. Es un dolor ver la juventud aun la mas tierna entregada á la disolucion: asi se ven los frutos de la poca cultura que dan los padres á los hijos. Asi reyna en tanto extremo la ignorancia y la maldad. De aí nace el poco respecto á los mayores, y otros delitos; porque ni los padres se los enseñan; ni menos tienen lugar de aprenderlo en los papeles. Que dice Vm. Sr. Br. si los mas no les enseñan ni á leer . . . . . No tanto como eso no puedo creer, si he observado que algunos se resisten á que las niñas aprendan á leer, fundados en que se pierden por saberlo mas que por lo contrario. Atribuyen á los billetes la perdida de muchas; pero con que injusticia? Es un engaño de los mas crasos: no es este el camino de su perdicion; el abandono, poco zelo, ni mia condenscendencia, y otras cositas son la causa de los estragos que suceden. La ignorancia de la enormidad de los delitos, tanto por lo respectivo á la religion como á el estado, es la que ocasiona los daños. Dispertad Padres: abrid los ojos, cultivad esos campos de vuestros hijos con la lectura de libros buenos. Este es el camino de la probidad. ◀Ebene 3

XXIII.

Cristales.

Metatextualität► El Argonauta inflamado de una ardiente llama de Patriotismo vá ahora á lamentarse de una desgracia que le es sobre manera sensible. Ve que se embarcan todos los dias cristales para las Indias, y observa que no son fabricados acá. Esto le mueve á desvelarse para investigar la causa. Dice que no extraña vengan de fuera quando no conoce, ni sabe de otra fabrica que la de La Granja. Luego se pregunta á sí propio ¿pues de que penderá [117] esto? Se ignora de qué substancias se fomenten? Al punto dice que no; porque es bien sabido . . . . . Pero poco á poco que quiere decir antes algo de la antigüedad de los Cristales, y otras cositas de gusto. ◀Metatextualität

Ebene 3► Desde luego es el Cristal una obra maestra del arte; puede decirse que es una de las cosas que mas del gusto sean para el hombre. Componen uno de los ramos mas hermosos para el adorno de una casa. Sirven para grandes, é importantes usos. La Filosofía natural, la Fisica experimental, la Quimica y otro sin fin de artes les necesitan indispensablemente. Los hombres se libertan por él de las injurias del ayre, frío, &c. y además de esto, por su medio pueden trabajar encerrados sin comunicacion del ayre; y el uso mas admirable que de él hacemos, es el de acrecentarnos la vista, ya aproxîmando los objetos remotisimos, ya abultando los diminutos que tenemos inmediatos. La Astronomía debe sus progreso á ellos, y por ellos se han descubierto nuevamente el octavo Planeta Herchel las nebulosas &c., y otro sin numero que no se conoceria sin su auxîlio. Dice que basta con este poquito, que se le vendran á la pluma otras muchas veces.

Sigue diciendo que se ignora el tiempo en que fué descubierto, aunque algunos quieren que Tubalcain ya los conocia. Si atendemos á el libro más anciano del mundo, esto es, al libro de Job, no nos puede quedar escrúpulo de que el Cristal y el arte de fabricarlo fueron conocidos de aquel tiempo. Hormes lo conoció por los Egipcios, y Aristoteles, Alexandro, Aphrodiseo, Lucrecio, y el divino Juan tampoco nos dexan que dudar de su uso en aqullos [sic] tiempos. Plinio asegura que el arte de construirlos fue descubierto casualmente por unos marineros que pasando por el pie del monte Carmelo, tomaron algunos pedazos de nitro, de que estaba cargado su navio, y habiendolos puesto de trevedes para cocinar la olla repararon que el calor del fuego los derritia; y que se formaba una pasta, con la que hicieron un vaso trasparente como el agua; que le llevaron á Sidon, y habiendo referido el modo como lo formaron, tentaron fabricarlos y de aí nos vino el arte. [118] Se engañó desde luego Plinio; pues como he dicho, ya tiempo habia que estaban en uso.

Ahorita va á seguir el Br. con las materias de que se compone el Cristal, por mas que lo sepan, y en ello lleva su fin como se verá.

Las materias que en el dia están en uso para la composicion de la pasta de los Cristales son la Pulverina, ó Roqueta, y una piedra trasparente llamada Tarzo, y entre nosotros Cristal de Roca. Esta es una especie de marmol de Italia, ó Pusoli especie de piedra que se halla en los rios, ó toda otra especie de piedra trasparente. Tambien se practica con la arena trasparente, y para darle mayor trasparencia se lo añade una pequeña porcion de Magnecia ó Sisderia, una piedra bastarda que se halla en Alemania, é Italia. Tambien entran en la composicion las cenizas que extraen de una planta que llaman Kali: esta se da en Siria, Alexandría, y Tripoli; y son mejores que los que se fabrican con la Sosa, ó Barrilla de que tanto abunda nuestra Peninsula. Se da asimismo en el Languedoc, y en Egipto. Estas cenizas contienen una Sal que no se evapora con el fuego mas intenzo. La diferencia que hay entre la Pulverina, y la Roqueta, está solamente en la preparacion de aquella yerba. Quando las piedras están reducidas à polvo fino se llaman tambien Pulverina; pero hecha masa toma el nombre de Roqueta. Las que tienen mas sal son las mejores; y esto se conoce aplicandolas à la lengua se entiénde de las cenizas.

Para extraher la Sal despues de bien polvorizadas, se hacen hervir en un Caldero con una porcion de agua, y Tartaro hasta que consumen la tercera parte del agua. Se le añade entonces nueva agua, y se hace hervir hasta consumir la mitad, en que punto se levantarà la Sal à manera de espuma hasta rebosar el Caldero. De cien libras de Cenizas quedan en 80 ó 90 de Sal.

Esta se saca en pedazos, y luego se purifica en el Horno, y ya que està bien purificada se reduce à polvo muy fino. Lo mismo se hace quando se toma alguna de las dichas piedras.

[119] Sin embargo que la Sal es la principal materia del Cristal tambien se le agrega arena, ó piedra para darle consistencia, y esto en iguales partes, se mesclan, y se ponen en el Horno para separar toda suberfluidad y humedad. Estas son las materias que entran en la composicion del Cristal. Serà creible que en los dominios de España no se han de hallar estas para establecer Fabricas en la Peninsula, y destruir el dispendio que pasa à los Estrangeros. Sino me engaño he visto este Kali en la Costa firme; y es cierto que de las piedras trasparentes se podrian cargar Navios. En la Isla de Pinos, que està al Sur de la de Cuba al doblar el Cabo de San Antonio hay un Rio, que tiene muchas piedras de Cristal, tan trasparentes y briallantes, que trabajadas por und Lapidario aventajan à las mas finas de Francia. Ademas de esto con alguna observacion tal ves se hallarian todas, y podrian formar otro ramo de comercio. Estableciendose alguans Fabrias en esta, con el tiempo conseguiriamos el que no saliese de España el caudal que sale anualmente, que no es corto; y al propio tiempo la aplicacion de algunas gentes para su elaboracion. Esto es lo que desea el Argonauta; y me parece que su pensamiento no va descabellodo, y si tal sucediese se contentara con que otra pluma escriba algo sobre el particular mejorando quanto él dice, y favoreciendo un establecimiento tan importante. ◀Ebene 3

Oda

Al coronel del regimiento de la posma.

Ebene 3► Feliz aquel que lexos de cuidados,

Y pleytos enfadosos,
Aborrece los ecos horrorosos
De la trompa que anima los soldados;
Y con sencillo pecho
Nunca quiere moverse de su [120] lecho,
Que detesta los puestos los honores,
Y la gloria mundana:
Que por nada se agita, ni se afana,
Ni le cuesta pesares ni sudores
Y como Caballero
Es en todas las cosas el postrero.
Que en su silla poltrona con cuidado,
Y despacio se sienta
Alza los ojos, y las vigas cuenta,
Los brazos pone en uno, y otro lado,
Inclina la cabeza,
Estornuda, se estira, y espereza.
Que no tiene cuidado en si es Estio,
Invierno, ó Primavera,
Si el Cielo con relampagos se alsera,
O se apocan las gentes con el frio,

Pues mientras truena ó llueve,
Come, bosteza, duerme, y no se mueve.
Ni de Tiro la grana; ni de oriente

Las perlas delicadas,
Ni las telas de Flandes afamadas
Mueven su corazon, llenan su mente
Porque en sus vestidos
Chinelas, bata, y gorro envejecido
Que si comienza à hablar no finaliza,
Y si callar le toca
No abrirà nunca su cerrada boca
Aunque buelvan sus miembros en ceniza,
Y amante de su suerte
Ni le importa la vida ni la muerte.
Pero aun mas feliz y venturoso
O tu que has emprendido
Recoger en gremio esclarecido
De Posmas en un cuerpo numeroso,
Señalando coronas;
Y empleos à sus almas dormilonas.
Tu cuyo imperio ilustre dilatado
A todo el Orbe abarca
Siendo muy debil el mayor Monarca
A tu gran poderio comparado;
Porque tu Reyno encierra
Los hombres más pesados de la tierra.
Escucha este mi canto, que humillado
Ahora te presento;
Pues yo que sea de tu gusto cuento
Por lo mucho que tiene de pesado,
Que si agrada á tu oido
Me tendré por premiado, y complacido. ◀Ebene 3 ◀Ebene 2 ◀Ebene 1